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El hombre bajó de un barco en el puerto de la capital de Chubut, pero la embarcación siguió a Comodoro Rivadavia. Fuentes oficiales indicaron que ya hay tripulantes de nuestra ciudad con síntomas sospechosos.

Luego de que en las últimas horas se informara el primer caso de coronavirus en la ciudad de Rawson, ADNSUR pudo confirmar que el hombre tuvo contactos con ciudadanos de Comodoro Rivadavia.

Según indicaron fuentes oficiales, el hombre de 44 años es un pescador que vive en Playa Unión, y sería compañero de varios tripulantes de Comodoro. Se informó que algunos de ellos ya presentaron síntomas sospechosos de Covid-19 por lo que se esperan los resultados de los estudios.

El hombre bajó de un barco en el puerto de Rawson, pero la embarcación siguió a Comodoro Rivadavia.El ministro de Salud, Fabián Puratich aseguró este viernes que “el paciente de Playa Unión hoy se lo termina de estudiar pero está en su domicilio y su estado de salud es bueno».

Los tripulantes marplatenses están habituados a presenciar maniobras temerarias por parte de los barcos extranjeros que se posicionan año tras año en el área adyacente a la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEE).

Según cuentan, es habitual verlos incursionar una o dos millas dentro del Mar Argentino para ejercer pesca ilegal. Aún así, en la tarde-noche de ayer sábado se mostraban asombrados. Contaron alrededor de 95 buques en aguas jurisdiccionales, entre 3 y 8 millas dentro de la ZEE.

Se trata en su mayoría de poteros chinos, taiwaneses, coreanos y de otros orígenes que se ven atraídos por la abundancia que registra el calamar al norte del paralelo 44°. En todos los casos se encontraban con los sistemas de identificación automática (AIS) apagados.

Radares y alerta

De esa forma evitan ser detectados por posicionamiento satelital. Sin embargo, son claramente visibles en los radares de los buques locales que están en el área. “En una zona de 24 millas de largo por 6 de ancho conté 95 extranjeros”, denunciaron anoche.

Según pudo saber Pescare.com.ar, además de estar preocupados por el saqueo de los recursos, los argentinos temen por su seguridad: “No estamos pudiendo pescar sobre el 42° por lo peligroso que puede ser operar en esa zona”, manifestaron en la exposición ante la fuerza.

Al parecer, los extranjeros tienen como metodología ubicarse con la caída del sol y luego, de día, poner rumbo nuevamente hacia aguas internacionales, donde encuentran “refugio” ante la falta de una normativa internacional que ordene el trabajo en la milla 201.

Controles

Desde el sector entienden, además, que es necesario reforzar los controles y patrullajes por parte de Prefectura y la Armada. Precisamente, tras las denuncias, fue la presencia de un avión de la fuerza lo que motivó que la mayoría de los barcos extranjeros optaran por abandonar el área.

Se sabe que controlar el Mar Argentino es una tarea compleja dada su amplia extensión; pero en la industria la avizoran como una herramienta clave para proteger el caladero de conductas al margen de toda regulación.

El presidente de la CAFACh, Gustavo González, indicó que “la tripulación fue de 10 personas en total, 7 marineros , un Jefe de Máquinas, un Segundo Capitán y un Capitán”, y remarcó que “en dos días el barco recogió 42 toneladas de pescado, que son unos 1200 cajones de merluza”.

En ese sentido, el Presidente de la CAFACh explicó que “los marineros salieron en colectivo desde Rawson para Comodoro Rivadavia porque el barco estaba amarrado allá; en este momento la merluza está en el sur de Comodoro, casi al límite de Santa Cruz, y allí fue donde se pescó”.

“La iniciativa surgió en una charla con la Secretaria de Pesca en la que estábamos viendo qué acciones se podían realizar en el medio de esta crisis general que hay en el país y en la provincia. Desde la Cámara que presido hemos hecho varias colaboraciones, pero veíamos que había mucha gente a la que le estaba costando llevar el plato a la mesa”, sostuvo González, agregando que “charlando con los gremios decidimos buscar un barco para que salga y pueda hacer esta acciones, y la verdad es que ahí está lo destacable de esto, que toda la tripulación a bordo lo hace de manera solidaria, ninguno lo hace de manera rentada”.

Desde el 17 de agosto, la «Embajadora del Mar» navega por los mares del mundo con una tripulación aproximada de 300 personas. En la cocina de la embarcación, está Natalia, quien nació en Trelew hace 39 años, y está feliz de lo que le toca vivir en este momento de su carrera.

El buque escuela argentino, fragata ARA «Libertad», está al mando del capitán de navío Juan Carlos Romay, y lleva a bordo 48 guardiamarinas en comisión de las promociones Nº 148 del Cuerpo Comando Escalafón Naval, Nº 83 de Infantería de Marina y Nº 104 del Cuerpo Profesional Escalafón Intendencia que completan en navegación la formación iniciada en la Escuela Naval Militar, y se suman a una dotación compuesta por 26 oficiales y 191 suboficiales, además de los invitados especiales de otras Fuerzas, escuelas navales y Armadas extranjeras .

Servir a la Patria para Natalia Carolina Talquenca es la posibilidad de trabajar en lo que le gusta, crecer día a día, y representar a las Fuerzas Armadas de su país donde vaya. «Estoy infinitamente agradecida de estar acá y disfrutar de este viaje; es valioso compartir este trabajo donde una conoce muchas personas y existen grandes oportunidades de desarrollo personal», expresó la oriunda de Trelew sobre su trabajo en la Armada.

El destino la fue llevando a ser cocinera como su papá, aunque ella no pensaba serlo porque lo que más admiraba de él, era su carrera militar. «Veía a mi papá como un ejemplo, algo grande para mí, me motivaba y apasionaba lo que hacía, pero nunca quise ser cocinera, sí estar en la Fuerza y ser militar era un sueño para mí», contó.

Natalia ingresó a la Escuela de Suboficiales de la Armada Argentina en el 2010, mucho tiempo después de que su papá falleciera. En su recuerdo está probarse aquel uniforme y sus camisas con genuina magia. «A mis amigas y conocidos les llama mucho la atención lo que hago y a lo que me dedico, y a mí me encanta», sintetizó.

Sus pases, destinos y traslados dentro de la Armada fueron en su mayoría cerca de casa, en su Trelew natal y luego en Puerto Madryn; más tarde en Buenos Aires. En el sur aún está su mamá y uno de sus dos hermanos, y la mayoría de sus amigas también. «Tengo otro hermano en Buenos Aires, aunque no está en la Armada; sí tengo un primo que siguió la carrera también», apuntó.

«Es la primera vez que viajo por el mundo en la fragata Libertad y uno, al igual que el buque, es embajador y representante del país en el extranjero, otro sueño que completa mi carrera», destacó. Un gran anhelo también era conocer el continente europeo, «y conocer finalmente París», expresó con profundo brillo en los ojos.

El recorrido de la fragata previsto demandará alrededor de 17 mil millas náuticas en 5 meses, de agosto a enero del 2020. La fragata ya pasó por Salvador de Bahía (Brasil), por los puertos de Santa Cruz de Tenerife y Cádiz (España). De Lisboa (Portugal) partirá el 7 de octubre hacia Brest (Francia) y continuará viaje hacia Amberes (Bélgica), Londres (Reino Unido), Dublín (Irlanda) para atravesar nuevamente el Atlántico hacia Boston y Miami (EEUU), Bridgetown (Barbados), Recife (Brasil), Montevideo (Uruguay) y regresar a la Argentina (Mar del Plata).

«Es algo increíble que realmente no lo podés imaginar, vamos a navegar, tocar muchos puertos y la cocina en movimiento es otra cosa», relató antes de su partida. Entusiasmada, contó que visitará familiares en Manhattan, Nueva York.

Entre las experiencias de navegación largas y cocinar para gran cantidad de comensales, Natalia contó de su embarco en el transporte ARA «Canal Beagle» durante la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC) del verano 2013-2014.

Allí, en su rol de panadera también preparaba el menú para unos 80 comensales. En la fragata los cocineros lo harán para el triple de tripulantes, aunque en particular en la cocina de oficiales donde ella tiene su puesto, son un centenar aproximadamente.

La marina trelewense -que amasa los sorrentinos caseros y le encanta rellenarlos de queso y ricota- espera lo mejor del viaje y de su carrera: «Estoy dedicada a aprender y llevarme la mejor experiencia de trabajo en la Armada porque sé que estoy en el lugar propicio», enfatizó.
Y respecto al trabajo culinario en la fragata, manifestó que «aquí seguiré creciendo, aprendiendo en especial de aquellos eventos de recepción del tipo protocolar que son muy importantes al llegar a cada uno de los puertos extranjeros».

La madre del niño, Lori Gabriel, de Cypress, Texas, le dijo a CNN que Braysen se quitó el cinturón de seguridad justo antes del despegue, diciendo que quería sentarse en el piso.

Braysen es un niño autista de 4 años a quien generalmente le encanta volar. Pero tuvo un colapso en un vuelo de United Airlines desde San Diego a Houston. En ese momento, la tripulación y los pasajeros del avión se unieron para ayudarlo.

La madre del niño, Lori Gabriel, de Cypress, Texas, le dijo a CNN que Braysen se quitó el cinturón de seguridad justo antes del despegue, diciendo que quería sentarse en el piso.

La azafata se alejó, mientras Gabriel todavía intentaba mantener al niño en su asiento. Regresó con otras dos azafatas que le preguntaron a la madre cómo podían ayudarlos.

“Entonces se pusieron en acción”, agregó Gabriel. Primero, dejaron que Braysen se sentara en su regazo para despegar mientras el padre lo sostenía. Luego, después de apagar el letrero del cinturón de seguridad, su madre dejó al niño echarse porque estaba gritando y peleando con ella.

Entonces la tripulación lo dejó sentarse en el piso, junto a ellos. “Cuando está sobreestimulado, la vibración lo hace sentir mejor”, dijo Gabriel.

En un momento, el niño pateó inadvertidamente a un pasajero sentado frente a ellos, una azafata de United Airlines que no estaba trabajando durante el vuelo. “Ella solo estaba siendo amable y dijo que no había problema si él la pateaba”, dijo Gabriel.

Luego, el niño fue a primera clase y comenzó a patear el asiento de un hombre, jugando con él. “Braysen parecía feliz allí, así que no queríamos moverlo”, dijo la mujer. “Entonces le dije al hombre ‘lo siento’, pero él dijo que no le importaba, se presentó a Braysen y le chocó los cinco. Dijo ‘puede patear mi silla, no me importa’”.

“Nunca dejes que nadie te haga sentir como si fueras un inconveniente o una carga. Él es una bendición”, dice la nota “Dios bendiga tu paciencia, tu amor, tu apoyo y tu fortaleza. Continúa siendo un super mujer”, informó Telefenoticias.