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Se trata de un «presupuesto extraordinario» -que corresponde al 10% del Producto Interior Bruto del país- destinado a paliar algunas de las consecuencias más inmediatas de esta crisis.

El gobierno de Sudáfrica anunció hoy un inédito paquete de ayuda social y económica que alcanzará los 26.000 millones de dólares para proteger a las empresas y a millones de trabajadores vulnerables en el marco de la pandemia de coronavirus, que hasta el momento registra en ese país 58 muertos y 3.465 contagios.

Así lo señaló anoche el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, en un discurso a la nación televisado en el que explicó que se trata de un «presupuesto extraordinario» -que corresponde al 10% del Producto Interior Bruto (PIB) del país- destinado a paliar algunas de las consecuencias más inmediatas de esta crisis.

«Millones de sudafricanos en el mercado informal o sin empleo están luchando por sobrevivir», añadió el mandatario al desglosar un mayor gasto en bienestar social, subsidios por desempleo o manutención infantil, entre otras áreas, informó la agencia de noticias EFE.

Más de 23.500 casos de coronavirus fueron registrados en 52 de los 54 países de África desde el inicio de la pandemia, así como 1.158 muertes, según los últimos datos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de África, actualizados ayer.

Sudáfrica, la segunda nación del continente, detrás de Egipto, con el mayor número de contagios, decretó un confinamiento obligatorio el 28 de marzo, una medida que el mandatario calificó como «absolutamente necesaria» y que salvó vidas pese al impacto «devastador» en esta economía en recesión.

También de desplegaron clínicas portátiles en suburbios y más de 28.000 trabajadores de la salud por todo el territorio que testearon a más de 125.000 personas, además de 73.000 soldados para hacer cumplir con el confinamiento.

En Kenia, en tanto, al menos seis personas murieron en el marco de la violencia policial desatada durante los primeros diez días del toque de queda instaurado el pasado 27 de marzo para contener la propagación de la Covid-19, denunció la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) en un comunicado.

«La policía, sin justificación aparente, disparó y golpeó a las personas en los mercados o al regresar a casa del trabajo -señala el texto- incluso antes del inicio diario del toque de queda»; que abarca desde que anochece hasta la salida del sol.

Uno de los seis fallecidos es Yassin Hussein Moyo, de 13 años, quien fue alcanzado por una bala en el estómago el 31 de marzo en Nairobi mientras observada desde el balcón de su casa cómo los agentes patrullaban las calles durante el toque de queda.

De acuerdo con testimonios recogidos por HRW, la policía también hizo uso de munición real en varios condados del oeste del país.

Kenia registra hasta la fecha 14 muertos y 296 contagios confirmados de coronavirus, sobre 14.417 test realizados.

El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, prohibió el 6 de abril los desplazamientos hacia y desde los cuatro principales focos de coronavirus en el país, entre ellos la capital, Nairobi.

También anunció «el fin de todos los movimientos por carretera o aire desde o hacia la capital y las principales ciudades y condados costeros de Kwale, Kilifi y Mombasa, señaló Télam.I

Zozibini Tunzi, de 26 años, Se coronó este domingo como Miss Universo 2019 en los Tyler Perry Studios, en el corazón de Atlanta, Georgia.

Además, activista sudafricana dijo que “el poder estar aquí hoy y ser coronada Miss Universo, con mi cabello como luce y mi color de piel, es algo realmente mágico”.

Cuestionada sobre como se sentía al ser coronada Miss Universo en la ciudad que simboliza el nacimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, Tunzi añadió también que era “en el primer estudio (de cine) en Atlanta propiedad de un hombre negro, eso significa mucho para mí”.

Además, dijo que el galardón “impacte a cada niña que está creciendo de la forma en que yo lo hice y le dijeron que no era hermosa”.

Vas a ser la heroína para muchas niñas que al verte se ven representadas. Tú, cuando eras niña, ¿quién fue tu heroína?, se le preguntó.

Sudáfrica es el nuevo amo y señor del rugby mundial. En una final soñada, con dominio abrumador desde el minuto uno, demolió a Inglaterra por 32 a 12 y llegó al tricampeonato mundial en un Japón 2019 que resultará inolvidable. De la mano de su capitán Siya Kolisi, con la eficacia de Handre Pollard, el manejo de Faf De Klerk y los tries de Makazole Mapimpi y Cheslin Kolbe, el equipo de Rassie Erasmus se quedó con la gloria en Yokohama.

Los Springboks, de arranque, dominaron a placer el duelo. Y se adelantaron en el marcador gracias a un penal acertado por Handre Pollard -ya había fallado uno en los primeros minutos- ante un equipo europeo que está groggy y que perdió al pilar derecho Kyle Sinckler, por lesión.

Sin embargo, Inglaterra poco a poco fue saliendo del estupor inicial y, tras aprovechar una serie de desinteligencias de su rival, el capitán Owen Farrell emparejó la historia con un penal.

Duró poco la paridad en Yokohama. Inglaterra, en pleno desconcierto -en parte por la presión de su rival, pero también por el nerviosismo de sus jugadores-, cometió una infracción infantil y Pollard volvió a acertar un penal para poner al frente del marcador a los sudafricanos.

Pasada la primera media hora, Inglaterra finalmente se soltó. En una ola de ataques quedó a centímetros de llegar al try, pero la defensa de Sudáfrica aguantó como pudo -con defensa lícita, pero también con infracciones-. Así fue cómo Farrell volvió a tener la oportunidad con sus pies y el centro no perdonó para equilibrar otra vez el tanteador. Pero fue una ráfaga aislada.

Como si se tratara de una constante, Sudáfrica volvió a pasar al frente en el marcador sin demasiado esfuerzo. Sobre el final de la primera etapa y gracias a otra infracción de los ingleses. Pollard, nuevamente, acertó en su intento a los palos y dejó el marcador 9-6 para los Springboks.

Parecía sellada la historia en la etapa inicial, pero había más para Sudáfrica que se encontró con otro penal regalado por Inglaterra en un scrum. Y Pollard, con la mira calibrada, no perdonó para estirar diferencias en el tanteador y dejar 12-6 la historia.

La dinámica se mantuvo en el inicio del complemento. Inglaterra quiso mostrar las garras, pero la defensa sudafricana hizo el aguante. En la primera de cambio, los Springboks se encontraron con otro penal infantil de los ingleses y Pollard, casi desde mitad de cancha, mostró la puntería de su pie derecho para que los africanos se escaparan en el marcador.

El pack inglés la venía pasando mal, pero apareció a los 10 minutos del segundo tiempo para provocar una infracción que fue capitalizada por Farrell, quien probó a los palos y recortó diferencias y dejó a los europeos más cerca en el resultado.

Un error de Pollard, hasta ahora la gran figura del partido, terminó en otro penal para Inglaterra. Era una jugada clave para que el equipo de Eddie Jones quedara al acecho. Sin embargo, Farrell esta vez falló en un intento desde muy lejos y ligeramente inclinado hacia la derecha. Respiraron aliviados los de Erasmus.

Y más aún cuando Cole cometió un penal. Y Pollard, que estuvo a punto de ser el villano de la noche en Yokohama, acertó para que Sudáfrica volvieran a sacar nueve puntos de diferencia.

Los nervios fueron el factor común en esta definición. A la salida del penal acertado por Pollard, Sudáfrica le regaló la oportunidad a Inglaterra para que no pierda la ilusión. Y Farrell, esta vez, no falló para volver a dejar a tiro de try a su equipo con el tanteador que marca 18-12. Fue la última aproximación de los de Eddie Jones.

Palo a palo, penal a penal, Sudáfrica pudo estirar diferencias otra vez a través del pie derecho de Pollard. Pero esta vez el apertura no tuvo la fuerza necesaria para llegar a la H y falló su segundo penal. Y los ingleses respiraron aliviados.

Pero no por mucho tiempo. Porque a los 25 minutos de la segunda parte Sudáfrica se encontró con el esperado try de la mano de Makazole Mapimpi tras una rápida combinación que dejó desconcertada a la defensa inglesa. Fue una gran jugada -revisada por el TMO por un pase forward que no se pudo visualizar- que terminó por romper la paridad en Yokohama. Pollard aportó con la conversión y los Springboks pasaron al frente por 23-12.

Cinco minutos después fue Cheslin Kolbe, con una espectacular corrida, el que llegó al try para que Sudáfrica rematara el partido. Los Springboks, a pura intensidad, demolieron las ilusiones de los ingleses. Pollard acertó la conversión y sacó 20 puntos de distancia para quedar 32-12 arriba.

No hubo tiempo para mucho más. Sudáfrica volvió a quedar en lo más alto del rugby mundial. Lo hizo después de consagrarse en el Rugby Championship y así rompió una vieja maldición. Lo hizo con una lección de pragmatismo ante una Inglaterra que llegaba como gran favorita y que nada pudo hacer. La intensidad y el hambre de gloria de los Springboks se robó la noche en Yokohama.

La ficha del partido

Los puntos

Inglaterra: 4 penales – Farrell (23, 35, 52, 60)

Sudáfrica: 2 tries – Mapimpi (66), Kolbe (74), 2 conversiones – Pollard (67, 75), 6 penales – Pollard (10, 26, 39, 40+3, 46, 58)

Los equipos

Inglaterra: Daly – Watson, Tuilagi, O. Farrell, May (Joseph 70) – (o) Ford (H. Slade 50), (m) B. Youngs (Spencer 75) – Underhill (Wilson 60), B. Vunipola, T. Curry – Lawes (Kruis 41), Itoje – Sinckler (Cole 3), George (Cowan-Dickie 60), M. Vunipola (Marler 46)

Sudáfrica: le Roux (F. Steyn 68) – Kolbe, Am, de Allende, Mapimpi – (o) Pollard, (m) de Klerk (Jantjies 77) – du Toit, Vermeulen, Kolisi (Louw 64) – De Jager (Mostert 22), Etzebeth (Snyman 60) – Malherbe (Koch 44), Mbonambi (Marx 22), Mtawarira (Kitshoff 44)

Espectadores: 70.103

Árbitro: Jérôme Garces (FRA)

Sucedió a menos de dos meses del fallecimiento de James Small, el otro wing de aquel histórico plantel.

El sudafricano Chester Williams, integrante de la Selección de Sudáfrica que fue campeona del Mundial de Rugbyen 1995, falleció este viernes a los 49 años.

Williams, que jugaba como wing, habría sufrido una crisis cardíaca en Ciudad del Cabo, donde residía y trabajaba como entrenador de rugby de la Universidad del Cabo-Occidental.

Fue el único jugador negro del equipo de los Springboks que le ganó la final a los All Blacks neozelandeses por 15-12, en el estadio Ellis Park. Antes, en el duelo de cuartos de final frente a Samoa (42-14), logró el entonces récord histórico de su Selección, al convertir cuatro tries.

Desde su debut en 1993, Williams jugó 27 partidos con la camiseta de Sudáfricay anotó 14 tries. Su escasa estatura (1,74) no le impidió brillar en el mismo puesto en el que su tío, Avril Williams, se había convertido una década antes en el segundo negro en jugar en la Selección. El primero había sido Errol Tobiasel 30 de mayo de 1981, frente a Irlanda.

Durante el apartheid  que comenzó en Sudáfrica en 1948 cuando el Partido Nacional ganó las elecciones e instauró esas políticas de segregación, únicamente los jugadores blancos tenían derecho a representar a los Springboks.

Nelson Mandela, quien estuvo 27 años preso en Robben Island, fue el hombre que logró terminar con ese sistema después de recuperar la libertad, lo que ocurrió el 11 de febrero de 1990.

Aunque hubo que esperar hasta 1994 para vivir las primeras elecciones democráticas, con casi 20 millones de personas ejerciendo ese derecho por primera vez,, los cambios comenzaron a verse y se dieron también en el rugby.

En 2014, Chester Williams ofreció un curso de rugby en la favela Paraisópolis, en el barrio de Morumbí, para unos cincuenta niños y adolescentes que forman parte del programa de inclusión social del Instituto Rugby Para Todos. (Foto: EFE/Sebastiao Moreira)

Williams solía elogiar al expresidente, que murió en 2013. Así lo hizo, por ejemplo, antes de los Juegos de Río 2016, cuando el rugby fue olímpico por primera vez. «Mandela nos enseñó que necesitamos ser tolerantes, respetuosos y aceptar unos a otros por lo que somos y no por el color de piel«, contó durante un curso de rugby que dio para 50 niños y adolescentes en la favela Paraisópolis, en 2014.

Su nombre también jugó un papel importante en la película Invictus, que muestra cómo Mandela decidió apoyar un deporte exclusivo de los blancos como forma de unir al país en el Mundial de 1995 que organizó Sudáfrica. Williams, al ser el único negro del equipo, marcó la integración del equipo de elite con la población.

«Espero que podamos seguir su legado. Él estuvo en prisión y logró ser tolerante después de dos décadas en la cárcel. Este es el legado que necesitamos continuar en África», dijo entonces Williams-

Su muerte ahora sacude nuevamente a Sudáfrica, que hace menos de dos meses sufrió el fallecimiento de James Small, el otro wing de aquel histórico plantel de 1995, informó El Clarín.

Un leopardo mató en la noche del miércoles al hijo de dos años y medio de un empleado del Parque Nacional de Kruger, situado en el noreste de Sudáfrica y el más importante del país africano, según han confirmado este jueves las autoridades.

El propio parque ha indicado en un comunicado que el pequeño, de 30 meses, falleció tras ser ingresado en un hospital local tras ser rescatado por sus familiares. El animal responsable del ataque fue sacrificado «para eliminar el peligro de que otra persona sea víctima».

El director ejecutivo de Parques Nacionales de Sudáfrica, Fundisile Mketeni, ha expresado sus condolencias a la familia del fallecido. «Nunca es fácil perder a un ser querido, especialmente en unas circunstancias tan trágicas», ha dicho.

«Este es el riesgo con el que vivimos a diario mientras ayudamos a conservar nuestras especies en beneficio de todos. Espero que el alma del bebé descanse en la paz eterna», ha agregado.

Las autoridades sudafricanas han resaltado que en parques como el de Kruger «los depredadores interactúan con turistas y trabajadores, lo que podría resultar en que especies como el leopardo se acostumbren a la gente y pierdan el miedo».

«Este cambio en el comportamiento natural puede llevar a incidentes desafortunados como este. Es un riesgo que el personal sufre cuando tiene que vivir y trabajar en ambientes como el Parque Nacional de Kruger», ha manifestado.

El paisaje de la estepa patagónica es árido y montañoso y se extiende por cientos de kilómetros. Parece no terminar. Los habitantes de esta zona de la provincia de Chubut son escasos y están dispersos entre chacras donde crían ovejas. Entre ellos se cuentan algunos de los hijos y nietos de un grupo de sudafricanos que migraron a la Patagonia a principios del siglo veinte. Sus antepasados se conocen como boers, descendientes de los holandeses que colonizaron partes del extremo sur del continente africano en el siglo XVII.

Los boers entraron en conflicto con colonizadores británicos y fueron derrotados en 1902. Muchos de ellos, decididos a no aceptar el gobierno británico, buscaron establecerse en otras partes del mundo, incluyendo la Argentina. Allí llegaron alrededor de 650 familias entre 1902 y 1907, instalándose en la Patagonia después de la “Conquista del Desierto”. La gran mayoría de los colonos eran blancos, pero llegaron también sudafricanos negros en condiciones de trabajo nebulosas, un eco de las experiencias de otros africanos en el Río de la Plata.

“No me gustan mucho las ciudades grandes ni el ruido”, dice Juan Jan Schlebusch en afrikaans, la lengua de raíces holandesas que surgió de la colonización. Como otros descendientes de los primeros boers patagónicos, Jan aprecia el silencio de la chacra. “Muchos de los primeros boers eran así. No les gustaba el ruido del pueblo”, agrega.

Los descendientes de boers trabajan desde hace generaciones en tareas rurales, como la esquila. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Los descendientes de boers trabajan desde hace generaciones en tareas rurales, como la esquila. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

La primera generación boer que colonizó la Patagonia tuvo una existencia relativamente aislada, manteniendo su lengua y muchas de sus prácticas culturales. En la década de 1950 empezó a darse un cambio cultural y los colonos entraron en mayor contacto con comunidades cercanas en Comodoro Rivadavia y Sarmiento.

Sus descendientes crecieron hablando afrikaans en su infancia y experimentaron una exposición paulatina al castellano durante su adolescencia. En la actualidad, sólo los miembros de más edad de la comunidad –los que superan los 60 años– se pueden comunicar en afrikaans.

Durante las dos últimas décadas ha venido resurgiendo el interés en promover la herencia cultural de los boers en la Patagonia y los miembros de la colectividad han creado un centro cultural y un museo. Con la ayuda de las redes sociales también se han revivido tradiciones casi desaparecidas, como un festival deportivo que se suele celebrar en la remota Sierra Chaira, localizada en la meseta de Chubut.

“Se sabía de la existencia de la comunidad pero no se sabía si quedaba alguno que todavía hablara afrikaans.”

Andries Coetzee

LINGÜISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN

En Sudáfrica, muchos hablantes de afrikaans crecieron escuchando historias sobre los boers patagónicos. “Se sabía de la existencia de la comunidad pero no se sabía si quedaba alguno que todavía hablara afrikaans”, explica Andries Coetzee, sudafricano y lingüista de la Universidad de Michigan. Por eso, Coetzee no sabía con seguridad si valdría la pena embarcarse en un largo y costoso proyecto para investigar el afrikaans patagónico. Sin embargo, decidió probar suerte y acudió a Facebook. Allí buscó al azar usuarios con nombres comunes en español y apellidos en afrikaans y les envió un mensaje en afrikaans a los usuarios que fue encontrando.

“Casi nadie respondió –recuerda–, pero los que lo hicieron me confirmaron que en Chubut todavía se hablaba afrikaans.” Los que respondieron al mensaje emplearon una ortografía que Coetzee no reconoció inicialmente. Como los primeros colonos salieron de Sudáfrica antes de que la lengua tuviera una ortografía y una escritura oficiales, el afrikaans que se llevaron consigo era esencialmente oral.

Jan Schlebusch, en las áridas tierras patagónicas. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Jan Schlebusch, en las áridas tierras patagónicas. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

“Tuve que leer los mensajes en voz alta para poder escuchar los sonidos de las letras, tal y como se pronuncian en afrikaans, para poder entender sus mensajes”, explicó Coetzee.

Para el investigador, se hizo evidente que se encontraba ante una situación lingüística única. El afrikaans patagónico ofrecía un testimonio vivo de cómo era la lengua antes de 1925, año en que se estandarizó y oficializó en Sudáfrica y en que se empezó a escribir de manera sistemática. Se trataba, además, de la única comunidad bilingüe de afrikaans y español conocida en el mundo.

Esta situación excepcional de contacto lingüístico y cultural no se había estudiado nunca antes, y de no estudiarse pronto, se corría el riesgo de que con el paso de los años los hablantes de más edad empezaran a desaparecer. Sin embargo, las dificultades abundaban: la investigación requeriría financiación así como un equipo de lingüistas expertos en afrikaans y español.

En la Universidad de Michigan, Coetzee aunó esfuerzos con dos lingüistas expertos en español, Lorenzo García-Amaya y Nicholas Henriksen. Juntos formaron un grupo con otros investigadores y consiguieron el patrocinio del Michigan Humanities Collaboratory, una iniciativa que financia proyectos colaborativos de investigación e innovación en las humanidades. Con ese respaldo formaron el grupo de investigación “De África a la Patagonia: las voces del desplazamiento”.

A su primer viaje de investigación a la Patagonia en 2015, se sumó el cineasta sudafricano Richard Gregory, quien filmó el documental Los boers del fin del mundo. De manera inesperada, tanto el documental como la investigación cautivarían la imaginación del público sudafricano.

Enriqueta Van Der Merwe toca el acordeón que era de sus padres. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Enriqueta Van Der Merwe toca el acordeón que era de sus padres. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

El grupo de investigación ha crecido enormemente y ahora cuenta con más de 40 miembros, incluyendo profesores, investigadores y estudiantes en varias disciplinas de conocimiento. El equipo viajó a la comunidad de nuevo en 2018, y completó más de 100 entrevistas tanto en afrikaans como en español. La participación entusiasta de la colectividad patagónica fue esencial para el éxito de la investigación.

En las entrevistas, los investigadores encontraron que, a diferencia de lo que ocurre en Sudáfrica, la marca histórica y social del Apartheid, el sistema de segregación racial oficializado entre 1948 y 1994, no define la identidad cultural de la colectividad sudafricana de Chubut. Sin embargo, sí existe curiosidad al respecto.

Andries Coetzee recuerda que un tema recurrente en sus conversaciones con miembros de la colectividad fue precisamente el de la segregación racial. “La gente me hizo muchas preguntas sobre ese asunto, pero al mismo tiempo recalcaban que los boers que emigraron a Patagonia lo hicieron 40 años antes de la oficialización del Apartheid.” Por su parte, desde que documental Los boers del fin del mundo se retransmitió por televisión nacional, el público sudafricano ha mostrado un gran interés en la comunidad patagónica y en las características de su lengua. Esta gran acogida se vio reflejada en los 3 premios SAFTA que recibió el documental.

En Sudáfrica, un país con 11 idiomas oficiales, las comunidades que hablan afrikaans están profundamente marcadas por las divergencias políticas y raciales de un pasado no muy lejano. Aunque el afrikaans es motivo de orgullo para quienes celebran la herencia cultural de los boers, también fue la lengua oficial del Apartheid. De hecho,apartheid es una palabra en afrikaans que implica estado de separación.

“A pesar de que el Apartheid fue abolido, sus legados sociales y culturales perviven en Sudáfrica”, explicó el lingüista Lorenzo García-Amaya a su regreso de un viaje de investigación a este país el pasado marzo. La mayoría de los hablantes de afrikaans hoy en día son personas de ascendencia mixta, pero muchos aún asocian el uso de esta lengua con el proyecto nacionalista y segregacionista de los antepasados de muchos sudafricanos blancos. La ambivalencia en torno al significado político y cultural del afrikaans es una manifestación de las heridas que permanecen abiertas un cuarto de siglo después de la abolición del Apartheid.

En Sudáfrica, ser blanco y hablar afrikaans conlleva una carga histórica con la que muchos lidian a diario. Se podría decir que un sentimiento de vergüenza originado por los traumas del Apartheid se ha transmitido de generación en generación a través de la lengua. Andries Coetzee se identifica con esta descripción, pero advierte que no todos los blancos que hablan afrikaans sienten esa vergüenza asociada con su lengua materna.

Miembros de varias colectividades de Comodoro Rivadavia (Chubut), incluyendo la reina madre de la colectividad sudafricana. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Miembros de varias colectividades de Comodoro Rivadavia (Chubut), incluyendo la reina madre de la colectividad sudafricana. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

“Al contrario, muchos se sienten orgullosos de su lengua y de su patrimonio histórico y cultural, incluyendo el elemento del Apartheid –explica–. Yo he alcanzado un punto en el que puedo separar el idioma de su carga ideológica en un cierto sentido, y esto me permite estudiar y usar el afrikaans con más alegría.”

Sin embargo, no todo lo relacionado con el afrikaans representa dolor y vergüenza en Sudáfrica. Por ejemplo, un libro en afrikaans se vende mucho más que su versión en inglés. A la gente le gusta conversar acerca de los orígenes de las palabras y las idiosincrasias de su lengua. Existe un festival del vocabulario afrikaans. Disfrutar del idioma y hacer juegos con sus palabras forman parte de la vida cotidiana de muchos sudafricanos. Dada la historia reciente del país, se podría decir que, algunos hablantes de afrikaans viven en una relación de amor-odio con su lengua materna.

“La gente me hizo muchas preguntas sobre ese asunto, pero al mismo tiempo recalcaban que los boers que emigraron a Patagonia lo hicieron 40 años antes de la oficialización del Apartheid.”

Andries Coetzee

LINGÜISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN

A principios de enero de este año, los miembros del equipo de investigación de Michigan publicamos un artículo en inglés sobre la colectividad sudafricana de la Patagonia en una conocida revista digital. El artículo se compartió más de 1.300 veces en Facebook y Twitter, así como en varios medios sudafricanos. El texto iba acompañado de una fotografía, de las muchas que realizó Richard Gregory durante sus visitas a Patagonia, con algunos miembros de la comunidad durante el evento deportivo en Sierra Chaira. En el fondo aparecían izadas tres banderas: la argentina, la sudafricana, y la bandera de la República/Unión Sudafricana, que representó al país entre 1928 y 1994, incluyendo la era del Apartheid. Aunque en las profundidades de Chubut, esta última bandera simplemente represente la identidad migrante de la comunidad, en Sudáfrica desató intensos debates.

Una republicación en la página de Facebook del diario The South African recibió casi 100 comentarios de usuarios. Mientras algunos expresan que el artículo provee información histórica y lingüística fascinante, otros debaten si la comunidad boer en Argentina debe seguir usando esa bandera.

Para algunos usuarios el uso de la bandera no representa nada negativo. Por ejemplo, Neels Westhuizen indica que la bandera no tiene nada que ver con el Apartheid: “Ellos se fueron bajo el gobierno británico a principios del siglo XX. Se integraron completamente a la sociedad local”. “¿No ven que también tienen la nueva bandera de Sudáfrica y la bandera argentina? Es solo un reflejo de su historia”, comentó Gerrit Sadie.

Para otros usuarios, como Sandisiwe Luthando, “la bandera simboliza una era en la que el gobierno blanco prosperó con la explotación, el acoso y la masacre de la gente negra. Esa bandera despierta recuerdos traumáticos para las masas de este hermoso país”, agregó refiriéndose a Sudáfrica. Alex Floyd-Douglass hizo eco de esta postura: “La bandera representa masacre, esclavitud y segregación. No importa en qué parte del mundo estés. El único sitio donde debe estar esa bandera es en una hoguera”.

Tres generaciones de descendientes sudafricanos en Sarmiento (Chubut). © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Tres generaciones de descendientes sudafricanos en Sarmiento (Chubut). © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Un tercer grupo de usuarios intentó mediar resaltando la importancia del contexto específico de la fotografía y ofreciendo compartir el documental. “Antes de juzgar a este grupo de personas, vean el documental. Podría buscar mi enlace para que lo vean gratis”, escribió Chantell Germain. Otros se centraron más en el contenido del artículo que en la fotografía. “Es un artículo excelente para una amante del idioma como yo. Disfruté mucho de la lectura”, expresó Jeanne Cahill.

Después de décadas de relativo aislamiento en torno a los acontecimientos que marcaron el siglo XX en Sudáfrica, la colectividad boer de la Patagonia experimenta un renacer cultural que coincide con el proceso de sanación histórica que hoy día experimenta Sudáfrica. Dado que los ancestros de la colectividad boer en Patagonia emigraron antes de que la bandera fuera instaurada oficialmente y que los comentarios publicados en Facebook están escritos en inglés, es muy posible que los miembros de la comunidad no estén familiarizados con estas discusiones.

Los miembros de la colectividad sudafricana en Chubut son bien intencionados, grandes apasionados de la cultura de sus antepasados y lo último que querrían es ofender a alguien. Nosotros esperamos que del debate resulten conversaciones productivas, pues una de las metas de nuestro equipo es generar nuevas reflexiones en torno al nexo entre lengua y formación de identidades e historias comunitarias.

¿En qué parte de la narrativa histórica del afrikaans se posicionará la comunidad sudafricana de Argentina? ¿Contribuirán en los debates sudafricanos, o buscarán afirmar una identidad global del afrikaans más allá de la historia ligada al Apartheid? De cualquier forma, la comunidad está haciendo historia, pues no sólo ha preservado la lengua de sus antepasados de forma extraordinaria, sino que lo ha hecho al integrarse a la sociedad argentina y ahora, al infinito ecosistema de las redes sociales.

Investigadores (Universidad de Michigan): Ana M. Silva, Doctora e Investigadora Posdoctoral. Paulina L. Alberto, Profesora Titular, Doctora e Investigadora en Historia y Lenguas y Literaturas Romances. Andries Coetzee, Profesor Titular Plenario, Doctor e Investigador en Lingüística. Director del Centro de Estudios Africanos. Lorenzo García-Amaya, Profesor Asociado, Doctor e Investigador en Lenguas y Literaturas Romances. Ellie Johandes, Asistente de investigación. Victoria Langland, Profesora Titular, Doctora e Investigadora en Historia y Lenguas y Literaturas Romances. Ryan Szpiech, Profesor Titular, Doctor e Investigador en Lenguas y Literaturas Romances y Estudios Judaicos. Nicholas Henriksen, Profesor Titular, Doctor e Investigador en Lenguas y Literaturas Romances y Lingüística.

 

 

 

FUENTE: Revista Viva, Clarín

El traslado de los felinos demandó unas 60 horas, en jaulas especiales. En primera instancia fueron hacia Ezeiza, luego a Río de Janeiro y desde allí, a su nuevo hogar.

En la mañana de este sábado, «Tika» y «Melena», el león y la tigresa del ex zoológico municipal de Santiago del Estero, arribaron a Sudáfrica y en breve serán llevados hacia la reserva ecológica Ubuntu, en donde finalmente quedarán.

El traslado de los felinos demandó unas 60 horas, en jaulas especiales. En primera instancia fueron hacia Ezeiza, luego a Río de Janeiro y desde allí, a su nuevo hogar.

La cuenta oficial de Instagram de la reserva, relató el recorrido de los animales minuto a minuto y celebró la llegada.

Telefé Noticias

Rainer Schimpf, de 51 años, estaba fotografiando un tiburón cuando una ballena se lo tragó, a unos 40 kilómetros del puerto Port Elizabeth, al este de la Ciudad del Cabo.

Rainer Schimpf, de 51 años, estaba fotografiando un tiburón cuando una ballena se lo tragó, a unos 40 kilómetros del puerto Port Elizabeth, al este de la Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

«Supe al instante lo que había sucedido. Sabía que una ballena había venido y me había llevado, y yo, de manera instintiva, contuve el aliento, asumiendo que volvería a zambullirme y me escupiría en algún lugar de las profundidades del Océano Índico», dijo Schimpf en The Telegraph.

El buzo estaba junto a un equipo cuando la ballena lo engulló y, momentos más tarde, lo escupió en una playa.

Schimpf es director de la compañía Dive Expert Tours, que organiza buceos para aficionados y profesionales para observar la vida marina.

Telefé Noticias