Tag

Soldado

Browsing

Después de que circularan rumores, luego desmentidos, que desde el Gobierno se analizara modificar las letras de distintas marchas militares, una mujer que integra las Fuerzas Armadas escribió una carta contundente. En su texto, se define como soldado y explica los motivos de por qué no está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo.

«Mi nombre es Lucía Zordán Herrera, soy soldado de primera, sí, soldado, ni soldada ni soldade, soldado. En el año 2016, el Ejército Argentino me abrió la posibilidad de esta gran familia, en la que hay hombres y mujeres como en cualquier otra. Amo tanto lo que hice y hago, no solamente somos soldados para un desfile un día patrio, somos soldados todos los días del año, con aciertos y errores. Estoy orgullosa de pertenecer a tan majestuosa institución, no me da vergüenza decirlo», sostiene la mujer en su carta.

Si bien ingresó al Ejército hace cuatro años, Zordán Herrera resalta con orgullo las experiencias vividas en las Fuerzas Armadas. «Sé manejar las diferentes armas, tuve la suerte de poder tirar con un cañón, maneje sus camiones, conocí las diferentes facetas que conlleva ser soldado, con los servicios de armas, yendo al campo, creyendo en los camaradas y sí, me hice hermana de muchos. Es lo más lindo que hay. Tuve la suerte que no todas tienen, ya sea por diferentes motivos. Sé lo que se siente tener miedo de cargar un arma, sé lo que se siente estar en un ejercicio de artillería, escuchar como explotan los proyectiles cuando tocan la tierra, sé lo que es no bañarse por días, tener el pelo duro de la sal, arena, tierra o barro», relata la mujer que trabaja en el Hospital Militar de Salta en uno de los párrafos del texto.

Para Zordán Herrera en las marchas militares se refleja la historia de la Argentina y además de afirmar que siente orgullo por las personas que entregaron su vida por la patria, pide que se las cante con orgullo, tal como son.

«Las marchas que sean, porque son historias contadas, historias de cómo mi Argentina desde ser nada a ser todo fue saliendo adelante. como sus próceres la sacaron adelante junto con los veteranos que tuvieron que dar la vida», se lee en una de los pasajes de su carta.

Tras destacar los derechos de la mujer, Zordán Herrera cuestionó a quienes buscan modificar el texto original de la letra y se opone de manera tajante al reemplazo de estrofas con lenguaje inclusivo.

«¿Hasta dónde van a llegar? ¿Qué más quieren? Las Fuerzas Armadas son historia, fundaron nuestra historia. Las persona de estas, el día de mañana van a dar la vida por todos. Dios no lo permita, pero ustedes cambiando una canción, volviéndola feminista… ¿qué van a hacer?», concluye su carta.

Mi nombre es Lucía Zordán Herrera, soy SOLDADO DE PRIMERA, SÍ, SOLDADO, NI SOLDADA, NI SOLDADE, SOLDADO. En el año…

Publicado por
Lucía Herrera
en
Miércoles, 19 de agosto de 2020

Luego de que se difundiera la carta de Zordán Herrera, desde el Ministerio de Defensa desmintieron categóricamente que haya planes de modificar las letras de las marchas militares. «Absolutamente mentira que se esté trabajando en eso. Los rumores no sé de dónde vienen pero claramente son falsos», expresó la vocera de la cartera que encabeza Agustín Rossi, Salomé Sencar al diario Perfil.

El texto completo de Lucía Zordán Herrera

«Mi nombre es Lucía Zordán Herrera, soy soldado de primera, sí, soldado, ni soldada, ni soldade, soldado.

En el año 2016, el Ejército Argentino me abrió la posibilidad de esta gran familia, en la que hay hombres y mujeres como en cualquier otra. Amo tanto lo que hice y hago, no solamente somos soldados para un desfile un día patrio, somos soldados todos los días del año, con aciertos y errores. Yo personalmente estoy orgullosa de pertenecer a tan majestuosa institución, no me da vergüenza decirlo.

Gracias a todo esto, sé manejar las diferentes armas, tuve la suerte de poder tirar con un cañón, maneje sus camiones, conocí las diferentes facetas que conlleva ser soldado, con los servicios de armas, yendo al campo, creyendo en los camaradas y sí, me hice hermana de muchos. Es lo más lindo que hay. Tuve la suerte que no todas tienen, ya sea por diferentes motivos. Sé lo que se siente tener miedo de cargar un arma, sé lo que se siente estar en un ejercicio de artillería, escuchar como explotan los proyectiles cuando tocan la tierra, sé lo que es no bañarse por días, tener el pelo duro de la sal, arena, tierra o barro. Y no me da vergüenza decirlo. Al contrario.. Lo que más me gusto siempre fue rendir honores, sí, rendirle honores a mis jefes en cada formación, rendirle honores a mi bandera, a mis veteranos de guerra, es una emoción que penetra el alma, no se explica con palabras.

Cantar a viva voz con todas las fuerzas del cuerpo, llegar a marearte de la presión que ejerce en la cabeza, pero cantar orgullosa de mi ejercito. Las marchas que sean, porque son historias contadas, historias de como mi argentina desde ser nada a ser todo fue saliendo adelante. como sus próceres la sacaron adelante junto con los veteranos que tuvieron que dar la vida.

Nadie sabe lo que es estar en una guerra, ni yo. pero hubo gente que murió, que perdió familias, que sufrió lo que es una guerra. El frío, la lluvia, la falta de alimentos.

Y, sí, me casé. Me cansé de que se quejen que por ser mujeres no tienen derecho. Las mujeres tenemos derechos y mierda que los tenemos. Pero no tenemos derecho a cambiar la historia por el solo hecho de que una marcha tiene nombre de varón, porque la oración del soldado o incluye a la mujer, por la canción del artillero termina en ‘o’ y no en ‘e’ o en ‘a’.

¿Hasta dónde van a llegar? ¿Qué más quieren? Las Fuerzas Armadas son historia, fundaron nuestra historia. Las persona de estas, el día de mañana van a dar la vida por todos. Dios no lo permita, pero ustedes cambiando una canción, volviéndola feminista… ¿qué van a hacer?»

El hecho ocurrió en la ciudad de Nakhon Ratchasima e incluyó disparos dentro de una base militar y en un centro comercial.

Un soldado mató hoy a 17 personas y dejó con heridas de diversa gravedad a otras 14 en un raid que incluyó disparos dentro de una base militar y en un centro comercial del este de Tailandia, informó la policía.

El hecho ocurrió en la ciudad de Nakhon Ratchasima y la policía identificó al sospechoso como Jakrapanth Thomma, quien publicó en su perfil de Facebook fotos y comentarios del asalto, aunque a los pocos minutos ese material fue borrado, según la agencia de noticias EFE.

Una hora después de conocida la noticia del ataque en el centro comercial, las autoridades informaron que el agresor todavía se encontraba en el interior del establecimiento, con un número indeterminado de rehenes, por lo que las fuerzas de seguridad analizaban la posibilidad de un asalto.

Thomma disparó primero contra un comandante y algunos compañeros en una base militar de las afueras de la ciudad y luego robó un vehículo militar, armas y municiones para desplazarse.

Al llegar al centro comercial Terminal 21, abrió fuego con un rifle de asalto de manera indiscriminada, de acuerdo con informes de la prensa local.

Además de los disparos, en el centro de compras hubo una fuerte explosión y un incendio, aparentemente debido a la deflagración de un tanque de gas que estaba en un restaurante del recinto.

El Ejército rodeó el lugar y cortó las calles aledañas estableciendo un perímetro de seguridad de dos kilómetros para tratar de capturar al asaltante.

Si bien las autoridades no han hecho declaraciones sobre el posible motivo del asalto, en los comentarios de Facebook, que luego fueron borrados, el supuesto asaltante hablaba de una venganza contra el cuerpo militar.

Se trata de un teniente post mortem que murió acribillado por los ingleses en el combate de Monte Longdon mientras intentaba socorrer a un soldado herido de su regimiento  y que se convirtió hoy en el soldado número 115 que logró ser identificado en el cementerio de Darwin, en el marco del Plan Humanitario Malvinas.

La Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación confirmó la identificación de un soldado argentino cuyos restos están en el cementerio de Darwin. Se trata del teniente (post mortem) Juan Domingo Baldini.

Las muestras de ADN que posibilitaron su identificación -la número 115- fueron brindadas por sus primos, Julio Baldini -que vive en Italia- y Jorge Marcone. Este último y otros familiares fueron notificados esta mañana por el equipo interdisciplinario en el ámbito del Archivo Nacional de la Memoria, que funciona en la ex ESMA.

Nacido el 13 de febrero de 1958 en la Capital Federal, vivió en el barrio de Villa Pueyrredón e ingresó en el Colegio Militar en mayo de 1976, de donde egresó en 1979 como subteniente del arma de Infantería. Su primer destino fue el Regimiento de Infantería 7 ubicado en la ciudad de La Plata.

Declarada la guerra con el Reino Unido, el 17 de abril de 1982 -siendo jefe de la primera sección de la compañía B de ese regimiento- arribó a las Islas Malvinas y tomó posición defensiva en la ladera oeste del Monte Longdon.

Los soldados que lo tuvieron como superior durante 54 días lo recuerdan con una risa franca y abierta, pero estricto y preocupado por el bienestar de su regimiento, según una reseña publicada por la secretaría de Derechos Humanos.

Según el relato de un soldado que combatió en Monte Longdon, la noche del 11 de junio, Baldini es acribillado por los ingleses y cae sin vida en el momento que concurría a socorrer a uno de los tantos heridos que tuvo el combate.

«Era un excelente hijo, muy compañero y a pesar de ser muy serio, conmigo se reía mucho. Sentía una profunda vocación por la carrera militar. Ser soldado era su vida y lo llevaba en el alma», dijo Antonia, su madre ya fallecida, en una entrevista del año 2002.

«No llores mami, que esto me lo busque yo. Este es el estilo de vida que elegí», recordó que fueron las últimas palabras de Juan Domingo antes de partir a la guerra.

Por su destacada acción en el combate de Monte Longdon, Baldini recibió la medalla «La Nación Argentina al Valor en Combate» y fue ascendido post mortem al grado de teniente, así lo informó Filo News.

El Plan Proyecto Humanitario fue firmado en 2017 entre los gobiernos de Argentina, el Reino Unido y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) con el objetivo de identificar a 122 de las 230 tumbas que hay en el cementerio, que permanecían sin nombre desde 1982.

Con la identificación número 115 anunciada hoy, restan siete casos de tumbas con la leyenda «Soldado argentino solo conocido por Dios», más otros tres casos que se encuentran en una tumba conjunta, para lo cual se firmó un nuevo acuerdo en septiembre pasado.

Cada vez que se recuerda «El día en que Madryn se quedó sin pan», hay una foto recurrente en la que se ve, entre otros, a un joven soldado recibiendo una tira de pan y devolviendo un beso.

Luego de 37 años, Walter Pintos, aquél jovencito vestido con uniforme militar que fue tapa de EL CHUBUT, regresó a Puerto Madryn para ser parte del acto que tendrá lugar hoy en el muelle Almirante Storni, pero también para tratar de reencontrarse con el pueblo que en 1982 lo recibió con los brazos abiertos.

“Yo era parte del Regimiento IV, fuimos los que más tiempo de combate tuvimos y fuimos los últimos que nos replegamos”, recuerda en diálogo con EL CHUBUT. “En Puerto Argentino estábamos prisioneros, pasamos varios controles y nos subieron a unos lanchones en los que nos llevaron al Canberra. Ahí, nos reunieron y uno de nuestros jefes nos dijo que no sabían adónde nos iban a llevar porque Galtieri no nos quería, si entrábamos con el buque íbamos a ser rechazados”.

“VOLVIMOS A NACER”

Sin embargo, al llegar a Puerto Madryn, la historia para la mayoría de los combatientes cambió: “Nuestra incógnita era cómo nos iba a tratar el pueblo, cuando bajamos del Canberra nos dijeron que no podíamos tener contacto con la gente. Nos trajeron a la barraca y ahí sucedieron cosas que me quedaron grabadas porque el amor del pueblo pudo más que la fuerza. Empezaron a llegar y cuando nos dimos cuenta estábamos rodeados de la gente, era una fiesta y los de la Policía Militar fueron sobrepasados”. En ese momento, Pintos fue “rescatado” por una familia madrynense, la cual lo llevó a su casa para pasar un buen rato: “Nos fuimos caminando, hicimos tres cuadras y media, cuatro, nos abrió la puerta de la casa y nos recibieron con la mesa puesta. Para nosotros hay un antes y un después de Puerto Madryn, porque en ese momento volvimos a nacer”

BESOS Y PAN

En la casa de esa familia, Walter tomó mate, leche, comió pan y tortafritas preparadas por las tres hijas adolescentes del matrimonio: “Pasamos de un extremo al otro, veníamos de una guerra y de repente nos trataban así”, dijo. Un rato después, era momento de volver a la barraca Laussen y de la despedida del pueblo madrynense: “Subimos al camión y viene un hombre y me pide algo para su nena, me saqué el gorro con orejeras, nos abrazamos y nos pusimos a llorar los dos. Ahí me di cuenta que había un pueblo que recibía a sus combatientes que regresaban de la batalla”. Luego de ese abrazo, llegó el momento de la famosa imagen: “Aparece una señora con una pollera escocesa roja y azul, nos trae pan y en ese momento miro al bebé y le tiro el beso. Ahí quedó plasmado para toda la vida, todo alrededor de ese camión era amor”.

37 AÑOS, EL MISMO SENTIMIENTO

Muchos años después, Walter Pintos navegaba por Internet buscando algunas imágenes de Malvinas y, de repente, se topó con la foto: “Al ver la foto me acuerdo de la mujer de la pollera, del muchacho al que le di el gorro con las orejeras y otro que hacía flamear la bandera y gritaba. Ahí pensé que tenía que agradecer a esas personas porque eso para nosotros fue sanador, no creo que haya muchos antecedentes en la humanidad en la que el pueblo te trate de esa manera”. Una de las razones por las que Walter Pintos vino a Madryn es para tratar de rencontrarse con esa familia que lo recibió, con el muchacho al que le regaló su gorro y a la señora que le entregó el pan: “Yo los ando buscando, anoche estuvimos con los artistas y unos fotógrafos, recorriendo la zona y golpeando las puertas de las casas. Y nos pasó lo mismo que hace 37 años, nos invitaban a comer con ellos, nos recibían, era el mismo sentimiento que en 1982”.

 

El Chubut

Resta identificar a nueve de los 122 caídos y enterrados en el archipiélago como NN.

Otro soldado argentino caído durante la guerra de Malvinas fue identificado en el cementerio de Darwin, con lo que solo resta identificar a nueve de los 122 ​caídos y enterrados en el archipiélago como NN.

Se trata de Néstor Osvaldo Pizarro, quien nació en la pequeña ciudad cordobesa de Oliva, ubicada a unos 100 kilómetros al sur de la capital provincial, y que vivía en el partido bonaerense de Lanús en 1982, cuando se alistó como voluntario para combatir en la guerra. Tenía 19 años.

La Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural informó este lunes sobre la identificación de Pizarro. Con esta, son 113 los soldados argentinos identificados en el cementerio de Darwin.

En la madrugada del 14 de junio, fue alcanzado por las esquirlas de un proyectil de artillería cuando intentaba impedir que las tropas inglesas se abrieran paso entre Moody Brook y Puerto Argentino.

Según sus compañeros, Pizarro, a quien bautizaron como «El Príncipe» en el Grupo de Artillería 4 Aerotransportado, murió cuando fue en busca de munición para abastecer las piezas de artillería.

«Siempre es muy emotivo comunicar una nueva identificación. Estamos cada vez más cerca de concluir este exitoso plan», manifestó el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj. «El Plan Humanitario Malvinas es producto del trabajo en equipo y del compromiso del Estado argentino de dar respuestas a la sociedad en su conjunto», agregó.

La identificación se da en el marco del plan «Proyecto Humanitario Malvinas», que tiene como objetivo identificar a los héroes de la guerra que se encuentran enterrados bajo la leyenda «Soldado argentino solo conocido por Dios».

En un comunicado, la secretaría aseguró que la hermana de Pizarro Elda Beatriz recibió la noticia en las instalaciones de Archivo General de la Memoria, que se encuentra en el predio de la ex ESMA.

Ella misma había aportado la muestra de ADN. «Todos tenemos derecho a saber en dónde están enterrados nuestros familiares», sostuvo entonces.

 

clarin

Matías Picchio es coleccionista y el 8 de abril entregará a la familia de Rafael Barrios, un soldado que murió en las islas por una explosión siendo prisionero inglés, el casco que utilizó el conscripto durante la guerra. Hace cuatro años Picchio ya había entregado otro casco a José Muñoz, un veterano chubutense del Regimiento de Infantería 25 de Sarmiento.

Cuando Matías Picchio en 2015 compró un viejo casco que pertenencia a un soldado de Malvinas jamás pensó que lo iba a conectar tan directamente con el mundo malvinero, mucho menos que lo iba a traer a la sureña ciudad de Sarmiento en la provincia de Chubut, y que esa historia tendría un segundo capítulo con otro casco que también lleva un nombre de otro conscripto en su tela.

 

La historia de Matías y sus cascos es digna de un guion de cine, no solo por el desenlace final que tuvo la primera historia con José Muñoz recibiendo el casco en un gimnasio repleto, sino también porque mientras otros coleccionistas piden onerosas cifras por esos recuerdos, que para otros son “trofeos de guerra”, él los regala, devolviéndole parte de su historia a quienes le pertenecieron, pero también a sus familias.

Este lunes Matías viajará a Argentina para pasar una semana de vacaciones junto a su familia y amigos, pero también para entregarle un casco a Félix, el hermano de Rafael Barrios, un soldado que murió en las islas cuando explotó una caja de municiones que trasladaba por orden de oficiales ingleses que lo habían tomado como prisionero junto a un grupo de personas.

Previo a viajar Matías dialogó con ADNSUR desde Inglaterra y contó cómo fue qué encontró a la familia de Barrios. “El otro día estaba viendo la tele y vi que muchos familiares fueron a Malvinas a ver si podían identificar a los cuerpos. Nombraron a un tal Barrios y que el hermano había ido a Malvinas para ver si encontraban el cuerpo. Ahí se me prendió la lamparita porque un casco que compre hace tiempo decía Barrios en la parte de adentro. Pensé puede ser el casco de él y buscando en el interior descubrí que tenía pintado el número 12 del Regimiento 12 de Infantería», contó Picchio.

LA HISTORIA DE RAFAEL Y EL CONTACTO CON SU FAMILIA

Rafael durante el conflicto de 1982 estuvo afectado a ese regimiento al mando del subteniente Leonardo Durán. Su pelotón servía de apoyo a las tropas en combate, pero una noche de fines de mayo fue emboscado cuando llegaba como refuerzo a las costas de Puerto Darwin.

Los nueve combatientes tuvieron que saltar del helicóptero y replegarse hacia el mar, pero los británicos los interceptaron, hirieron a algunos, y los llevaron detenidos a unos galpones en Pradera del Ganso donde había cerca de 400 argentinos presos, indica una nota de Tiempo Argentino del año 2011 que cuenta su historia.

Con la experiencia del primer casco Matías ya supo que hacer: rastrear a través de las redes sociales y en internet para tratar de encontrar alguna coincidencia, y lo logró, tal como le sucedió en 2015 cuando decidió contactar a José Muñoz, hoy actual concejal de Sarmiento, a quien lo encontró a través de un artículo periodístico y un llamado al Municipio, donde lo atendió la sobrina, Paola Muñoz, quien por entonces trabajaba en el área de prensa.

El coleccionista argentino que hace años vive en Cambridge (a 95 kilómetros de Londres) se contactó con la periodista Liliana González, quien había escrito un artículo sobre la visita de Félix a las Islas Malvinas, en el marco de la llegada de familiares de soldados que hoy custodian el Cementerio de Darwin, y ella lo contactó.

“Le mande un mensaje por Facebook y me dio el teléfono. Para mi es un placer poder entregar otro casco. Félix está muy emocionado. Cuando lo llame fue como con José, primero dudó: ‘¿y vos quién sos?. Me estas llamando de Inglaterra’. Le dije lo llamo mañana de vuelta para que pueda pensar en todo esto, le voy a mandar las fotos. Y al otro día me dijo que sí. Me pregunto cuánto va a costar y le dije que nada, es un obsequio para la familia. Ellos están muy agradecidos”, contó a la distancia.

A pesar de que los cascos tienen un alto valor económico, (basta con recordar que al casco del veterano de Guerra Jorge Altieri lo compró un empresario – que se lo entregará al excombatiente- a 10.500 libras esterlinas, es decir, medio millón de pesos), Matías tiene bien claro por qué decide devolver estos recuerdos.

«Si yo puedo encontrar a la persona no lo voy a tener guardado en un lugar juntando tierra. Si encuentro a quien pertenece lo tengo que devolver. Soy argentino, tengo un sentimiento, pero respeto a quienes tuvieron que ir a una guerra. Nadie la pasa bien. Además imagínate que Félix no conocía a su hermano, no sabe dónde está el cuerpo, y ahora va a tener algo de él. ¿sabes lo qué significa?. Yo no soy millonario, ni siquiera tengo mucho dinero, pero si puedo devolverlo lo hago. Soy un trabajador simplemente en otro país”, resumió.

Matías el martes llegará a Argentina. Esta vez no podrá participar del acto del 2 de abril como sucedió en 2015 cuando le vino a dejar el casco a Muñoz, pero quizás se lo entregue en una ceremonia que se realizará el día 8, una fecha que tanto él como la familia de Rafael no podrán olvidar.

 

ADNSur

Con tan solo 18 años, Fabricio Edgar Carrascull cayó en combate en la Guerra de Malvinas el 28 de mayo de 1982. Nacido en Hernando, Córdoba, su cuerpo fue identificado en el marco del Plan Proyecto Humanitario Malvinas y se convirtió en el soldado 104 en ser localizado en el cementerio de Darwin.

Como cada uno de los caídos en el archipiélago, la historia de Carrascull tiene su particularidad: en 2009, después de 27, su madre, Isabel Esther López, recuperó fotos que su hijo había tomado durante la nefasta guerra.

Al momento de ser alcanzado por las balas enemigas, el joven cordobés tenía en uno de los bolsillos de su pantalón una pequeña cámara de fotos y dos rollos completos en el otro. Sin embargo, cuando el entonces subteniente Juan José Gómez Centurión comenzó a cavar la fosa para sepultar varios cuerpos, esos objetos no estaban: uno de los militares ingleses se los había llevado.

Años después, un ex combatiente y amigo de Carrascull, Eric Langer, recuperó las fotos en un viaje que hizo a las islas. “La historia es increíble, Eric viajó en marzo a Malvinas junto con otros veteranos y sus familias. Allá querían alquilar un jeep (…) A través de una traductora, se comunicaron con el kelper, que finalmente les alquiló un jeep. Eric llevaba un pasamontañas como el que tenía puesto en la guerra y el kelper lo miraba raro y al cabo de un rato rompió en llanto», contó López en su momento al diario La Voz del Interior.

Según el relato, el isleño sacó de un cajón una fotocopia color suya vestido de combate y con el pasamontañas puesto. Esa foto se la había sacado Fabricio y el hombre tenía también otras dos fotografías. Cuando le pidieron que explicara cómo las había obtenido dijo que cuando se cumplieron los 25 años de la guerra, muchos militares ingleses volvieron a las islas a recordar ese aniversario y que uno de ellos le alquiló un jeep, le dejó las fotocopias color y le indicó: “Cuando venga algún argentino dáselas”.

Carrascull había sido condecorado post mortem con la medalla «La Nación Argentina al valor en combate» por su participación en un contraataque nocturno destinado a posibilitar el repliegue de efectivos propios, al ser puestos fuera de combate su jefe de Sección y el jefe de Grupo por el fuego enemigo, y por hacerse cargo del equipo de comunicaciones para dirigir el fuego de la propia artillería.

Ahora, la Secretaría de Derechos Humanos confirmó la identificación de su identidad, y su familia tendrá finalmente la posibilidad de rendirle su merecido homenaje.

Su última carta
EN 2008, en tanto, se conoció la carta que escribió a su familia el 25 de mayo de 1982, tres días antes de morir. A continuación, el texto completo.

“Querida flia: ¿Cómo se encuentran en el día de la Patria? Espero que bien. Nosotros empezamos el día como todos los demás a las 6 de la mañana después de haber hecho guardia nocturna. El día pintó hermoso y luego de un bruto desayuno (leche con azúcar) esto último cosa rasa en estos días, nos dedicamos a la limpieza del lugar y luego a las 11 hs misa en acción de gracias por la protección de la Virgen y en homenaje al día de la Revolución. Luego de la misa, quedamos en descanso y con Eric, Horacio y Rubén (el chico de Rió Tercero) nos fuimos al rancho y nos tomamos un buen café con leche, (el café es la octava vez que lo usamos). Bueno, después llegó el rancho y como nunca una bruta polenta con carne y todo y de postre queso y dulce acompañado de unas masitas, lo que se puede decir un almuerzo inolvidable.

Bueno, ahora cuéntenme como la pasaron ustedes, espero que todos rendidos luego del desfile. A propósito, ¿Qué tal desfiló el querido Pizzurno? Espero q´ bien como siempre. Les comunico algo q´ ya le comenté a Margarita (que le escribí ayer). No le den bola a las informaciones que no sean las de Radio Nacional, pues las otras son todas unas…. (No se alcanza a descifrar la palabra que sigue) lo mismo q´ los diarios. Por eso, no se preocupen q´ me encuentro en perfectas condiciones y lo único q´ molesta de vez en cuando son las bombas inglesas.

Cuándo voy a volver no sé, pero tengo fe, la misma q´ deben tener Uds. de q´ tarde o temprano me van a tener q´ volver a aguantar como antes o más… no saben cómo los extraño, igual que a toda la familia. También espero que hagan llegar a Luís González, mis mas sinceras gracias por las líneas q´ me mando, las q´ son de un sentido muy profundo y díganle q´ pronto le voy a escribir.” Les pido q´ por favor me manden una foto o varias de la flia así las puedo ver todos los días y junto a las fotos mándame una buena encomienda ¿Puede ser? Sobre eso les digo q´ la manden superreforzada pues pasa por muchas manos y todos tratan de sacar algo. Por eso prepárala como vos sabes: antirrobo.

Lo que más mesecito es leche, café en grano, chocolate, azúcar, miel o dulces, galletitas o pan lactal, etc. Y demás cosas, un rollo de fotos y si puede ser una radio con pilas y audífono así tenemos noticias del mundo exterior. También unas medias gruesas y unos guantes y también un pasamontañas pues se está poniendo frió. En vez de azúcar puede ser varios tarritos de sucaril. Bueno, también puede ser una torta. No les pido nada más.

Bueno flia, fue un gusto poder hablar con Uds. Y espero verlos pronto. Eso sí, no les voy a avisar cuando vaya así tiene más emoción. Chau Fabricio”.

PD: Saludos a todos y q´ Escriban pronto lo mismo q la encomienda.-

Fuente: Clarín