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Donald Trump y los republicanos en el Congreso prometieron una confirmación sin demoras antes de las elecciones presidenciales de Amy Coney Barrett, la designada hoy por el mandatario para cubrir la silla de la fallecida Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema de Justicia.

Si tienen éxito -y nada sugiere que no vayan a tenerlo-, Trump habrá conseguido un viejo anhelo de la derecha de Estados Unidos: arraigar una firme mayoría conservadora en el máximo tribunal, un giro que torcerá el rumbo de Estados Unidos, pero también tendrá un impacto global.

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Una semana después de la muerte de Ginsburg, cuyo último deseo fue ser reemplazada por el ganador de la elección presidencial, Trump nominó formalmente a Barrett en una breve ceremonia en la Casa Blanca. Ferviente activista católica y profesora en la Universidad de Notre Dame, Barrett, de 48 años, puede convertirse en la más joven de los miembros de la Corte.

Trump dijo que estaba cumpliendo uno de sus deberes «más altos e importantes» como presidente, le rindió homenaje a la fallecida Ginsburg y nominó a Barrett, a quien señaló como una profesional «brillante».

«Tengo el honor de nombrar a una de las mentes legales más brillantes y dotadas del país a la Corte Suprema», dijo Trump, subrayando su «fidelidad sin falla» a la Constitución. «Usted será fantástica», le dijo a la jueza, de pie a su lado en los jardines de la Casa Blanca.

«Amo Estados Unidos y amo su Constitución», dijo Barrett en una breve intervención, en la que rindió homenaje a Ginsburg.

La casi segura confirmación de Barrett en el Senado impactará en Estados Unidos y el mundo. Hasta la muerte de Ginsburg, la Corte tenía un equilibrio ideológico: de sus nueve jueces, cinco habían sido designados por presidentes republicanos, y cuatro por presidentes demócratas. El ala «conservadora» quedará ahora fortalecida, al contar con una mayoría automática de al menos cinco magistrados. El presidente del tribunal, John Roberts, nombrado por George W. Bush, había adoptado en el último tiempo el rol de árbitro final: su voto dirimió varios casos en los que el resto del tribunal quedó dividido en votaciones 4 a 4.

La nueva Corte puede jugar un papel decisivo en el desenlace de la elección presidencial, como ocurrió en el año 2000 con la disputa entre Al Gore y George W. Bush.

Barrett sumará su voz a Samuel Alito, Clarence Thomas, Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, estos dos últimos, también elegidos por Trump. Con esa mayoría, la Corte comenzará seguramente a correr a la derecha a la jurisprudencia de Estados Unidos : puede habilitar a los estados a restringir el acceso al aborto o implementar más requisitos para votar; puede desarmar la reforma de salud de Barack Obama , Obamacare, o ponerle límites el acceso de los trabajadores, o a las políticas de «acción afirmativa» que buscaron reducir la discriminación en las empresas, universidades y el gobierno y favorecieron a las minorías negras, hispanas y asiáticas.

Muchos de esos temas son domésticos, y tocan a los derechos de la gente dentro de las fronteras de Estados Unidos. Pero la nueva Corte puede llegar a tener un impacto global afectando los derechos de los inmigrantes, las multinacionales, o, quizás más crítico, la lucha contra el cambio climático.

En un fallo de 2007, la Corte dictaminó que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, según sus siglas en inglés) tenía la autoridad legal para regular las emisiones de dióxido de carbono en el país. El caso, Massachusetts vs. Environmental Protection Agency, fue iniciado Massachusetts, otros once estados y varias organizaciones ambientalistas. La decisión del tribunal fue dividida: 5-4. El juez Anthony Kennedy, ya retirado, famoso por ser durante años el «voto pendular» de la Corte, se unió a los cuatro jueces progresistas para ampliar las facultades del gobierno federal. La legalización del matrimonio gay recibió el mismo voto dividido.

El reclamo de Arabia Saudita en las Naciones Unidas para frenar el avance nuclear de Irán, así como su intervención en otros países, fortalece la alianza entre Estados Unidos e Israel en Medio Oriente, si bien Riad defiende aún la creación de un Estado Palestino.

La sorpresiva intervención del rey Salman bin Abdelaziz en la Asamblea General de de la ONU, realizada el miércoles en Nueva York, refleja también las preferencias de Riad en momentos en que el presidente estadounidense, Donald Trump, lleva adelante un complicado proceso de paz en la región.

A pesar del inmenso poder amasado por su hijo, el príncipe heredero Mohamed bin Salman, el rey de 84 años mandó un mensaje pregrabado, lo que lo convirtió en el segundo monarca saudita que habla en la ONU después de su fallecido hermano, el rey Saud en 1957.

Al igual que Saud, Abdelaziz destacó la importancia del islam en Arabia Saudita y luego se refirió a Irán, donde se profesa en gran parte una rama chiita de esta religión.

Riad responsabilizó también al Gobierno de Hasan Rohani por una serie de ataques contra instalaciones petroleras, ocurridos el año pasado. Pero, además, pidió «una posición internacional firme» para detener el avance nuclear iraní que, según el Gobierno persa, es con fines pacíficos.

«La posición de Riad no sorprende, teniendo en cuenta los últimos acuerdos de restablecimiento de relaciones diplomáticas firmados por Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin con Israel», dijo a Télam Sebastián Vigliero, profesor de política internacional de la Universidad de Buenos Aires.

El analista recordó que, en el plano internacional, «Irán tiene también importantes convenios con Rusia, a los que se suma su papel en la Guerra Civil de Siria» para apoyar al Gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad.

Para Vigliero, «se está generando una política de poder en Medio Oriente, donde Estados Unidos juega un papel muy fuerte no solo para no perder esa zona de influencia, sino también para formar una coalición de países que traten de encauzar el desarrollo de la región».

Cuando el rey saudita se refirió en la ONU al acuerdo logrado entre Irán y el Grupo 5+1, firmado en 2015 por Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, más Alemania, del que Washington se retiró en 2018, el monarca dijo que Teherán lo usó «para intensificar sus actividades expansionistas, creando redes terroristas».

Según algunos analistas, hay indicios de un cambio de Riad con respecto a Israel bajo la guía del príncipe heredero Salman, provocado por una división generacional entre el rey y el heredero al trono saudita, de 35 años.

Cuando recientemente EAU y Bahréin restablecieron relaciones con Israel, Riad advirtió que no adoptaría una posición similar a la de sus vecinos hasta que se cree un Estado Palestino que conviva en paz junto al Estado hebreo.

Riad, en cambio, mantiene una estrecha relación con el Gobierno de Donald Trump quien a principios de año presentó un plan para que Israel se anexará el 30% de la ocupada Cisjordania y el Valle del río Jordan. Sin embargo, Israel suspendió la puesta en marcha de este proyecto tras los acuerdos firmados con Abu Dabi y Manamá.

«Creo que Trump intenta consolidar una alianza anti-Irán entre países sunnitas conservadores -como EAU, Bahrain y, eventualmente Arabia Saudita- e Israel», dijo a Télam Mario Sznajder, doctor en filosofía y ciencias políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

El analista señaló que «la realidad en Medio Oriente es que si bien el plan de paz de Trump es aceptado por parte del público israelí, en el lado palestino es rechazado por todas las facciones en forma pública y abrupta».

«En el fondo se trata de una normalización de relaciones que se vienen desarrollando durante dos décadas y no de paz, ya que entre Israel y estos países no ha habido guerra», dijo Sznajder, desde Jerusalén.

Incluso el jefe de la Casa Blanca desestimó imponerle sanciones a la monarquía sunnita por su supuesta responsabilidad en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, colaborador de The Washington Post, ocurrido en la embajada saudita en Estambul, Turquía, el 2 de octubre de 2018.

En Yemen, devastado por seis años de guerra civil, Arabia Saudita formó una alianza con varios países sunnitas para luchar contra los rebeldes hutíes apoyados por Irán.

La coalición internacional, integrada entre otros por EAU y partidarios del derrocado presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, está acusada de la muerte de decenas de miles de civiles en los bombardeos aéreos que realiza contra ese pequeño país del Golfo Pérsico, señaló Télam.

Una mujer canadiense fue acusada formalmente este martes de haber enviado una carta envenenada al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una audiencia en un tribunal estadounidense, informó la prensa internacional.

Se trata de Pascale Ferrier, de 53 años, quien vive en Quebec y fue llevada a comparecer ante un juez federal estadounidense en Buffalo, en el estado Nueva York, cerca de la frontera con Canadá.

La mujer prestó declaración ante un defensor de oficio al que ella designó para que la represente en el proceso y ante un intérprete de idiomas francés e inglés, según la agencia de noticias AFP.

La acusación sostiene que Ferrier fue quien envió a Trump una carta que llegó el viernes pasado a la Casa Blanca y contenía ricina, un veneno potencialmente mortal derivado de semillas de ricino.

Según la investigación fiscal, la nota destinada a Trump decía: “Encontré para usted un nuevo nombre, ‘el payaso feo y tiránico’. Espero que le guste. Usted va a arruinar a Estados Unidos y a llevarlo al desastre.”

“Ríndase, no se postule a estas elecciones”, exhortó Ferrier, y escribió que la misiva incluía “un regalo especial” -en alusión al veneno- para “ayudarlo” a desistir de la reelección.

“Si eso no funciona, encontraré una receta mejor para otro veneno o usaré mi arma cuando pueda ir”, agregó, y firmó “Free Rebel Spirit” (Espíritu rebelde libre).

La fiscalía aseguró que encontró un mensaje similar y la misma firma en otras seis cartas enviadas a Texas a mediados de este mes a personas que trabajan en los centros donde Ferrier estuvo detenida en 2019 tras ser arrestada por posesión ilegal de armas de fuego.

La imputada, que fue arrestada el domingo, solicitó una audiencia especial, que fue fijada para el lunes próximo, en la que los fiscales estadounidenses deberán acreditar su identidad para poder continuar el proceso.

Mientras tanto, permanecerá encarcelada en territorio estadounidense pues los fiscales y el juez consideraron que presenta “un alto riesgo de fuga”.

Las fuerzas de seguridad de la Casa Blanca interceptaron un paquete que había sido enviado esta semana al presidente Donald Trump y que al parecer tenía una sustancia tóxica en su interior, comunicó la cadena de televisión CNN, citando a dos fuentes policiales.

«Se realizaron dos pruebas para confirmar la presencia de ricina», publicó el medio en su página web, citado por la agencia de noticias rusa Sputnik.

La ricina es una glicoproteína altamente tóxica que se encuentra en las semillas de la planta de ricino y que se utiliza para la obtención de un aceite industrial.

La sustancia es venenosa por ya sea por inhalación o por ingestión, aunque este último en menor grado.

Una vez adentro del organismo, el compuesto químico impide que las células produzcan las proteínas que necesitan, por lo que las células mueren, y eventualmente puede llevar a la muerte del ser humano.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por su siglas en inglés) y el Servicio Secreto de Estados Unidos investigan el asunto.

«El FBI y nuestros socios del Servicio Secreto Y del Servicio de Inspección Postal están investigando una carta sospechosa recibida en una instalación de correo del Gobierno”, señaló el FBI en un comunicado citado por el Washington Examiner.

La Casa Blanca, que mantiene medidas de seguridad muy rigurosas y revisa los correos en una instalación ubicada lejos de la residencia del mandatario estadounidense, no emitió ningún comentario al respecto.

No es la primera vez que se utiliza ese veneno en un envío dirigido al Pentágono o a la Casa Blanca. En 2013, la actriz Shannon Guess Richardson -que participó de la serie «The Walking Dead”- confesó haberle enviado ricina por carta al entonces presidente Barack Obama, alcalde de Nueva York Michael Bloomberg y al expresidente de Alcaldes contra las Armas Ilegales Mark Glaze y un año más tarde recibió una condena de 18 años de cárcel.

El mandatario consideró que la primera vacuna estará aprobada en octubre o noviembre y que solo 24 horas después de su lanzamiento comenzará a ser distribuida a parte del país.

En contra de los pronósticos de los expertos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió que para abril del año próximo habrá suficientes dosis de una vacuna contra el coronavirus para todos los estadounidenses.

«Habremos fabricado al menos 100 millones de dosis de vacunas antes de fin de año. Y probablemente mucho más que eso. Cientos de millones de dosis estarán disponibles cada mes y esperamos tener suficientes vacunas para todos los estadounidenses para abril», aseguró el mandatario del país de alrededor de 330 millones de habitantes, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

Trump reiteró que la primera vacuna estará aprobada en octubre o noviembre y que solo 24 horas después de su lanzamiento comenzará a ser distribuida a parte del país, según la agencia de noticias AFP.

Dos farmaceúticas, Moderna y Pfizer, están en la fase 3 de sus ensayos clínicos para desarrollar vacunas contra el coronavirus en Estados Unidos. La primera empresa espera los resultados definitivos en noviembre y la segunda, en octubre.

Los dos firmaron contratos con el Gobierno de Estados Unidos para entregar cientos de millones de dosis, una vez que tengan sus vacunas aprobadas por la agencia del Estado responsable, la FDA.

Cada vacuna se inyectaría en dos dosis, con tres o cuatro semanas de diferencia.

Pese al renovado optimismo de Trump, esta semana el director de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC), Robert Redfield, dijo ante el Senado que la vacuna probablemente estará disponible para la gran mayoría de la población recién en el tercer trimestre de 2021.

En tanto, el científico jefe del equipo de la Casa Blanca para la producción de vacunas, Moncef Slaoui, dijo a la radio pública NPR que para fin de año solo estiman tener producidas entre 20 y 25 millones de dosis, una cifra mucho menor a los 100 millones que pronosticó hoy de nuevo Trump.

A seis semanas y media de unas elecciones marcadas por el coronavirus y la crisis económica que provocó, el presidente y candidato a la reelección, Trump, apuesta todo a conseguir en tiempo récord una vacuna, mientras la oposición y casi toda la comunidad científica -nacional e internacional- lo acusa de subestimar la situación epidemiológica desde el comienzo y gestionar mal la pandemia.

Estados Unidos es por lejos el país más golpeado del mundo con más de 6,7 millones de casos confirmados y más de 198.000 muertos.

Según los análisis de la Universidad Johns Hopkins, la institución privada líder en el conteo y relevamiento de cifras de la pandemia, solo tres estados tuvieron una reducción de sus casos diarios esta semana -Nevada, Luisiana e Illinois-, mientras que en otros seis -Arizona, Utah, Colorado, Wynoming, Arkansas y Carolina del Sur- aumentaron en más de un 50% con respecto a la semana pasada.

Múltiples expertos han advertido que, a nivel nacional, el país entró en un nuevo amesetamiento, pero con un nuevo número de contagios diarios alto, lo que podría desembocar en una nueva curva ascendente -como sucedió a mediados de año- si los estados flexibilizan abrupta y prematuramente las restricciones que impusieron en los últimos meses, incluidas las medidas de precaución más básicas como el uso de tapabocas y el distanciamiento social.

Cuando falta un poco más de un mes y medio para las elecciones y solo 12 días para el primer debate, Biden aumentó sus apariciones públicas, que restringió por la pandemia de coronavirus, incluso mientras Trump multiplicaba sus viajes a los llamados estados pendulares, donde las preferencias de los votantes tiene una larga historia de oscilar entre republicanos y demócratas.

Trump regresa a Wisconsin para un acto público al aire libre en el que desplegará su brío característico, en contraste con el estilo más calmo de Biden.

Antes de su partida, Trump criticó la decisión de muchos estados de alentar al voto por correo para evitar posibles riesgos de coronavirus en los colegios electorales, ya que provocará “UN CAOS ELECTORAL”- según lanzó en un tuit.

«PUEDE QUE NUNCA SEAN DETERMINADOS CON PRECISIÓN», continuó el mandatario, que no dio pruebas de sus afirmaciones.

Este método de votación fue implementado en elecciones anteriores y nunca estuvo relacionada con algún fraude a gran escala.

Lejos de la furia del magnate neoyorquino, el exvicepresidente de Barack Obama busca proyectar una alternativa tranquilizadora, por lo que responderá a una audiencia en vivo en un foro organizado por CNN en Scranton, Pensilvania, de donde Biden es oriundo.

La transmisión se llevará a cabo hoy a las 20 horas (hora local) en el estacionamiento de un estadio y asistentes preaprobados ingresarán y estacionarán cerca del escenario, informaron funcionarios locales citados por la agencia de noticias AFP.

El foro televisado en el que participará Biden se produce dos días después de que Trump apareciera en uno similar organizado por ABC News, también en Pensilvania, pero en la ciudad de Filadelfia.

Trump recibió críticas por su desempeño, a pesar de su insistencia en que no había minimizado la amenaza del coronavirus, como reveló un libro del periodista Bob Woodward.

La pandemia del coronavirus se cobró la vida de casi 200.000 estadounidenses y hasta no hace mucho Trump continuaba brindando actos cerrados con una multitud de personas sin mantener ningún recaudo.

Por el contrario, Biden -de 77 años- prefirió los discursos en Delaware, solo con periodistas y parte de su equipo presentes, y, si bien viajó a estados pendulares como Wisconsin, Florida y Pensilvania, evitó multitudes y tiende a relacionarse con los votantes solo en entornos pequeños y controlados.

Trump, de 74 años, suele ironizar sobre su rival al decir que permanece enclaustrado en su «sótano», negándose participar en eventos de campaña más tradicionales.

Biden, por otro lado, siempre se muestra con un tapabocas, mientras Trump casi nunca lo usa y se burla de su adversario político por hacerlo.

«Permítanme ser claro: confío en las vacunas. Confío en los científicos. Pero no confío en Donald Trump», dijo ayer Biden.

El presidente Donald Trump ofreció un nuevo y flagrante ejemplo de su negativa a anteponer la ciencia médica a la política con un gran mitin bajo techo que se burló del distanciamiento social el domingo por la noche, mientras la pandemia que manejó mal ahora se ha cobrado más de 194.000 vidas estadounidenses.

El evento en Nevada, su segundo mitin en el estado en otros tantos días, no solo arriesgó la salud de los presentes, miles de los cuales estaban apiñados dentro de una planta de fabricación desafiando la prohibición estatal de reuniones locales de más de 50 personas. También tiene el potencial de convertirse en un evento superpropagador que podría sembrar brotes de covid-19 en la comunidad en general. Trump no había realizado un mitin en interiores en casi tres meses, desde el último, en Tulsa, Oklahoma, después de lo cual la ciudad vio un aumento en los casos y varios miembros del personal de campaña junto con agentes del Servicio Secreto dieron positivo por el virus.

Las escenas discordantes del evento bajo techo chocaron con imágenes del primer fin de semana de los juegos de la NFL que se llevaron a cabo en estadios vacíos y cavernosos, lo que refleja cuán casi solo el presidente, de quien se podría esperar que dé el ejemplo, es responsable de las infracciones más peligrosas de las recomendaciones de coronavirus de su propio gobierno.

Brian Stelter de CNN informó que las principales cadenas de televisión, incluida CNN, decidieron no enviar a sus equipos y corresponsales a la manifestación por su propia seguridad. No es inusual que las empresas de medios tomen medidas para proteger a sus empleados en zonas de guerra en el extranjero, pero tales precauciones son extremadamente raras en el país de origen.

El mismo abandono de hechos inconvenientes para servir los caprichos personales, los objetivos políticos y las teorías de conspiración de Trump probablemente se destacará nuevamente el lunes cuando el presidente visite uno de los incendios forestales del oeste en California, donde más de 1,2 millones de hectáreas se han quemado este año y 22 personas han muerto desde mediados de agosto. El presidente insiste en que los incendios se deben a una mala gestión forestal. Los científicos argumentan que se han visto agravados por el cambio climático.

Acelerando los esfuerzos para reformar la realidad
A medida que se acercan rápidamente las elecciones, el intento más amplio de la administración de reconfigurar la realidad para beneficiar y acomodar a un presidente desenfrenado se está acelerando, incluso entre los funcionarios del gobierno que parecen estar tratando de detener que salga la historia completa de la emergencia del coronavirus. La decisión de Trump de no compartir lo que sabía sobre el potencial letal de la enfermedad en febrero, detallada en el nuevo libro de Bob Woodward, puede haber costado decenas de miles de vidas. Los efectos económicos de la pandemia son devastadores. Sin embargo, como demuestran sus incesantes demandas de apertura de estados, basadas en motivos políticos más que en rigor científico, el presidente todavía no está tomando el precio humano del covid-19 con seriedad.

Un esfuerzo similar de crear una realidad que Trump preferiría está en marcha, ya que miente repetidamente sobre lo que dice es un intento demócrata de manipular la votación en noviembre. De hecho, sus propios designados políticos en el Departamento de Seguridad Nacional están acusados de tratar de ocultar todo el alcance de la interferencia electoral rusa diseñada para apuntalar su campaña final. CNN informó la semana pasada que el mismo informante que planteó esa denuncia también había advertido que los funcionarios también habían modificado las evaluaciones de inteligencia para minimizar la amenaza planteada por los supremacistas blancos y alinearlos con los comentarios falsos hechos por el presidente sobre antifa y los grupos izquierdistas y anarquistas.

Mientras tanto, nuevos signos de investigaciones por motivos políticos en el Departamento de Justicia se suman a la reputación del secretario de Justicia, William Barr, como el ejecutor personal de Trump y también a las preocupaciones de que una investigación que ordenó sobre los orígenes de la investigación de Rusia se esté cocinando para ofrecer a Trump una sorpresa pre-elecciones.

En todo Washington, parece ser una historia similar, ya que las verdades y los hechos se remodelan para apoyar a un presidente que admitió la semana pasada que su cosmovisión y percepción de la realidad se filtran hora tras hora de los programas de opinión de Fox News cuyo consejo parece valorar por encima de algunos de los expertos altamente calificados de su propio gobierno.

Trump disfruta de su rol como divisor y promete ser «cruel»En un nuevo ejemplo del presidente eligiendo posiciones conspirativas o fantásticas que coinciden con sus objetivos políticos, en lugar de aquellas basadas en hechos y ciencia, se quejó durante el fin de semana de que los incendios forestales en California eran el resultado de una mala gestión forestal. Esto está en consonancia con su creencia expresada anteriormente de que los gobiernos estatales deben «rastrillar» y «limpiar» los suelos de los bosques para eliminar la leña de los incendios forestales. Muchos científicos han dicho que las sequías y las temporadas de incendios más prolongadas son una consecuencia directa del cambio climático y han producido estudios revisados por pares para respaldar sus conclusiones. Pero tal conclusión es inconveniente para el deseo del presidente de promover los combustibles fósiles y le requeriría desafiar la ortodoxia conservadora.

«Habla con un bombero, si crees que el cambio climático no es real», dijo el alcalde demócrata de Los Ángeles, Eric Garcetti, a Jake Tapper de CNN en «State of the Union » el domingo. «Parece que esta administración son los últimos vestigios de la Sociedad Tierraplanista de esta generación».

Uno de los principales asesores económicos de Trump, Peter Navarro, advirtió en varios artículos académicos que el cambio climático era uno de los desafíos ambientales potenciales más serios de la época. Pero en una entrevista con Tapper, en la que repetidamente se negó a responder preguntas sobre el nuevo libro de Woodward, Navarro parece haber cambiado sus puntos de vista para adaptarse a los de Trump.

«Durante muchos, muchos años, particularmente debido a los recortes presupuestarios, no hubo ninguna inclinación a administrar nuestros bosques. Eso es realmente un problema real», dijo Navarro.

Un presidente todopoderoso
El triunfo de la ideología política de Trump sobre los hechos y la verdad subraya la forma en que ha eliminado sistemáticamente a las personalidades y fuerzas restrictivas de su administración. En muchos casos, el gobierno ahora funciona como una versión masiva de la organización Trump, todos trabajando para cumplir los deseos del jefe todopoderoso. Si bien Trump había deshonrado al reparador legal Michael Cohen en su vida empresarial para imponer su voluntad, ahora tiene leales que están trabajando para subvertir lo que ven como la oposición del «Estado profundo» en la burocracia a un presidente que exige lealtad total.

No está claro si la toma de poder del presidente será un factor decisivo en la elección, a pesar de las advertencias del expresidente Barack Obama durante la convención demócrata de que el futuro de la democracia estadounidense y la integridad de la república están en la papeleta electoral.

Ambos funcionarios policiales se encuentran internados en un hospital de California en grave estado, mientras que el autor del ataque aún no ha sido encontrado.

Un sujeto le disparó a quemarropa a dos policías que estaban al interior de una patrulla detenida en las afuera de una estación del tren subterráneo de Los Ángeles.

Hasta el momento se desconocen los motivos del ataque por parte del hombre, quien según la información que se maneja preliminarmente no habría sido provocado previamente por los oficiales.

Ambos funcionarios policiales se encuentran internados en un hospital de California en grave estado tras recibir los balazos del desconocido, quien se encuentra prófugo. Así lo detalló CNN.

El presidente Donald Trump se manifestó sobre este hecho en redes sociales, condenando el acto y calificando al autor de los disparos de “animal”.

El mandatario norteamericano aseguró además que “si los agentes mueren, debe haber un juicio rápido y pena de muerte para el asesino. Es la única forma de detener esto”.

El mandatario reiteró que la operación debe concretarse antes del 15 de septiembre. Su administración sostiene que la red social constituye una posible amenaza a la seguridad nacional, ante la posibilidad de que comparta información de sus usuarios con Bytedance, la empresa china de la que es parte

El presidente estadounidense, Donald Trump rechazó este jueves extender la fecha límite para la venta de las operaciones en el país de Tik Tok -la red social propiedad de la empresa china Bytedance- al reafirmar que tiene hasta el 15 de septiembre para hacerlo. Caso contrario, deberá cesarlas por completo.

“No, no voy a extender la fecha límite, no. Es el 15 de septiembre, no habrá ninguna extensión de la fecha límite de TikTok”, aseveró Trump en un breve contacto con la prensa antes de subir al avión presidencial para viajar al estado de Michigan, clave para las elecciones de noviembre y donde realizó un mitin.

“Lo de TikTok está evolucionando, veremos qué pasa. O cierran o lo venderán. Así que, o cerraremos TikTok en este país por razones de seguridad o será vendido”, expresó.

En reiteradas ocasiones, el presidente ha asegurado que TikTok supone una “amenaza” para la seguridad nacional de Estados Unidos. Su administración ha expresado preocupación sobre la posibilidad de que la información sobre los usuarios pueda transmitirse al régimen chino.

En la misma línea se han pronunciado distintos legisladores estadounidenses. El 6 de agosto, el Senado aprobó un proyecto de ley que prohíbe la aplicación en los teléfonos de empleados del gobierno.

“TikTok representa un gran riesgo de seguridad y no tiene cabida en los dispositivos del gobierno”, tuiteó el servicio de prensa del senador republicano Josh Hawley, coautor del texto. El otro promotor de la iniciativa fue el demócrata Richard Blumenthal, lo que ilustra el apoyo bipartidario de que gozó, algo inusual en un país extremadamente polarizado.

TikTok, que en EE.UU. tiene más de 80 millones de usuarios, es una de las redes sociales que más ha crecido en los últimos años, donde se ha convertido en el principal entretenimiento para muchos adolescentes y un canal de marketing para importantes celebridades.

El Ministerio de Asunto Exteriores de China se opone a la venta forzada de TikTok, una operación que en su opinión viola los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La empresa también ha mostrado su desacuerdo. De hecho, a finales de agosto presentó un recurso legal contra el decreto del presidente que prohíbe las operaciones de no concretarse su venta. Tik Tok argumentó que la administración no les dio una oportunidad justa para defenderse de las acusaciones.

También se menciona que la empresa tomó medidas extraordinarias para abordar las preocupaciones el gobierno de Estados Unidos, y en ese sentido almacenó los datos de usuarios estadounidenses fuera de China, en Estados Unidos y Singapur.

Sin embargo, la presentación no la protege de tener que realizar la operación. Y empresas como Oracle, Microsoft y Wallmart ya hayan expresado interés para adquirir las operaciones. No obstante, el 31 de agosto la venta agregó un nuevo obstáculo luego de que China anunciara por primera vez desde 2008 la necesidad de obtener una licencia del régimen para exportar tecnología.

Dentro de los ítems en el listado están los productos que ofrezcan recomendación personalizada basada en análisis de datos, algo que impacta directamente en Tik Tok, considerando que su algoritmo ofrece sugerencias al usuario basada en la información que recopila sobre su uso y comportamiento.

Al respecto, la agencia de noticias oficial Xinhua de China citó a un asesor comercial del gobierno diciendo que ByteDance debería estudiar la nueva lista de exportación y considerar “seria y cautelosamente” si debería o no detener sus negociaciones de ventas.

Un día después, la empresa dijo que había tomado nota de la regulación de exportación y en este sentido aclaró que “la empresa cumplirá estrictamente” con las leyes, según publicó CNBC.

ByteDance no es la única empresa que el gobierno de Estados Unido ha considerado que representa un riesgo para la seguridad de su país. WeChat, la aplicación de mensajería de Tencent, enfrenta la misma prohibición que la aplicación TikTok, por motivos de seguridad nacional. Con este mismo argumento, la administración de Trump limitó el despliegue de 5G por parte de la empresa china Huawei.

Y también ha alertado a otros gobiernos en el mundo a que se abstengan a emplear este tipo de tecnología por considerar que podría derivar en ciberespionaje por parte del gobierno chino.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, admitió que sabía semanas antes de la primera muerte confirmada por coronavirus en el país que el virus era peligroso, que se transmitía por el aire, que era altamente contagioso, que era «más mortal que incluso una gripe muy fuerte» y que repetidamente lo minimizó públicamente, según afirma el periodista Bob Woodward en su nuevo libro «Rage».

«Esto es algo mortal», dijo Trump a Woodward el 7 de febrero.

En una serie de entrevistas con Woodward, Trump dio a entender que conocía al detalle la amenaza del virus antes de lo pensado. «Es bastante sorprendente», le dijo Trump a Woodward, y agregó que el coronavirus era quizás cinco veces «más mortal» que la gripe.

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Las declaraciones de Trump contrastan con sus frecuentes comentarios públicos en ese momento, cuando insistía en que el virus «iba a desaparecer» y que «todo saldría bien».

El libro, que incluye el testimonio de Trump, muestra a un presidente que ha traicionado la confianza pública y las responsabilidades más fundamentales de su cargo. En «Rage», Trump afirma que el trabajo de un presidente es «mantener nuestro país seguro». Pero a comienzos de febrero, le dijo a Woodward que sabía cuán mortal era el virus y, en marzo, admitió que mantuvo ese conocimiento oculto al público.

«Siempre quise restarle importancia», dijo Trump a Woodward el 19 de marzo, a pesar de que días antes había declarado la emergencia nacional por el virus.