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Las personas con coronavirus que superan las internaciones deben enfrentar secuelas cognitivas, psicológicas y físicas que abordan especialistas que con distintas herramientas buscan que el paciente se recupere y pueda volver a valerse por sí mismo.

Las personas con coronavirus que superan las internaciones en terapia intensiva deben enfrentar secuelas cognitivas, psicológicas y físicas por las cuales pueden llegar a desconocer a sus familiares o no poder interpretar indicaciones sencillas como identificar un color, consecuencias que abordan kinesiólogos, psicólogos y nutricionistas que con distintas herramientas buscan que el paciente se recupere y pueda volver a valerse por sí mismo.

«Hay pacientes que se despiertan desesperados, su cuerpo no les responde, a veces no reconocen a sus familiares o simplemente les pedís que levanten la mano cuando escuchen la letra A y no comprenden la consigna», explicó en diálogo con Télam Jorge Rivera, jefe del Servicio de Kinesiología del hospital Teodoro Alvarez del barrio porteño de Flores.

Este tipo de patologías son frecuentes en pacientes que pasan varios días en cuidados intensivos ya que están bajo el efecto de muchos fármacos, pero en el caso de quienes tiene Covid-19, además, hay que agregar «el hecho de estar completamente aislado; se despiertan y sólo ven personal de salud con equipos de protección que no te permiten ni verles las caras», señaló el especialista.

Actualmente 3.093 personas están en terapia intensiva con Covid-19 en Argentina, 55,2% de las cuales se encuentran en establecimientos de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires, 12,5% de Córdoba y 3,2% de Mendoza, de acuerdo a los datos actualizados hoy por el Ministerio de Salud.

El promedio de internación en cuidados críticos de un paciente con coronavirus es de tres semanas y una vez que mejora su cuadro y ya no requiere respiración mecánica, es derivado a una sala de atención intermedia, donde comienza una ardua tarea de recuperación en la que deben intervenir kinesiólogos, enfermeros, médicos clínicos, psicólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas y trabajadores sociales.

«Pedir un esfuerzo más al paciente», dice un cartel puesto sobre la pizarra que da la bienvenida al cuarto de descanso de los profesionales que integran la sala de Rehabilitación Intensiva Post Covid del Hospital Alvarez que visitó Télam. «Siempre monitoreando los riesgos», agregó Rivera, que también es coordinador de este equipo.

El jefe de kinesiología que trabaja hace 30 años en el hospital sostuvo que «estos pacientes presentan delirium, polineuropatías, desnutrición, entre otras cosas, y es necesario tratar de recuperarlos lo antes posible para poder darles el alta y que sigan su tratamiento de manera ambulatoria, porque la rehabilitación completa puede llevar meses».

En este sentido, explicó que la recuperación física apunta al «área pulmonar que esta enfermedad ataca fuertemente y a la parte muscular, que se ve afectada por la inactividad, pero también porque es común que a estos pacientes se los coloque durante horas boca abajo y eso puede provocar una distención en los músculos de un brazo».

El promedio de internación en cuidados críticos de un paciente con coronavirus es de tres semanas

Este jueves se realizó el 16to. seminario virtual, promovido por Unicef y Unesco, dirigido a profesionales de los ministerios de Educación, bajo el tema «La priorización curricular en el contexto de la respuesta a la Covid-19, desafíos y oportunidades».

La priorización y el ajuste curricular, la recuperación de los aprendizajes y las dificultades, como también las experiencias adquiridas durante la cuarentena por el coronavirus, son algunos de los temas abarcados hoy durante el 16to. seminario virtual, promovido por Unicef y Unesco, dirigido a profesionales de los ministerios de Educación, actores clave en la reapertura de escuelas y del sector humanitario y educativo en general.

El seminario, que tuvo por tema «La priorización curricular en el contexto de la respuesta a la Covid-19, desafíos y oportunidades» contó con la participación de Ruth Custode, especialista en educación de emergencia de Unicef Latinoamérica y el Caribe y de los representantes de las carteras de educación de Venezuela, Rosangela Orozco; de Chile, María Jesús Honorato; de México, José Luis Gutiérrez Espíndola y de Uruguay, Selva Pérez.

Lo que nos enseñó esta emergencia es que “no estábamos preparados” en cómo responder a una emergencia por desastre, inundación, u otras, dijo Custode.

“Nos dimos cuenta también -continuó la especialista en educación de emergencia- que la misma receta no aplica a todos, definitivamente tenemos que tener diferentes recetas para poder garantizar el derecho a educación, que es un derecho igual que el derecho a la vida, igual que el derecho a la salud y es un derecho que se tiene que respetar y se tiene que cumplir en ese mismo nivel”, agregó.

Los expositores enumeraron varias de las enseñanzas y experiencias que dejó la pandemia.

Entre ellas, destacaron que «algunas cosas que considerábamos un privilegio deberían ser un derecho, por ejemplo, la conectividad, el acceso a las metodologías y a los métodos».

Los educadores también señalaron que los sistemas educativos latinoamericanos “son resilientes” y “fuertes”, porque de alguna manera todos buscaron la forma de llegar y si, muchas veces esto no fue posible, fue por otras cuestiones ajenas a ellos.

La integridad del sector educativo con los otros sectores fue también mencionada como una experiencia positiva. Al igual que el uso de las tecnologías.

“Nuestros educadores tal vez al inicio de la crisis, le tenían mucho miedo a las tecnologías de información, pero aprendimos que podemos capacitar a estos maestros y que realmente pueden usar esas herramientas y apoyarse en ellas”, manifestó Custode.

Se rescató además como valiosa “la responsabilidad compartida entre padres, educadores y comunidades”.

“La crisis permitió visibilizar que la educación es importante y una de las grandes lecciones también es que se ha valorado la labor del docente, los padres vieron que la escuela va más allá, que el docente no solamente da clases, que la escuela no es solamente un espacio donde el niño va y recibe su clase», concluyó la representante de Unicef y alentó a conservar este aprendizaje después de la pandemia.

Sobre las condiciones para el regreso a las aulas, Gutiérrez Espíndola contó la experiencia de México en dónde desarrollaron lineamientos, protocolos y guías a fin de dar medidas para garantizar a salud, reorganizar la gestión escolar para organizar el trabajo pedagógico y recuperar aprendizajes y acciones para prevenir el abandono escolar

Gutiérrez explicó que “aún con regreso presencial, habrá menos tiempo disponible, ya que la adopción de medidas sanitarias, el tiempo dedicado al refuerzo de aprendizajes, la asistencia alternada por días y el cierre de algunas escuelas por posibles rebrotes, obligará a la priorización de los aprendizajes fundamentales y a la “compactación” de temas, a formas de enseñanza globalizadora, trabajo mediante proyectos y en lo posible de carácter colaborativo.

Sobre la “flexibilidad» de los currículos, los expositores destacaron: “nos ha dado la pauta de pensar y repensar cómo son nuestros currículos en tiempos ‘normales’ y qué va a pasar después de esta emergencia”.

Los panelistas destacaron que los currículos de emergencia “nos permiten abordar otras necesidades en la situación de pandemia, que son las necesidades que da la emergencia, promueve cambios de comportamiento, tolerancia e inclusión, incluye aprendizaje experiencial y desarrolla habilidades para la vida”.

Un currículo escolar puede ser transformado, destacaron “para garantizar la continuidad del derecho a la educación”, pero precisaron que debe ser “transitorio, compensatorio, participativo y generador».

La pandemia «No vamos a poder abarcar todos lo que abarcaríamos en un currículo normal. De ahí que tiene que ser práctico, flexible, realista y alcanzable. Y tener en cuenta otros aspectos como apoyo psico-social”, concluyeron los educadores.

Guzmán: el acuerdo es «inclusivo y sostenible» y es necesario un nuevo entendimiento con el FMI. El ministro de Economía encabezó una conferencia de prensa en la que brindó detalles sobre el acuerdo alcanzado con los acreedores extranjeros. Aseguró que el acuerdo «implicó un esfuerzo importante de todas las partes».

El ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró hoy que el acuerdo de reestructuración de la deuda emitida bajo legislación internacional es «inclusivo y sostenible», al tiempo que consideró que el nuevo entendimiento que el Gobierno negociará con el Fondo Monetario Internacional (FMI) debe ser «bien distinto» al firmado en 2018.

En conferencia de prensa, y tras recordar que la Argentina se encontraba en una «situación de endeudamiento externo insostenible», con una «carga a la que el país no podía hacer frente», Guzmán afirmó que el acuerdo alcanzado con un grupo mayoritario de acreedores privados es «un paso muy importante en el proceso para tranquilizar a la macroeconomía argentina y comenzar a resolver la crisis transitada» desde 2018.

Nuestra expectativa es que se activen las clausulas de acción colectiva y que Argentina pueda resolver sus problemas de deuda de forma integral; obviamente seguiremos trabajando hasta el 24 de agosto, fecha en que cierra esta oferta, para lograr ese objetivo”

Según el titular del Palacio de Hacienda, el acuerdo de la deuda con los acreedores externos permitirá «quitarle al sector público la situación de asfixia» y «generar condiciones de certidumbre y previsibilidad».

El acuerdo con los acreedores externos implica para la Argentina una carga menor de deuda por US$ 42.500 millones durante los primeros cinco años, afirmó Guzmán, quien precisó que la negociación permitió reducir los intereses de un monto estimado en siete dólares promedio a tres dólares por cada US$ 100 en poder de los bonistas, junto con una reducción del capital del 1,9%.

Para el funcionario, el acuerdo de reestructuración de deuda que se alcanzó con los grupos mayoritarios de bonistas «implicó un esfuerzo importante de todas las partes», ya que «no existe un acuerdo perfecto», pero aclaró que «era necesario para darle una plataforma de despegue a la economía».

Por otra parte, indicó que las expectativas del Gobierno es que habrá «una participación muy alta» de bonistas en el canje de deuda.

«Nuestra expectativa es que se activen las clausulas de acción colectiva y que Argentina pueda resolver sus problemas de deuda de forma integral; obviamente seguiremos trabajando hasta el 24 de agosto, fecha en que cierra esta oferta, para lograr ese objetivo», señaló.

En otro orden, Guzmán, aseguró que el programa stand by que el FMI firmó con el gobierno argentino en 2018 «ha sido cancelado» y que «el siguiente paso es avanzar en un programa distinto que refleje aquello que la Argentina necesita».

Según Guzmán, la Argentina tiene prevista para los próximos dos años una carga de deuda con el Fondo Monetario Internacional que «no puede hacer frente», por lo que ratificó que «es necesario tener un programa» con el organismo para resolver los compromisos por US$ 45.000 millones

«El programa con el FMI es necesario porque Argentina no tiene la capacidad de pagarle al FMI en los términos establecidos», aseveró Guzmán, al tiempo que enfatizó también que ese entendimiento «será bien distinto» y con «premisas más sensatas sobre el funcionamiento de una economía» respecto al firmado en 2018.

Asimismo, remarcó que cuando asumió el gobierno de Alberto Fernández «enfrentaba una carga de deuda muy importante, mientras que el próximo gobierno enfrentará una situación muy diferente».

«No estamos trabajando para nosotros, sino para la Argentina, cuidando no sólo el presente sino el futuro del país», concluyó Guzmán.

Italia, que registró este jueves la mayor cantidad diaria de nuevos casos de coronavirus en una semana, prohibió el ingreso a su territorio de personas procedetes de doce “países de riesgo” por la pandemia, entre los que figuran Brasil, Chile, Panamá, Perú y la República Dominicana, se informó oficialmente.

Los otros países de esa lista son Armenia, Bahrein, Bangladesh, Bosnia Herzegovina, Kuwait, Macedonia del Norte, Moldavia y Omán, de acuerdo con la resolución firmada por el ministro de Sanidad, Roberto Speranza.

La medida dispone “la prohibición de entrada o de tránsito en Italia a las personas que en los últimos 14 días hayan estado o pasado” por esa docena de países y suspende los vuelos directos e indirectos desde y hacia esas naciones, según la agencia de noticias EFE.

“En el mundo la pandemia se encuentra en su fase más aguda y no podemos perjudicar los sacrificios de los italianos en estos meses; por esa razón hemos elegido la línea de la máxima prudencia”, justificó Speranza en un comunicado.

Desde el 21 de febrero, cuando se identificó el primer caso en el país, Italia sumaba 242.363 casos confirmados de coronavirus (229 en las últimas 24 horas), de los cuales sólo 13.459 quedaban activos, y 34.926 muertes por la enfermedad (12 nuevas), reportó el Ministerio de Sanidad.

Aunque las cantidades diarias de contagios y fallecimientos son muy inferiores a las de marzo y abril, cuando el país atravesó el peor momento en la pandemia, la de casos confirmados en el último día es la más alta en una semana.

El intercambio comercial entre Argentina y Brasil alcanzó US$ 1.100 millones en junio, equivalentes a una caída interanual de 35% y el menor monto para el sexto mes del año desde 2003, cuando se contabilizaron US$ 712 millones, informaron consultoras privadas a partir de datos oficiales suministrados por el Gobierno brasileño

El comercio bilateral arrojó durante junio un déficit de US$ 103 millones para Argentina, más del doble del rojo de US$ 45 millones obtenido en igual mes del año pasado, precisó la consultora Ecolatina.

Más allá de este deterioro del saldo comercial, el intercambio mostró una caída del 39,5% interanual en las exportaciones argentinas, al sumar US$ 501.

Las importaciones, por su parte, retrocedieron 30,8% interanual, al sumarse compras por US$ 603 millones.

Por el lado exportador, “los poco más de US$ 500 millones enviados a Brasil en junio representaron solo un 4,8% de las importaciones totales de ese país, señaló Ecolatina.

“Si bien era esperable una caída, ya que la principal economía del Mercosur sufre una fuerte recesión, nuestras ventas a Brasil cayeron casi el doble que el resto de las importaciones brasileñas (-18,5% i.a.)», agregó la consultora.

Para Ecolatina “el frente cambiario fue clave para explicar esta dinámica dispar», ya que «mientras que el real brasileño se depreció casi 33% en el primer semestre, en una economía sin inflación, el peso argentino avanzó solo 17,6%, mientras que la suba de precios habría rondado el 13%» a nivel local.

En tanto, la consultora Abeceb estimó para este año “una disminución del 29,6% en el flujo comercial entre Argentina y Brasil a US$ 14.474 millones, lo que implicaría una retracción en el intercambio a niveles inferiores a los del 2005”.

En este sentido, “y de continuar con estas tendencias, es factible que Brasil deje de ser el principal socio comercial de Argentina este año y sea reemplazado por China, bajo un contexto en el cual Asia ganaría participación en los flujos comerciales”, sostuvo Abeceb.

Por último, la consultora remarcó que las estimaciones de PBI para 2020 “han sido revisadas a la baja nuevamente para ambos países», y proyectó que «en el caso de Argentina, la economía se contraería un 11,6% anual, mientras que la economía brasilera caería un 8,5%”.

Estados Unidos alcanzó este martes la cifra de 2.629.372 casos confirmados de COVID-19 y la de 127.322 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del miércoles) es de 42.528 contagios más que el lunes y de 1.199 nuevas muertes, de las cuales más de 600 corresponden a decesos antiguos de la ciudad de Nueva York añadidos hoy al sistema.

La media de nuevos casos diarios en Estados Unidos está desde la semana pasada por encima de los 40.000 arrastrada por el repunte en estados del sur y del oeste como Florida, Texas, California y Arizona.

Nueva York, sin embargo, se mantiene todavía como el estado más golpeado en Estados Unidos por la pandemia con 393.454 casos confirmados y 32.032 fallecidos, una cifra solo por debajo de Brasil, el Reino Unido e Italia.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.096 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 15.035 muertos, Massachusetts con 8.053 e Illinois con 6.923.

Otros estados con un gran número de fallecidos son Pensilvania con 6.649, Michigan con 6.193, California con 6.013 o Connecticut, con 4.322.

En cuanto a contagios, California es el segundo estado solo por detrás de Nueva York con 226.851.

El balance provisional de fallecidos -127.322- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que Estados Unidos llegará al mes de octubre con unos 175.000 muertos.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) aconsejó a los países de la región reabrir actividades cuando la transmisión y muertes por coronavirus estén en retroceso y la ocupación de camas en hospitales sea baja, además de contar con medidas de salud pública para detectar, rastrear y aislar nuevos casos y controlar nuevos brotes.

La directora de la OPS, Carissa F. Etienne, afirmó que los países que planean relajar las medidas de salud pública deben adoptar un enfoque escalonado basado en las condiciones locales y estar preparados para imponer nuevamente medidas preventivas si la situación epidemiológica cambia.

En una sesión con medios de comunicación, dijo que «la clave es pensar tanto a nivel nacional como local y basar las decisiones en los últimos datos y precisó que «cuanto más granular» sea la comprensión de dónde ataca el virus, «más dirigida» será la respuesta.

«Como estamos viendo, los países, estados y ciudades que no adoptan medidas preventivas o relajan las restricciones demasiado pronto pueden verse inundados de nuevos casos»”

CARISSA ETIENNE-OPS

Etienne advirtió que «el tiempo es crítico», e insistió que a nivel nacional o local, se deben hacer aperturas graduales, con «un enfoque escalonado que se base en una sólida vigilancia, datos y una mayor capacidad de seguimiento de contactos y pruebas».

La funcionaria añadió que si la situación cambia y las infecciones aumentan, las localidades y los países deben ajustar el rumbo rápidamente.

Tras señalar que se notificaron 5,1 millones de casos y más de 247.000 muertes por Covid-19 en las Américas hasta el 29 de junio, Etienne consideró que «para entender verdaderamente el impacto del virus, y planificar más eficazmente lo que viene a continuación, es importante mirar más allá de los datos regionales y nacionales y centrarse en el nivel local».

«A menudo escuchamos sobre el número de casos en grandes países como Brasil, México o Estados Unidos sin la apreciación de su considerable diversidad social y geográfica. De hecho, conviven múltiples curvas epidemiológicas tanto dentro de nuestra región como dentro de cada país, y las respuestas de salud pública deben adaptarse a estas situaciones específicas», manifestó.

La directora de la OPS dijo que la reapertura requiere medidas de salud pública para rastrear nuevos casos y desarrollar la capacidad suficiente para detectar y controlar nuevos brotes.

«La transmisión en el área debería estar disminuyendo de manera sostenible, las muertes deberían disminuir y las tasas de ocupación de las camas hospitalarias deberían ser bajas» antes de que se relajen las restricciones, agregó.

Etienne enumeró las medidas de salud pública que los gobiernos locales y nacionales deberían adoptar, incluidas pruebas oportunas, aislamiento de casos para reducir la transmisión, rastreo de contactos para encontrar personas infectadas y aislarlas, acceso al equipo de protección personal y capacitación para los trabajadores de la salud, y, si fuera necesario, medidas de viaje para limitar las nuevas infecciones, como la detección, la búsqueda de casos y las cuarentenas, entre otras.

Con esta medida, el 90 por ciento de los edificios judiciales de la provincia estarán habilitados.

El Superior Tribunal de Justicia, mediante la Acordada Nº 4902/2020, dispuso que, a partir del martes 30 de junio del corriente, se reanude la actividad en varios organismos judiciales de Chubut, con el consecuente levantamiento de la suspensión de los plazos procesales.

En Rawson reabrirán sus puertas el Juzgado Civil, Comercial, Laboral, Rural y de Minería, la Oficina de Mediación y el Equipo Técnico Interdisciplinario (E.T.I).

En Comodoro Rivadavia quedará habilitado el servicio de los Juzgados de Familia 1, 2 y 3, la Cámara en lo Penal, la Oficina Judicial y el Colegio de Jueces Penales.

En Trelew reabrirán los edificios de los Juzgados Civil y Comercial N° 1 y 2, Juzgados de Ejecución 1 y 2, y Equipo Técnico Interdisciplinario (E.T.I).

En Puerto Madryn se habilitará el servicio de la Oficina de Mediación y el Equipo Técnico Interdisciplinario (E.T.I).

Con esta medida, el 90 por ciento de los tribunales de la provincia ya estarán funcionando en el marco del plan progresivo impulsado por la corte chubutense.

A partir del próximo martes, en Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia y Esquel, funcionarán todos los edificios. En Trelew y Rawson solo falta habilitar la actividad de los Juzgados de Familia. Una situación particular se vive en Sarmiento, ya que debido a las medidas de aislamiento implementadas por las autoridades locales, los profesionales del Superior Tribunal de Justicia no han podido realizar las inspecciones correspondientes

Aerolíneas Argentinas confirmó nuevos vuelos especiales hacia Santiago de Chile y Asunción, para traer de regreso a argentinos que se encuentran varados en Chile y Paraguay como consecuencia de las restricciones impuestas para evitar la propagación de la pandemia del coronavirus y también llevarán ciudadanos chilenos y paraguayos hacia sus respectivos países.

El primero de ellos tendrá lugar el 3 de julio con destino a la ciudad de Santiago de Chile partiendo a las 11 de la mañana del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y regresando a las 13,35 desde la capital chilena.

Al día siguiente, también desde Ezeiza, partirá un vuelo hacia Asunción con horario de salida a las 11 de la mañana y que emprenderá el regreso a las 13,10 desde Paraguay.

Ambos vuelos se encuentran habilitados para residentes chilenos y paraguayos en su tramo de ida mientras que los regresos son exclusivos para residentes en Argentina.

Esta noche está partiendo un vuelo especial con destino a Madrid, donde arribará mañana, para emprender el regreso al día siguiente hacia Buenos Aires, mientras que otro vuelo a la capital española partirá el próximo martes.

También, esta noche partirá un nuevo vuelo hacia Shanghái con el objetivo de traer al país más insumos médicos y de uso sanitario para ser utilizados en la lucha contra la pandemia mundial y de igual forma, partirá otro vuelo el lunes hacia la República Popular China.

A cien días del inicio de la cuarentena, la Argentina tiene una de las tasas de incidencia y fallecidos por coronavirus más baja de la región al registrar 115,6 contagiados por cada 100.000 habitantes, y 25,3 fallecidos por cada millón de personas, de acuerdo a la presentación efectuada hoy por el presidente Alberto Fernández.

Respecto a la tasa de incidencia de la Covid-19 en la región, en el primer lugar está Chile con 1331, 4 cada 100.000 habitantes, seguido de Perú con 823,3 , Estados Unidos 720,1, Brasil 561,7, Ecuador 299, Bolivia 236, Colombia 159,8, México 154 y luego la Argentina con 115,6.

Por debajo de nuestro país se ubican Uruguay 25,5 y Paraguay 21,6 cada 100.000 habitantes.

En cuanto a la tasa de fallecidos, en primer lugar está Estados Unidos con 369,4, seguido de Perú con 268,5, Brasil 252,3, Chile 252, Ecuador 246,2, México 190,4, Bolivia 75,4, Colombia 51,6 y luego la Argentina con 25,3 fallecidos por millón de habitantes.

Por debajo del país se ubican Uruguay con 7,4 y Paraguay con 1,8.

Respecto a los casos acumulados desde el inicio de la pandemia de acuerdo a la semana epidemiológica, Argentina también se ubica entre los de menor cantidad de la región a 100 días de iniciado el aislamiento social preventivo y obligatorio.

Si se toman los 9 países de Sudamérica junto con México, Argentina sólo esta por encima de Paraguay, Uruguay y Bolivia, siendo Brasil el país de la región con mayor acumulación de casos.

A partir de la semana epidemiológica 22, Argentina evidencia un leve repunte de casos acumulados, aunque lejos de la mayoría de los países de la región.

En Brasil, ese repunte se da a partir de la semana epidemiológica 14, mientras que Perú observa el repunte de casos a partir de la semana 16.

En cuanto a los fallecidos acumulados por semana epidemiológica, Argentina registra una de las tasas más bajas de la región, sólo por encima de Paraguay.

En este rubro encabezan la tasa Brasil, que comenzó a registrar el pico de fallecidos a partir de la semana epidemiológica 14, , México, entre la 15 y la 16 y Perú entre a 16 y la 17.

En tanto, si se compara al país con el resto del mundo en cuanto a la caída de su PBI, Argentina se ubica en el quinto lugar con 9,9 puntos de caída pero con 1.150 fallecidos, de acuerdo a fuentes del FMI y de la OMS.

Otros países registran una caída menor pero una mayor cantidad de fallecidos.

En este sentido Italia tiene una caída 12,8 puntos con 34.678 fallecidos, España 12, 8 con 28.330 , México 10,5 con 24.336, Reino Unido con 10,2 con 43.230, Brasil 9,1 con 53.830, Estados Unidos 8 con 121.645 y Alemania con 7,8 de caída del PBI pero con 8.927 muertos por Covid-19