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Matías Picchio es coleccionista y el 8 de abril entregará a la familia de Rafael Barrios, un soldado que murió en las islas por una explosión siendo prisionero inglés, el casco que utilizó el conscripto durante la guerra. Hace cuatro años Picchio ya había entregado otro casco a José Muñoz, un veterano chubutense del Regimiento de Infantería 25 de Sarmiento.

Cuando Matías Picchio en 2015 compró un viejo casco que pertenencia a un soldado de Malvinas jamás pensó que lo iba a conectar tan directamente con el mundo malvinero, mucho menos que lo iba a traer a la sureña ciudad de Sarmiento en la provincia de Chubut, y que esa historia tendría un segundo capítulo con otro casco que también lleva un nombre de otro conscripto en su tela.

 

La historia de Matías y sus cascos es digna de un guion de cine, no solo por el desenlace final que tuvo la primera historia con José Muñoz recibiendo el casco en un gimnasio repleto, sino también porque mientras otros coleccionistas piden onerosas cifras por esos recuerdos, que para otros son “trofeos de guerra”, él los regala, devolviéndole parte de su historia a quienes le pertenecieron, pero también a sus familias.

Este lunes Matías viajará a Argentina para pasar una semana de vacaciones junto a su familia y amigos, pero también para entregarle un casco a Félix, el hermano de Rafael Barrios, un soldado que murió en las islas cuando explotó una caja de municiones que trasladaba por orden de oficiales ingleses que lo habían tomado como prisionero junto a un grupo de personas.

Previo a viajar Matías dialogó con ADNSUR desde Inglaterra y contó cómo fue qué encontró a la familia de Barrios. “El otro día estaba viendo la tele y vi que muchos familiares fueron a Malvinas a ver si podían identificar a los cuerpos. Nombraron a un tal Barrios y que el hermano había ido a Malvinas para ver si encontraban el cuerpo. Ahí se me prendió la lamparita porque un casco que compre hace tiempo decía Barrios en la parte de adentro. Pensé puede ser el casco de él y buscando en el interior descubrí que tenía pintado el número 12 del Regimiento 12 de Infantería”, contó Picchio.

LA HISTORIA DE RAFAEL Y EL CONTACTO CON SU FAMILIA

Rafael durante el conflicto de 1982 estuvo afectado a ese regimiento al mando del subteniente Leonardo Durán. Su pelotón servía de apoyo a las tropas en combate, pero una noche de fines de mayo fue emboscado cuando llegaba como refuerzo a las costas de Puerto Darwin.

Los nueve combatientes tuvieron que saltar del helicóptero y replegarse hacia el mar, pero los británicos los interceptaron, hirieron a algunos, y los llevaron detenidos a unos galpones en Pradera del Ganso donde había cerca de 400 argentinos presos, indica una nota de Tiempo Argentino del año 2011 que cuenta su historia.

Con la experiencia del primer casco Matías ya supo que hacer: rastrear a través de las redes sociales y en internet para tratar de encontrar alguna coincidencia, y lo logró, tal como le sucedió en 2015 cuando decidió contactar a José Muñoz, hoy actual concejal de Sarmiento, a quien lo encontró a través de un artículo periodístico y un llamado al Municipio, donde lo atendió la sobrina, Paola Muñoz, quien por entonces trabajaba en el área de prensa.

El coleccionista argentino que hace años vive en Cambridge (a 95 kilómetros de Londres) se contactó con la periodista Liliana González, quien había escrito un artículo sobre la visita de Félix a las Islas Malvinas, en el marco de la llegada de familiares de soldados que hoy custodian el Cementerio de Darwin, y ella lo contactó.

“Le mande un mensaje por Facebook y me dio el teléfono. Para mi es un placer poder entregar otro casco. Félix está muy emocionado. Cuando lo llame fue como con José, primero dudó: ‘¿y vos quién sos?. Me estas llamando de Inglaterra’. Le dije lo llamo mañana de vuelta para que pueda pensar en todo esto, le voy a mandar las fotos. Y al otro día me dijo que sí. Me pregunto cuánto va a costar y le dije que nada, es un obsequio para la familia. Ellos están muy agradecidos”, contó a la distancia.

A pesar de que los cascos tienen un alto valor económico, (basta con recordar que al casco del veterano de Guerra Jorge Altieri lo compró un empresario – que se lo entregará al excombatiente- a 10.500 libras esterlinas, es decir, medio millón de pesos), Matías tiene bien claro por qué decide devolver estos recuerdos.

“Si yo puedo encontrar a la persona no lo voy a tener guardado en un lugar juntando tierra. Si encuentro a quien pertenece lo tengo que devolver. Soy argentino, tengo un sentimiento, pero respeto a quienes tuvieron que ir a una guerra. Nadie la pasa bien. Además imagínate que Félix no conocía a su hermano, no sabe dónde está el cuerpo, y ahora va a tener algo de él. ¿sabes lo qué significa?. Yo no soy millonario, ni siquiera tengo mucho dinero, pero si puedo devolverlo lo hago. Soy un trabajador simplemente en otro país”, resumió.

Matías el martes llegará a Argentina. Esta vez no podrá participar del acto del 2 de abril como sucedió en 2015 cuando le vino a dejar el casco a Muñoz, pero quizás se lo entregue en una ceremonia que se realizará el día 8, una fecha que tanto él como la familia de Rafael no podrán olvidar.

 

ADNSur

Con tan solo 18 años, Fabricio Edgar Carrascull cayó en combate en la Guerra de Malvinas el 28 de mayo de 1982. Nacido en Hernando, Córdoba, su cuerpo fue identificado en el marco del Plan Proyecto Humanitario Malvinas y se convirtió en el soldado 104 en ser localizado en el cementerio de Darwin.

Como cada uno de los caídos en el archipiélago, la historia de Carrascull tiene su particularidad: en 2009, después de 27, su madre, Isabel Esther López, recuperó fotos que su hijo había tomado durante la nefasta guerra.

Al momento de ser alcanzado por las balas enemigas, el joven cordobés tenía en uno de los bolsillos de su pantalón una pequeña cámara de fotos y dos rollos completos en el otro. Sin embargo, cuando el entonces subteniente Juan José Gómez Centurión comenzó a cavar la fosa para sepultar varios cuerpos, esos objetos no estaban: uno de los militares ingleses se los había llevado.

Años después, un ex combatiente y amigo de Carrascull, Eric Langer, recuperó las fotos en un viaje que hizo a las islas. “La historia es increíble, Eric viajó en marzo a Malvinas junto con otros veteranos y sus familias. Allá querían alquilar un jeep (…) A través de una traductora, se comunicaron con el kelper, que finalmente les alquiló un jeep. Eric llevaba un pasamontañas como el que tenía puesto en la guerra y el kelper lo miraba raro y al cabo de un rato rompió en llanto”, contó López en su momento al diario La Voz del Interior.

Según el relato, el isleño sacó de un cajón una fotocopia color suya vestido de combate y con el pasamontañas puesto. Esa foto se la había sacado Fabricio y el hombre tenía también otras dos fotografías. Cuando le pidieron que explicara cómo las había obtenido dijo que cuando se cumplieron los 25 años de la guerra, muchos militares ingleses volvieron a las islas a recordar ese aniversario y que uno de ellos le alquiló un jeep, le dejó las fotocopias color y le indicó: “Cuando venga algún argentino dáselas”.

Carrascull había sido condecorado post mortem con la medalla “La Nación Argentina al valor en combate” por su participación en un contraataque nocturno destinado a posibilitar el repliegue de efectivos propios, al ser puestos fuera de combate su jefe de Sección y el jefe de Grupo por el fuego enemigo, y por hacerse cargo del equipo de comunicaciones para dirigir el fuego de la propia artillería.

Ahora, la Secretaría de Derechos Humanos confirmó la identificación de su identidad, y su familia tendrá finalmente la posibilidad de rendirle su merecido homenaje.

Su última carta
EN 2008, en tanto, se conoció la carta que escribió a su familia el 25 de mayo de 1982, tres días antes de morir. A continuación, el texto completo.

“Querida flia: ¿Cómo se encuentran en el día de la Patria? Espero que bien. Nosotros empezamos el día como todos los demás a las 6 de la mañana después de haber hecho guardia nocturna. El día pintó hermoso y luego de un bruto desayuno (leche con azúcar) esto último cosa rasa en estos días, nos dedicamos a la limpieza del lugar y luego a las 11 hs misa en acción de gracias por la protección de la Virgen y en homenaje al día de la Revolución. Luego de la misa, quedamos en descanso y con Eric, Horacio y Rubén (el chico de Rió Tercero) nos fuimos al rancho y nos tomamos un buen café con leche, (el café es la octava vez que lo usamos). Bueno, después llegó el rancho y como nunca una bruta polenta con carne y todo y de postre queso y dulce acompañado de unas masitas, lo que se puede decir un almuerzo inolvidable.

Bueno, ahora cuéntenme como la pasaron ustedes, espero que todos rendidos luego del desfile. A propósito, ¿Qué tal desfiló el querido Pizzurno? Espero q´ bien como siempre. Les comunico algo q´ ya le comenté a Margarita (que le escribí ayer). No le den bola a las informaciones que no sean las de Radio Nacional, pues las otras son todas unas…. (No se alcanza a descifrar la palabra que sigue) lo mismo q´ los diarios. Por eso, no se preocupen q´ me encuentro en perfectas condiciones y lo único q´ molesta de vez en cuando son las bombas inglesas.

Cuándo voy a volver no sé, pero tengo fe, la misma q´ deben tener Uds. de q´ tarde o temprano me van a tener q´ volver a aguantar como antes o más… no saben cómo los extraño, igual que a toda la familia. También espero que hagan llegar a Luís González, mis mas sinceras gracias por las líneas q´ me mando, las q´ son de un sentido muy profundo y díganle q´ pronto le voy a escribir.” Les pido q´ por favor me manden una foto o varias de la flia así las puedo ver todos los días y junto a las fotos mándame una buena encomienda ¿Puede ser? Sobre eso les digo q´ la manden superreforzada pues pasa por muchas manos y todos tratan de sacar algo. Por eso prepárala como vos sabes: antirrobo.

Lo que más mesecito es leche, café en grano, chocolate, azúcar, miel o dulces, galletitas o pan lactal, etc. Y demás cosas, un rollo de fotos y si puede ser una radio con pilas y audífono así tenemos noticias del mundo exterior. También unas medias gruesas y unos guantes y también un pasamontañas pues se está poniendo frió. En vez de azúcar puede ser varios tarritos de sucaril. Bueno, también puede ser una torta. No les pido nada más.

Bueno flia, fue un gusto poder hablar con Uds. Y espero verlos pronto. Eso sí, no les voy a avisar cuando vaya así tiene más emoción. Chau Fabricio”.

PD: Saludos a todos y q´ Escriban pronto lo mismo q la encomienda.-

Fuente: Clarín