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Una mesa multisectorial -apuntada a la contención e inserción social de los jóvenes en situaciones vulnerables en Rawson-, avanza en el diseño de políticas preventivas, que fortalezcan la presencia del Estado en contextos complejos, que requieran una actuación dinámica en casos emergentes.

La Secretaría de Desarrollo Social y Familia, y sus diferentes departamentos internos, la Coordinación de Vecinales y la Dirección General de Recreación y Deportes del municipio, autoridades del Hospital Subzonal “Santa Teresita”, iglesias, y una de las comparsas capitalinas, compartieron experiencias vinculadas con problemáticas en la juventud, y diagramaron criterios tendientes a reinstaurar el tejido social adulterado, que obliga a acciones inapropiadas en los adolescentes.

“Nos urge la problemática de los jóvenes en la actualidad, agudizada por la pandemia”, declaró la titular de Desarrollo Social y Familia, Silvana Cendra. En línea con esta apreciación, la funcionaria comentó que “celebramos que transcurrida la segunda reunión, ya programamos el tercer encuentro y la primera capacitación abierta a la comunidad, a los padres que tengan problemas con sus hijos, ya sea, adicciones u otros indicadores”.

“Fue una reunión auspiciosa”, rescató la funcionaria municipal, al adelantar que el próximo encuentro será el viernes 24 a las 18.30. Para esa oportunidad, se invitó a la Policía Comunitaria, “y presidentes barriales, porque consideramos importante la labor en las esos espacios”. Posteriormente, por la tarde, se concretará la charla abierta.

Trabajo en equipo

Por su parte, el director del hospital Cristian Setevich, señaló que la red interdisciplinaria se propondrá trabajar en los barrios, habida cuenta “el conocimiento que cada representante vecinal tiene sobre la problemática en los jóvenes”.

El trabajo en terreno, previo armado de estrategias sociales, “nos permitirá fortalecer la prevención en muchas de las problemáticas que tiene la juventud. Sobre todo con esta pandemia, que es una afectación social, económica y sanitaria”.

Desde la conformación de la red, “surgieron varias propuestas de contención, entre ellas, las huertas solidarias ejecutadas por el municipio, el trabajo de la iglesia evangelista y cristiana en los distintos barrios, y los programas que tenemos desde nuestro equipo de Salud Mental, que interviene cuando están consumados algunos de los hechos”, comentó el profesional de la salud.

Setevich, mencionó que “el municipio también está generando la posibilidad de talleres que puedan ser útiles a los jóvenes para superar algunas situaciones, y que piensen en un proyecto de vida”.

El referente del espacio ciudadano “Hagamos que Suceda”, Martín Alesi, señaló que “hay una deuda pendiente en la sociedad y el gobierno provincial, en reconocer a los policías el derecho de asociarse en un sindicato, sin derecho a huelga”.

“El personal policial está desprotegido, sin un liderazgo claro del Jefe de Policía y el Ministro de Seguridad. Observo idas y venidas en la conducción de la fuerza, medidas que se implementan y luego se las deja sin efecto, confundiendo a los efectivos que trabajan con mucho esfuerzo y sin margen de error”, manifestó Alesi, resaltando también que “después el gobierno de Arcioni los llama corriendo para que pongan el cuerpo cuando el resto de los trabajadores se manifiesta cerca de Casa de Gobierno”.

“Hay que dejar de lado los prejuicios y las opiniones poco democráticas sobre la posibilidad de que los policías deliberen y reclamen sus derechos a través de un sindicato. La agremiación no es insubordinación. La Constitución no admite que los policías chubutenses sean ciudadanos de segunda. Nos falta madurar mucho como sociedad: solamente los recordamos cuando nos ayudan, o un agente murió en cumplimiento del deber”, analizó.

“Los reclamos sobre condiciones dignas de trabajo llevan mucho sufrimiento a policías que defienden sus derechos constitucionales, como sumarios, sanciones, quita de adicionales, recargos, envío a zonas desfavorables, traslados lejos de la familia, freno de ascensos y hasta expulsión de la fuerza”, subrayó Alesi.

En el mismo sentido, explicó que los trabajadores policiales “tienen un régimen verticalista, comprensible por tratarse de una fuerza de seguridad. Pero esa misma estructura les hace padecer consecuencias graves en sus condiciones laborales y derechos. Los salarios bajos y la exposición permanente a riesgos graves exigen de un interlocutor legítimo frente a la falta de registro de la conducción política de la Policía”.

“Muchísimos policías están en puestos de control a la intemperie, desamparados, soportando bajas temperaturas sin una casilla equipada. Con apenas una inversión mínima, es posible que el gobierno mejores estas condiciones. No es un tema económico, veo que falta voluntad política”, consideró Alesi.

Afirmó además que “el policía está expuesto todos los días a situaciones de extrema tensión y angustia. Sale de su casa sin la certeza de si va a regresar a ver de nuevo a su familia. Una enorme cantidad de integrantes de la fuerza necesita apoyo psicológico, es intolerable que la obra social Seros cubra parcialmente el tratamiento y tengan que pagar un importe por coseguro, cuando no cobran sus salarios bajos en tiempo y forma. El Estado como empleador los coloca en una función estresante y peligrosa, como mínimo tiene que brindar una terapia con cobertura integral, con el terapeuta a elección del policía, sin que tenga que pagar nada de su bolsillo”.

Expertos del equipo de investigación de seguridad de Google Project Zero han informado sobre un inesperado descubrimiento que pone en duda la conocida seguridad del sistema iOS, generalmente considerado muy difícil de ser objeto de ‘hackeo’. No obstante, los especialistas revelaron una amplia campaña de piratería sin precedentes contra los iPhone que hace uso de un nuevo paradigma de ataque informático.

La operación duró como mínimo dos años y afectó a «miles de usuarios por semana» hasta que fue interrumpida. Los ‘hackers’ utilizaron una serie de páginas web pirateadas para enviar el ‘software’ malicioso (una especie de «implantes de monitoreo») a los dispositivos de los usuarios una vez las abrían sin ni siquiera hacer ninguna interacción de más. Se informa de que los sitios en cuestión estaban activos desde al menos 2017 y tenían miles de visitantes por semana.

Los ‘hackers’ recibían acceso a la información privada del usuario una vez expuesto al ataque: su ubicación, contraseñas, historiales de chats en diferentes aplicaciones, así como sus contactos. Sin embargo, el implante se borraba con el reinicio del móvil.

Google comunicó los problemas de seguridad a Apple el primero de febrero, después de lo cual la compañía estadounidense lanzó una actualización de su sistema operativo el 7 de febrero que solucionó dichos defectos.

«La realidad sigue siendo que las protecciones de seguridad nunca eliminarán el riesgo de ataque si estás siendo atacado. (…) Todo lo que los usuarios pueden hacer es ser conscientes del hecho de que la explotación masiva todavía existe y comportarse como corresponde; tratar sus dispositivos móviles como parte integral de sus vidas modernas, pero también como dispositivos que, cuando se ven comprometidos, pueden cargar todas sus acciones en una base de datos para ser potencialmente utilizadas en su contra», advirtieron los especialistas de Project Zero de Google.

A principios de este mes, Apple decidió ofrecer una recompensa de hasta un millón de dólares a los investigadores de seguridad cibernética que logren detectar fallas en los iPhone, lo que constituye la mayor gratificación otorgada por una compañía para defenderse de los piratas informáticos, así lo reseña RT.

El FMI presentó el informe semestral sobre las Perspectivas de la Economía Mundial, en el inicio de su reunión de Primavera en Washington. Participarán el ministro Nicolás Dujovne, el presidente del BCRA, Guido Sandleris, y otros funcionarios de Cambiemos.

La economía argentina no sólo enfrenta demonios internos como la inflación, la recesión y la necesidad de hacer recortes adicionales para alcanzar la meta del equilibrio fiscal con que se comprometió el Gobierno, sino que además deberá navegar este año en un mar encrespado, en el que la economía global crecerá menos que en 2018 pero que irá recuperando ritmo a medida que avance el año y se mantendrá en 2020, según las nuevas proyecciones del Fondo Monetario Internacional.

De hecho, de acuerdo con esas mismas estimaciones, contenidas en el informe semestral sobre las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, en inglés) que hoy se presentó en la capital norteamericana, la «estabilización gradual» de las condiciones en economías emergentes que hoy atraviesan dificultades, «incluidas las de Argentina y Turquía», van a contribuir junto con otros factores a la recuperación del impulso económico global.

«Las condiciones van a mejorar durante 2019 mientras las medidas de estímulo sostengan la actividad en China y las tensiones recesivas ceden en economías como Argentina y Turquía», proyecta el WEO. La economía global va a crecer en un 3,3% este año, cifra que el nuevo informe revisa a la baja. En 2018 el crecimiento fue de 3,6 por ciento.

Esto no quiere decir que el FMI dibuje un cuadro necesariamente optimista para la Argentina. Los cálculos pueden fallar «si escalan las tensiones comerciales» entre las principales potencias y hay una nueva huida del riesgo que representan las economías más vulnerables. Los disparadores de una mayor incertidumbre global pueden ser muchos, y en medio de esos peligros el país deberá intentar estabilizar su economía cuando al mismo tiempo transita un proceso electoral cargado de incógnitas.

Sin embargo, el WEO no hace ninguna mención a las elecciones de este año como parte del escenario incierto que enfrentará la economía. Reitera la proyección de una caída del PBI de 1,2% este año ya contenida en el informe técnico de la tercera revisión del programa stand by firmado el año pasado con el FMI. Ese informe se presentó la semana pasada junto con la aprobación de un nuevo desembolso de 10.800 millones de dólares y al igual que las proyecciones presentadas hoy señala que recién en 2020 volverá a crecer la economía argentina, a un ritmo de 2,2% para acelerarse luego a un 3,6% hacia 2024.

Sólo Nicaragua, con una caída de 5 puntos del PBI, y Venezuela, con un derrumbe del 25%, muestran este año resultados peores que la Argentina en toda América latina. A nivel regional, el producto va a crecer este año 1,4% y 2,4% el año que viene.

El WEO también estima una inflación para 2018 de 30,5%, como ya había anticipado el staff report. Es decir que la corrección del Fondo fue de 10 puntos con respecto a sus anteriores previsiones. La media regional en cambio se ubicará en 5,6%. Para 2020, la inflación en la Argentina está calculada en 21,2 por ciento. Y otro ítem que proyecta es el déficit de cuenta corriente, que será este año de 2% y de 2,5% en 2020 y hasta 2024, contra una media en América latina de 1,9% en 2019.

«Los riesgos para la economía son todavía importantes, y su materialización podría conducir a un giro en las preferencias de los inversores para alejarse de inversiones en pesos e incrementar la presión sobre la moneda y la cuenta de capital», señala el informe. Recomienda de inmediato la «continua implementación del plan de estabilización» acordado con el propio Fondo, que «es crucial para mejorar la confianza de los inversores y restablecer un crecimiento sustentable», indica.

Agrega una recomendación reiterada en todas sus evaluaciones: «Alcanzar la meta del equilibrio fiscal primario en 2019 y de 1% del PBI en 2020 es esencial para reducir las necesidades de financiamiento y evitar nuevas presiones de liquidez». Y en cuando a la inflación apunta que «el logro continuado de las metas monetarias será crucial para anclar las expectativas inflacionarias y recrear la credibilidad del Banco Central».

El WEO se presentó esta mañana en la sede del Fondo en el inicio de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. Durante cinco días esos encuentros darán marco a un desfile permanente de ministros de Hacienda y finanzas de todo el mundo junto con los máximos responsables de los organismos multilaterales con sede en Washington, representantes de los grandes fondos de inversión, líderes sociales, referentes de distintos sectores y analistas económicos.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, llegará mañana a la capital norteamericana para participar del encuentro, aunque no se indicó si mantendrá una nueva reunión con la titular del FMI, Christine Lagarde.

Luego de las recomendaciones de más ajuste para lograr el equilibrio fiscal y la «decepción» que expresaba el último staff report por la inflación persistente, se especulaba con la posibilidad de que en los próximos días haya conversaciones con los técnicos del FMI en torno a la capacidad del Banco Central de intervenir de manera más decidida en el mercado cambiario, un punto que puede resultar clave para el gobierno de Mauricio Macri en este año electoral. De hecho, también está previsto que viaje a Washington el presidente del BCRA, Guido Sandleris.

 

Infobae

La consultora internacional Oxford Economics evaluó a los cuatro grandes de Latinoamérica- Cualquiera que triunfe en las elecciones de octubre deberá renegociar el acuerdo con el FMI en 2021. Allí surgen tres caminos: mantener el ajuste y crecer poco, reestructurar la deuda o patear el tablero.

La lupa de analistas e inversores internacionales se ha posado sobre las cuentas fiscales de la región, en particular, de las principales cuatro economías: Brasil, México, Colombia y Argentina. Días atrás la influyente consultora internacional Oxford Economics difundió un informe que pone paños fríos sobre los casos mexicano y colombiano pero alerta sobre los desafíos en Brasil (pese a la reforma previsional) y, sobre todo, en Argentina, “donde un ajuste en medio de una recesión puede ser una combinación tóxica para un presidente que busca la reelección”.

Antes de entrar de lleno en el caso argentino, a modo de resumen, el diagnóstico de Oxford Economics destaca que Brasil tuvo el mayor déficit fiscal entre las economías clave de la región en 2018, seguida por Argentina. Y, si bien ambos países tienen importantes déficits primarios, los pagos de intereses de Brasil son uno de los más altos del mundo. Sin embargo, el caso de Argentina es preocupante porque enfrentará el desafío de pasar a un superávit primario en medio de una elección presidencial. Los casos de Colombia y de México son menos alarmante, de los que se cree. Pero en pocas líneas ven que:

Argentina es, por mucho, el país fiscalmente más vulnerable de la región. Porque a pesar de que los desequilibrios macroeconómicos internos y externos se están corrigiendo con éxito, el país tendrá que enfrentarse al desafío permanente de tener un elevado stock de deuda externa pública. Cualquiera que gane las elecciones este año, probablemente negociará un segundo paquete con el FMI en 2021, cuando habrá que tomar una decisión difícil: comprometerse con la austeridad permanente y un menor crecimiento, reestructurarse o patear el tablero.

Brasil la tiene más sencilla pero su enorme stock de deuda (77% del PBI) le impone un elevado costo financiero que continuará aumentando hasta que comience a generar un superávit primario decente. La nueva administración deberá modificar la constitución una o dos veces para generar ahorros significativos.

En México, el presidente López Obrador (AMLO) puede alcanzar los superávit primarios prometidos, pero Pemex puede requerir más inyecciones de capital del Tesoro si AMLO decide adherirse a su política energética. Sin embargo, la posibilidad de que México o Pemex pierdan su calificación de investment grade es una posibilidad muy remota.

Es probable que Colombia rompa su regla fiscal, ya que la división política pone fuera de su alcance una reforma fiscal significativa. Pero incluso con un déficit del 0,4% del PBI con respecto a los objetivos de déficit para 2022, la deuda con respecto al PBI aún se espera que disminuya desde el 49% de 2018. A pesar que el 8% de los ingresos dependen del petróleo, un shock petrolero no sería un golpe muy fuerte y desestabilizador para la deuda gracias a las reformas fiscales aprobabas en 2016 y 2018.

Veamos ahora lo más relevante del análisis del caso criollo

Argentina está sufriendo un severo ajuste macroeconómico que ha llevado a la economía a una profunda recesión. Hasta abril de 2018, el Gobierno no solo tenía un enorme déficit fiscal, alcanzando el 6% del PBI en 2017, sino que también lo financiaba con flujos de cartera volátiles. Emitiendo deuda externa, apenas dos semanas antes del inicio de la crisis monetaria en 2018, se advertía que el gradualismo del presidente Macri se estaba desbaratando y que su incapacidad para reducir el déficit hacía de Argentina uno de los mercados emergentes más vulnerables.

Tras una severa crisis monetaria que obligó a las autoridades a solicitar asistencia financiera del FMI debió renovar completamente el marco de la política monetaria para estabilizar la moneda y recuperar el control de la inflación. Las políticas monetarias y fiscales más restrictivas y una severa reducción en el poder de compra de los argentinos (debido a la aceleración de la inflación) causaron una contracción del PBI estimada en 2.68% en 2018, lo que probablemente será seguido por otra caída de 1,6% este año (la recesión finalizará en el segundo trimestre).

Esta gran depreciación y la consiguiente recesión han llevado a una reducción de los desequilibrios externos del país a través de un menor consumo e importaciones, lo que reduce la probabilidad de una segunda crisis consecutiva.La buena noticia es que el déficit externo ahora se está reduciendo rápidamente; el malo es que lo está haciendo a costa de menores importaciones, lo que implica un menor consumo e inversión. El personal del FMI sabe que sus proyecciones de deuda originales son poco probable que se materialicen. Además, el FMI asume que la dura austeridad está aquí para quedarse, algo que es poco probable que sea políticamente factible en la Argentina.

Argentina tiene que lidiar con una serie de problemas acuciantes asociados con sus desequilibrios económicos. Con más de la mitad del gasto público indexado a la inflación, el ajuste continuará dependiendo principalmente de los recortes en el gasto de capital. Esto puede aliviar las restricciones de financiamiento temporalmente, pero no se cree que conduzca a una reducción sostenible del déficit. El resto de los recortes serán en gran parte a los subsidios a la energía, que plantean riesgos políticos importantes antes de las elecciones de octubre, ya que afectan directamente los presupuestos de los hogares. Si la estrategia de ajuste no se cumple, podría haber algunas sorpresas negativas para los inversores el próximo año.

El desafío inmediato de las autoridades es mantener su compromiso de reducir el déficit fiscal primario del 2,6% en 2018 a cero este año y, al mismo tiempo, evitar una reacción popular que podría impulsar a la expresidenta Cristina de Kirchner a la presidencia en las elecciones de octubre.

Una reducción adicional del déficit del 2,6% en medio de una profunda recesión puede parecer la receta perfecta para perder una elección presidencial, sin embargo, queda el truco fiscal gravar aún más a las exportaciones.

El FMI está actualmente proporcionando toda la financiación que el Gobierno necesita, aunque la historia será diferente para 2020, ya que la mayoría de los fondos del programa ya se habrán utilizado. Y no solo el déficit fiscal se está reduciendo rápidamente: estimamos que el déficit de la cuenta corriente se reducirá en dos tercios a u$s11.600 millones este año a 2,3% del PBI.

Pero incluso si, en términos de flujos, las cosas avanzan, la Argentina enfrentará inevitablemente problemas relacionados con su gran deuda pública, que puede llegar al 80% del PBI a fines de 2018 (el FMI esperaba que caería por debajo del 60% para 2023).

Un impulso de austeridad tan prolongado y severo no será políticamente factible en Argentina. Con excedentes primarios mucho más modestos (menores al 0,5% del PBI), es poco probable que la relación Deuda/ PBI caiga por debajo del 70% en los próximos cinco años.

Revertir una deuda tan grande será un desafío para un país volátil como Argentina. Por lo tanto, se cree que el escenario más probable es que quien sea elegido Presidente este año negocie un segundo programa del FMI en 2021. La elección será una decisión difícil: comprometerse con la austeridad permanente y un menor crecimiento para reducir la relación Deuda/PBI, reestructurar la deuda o patear el tablero. La última opción perpetuaría la vulnerabilidad y probablemente terminaría en una reestructuración cuando llegue la próxima crisis.

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