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Ante la posibilidad de que Ankara expulse a las personas por el Mar Egeo, la Armada Helénica y la Guardia Costera han sido puestas en alerta. Además, fueron desplegados buques de guerra.

El Gobierno griego sospecha que Turquía tiene un plan para “empujar al mar” a migrantes contagiados por coronavirus, según informaron fuentes bajo condición de anonimato al diario Kathimerini.

De acuerdo a esas fuentes, las autoridades griegas han descubierto que numerosos inmigrantes en Turquía se han concentrado en las ciudades costeras del oeste del país, como si estuvieran listos para cruzar hacia las islas vecinas de Grecia en el Mar Egeo.

Según las mismas fuentes, desde el Gobierno se cree que Turquía tiene un plan para empujar a los migrantes infectados con el coronavirus a cruzar a Grecia y otras partes de Europa a partir de los cruces de Pazarkule o Kastanies, a los que han sido transportados desde campos de detención en el interior de Turquía.

Las autoridades griegas han recopilado gran parte de la información de fuentes abiertas, como las ONG que participan en las labores de rescate en el Mediterráneo, citando declaraciones de los propios afectados, de acuerdo a lo consignado por ese medio.

Cientos de inmigrantes y embarcaciones han sido avistados en lugares frente a las islas de Lesbos y Chios, los dos principales puntos de destino de los inmigrantes que entran ilegalmente en Grecia, indicó el portal Greek City Times. Los primeros reportes indican que la mayoría de ellos provienen de Edirne y Osmaniye.

Migrantes caminan a lo largo del río Evros para llegar a Grecia, fotografiados cerca de la ciudad fronteriza turca de Edirne (REUTERS/Umit Bektas)

Las mismas fuentes le dijeron a Kathimerini que la mayoría de ellos habían estado en cuarentena durante 14 días debido a síntomas sospechosos de coronavirus. Los inmigrantes intentaron trasladarse a otras ciudades turcas, pero este fin de semana, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, impuso un bloqueo a 31 de ellos. En lugar de permitirles permanecer en Turquía, fueron transportados en autobús a la costa del país. La orden de confinamiento permanecerá en vigor hasta el domingo a medianoche, y afecta entre otras a Estambul y la capital, Ankara.

Ante la posibilidad de que estas personas sean “empujadas” por Ankara a ingresar ilegalmente a Grecia, la Armada Helénica y la Guardia Costera han sido puestas en alerta. En la zona, además de los barcos de la Guardia Costera, ya están operando dos buques de guerra, mientras que ya se ha dado la orden de refuerzo inmediato de las fuerzas con otros barcos. Las órdenes son claras: no se debe permitir que ningún barco entre ilegalmente en territorio griego.

Esas fuentes revelaron, además, que las autoridades griegas también están advertidas de una posible violación de su espacio aéreo por parte de Turquía sobre Lesvos, Chios y Evros para tratar de desviar la atención griega.

El Viceministro de Relaciones Exteriores de Grecia, Varvaisiotis, remarcó que la Guardia Costera griega recibió órdenes de impedir que cualquier embarcación que transporte migrantes entre en aguas territoriales griegas por motivos de “seguridad nacional y salud pública”.

Turquía ha registrado 1.198 muertes y 56.956 casos de COVID-19, la mayoría en Estambul -donde viven 15 millones de personas. En Grecia, en tanto, hasta el momento se han reportado 2.114 infectados y 98 fallecidos.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, dijo que las conversaciones con Rusia, celebradas este martes sobre la región siria del noroeste de Idleb, último bastión rebelde en el país árabe, «están lejos de cumplir con las demandas turcas» por lo que una operación militar allí es sólo «cuestión de tiempo».

«Si los países con los que llevamos a cabo las negociaciones no hacen en Idleb lo que se necesita, lo haremos nosotros mismos. Hasta ahora las negociaciones no entregan un resultado que nos satisfaga», dijo Erdogan en un discurso ante el bloque parlamentario de su formación, el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), actualmente en el Gobierno.

El mandatario dijo que Ankara está en condiciones de lanzar la operación militar en esa región siria «en cualquier momento», y la calificó como «vital para nosotros», según declaraciones reproducidas por el diario turco Hurriyet daily News.

«Como con todas las operaciones, decimos que podríamos venir de repente una noche. En otras palabras, una operación Idleb es cuestión de tiempo «, dijo, aludiendo a las tres operaciones turcas anteriores en el norte de Siria desde 2016.

«Estamos entrando en los últimos días para que el régimen sirio detenga su hostilidad en Idleb. Estamos haciendo nuestras advertencias finales», agregó. «Turquía ha hecho todos los preparativos para llevar a cabo sus propios planes de operación en Idleb».

Idleb, el foto del conflicto

En 2011 Idleb se convirtió en uno de los focos del levantamiento contra Bashar al Assad y los rebeldes lograron controlar brevemente la provincia y su homónima capital, que colinda con Turquía y está atravesada por dos arterias vitales: la M4, que conecta Alepo con Latakia; y la M5, que va de Alepo a Damasco.

En 2017 Turquía firmó un pacto con Rusia e Irán en Astana, la capital kazaja, donde acordaron establecer una nueva zona de distensión en la provincia de Idleb y desplegar observadores en toda la zona «para evitar incidentes y enfrentamientos entre las partes en conflicto».

Sin embargo, ni Al Assad ni la oposición aceptaron el acuerdo debido a la falta de garantías y Damasco continuó su avance contra los últimos focos rebeldes: el norte de Homs, Deraa, Quneitra, el Ghouta Oriental.

Tras sucesivos triunfos militares en el último año, en las últimas semanas el ejército sirio apoyado por la aviación rusa, conquistó más de 1.500 kilómetros cuadrados de esta región noroccidental, último bastión de los rebeldes islamistas que luchan contra Damasco.

La ofensiva derivó en combates entre fuerzas de Siria y de Turquía, que posee tropas en el norte de Siria que están aliadas con los rebeldes para combatir al Ejército sirio y a combatientes kurdosirios a los que Ankara ve como amenaza a su seguridad.

El diálogo

Funcionarios turcos y rusos sostuvieron varias rondas de conversaciones en Ankara y Moscú, y los cancilleres también se reunieron el fin de semana, pero no pudieron encontrar una solución, por lo que la escalada de violencia bilateral no encuentra por ahora su techo y la retórica bélica hace temer un inminente conflicto.

En medio de la espiral de choques y declaraciones, este miércoles retomó su actividad el aeropuerto de Alepo tras ocho años de cierre, con el aterrizaje de un avión de la aerolínea estatal que voló desde Damasco, un día después de que el presidente Bashar al Assad predijera la «victoria total» tras el avance militar en el norte del país.

«El hecho de que el aeropuerto de Alepo vuelva a operar y a recibir vuelos nacionales, y luego internacionales, es una gran victoria gracias a los sacrificios del Ejército y la firmeza del pueblo», aseguró el ministro de Transportes, Alí Hammud, citado por la agencia estatal SANA.

El ejército sirio recuperó el control de la totalidad de Alepo de manos de los grupos rebeldes en diciembre de 2016, incluido el aeropuerto, pero el intento de reabrirlo en 2017 debió aplazarse ya que los insurgentes lo atacaron con artillería.

A menos de un mes de cumplirse el noveno aniversario del inicio de la guerra civil, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos denunció que la ofensiva de Damasco contra este bastión opositor obligó a más de un millón de personas a abandonar sus casas y buscar refugio en campos de desplazados desde diciembre.

El balance actual del terremoto que sacudió en la noche del viernes pasado el sureste de Turquía ha alcanzado ya las 35 víctimas mortales, pero prosiguen las labores de rescate para salvar a personas que se hallan atrapadas bajo los escombros, señala este domingo la agencia turca Anadolu. El temblor, de una magnitud de 6,8 en la escala de Richter y con epicentro en una zona rural de la provincia de Elazig en el sureste de Anatolia, ha causado unas 1.600 personas heridas, que acudieron a hospitales de la zona, si bien solo un centenar sigue en tratamiento y una treintena de estos últimos en cuidados intensivos.

Los equipos de salvamento trabajan desde el mismo momento del sismo, a las 17.55 h GMT del viernes, para sacar a personas atrapadas entre los escombros y ya han rescatado a 45 personas. Entre ellas se halla una niña de dos años y medio, que fue extraída de las ruinas de su casa 24 horas después del temblor, en buen estado, mientras que su madre fue recuperada, viva también, cuatro horas más tarde.

Tras trabajar durante toda la noche con temperaturas bajo cero, los equipos continúan intentando alcanzar a seis personas atrapadas bajo los escombros en un barrio periférico de la ciudad de Elazig, señaló el ministro de Interior, Süleyman Soylu. “Tenemos esperanzas de rescatarlos sanos y salvos”, dijo el ministro en un encuentro con la prensa en Elazig.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que ayer visitó la zona del desastre, agradeció hoy a los equipos de salvamento su “espíritu de sacrificio”, momentos antes de partir de viaje a Argelia en un periplo de tres días, que lo llevará también a Gambia y Senegal. Desde el temblor ya se han registrado más de 700 réplicas, veinte de ellas por encima de la magnitud de 4, pero aparentemente sin causar nuevos daños.

La provincia de Elazig se ubica en el cruce de dos importantes fallas geológicas que convierten Turquía en un país con frecuentes sismos, si bien los terremotos por debajo de la magnitud 6, muy habituales también en el oeste de Anatolia, no suelen causar víctimas y normalmente solo provocan daños menores.

Un fuerte terremoto causó al menos 21 muertos y más de mil heridos en el este de Turquía, donde los equipos de rescate aún buscan a sobrevivientes entre los escombros de edificios derrumbados.

El ministro del Interior, Suleyman Soylu, informó que 30 personas están desaparecidas tras el sismo de magnitud 6,8 registrado ayer a las 20.55 en el distrito de Sivrice, en la provincia de Elazig.

Según un revelamiento de las autoridades turcas, al menos cinco edificios se derrumbaron en la ciudad de Sivrice y otros 25 quedaron destruidos en la región de Malatya, dijo el ministro de Medio Ambiente y Urbanismo, Murat Kurum.

La Presidencia de Manejos en Desastres y Emergencias de Turquía (AFAD) detalló que 17 personas murieron en Elazig y cuatro más en Malatya, y en total unas 1030 personas sufrieron heridas.

Sin embargo, los equipos de rescate aún buscan víctimas en un edificio de cinco plantas que se derrumbó en una aldea a unos 30 kilómetros de Elazig, donde una persona fue sacada viva entre los escombros.

«Fue horrible, los muebles se nos cayeron encima. Salimos corriendo», explicó Melahat Can, de 47 años, que vive en la ciudad de Elazig. «Pasaremos los próximos días en una granja fuera de la ciudad», dijo.

Zekeriya Gunes, de 68 años, explicó que un edificio situado a 200 metros de su casa se derrumbó. «Todo el mundo salió a la calle. Fue muy potente, espantoso», declaró a AFP.

El presidente turco, Recep Tayyp Erdogan, anunció que se ordenaron «todas las medidas necesarias» para atender a las zonas afectadas y que envió a varios ministros al lugar.

«Con todas nuestras instituciones estamos al lado de nuestro pueblo», indicó en un mensaje publicado en Twitter.

Mientras tanto, las salas deportivas, las escuelas y las bibliotecas abrieron sus puertas por la noche para proteger del frío a las personas que tuvieron que huir de sus hogares después del terremoto.

Más de 200 réplicas

Tras el terremoto se produjeron 228 réplicas, las más fuertes con magnitudes de 5,4 y 5,1, apuntó la AFAD.

Turquía, atravesada por varias fallas

En 1999, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el noroeste del país y causó más de 17.000 muertos, un millar de los cuales en Estambul.

El último sismo potente se produjo en 2011 en la provincia de Van, al este. Fue de magnitud 7,1 y mató a 600 personas.

En septiembre, un sismo de magnitud 5,7 sacudió Estambul, capital económica del país. Según los expertos, es posible que esa ciudad, de 15 millones de habitantes, se vea afectada por un terremoto importante en cualquier momento.

 

Sin embargo, su decisión de recibir a Erdogan en la Casa Blanca ha generado fuertes críticas en EE.UU. y no solo de la oposición demócrata, también del oficialista Partido Republicano.

El presidente de EEUU, Donald Trump, recibió hoy en la Casa Blanca a su homólogo de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y destacó su «larga amistad» con él a pesar de la persistente polémica en Washington por la invasión turca en el norte de Siria y la reciente compra de Ankara de misiles antibalísticos rusos.

«El presidente (Erdogan) y yo hemos sido muy buenos amigos desde hace mucho tiempo, casi desde el primer día, y entendemos nuestros respectivos países», dijo Trump al comienzo de la reunión.

«Entiendo los problemas que han tenido ellos, que incluyen a mucha gente de Turquía asesinada en el área en cuestión (el norte de Siria). Y él también tenía que hacer algo respecto a eso», añadió, justificando aparentemente la ofensiva turca en Siria de octubre último.

Trump aseguró que quiere «expandir muy significativamente la relación comercial» con Turquía, hasta los 100.000 millones de dólares de intercambio anual, y subrayó que «el alto el fuego» en el norte de Siria «se está manteniendo muy bien», a pesar de los frecuentes informes de choques y violencia en la zona.

«Nos vamos a quedar con el petróleo. Tenemos el petróleo. El petróleo está seguro, hemos dejado tropas allí (en Siria) solo por el petróleo», subrayó Trump, citado por la agencia de noticias EFE.

Estados Unidos desplazó hace dos semanas a unos 200 soldados al noreste de Siria para evitar que el grupo extremista Estado Islámico (EI) arrebaten los campos petrolíferos a las milicias kurdas, pero nadie más en el Gobierno de Trump ha repetido hasta ahora su insistencia en que Washington se «quedará» con el crudo.

A comienzos de octubre, Trump generó una oleada de críticas al ordenar la retirada de las tropas estadounidenses del norte de Siria después de hablar con Erdogan y de que este le dijera que planeaba lanzar una ofensiva contra las milicias kurdosirias en la zona.

La controversia fue tan fuerte en Washington que Trump llegó a imponer sanciones a tres ministros turcos como represalia por la ofensiva contra unas milicias que eran las aliadas de EEUU en la lucha contra el EI, pero las levantó en cuanto se acordó un alto el fuego permanente en el área.

Sin embargo, su decisión de recibir a Erdogan en la Casa Blanca ha generado fuertes críticas en EEUU y no solo de la oposición demócrata, también del oficialista Partido Republicano.

«Comparto la incomodidad de mis colegas al ver al presidente Erdogan homenajeado en la Casa Blanca», aseguró el líder de la mayoría republicana en el Senado de EEUU, Mitch McConnell, en el pleno del hemiciclo antes de la reunión.

La Casa Blanca parece haber dado por cerrado el capítulo de Siria, más allá de insistir en que se garantice la seguridad de las minorías étnicas y religiosas en el norte del país, pero hay otro tema que aún irrita la relación bilateral.

Se trata de la compra este año por parte de Turquía de un sistema de misiles S-400 ruso, una medida que pone en duda su compromiso con la OTAN y por la que el Congreso estadounidense quiere imponer sanciones a Ankara.

Trump se ha resistido hasta ahora a imponer esas sanciones, pero fuentes de la Casa Blanca reconocieron este martes que ese tema tendría un peso importante en las negociaciones con Erdogan, informó Télam.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, volvió a exigir hoy el apoyo de la Unión Europea (UE) para su proyecto de enviar a entre 1 y 2 millones de los 3,6 millones de refugiados sirios actualmente residentes en su país a la zona del noreste de Siria tomada este mes por tropas turcas.

Erdogan se quejó de la actitud del Parlamento Europeo, que votó una resolución para criticar la ofensiva turca y pidió un embargo de venta de armas a Turquía.

Irán, firme defensor del régimen sirio de Bashar al Assad, instó a Turquía a respetar «la soberanía» de Siria y a buscar una solución pacífica a su enfrentamiento con las milicias kurdas.

El portavoz del Ministerio de iraní de Asuntos Exteriores, Abas Musavi, dijo en rueda de prensa que Teherán «comprende las preocupaciones» de Turquía pero que se debe «respetar la soberanía e integridad territorial de Siria».

«Las preocupaciones turcas deben abordarse a través de mecanismos pacíficos», subrayó el portavoz, que citó el acuerdo de Adana firmado en 1998 entre Ankara y Damasco para contener las actividades del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado terrorista por Turquía.

Musavi destacó los esfuerzos que está realizando Irán para mediar entre Turquía y Siria, y recordó que el jefe de la diplomacia iraní, Mohamad Yavad Zarif, ha mantenido contactos en los últimos días con sus homólogos turco y sirio, reportó la agencia de noticias EFE.

«Teherán busca acercar las posturas de Ankara y Damasco», señaló el portavoz, que con anterioridad se había opuesto a la operación militar turca en el norte de Siria.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, insistió ayer en que retomará mañana su ofensiva en el norte de Siria si para entonces no ha terminado la retirada de las milicias kurdas de una franja de 30 kilómetros desde su frontera.

El pasado jueves, Washington y Ankara acordaron una pausa de cinco días en la ofensiva turca para permitir la retirada de las milicias kurdosirias que Turquía considera «terroristas», y que hasta la salida de Estados Unidos de Siria habían sido su mejor aliado en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Hasta ahora, las fuerzas kurdas han acatado una parte de ese acuerdo y cedido la ciudad de Ras al Ain, que marca un extremo de la denominada «zona de seguridad» que Erdogan quiere establecer y en la que aspira a reasentar a dos millones de refugiados sirios que hasta ahora permanecen en Turquía.

Irán y Turquía participan junto con Rusia en el proceso de paz en Siria de Astana, aunque Teherán defiende al régimen de Bashar al Assad y Ankara a algunos grupos de la oposición armada.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha declarado este 9 de octubre a través de su cuenta de Twiter el inicio del operativo militar ‘Fuente de paz’ en el norte de Siria.

De acuerdo al mandatario, «las Fuerzas Armadas de Turquía junto con Ejército Sirio Libre» han empezado el ataque contra las milicias kurdas— a las que Ankara considera terroristas— «y el Estado Islámico» en esta zona del país árabe.

«Nuestro objetivo es destruir el corredor del terror que está tratando de establecerse en nuestra frontera sur y traer la paz a la región», ha aseverado el líder turco.

Primeras imágenes

En las redes sociales se difundieron unas imágenes que presuntamente muestran el primer bombardeo que ha realizado Turquía cerca de la localidad de Ras Al-Ayn. Los medios estatales sirios y un funcionario kurdo también han informado por separado sobre el bombardeo esta población siria.

Las Fuerzas Democráticas Sirias han informado del inicio de bombardeos aéreos y acusan a los aviones turcos de atacar áreas civiles, creando «enorme pánico entre la población».

«Aviones turcos han empezado a realizar ataques en zonas civiles», un vocero de las FDS ha anunciado en Twitter. La agencia Reuters ha reportado que los kurdos sirios han llamado a EE.UU. a establecer una zona de exclusión aérea para poner fin a los ataques de la aviación turca.

A su vez, un testigo afirmó a Reuters que en la zona fronteriza entre Turquía y Siria  se escucharon explosiones y se observaba humo.

Por otra parte, la agencia tuca Anadolu ha informado que la artillería de Turquía ha atacado «objetivos terroristas» en la ciudad siria de Tell Abyad, situada en la frontera entre ambos países.

Desde finales del año pasado, el mandatario turco ha hablado de planes para lanzar una operación militar unilateral en el norte de Siria contra las Fuerzas Democráticas Sirias, conformadas por unos 60.000 combatientes. Una parte integral de esas fuerzas corresponde a las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo).

Turquía considera a las YPG un grupo terrorista y una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán turco, también calificado como organización terrorista por Ankara.

Respuesta kurda

En respuesta a la ofensiva, las Fuerzas Democráticas Sirias han atacado con morteros la ciudad turca de Nísibis, ha informado la televisión estatal siria. Mientras tanto, la agencia Anadolu reporta que dos proyectiles lanzados desde territorio sirio han impactado en Ceylanpınar, otra ciudad turca fronteriza.

  • Este 7 de octubre, Erdogan anunció que EE.UU. había iniciado la retirada de sus tropas desplegadas en el noreste de Siria antes de que de comienzo la operación militar de Ankara en esta zona
  • La Casa Blanca informó anteriormente que «no apoyará ni participará» en la «pronta» ofensiva de Turquía, ya que las tropas estadounidenses ya no estarán en «los alrededores»
  • Ankara está desplegando fuerzas adicionales en la frontera siria después de que el presidente Erdogan declarara este 5 de octubre que su país estaba listo para empezar «hoy o mañana» una gran operación militar en el norte del país árabe
  • Desde las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) tacharon de «puñalada por la espalda» la decisión de Washington de retirar sus tropas de la zona y añadieron que no dudarán «ni por un momento defender» a su pueblo de las tropas turcas

Se trata de una base de cultivo hidropónico automatizado, a base de agua con sales y minerales, que es controlado a través de una aplicación móvil desde un teléfono celular.

Nazareno Rodríguez, Agustín Martín y Jalil Hassanie son alumnos de la EICO N°10 de Caleta Olivia y participarán de la Feria Internacional de Ciencias en Turquía por su proyecto «ElectroPlant». Se trata de una base de cultivo hidropónico automatizado, a base de agua con sales y minerales, que es controlado a través de una aplicación móvil desde un teléfono celular.

«Tomamos la base de los cultivos hidropónicos, que ya era una solución y le implantamos nuestro conocimiento para volverlo automatizado», explicaron los jóvenes, que lograron concretar el viaje a la Feria Internacional de Ciencias OKSEF 2019, que será en la localidad de Esmirna, Turquía.

El proyecto pasó por varias etapas de clasificación y llevó mucho trabajo, estudio y apoyo a nivel Provincial y Municipal, para que los alumnos pudieran asistir a las distintas ferias de ciencias que les permitieron poder participar.

Según resaltó La Vanguardia del Sur, en esta oportunidad viajarán los alumnos responsables del proyecto Nazareno Rodríguez, Agustín Martín y Jalil Hassanie, acompañados por su profesor/a Belén Barrientos, Sebastián Vega y Alexis Pierrestegui.

«Electroplant es un sistema automatizado de hidroponía: un cultivo que se hace en el agua, fuera de la tierra fértil y libre de pesticidas. Gracias a este método, se obtiene un producto más orgánico», detallaron.

Este jueves se realizó una conferencia de prensa de la que participó la subsecretaria de Relaciones Institucionales, Fabiana Zalazar, el presidente del Directorio de Teleservicios, Javier Morales, y el Profesor del EICO Alexis Pierrestegui. Además, se les entregaron dos cuadros institucionales y las banderas de Argentina, Santa Cruz y Caleta Olivia, para que puedan obsequiarlos y representar al país de la mejor manera.

«Estaremos llegando el día 20 con nuestro proyecto. La verdad es que hemos mejorado bastante desde los primeros prototipos y a la feria vamos a llevar una pequeña maqueta, videos, gráficas e imágenes», dijo el profesor  Alexis Pierrestegui, y añadió: «es un orgullo poder representar a Argentina, a la Provincia y sobre todo a Caleta Olivia».

Si bien los jóvenes que desarrollaron el proyecto son más, ellos tres participaron y ganaron durante la última feria de ciencias, brindando esta opción de energía renovable.

 

 

adnsur

Las elecciones locales celebradas este domingo en Turquía han supuesto un serio revés para el presidente Recep Tayyip Erdogan. El partido opositor socialdemócrata (CHP, en sus siglas turcas) ha arrebatado al gubernamental AKP (siglas en turco del Partido de la Justicia y el Desarrollo, islamista) seis de las 10 principales ciudades del país, incluidas la capital, Ankara, y, según los resultados preliminares, Estambul, capital económica turca y plaza altamente simbólica, pues fue al frente de su alcaldía como Erdogan inició su carrera política en 1994.

El escrutinio en Estambul ha sido de infarto: la difusión de los resultados se ha detenido, reanudado y corregido varias veces. Los dos candidatos, el ex primer ministro Binali Yildirim, del AKP, y Ekrem Imamoglu, del CHP, se han proclamado vencedores. A primeras horas de la mañana de este lunes, el presidente de la Alta Comisión Electoral (YSK), Sadi Güven, compareció para poner algo de orden en el caos: “Por el momento, según los registros de nuestro sistema, Ekrem Imamoglu tiene 4.159.650 votos; Binali Yildirim, 4.131.761”. Es decir, una diferencia de menos de 28.000 sufragios en una ciudad con 10,5 millones de electores. Eso sí, Güven anunció que faltan por cargar los datos de 84 urnas sobre las que se han presentado quejas, es decir, entre 25.000 y 35.000 votos.

Yildirim, colocado como candidato por orden del presidente Recep Tayyip Erdogan (según algunos medios, contra su voluntad, pues ya soñaba con la jubilación), ha reconocido este lunes que su rival es el ganador, cuando se han escrutado más del 99% de las urnas. Pero Yildirim subrayó que la diferencia es de aproximadamente 25.000 votos a favor de Imamoglu, mientras que el número de votos no válidos alcanza los 319.500. Una revisión de estas papeletas puede cambiar el resultado, insistió Yildirim, que anoche se declaró ganador («ha ganado Estambul», declaró) cuando los datos preliminares mostraban ya un empate virtual. Incluso durante la noche aparecieron algunos carteles en las calles de la metrópolis turca con las efigies de Erdogan y Yildirim agradeciendo la victoria al electorado de Estambul.

El CHP, principal formación de la oposición, ha acusado a los islamistas de tratar de “manipular” la opinión pública. Imamoglu ha comparecido media docena de veces desde anoche pidiendo que los interventores y voluntarios de su partido no abandonen las sedes de recuento para evitar pucherazos (hace cinco años, los socialdemócratas perdieron Ankara en la recta final del escrutinio tras un misterioso apagón eléctrico). “Según nuestros datos y los del YSK, hemos ganado las elecciones. Hago un llamamiento a las autoridades a que hagan lo que corresponde”, dijo Imamoglu; “a partir de ahora, debemos mirar hacia adelante. Os aseguro que dirigiré esta ciudad de 16 millones de habitantes con la misma transparencia que he tenido hasta ahora”.

Con todo, la batalla electoral por Estambul dista mucho de estar cerrada. Ambas partes han anunciado que presentarán alegaciones y recursos, especialmente para que se tengan en cuenta los más de 300.000 votos considerados no válidos durante el recuento, por lo que no es descartable que haya un segundo recuento, ya sea total o parcial. En otras provincias, como Ankara, Igdir, Kirklareli o Balikesir, los candidatos perdedores también han anunciado que exigirán un nuevo escrutinio, ya que el recuento ha finalizado con diferencias muy pequeñas.

El secretario general del AKP, Fatih Sahin, ha anunciado este lunes que su partido presentará recurso contra el recuento allí donde ha perdido. “En Ankara se han cometido numerosas irregularidades. Impugnaremos los resultados de sus 25 distritos”, afirmó el dirigente islamista, mostrándose seguro de que, mediante un nuevo recuento, el AKP podrá cerrar la brecha de 124.000 votos que le separa del candidato del CHP. Sobre Estambul no quiso especificar mucho, si bien mencionó irregularidades como papeletas introducidas en sobres equivocados y actas de mesa electoral que podrían contener errores. “Mañana presentaremos nuestros recursos ante la Alta Comisión Electoral y la justicia. La última palabra la tendrán las autoridades judiciales”, afirmó Sahin.

Estambul, un pastel para los grandes partidos

Estambul es el hogar del 20% de la población de Turquía y su alcaldía metropolitana maneja un presupuesto astronómico para los estándares turcos, por lo que es un goloso pastel para los partidos. “Quien gana en Estambul, gana en Turquía”. Esta máxima de la política turca, bastante exacta, fue la que movió a Erdogan a presentarse de candidato a la alcaldía metropolitana de Estambul a mediados de la década de los noventa, con la intención de utilizarla como trampolín para dar el salto a la política nacional. Funcionó. Estambul se convirtió en un feudo de los islamistas durante un cuarto de siglo y Erdogan, a partir de 2002, en el timonel que maneja los designios de Turquía. Por eso se entiende que cueste tanto dejar la ciudad del Bósforo.

“Incluso en el caso de que nuestro pueblo haya dado a otros la presidencia del Ayuntamiento Metropolitano, la mayoría de los distritos en Estambul siguen siendo del AKP”, dijo Erdogan durante la noche, a la vez que anunció que su partido presentará los recursos que considere oportunos. Y, en lo que pareció una aceptación a medias de la derrota, añadió: “Habrá que ver cómo gobiernan”.

Con estos resultados, el AKP, pese a ganar en número de votos a nivel nacional, perdería nueve capitales de provincia de las 48 que gobernaba desde 2014. El partido más beneficiado sería el socialdemócrata CHP, que controlaría seis de las 10 ciudades más pobladas. A Estambul habría que añadir Ankara, la capital, ambas en manos de los islamistas desde 1994. Y también importantes ciudades de la costa mediterránea como Antalya, Mersin y Adana.

El CHP entra también con fuerza en varias capitales de Anatolia Central, antaño territorio vedado a los socialdemócratas como Bolu, Bilecik y Kirsehir. El AKP incluso ha perdido algunas ciudades en la costa del mar Negro y en el propio interior de Anatolia frente a candidatos de su socio de gobierno, el MHP, en aquellos lugares donde ambos partidos no se pusieron de acuerdo para presentar un candidato conjunto. El partido de Erdogan solo salvó los muebles gracias a haber arrebatado unas cuantas ciudades del sudeste al HDP, la principal formación kurda, que obtuvo unos resultados peores de los esperados. Los nacionalistas kurdos los achacan a la represión sufrida, que ha llevado a miles de sus miembros y dirigentes a la cárcel.

 

 

 

El País