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Vaca Muerta

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La crisis generada por la pandemia de coronavirus en la industria petrolera nacional e internacional golpeó con fuerza a todas las empresas, indica el Diario de Rio Negro. En YPF el balance del segundo trimestre reflejó este impacto con un nivel de pérdidas netas de 85.000 millones de pesos, es decir más de 1.100 millones de dólares.

Pero desde YPF se diseñó y puso en marcha un plan para no sólo conducir la nave en las aguas revueltas del temporal, sino estar listos para retomar la marcha en la nueva normalidad que traiga la postpandemia.

“Estamos tomando las medidas necesarias para navegar a corto plazo y capturar el valor a largo plazo”, aseguró el CEO de YPF, Sergio Affronti en la charla con inversores que mantuvo esta semana y en la que se detalló cómo es el plan de recortes para mantener esa nave a flote.

“Hemos estado remodelando la forma en la que trabaja la empresa, impulsando cambios estructurales y rediseñando nuestras operaciones”, indicó Affronti y detalló que “iniciamos un programa de reducción de costos sin precedentes en toda la empresa que apunta a una reducción de costos estructurales del 30%”.

La petrolera de bandera ya había anunciado un plan de recorte interno que comenzó con una rebaja salarial del 10 al 25% para el personal fuera de convenio y continuó con el plan de retiros voluntarios que culmina a fines de este mes.

Una parte nodal de ese achique son los más de 10.000 contratos con proveedores que posee YPF. En ese sentido Affronti explicó que “creamos un sistema de más de 150 celdas especiales para revisar los contratos con los proveedores con el objetivo de reducir los costos y mejorar la eficiencia”.

Estos más de 10.000 contratos corresponden en términos económicos, en un 68% al sector del Upstream, un 18% al Downstream y un 14% a contratos corporativos.

Esta renegociación no implica un achique en los montos nada más, sino que lo que la firma apunta es a la eficiencia, para con una inversión menor poder mantener la producción o incluso ampliarla.

En números

85.048 millones de pesos fue la pérdida neta que tuvo YPF en el segundo trimestre de este año por el impacto de la pandemia.

Otro de los pilares de este plan de ajuste a la nueva normalidad es la optimización de la forma de trabajo de la compañía, para lo cual se dividieron las vicepresidencias de Upstream. “Al trasladar las oficinas centrales de la unidad de negocio no convencional a Neuquén hemos acercado el proceso a la toma de decisiones. Creemos que esta nueva estructura optimizará nuestras operaciones y generará ahorros en costos relacionados con la eficiencia”, señaló Affronti.

Paralelamente la reducción de las inversiones, que incluyeron el freno total de las actividades de perforación y fractura, también estuvieron en línea con este plan de achique de gastos.

Otro eje del plan está en los trabajadores para lo cual el CEO de YPF recordó que se generó a un “diálogo abierto y franco con los sindicatos para que se adapten a esta nueva normalidad”. La firma aún dialoga con los gremios de Neuquén, Río Negro y La Pampa, pero ya llegó a acuerdos con los de Santa Cruz, Mendoza y Chubut que según explicó “deberían generar ahorros del 10 al 30% en las actividades de perforación, terminación y reacondicionamiento”.

Y enfatizó que “a partir de estos ahorros concretos nos estamos preparando para reanudar la actividad en estas provincias en los próximos días y semanas”.

En el segundo trimestre del año la desinversión, o venta de activos como una parte de Bandurria Sur y de un bloque offshore, generaron un aporte extra de dinero. Es por esto que el CFO de YPF, Alejandro Lew, advirtió que “la generación de efectivo a través de la desinversión en activos no esenciales debería aliviar nuestras restricciones y permitir un despliegue más rápido de recursos en gas y petróleo”.

Lew sostuvo que “tenemos algunos activos que son marginales para nosotros y no agregan valor material. Actualmente estamos evaluando algunas alternativas”, aunque de momento no hay ninguna venta en puerta.

La hoja de ruta en la tormenta

Pese a la extensión de la pandemia, desde YPF se advirtió que aún se navega en aguas inciertas. Y es por esto que se planteó una hoja de ruta especial mientras el panorama de la industria siga sin ser claro.

En ese camino se destacó como un punto clave mantener los valores de endeudamiento de YPF dentro de niveles sostenibles, en especial luego de los acuerdos que permitieron postergar el vencimiento de títulos por 1.000 millones de dólares.

El segundo eje de trabajo es continuar con el plan de reducción de costos para también preservar recursos para estar listos para una reactivación del sector.

El dato

83 son los pozos sin terminar que YPF posee en Vaca Muerta y que le dan un aire extra para pasar el temporal.

Y el tercer punto de esta hoja de ruta es limitar las inversiones de capital a los negocios centrales de YPF que son la producción de petróleo y de gas si se avanza positivamente con el nuevo plan de incentivos.

Con estos planes desde YPF se reconoció que se espera que la producción de hidrocarburos de este año sea menor a la registrada el año pasado. En el segmento convencional se apuesta a recuperar buena aparte de la caída de 20.000 barriles diarios que generaron las guardias mínimas, en tanto que en los desarrollos de Vaca Muerta la firma espera tener una leve reactivación.

El plan de Vaca Muerta

En la nave estrella de YPF en la formación no convencional, en Loma Campana, la compañía está analizando volver a poner en funcionamiento en lo que queda del año dos sets de fractura, para encarar en especial parte de los 83 pozos no completados que posee la firma en petróleo y gas.

Además, estos sets de fractura también se destinarían al área Bandurria Sur en donde se anticipó que esperan que en los próximos meses se reactive el primer equipo de perforación de la compañía en Vaca Muerta.

En tanto que en el segmento del gas, también se advirtió que si el nuevo esquema propuesto por el gobierno avanza de forma positiva –el plan gas 4 que finalmente fue denominado Esquema del Gas 20/24– podrían incorporarse entre dos a cuatro equipos de perforación en el segmento del gas no convencional.

La operadora reconoció que frenó completamente sus trabajos de perforación y fractura de pozos desde el inicio de la cuarentena, en marzo pasado, una situación que hizo que cuente con 71 pozos de petróleo y 10 de gas sin terminar, todos en Vaca Muerta.

Este cúmulo de pozos perforados pero no completados, es un fuelle que YPF podrá usar para, en forma económica, poder combatir el declino e incluso incrementar su producción dado que según explicó Affronti con 230 millones de dólares podrían poner en marcha esos 81 pozos y generar un adicional de 55.000 barriles equivalentes de petróleo por día.
Pero ese gap es un fuelle, una suerte de reserva, para pasar el temporal.

Lejos está ahora el horizonte de desarrollo que se había alcanzado antes de la pandemia y que como un símbolo del brutal golpe que representó para el sector se destaca el hecho de que entre esos 81 pozos que quedaron a medio camino, se encuentra el súper pozo de YPF, el pozo más extenso perforado en Vaca Muerta con casi 3.900 metros de extensión que aún espera poder entrar en producción.

Argumentan que las operadoras y empresas de servicio cortaron la cadena de pagos. Denuncian que les adeudan trabajos realizados desde diciembre del año pasado, antes de la pandemia y el desplome del precio internacional del petróleo.

Las pequeñas y medianas empresas de Neuquén que viven de los desarrollos de la industria petrolera atraviesan una compleja situación que no les permite planificar más allá de las obligaciones mensuales que cada vez son más difícil de sortear, publica hoy el diario Río Negro.

A través de un comunicado oficial, desde la Federación de Cámaras de Energía de Neuquén (Fecene) aseguraron que no podrán pagar los sueldos de mayo por falta de pago de las empresas de servicios y operadoras.

“No podemos afrontar –por no disponer de recursos- las obligaciones salariales correspondientes al mes de mayo”, indicó la Fecene. Señalaron principalmente a la petrolera de bandera YPF y a Pluspetrol como las operadoras que no cumplieron con las obligaciones de pago y también apuntaron contra las empresas de servicios especiales Schlumberger, San Antonio, Baker Hughes, Weatherford, Halliburton y DLS.

“Trasladaron a la trama empresarial regional el peso de su presunta crisis financiera, incluyendo la mora en obligaciones que llegan hasta el mes de diciembre de 2019 o enero de 2020, antes de cualquier pandemia o caída de los precios internacionales”, indicaron.

Por esta situación, confirmaron que las pymes establecieron, como pauta orientativa general, abonar 70.000 pesos a los trabajadores activos y 30.000 pesos a los que se encuentran en sus domicilios.

“Pedimos disculpas a todos nuestros trabajadores, no es nuestra responsabilidad que se nos ahogue financieramente y se nos coloque en esta imposibilidad. Sabemos que para que exista empleo y remuneraciones adecuadas, debe existir la empresa”, dice el comunicado.

Desde la federación detallaron que mantuvieron reuniones con las cámaras empresariales de las operadoras, con YPF, legisladores y funcionaros, pero no lograron normalizar los pagos de trabajos ya realizados.

“Hemos agotado todos los esfuerzos para lograr que se satisfaga la simple petición de que se nos pague lo que se debe hace meses”, concluyeron.

La actividad de las petroleras en la formación de Vaca Muerta cerró Abril con una inédita marca de cero etapas de fractura, un indicador que denota el ritmo de actividad y que en esta ocasión es reflejo de la crisis de demanda que impuso la pandemia de Coronavirus en el mercado local y global.

Así se desprende de un informe elaborado por Luciano Fucello, country manager de la firma especializada NCS Multistage, en el que se advierte que tanto por el desempeño de petroleras como de empresas de servicios, la actividad de fractura en todas las áreas de Vaca Muerta fue cero en abril.

La técnica de fractura, o fracking en inglés, es la forma en que se estimulan los pozos de recursos no convencionales como el de Vaca Muerta, y que consiste en perforaciones mediante la inyección a presión de un fluido formado básicamente por agua y arena (99,5%), más el agregado de algunos aditivos químicos, y que puede alcanzar longitudes de hasta 3 kilómetros de extensión horizontal.

Se trata, en definitiva, de la construcción del pozo para la extracción de los recursos de petróleo y gas no convencionales –según publica Ámbito-.

El sector petrolero enfrenta a nivel mundial, con su correlato local, una sobreoferta de producción por la abrupta caída de la demanda afectada por la pandemia de coronavirus, que obligó a todas las petroleras a reducir sensiblemente sus niveles de explotación de los pozos.

La caída de actividad ya se anticipaba luego que en Marzo cuando las petroleras y sus compañías de servicios concretaron 430 etapas de fractura hasta el 20 de Marzo, mientras que en Febrero la cifra era de 401 etapas.

En 2019, Vaca Muerta cerró en su nivel histórico más alto, con 6.425 etapas de fracturas y 33% más de producción en las áreas concesionadas respecto de 2018.

La misma consultora NCS Multistage destacó en el balance del año pasado que YPF lideró el desempeño por compañías al culminar con 3.034 fracturas, por sobre las 752 de Tecpetrol, las 538 de Pan American Energy, las 499 de Total y las 433 de Shell.

Así se desprende de un informe elaborado por Luciano Fucello, country manager de la firma especializada NCS Multistage, en el que se advierte que tanto por el desempeño de petroleras como de empresas de servicios, la actividad de fractura en todas las áreas de Vaca Muerta fue cero en abril.

La técnica de fractura, o fracking en inglés, es la forma en que se estimulan los pozos de recursos no convencionales como el de Vaca Muerta, y que consiste en perforaciones mediante la inyección a presión de un fluido formado básicamente por agua y arena (99,5%), más el agregado de algunos aditivos químicos, y que puede alcanzar longitudes de hasta 3 kilómetros de extensión horizontal.

Se trata, en definitiva, de la construcción del pozo para la extracción de los recursos de petróleo y gas no convencionales.

El sector petrolero enfrenta a nivel mundial, con su correlato local, una sobreoferta de producción por la abrupta caída de la demanda afectada por la pandemia de coronavirus, que obligó a todas las petroleras a reducir sensiblemente sus niveles de explotación de los pozos.

La caída de actividad ya se anticipaba luego que en marzo cuando las petroleras y sus compañías de servicios concretaron 430 etapas de fractura hasta el 20 de marzo, mientras que en febrero la cifra era de 401 etapas.

En 2019, Vaca Muerta cerró en su nivel histórico más alto, con 6.425 etapas de fracturas y 33% más de producción en las áreas concesionadas respecto de 2018.

La misma consultora NCS Multistage destacó en el balance del año pasado que YPF lideró el desempeño por compañías al culminar con 3.034 fracturas, por sobre las 752 de Tecpetrol, las 538 de Pan American Energy, las 499 de Total y las 433 de Shell.

En momentos en que se presentan previsiones de caída mundial de la economía en torno al 3%, la actual administración de nuestro país trata de ir acomodándose a los vertiginosos acontecimientos que se van presentando en las diversas áreas.

En el terreno energético se avizoran problemáticas varias en directa relación con su comportamiento productivo. Para intentar comprender la realidad del sector, La Nueva Mañana convocó a Juan Francisco Fernández, quien es ingeniero industrial (ha trabajado en empresas de perforación de petróleo y gas) y se desempeña actualmente como vicedirector del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (Oetec), donde está a cargo del área del petróleo.

Realidad y perspectivas de la energía nacional

¿Cuál es el estado de situación del sector y particularmente de YPF?

– La situación hidrocarburífera nacional no escapa las generalidades de la realidad mundial, e YPF, como toda empresa petrolera, sufre una fuerte afectación negativa. Todos esperamos que esto sea pasajero, pero los límites finales de todo tipo (temporales, económicos, etc.) no parecen poder divisarse aún.

 Algún ejemplo concreto de la afectación referida…

– Veamos, el principal yacimiento de petróleo no convencional de YPF, Loma Campana (provincia de Neuquén), hoy tiene el 50% de los pozos inactivos. En total, el 80% de los pozos de Vaca Muerta están cerrados, salvo los de gas. Aunque la demanda de gas también cayó, no lo hizo tanto como la del petróleo.

¿Qué posibilidades hay, debido a la actual situación de perjuicio que sufre la empresa, de que las acciones que están en manos privadas sean compradas por capitales oportunistas a precio vil?

– El riesgo de que eso suceda es real. Ahora, debo decir que no creo, en este momento, que alguien quiera invertir en comprar una empresa o una subsidiaria argentina. El riesgo está, pero no veo posibilidades ciertas de que ello ocurra en lo inmediato.

¿Podría tomar alguna medida al respecto la actual administración del Estado?

– Quizás el Estado argentino podría plantearse la compra del restante accionario en manos (aún) de Repsol. Pero pensar esto sin antes regularizar la situación con nuestros acreedores externos, creo que es riesgoso en cuanto a las posibilidades de caer en algún tipo de bloqueo con la implicancia de que no ingrese ni un dólar más.

Entonces, el Estado, ¿no tiene posibilidad de injerencia alguna…?

– Lo que creemos es que, con la mayoría accionaria en manos del Estado, se debe hacer pesar en el directorio la toma de decisiones que amparen al pueblo argentino mediante regulaciones en el mercado, logrando operar como piedra angular en el precio de los combustibles y, fundamentalmente, en el gas. También, quizás, podría adquirir algunas empresas energéticas, aunque dadas las condiciones actuales de negociación de la deuda, y virtual default, no me aventuraría a pensar en que eso ocurra.

Cuando hablamos de regulaciones y precios notamos que, a pesar del desplome del precio del crudo, en Argentina el precio de los combustibles no baja. ¿A qué debe este comportamiento?

– En primer lugar tenemos que aclarar que el precio de referencia nuestro es el brendt (*), cuyo desplome no fue tan brutal como el del WTI (**). El brendt cayó de 65u$s aproximadamente a comienzos de año a 20u$s en estos días. Mientras que el WTI llegó a registrar esta semana valores negativos; o sea que llegaron a pagar para que se llevaran la producción. Además, el petróleo en Argentina está dolarizado, y si bien baja el precio del petróleo en dólares, acá el dólar sigue en alza. Otro punto es que la incidencia del crudo en nuestros combustibles, como mucho, podría llegar al 25% del costo. Hay componentes impositivos muy fuertes en el precio final (rondando el 50%), están los costos de elaboración (refinerías y demás) y, finalmente, las ganancias de las empresas (refinadoras y expendedoras). Por eso es importante la regulación por parte de YPF en cuanto a que si la empresa no baja sus precios, la demás tampoco lo harán.

Por estos días se cumple un nuevo aniversario de la adquisición por parte del Estado argentino del 51% de las acciones de YPF en 2012. ¿Qué balance se puede hacer hoy de aquella determinación?

– El balance de la renacionalización de la mayoría accionaria (51%) en 2012 hasta 2015 fue muy positivo. De hecho esa mayoría accionaria permitió que se cerrara el contrato más importante en la historia de la empresa: el de YPF-CHEVRON. Logrando que el yacimiento de Loma Campana supere al de Cerro Dragón, que es extraído por otra empresa (Pan American Energy). En estos momentos, en pleno desplome del precio del petróleo, no nos damos cuenta, pero cuando se reactive la economía va a ser un factor fundamental para los intereses nacionales.

El impacto en el campo energético, ¿es igual en todo el mundo?

– Hoy el petróleo regalado es caro. No hay capacidad de acopio. En términos petrolíferos lo que está pasando es peor –creo- que el crack de 1929. En esta situación excepcional no hay nada que hacer. Con este precio del crudo los proyectos de extracción no convencionales son inviables. EEUU ya extrajo hasta el límite de almacenamiento en este tipo de yacimiento. Hoy el problema de la industria petrolera es la demanda. Sin demanda no hay salida.  Aunque la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) recorte la oferta, no alcanza para sustituir la atroz retracción en la demanda. La OPEP tendría que cortar un 80% de la oferta mundial, y eso no va a pasar. El único país que está comprando crudo es China que, si bien es el mayor importador de crudo, con su actual ritmo de compra no alcanza para saber si en el segundo semestre puede haber buenas previsiones, porque el resto del mundo está empezando a ver cómo podrían acomodarse, mientras muchos de los principales países están transitando el pico máximo de la crisis sanitaria. El inicio de la recuperación, según se ve, sería por China.

Otro tema energético que preocupa a los argentinos es el del sector eléctrico. ¿Cómo influye el estado del espectro hidrocarburífero en esa área?

– La generación de electricidad depende de centrales térmicas que funcionan a gas. Si logramos bajar el precio del gas podríamos lograr que baje la electricidad en un porcentaje que no está determinado.  El gas es el más importante de los recursos primarios que requiere la energía eléctrica, pero también requiere combustibles derivados del petróleo, energías eólicas, etc.

Entonces… ¿qué se puede esperar del precio del gas?

– Recientemente el Ministerio de Desarrollo Productivo firmó la extensión de los contratos (que vencían hace 10 días) hasta junio. Por lo tanto, hasta entonces por lo menos, no va a bajar el precio del gas.

Fuente: La Nueva Mañana

El ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, sostuvo que la discusión sobre el desarrollo del potencial de Vaca Muerta “es un tema que tendrá que esperar” hasta que se pueda superar la actual crisis de precio y demanda que golpea globalmente al sector petrolero. Además, indicó que “hoy está sobrando petróleo en Argentina” y que “hay que evitar que las petroleras que están operando decidan levantar equipos porque después no es fácil recuperarlos”.

“El sector energético tiene un gran potencial. Vaca Muerta es una reserva muy significativa, pero claramente en este contexto internacional y local es un tema que tendrá que esperar”, dijo el ministro al referirse la industria hidrocarburífera tras jornadas de extrema volatilidad del crudo en declaraciones a TN.

El ministro resaltó que “en este período de crisis hay mucho diálogo con las petroleras, la refinerías, los sindicatos y los gobiernos provinciales para establecer algún esquema que permita sostener aunque sea en un bajo nivel la producción y el empleo del sector”.

La referencia está hecha sobre las negociaciones que el Gobierno nacional mantiene con todos los actores del sector para adoptar medidas como el establecimiento de un precio sostén a la comercialización local de crudo, además de un nuevo esquema de retenciones móviles y de precios de combustibles.

“Hay que ver evitar que se derrumbe la producción local, hoy está sobrando petróleo en Argentina, están las refinerías llenas, y hay que evitar que las petroleras que están operando decidan levantar equipos porque después no es fácil recuperarlos”, explicó el funcionario en declaraciones a TN.

A la vez, el objetivo del gobierno es “evitar que se les desplome lo que recaudan en regalías los gobiernos provinciales y asegurar un abastecimiento normal”, agregó el ministro.

Kulfas describió que en la actualidad el sector petrolero a nivel mundial produce 100 millones de barriles por día pero la demanda cayó en 30 millones en menos de dos meses, por lo que recomendó “esperar a que se vuelva a normalizar la situación porque hoy nadie tiene claro el escenario de mediano plazo”.

La industria petrolera es una industria de largo plazo y pese a la brutal crisis que afecta al sector hidrocarburífero de Argentina, la petrolera alemana Wintershall Dea sigue adelante con su plan de desarrollo de Vaca Muerta para retomar ni bien lo permitan las condiciones sanitarias.

Así lo dieron a conocer desde la operadora al detallar el plan de inversiones que tienen previsto para este año en sus bloques Bandurria Norte y Aguada Federal. “Las pruebas de producción extendidas de los pozos pilotos en ambos bloques demostraron una productividad en petróleo muy prometedora. Ahora apuntamos a dar los primeros pasos hacia el desarrollo de los campos”, indicaron desde la firma que tiene su sede central en Kassel.

Las significativas medidas de desaceleración del contagio del virus obviamente tienen un impacto en la actividad económica a escala global, incluyendo a Argentina. También hemos reforzado nuestras medidas de seguridad y cuidado de la salud e introdujimos nuevos protocolos para proteger a nuestra gente mientras salvaguardamos nuestras operaciones”, indicaron desde Wintershall Dea a Energía On.

El plan para este año y el 2021 es prometedor e incluye no sólo una buena cantidad de nuevos pozos sino también numerosas obras de infraestructura de transporte y tratamiento tanto de petróleo como de gas.

“El alcance de la primera fase incluye la perforación de más de 20 pozos y el montaje de instalaciones de tratamiento temprano y oleoductos de vinculación”, detallaron. Y remarcaron que “maximizaremos las oportunidades de sinergias en nuestras operaciones, por lo tanto los dos bloques, Bandurria Norte y Aguada Federal, se desarrollarán en una secuencia optimizada”.

A su vez, desde la petrolera se remarcó que “la próxima fase de desarrollo incluye la construcción de un nuevo gasoducto de 40 kilómetros”. Y se precisó que ese ducto “conectará nuestros pozos con las instalaciones existentes en un bloque vecino para evitar el venteo desde los mismos pozos de la fase piloto”.

Es que desde Wintershall Dea se enfatizó que para la firma una parte esencial de su trabajo es minimizar la huella de emisiones de dióxido de carbono.

Desde la operadora se destacó la importancia de Vaca Muerta a nivel global y se remarcó que “estamos felices de tener a ConocoPhillips como socio en estos bloques, la combinación de su experiencia en el shale con la experiencia tecnológica de Wintershall Dea y la experiencia local es una combinación perfecta”.

No obstante, desde la petrolera también cuestionaron los cambios en las regulaciones del sector aplicados en los últimos meses y advirtieron que de aplicarse nuevamente cambios deberán revaluar sus desarrollos.

Fuente: Rio Negro

Con el valor del petróleo por el piso, Neuquén depende más que nunca de un guiño de Nación para autorizar el precio sostén del crudo. Sería una forma de obtener recursos ante la caída de la actividad,

FERNANDO CASTRO – fcastro@lmneuquen.com.ar

Empresas en cesación de pagos, 20.000 trabajadores en sus casas percibiendo salarios básicos, caída de la producción. El coronavirus puso en un cuadro inédito a Vaca Muerta. Pero no solo eso. La presión del freno en los pozos se hace sentir en las finanzas públicas y en la actividad económica que impacta en el nivel de recaudación de la provincia. Es un escenario de crisis con pocos registros en los últimos años. En este contexto, las provincias productoras siguen apostando una de sus fichas al barril sostén, el valor del crudo que desacoplaría el precio local del internacional, como una suerte de salvataje para pequeñas productoras y arcas públicas de las provincias con petróleo.

El gobernador Omar Gutiérrez sostuvo ayer que era “optimista” acerca de un acuerdo sobre el precio sostén, al que ve concretándose “en las próximas horas o días”.

Las señales del mercado mundial siguen siendo preocupantes. El acuerdo al que arribó la OPEP+, con el recorte de unos 10 millones de barriles de producción tras el descalabro que implicó la puja entre Rusia y Arabia Saudita, sigue sin dar pistas claras acerca del barril de Brent que, sobre todo, quedó más bien atado al freno mundial de la economía: el coronavirus se lleva puesto cuanta industria pase por su camino y la petrolera, con grandes potencias productoras como Estados Unidos, no es la excepción.

Esto, en síntesis, es lo que impacta de lleno en el país.

La baja en la demanda por al caída del consumo de combustibles y generación eléctrica, entre otros factores, es el peor de los escenarios posibles para los superpozos de Vaca Muerta (y para el resto de las cuencas productoras) que tienen algunos de los mejores desempeños del segmento shale en el mundo.

La contraparte es la que cada día se profundizó un poco más, en una de las semanas más fatídicas del último tiempo: la cadena de pagos virtualmente rota, la necesidad de salir a tomar deuda para las pymes que son un motor esencial de la creación de empleo y sostenimiento de la actividad económica en Neuquén y otras varias provincias.

Para Neuquén, que durante los dos últimos años había podido disimular los coletazos de la crisis nacional, el precio sostén es una forma de atenuar el parate económico, sobre todo en la obtención de fondos frescos para dar pelea en los duros meses que podrían venir por el impacto del coronavirus.

La provincia cuenta cada peso, en un contexto en el que buena parte del presupuesto provincial está comprometido en el pago de salarios del Estado provincial, al igual que los municipios, de los que es un garante primordial a la hora del giro de recursos.

El nuevo contexto no hizo distinciones: para las mismas operadoras que contaban los meses y calibraban al nuevo gobier-

no nacional para tener una noción de cuándo podrían exportar, hoy se trata de ajustarse los cinturones y esperar mejores condiciones.

En el medio, la suerte de miles de empleados: los principales gremios del país aceptaron una oferta salarial luego de participar de una serie de deliberaciones en las que no hubo margen de negociación. Es una de las aristas de este duro contexto en el que los sindicatos preservaron miles de empleos, señaló Imneuquen.

El momento actual de la industria petrolera golpea a Neuquén, que se las había ingeniado para permanecer aislada de un contexto que para el país era cada vez peor.

Por Fernando Castro

«Era esto o nada”. La frase describe el margen de negociación que tuvo el gremio petrolero más fuerte del país en la serie de contactos con las petroleras con áreas en Vaca Muerta. “Esto” significa que unos 20 mil empleados que están en sus viviendas cobren un sueldo básico y un complemento en concepto de viandas. Todo un tema para uno de los sectores de la población neuquina con más poder adquisitivo, pero al mismo tiempo absolutamente descriptivo del margen de maniobras que impone el actual ciclo de crisis en la industria petrolera.

Está claro, es parte de lo mejor dentro de lo peor. Y lo peor, este parate que afecta al principal desarrollo energético del país desde hace un mes, es la drástica caída de la demanda interna de hidrocarburos y su correlato en la falta de nuevas perforaciones. Todo quedó atado a las magras necesidades del país en materia de combustibles. O sea: lo poco que pueden vender las expendedoras en un contexto en el que millones de argentinos permanecen en sus hogares sin mover sus vehículos.

En el mientras tanto, las petroleras se las rebuscan para explorar la posibilidad de concretar algunas exportaciones. Por lo que se sabe, ese intento todavía no prosperó. Y por eso el sistema de almacenamiento de crudo está saturado.

Al mismo tiempo, esa opción, que sería para sostener cierto ritmo de producción, choca con un cuadro idéntico en el resto del mundo: todos los países con petróleo buscan a quién vendérselo. Sobran barriles y a un precio muy bajo. Tanto que quien vende un barril hoy en buena medida casi que queda hecho.

La foto del último año arroja también algunas enseñanzas. Está claro, tambien, que aprende el que quiere.

Argentina pasó de desarrollar un potencial exportador a poner trabas internas, producto de su macroeconomía y la parálisis en la toma de decisiones para el sector que, más bien, añadieron una cuota adicional de incertidumbre a la que ya impera producto del coronavirus.

Es una discusión que quizás sería necesario dar. Nadie en su sano juicio podría estar en contra de una cuarentena que busca preservar a millones de personas de un riesgo como el que casi no se recuerde en la historia.

Lo que no significa que la política se detenga, que las buenas ideas que alguien tenga que aportar sean escuchadas. Acaso más temprano que tarde la máquina comience a funcionar y haya mercado para el crudo argentino, por no mencionar que el país necesitará crear miles de puestos de trabajo nuevos y contar con divisas para atender una urgencia dentro de la urgencia previa, tal es el efecto de muñecas rusas que parece imponer el actual cuadro de situación.

Ese actual mal momento golpea a provincias como Neuquén, aislada como había estado en los últimos cuatro años de un contexto que para el país era cada vez peor. Mejor dicho, durante ese lapso, con recursos propios se las ingenió, con un nivel de actividad casi sin equivalentes en el resto del país, para surfear la ola brava de la caída de empleo y actividad económica que daba de lleno en el resto de las economías provinciales. Vaca Muerta era la apuesta nacional. Pymes de todo el país supieron encontrar refugio en medio de ese descalabro.

Hoy, esa suerte de isla no existe. Las provincias petroleras con la mayor cuota de hidrocarburos quedaron en una especie de cuenta regresiva. Una en la que el conteo marca lo que resta para el momento en que, por la flexibilización de las actuales condiciones o por la vacuna contra el COVID-19, la recaudación vuelva a los niveles de la plena producción en las áreas petroleras, y también, por lo que deja el resto de la actividad económica que, directa o indirectamente, queda vinculada a lo que ocurre en Vaca Muerta.

Resta ver qué será lo mejor dentro de lo peor también para el resto de la economía. Buena parte de esto tiene que ver con el contexto mundial, pero también con las políticas que pongan en juego el gobierno nacional y los que están al frente de las provincias productoras de hidrocarburos. ¿Será la idea?, señaló Imneuquen.

La crisis en el sector petrolero con caída de la producción llevó a los gremios encarar una negociación con las empresas para evitar baja de puestos laborales, y redactaron una propuesta para acordar con las cámaras que esperan refrendar mañana. Además, se elaboró un protocolo sanitario para la reactivación de yacimientos, que contempla medidas para prevenir contagios de coronavirus.
El sindicato de petroleros privados de Guillermo Pereyra, con representación en Vaca Muerta, espera firmar con las petroleras el acta que ya está redactada y que pone en consideración “arbitrar medios que coadyuven a lograr la sostenibilidad y sustentabilidad de la industria”. En ese sentido, como adelantara Pereyra en declaraciones publicadas por este medio días atrás, el sindicato propuso que las empresas paguen a los empleados el equivalente a un salario básico de acuerdo a las escalas y una suma extra no remunerativa en concepto de vianda. Asimismo, el documento al que accedió Ámbito Financiero señala que “los trabajadores que durante el mes calendario cumplan tareas efectivas algunos días y otros días se encuentren en situación de suspensión por fuerza mayor, tendrán derecho a percibir el salario habitual proporcional a los días trabajados y la asignación proporcional por los restantes días, con más la Vianda Ayuda Alimentaria prevista” en el artículo anterior del acta. El sindicato, en tanto, mantendrá sus prestaciones habituales.

Anteriormente, habían presentado el Proceso Preventivo de Crisis las firmas de servicios agrupadas en la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE), que no contó con aval de los gremios. Sin embargo, las operadoras darían aval a la propuesta sindical.

Asimismo, tras el anuncio de que se reactivarían dos yacimientos en Neuquén, se avanza en un protocolo para el retorno de los trabajadores al campo. Tras una serie de puntos generales de prevención, el documento avanza en aspectos como la ocupación de tráiler habitaciones, campamentos y departamentos: “La capacidad máxima por habitación será de 2 camas asegurando un distanciamiento de 2 metros como mínimo (boca a boca). Ubicar los cabeceros de las camas de forma opuesta”, dice el texto. También se regula la forma de trabajo, la limpieza de las máquinas y dispone de mayores frecuencias en los traslados a los yacimientos para procurar mayores distancias dentro de los transportes. También se toman una serie de medidas en los comedores tendientes a asegurar el distanciamiento.

Por otra parte, el titular de la Federación Argentina Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustible (FASiPeGyBio), Pedro Milla, manifestó su preocupación por los efectos económicos de la crisis desatada por la pandemia de coronavirus.

«La pandemia tuvo un gran impacto, no sólo en nuestro sector, sino en la economía mundial. En relación al petróleo, afectó también la ruptura de la OPEP, donde el conflicto entre Arabia Saudita y Rusia redujo los valores del crudo, por lo que disminuyó el precio a nivel mundial; el cual no cubre los valores de producción», explicó y dijo que «estos días definieron recortar la producción para que la industria continúe su labor».

Sostuvo que «en la Federación, los salarios se siguen pagando normalmente, pero no sabemos qué pasará a futuro» y añadió que «todavía los valores están atrasados y no se actualizaron, y ello impacta en nuestra economía de manera directa».

Fuente: Ámbito