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El ministro de Turismo de Uruguay, Germán Cardoso, aseguró hoy que en breve se reunirá con el presidente de su país sudamericano, Luis Lacalle Pou, “para analizar la reapertura de la actividad para turistas extranjeros” y “planificar la próxima temporada alta de sol y playa”.

En una entrevista a Télam, Cardoso contó que planteará que los turistas brasileños y argentinos que lleguen a Uruguay puedan llegar en vehículos propios, algo que por el momento no está permitido.

Uruguay: el testimonio del ministro de turismo

“Vamos a analizar la evolución de la situación epidemiológica en el país y en la región, pero tenemos la intención en octubre de poder comenzar a analizar la concreción de la próxima alta temporada de sol y playa y la autorización para comenzar a recibir turistas extranjeros, siempre respetando los protocolos”, dijo al respecto el funcionario.

Uruguay, que tiene habilitado el turismo interno desde julio, sólo permite el ingreso de residentes en el país que vuelvan del exterior y extranjeros que tengan domicilio fiscal o actividad económica o laboral en su territorio.

Por su status sanitario, es el único país que recibe dos vuelos directos desde Europa por semana.

Las personas que ingresan a Uruguay deben tener un certificado de hisopado negativo hecho 72 horas previas al arribo y cumplir con una cuarentena de siete días antes de empezar a circular por todo el país.

Siguiendo con su relato, Cardoso mencionó que “hace dos semanas comenzamos a analizar la reapertura turística con Europa”, aunque aclaró que “todavía no tenemos fecha cierta para que eso se produzca”.

“La actividad turística es fundamental, pero las decisiones finales siempre dependen de lo que marquen las autoridades de Salud, porque lo más importante es poder mantener el éxito que logramos en la lucha contra el coronavirus”, agregó según difundió el sitio Infobae.

En ese sentido, el ministro aseguró que “la vuelta del turismo interno ayuda a la reactivación del sector hotelero, donde sólo falta que empiecen a trabajar los establecimientos de cinco cadenas internacionales que dependen en gran parte del turismo extranjero”.

“Los protocolos están funcionando bien y eso quedó demostrado en las termas de Salto y Paysandú, que trabajaron al máximo de su capacidad permitida, que es el 50% de la habitual, sin que se registrara ningún caso de Covid-19”, concluyó.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, informó este martes que su gobierno cerrará algunas embajadas y consulados, entre ellos uno en la Argentina, en el contexto de las medidas de austeridad dispuestas con el fin de generar ahorro en las cuentas públicas.

Se trata de “una embajada en Europa, otra en África, un consulado en la Argentina y algunos en Brasil”, dijo el mandatario, que aclaró que la medida podría ser solo temporal.

Lacalle Pou no precisó cuál de los ocho consulados uruguayos en la Argentina será cerrado.

Uruguay tiene en la Argentina cuatro consulados generales -en Buenos Aires, Córdoba, Paraná y Rosario- y otros cuatro simples, en Mendoza y en las ciudades entrerrianas Colón, Concordia y Gualeguaychú, según la página web de la embajada uruguaya.

Días atrás, el canciller Francisco Bustillo dijo al salir de una reunión con la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, que ésta le había hecho “pelo, barba y depilación” con los recortes presupuestarios, según el diario montevideano La República.

Uruguay registró hoy 20 nuevos contagios de coronavirus y totalizaba 225 casos activos, mientras un sanatorio privado testeó a 60 empleados luego de que una médica de terapia intensiva contrajera la enfermedad, informó la prensa local.

El país registraba desde el comienzo de la pandemia 1.218 casos confirmados (20 en las últimas 24 horas) y 35 muertes por la enfermedad (ninguna hoy), informó esta noche el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae).

Del total de casos, 958 personas ya se curaron y 225 tenían la infección activa, siete de las cuales estaban internadas, todas en terapia intensiva.

El sanatorio Casa de Galicia, en Montevideo, informó que tomó hisopados para realizar pruebas de coronavirus a 60 empleados que trabajan en el área de terapia intensiva, en la que una médica se contagió la enfermedad y aclaró que ningún paciente estaba infectado de Covid-19.

La semana pasada se detectó un brote en la prepaga Médica Uruguaya y se cerraron por un día tres centros de hemodiálisis, tras detectarse casos de coronavirus entre el personal de esos lugares.

 

Dos hombres con monos blancos reciben a los pasajeros en el puerto de Montevideo. Desinfectan sus valijas y los canalizan a una prueba de Covid-19 que se analiza en un laboratorio a bordo del ferry con destino a Buenos Aires. El veredicto determina quiénes podrán viajar.

Detrás de la imagen de una modelo sonriente que promociona las ventas a bordo sin impuestos, Carlos De Palacio aprieta los ojos cuando el enfermero hunde el hisopo en su nariz. Esa muestra, junto a las de casi 40 pasajeros que esperan viajar, se trasladan a dos salas del barco, donde un equipo de bioquímicos trabaja contrarreloj en el laboratorio para tener resultados en dos horas.

Hasta entonces, deberán esperar en un salón, y quien resulte positivo no podrá siquiera pisar el barco. El testeo se repetirá a 160 viajeros en el extremo argentino de la ruta de la naviera Buquebus , para evitar que contagiados crucen el límite fluvial entre los dos países.

La iniciativa surgió para resguardar los logros de Uruguay en la lucha contra el coronavirus y ante los padecimientos de la Argentina, con el foco en Buenos Aires.

Las medidas de control son extremas, sobre todo para evitar un brote de contagios en Uruguay, que tiene pocos casos registrados

Aunque no es habitual en su rutina, la pandemia expuso previamente a los técnicos del Laboratorio Tecnológico del Uruguay a una experiencia sobre el agua, cuando asistieron a cientos de pasajeros y tripulantes del crucero australiano Greg Mortimer, que atracó frente a la costa en abril.

Desde el lunes, el gobierno de Luis Lacalle Pou impuso el requisito de un test de Covid-19 negativo realizado dentro de las 72 horas previas al viaje a quien llegue del extranjero. Y otro a los siete días al que se quede, entre otras demandas.

El montaje del laboratorio flotante en un barco de Buquebus fue anterior, tras una polémica por la entrada de dos argentinos infectados en junio. Y se implementó por primera vez hace una semana, sin casos positivos, al igual que este viernes.

Javier Santomé, capitán de armamento de Buquebus, explica que hasta ahora, si había un caso positivo «se detectaba si tenía fiebre a bordo». Con la prueba antes del acceso, «aseguramos que el 100% de los pasajeros que están arriba el barco van a estar sanos» , añade. La ventaja, según Santomé está especialmente del lado argentino, el de más pasajeros y el de mayor riesgo, dado que allí es más difícil hacerse un hisopado y el resultado demora más.

Dentro del barco también se toman los recaudos de seguridad sanitaria

Si bien un test negativo no exime de la cuarentena, la libertad de movimientos en Uruguay atrajo a muchos de la otra orilla (con ingreso permitido) que eligieron refugiarse sobre todo en Punta del Este. Pese a todo, Evangelina Vera, de 57 años, está contenta de volver. Llegó en marzo para el cumpleaños de un nieto y se quedó. «Es bueno saber que uno viaja sano, pero sé que cuando llegue tendré que estar encerrada», dice.

En sus tres semanas en tierra uruguaya, Caros De Palacio, de 25 años y doble nacionalidad, asistió al casamiento de su hermana, una ceremonia y una cena con familiares y algunos amigos. «Tuve una dosis de normalidad. Además corrí por la rambla (costanera), fui a un restaurante y al shopping. Eso me ayudó» , cuenta el joven, a minutos de volver al confinamiento que rige desde marzo en Buenos Aires.

Uruguay cuenta menos de 1000 casos y 29 muertos. Sin cuarentena obligatoria, logró reanudar las clases presenciales y hasta disfruta de placeres como la música en vivo en lugares cerrados. En momentos en que las fronteras permanecen cerradas, solo se permite acceso a residentes y diplomáticos, o en casos de reunificación familiar y otras excepciones.

Buquebus reanudó una frecuencia semanal desde que suspendió, obligada, sus operaciones en marzo. Y mantiene al 60% de sus 900 trabajadores en seguro de paro, según fuentes de la empresa, que evalúa trasladar el costo de los hisopados a los pasajeros.

La grilla de cruceros para Puerto Madryn sigue, por ahora al menos, mostrando la misma cantidad de cruceros anunciados para la próxima temporada, aunque hay incertidumbre, debido a la evolución que está teniendo en Covid-19 en el mundo, aunque algunas agencias de viajes indican que las compañías de cruceros “tienen demanda” de viajeros.

De todas maneras, en el marco de la elaboración de los protocolos necesarios para avanzar en el comienzo de las navegaciones alrededor del mundo, hay destinos que comienzan a complicarse, como uno de los más requeridos, Brasil y sus playas de aguas cálidas, ya que se entiende que no hay un control del virus, con más de cincuenta mil muertos y una enorme cantidad de contagiados.

Sin embargo, algunas agencias de viajes de la ciudad tienen otras informaciones, algunas compañías, como la Holland America o la Princess Cruisses, que de acuerdo a los protocolos que están presentando, podrían prescindir de las playas cariocas y centrar sus actividades de viajes en Uruguay, Argentina y Chile, debido a la grave situación que se vive en Brasil, con más de cincuenta mil muertos, picos de contagios que no paran de crecer y que se convertiría más en un problema que en una solución para las compañías de cruceros. Basta recordar la experiencia del Zaandam, que estuvo dos meses sin poder ingresar a ningún puerto, ya que era rechazado por tener contagiados fallecidos a bordo por Covid-19.

MSC OFRECE

Mientras la pandemia sigue sacudiendo al mundo, la compañía MSC Cruceros ya comienza a ofrecer sus próximos cruceros, incluido sorprendentemente a Brasil, uno de los países turísticos que más está sufriendo el efecto del coronavirus, con más de cincuenta mil muertos.

Cabe destacar que la compañía Mediterranean Shipping Company (MSC) no tiene cruceros que visiten Puerto Madryn en esta próxima temporada, era inminente su desembarco para la próxima temporada, pero el hecho de que la misma, que tiene una sede en Buenos Aires, ya esté ofreciendo sus viajes. Cabe señalar que la temporada anterior tuvo la visita del MSC Magnífica, una única visita.

“Hacé tus sueños realidad y viví tus vacaciones en una aventura inigualable a bordo de nuestros cruceros. Aprovechá una de las 12 salidas desde Buenos Aires a bordo del MSC Sinfonia y disfrutá de las mejores playas de Brasil en itinerarios de 8 y 9 noches, visitando Río de Janeiro, Búzios, Itajaí, Ilhabela o Ilha Grande y Montevideo, con posibilidad de embarcar en Buenos Aires o Montevideo” indican en su oferta a posibles viajeros.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, informó que dio negativo la prueba de coronavirus a la que se sometió después de saber que una funcionaria provincial, con la que se había reunido el lunes pasado, estaba infectada.

“El test dio negativo. Tengo por costumbre tratar de estar arriba de los temas, estar en el lugar de los hechos, es la manera en que entiendo la función de gobernar”, expresó Lacalle Pou a través de su cuenta de Twitter.

El jefe del Estado se sometió a la prueba tras enterarse de que la directora del Ministerio de Desarrollo Social en Rivera -en la frontera con Brasil-, Natalia López, había sido diagnosticada con coronavirus.

Además de Lacalle Pou, se hicieron exámenes similares los cuatro funcionarios que lo acompañaron en esa visita: el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado; el ministro de Defensa, Javier García; el presidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Leonardo Cipriani, y el secretario privado del mandatario, Nicolás Martínez.

Los resultados de los tres primeros también dieron negativo -esta noche aún no se conocía el caso de Martínez-, así como los que se efectuaron 23 funcionarios de la delegación del Ministerio de Desarrollo Social en Rivera, según los diarios El Observador y La República.

Por otra parte, Tabaré Vázquez, el antecesor de Lacalle Pou, se hará un examen similar la semana próxima dado que estuvo con el actual mandatario después de que éste tomara contacto con la funcionaria contagiada. Si resulta negativo, podrá continuar con la segunda etapa del tratamiento oncológico.

Al momento, Uruguay contabiliza 821 casos confirmados de coronavirus (cinco en las últimas 24 horas), y 22 personas fallecidas. Mientras que, 682 ya se curaron, según informó el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae).

El «oasis», la «excepción», el «ejemplo»: así le llaman a Uruguay distintos medios de la región ante su exitosa estrategia contra el nuevo coronavirus, una que nunca incluyó cuarentenas obligatorias.

De hecho, como la tasa de contagios se ha mantenido baja y el sistema de salud nunca llegó a verse comprometido, el país ya lleva semanas abriendo actividades, por ejemplo, con el paulatino regreso de las clases.

El caso uruguayo contrasta con el de otros países de América Latina, región que ha sobrepasado a Europa y EE.UU. en cantidad de casos diarios de covid-19.

Este lunes, la directora regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Américas y directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, aseguró: «Nuestra región se ha convertido en el epicentro de la pandemia de covid-19».

La expansión del coronavirus, agregó, «sigue acelerándose» en países como Brasil, Perú, Chile, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Pero no en Uruguay.

Etienne «advirtió contra abrir muy rápido las actividades, pero daría la impresión que estas afirmaciones no aplican a Uruguay», le dijo a BBC Mundo Giovanni Escalante, representante de la OPS/OMS en el país.

«En el caso uruguayo, el presidente (Luis Lacalle Pou) ha nominado un consejo asesor honorario con la finalidad de identificar la mejor evidencia disponible, recabar recomendaciones de más de 40 expertos e integrarlos en reportes destinados a que el gobierno tome decisiones informadas», explicó.

«Por tanto -continuó Escalante-, notamos que las medidas se están tomando con prudencia y están preparando y aplicando protocolos para una vuelta progresiva cautelosa a ‘nueva normalidad'».

Los números

Según datos del gobierno, desde que se declaró la emergencia sanitaria el 13 de marzo hasta este jueves, se habían registrado 811 casos de la nueva enfermedad viral y confirmado 22 muertos.

Para ponerlo en perspectiva, dado que Uruguay es un país de poco menos de 3,5 millones de habitantes, la tasa de muertes por 100.000 habitantes es de 0,6, de acuerdo con datos de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) actualizados a este viernes.

En el Cono Sur, para ese mismo día, la tasa de muertes en Brasil era de 12,2, en Chile de 4,5, en Argentina 1,1 y en Paraguay 0,2, país que también viene siendo exitoso en su estrategia contra el coronavirus, aunque sí con cuarentenas obligatorias.

Ahora Uruguay está entre los países de la región que pueden «gestionar» la propagación del virus, dijo a la BBC Marcia Castro, profesora de salud global en la Universidad de Harvard (EE.UU.).

Tal es así que ya se han abierto las escuelas rurales y, de forma voluntaria y con un esquema progresivo, están volviendo las clases en el resto de los niveles educativos a lo largo de todo el país, con Montevideo y las universidades como últimos de la lista.

Desde abril volvió al trabajo el sector de la construcción y desde este mes el comercio, en general, se ha liberado, y las oficinas públicas han abierto.

No obstante, en todos los casos se recomienda el uso de mascarillas, el respeto de la distancia social y se desaconseja el trabajo presencial de personas con factores de riesgo de salud.

Alto acatamiento

Los primeros casos de covid-19 en Uruguay se registraron el 13 de marzo, menos de dos semanas después de que Lacalle Pou asumiera la presidencia.

De inmediato el nuevo gobierno implementó medidas similares a las de otros países de la región, como Argentina y Perú: cerró fronteras y suspendió vuelos, clases, servicios religiosos y eventos multitudinarios como torneos de fútbol y conciertos.

Pero nunca se decretó el confinamiento obligatorio de la población, incluso cuando figuras como el expresidente Tabaré Vázquez, quien es médico de profesión, se expresaron a favor.

«Quien proponga seriamente el aislamiento social general debe estar dispuesto a aplicar las medidas que llevan al delito de desacato y que tienen una pena de prisión», dijo Lacalle Pou en aquel entonces.

«En ese sentido, ¿alguien, en serio, está dispuesto a llevar detenido, a llevar ante un juez, ante un fiscal, a quien sale a ganarse el peso, no para la semana, (sino) para el día?», agregó.

En entrevista con BBC Brasil, el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, aseguró que una de una serie de factores y medidas que han contribuido a los, hasta ahora, resultados positivos en el país, fue la conciencia de los uruguayos de la «virulencia» del coronavirus.

«Aunque no es obligatorio, la mayoría prefirió quedarse en casa y muchos comerciantes optaron por no abrir porque la gente no iría, especialmente al comienzo de la cuarentena. Esto fue visible aquí en Montevideo y también en el interior del país», dijo por su parte Mariana Pomies, directora de la consultora de opinión pública Cifra.

Las encuestas realizadas por la consultora mostraron que más del 90% de los uruguayos aceptaron la recomendación de quedarse en casa.

Sin embargo, las encuestas mostraron que, para los uruguayos, «la parte más difícil» era evitar las reuniones con amigos y familiares.

Al comienzo de la cuarentena, el 84% había suspendido las visitas a personas cercanas, pero el porcentaje cayó recientemente al 63%, según Cifra.

Medidas económicas

La misma consultora registró que «hay consenso» por parte de los uruguayos sobre cómo el país, incluido el gobierno y el sistema de salud en general, enfrenta el coronavirus.

El senador opositor Carlos Mahía dijo a BBC Brasil que Uruguay «tomó buenas decisiones, todos los partidos políticos apoyaron las medidas sanitarias y la sociedad siguió» las iniciativas.

Existen diferencias con el gobierno, agregó Mahía, pero en el área económica y no en la lucha contra el virus.

Una de las primeras medidas (y que sí fue apoyada por la oposición) fue la creación del Fondo Coronavirus, financiado principalmente por un recorte del 20% en los salarios del presidente, ministros, legisladores y otros empleados públicos superiores a US$1.800 por mes.

A su vez, el gobierno apostó por pedir dinero a organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento, con quienes lleva años de buenas relaciones.

Al contar con esas líneas de crédito de aprobación rápida y con condiciones favorables, Uruguay no ha tenido que depender de los volátiles mercados de bonos, como lo han hecho países como Paraguay o Perú.

Todas estas inyecciones de dinero están siendo utilizadas para reactivar el empleo y la economía, y para fortalecer el sistema de protección social y de salud.

El sistema de salud

Según Salinas, la infraestructura y el sistema de salud de Uruguay también han sido decisivos para los resultados contra el coronavirus.

En el país, señaló, casi el 100% de la población tiene acceso al agua potable, fundamental para una de las principales barreras de protección: el lavado de manos.

«Nuestro sistema de salud universal es decisivo para los resultados que registramos», agregó.

«Los sectores público y privado están integrados. Tenemos una fuerte presencia de médicos de familia, que incluye atención domiciliaria. También tenemos un sistema de emergencia prehospitalario en todo país», continuó.

«Y desde nuestro sistema de salud, decidimos evitar en la medida de lo posible que un posible paciente vaya al hospital o alguna clínica. No queríamos que una persona que tenía un resfriado simple terminara contagiándose de covid-19», explicó.

Las pruebas de coronavirus para casos sospechosos se realizan en los propios hogares.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, deberá someterse mañana a un test de coronavirus y cumplirá aislamiento hasta que se conozca el resultado, luego de haberse reunido el lunes último con la directora del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) de la ciudad de Rivera, Natalia López, quien dio positivo de Covid-19, informó el gobierno nacional.

En un comunicado, la presidencia de Uruguay confirmó que el mandatario y un grupo de funcionarios deberán realizarse un hisopado y esperarán el resultado cumpliendo el aislamiento correspondiente, publicaron los diarios El País y La República.

Además del mandatario, deberá someterse al examen el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado; el ministro de Defensa, Javier García, y el presidente de la Administración de los Servicios de Salud (ASSE), Leonardo Cipriani, entre otros.

Alejandro Sciarra, director nacional de Gestión Territorial del Mides, indicó a El País que tras conocerse el resultado positivo de López, este viernes a la tarde se realizó hisopados a todos los funcionarios de la oficina de Rivera (norte de Uruguay), que se cerró.

Los trabajadores, en tanto, están en cuarentena a la espera de los resultados. Son 24 los funcionarios de la cartera en esta situación.

Alma Galup, intendenta de Rivera, dijo que se enteró de la situación a través de una llamada del subsecretario del Mides, Armando Castaingdebat.

Debido a que todos los funcionarios del Mides de Rivera están ahora en cuarentena, será la intendencia la que tendrá que hacerse cargo de la llegada y distribución de alimentos al departamento, agregó en entrevista con Telenoche de Canal 4.

“Lamentamos profundamente, pero esperemos que se pueda superar bien”, dijo Galup sobre este episodio.

La intendenta añadió que mañana sábado ella se realizará el examen de Covid-19. Uruguay presenta hasta hoy 811 casos confirmados, con 22 muertos.

Uruguay habilitó este viernes el retorno a clases en las escuelas a partir del 1 de junio, luego del cierre de los establecimientos decidido el 13 de marzo cuando comenzó la propagación del coronavirus.

El regreso a las clases presenciales fue anunciado por el presidente Luis Lacalle Pou en una conferencia de prensa, luego que las autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay firmaran el martes el protocolo de protección a los funcionarios de la ANEP, que había quedado preacordado la semana pasada.

Lacalle Pou explicó que se implementará una combinación de clases presenciales y virtuales procurando que se mantenga un distanciamiento social y se instrumentarán cambios en el modo en que se realizan los recreos.

Sin embargo, el mandatario advirtió que el retorno a las aulas es «voluntario» y que se realizará un monitoreo constante de la situación. «El gobierno decidió habilitar el retorno a clases, pero el retorno es voluntario», remarcó el presidente uruguayo y anticipó que las tres fases de la apertura se iniciarán los días 1, 15 y 29 de junio.

Mientras tanto, el protocolo elaborado por las autoridades de la ANEP, indica que además de los mayores de 65 años, los funcionarios y los docentes que tengan comorbilidades dentro de la lista que elaboró el MSP entrarán en la categoría de población vulnerable, por lo que no deberán comenzar a trabajar de inmediato.

Los hisopados nasofaríngeos para comprobar la presencia de covid-19 se harán a los funcionarios docentes, de gestión y servicios que presenten síntomas o que hayan estado en contacto con personas diagnosticadas.

En este punto se aclara que la ANEP facilitará la información, pero será la Administración de los Servicios de Salud del Estado la que se encargue de la gestión y realización de las pruebas y en caso de que aparezcan síntomas, los funcionarios deben quedarse en su casa y consultar a su médico.

El protocolo de la ANEP establece que para evitar aglomeraciones los centros deberán «considerar el uso escalonado de horarios, horas de descanso, usos de espacios comunes como comedores, vestuarios, respetando la distancia de 2 metros». Además, los centros deberán «mantener e incrementar las medidas de limpieza y desinfección» de los locales, mantener la ventilación e incorporar una alfombra sanitaria.

Sobre la distancia entre las personas, los representantes sindicales y las autoridades concuerdan en la complejidad de llevarla a cabo. En el protocolo señalan que «las tareas y procesos laborales deben planificarse para mantener una distancia aconsejada».

La preocupación por la salud mental también quedó de manifiesto en el protocolo, donde se acordó que los servicios de la ANEP especializados en esas áreas harán «un plan dirigido a funcionarios docentes y no docentes, desarrollando acciones que permitan apoyar a los que se reintegran, así como a aquellos que a la fecha desempeñan funciones a través de la virtualidad».

Desde el comienzo de la pandemia, Uruguay decidió tomar una postura diferente al resto de los países de América Latina en la lucha contra el coronavirus. El gobierno de Luis Lacalle Pou optó por una estrategia cuidadosa, enfocada en hacer sintonía fina entre salud y economía. Así, evitó la cuarentena obligatoria y apeló a la responsabilidad de la población. Esta estrategia hasta ahora ha dado buenos resultados: los contagios —con 734 casos confirmados y 20 víctimas mortales— pudieron contenerse y los indicadores económicos están sufriendo caídas menos severas en comparación con los países vecinos.

Los primeros cuatro casos confirmados de coronavirus se conocieron en el país el martes 13 de marzo. El mismo día el gobierno declaró la emergencia sanitaria y anunció las primeras medidas: se suspendieron las clases, los eventos masivos, las actividades no esenciales y se ordenó el cierre de fronteras. A la vez, el Ejecutivo lanzó la “Operación Todos en Casa”, para repatriar a los uruguayos que quedaron varados en el exterior en medio de la pandemia.

Por otro lado, el gobierno evitó dictar una cuarentena obligatoria, tal como venía pidiendo la oposición del izquierdista Frente Amplio. En lugar de esa medida, apeló a la responsabilidad de los ciudadanos, recomendando limitar las salidas a la calle. De esta forma, permitió que la actividad laboral continuara.

“Para nosotros la libertad del individuo es muy importante, el presidente nunca quiso tomar una medida que no tuviera en cuenta ese aspecto fundamental que es nuestra filosofía de vida”, explicó a Infobae la vicepresidenta de Uruguay Beatriz Argimón. “Nos sentimos muy cómodos con un mensaje que nos comprometía porque sabíamos que la libertad tiene como límite el cuidado del resto de la sociedad”.

“Es fácil decir que no trabajen, pero hay que estar ahí. Estamos tratando de que los motores de la economía anden para que los uruguayos puedan salir adelante”, dijo por su parte Lacalle Pou a principios de mayo.

El país está usando un nuevo enfoque incluso para recaudar los fondos necesarios para la respuesta al brote. Uruguay, un país de tres millones de habitantes, aprovechó su relación con los bancos regionales de desarrollo pidiendo prestados US$1.400 millones en líneas de crédito de bajo costo para financiar las medidas contra el Covid-19 sin depender de los volátiles mercados de bonos, como lo hacen sus pares regionales.

Paralelamente, el gobierno creó un “Fondo Coronavirus» para el que ministros y legisladores y otros funcionarios públicos rabajaran un 20 % su salario para hacer frente a la enfermedad de la COVID-19. La medida, aprobada con la votación unánime de la Cámara de Diputados, recaudó hasta ahora 12 millones de dólares.

Al mismo tiempo se desató la solidaridad de los privados: el agro donó 100 millones de dólares, las marcas de comida alimentos para canastas, distribuidas gracias a miles de voluntarios.

El gobierno planea gastar USD 400 millones y canalizar más de USD 2.600 millones en préstamos a empresas para mitigar las consecuencias para la sociedad de la pandemia. Lacalle Pou, quien comenzó su mandato de cinco años el 1 de marzo, está lidiando con la mayor desaceleración de su país desde que una crisis financiera regional provocó que la economía se desplomara en 2002. El Ejecutivo heredó además un alto déficit fiscal y altos niveles de gasto público.

En mayo, el país comenzó su regreso a la normalidad. A principios de mes reabrieron las oficinas de la administración pública para atender a los ciudadanos y las escuelas rurales, mientras en las próximas horas podría darse el anuncio de una vuelta paulatina de toda la actividad escolar, incluso en las grandes ciudades.

Se reanudaron además algunas actividades comerciales, que se ha dejado en mano de los propietarios, y 400 obreros volvieron al trabajo a modo de experimento para comprobar cómo reacciona el sector de la construcción.

El presidente uruguayo ha defendido que, “si se toman los recaudos, si se aplica el distanciamiento social y se usa tapaboca, salir no está desaconsejado”. “Cuando pasa el tiempo, la gente empieza a sufrir las consecuencias del aislamiento”, sostuvo.

Así, adelantó que en las próximas semanas se producirán “más aperturas”. “Ya ahí, esperamos el buen uso de la libertad por parte de los uruguayos», apostilló.