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La decisión unilateral de la Unión Europea (UE) de suspender las importaciones de cítricos argentinos entró en vigencia hoy por el resto de la presente temporada, de acuerdo a lo decidido por el servicio sanitario de ese bloque e informado al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

El organismo sanitario nacional lamentó la decisión, “que desoyó la solicitud hecha por Argentina de aplicar el concepto de regionalización, que resultaría procedente”.

Ese concepto implicaría “excluir de cualquier medida restrictiva a los cítricos dulces provenientes de la región NEA, ya que no han tenido ninguna intercepción de la enfermedad”, y es “un principio que rige nuestra relación comercial bilateral de alimentos”.

El Senasa, además, expresó su preocupación de que esta medida «haya sido influida por reclamos que exceden lo meramente fitosanitario, como el realizado por los productores de cítricos miembros de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultoras y Ganaderos (COAG)” de la UE.

Esa entidad solicitó “la activación inmediata de medidas ‘adicionales y eficaces’ a la Comisión Europea, ya que las importaciones en este rubro se encontraban ‘hundiendo las cotizaciones en el mercado europeo’”.

Para la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus) esta suspensión es «de enorme perjuicio para la actividad, para la economía de las regiones involucradas en la producción de cítricos y para miles de personas que dependen de ella».

La entidad empresaria indicó, que de esta forma queda «un 50% del volumen exportable de naranjas argentinas que no podrán ingresar al mercado europeo».

El mercado de automóviles de pasajeros en la Unión Europea (UE) registró una caída anual “dramática del 51.1 por ciento” por el brote Covid-19, informó hoy la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA).

Las matriculaciones automovilísticas en el bloque disminuyeron un 55 por ciento interanual a 567 mil 308 unidades el mes pasado. Italia recibió el mayor golpe con una caída de 85.4 por ciento.

El sector sufrió una caída de la demanda en Francia, España y Alemania, con una reducción del 72.2 por ciento, 69.3 y 37.7, respectivamente, reportó el organismo que representa a firmas como Ford, Volkswagen, Honda, BMW.

De enero a marzo, la demanda de autos nuevos ya había registrado una disminución de 25.6 por ciento, por lo que la crisis sanitaria del coronavirus incrementó el total. Las pérdidas significativas de los mercados en Roma son del 35.5 por ciento, París con 34.1, España con 31 y Alemania registró 20.3 pérdidas.

La incertidumbre se mantenía desde que se concretó la salida del Reino Unido de la Unión Europea, dado que hasta antes de la pandemia las negociaciones entre el gobierno británico y el bloque eran tensas, en donde un no acuerdo repercutiría directamente sobre los consumidores con aranceles a la importación de vehículos.

Otro de los factores que ya comenzaba a tener un impacto eran las guerras comerciales con Estados Unidos y los mercados asiáticos.

Fuente: 24 Horas.mx

Los líderes del viejo continente tendrán una reunión virtual el próximo 23 de abril, aunque desde la presidencia de dicho bloque se «trabajando en un mapa de ruta y un plan de acción para garantizar el bienestar de los europeos»

Los líderes de la Unión Europea (UE) celebrarán el próximo 23 de abril una reunión virtual para debatir cómo será el plan de recuperación económica regional para atender las consecuencias provocadas por la pandemia de coronavirus, tras las medidas acordadas ayer por el Eurogrupo.

Así lo informó hoy en Twitter el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien señaló que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen está «trabajando en un mapa de ruta y un plan de acción para garantizar el bienestar de los europeos y devolver a la UE a la senda del crecimiento, sobre la base de una estrategia verde y digital».

El Eurogrupo consiguió ayer sellar un acuerdo para movilizar más de medio billón de euros en préstamos para ayudar a Estados, empresas y trabajadores afectados por el coronavirus, pero dejó para más adelante la discusión sobre la emisión de «coronabonos» para financiar la recuperación de la UE.

Se espera que ese debate sobre el llamado plan de recuperación o plan Marshall europeo, tenga lugar en la próxima cumbre de jefes de Estado o Gobierno de la UE el 23 de abril, informó la agencia de noticias EFE.

El acuerdo contempla un paquete de medidas a corto plazo basado en tres pilares: una línea de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate, con 240.000 millones de euros en préstamos; un fondo del Banco Europeo de Inversiones con hasta 200.000 millones en créditos para empresas y un fondo temporal contra el paro con 100.000 millones para ayudas al empleo.

La canciller alemana, Angela Merkel, celebró ayer que el grupo europeo finalmente llegara a un acuerdo para apoyar a los países más golpeados por el coronavirus.

«El acuerdo de los ministros de Finanzas del Eurogrupo es un hito importante en la respuesta común y solidaria europea a la pandemia de coronavirus», aseguró la canciller en un mensaje de su portavoz, Steffen Seibert, en Twitter.

Según Merkel, ahora «será posible para todos los Estados miembros reforzar la lucha contra el desempleo», una de las principales consecuencias económicas de las restricciones a la vida pública y la actividad económica impuestas en toda Europa para frenar la propagación del coronavirus.

En su opinión, es preciso que ahora los programas entren en vigor «lo más rápido posible», señaló EFE.

La pandemia global por el COVID-19 está causando grandes estragos tanto a nivel social como económico. En Europa varios Gobiernos han solicitado la puesta en marcha de un programa de medidas de estímulo, entre ellas la emisión de Coronabonos. Se trata de un instrumento de deuda para cuya implantación es necesario el acuerdo de los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembro de la Unión Europea.

¿Qué son los Coronabonos?

Los coronabonos son un instrumento para mutualizar la deuda. Es decir, que toda la deuda resultante de la crisis sanitaria por el coronavirus se presente como una deuda conjunta, que deben asumir todos los países de la Unión Europea. De este modo, el Banco Central Europeo podría emitir deuda con mayor garantía y sería más sencillo el acceso a los mercados de capitales.

La emisión de coronabonos conllevaría por lo tanto dos ventajas significativas. Por un lado, cada país podría conseguir más liquidez. Y, por otro lado, la Unión Europea tendría mayor capacidad para competir frente a las emisiones de otras potencias mundiales, como Estados Unidos.

¿Qué dicen los países?

El organismo que tiene la última palabra sobre la emisión de los coronabonos es el Consejo Europeo. Los países que se muestran a favor de esta herramienta y que ya han presentado una solicitud formal a Bruselas son: Portugal, Luxemburgo, Grecia, Irlanda, Italia, Bélgica, Italia, España y Francia.

Por el contrario, Países Bajos, Alemania y los países nórdicos han rechazado esta medida. Sin embargo, algunos expertos consideran que acabarán aceptándola ya que se trata de una crisis conjunta, que afecta a todos los países de la UE.

Mientras, existe también la opción de acudir al Mecanismo Europeo de Estabilidad, el fondo de rescate europeo.

Fuente: ok diario

Sigue la expansión del coronavirus y ya hay nuevos casos confirmados en todos los países de la Unión Europea. En Argentina se registran 17 contagiados y un fallecido. Aerolíneas Argentinas anunció la cancelación de algunos vuelos a Italia y a Miami. Esta pandemia ha generado una psicosis mundial tal que ha afectado negativamente a la economía. La tasa de mortalidad subió a un 3,6%, muertes que en su mayoría son de adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes.

El Reino Unido finalmente abandonó esta medianoche (alrededor de las 20 hora argentina) la Unión Europea, tras el acuerdo de Brexit que pone punto final a una relación de casi 47 años.

Así las cosas, el Reino Unido se convierte en el primer país en abandonar el bloque continental, después de poco menos de medio siglo de pertenencia a la Comunidad Económica Europea.

Un reloj proyectado en la residencia oficial del primer ministro británico, Boris Johnson, con su famosa fachada de ladrillo negro en Downing Street, marcó este viernes la cuenta regresiva junto con un espectáculo de luces.

Con el Brexit, Johnson se anota una gran victoria personal, mientras se organizó una gran fiesta para celebrar este «divorcio» de Europa frente al Parlamento de Westminster, el cual durante tres años fue escenario de acalorados debates sobre este asunto crucial en la historia del Reino Unido.

En la referendo de 2016, el 52 por ciento de los británicos votó por abandonar la Unión Europea, aunque ahora que la decisión se materializa, la incertidumbre y la tristeza también se tornan mayores para quienes no están de acuerdo.

Horas antes de que se concrete oficialmente el Brexit, las distintas instituciones de la Unión Europea retiraron las banderas británicas que flameaban en sus respectivas sedes.

El Consejo, el Parlamento y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos llevaron a cabo ceremonias solemnes.

A diferencia del Consejo, donde el mástil donde flameaba la bandera británica quedó vacío, el Parlamento decidió reemplazar la insignia por un bandera europea que ahora ondea junto a las del resto de los 27 países del bloque.

Poco antes, la representación del Reino Unido ante la Unión Europea retiró la bandera europea de su fachada, mientras que la delegación de Escocia en Bruselas la izó en protesta por el Brexit.

A las 23:00 de Londres (la medianoche en Bruselas, sede de la Unión Europea), el Reino Unido quedaba automáticamente fuera del bloque político y económico al que se había incorporado en 1973, tras el acuerdo de separación. De hecho, justo a tiempo se retiró la bandera del Reino Unido como integrante de la UE.

Lo que se abre a partir de esa noche es un período de transición en el que Londres y Bruselas deberán acordar los términos de su relación en el futuro hasta el 31 de diciembre, cuando termine el plazo de las negociaciones.

Finalmente, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, nombró al diplomático portugués João Vale de Almeida como embajador del bloque ante el Reino Unido a partir de que se concrete el Brexit.

Las nuevas elecciones de Bolivia, que se realizarán el próximo 3 de mayo, serán observadas por la Unión Europea (UE), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore).

Así lo anunció este miércoles el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, quien aseguró que esto garantiza «tener un proceso muy amplio de observación»

Romero puntualizó que «tres grandes delegaciones que van a llegar a Bolivia: la de la OEA, de la Unión Europa –estamos a la espera de su confirmación oficial en el transcurso de las próximas semanas– y la de los organismos electorales de América».

«Cuantos más ojos observen el trabajo del organismo electoral, cuantos más ojos lo vean, el proceso (será) mejor», sostuvo el jefe del TSE.

Con estas elecciones presidenciales, Bolivia aspira a zanjar una crisis política que se saldó con más de 30 muertos por los enfrentamientos entre simpatizantes y detractores de Morales y con las fuerzas de seguridad.

El nuevo Gobierno de Jeanine Áñez y el MAS del ex presidente Evo Morales llegaron a un acuerdo para celebrar nuevas elecciones que veta expresamente al líder indígena como candidato presidencial, por lo que se limitará a dirigir la campaña desde Argentina, donde está refugiado.

Áñez también competirá el 3 de mayo, engrosando así la nutrida lista de candidatos presidenciales entre la oposición a Morales, integrada también por los ex presidentes Carlos Mesa y Jorge ‘Tuto’ Quiroga y por el líder cívico Luis Fernando Camacho, entre otros.

La Unión Europea (UE) hizo patente este jueves sus recelos frente a las criptomonedas estables, como la iniciativa Libra de Facebook, y aseguró que ninguna de ellas podrá operar en el club comunitario mientras no se hayan determinado y abordado sus posibles riesgos.

“Ninguna modalidad de criptomoneda estable mundial debe empezar a operar en la UE hasta que se hayan determinado y abordado adecuadamente los retos y riesgos jurídicos, reglamentarios y de supervisión”, señalaron en una declaración conjunta la Comisión Europea (CE) y el Consejo de la UE, que reúne a los países.

Las conocidas como criptomonedas estables son activos digitales que aspiran a mantener un precio sin gran volatilidad, por ejemplo, anclándolo al del dólar estadounidense. Entre las principales iniciativas de este tipo se encuentra Libra, promovida por la red social Facebook y que ha generado gran preocupación en la UE.

En la declaración acordada este jueves durante la reunión de ministros de Economía y Finanzas de los Veintiocho, la Comisión y los países subrayan que las criptomonedas estables “no deben debilitar el orden financiero y monetario existente ni socavar la soberanía monetaria en la Unión Europea”.

Recalcan que esas iniciativas “entrañan múltiples desafíos y riesgos” en ámbitos como la protección del consumidor, la privacidad, la fiscalidad, la ciberseguridad, el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo.

“Cuando una iniciativa de criptomoneda estable tiene potencial para alcanzar una escala mundial es probable que estos problemas se amplifiquen, y pueden surgir nuevos riesgos potenciales para la soberanía monetaria, la política monetaria, la seguridad y eficiencia de los sistemas de pago, la estabilidad financiera y la competencia leal”, avisan.

Este domingo asumen los nuevos titulares de la Comisión Europea. El Brexit será otro desafío.

La Unión Europea cierra 2019 estrenando nuevo gobierno. La Comisión Europea se renueva a los mandos de la conservadora alemana Ursula Von der Leyen y el rumbo puesto en una primera prioridad política, la lucha contra la crisis climática. El Brexit seguirá en la mesa de Bruselas, pero el brazo ejecutivo de la UE centrará su labor en gran parte en proponer y aprobar medidas contra el calentamiento global.

Hace cinco años, cuando la crisis climática no parecía tan urgente, la Comisión de Jean-Claude Juncker arrancaba centrada principalmente en economía y empleo. Era 2014 y Europa se curaba todavía las heridas de la mayor crisis financiera de su historia. Cinco años después el desempleo está en mínimos históricos aunque las medidas de ajuste lanzadas sobre todo a partir de 2011 provocaron fuertes aumentos de la desigualdad y de la precariedad del empleo.

Von der Leyen asume con una situación económica más tranquila aunque la economía europea apenas crece y con todos los focos puestos en la crisis climática. El Parlamento Europeo aprobó el jueves por una amplia mayoría una resolución por la que declara al bloque en estado de emergencia climática y exige a los gobiernos y a las instituciones comunitarias que actúen con rapidez y contundencia.

La resolución es simbólica pero los símbolos importan porque marcan prioridades y este es el pistoletazo de salida de unos meses en los que la UE debe presentar su ‘Pacto Verde Europeo’, su estrategia a medio y largo plazo para transformar la forma en que produce y consume energía y hacer que en 2050 la UE no emita gases contaminantes.

La resolución dice que Europa y el planeta entero están en plena “emergencia climática” y su aprobación sirvió para mostrar que en el Parlamento Europeo hay una mayoría suficiente para tomar decisiones ambiciosas contra la crisis climática, mayoría que será más difícil de encontrar entre los gobiernos del bloque. El texto es un grito a los gobiernos y una señal a los ciudadanos, sobre todo a los jóvenes, movilizados desde hace meses exigiendo medidas contra el calentamiento global.

Los ecologistas empujarán para que la UE vaya incluso más allá de lo que pide la resolución aprobada el jueves. Quieren que el objetivo de reducción de emisiones aprobado para 2030 aumente del 55% fijado al 65%, que se suprima cualquier tipo de financiación pública a los combustibles fósiles y que se reforme la Política Agrícola Común para que la UE sea neutra en emisiones de carbono no en 2050 sino en 2040.

Geneviève Pons, directora de la oficina en Bruselas del Institut Delors, explicó a Clarín que poner la crisis climática y lo digital (segunda gran prioridad) como asuntos principales es lo correcto “porque son las dos transformaciones mayores que la UE debe hacer en los próximos años. Tienen impacto en todas las demás políticas y en todos los sistemas productivos y una dimensión exterior más importante que en el pasado”.

Alberto Alemanno, titular de la Cátedra Jean Monnet del HEC de París, dijo que “mientras las prioridades parecen el cambio climático, la política digital y la inmigración, la Comisión Von der Leyen depende de tres fuerzas políticas –conservadores, socialdemócratas y liberales- que tienen puntos de vista muy diferentes en esas áreas políticas”.

Alemanno comparte una de las mayores críticas que se hacen al nuevo equipo a las órdenes de Von der Leyen, su falta de independencia política de los gobiernosy de iniciativa propia: “A pesar de que no hay duda de que la UE debería liderar la transición ecológica, esta Comisión no parece tener el peso político ni el apoyo suficiente de los Estados miembros para ser suficientemente ambiciosa”.

Pons recomienda que los cambios para la transformación energética que frena la crisis climática deben hacerse teniendo en cuenta el lado social: “Como mostró la crisis de los chalecos amarillos en Francia, la dimensión social de esas dos transiciones deberá ser fuerte, con formación en los nuevos empleos, financiación para luchar contra la pobreza energética y hacer aceptable el necesario aumento de precio de los combustibles fósiles”.

Los nombres fuertes del equipo

Von der Leyen, conservadora, se apoyará principalmente en tres personas. Su primer vicepresidente será el socialdemócrata holandés Frans Timmermans, encargado de todo lo que tenga que ver con la crisis climática y las medidas para hacerle frente. Tras él, la liberal danesa Margrete Vestager será el puño de hierro en guante de seda desde la cartera de Competencia contra los gigantes digitales estadounidenses y contra las multinacionales que buscan evadir impuestos y a la vez la responsable de que Europa prepare un salto en su desarrollo digital.

Como tercer peso pesado aparece el letón Valdis Dombrovskis, el hombre que controlará todas las carteras económicas, un ortodoxo agarrado a las políticas de austeridad y al ajuste casi permanente. Otras figuras importantes serán el nuevo ‘canciller’, el español Josep Borrell. O la checa Vera Jourova, encargada de hacer respetar el Estado de derecho ante la deriva iliberal de varios países del Este del bloque, principalmente Polonia y Hungría.

El cambio de Jean-Claude Juncker a Von der Leyen se notará desde el primer día porque la alemana no tiene ni por asomo el carisma del luxemburgués, un hombre que supo plantar cara a los gobiernos y que usó su retranca para salir de las situaciones más difíciles. Donde Juncker era un político, Von der Leyen parece una gestora, aunque en Bruselas se suele decir que en ciertas ocasiones el traje hace al monje.

Alemanno considera que la Comisión Von der Leyen es débil, “para empezar por su incapacidad para encontrar una mayoría parlamentaria permanente en el Parlamento Europeo. Incluso aunque la nueva Comisión consiguió el voto favorable del Parlamento, eso no significa necesariamente que sea capaz de encontrar compromisos políticos para sus propias propuestas”. Para este analista, “esta es la Comisión Europea y la UE más débiles que la historia recuerda”.

Pons no cree que la nueva Comisión Europea sea tan débil: “El voto de investidura mostró que la Comisión Von der Leyen tiene el apoyo de unos dos tercios del Parlamento Europeo. Es una buena señal, pero también es verdad que el fin del duopolio conservador-socialdemócrata y la progresión de liberales y ecologistas hace más complejo el juego parlamentario”.

El equipo de Von der Leyen empieza a andar con un mes de retraso después de que el Parlamento Europeo obligara a cambiar a los comisarios rumano, húngaro y francés y sin comisario británico porque Londres se negó a nombrar uno, una situación que deja a Von der Leyen en un vacío legal porque el Reino Unido sigue siendo miembro de la UE de pleno derecho y los tratados obligan a que haya un comisario por país, informó Clarín.

Reino Unido estará «fuera» de la UE y esto «es lo más importante», dijo el primer ministro británico y se mostró determinado a alcanzar una nueva relación comercial con ese bloque.

El primer ministro británico, Boris Johnson, aseguró hoy que el Reino Unido estará «fuera» de la Unión Europea (UE) el próximo 31 de enero, y se mostró determinado a alcanzar una nueva relación comercial con ese bloque.

«Estaremos fuera de la UE y esto es lo más importante», dijo el líder conservador en una entrevista con la cadena BBC, como parte de la campaña para las elecciones generales del 12 de diciembre.

El premier insistió en que el Brexit permitirá al Reino Unido hacer cosas «de otra manera, alcanzar acuerdos de libre comercio, estaremos fuera y esa será una gran oportunidad para nuestro país».

Johnson, que confía obtener la mayoría absoluta, resaltó que el acuerdo que se negociará con la UE será «como ningún otro» que el bloque haya hecho porque lo implementará con un país que «ya está en perfecta armonía con sus arreglos de regulación», informó Télam.