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Xi Jinping

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Alberto Fernández mantuvo una conversación telefónica esta mañana con su par de la República Popular China Xi Jinping en vísperas del 71 Aniversario de la Fundación de ese país. Según difundieron fuentes de presidencia, Fernández fue invitado por su par a realizar una visita de Estado a China “para sellar juntos una nueva etapa de la relación entre ambas naciones”. En ese sentido, el presidente Xi Jinping expresó su “bienvenida la delegación argentina a China para avanzar en la cooperación mutua”.

Los mandatarios subrayaron el nivel alcanzado en la relación bilateral y coincidieron en imprimir un renovado dinamismo a la Asociación Estratégica Integral que existe entre ambas naciones, mediante la concreción de proyectos de agua y saneamiento, vivienda, conectividad, energía renovable e infraestructura de transporte con impacto decidido en el entramado socio productivo argentino.

“Queremos que más productos argentinos y con mayor valor agregado ingresen a China”, subrayó Xi Jinping.

En la ocasión, el presidente Fernández agradeció la renovación del SWAP entre los bancos centrales de ambas naciones, y señalo que “el acompañamiento financiero de China es muy importante para el desarrollo de los proyectos productivos en nuestro país”.

Desde la residencia de Olivos, Fernández transmitió al presidente Xi su determinación de comenzar las negociaciones tendientes a la adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, sobre la base de que dicha iniciativa conformará una plataforma más para nuevas obras y mejores condiciones para el desarrollo de proyectos necesarios para potenciar las capacidades productivas, ampliar la matriz exportadora, generar empleo de calidad para argentinas y argentinos y mejorar la calidad de vida de nuestra gente, impulsando oportunidades de aquellos más vulnerables.

“Argentina es un país con muchísimas oportunidades donde China puede ser un actor central”, subrayó Alberto y dio como ejemplos la obra pública, la energía, la vivienda y el transporte.

En tanto, el presidente chino solicitó al mandatario argentino la colaboración de nuestro país para fortalecer la relación de China con América Latina y el Caribe y el Mercosur. “He dado instrucciones para tener una participación más activa dentro de la CELAC para que la relación con China se profundice”, sostuvo el presidente argentino.

La conversación telefónica tuvo lugar desde la residencia de Olivos. Fernández estuvo acompañado por el canciller Felipe Solá, y los secretarios de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz y General de la Presidencia, Julio Vitobello.

Principal socio comercial

China se convirtió en el principal socio comercial de la Argentina, desplazando a Brasil. El mercado del país asiático representó en julio el 11,3% de las exportaciones totales de productos argentinos y 21,9% de las importaciones, de acuerdo a un trabajo del Instituto de Estrategia Internacional (IEI) de la Cámara Argentina de Exportadores.

El comercio exterior con China fue de US$1303 millones y ganó preponderancia en los últimos meses ante la pérdida de gravitación de Brasil. Las exportaciones fueron por US$553 millones en julio, mientras que las compras de bienes chinos llegaron a US$751 millones.

Las principales exportaciones a China durante julio fueron porotos de soja, carne bovina congelada deshuesada, grasas y aceites animales o vegetales, cereales y calamares. En tanto que la mayoría de las importaciones fueron maquinarias, químicos, textiles y metales, indicó TN.

El presidente de China, Xi Jinping, aseguró este martes que su país no va a mantener ningún tipo de guerra, «ni fría ni caliente», pese a las fuertes tensiones que vive con Estados Unidos y las advertencias de Naciones Unidas sobre la creciente brecha entre las dos superpotencias.

El discurso que el líder chino pronunció en el Debate General de la 75 Asamblea General de la ONU lo posicionó en el lado opuesto al del presidente estadounidense Donald Trump: apoyó el multilateralismo y un mundo basado en la cooperación, rechazó que haya un «jefe del mundo» y habló de la importancia de darle un papel clave a la Organización Mundial de la Salud (OMS), muy criticada por Trump.

Sin nombrar nunca a Estados Unidos o a su presidente pero siempre haciendo una clara referencia a las políticas y discurso de la Casa Blanca, Xi Jinping brindó un mensaje grabado en el que intentó hacer un difícil equilibrio entre una dura crítica a Washington y una imagen de potencia defensora de la cooperación y el diálogo internacional.

«No tengo intención de pelear ni una guerra fría ni una caliente con ningún país», sentenció el mandatario, luego de que el secretario general de la ONU, António Guterres, pidiera «evitar una nueva Guerra Fría» y Trump lo acusara en su discurso ante Naciones Unidas de ser «responsable» de la pandemia de coronavirus, una denuncia que se suma a la guerra comercial que mantienen las dos potencias hace más de dos años.

Xi Jinping habló ante la ONU con el telón de fondo del fuerte choque entre China y Estados Unidos, que viene vigente hace tiempo por motivos comerciales y geoestratégicos y que se ha endurecido aún más por la pandemia del coronavirus.

El presidente estadounidense reavivó el fuego este martes exigiendo que el país asiático rinda cuentas por «infectar al mundo» con la covid-19. Trump también arremetió contra China en el plano medioambiental, al afirmar que «las emisiones de carbono» del gigante asiático son «casi el doble que las de Estados Unidos, y están creciendo rápidamente».

A diferencia de Debates Generales de otros años, en los que líderes de potencias occidentales utilizaban esta cita anual de la Asamblea General de la ONU en Nueva York para presionar a China sobre temas de política interna, especialmente violaciones a los derechos humanos y libertades políticas, esta vez Xi buscó redirigir la tensión a una pulseada sobre liderazgo internacional.

«No debería estar permitido que se haga lo que uno quiera y actuar como el jefe del mundo. Nadie debe estar sometido por aquellos que levantan su puño. No debe haber prácticas de excepcionalismo o doble estándares. Tampoco debe distorsionarse la política internacional o usarla de pretexto para deslegitimar los derechos e intereses de otros países», aseguró el líder chino.

Por otro lado, Xi tocó también la guerra comercial con EE.UU, insistiendo en que la globalización económica es una realidad incontestable y que intentar combatirla con la «lanza de Don Quijote es ir en contra de una tendencia de la historia».

«Debemos vernos los unos a los otros como miembros de la misma gran familia, perseguir una cooperación en la que todos ganemos y ponernos por encima de disputas ideológicas y no caer en la trampa de la guerra de civilizaciones», señaló en otro momento.

En este sentido, habló de la necesidad de «reemplazar el conflicto con diálogo, la coerción con las consultas, y la suma cero con un enfoque win-win (todos ganan)» y agregó que «para poner en práctica el principio de multilateralismo, se debe actuar, no solo hablar».

«China es el mayor país en vías de desarrollo del mundo, un país comprometido con un desarrollo pacífico, abierto, cooperativo y común. Nunca vamos a buscar hegemonía, expansión o esferas de influencia», manifestó el mandatario chino, luego de pedir que no se «politice» la pandemia que hasta el momento ya registra más de 31 millones de casos confirmados y más de 965.000 muertos en todo el mundo.

Por último, aseguró que China seguirá compartiendo buenas prácticas, tratamientos y productos con el resto del mundo, insistiendo en que frente al virus lo que se necesita es más solidaridad. El presidente chino anunció así que su Gobierno facilitará más fondos a la respuesta humanitaria de Naciones Unidas ante la pandemia y que extenderá su cooperación con la organización en materia de desarrollo.

El presidente de China, Xi Jinping, resaltó este martes que su país se ha caracterizado por poner la vida de las personas en primer lugar, extender la solidaridad a nivel nacional, el sacrificio, el respeto por la ciencia y un sentido de misión para la humanidad, al tiempo que resaltó la estrategia para hacer frente a la Covid-19.

Xi, también secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y presidente de la Comisión Militar Central, expresó que este es el espíritu de su país en el combate a la pandemia, al intervenir en una reunión realizada para reconocer a los modelos a seguir en la lucha de China contra la Covid-19 celebrada en Beijing.

“Durante el enfrentamiento a la emergencia sanitaria, la vida de las personas siempre se ha puesto al frente y en el centro”, afirmó Xi, y agregó que “China está dispuesta a hacer lo que sea necesario para proteger la vida de las personas”.

“No se escatimaron esfuerzos para salvar todas las vidas, sin importar si se trataba de un bebé de 30 horas o de un anciano centenario, lo que refleja el concepto del PCCh de ejercer la gobernanza para la población”, expresó el mandatario

“El pueblo chino se ha unido como uno durante la lucha contra la Covid-19”, señaló Xi Jinping, y enfatizó que “el pueblo chino tiene una voluntad de hierro para superar cualquier dificultad, lo que se materializa en sus sacrificios para combatir la epidemia”.

El presidente chino también remarcó la política de respeto a la ciencia en la lucha de su país contra el nuevo coronavirus y destacó que China ha pasado «una prueba extraordinaria e histórica» con su manejo del coronavirus .

«Ante una enfermedad infecciosa desconocida, defendemos el espíritu de la ciencia», afirmó el jefe de Estado.

“Se siguieron las leyes de la ciencia al tomar decisiones, tratar a los pacientes, hacer avances tecnológicos y gobernar la sociedad”, agregó.

El presidente chino hizo hincapié en que el gigante asiático había lanzado las acciones de asistencia humanitaria de emergencia más intensas y de mayor alcance desde su fundación como República Popular, para proporcionar una fuerza impulsora constante a los esfuerzos globales en la lucha contra la pandemia.

Ren, un magnate dueño de un desarrollador inmobiliario en Beijing, escribió en un ensayo mordaz que el líder de China, Xi Jinping, era un “payaso” hambriento de poder. Dijo que los estrictos límites del Partido Comunista sobre la libertad de expresión habían exacerbado la epidemia de coronavirus.

Ahora el Ren, uno de los críticos más destacados del Xi en China continental, está desaparecido, dijeron sus amigos el sábado.

Su desaparición se produce en medio de una campaña de gran alcance por parte del partido para anular las críticas a su respuesta inicial lenta y secreta a la epidemia, que mató a más de 3,100 personas en China y enfermó a más de 80,000.

El gobierno chino está trabajando para retratar a Xi como un héroe que está llevando al país a la victoria en una “guerra popular” contra el virus. Pero los funcionarios están luchando con una profunda ira del público chino, con mucha gente todavía furiosa por los primeros esfuerzos del gobierno para ocultar la crisis.

Ren, miembro del partido, es conocido por sus duras críticas a Xi. En 2016, el partido lo dejó en libertad bajo ciertas condiciones por un año por denunciar las políticas de propaganda de Xi en comentarios en línea.

Desde entonces, el gobierno ha monitoreado intensamente los movimientos de Ren, dijeron sus amigos, evitando que abandone el país y elimine sus cuentas de redes sociales, donde había acumulado muchos seguidores.

Su paradero no estaba claro el sábado, y la policía en Beijing no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

“Estamos muy preocupados por él”, dijo Wang Ying, un empresario retirado y amigo de Ren. “Seguiré buscándolo”.

En las últimas semanas, un ensayo de Ren comenzó a circular entre los círculos de élite en China y en el extranjero. En él, culpó al gobierno por silenciar a los denunciantes e intentar ocultar el brote, que comenzó en la ciudad central de Wuhan en diciembre.

Si bien no utilizó explícitamente el nombre de Xi en el comentario, Ren no dejó dudas de que estaba hablando sobre el líder de China, haciendo referencia repetidamente a los discursos y acciones de Xi.

“No veo a un emperador parado allí exhibiendo su ‘ropa nueva’, sino a un payaso que se desnudó e insistió en continuar siendo un emperador”, escribió.

Dirigiéndose a Xi, escribió: “No ocultas en lo más mínimo tu decidida ambición de ser un emperador y tu determinación de destruir a cualquiera que no te deje”.

Ren, de 69 años, es el presidente retirado de Huayuan Properties, un desarrollador inmobiliario. En 2016, Ren fue objeto de escrutinio después de escribir en su microblog que los medios de comunicación de China deberían servir al pueblo, no al partido, contradiciendo uno de los pronunciamientos de alto perfil de Xi. Sus comentarios ofrecieron una ventana a la creciente frustración entre los intelectuales y empresarios chinos por el gobierno cada vez más autoritario de Xi.

El partido se movió rápidamente para censurarlo, diciendo que había “perdido su espíritu”. Pero continuó hablando sobre otros temas, como las estrictas políticas de China para limitar la población en las grandes ciudades.

A medida que los medios de comunicación chinos han revelado más detalles sobre los esfuerzos de China para encubrir el brote de coronavirus en las últimas semanas, Xi ha sido atacado por varios activistas e intelectuales chinos prominentes.

Xu Zhangrun, profesor de derecho en Beijing, publicó un ensayo el mes pasado diciendo que la epidemia había “revelado el núcleo podrido del gobierno chino”.

Xu Zhiyong, un destacado activista legal, lanzó una carta a Xi en las redes sociales, acusándolo de encubrimiento y pidiéndole que renuncie. Luego fue detenido.

Los activistas dijeron que la desaparición de Ren era una señal preocupante de que el gobierno estaba intensificando su última ofensiva contra la libertad de expresión.

“La epidemia ha sacado lo peor de Xi Jinping”, dijo Yang Jianli, un activista de derechos con sede en los Estados Unidos. “Está tan decidido a no ceder una pulgada, que entender correctamente una pulgada significaría cientos de millas”.

En su cuarto viaje a China en menos de un año, el líder norcoreano se entrevistó con Xi Jinping y visitó una fábrica de medicamentos

El tren personal de Kim Jong-un partió este miércoles de Pekín tras una visita sorpresa de dos días del líder norcoreano para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping. Era el cuarto viaje del mandatario a China en menos de un año, y llegaba mientras crecen las expectativas de una nueva reunión entre Kim y el presidente de EE UU, Donald Trump, tras la celebrada en Singapur en junio pasado.

Muy pocos datos han trascendido hasta el momento sobre la visita. De acuerdo con la costumbre, los medios oficiales de ambos regímenes esperarán al menos hasta que Kim haya cruzado la frontera —algo que se calcula que ocurrirá a primera hora del jueves— para divulgar detalles de las actividades de Kim en Pekín. De momento se sabe que se reunió con Xi y, según la agencia surcoreana Yonhap, visitó una fábrica de medicamentos.

La visita tenía como objetivo, según han apuntado los analistas, coordinar posiciones entre Pyongyang y Pekín ante la posible próxima cumbre entre Kim y Trump, para la que ya se busca localización.

Aunque Trump calificó el encuentro de Singapur como un rotundo éxito, esa reunión se saldó con una vaga declaración conjunta sobre la desnuclearización de la península coreana. Desde entonces, el diálogo entre Washington y Pyongyang se encuentra estancado: la Casa Blanca exige para hacer concesiones que Corea del Norte se deshaga de su programa de armamento nuclear y balístico de manera irreversible, completa y verificable, mientras que ese país considera que ya ha dado suficientes muestras de buena voluntad y reclama que Estados Unidos levante al menos parte de las sanciones que pesan sobre el régimen. En su discurso de comienzo del año, el líder norcoreano había advertido de que si Washington no accede a levantar esos castigos, Corea del Norte optará por “un nuevo camino” que no precisó.

Los desplazamientos de Kim a China —su principal aliado económico y militar, y el país que tiene la llave del cumplimiento de las sanciones internacionales contra Corea del Norte— antes de acontecimientos de importancia en las negociaciones entre Pyongyang y Washington han sido práctica habitual a lo largo de 2018.

Pero en esta ocasión, el líder norcoreano, que se desplazaba acompañado de una comitiva que incluía a su esposa, Ri Sol-ju, y sus ministros de Defensa y Exteriores, puede querer presionar a Estados Unidos y demostrarle que su país cuenta con otras opciones y aliados económicos si las negociaciones con Washington fracasan.

Kim probablemente haya “presionado a Xi para que reitere el apoyo de China a un proceso de desnuclearización por fases, en el que Pyongyang y Washington hacen concesiones mutuas en vez de que Estados Unidos exija que Corea del Norte abandone de modo unilateral su armamento nuclear antes de que EE. UU. acceda a relajar el régimen de sanciones”, apunta en una nota la consultora Eurasia Group.

Aunque el presidente chino reiterase su apoyo a un proceso de concesiones recíprocas, “probablemente Pekín tenga pocas ganas ahora mismo de arriesgarse a agravar las tensiones con Estados Unidos porque parezca que cambia su posición sobre Corea del Norte para favorecer a Pyongyang”, apunta la consultora. El desplazamiento de Kim coincidía con el desarrollo de negociaciones en Pekín sobre la disputa comercial entre China y EE. UU.

Como en sus visitas previas el año pasado, la de esta semana incluía también un componente económico para el líder norcoreano. Según Yonhap, aprovechó este miércoles su estancia en Pekín para visitar una fábrica de fármacos de medicina tradicional china.

Kim anunció el año pasado que el programa nuclear norcoreano ya había sido completado, por lo que los esfuerzos se centrarían ahora en el desarrollo económico. En su discurso del 1 de enero, aludió específicamente a la industria farmacéutica como uno de los posibles motores. “Debemos modernizar las fábricas de medicinas y equipos médicos”, declaró entonces.

El País

El presidente chino Xi Jinping reclamó de nuevo este miércoles la «reunificación» con Taiwán y reafirmó que China no renuncia al uso de la fuerza para recuperar la isla.

«No prometemos renunciar al uso de la fuerza y preservamos nuestro derecho de tomar todas las medidas necesarias», indicó el líder chino en un discurso en el Palacio del Pueblo de Pekín.

Xi denunció a las «fuerzas exteriores» que según él están en contra de una reunificación pacífica y contra las «acciones independentistas y separatistas».

Taiwán y la China continental tienen gobiernos distintos desde 1949, cuando terminó la guerra civil china y los comunistas tomaron el poder en la parte continental.

China sigue considerando la isla de Taiwán como una de sus provincias y amenaza con recurrir a la fuerza en caso de proclamación formal de independencia del territorio o de intervención exterior, en particular por parte de Estados Unidos, el principal aliado militar de la isla.

«La independencia de Taiwán solo llevará a un callejón sin salida», dijo Xi. «China tiene que ser reunificada y lo será», añadió.
Pekín se opone en particular a la actual presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, que desde su llegada al poder en 2016 se niega a reconocer el principio de unidad entre la isla y China.

«El pueblo taiwanés aprecia los valores democráticos, son su modo de vida», replicó el miércoles Tsai en una rueda de prensa y acusó a Pekín de haber «comprado» en los últimos meses a algunos de los aliados diplomáticos de la isla.

«Si el gobierno chino no trata a su pueblo con indulgencia, si no puede garantizar los derechos humanos y si no deja votar a su pueblo (…) los taiwaneses verán las intenciones de China con sospecha», dijo por su parte el ministerio taiwanés de Exteriores.

Algunos miembros del Partido Democrático Progresista (PDP), el partido de Tsai, piden la independencia formal de la isla cuyo nombre oficial sigue siendo República de China.

«Alejarse del principio de una sola China llevaría a la tensión y al caos en las relaciones a ambos lados del estrecho y perjudicaría a los intereses vitales de los compatriotas de Taiwán», indicó Xi Jinping. «Nunca dejaremos ningún lugar a las acciones separatistas a favor de la independencia de Taiwán», advirtió.

Para llegar a un «consenso» sobre la reunificación, Xi Jinping pidió un diálogo entre todas las partes pero partiendo de un reconocimiento previo del «principio de una sola China».

Pero según el sinólogo Jean-Pierre Cabestan, de la Universidad Bautista de Hong Kong, un diálogo como este «excluiría a mucha gente», empezando por el PDP de Tsai.

«En resumen Xi declara estar dispuesto a negociar, a ofrecer muchas cosas, pero primero hay que capitular (…) No puede ser, no funcionará», indica.

Según Cabestan, el discurso de Xi «con su tono amenazador» podría al contrario provocar a los taiwaneses. El sinólogo apunta que el poder chino quiere alejar a los electores del PDP a favor del Kuomintang (KMT), un partido considerado más favorable a la reunificación china.

«Pero incluso si el KMT volviera al poder (…) no habría mandato para negociar un acuerdo de reunificación», indica el experto.

En su discurso Xi Jinping no puso fecha para lograr la reunificación pero hizo un paralelo con el llamado «gran renacimiento nacional», cuyo objetivo es convertir a China en una gran potencia en los próximos años.

«La cuestión de Taiwán es una consecuencia de la debilidad y del caos en el que estaba la nación china pero será resulta por el renacimiento nacional», prometió el presidente Xi.

Jornada