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Suecia

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Es el más afectado de los países escandinavos, con 33.843 contagios y 4.029 muertes. Por otra parte, el PBI podría caer un 10% y la tasa de desempleo subir hasta el 13,5%. Suecia no cerró escuelas ni bares y sólo prohibió reuniones de más de 50 personas.

Suecia superó los 4.000 muertos por coronavirus, informaron este lunes autoridades, luego de que el gobierno del país de 10 millones de habitantes adoptara una estrategia sanitaria exenta de cuarentena y de cierre de escuelas para no afectar tanto su economía.

Pese a la intención, todos los indicadores muestran que la economía sueca tampoco escapa al impacto de la crisis del coronavirus.
Pocas semanas después de que estallara el brote, el gobierno de coalición de socialdemócratas y verdes también tuvo que modificar sus previsiones de crecimiento para este año, augurando un descenso del PBI del 4%.

Más tarde, a mediados de abril, admitió que, en el peor escenario, la caída podría llegar a ser del 10% y la tasa de desempleo podría duplicarse, hasta el 13,5%.

Con 31 muertos en las últimas 24 horas, la cifra asciende a 4.029, con 33.843 infectados, dijo hoy la Agencia de Salud Pública de Suecia, que destacó que se consolida la curva descendente de contagios, decesos, hospitalizados en cuidados intensivos y casos en residencias de ancianos.

«El número de casos en las residencias se ha reducido semana a semana de 400 a 60-70. Eso se refleja en que la cifra de muertos ha bajado de más de 100 en los peores momentos a unos 30», destacó en rueda de prensa el epidemiólogo jefe de este organismo, Anders Tegnell.

Tegnell, la cabeza visible de la estrategia sueca, hizo hincapié también en que se mantiene disponible el 36 % de la capacidad en las unidades de cuidados intensivos, aunque estas siguen estando sometidos a una gran actividad, informó la agencia de noticias EFE.

Según consignó en la misma comparecencia la Dirección de Asuntos Sociales, unas 11.000 personas murieron en las residencias de ancianos suecas entre enero y abril de este año, un millar más que en el mismo período de 2019.

Las cifras de mortalidad por Covid-19 en Suecia son muy superiores a las del resto de países nórdicos: 39,26 por 100.000 habitantes frente a los 9,69 de Dinamarca, los 5,56 de Finlandia y los 4,42 de Noruega, según la universidad estadounidense Johns Hopkins.

Los datos de Suecia, cuya tasa de reproducción las últimas semanas está por debajo de 1,0, están por debajo no obstante de los países más castigados como Bélgica (81,25), España (61,54 muertos por 100.000 habitantes), Reino Unido (55,46) e Italia (54,25).

Las autoridades suecas optaron por informar de algunas recomendaciones generales para proteger sobre todo a los grupos de riesgo y apelar a la responsabilidad individual, a la vez que introdujeron algunas medidas restrictivas.

No obstante, no fueron cerradas guarderías ni escuelas y siguen abiertos con restricciones bares y restaurantes, aunque con la prohibición de concentraciones de más de 50 personas, siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias, de acuerdo con la tradición de autonomía de las agencias públicas.

El Parlamento sueco aprobó a mediados de abril una ley temporal de urgencia que permite al Ejecutivo cerrar puertos, aeropuertos, estaciones de tren, centros comerciales y restaurantes, además de redistribuir material y medicinas sin pasar por la Cámara.

Sin embargo, la nueva ley, vigente hasta junio, no fue puesta en práctica todavía.

Suecia adoptó un enfoque más flexible que otros países europeos frente a la pandemia de coronavirus, que resultó polémica por varios motivos. Ahora, el infectólogo, que es el ingeniero de la lucha contra el COVID-19 en el país, aseguró que podrían tener “inmunidad colectiva” en mayo, según lo descrito por Clarín.

En diálogo con los medios locales, el infectólogo Anders Tegnell afirmó que la población de Estocolmo, el epicentro del brote del país, podría lograr la “inmunidad colectiva” tan pronto como el próximo mes.

“Según nuestros modelos -de la Agencia de Salud Pública de Suecia-, estamos empezando a ver tantas personas inmunes en la población de Estocolmo, que está empezando a tener un efecto en la propagación de la infección”, afirmó el experto.

A pesar de ello, hay indignación por la gran cantidad de muertes que el coronavirus está causando entre la población de ancianos, comenzando con los residentes de los geriátricos, en un país donde apelaron a la “responsabilidad individual” ante la pandemia.

Se estima que un tercio de las 3.175 víctimas fatales Suecia (suma 25.265 contagios) vivían en hogares de reposo, un fenómeno que ahora preocupa a la Agencia Sueca de Salud Pública.

Numerosos artículos e informes sobre el impacto violento del coronavirus entre los ancianos comenzaron a aparecer en los medios de prensa suecos, con cientos de infecciones, especialmente en los hogares de ancianos de Estocolmo.

“Esta es nuestra gran área problemática”, admitió Tegnell, quien ideó el enfoque flexible adoptado por el gobierno. Y el mismo primer ministro ahora reconoció que el país se enfrenta a una “situación grave” con respecto a sus hogares de ancianos.

El Parlamento sueco aprobó esta semana una reforma de la ley de enfermedades contagiosas, siguiendo el acuerdo anunciado ya antes de Semana Santa por Gobierno y oposición, que permitirá al Ejecutivo cerrar puertos, aeropuertos, estaciones de tren, centros comerciales y restaurantes, entre otros.

Las autoridades rechazan que en el país la pandemia no haya cambiado ninguna costumbre. “Es un mito que la vida transcurra como si nada en Suecia”, dijo la ministra de Asuntos Exteriores sueca, Ann Linde, el viernes pasado.

La responsable de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, rechazó también en la misma conferencia de prensa que Suecia actúe de forma “radicalmente distinta” al resto de Europa y sostuvo que solo hay dos diferencias importantes: que no se han cerrado las escuelas y que no se han adoptado reglas para obligar a la gente a quedarse en casa.

“No hay ninguna evidencia de que cerrar escuelas frene el contagio, ni tampoco hay justificación racional para imponer el confinamiento: al contrario, tomar el aire mejora la salud”, resaltó por su lado el director de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson.

El modelo de respuesta sueco ante la pandemia de coronavirus se convirtió en uno de los más discutidos del mundo. A contramando de la gran mayoría de los países, que impusieron confinamientos más o menos estrictos, Suecia optó por un enfoque mucho más flexible, que habilita a las personas a salir de sus casas con normalidad y mantiene abiertos los restaurantes y las escuelas.

Tanto dentro como fuera del país, esa estrategia despertó muchas críticas y las autoridades sanitarias fueron acusadas de ser irresponsables. De hecho, Suecia registra ya 21.520 contagios y 2.653 fallecidos, mucho más que cualquiera de los otros países nórdicos.

Ante las acusaciones, el argumento de Anders Tegnell, el epidemiólogo jefe del gobierno, es que es esperable que al comienzo se sienta un mayor impacto, pero que esta estrategia es más sostenible en el tiempo que las medidas de aislamiento más rígidas. Por ende, afirma que el país adquirirá antes la inmunidad colectiva —esencial para que el virus deje de ser una amenaza— y dejará de sentir más temprano que otros los efectos de la pandemia.

En una fachada de Estocolmo, Suecia, el 29 de abril de 2020, se ve una valla publicitaria que informa sobre la importancia del distanciamiento social (Agencia de Noticias TT/ Fredrik Sandberg vía REUTERS)

Suecia sumó esta semana un respaldo inesperado. La Organización Mundial de la Salud (OMS), que había promovido el confinamiento como estrategia, elogió a Suecia como modelo, sobre todo para los países que están empezando a relajar las restricciones, que se vuelven insostenibles después de un mes y medio.

“Creo que si queremos alcanzar una nueva normalidad, Suecia representa un modelo para volver a una sociedad en la que no tengamos confinamientos”, dijo Mike Ryan, el principal experto en emergencias de la OMS.

En una conferencia de prensa, Ryan desmintió que Suecia haya permitido que el virus circule libremente, sin hacer nada. “Creo que existe la percepción de que Suecia no ha tomado medidas de control y sólo ha permitido que la enfermedad se propague. Nada puede estar más lejos de la verdad”, afirmó. “Ha establecido una política pública muy fuerte en torno al distanciamiento social, en torno al cuidado y la protección de las personas en centros de atención a largo plazo”.

El epidemiólogo estatal de la Autoridad de Salud Pública, Anders Tegnell, en una conferencia de prensa en Estocolmo, el 29 de abril de 2020. (Agencia de Noticias TT/Anders Wiklund vía REUTERS)

Pero la clave de la respuesta sueca es que, a diferencia de lo que hizo gran parte del mundo, no se basó en la imposición del Estado a los ciudadanos, apelando a multas y hasta a arrestos para quienes no cumplen, como se ha visto en otras partes. La prioridad fue persuadir a las personas de que actúen con responsabilidad.

“Lo que ha hecho de manera diferente es que ha confiado mucho en su relación con su ciudadanía y en la capacidad y la voluntad de sus ciudadanos de aplicar el distanciamiento y la autorregulación”, dijo Ryan. “En ese sentido, han aplicado la política pública a través de esa asociación con la población”.

La gente disfruta del clima primaveral en un restaurante al aire libre en Estocolmo, el 26 de abril de 2020. (Jessica Gow/TT Agencia de Noticias/vía REUTERS)

Partes de Suecia podrían lograr la “inmunidad colectiva” al coronavirus avanzado el mes de mayo, dijo Tegnell días atrás. “Según nuestros modelos [en la Agencia de Salud Pública de Suecia], estamos comenzando a ver a tantas personas inmunes en la población de Estocolmo que está comenzando a tener un efecto en la propagación de la infección”, aseguró.

«Estos son modelos matemáticos, solo son tan buenos como los datos que ponemos en ellos. Ya veremos si tienen razón”, explicó en declaraciones a medios locales.

En contraposición con los países que prohíben a la población salir a la calle hasta para tomar aire, la nación nórdica tomó medidas menos restrictivas y apela a la responsabilidad individual de sus ciudadanos.

Día a día, el mundo se cierra cada vez más. El avance de la pandemia de coronavirus llevó a muchos gobiernos a tomar medidas drásticas para frenar su propagación, como confinamientos totales, en los que se persigue con las fuerzas policiales a quienes salen a la calle sin permiso, aunque solo sea para hacer un poco de ejercicio.

En este contexto, Suecia parece estar viviendo en otro planeta. Aunque tiene más de 6.000 infectados y 358 muertes confirmadas por COVID-19, la vida continúa con cierta normalidad para sus habitantes. Es cierto que se tomaron medidas que forzaron cambios de conducta, pero el enfoque liberal del gobierno permite transitar de manera menos traumática la pandemia. Por ahora.

Por ejemplo, las personas todavía pueden ir a restaurantes y comer allí sentados, algo que ya no se puede hacer en prácticamente ningún otro país europeo. También es posible ir a cortarse el pelo y los niños van a la escuela primaria, aunque las secundarias y las universidades cerraron. Todavía hay libertad para concurrir a reuniones sociales, aunque están vedados los eventos con más de 50 participantes.

Un cartel avisa que un bar está abierto en Estocolmo, Suecia, el 26 de marzo de 2020. (REUTERS/Colm Fulton/File Photo)

El objetivo del programa sanitario sueco está centrado en aislar a los enfermos y confiar en que los ciudadanos van a respetar las recomendaciones de distanciamiento social e higiene, cruciales para evitar nuevos contagios. Una muestra es que no hay restricciones a los viajes, pero el gobierno los desalienta. De la misma manera, si bien las personas todavía pueden concurrir a sus lugares de trabajo, se recomienda el home office y se estima que la mitad de la fuerza laboral ya se adaptó a esa modalidad.

Anders Tegnell, jefe de Epidemiología de Suecia, considera que las cuarentenas totales son insostenibles en el tiempo, a diferencia de un enfoque como el sueco, que se puede mantener de forma más prolongada. “Es importante tener una política que pueda sostenerse durante un período más largo, lo que significa quedarse en casa si se está enfermo, que es nuestro mensaje (…) Encerrar a la gente en casa no funcionará a largo plazo. Tarde o temprano la gente va a salir de todos modos”, dijo, citado por Reuters.

Por supuesto, esta estrategia no está exenta de críticas. Algunos médicos creen que es peligroso dejar tantas libertades y que es necesario imponer restricciones. Semanas atrás, más de 2.000 académicos firmaron una carta abierta en la que exigían medidas más estrictas.

Stefan Lofven, primer ministro sueco (Ludovic Marin/Pool via REUTERS/File Photo)

Tests focalizados

Suecia decidió en los últimos días cambiar el enfoque que estaba tomando para realizar las pruebas de COVID-19. En los primeros días y semanas del virus, las autoridades suecas realizaban pruebas a cualquier persona que informara síntomas después de haber viajado a zonas de alto riesgo en el extranjero, o después de haber estado en contacto con pacientes confirmados con coronavirus. Incluso se aislaba a todo aquel que hubiera estado en contacto con esas personas en los días recientes, y se les practicaba el test.

La Agencia de Salud Pública indicó que en estos casos, generalmente solo los contactos más cercanos, como miembros de la familia o colegas cercanos, también daban positivo. No así, siempre en líneas generales, aquellos que habían estado en el mismo vuelo o tren. No obstante, esa estrategia cambió. En estos momentos las autoridades han dejado de realizar las pruebas en todos los casos, y desviar su atención hacia los grupos más vulnerables. Es decir, personas de edad avanzada, otras con problemas respiratorios o con ciertas afecciones.

Un grupo de personas hace ejercicio en un parque en Estocolmo el 1 de abril (TT News Agency/Jessica Gow via REUTERS)

“La estrategia anterior de detectar todos los casos de enfermedad, al evaluar a las personas que presentan síntomas después de viajar a ciertas áreas en el extranjero, ya no es la más efectiva (…). Esto significa que todas las personas enfermas con síntomas de resfriado o gripe deberían estar en casa para no correr el riesgo de contagiar a otros”, explicó la Agencia de Salud Pública.

Por lo tanto, cualquier persona que no se encuentre en el grupo de riesgo, pero que tenga síntomas de coronavirus (como tos o fiebre), debe permanecer en su casa y limitar el contacto social hasta que quede libre de síntomas durante al menos dos días. La decisión de las autoridades suecas de cambiar el enfoque de cómo intentar detener la propagación del virus se dio luego de que se registraron los primeros casos de infección comunitaria. Es decir, aquellos que no pudieron vincularse con viajes al extranjero o casos confirmados previamente. La Agencia de Salud Pública remarcó que la decisión responde a una necesidad de priorizar mejor los recursos, y así centrarse en los pacientes más gravemente enfermos o en riesgo.

La Agencia de Salud Pública del país escandinavo argumenta que ha optado por medidas «voluntarias», asegurando que, «hasta ahora, ha estado funcionando razonablemente bien».

Mientras que el resto de Europa y numerosos países del mundo imponen severas restricciones a la vida pública y cierran fronteras y negocios para frenar la pandemia del coronavirus, Suecia está adoptando un enfoque más relajado para responder al brote.

De manera similar a sus vecinos, el Gobierno sueco ha abogado por trabajar desde casa si es posible y evitar viajes no esenciales, además de aconsejar a los ancianos que eviten el contacto social y recomendar a la población que se lave las manos con frecuencia.

Sin embargo, a diferencia de otras naciones nórdicas, como Dinamarca, Finlandia y Noruega, el país no ha cerrado sus fronteras ni los negocios no esenciales, así como tampoco ha prohibido reuniones de más de dos personas, como hizo Alemania o Reino Unido. Las reuniones de más de 50 personas sí están prohibidas a partir del domingo (inicialmente, el país solo había suspendido las congregaciones de más de 500 personas).

Asimismo, las autoridades han pedido a restaurantes, bares, cafeterías y discotecas que ofrezcan únicamente servicio de mesa. Por otro lado, si bien se han cerrado universidades y colegios, las escuelas con estudiantes menores de 16 años permanecen abiertas.

«Medidas voluntarias»

Anders Tegnell, epidemiólogo jefe de la Agencia de Salud Pública de Suecia y una figura clave en la respuesta nacional al coronavirus, aseguró en una entrevista con CNBC que, si bien los métodos usados para combatir el virus son «diferentes», el objetivo es el mismo que el de otros países: «frenar la propagación tanto como sea posible para mantener el sistema de salud y la sociedad funcionando».

«Suecia ha optado principalmente por medidas voluntarias, porque así es como estamos acostumbrados a trabajar», explicó Tegnell, agregando que la agencia ha explicado a la población por qué es necesario el distanciamiento social, «y hasta ahora, ha estado funcionando razonablemente bien».

Tegnell argumenta que la curva de las tasas de infección y mortalidad en Suecia «es menos pronunciada que en muchos países», y eso es «exactamente» lo que buscan lograr. Tras destacar que las encuestas de opinión muestran que el público sueco está, en general, a favor del enfoque de su agencia, Tegnell no descartó, sin embargo, medidas más estrictas en el país si se produjera un fuerte aumento en los casos.

Críticas

Sin embargo, no todos los expertos apoyan la estrategia adoptada. Ya el pasado 10 de marzo, un grupo de médicos e investigadores escribieron un artículo de opinión advirtiendo sobre un posible «impacto desastroso» en el servicio de salud nacional si no se toman medidas más duras para frenar la pandemia.

El 24 de marzo, más de 2.000 destacados investigadores y profesores universitarios suecos enviaron una carta abierta al Gobierno pidiendo medidas más estrictas. «Tengo la sensación de que quieren propagar la infección para obtener una inmunidad, pero es bastante cínico, porque tendrá un costo de cientos, si no miles de vidas», advirtió Olle Kämpe, uno de los firmantes y profesor en el Instituto Karolinska, la principal universidad médica de Suecia, citada por The Telegraph.

«Semanas decisivas»

Al mismo tiempo, el Gobierno sueco ha pedido este martes a la Agencia de Salud Pública que elabore una estrategia nacional para aumentar las pruebas del coronavirus, priorizando a los trabajadores de salud y otros sectores esenciales. Además, las autoridades anunciaron una prohibición nacional de las visitas a los hogares de ancianos.

El primer ministro del país, Stefan Löfven, recordó a la población que en la lucha contra la propagación del covid-19, «lo que tiene el mayor impacto es el esfuerzo que todos y cada uno de nosotros podemos hacer todos los días», por lo que llamó a los ciudadanos a protegerse a sí mismos «con el objetivo de proteger a los demás», y a cancelar los viajes de Pascua, así como a quedarse en casa en caso de experimentar los más mínimos síntomas, tener más de 70 años o pertenecer a otros grupos de riesgo.

«Es muy probable que la situación empeore antes de mejorar. Las próximas semanas serán decisivas», advirtió.

Suecia cuenta actualmente con 4.435 casos confirmados de coronavirus y ha registrado 180 muertes por el covid-19, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.

Marie Fredriksson, cantante de Roxette, murió en Suecia. Luchaba desde 2002 con un tumor cerebral. La artista tenía 61 años. La información fue confirmada por su gerente de prensa, Marie Dimberg.
En Re Despiertos la homenajeamos eligiendo entre dos canciones de las que participó con su banda. ¿Preferís empezar el miércoles con «The Look»? ¿O te gusta más «How Do You Do!»?. Así lo informó La Viola.

El embarazo tiene una duración aproximada de 40 semanas. El límite razonable es esperar hasta las 41 semanas. La investigación que hacía un grupo Sueco, con mujeres que superaban el umbral de las 40 semanas de gestación, comparaba la inducción del parto en la semana 42 del embarazo con la no intervención hasta alcanzar la semana 43, pero fue cancelado después de la muerte de seis bebés.

Cinco muertes fetales y otra de un bebé al poco de nacer obligaron a parar el estudio porque “no era ético” continuar. Los investigadores todavía no hicieron públicos los resultados del ensayo. Los ginecólogos españoles consultados concluyen que este estudio avala lo que ya se hace en el día a día en España: a partir de la semana 41, los médicos recomiendan a las embarazadas inducir el parto para evitar riesgos de mortalidad y complicaciones en el feto y la madre.

«A partir de la semana 41, uno de cada mil fetos muere dentro del útero. En la semana 43, son 2,12 de cada mil”, advierte Juan Luis Delgado.

El embarazo dura 280 días a contar desde el primer día de la última menstruación. Es decir, 10 meses lunares (40 semanas). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la gestación se considera dentro del término hasta la semana 42, pero a medida que se superan las 41 semanas, aumenta exponencialmente el riesgo para el feto.

El estudio comparaba inducir el parto en la semana 42 con hacerlo en la siguiente. (Foto: Shutterstock)
El estudio comparaba inducir el parto en la semana 42 con hacerlo en la siguiente. (Foto: Shutterstock)

“Una de las problemáticas que tenemos es hasta cuándo mantener una conducta expectante con la gestante. A partir de la semana 41, uno de cada mil fetos muere dentro del útero. En la semana 43, son 2,12 de cada mil”, advierte Juan Luis Delgado, coordinador de la Sección de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.

Pero no hay una directriz común entre países: España recomienda inducir el parto en la semana 41, pero Holanda y Suecia, por ejemplo, lo hacen en la 42. De hecho, los suecos tienen el porcentaje más alto de partos a partir de las 42 semanas (el 7%).

Los datos del estudio sueco SWEPIS todavía no se han hecho públicos, pero la tesis doctoral de una de las investigadoras, Anna Wessberg, ya avanza algunas conclusiones. “Los resultados no mostraron mortalidad perinatal en el grupo de inducción temprana en comparación con seis muertes perinatales en el grupo de manejo expectante. En conclusión, es ventajoso inducir a las 41 semanas de gestación, en comparación con la inducción a las 42 semanas de gestación, sin aumentar el riesgo de cesárea o parto vaginal instrumental”, sostiene Wessberg.

El protocolo del estudio, publicado en 2016, cuando se puso en marcha, preveía reclutar a 10.038 mujeres y dividirlas en dos grupos: si no daban a luz de forma espontánea antes, a uno de los grupos se le induciría el parto al término de la semana 41 y al otro, al terminar la semana 42. Según avanzó The Guardian, cuando se paró el estudio, en octubre de 2018, el ensayo sólo había incluido una cuarta parte de las mujeres previstas. El País ha intentado, sin éxito, contactar con los investigadores de la Universidad de Gotemburgo y con el hospital Sahlgrenska, que coordinó el estudio. “Los investigadores comentarán los resultados en cuanto se publiquen”, se limitó a decir una portavoz del hospital.

Para los ginecólogos españoles, este estudio no cambiará su práctica clínica en España, pero sí dará argumentos a los médicos para disuadir a las madres reacias a la intervención del parto cuando se superan las 41 semanas. “Este estudio intenta definir la bondad de inducir o esperar. Inducir también tiene un coste e incrementa la tasa de cesáreas. Creo que el estudio es pertinente. A nosotros nos confirma que nuestra filosofía es la correcta”, valora Elena Carreras, jefa de Ginecología y Obstetricia del hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

La embarazada manda

Con todo, insisten los médicos, la embarazada manda. “Hay suficiente evidencia de que provocar el parto a partir de la semana 41 eleva el beneficio y no aumenta los riesgos. Pero si la mujer no quiere, hay que respetarla. Aunque le aumentaremos los controles cada 48 horas”, apunta Lola Gómez, jefa de Obstetricia y Ginecología del hospital pediátrico Sant Joan de Déu de Barcelona. Según Delgado, inducir el parto durante la semana 41 reduce un 69% la mortalidad del feto respecto a mantener una actitud expectante. Y también rebaja un 28% el riesgo de macrosomía (que el feto sea muy grande en el parto).

La pertinencia del ensayo sueco también abre otro debate sobre la mayor o menor intervención médica en el embarazo y el parto. “Vivimos muy presionados por los miedos de la embarazada. Por un lado, las que quieren finalizar cuanto antes para tener al bebé pronto y, por otro, las que no quieren intervenir. Es una situación pendular y hay que buscar el equilibrio”, valora Delgado.

La pertinencia del ensayo sueco también abre otro debate sobre la mayor o menor intervención médica en el embarazo y el parto. (Foto: Shutterstock)
La pertinencia del ensayo sueco también abre otro debate sobre la mayor o menor intervención médica en el embarazo y el parto. (Foto: Shutterstock)

La inducción aumenta el riesgo de cesáreas, una práctica que la comunidad científica quiere reducir. Pero más allá de las 41 semanas, la placenta es incapaz de mantener el crecimiento del bebé. “En el norte de Europa hay una corriente de no intervención. En Holanda, Bélgica, Dinamarca o Inglaterra, hacen sólo dos ecografías durante el embarazo. Nosotros hacemos tres porque hay evidencia de que una ecografía a la semana 36 permite detectar precozmente si el bebé deja de crecer”, continúa Delgado.

Por su parte, Elena Rodríguez, portavoz de la asociación El Parto es Nuestro, insiste en que “es la madre la que tiene que ponderar los riesgos”. En cualquier caso, admite: “Ahora sí hay más mujeres que quieren otro tipo de atención y un equipo médico más expectante”. “Hay una presión de los equipos sanitarios para inducir el parto más cerca de la semana 41 que de la 42. Y son cinco días de margen que tenemos. Estamos a años luz de los nórdicos. Aquí somos muy intervencionistas”, agrega.

Un operativo antidrogas llevado a cabo el pasado 21 de agosto en el centro de Gotemburgo (Suecia) dio un giro imprevisto cuando un hombre logró deshacerse de una presunta bolsa con cánnabis gracias a la ayuda de una gaviota, informa la Policía de esa ciudad.

El hecho ocurrió cuando dos efectivos vestidos de civil se aproximaron a una mujer que fumaba marihuana en la plaza Bastion —ubicada en el centro de la urbe— a la vista de todos.

E inmediatamente otro hombre, que se encontraba sentado en el banco de al lado, reaccionó arrojando al suelo una pequeña bolsita.

Los agentes, que tienen amplia experiencia en narcóticos, están convencidos de que en su interior se encontraba envueltos entre 5 y 10 gramos de droga.

Cuando los policías se aprestaban a examinar el paquete, una gaviota se posó sorpresivamente sobre el objeto, lo sujetó con el pico y salió volando. Los oficiales no pudieron hacer más que mirar cómo el inesperado ‘cómplice’ del sospechoso desaparecía en el cielo junto con la evidencia.

Y aprovechando el momento de distracción, el sospechoso se esfumó rápidamente, evitando así correr la suerte de la mujer sorprendida fumando, que fue detenida por posesión de drogas, así lo reseña RT.

Cronica

Los Gladiadores juegan su segundo partido del Mundial de Handball ante Suecia.

¿A qué hora empieza el Argentina – Suecia?
La Selección Argentina de Handball se medirá a Suecia después de empatar en su debut frente a Hungría (25-25). El equipo europeo es el actual líder del grupo D, pues en su debut se impuso a Egipto con contundencia (24-27). El partido, a disputarse en el Royal Arena de Copenhague, arrancará a las 14:00 horas.

Televisión: ¿Dónde se puede ver a los Gladiadores en el Mundial de Handball?
El compromiso, que tendrá el arbitraje de los portugueses Duarte Santos y Ricardo Fonseca, se podrá ver en televisión a través de TV Pública y DirecTV Sports.

AS Argentina