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El emprendimiento “Viñas del Nant y Fall”, productores de vinos Pinot Noir y Pinot Noir Rosé de Trevelin, realizó su primer envío de muestras a un potencial comprador en Ecuador. En el marco de un trabajo que vienen realizando en conjunto con exportadores de la provincia desde la Dirección de Comercio Exterior.

En este sentido, destacaron que en agosto, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) reconoció a Trevelin como la primera zona vitivinícola del Chubut con indicación geográfica (IG), lo que permitirá distinguir el vino por su origen, facilitar el acceso de productores a mercados nacionales e internacionales y fomentar la organización del sector productivo.

Comercio Exterior

El propietario del emprendimiento Viñas del Nant y Fall, Sergio Rodríguez contó que “a Ecuador enviamos muestras de un producto gourmet para un segmento muy particular y esperamos que se concrete. Confiamos en nuestro producto y el respaldo que tiene ser de la Patagonia”.

“Es algo nuevo para nosotros el comercio exterior y que soliciten nuestros vinos desde todo el mundo. Viene de un trabajo silencioso y continuo que venimos realizando hace varios años. Hoy tenemos interés concreto de San Pablo, para Mirazur, el restaurant de Mauro Colagreco en Francia y del restaurant central en Lima”, agregó.

En cuanto al trabajo junto al Gobierno Provincial, Rodríguez destacó el acompañamiento y señaló que “son herramientas importantísimas para los productores que recién estamos conociendo estas nuevas etapas de la comercialización”.
“Continuamente nos brindan capacitación y siempre que se generan algunas dudas nos brinda respuestas. Si cada uno cumple su papel y todos nos involucramos, trabajando en conjunto vamos a seguir creciendo”

Cabe recordar que Emmanuel, hijo de Sergio Rodríguez y miembro del emprendimiento familiar, fue uno de los ganadores del concurso “Tu Negocio al Mundo”, que impulsó el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio y participó del seminario intensivo en negocios internacionales en la destacada Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

Comercio digital

Viñas del Nant y Fall es un emprendimiento agro turístico familiar de 4 hectáreas que se encuentra a mitad de camino entre Trevelin y la localidad chilena, Futaleufú, sobre la Ruta Nacional 259. La chacra fue adquirida por la familia en el 2010 y a partir de allí se le trató de dar un perfil productivo asociado a la actividad turística. En 2016 produjeron la primera botella, poseen más de 8.500 plantas conformada en su mayoría por pinot noire, en menor medida gewürztraminer y riesling y souvignion blanc.
En el marco de la pandemia que se está atravesando a nivel mundial y que afectó al turismo, Rodríguez señaló que “pasamos de tener 15 mil visitantes a no tener ningún ingreso. Tuvimos que readaptarnos lo más rápido posible y comenzar con la comercialización digital que hoy se convirtió en un pilar muy importante del emprendimiento”.

“Estamos todas las semanas enviando vinos a todo el país desde Misiones hasta Santa Cruz y Tierra del Fuego y realmente nos disparó las ventas permitiendo continuar con el emprendimiento a pesar de lo que estamos viviendo”.

La exportación de vino registraron un aumento de 46,3% entre enero y julio de este año, en comparación con el mismo lapso de 2019, informó hoy el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Los envíos de vinos fraccionados treparon 3,4%, los de vinos a granel aumentaron 133,6% y los de jugos de uva concentrados (mosto) se incrementaron 8,7%, permitiendo que «Argentina ganara mercados en medio de la incertidumbre comercial mundial que generó la pandemia», según la cartera.

«El tipo de cambio competitivo, la calidad de sus productos y la incansable vocación emprendedora del sector, permitieron que Argentina escale dos puestos en el ránking de países exportadores de vinos en el momento más difícil de la economía mundial, y hoy somos los novenos exportadores», afirmó el ministro Luis Basterra mediante un comunicado.

Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Martín Hinojosa, afirmó que «luchando contra trabas arancelarias, cambios de escenarios económicos y una pandemia que amenazó incluso la recolección de las uvas, el sector, con la ayuda de todas las entidades públicas y privadas pudo sostener este crecimiento».

Hinojosa agregó que «las tendencias también son buenas para el mercado interno donde ya se ha experimentado un crecimiento del consumo del mercado interno en un 6,9%».

«Desde el Ministerio de Agricultura y el INV estamos acompañando con políticas activas, flexibilizando los análisis de exportación y ampliando las solicitudes de exportación a más mercados, acciones que permitieron mayor rapidez para el comercio exterior y que se puedan realizar todos los negocios que la vitivinicultura requiere», explicó el titular del INV.

Además, afirmó que «las existencias de vinos hacen mirar con optimismo y empezar a tener stocks de vinos razonables, que hace que mejoren las condiciones de pago a los productores; los stocks vínicos van a estar muy por debajo del stock técnico de seguridad de cinco meses para el total de los vinos; otra buena noticia de cara al año 2021».

Ambos funcionarios resaltaron «el trabajo en conjunto y las buenas perspectivas de mercados a futuro, para seguir con el Estado presente, dialogando y haciendo; el logro no es de unos pocos aislados, sino de todos».

Desde hace años varios emprendedores chubutenses están trabajando para lograr una verdadera producción vitivinícola en la provincia. En este marco, un grupo de 8 productores locales comparten maquinaria y personal en la localidad de Los Altares, y trabajan para inaugurar una bodega para vinificar con la producción del grupo.

Con este objetivo, personal del Ministerio de Agricultura, Ganadería Industria y Comercio del Chubut realizó un encuentro de asesoramiento, en el cual se degustaron y evaluaron los vinos producidos.

Pasos a seguir

Se trata de un grupo de 8 productores vitivinícolas que comparten maquinaria, personal, y una bodega próxima a inaugurarse para vinificar con la producción del grupo.

La semana próxima se reunirán con el área de energía de Servicios Públicos para avanzar en la mejora del sistema.

En este marco, el técnico asesor de viñedos, Darío Maldonado explicó que “se tomaron muestreos de suelo para conocer la estructura y componentes de nutrientes”, y agregó que las variedades torrontés y malbec tienen un gran potencial enológico, «y se podrían cultivar otros varietales en las zonas más próximas a las bardas ya que éstas cuentan con menor horas de luz, las cuales serían chardonnay, merlot, cabernet franc, ancelotta, semillón, entre otras”.

Las Plumas y Los Altares

En ese contexto, el presidente de la UEP, Pablo Muñoz se reunió con la jefa comunal de Las Plumas, Nilda Tolosa, en relación al proyecto para contar con un banco de genética caprina, para una raza carnicera, y reforzar con cortinas forestales y semillas el invernáculo de la comuna, y el del centro de acopio.

Con el jefe comunal de Los Altares, Alejandro Sandoval y la vice jefa comunal Carolina Gaguaga, se acordó avanzar con INTA en una actividad conjunta para trasladar y mejorar la producción de un invernáculo con el que proyectan comercializar a través del Mercado Concentrador.

Una vez que un vino se establece una reputación, ¿está sujeto a ella para siempre? ¿O pueden los productores ambiciosos explorar el potencial de un vino, aunque cueste más?

Muchas gastronomías llevadas por inmigrantes a Estados Unidos han sido encasilladas como baratas y abundantes, además, se les considera un negocio de gran volumen con margen de ganancia bajo.

Los esfuerzos por servir platos más elaborados con mejores ingredientes en entornos más elegantes enfrentan grandes obstáculos. El aumento en el gasto requiere precios más altos en el menú. Los consumidores a menudo lo rechazan, y, por ejemplo, los chefs chinos con deseos de sobresalir, al no poder demostrar la complejidad y el potencial de su cocina, deciden trabajar en las barras de sushi que son más lucrativas.

Es tentador pensar que el malbec de la región de Mendoza en Argentina es el equivalente a la comida china barata en el mundo de los vinos. Las personas lo aceptarán con agrado siempre y cuando el malbec sea barato y alegre.Sin embargo, se rebelan si intenta ser algo más.

En Estados Unidos, el vino es popular y se encuentra en todos lados. Las personas piden malbec como si fuera un producto de marca. Los bares de las esquinas lo almacenan con confianza. Estos vinos, la mayoría de la gente presupone, serán de bajo costo. Generalmente, tienen razón.

No obstante, ¿qué pasaría si las viñas estuvieran situadas en colinas rocosas a mayor altitud, en donde las cosechas son escasas de manera natural, en vez de en las llanuras fértiles donde las cosechas son generosas? ¿Qué pasaría si fueran meticulosamente cultivadasa mano en lugar de por una máquina? ¿Qué pasaría si las uvas se fermentaran en pequeños lotes, para que cada sección del viñedo pudiera ser tratada de manera individual y no homogeneizada en enormes toneles?

Como resultado, darían dos vinos muy diferentes. Uno sería un vino destinado a expresar las características de un lugar, si es que, al criterio del productor, el lugar tiene un carácter digno de ser expresado.

El otro sería un vino generoso y frutal que de igual manera podría ser disfrutable pero inocuo, con poca profundidad, carácter o sentido de pertenencia.

Lo más probable es que el vino de mayor altitud costaría más. Sin embargo, la diferencia en precio significaría un vino más distintivo. Si vale la pena pagar un precio más alto es el tipo de decisión que los consumidores de vino deben hacer todo el tiempo.

Aquí en la Escuela de Vino de manera regular reflexionamos sobre las diferencias entre los vinos y las razones para su precio. Sabemos que precios más altos no siempre significan mejores vinos.

En ocasiones, los precios se derivan de un estatus percibido: los vinos del valle de Napa pueden ser más caros porque Napa agrega valor que no se atribuye a vinos de, digamos, el condado Lake. O una celebridad presta su nombre, y el precio se eleva porque los especialistas en marketing buscan capitalizar el glamour. En ocasiones, el precio es el resultado directo de una regla básica de la economía, como la oferta y la demanda.

No obstante, el precio puede a veces estar relacionado de manera directa con los medios de producción. Los vinos producidos en masa que aprovechan la economía de escala serán, a menudo, más baratos que aquellos que son producto de cultivos laboriosos y un esmerado cuidado.

Durante el mes pasado en la Escuela de Vino, hemos tomado vinos malbec de Mendoza. Como es usual, recomendé tres botellas. Los lectores buscan los vinos o botellas equivalentes, los beben y reportan sus reacciones.

Los tres fueron Zuccardi Mendoza Paraje Altamira Concreto Malbec 2017 (28 dólares); Catena Alta Mendoza Malbec Hileras Históricas 2015 (35 dólares) y Altos Las Hormigas Mendoza Appellation Gualtallary Malbec 2016 (38 dólares).

La idea era conseguir vinos de mayor calidad en comparación con los malbec del mercado masivo, con el fin de examinar vinos que buscan ser más expresivos del lugar.

En la década de los noventa, un deseo implacable de probar los límites del malbec llevó a los productores de los viñedos planos y arcillosos de la región de Luján de Cuyo (cerca de la ciudad de Mendoza) a ubicaciones más altas en el valle de Uco en busca de sitios más pedregosos y frescos.

El Zuccardi proviene del área de Paraje Altamira en la parte sur del valle de Uco, mientras que el Altos Las Hormigas es originario de Gualtallary, más al norte en Uco. Las uvas para el Catena provienen parcialmente de Luján de Cuyo y otra parte de Uco, incluyendo su Viñedo Adrianna, un sitio pionero de gran altitud a casi 1500 metros sobre el nivel del mar en Tupungato.

Encontré cada uno de estos vinos mucho más interesante que el típico malbec empalagoso y económico. El Zuccardi estaba oscuro y aciruelado, con aromáticas notas a hojas. En el paladar, era terroso y enfocado, con un toque de regaliz sin endulzar. Me pareció agradable.

El Altos Las Hormigas tenía sabores más a frutos rojos. También era terroso y seco, pero profundo y rico. El Catena Alta fue el más tánico de los tres, y el más reticente a pesar de tener más tiempo. También fue aciruelado y terroso.

Una cosa que todos tuvieron en común: el día después de que abrí las botellas por primera vez, cada uno mejoró, más profundo y más detallado. El Zuccardi desarrolló sabores minerales, lo mismo ocurrió con el Altos Las Hormigas. El Catena generó complejidad y los taninos se suavizaron.

¿Eso qué quiere decir? Ninguno de estos eran vinos simples. Cada uno mostró una capacidad para evolucionar, en la copa, en la botella y, apostaría, en la cava si los dejas añejarse unos cuantos años más. No verías eso en vinos malbec ordinarios y poco costosos.

Mi propia sensación es que el potencial del malbec de Mendoza, como estos vinos lo demostraron, va mucho más allá de solo ser baratos y alegres. Los precios de estos vinos, entre 28 y 38 dólares, no son mucho mayores en comparación con aquellos de botellas equivalentes provenientes de California. Solo hay que tener una mente abierta, informó Clarín.

En momentos en que el ecommerce avanza a paso firme en el mundo, los primeros en sentir el impacto son los canales de venta tradicional.

En un mercado más maduro en términos de comercio electrónico, como Estados Unidos, esto mismo se puede palpar en el día a día. Los miles de puestos de trabajos perdidos por las cadenas de retail, el cierre masivo de shoppings y, como contrapartida, el auge de las plataformas de comercio online, que llevaron a que Jeff Bezos, CEO de Amazon, a convertirse en la persona más rica sobre la faz de la Tierra, son un reflejo de este cambio de modalidad.

Este proceso avanza a un paso un poco más lento en la Argentina, pero para los expertos en consumo, es un camino que no tiene retorno.

Para ponerlo en perspectiva, el consumo que los argentinos realizan vía Internet, a través de las plataformas más populares y de los market place que operan diferentes marcas, totalizó en 2018 una cifra en torno a los $230.000 millones.

Esto implicó una tasa de crecimiento del orden del 47% frente a los registros de 2017. Es decir, unos puntos por encima de la variación del índice inflacionario, a contramano del comercio tradicional, que no pudo sobreponerse a la crisis.

En este contexto, Diego Galeano, account manager de la consultora Baufest, plantea que la modalidad de comercio tradicional está atravesando un momento de replanteos aquí y en el mundo: «Dicha crisis está generada, en gran medida, por los avances tecnológicos, la nueva y detallada información disponible sobre los consumidores y el cambio en los hábitos que todo esto genera».

Sin embargo, para Galeano es muy prematuro especular con la posibilidad de que el mundo virtual termine por hacer colapsar al comercio físico.

Él es de los muchos expertos que plantean que, hacia adelante, la clave para las marcas estará en lograr que coexistan con eficiencia tanto los entornos virtuales como las tiendas físicas.

«La reconversión es algo necesario, pero debe ser mucho más profunda que el hecho de abrir solo un canal online. El desafío ahora es ser consciente de la experiencia que se le quiere brindar al cliente», plantea el experto de Baufest.

Y en esto, el mundo del vino tiene algunas debilidades, pero también muchas fortalezas.

En cuanto a las debilidades, la experiencia reciente en la Argentina muestra que el comercio de vinos «despersonalizado» no tiene un gran futuro por delante. De hecho, viene de tambalear un peso pesado como Winery, la mayor vinoteca del país, que enfrentó deudas y despidió personal, en un contexto en el que se mencionaron problemas financieros y fuerte caída de ventas.

A este jugador se sumó Tonel Privado. Pese a que desde la empresa aseguraron no tener problemas financieros, iProfesional informó sobre el cierre de locales y cheques rechazados.

Entonces, ¿hay lugar para que un comercio de vinos, en el sentido más tradicional de la palabra, tenga éxitos en tiempos del ecommerce y en momentos donde los grandes players parecen no resistir a la coyuntura?

La respuesta es sí. Y esta es, justamente, una de las fortalezas que tiene el vino: la posibilidad de ofrecer una experiencia con el consumidor/cliente que sea realmente profunda.

A continuación, dos casos de éxito que muestran cómo, en momentos de cambios y de desafíos, que obligan a diferentes sectores a repensar el modelo de negocios, una vinoteca puede, no ya subsistir, sino crecer de manera sustentable.

Eleonora Jezzi es una referente de la industria. Está al frente de la vinoteca Pain et Vin, que conjuga vinos de autor y de partidas limitadas, con una propuesta gastronómica apoyada íntegramente en el pan de masa madre que elaboran todos los días en su horno a leña, con el que acompañan tablas de quesos y fiambres.

La principal característica de Pain et Vin es que es una vinoteca que naturalmente se hizo fuerte entre los turistas, en parte por el boca a boca, en parte por las muy buenas reseñas que fueron recolectando en sitios como TripAdvisor.

«El 90% de los que nos visitan son de afuera, pero no tanto brasileños. Principalmente provienen de países como Estados Unidos, Australia, Noruega, Holanda, Alemania y Reino Unido. Se fue dando naturalmente», apunta Jezzi.

¿Y público argentino? «No es el principal, pero los que entran al local vienen porque buscan algo específico o se dejan asesorar», comenta la vinotequera, que se recibió como profesora de educación física y nunca había imaginado estar al frente de un comercio de este estilo.

«Empecé a estudiar sommellerie, me involucré en ferias y ahí sentí que era lo mío. Renuncié a mi trabajo y empecé en una vinoteca que tenía dos locales. La verdad es que yo no había vendido una papa en toda mi vida, pero me encantaba comunicar, creo que es mi fuerte, y eso fue llevando a que un día decida tener mi propio espacio», cuenta.

El proyecto arrancó en 2013. Jezzi recuerda que empezó con algo muy pequeño, con pocos vinos y muchos agujeros en las góndolas.

Pero, recalca, tuvo la idea muy clara desde el comienzo: nada masivo, nada que compita con el chino de la vuelta, nada que aparezca reventado en Internet.

«Desde el arranque quise tener vinos más escasos, especiales, con menor intervención, de bodegas pequeñas… eso se mantiene desde el día uno», relata como un mantra. Hoy su proyecto cuenta con alrededor de 300 etiquetas de los más diversos estilos y regiones.

Y, al hablar de las claves que la llevaron a mantenerse vigente durante seis años y ser una de las vinotecas que es referencia para los turistas que visitan Buenos Aires, Jezzi menciona, antes que nada, la palabra «respeto», tanto hacia las bodegas como hacia los clientes.

«Hay mucha preparación, hay dedicación, hacemos una curaduría de los vinos. Si bien esto es un negocio, desarrollamos una tarea más educativa. La gente ya sabe que si entra al local, va a aprender, sabe que algo nuevo le vamos a contar y que va a tener la posibilidad de probar cosas diferentes», relata.

«Además, no hace falta estar vestido de gala para probar un vinazo», agrega.

En Pain et Vin organizan degustaciones. Y Jezzi asegura que en las catas se cuidan todos los detalles: los vinos que se eligen, la temperatura a la que se sirven y la información que brindan en función de los asistentes.

En cuanto a la competencia que puede significar el e-commerce, señala que «es un formato impersonal», que a algunos compradores les funciona pero a otros no, pero que no es competencia.

Sin embargo, considera que para que una vinoteca que da a la calle sea sustentable, hay que apelar a la creatividad y moverse mucho: «Acá no tenemos compradores argentinos que se lleven cajas. Eso no sucede. Para tener una vinoteca y mantenerla abierta tenés que aggiornarte y hacer cosas continuamente».

Cuando a Jezzi se le pregunta por una etiqueta que valga la pena destacar especialmente entre todas las que tiene, asegura que es difícil elegir una, porque todas tienen una razón para ocupar un espacio en las estanterías. Pero finalmente escoge Fénix 2008, una joya casi extinta y que elaboró una bodega que ya no está en el mercado: Ave Wines.

«Ese vino está reposando en Pain et Vin. Acá tenemos las últimas botellas que existen», asegura con orgullo.

El evangelizador del vino

Su vinoteca tiene varias particularidades: no tiene una vidriera que dé a la calle, se accede contactando previamente a su dueño y el local se llama Mr. Wines, pero casi nadie (o nadie) le dice así.

A la vinoteca se la conoce entre sus seguidores como «Lo de Musu», o «la cueva de Musu». Musu es Fernando Musumeci, alguien que si tiene un don es el de la oratoria. Cuando habla de vinos, lo hace con verdadera pasión; acá no hay posturas ni fuegos de artificio.

Seguramente por eso es que se armó una legión de seguidores que religiosamente asisten a sus degustaciones, la mayoría de ellas dadas por los propios enólogos, incluyendo nombres ultra consagrados de la industria.

El proceso que lo llevó a convertirse en vinotequero comenzó a gestarse hace muchísimos años, cuando era un aficionado muy entusiasta que empezó a juntar gente con la misma pasión. Y su facilidad para relacionarse con unos y otros lo encontró, en un momento, conociendo a muchos pequeños productores de vinos de un lado, y a muchísimos consumidores apasionados del otro.

Así es como se convirtió en un nexo entre ambos mundos. Por eso cuenta que de ahí a vender vinos y armar un local fue algo que decantó con mucha naturalidad, no fue nada forzado sino que, como él mismo plantea, fue un proceso que demandó casi dos décadas.

Y para él, la clave no es solo el vino, sino la gente que está detrás y la gente que lo va a consumir: «Siempre apunté a cosas no masivas. Lo masivo lo conseguís en las góndolas del supermercado. Yo siempre me incliné hacia esos vinos que hay que vender de forma más personal, contando de dónde vienen, quién los hizo».

La vinoteca finalmente abrió las puertas en 2014. Y no fue fácil, tal como rememora: «Al comienzo tenía un poco de temor, pero también bastante seguridad porque sabía el camino que yo quería hacer y dónde quería llegar».

Recuerda además, que su local fue «bendecido» cuando todavía lo estaba armando y recibió la visita nada menos que de Roberto de la Mota, quien se ofreció a llevar a la «cueva» sus vinos y organizar una vertical. Y ese fue el puntapié de una larga procesión que sigue hoy día y a la quea asisten semanalmente enólogos y consumidores.

En cada tramo, Musu se encarga de aclarar que no habla de clientes. Señala que cada persona que se acerca a su local, ante todo, un consumidor que quiere aprender. Y posiblemente luego se transforme en un amigo.

«Tal vez tenga 500 Malbec, pero no le puedo recomendar cualquier Malbec a una persona. Luego de charlar y sacar una radiografía de cuál es su gusto, tengo que tratar de entenderlo y ofrecerle un vino que sea un golazo, que sienta que hizo una gran compra», plantea Musu.

En este sentido, asegura que le ayuda tener los pies sobre la tierra el hecho de haber sido, ante todo, consumidor de vinos: «Sé lo que es comprar una botella y tener expectativas antes de descorchar. Por eso siento que no le puedo fallar al que entra a mi local».

Y Musu hace de la satisfacción del cliente una forma de vida: «Cada vez pienso menos en vender vinos y más en formar nuevos consumidores. Cuando viene alguien, me fijo en su potencial y si tiene entusiasmo, le voy a dar todo para ayudarlo a crecer», se entusiasma.

Esto incluye desde hacerlo participar en catas exclusivas con enólogos, sumarse a viajes por Mendoza o Salta, asistir a las ferias que organiza o, por qué no, invitarlo un día de la semana a que vaya a probar entre amigos algunas etiquetas que abrieron para degustar.

Cuando se le pregunta por la cantidad precisa de vinos que tiene, lo piensa pero no tiene la respuesta: «No lo sé, realmente. Y creo que no me interesa saberlo. Lo correcto sería llevar el inventario, pero ¿sabés qué? Trato de no gastar energía en eso de estar controlando. Gasto energía en otras cosas».

En cuanto a la competencia que impone hoy el ecommerce, señala que no hay pelea posible cuando el trabajo se hace tan artesanalmente: «Vendemos etiquetas no masivas. El valor que uno le da cuando uno cuenta la historia que hay detrás de una botella no tiene precio. No hay plataforma que pueda reemplazar el mano a mano».

«Creo que pueden convivir ambos mundos», agrega quien tiene su propia visión sobre eso llamado «éxito»: «Para mí no sería exitoso si tuviera una plataforma y vendiera cinco veces más. Lo que hago no tiene que ver con ganar plata».

En cuanto a las claves para hacer sostenible en el tiempo un comercio de este tipo, Musu tiene clara su visión: «Podés tener el negocio más lindo de todos y el más glamoroso, pero si te limitás a despachar botellas, hoy corrés el riesgo de desaparecer. No existe más el vinotequero que se queda atrás del mostrador, esperando que entre alguien a comprar».

Cuando se le pide que elija alguna etiqueta exótica, piensa bastante para luego concluir: «No podría, diría que lo raro o lo exótico en mi vinoteca termina siendo la norma».

Pero sí recomienda, a quien esté pensando en incursionar en Altamira, los vinos del proyecto Finca Beth que, a partir de un mismo viñedo, elabora dos líneas con espíritus muy diferentes, de la mano de dos enólogos con estilos muy distintos entre sí: Juan Pablo Michelini y Felipe Stahlschmidt.

«Este año recomiendo los dos Cabernet Sauvignon: 2Km y Rompecabezas. Ambos tienen su propio estilo y son imbatibles», concluye.

Ella toma media copa, empieza a rascarse el mentón, después el cuello y estornuda. Queda enrojecida. El consumo de alcohol puede causar o empeorar las alergias, especialmente en las mujeres.

Las causas no están claramente determinadas ya que parece que contienen numerosos alérgenos ocultos pudiendo ser cualquiera (o una mezcla de varios) el desencadenante de la alergia.

¿Qué tienen en común?

El vino y la cerveza contienen sulfitos, que son clarificantes y conservantes que se usan en la elaboración de muchas bebidas alcohólicas. Este grupo de compuestos son conocidos por provocar asma y otros síntomas similares a los de las alergias. ”Están en varias bebidas como por ejemplo el champagne, algunos espumantes y también pueden estar en el vino”, detalla el doctor Claudio Parisi (MN 95292), Jefe de las secciones de alergia en Adultos y Pediátrica del Hospital Italiano. “Los pacientes con asma pueden tener algún tipo de reacción del tipo broncoespasmo”, resalta.

Si bien existen vinos sin sulfitos y vinos con una cantidad mínima, se espera que concluya la investigación para la creación de un vino hipoalergénico. Sin embargo, no es tarea sencilla si se quiere conservar las atractivas características como el aroma, color o sabor.

Otro factor

“Lo que pasa más frecuentemente con el vino es que algunos tienen alto contenido de histamina, que es lo mismo que tenemos en las células y que cuando se libera produce las típicas reacciones alérgicas”, explica Parisi. Esta liberación es brusca, inmediata e intensa, por eso las reacciones son tan rápidas.

La histamina es una molécula que fabricamos dentro de las células de nuestro cuerpo. Los problemas comienzan cuando la cantidad en sangre es mayor de lo normal. Pero no sólo el vino puede tener esta molécula: hay alimentos como la leche, los quesos, la soja, los pescados azules, los embutidos, las salchichas, las verduras fermentadas, las conservas y cualquier alimento fresco procesado para que dure más tiempo que son ricos en histamina. Con la nueva ley de etiquetados, hay que detectar si el producto tiene o no este componente.

Las mujeres, las más afectadas

En un estudio realizado en Suecia, los científicos observaron a miles de personas y encontraron que, en comparación con la población general, quienes tenían diagnósticos de asma y bronquitis eran mucho más propensos a experimentar estornudos, secreción nasal y síntomas de las vías respiratorias inferiores. El vino tinto y el vino blanco fueron los factores desencadenantes más frecuentes, y las mujeres, por razones desconocidas, tuvieron el doble de probabilidades de verse afectadas que los hombres.

Lo que pasa más frecuentemente con el vino es que algunos tienen alto contenido de histamina, que es lo mismo que tenemos en las células y que cuando se libera produce las típicas reacciones alérgicas

Sobre la cerveza

Hay personas que pueden ser alérgicas a la cerveza por una sensibilización a las proteínas de la cebada, del trigo, o del lúpulo, por ejemplo. “Pueden generar algún síntoma sobre todo digestivo”, aclara el doctor Parisi. En el caso de la enfermedad celíaca, ya hay muchas opciones de cervezas sin gluten en el mercado, pero los alérgicos a la cebada tienen que dejar de consumir la bebida.

 

 

 

TN

Fue en Buenos Aires y contó con la presencia de más de 30 bodegas de Chubut, Río Negro y Neuquén, junto a chefs de la región que cocinaron platos de autor con productos locales y de estación.

El Gobierno del Chubut, a través de Ministerio de la Producción, a cargo de Hernán Alonso, con el auspicio del Consejo Federal de Inversiones (CFI), participaron de la tercera edición de “Expo Vinos de la Patagonia”, que se celebró el 30 de mayo en Buenos Aires.

Del evento, que se llevó a cabo en el complejo La Abadía de San Benito, ubicado en el barrio porteño de Belgrano, participaron 30 stands de bodegas patagónicas, con islas de gastronomía en las que se degustaron platos con productos de estación, elaborados por especialistas culinarios de la región.

Al respecto, el ministro Alonso señaló: “venimos trabajando desde hace tiempo con los vitivinicultores, con los productores, hemos armado un buen grupo de trabajo. Son productores muy serios y tienen en claro lo que precisan y hacia dónde quieren ir, entonces nosotros hemos ido acercando herramientas específicas como la promoción y mostrar que Chubut está empezando a ser una provincia con vitivinicultura”.

“Este evento es el tercer año que se hace, desde el Ministerio los acompañamos en cada oportunidad. Estaban distribuidas por provincias y notamos que siempre había mucha gente viendo los vinos de Chubut. Hablé con varias personas y los productos tienen muy buena aceptación, inclusive algunos fueron con propuestas comerciales, uno de los vinos se va a estar comercializando en el hotel Llao Llao y en restaurantes de Buenos Aires”, destacó.

Trabajo en terreno

Alonso agregó que junto a los productores de la provincia “estamos programando un próximo evento para octubre con la idea de llevar a los viñedos a someliers reconocidos, para que ayuden en la comercialización y en la puesta en valor de los vinos de Chubut”.

“El sector vitivinícola tiene mucho futuro en la provincia, las cosas se están haciendo muy bien desde el sector privado con el acompañamiento del Estado», concluyó Alonso.

Representantes de Chubut

Las bodegas y productores que representaron a Chubut fueron: Casa Yagüe (Trevelin); Bodega Contracorriente (Trevelin); Bodega Nant y Fall (Trevelin); Bodega Rincón de los Leones (Paso del Sapo); Bodega Otronia (Sarmiento), Bodega Familia Barragán (Gaiman); Bodega Familia De Bernardi (Lago Puelo); Bodegas Cavas al Sur (El Hoyo); Bodega Familia Ayestaran (El Hoyo), entre otros.

También, en representación de la provincia, acompañó el Chef Pablo Soto de Comodoro Rivadavia, quien brindó un espectáculo culinario muy atractivo para los presentes con recetas con productos típicos de la provincia.

Se llama “Gwynt y Paith” y es un malbec producido en Patagonia. Por cada botella de vino vendida se donarán dos libras a una escuela de Trevelin.

El programa de televisión “Heno” del canal de televisión de Gales S4C ha lanzado un concurso del diseño de la etiqueta del vino patagónico que se venderá en Gales en apoyo de la enseñanza de galés en la Patagonia.

Se trata de un vino Malbec del viñedo Malma de Neuquén y el vino se llama “Gwynt y Paith” (Viento de la Meseta).

El nombre se ha elegido para recalcar la importancia del viento en la historia del viñedo y en la calidad del vino y también la historia de los colonos galeses en la región que llegaron en buques impulsados por el viento. El vino se distribuye en toda Gran Bretaña. Parece que el viento seco de la Patagonia ayuda a evitar el ataque de plagas y hace que las uvas tengan una piel más gruesa lo que resulta en un mejor sabor.

Por cada botella de este vino que se venda se donarán dos libras esterlinas a Ysgol y Cwm en Trevelin.

Diseño de etiqueta

La etiqueta ha de medir 6 cms de ancho por 11 de alto y tendrá el texto en galés con imágenes que se relacionan con el nombre. También habrá un breve texto en inglés. El concurso está abierto hasta el 30 de junio y el ganador será anunciado el día 28 de julio. El premio es una caja del vino mencionado y el nombre del ganador en la etiqueta.

Los interesados pueden consultar en heno@tinopolis.com dirección a la cual también hay que enviar los trabajos.

El Malbec es la cepa más emblemática de Argentina. El principal varietal que se exporta al mundo, y uno de los que siempre suele ser reconocido en las influyentes listas de los críticos y en los concursos internacionales. Ahora, justamente un nuevo concurso, eligió un Malbec argentino como el mejor del mundo.

El reconocimiento se entregó este lunes en Vinexpo, la feria internacional más tradicional de la industria del vino, que se hace cada dos años en Bordeaux, Francia. Está dirigida a profesionales y de ella participan más de 1.800 bodegas procedentes de todo el mundo, incluidas unas 30 de Argentina.

En el marco de la feria, se organiza un concurso internacional que se llama “Les Citadelles du Vin”. En él, el Trapiche Terroir Series Malbec 2015 – Finca Coletto, fue galardonado como el “Mejor Malbec del Mundo”.

La edición 2017, el premio al mejor Malbec se lo llevó un vino israelí. Y en la anterior se entregaron dos premios al mejor Malbec, uno del hemisferio sur que lo ganó el Amaru Malbec 2014, y otro del hemisferio norte, para el francés Astrolabe Malbec 2014. Esta vez, el premio del mejor Malbec del mundo fue uno solo, para este vino de origen mendocino.

Para elegir a los premiados, el jurado de “Les Citadelles du Vin”, formado por enólogos, cata a ciegas más de 1.000 muestras de unos 40 países. Las muestras en la competencia son anónimas y se clasifican por categoría. Durante la degustación, se califican según estrictos criterios: tipo aromático, potencia, limpidez, evolución. Los vinos premiados son aquellos que obtienen la nota más alta en una escala del 1 al 100. Y luego, de estos vinos se eligen los premios especiales.

El vino premiado ahora es de una cosecha que ya se está vendiendo en Estados Unidos, Gran Bretaña y México, y saldrá a la venta al mercado local en breve, con un precio sugerido en vinotecas aún no confirmado, pero superior a los $ 1.000.

El premiado Malbec Terroir Series Malbec 2015. (Gentileza Trapiche / Grupo Peñaflor)

El premiado Malbec Terroir Series Malbec 2015. (Gentileza Trapiche / Grupo Peñaflor)

Según sus notas de cata, “tiene aromas a fruta madura con predominio de cassis y notas especiadas de pimienta blanca y regaliz. Entrada en boca fresca y amplia con taninos envolventes, delicados y deliciosos. Vino de muy buena acidez, alegre, que deja un recuerdo muy frutoso y jugoso con una leve nota mineral de grafito”.

Detrás de su creación está Daniel Pi, jefe de enología de grupo Peñaflor –propietario de bodega Trapiche– y uno de los winemakers más reconocidos del país. Por teléfono desde Bordeaux, y en medio de una degustación, Pi cuenta la historia de este Malbec. “Tenemos una relación afectiva con este vino porque proviene de un viñedo de más de 60 años en El Peral, Tupungato, de un productor que trabaja con nosotros desde hace 30. Lo plantó Victorio Coletto, él falleció y hoy lo llevan adelante sus sobrinas. Es parte de nuestro proyecto Terroir Series, en el que homenajeamos a productores de vinos independientes. Cada año elegimos a los tres mejores productores de los más de 90 que trabajamos con nosotros y Coletto siempre estuvo entre los tres mejores, así que quedó fijo desde 2010. Es Argentina hay más de 22.000 viticultores y viñedos y 700 bodegas, así muy pocos productores tienen la oportunidad de ver su nombre en una etiqueta”, explica el enólogo.

La finca Coletto, en El Peral, Tupungato. De sus viñedos nació el vino premiado. (Gentileza Trapiche / Grupo Peñaflor)

La finca Coletto, en El Peral, Tupungato. De sus viñedos nació el vino premiado. (Gentileza Trapiche / Grupo Peñaflor)

Hablando de etiquetas, las de Malbec son las que encabezan las exportaciones de vino argentino. Según datos de Wines of Argentina (WOFA), la entidad que reúne a bodegas y que trabaja en la promoción en el exterior, el 40% de las exportaciones son de este varietal y, si se suman los blends, la mitad de los vinos nacionales que se venden al exterior son Malbec. Por eso, remarca Magdalena Pesce, vocera de WOFA, este premio es un reconocimiento importante.

“Es súper positivo no sólo para la bodega sino para toda la categoría”, señala Pesce, quien recuerda que un Malbec de otra bodega (Famiglia Bianchi) había ganado hace cinco años el premio al mejor tinto del mundo en Vinalies. Es que, según la representante de WOFA, “el Malbec argentino tiene posibilidad de ganar cualquier concurso porque Argentina, hoy, está haciendo los mejores vinos de su historia. Somos el mejor productor de Malbec, sobre todo con el gran desarrollo que está teniendo la industria, que experimenta más y está logrando diferente estilos, trabajando mucho con el terroir”.

 

 

Clarín

Participó en Sarmiento de las actividades realizadas en el marco de la Segunda Fiesta de la Vendimia más Austral del Mundo. “Hoy la provincia está mirando hacia el futuro”, remarcó.

El gobernador Mariano Arcioni participó este sábado de las actividades que se desarrollan en Sarmiento como parte de la Segunda Fiesta de la Vendimia más Austral del Mundo. Desde allí, el mandatario valoró el desarrollo de una actividad que distingue a Chubut a nivel internacional y alentó a impulsar “políticas públicas claras a mediano y largo plazo para potenciar nuestra materia prima y nuestros recursos naturales”.

Previo a la apertura oficial de la Fiesta, Arcioni estuvo presente en la Jornada de los Viñedos más Australes que tuvo lugar en el Micro Cine Cultural de Sarmiento. El encuentro comprendió disertaciones de funcionarios y profesionales sobre la experiencia productiva en la Provincia.

Acompañado por la ministra de Educación, Graciela Cigudosa, el subsecretario de Industria, Leandro Cavaco, el titular de CORFO, Sixto Bermejo, el intendente de Sarmiento, Ricardo Britapaja, funcionarios municipales e invitados especiales y se desarrolló en el Complejo Cultural Deborah Jones de Williams..

El Gobernador ponderó el “rasgo de distinción” que genera la actividad para Sarmiento y Chubut. Sostuvo que el Estado Provincial “está apoyando la producción y la industrialización para potenciar el desarrollo de nuestra tierra” y consideró que se trata de una “posibilidad más para ir dejando de lado nuestra política extractiva de tantos años”.

Asimismo, valoró la participación de “autoridades nacionales, del INTA, de Producción, de Turismo, y que estén compartiendo esta jornada de trabajo porque hay que generar y apoyar a todos los productores”.

El Gobernador señaló que la actividad vitivinícola se está desarrollando en gran parte de la provincia y “nos está posicionando y permitiendo que nos estén mirando de todo el país y también del exterior”.

“Se están abriendo las puertas al mundo y el mundo hoy está mirando a la Provincia”, remarcó Arcioni al dar cuenta de la calidad de los vinos chubutenses que “ya están teniendo premios nacionales e internacionales. Hoy la provincia está mirando hacia el futuro como todo lo queremos”, concluyó.

Vinos con identidad propia

En tanto, el ingeniero agrónomo y gerente de la empresa Fruto de los Lagos, Alejandro Brunetto, sostuvo que “nos complace ver todo lo que está pasando con la producción vitivinícola en Sarmiento y la Provincia, y la repercusión internacional que están teniendo”.

Habló de la experiencia productiva en el valle de Sarmiento e indicó que “los vinos tienen una identidad propia, están gustando mucho en jurados internacionales, así que tenemos mucha expectativa y emoción”.

Brunetto reveló que la firma realizará el lanzamiento de su producción “en el transcurso de este año y a partir de allí se va a empezar a vender”.