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El Gobierno de Neuquén afirmó este jueves que las intensas nevadas de este invierno sumado a las precipitaciones de esta semana dan cuenta de un cambio en las condiciones climáticas de cara a los próximos años.

Así lo manifestó este jueves el propio gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, al referirse a las nevadas registradas al momento en la provincia patagónica y las precipitaciones de esta semana.

Gutiérrez resaltó esto es un indicio de un cambio de las condiciones climáticas que dejarán atrás los últimos 10 años de sequía en la Provincia, afectando principalmente a la zona norte durante los veranos.

“Esta emergencia climática hace que cuando llegue el verano no nos vamos a encontrar con los inconvenientes que teníamos para provisión de agua potable y el desarrollo productivo”, sentenció el Mandatario neuquino.

En este contexto, Gutiérrez aseguró que “la desesperación” por encontrar agua no se volverá a producir en localidades del interior, “esa es una de las consecuencias positivas de estas precipitaciones”.

En tanto, anticipó que se mantendrá el apoyo a los sectores productivos contemplado en la Ley provincial de Emergencia por la Sequía.

En la misma conferencia, Fernando Frassetto, meteorólogo de la AIC (Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas), explicó que en los últimos días se produjo el ingreso de un aire polar de mucha intensidad, con nevadas bajas y lluvias intensas.

“Las precipitaciones superaron los 70 milímetros, que es el 50% previsto en un año, son valores históricos”, remarcó al respecto.

Además, indicó que las nevadas y precipitaciones fueron intensas en este invierno, con temperaturas muy bajas en el Valle y la Cordillera, y con sectores con hasta cinco metros de nieve acumulada.

Estos “son valores de las décadas del ‘80, ‘90 o 2000, pero no de la de 2010 que fue muy seca”, enfatizó el meteorólogo y remarcó que “estábamos con sequía hasta hace un mes y medio, se combinó un aire antártico muy intenso, con un frío atmosférico ecuatorial muy importante al comienzo de julio”.

Esto “se intensificó, sobre todo en el sur, donde hay el doble de nieve de la media”, acotó.

El meteorólogo señaló que el aire polar cubrió toda la Provincia y las condiciones se mantendrán en agosto y septiembre, anticipando el ingreso de otro frente de lluvia y nieve, que hará que Neuquén “salga del ciclo de extrema sequía”.

Frassetto detalló que Neuquén está por encima de las medias en lo que respecta a la carga de las cuencas, sumado a valores de nieve muy importantes que se traduce en grandes volúmenes de agua que van a llegar a los ríos cuando empiecen a mejorar las temperaturas.

“Esto nos cambia de década y nos posiciona en décadas normales”, remarcó el especialista al recordar que hasta hace poco los caudales de los ríos Neuquén y Colorado eran los más bajos de los últimos 80 años.

Las autoridades en Australia habrían tomado una drástica decisión en su plan para combatir la catástrofe ambiental que sufre el país: sacrificarán unos 10.000 camellos.

El agua que toman los camellos y la sequía se convirtió en una pésima combinación, más aún en medio de los incendios que devoran amplías extensiones de tierra en el país. ¿Cómo será la ejecución? El plan que dispusieron las autoridades es que cazadores profesionales serán los encargados de matar a los camellos a tiros. No será de cualquier forma: lo harán desde helicópteros. La operación comienza hoy y se prolongará durante los próximos cinco días.

Fueron dirigentes aborígenes de los territorios de Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara, al sur del país que han tomado esta medida extrema. Se justifican en preservar los acuíferos de los que dependen algunas comunidades.

Los camellos no son una especie nativa australiana y la sequía que sufre el continente los está impulsando a destruir cercados y aventurarse incluso cerca de núcleos habitados. Hay una feroz competencia por acceder al agua que está provocando estampidas que terminan con la muerte de algunos de ellos y sus cadáveres terminan contaminando ríos y lagos.

Actualmente hay más de 1.200.000 camellos salvajes. Además de beberse las reservas de agua, los camellos son bastante destructivos con su entorno. El gobierno australiano calcula en 10 millones de dólares anuales el daño que la especie ocasiona en vegetación nativa, humedales, fuentes de agua y lugares con valor histórico o cultural, informó La Nación.

El gerente de Recursos Hídricos de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL), Gerardo Couto se mostró preocupado por uno de los lagos de la localidad de Sarmiento, del que se alimenta el acueducto que abastece de agua potable a cuatro ciudades de la región, y aseveró que se trata de un tema delicado.

“Estamos siguiendo muy de cerca la evolución del Lago Musters” reconoció el directivo en diálogo con diario Crónica.

Y adelantó que “estamos posiblemente haciendo una presentación ante el Instituto Provincial del Agua (IPA) porque notamos que tenemos problemas en el ingreso de agua del Río Senguer al Musters y tenemos un alto consumo en la zona de Sarmiento y la traza del Río Senguer, por lo cual creo yo que debería intervenir el Comité de Cuenca y debe haber un tratamiento por lo menos de mayor cuidado del recurso que es escaso”.

En 30 años, más de la mitad de la población mundial sufrirá las consecuencias de una naturaleza herida. Un amplio estudio recreó, a partir de lo que los distintos ecosistemas y procesos biológicos ofrecen hoy a los humanos, lo que podrán darles en 2050. Por diversas causas, la mayoría antropogénicas, procesos naturales como la polinización de los cultivos o la renovación del agua reducirán su aportación al bienestar humano. La peor parte se la llevarán regiones que hoy tienen un mayor capital natural, como África y buena parte de Asia.

Los autores de la investigación determinaron la contribución natural de los diversos ecosistemas a tres procesos claves para los humanos: la polinización por parte de insectos y aves, la regeneración del agua mediante la retirada del exceso de nitrógeno procedente de la ganadería y la agricultura o la protección que diversas barreras naturales dan en la línea de costa. «La naturaleza ofrece mucho más a los humanos, en un anterior trabajo planteamos 18 grandes familias de contribuciones naturales, pero no hay datos de todas ellas y para todo el planeta», dice el investigador Ikerbasque en el Basque Centre for Climate Change (BC3) y coautor del estudio, Unai Pascual, para explicar la elección de estas tres contribuciones.

Solaparon aquellos datos con los de la población actual y la prevista en 2050. El modelo incluyó también los distintos factores que más están deteriorando la naturaleza, como los cambios en el uso de la tierra en forma de deforestación y avance de la agricultura, la acelerada urbanización o el cambio climático. Por último, aplicaron su modelo a tres posibles escenarios: uno en el que las sociedades seguirán basadas en el uso de los combustibles fósiles como ahora, otro emergente que denominaron de rivalidad regional y un tercero protagonizado por la sustentabilidad.

El trabajo, publicado en Science, concluye que, en el peor de los escenarios, hasta 4450 millones de personas podrían tener problemas con la calidad del agua por la incapacidad de los distintos ecosistemas de regenerarla. Además, casi 5000 millones de humanos tendrán que soportar una significativa merma en los rendimientos de sus cultivos por una deficiente polinización.

Solo una apuesta por una trayectoria sostenible podría reducir el número de personas afectadas por el deterioro de los ecosistemas entre tres y diez veces. Sin embargo, sea cual sea el escenario que se dé dentro de 30 años, unos 500 millones de habitantes de las zonas costeras tendrán un mayor riesgo de erosión del litoral o de inundaciones.

El trabajo, que se plasmó en una potente herramienta visual del Proyecto Capital Natural, permite saber quiénes serán los que mas pierdan. Hasta 2500 millones de personas del este y sur de Asia y otros 1100 en África sufrirán una reducción en la calidad de su agua. Los riesgos costeros se concentrarán en el sur y el norte de Asia. Mientras, los mayores problemas con la polinización natural los tendrán de nuevo en el sudeste asiático y África, pero también en Europa y América Latina. En ambas regiones las personas afectadas podrían acercarse a los 900 millones. «Los países en desarrollo, que ya estaban en desventaja social y económica, contaban con la supuestas ventajas del mayor capital natural, pero es aquí donde se degrada más rápidamente», señala Pascual.

Aunque la tecnología está suplantando un número creciente de servicios que antes prestaba la naturaleza, esta vez es la respuesta. «Si nos referimos a tecnologías como aquellas que reemplacen por completo las contribuciones de la naturaleza, como puede ser la polinización manual de cultivos que hacen en China, o plantas de tratamiento de agua para eliminar el nitrógeno, o la elaboración de estructuras sólidas para proteger las costas, no me parece que sean solución», explica en un correo la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Patricia Balvanera, no relacionada con el estudio.

La concentración de las mayores pérdidas de capital natural en las zonas más pobres que revela el estudio también hace inviable la apuesta tecnológica. Así lo argumenta la investigadora mexicana: «No es realista que Madagascar pueda invertir en construcciones costosas para la protección costera. No es realista que la India pudiera poner cientos o miles de plantas de tratamiento de agua. Tampoco es realista que China compense toda la polinización con trabajo manual».

Más realista parece conservar la biodiversidad allí donde más ofrece. Y, como dice en una nota la científica del Proyecto Capital Natural y coautora del estudio Becky Chaplin-Kramer, «contamos con la información que necesitamos para evitar los peores escenarios que proyectan nuestros modelos y avanzar hacia un futuro justo y sostenible».

El mandatario «ha decretado zona afectada por catástrofe derivada de la prolongada sequía a todas las comunas continentales de la Región de Valparaíso, por un plazo de 12 meses a partir del 26 de septiembre de 2019», sostuvo un comunicado de la Intendencia de Valparaíso.

De esta manera, el gobierno responde al pedido que realizaron las autoridades de Valparaíso para que atienda la grave situación en la zona ante la sequía que desde hace una década afecta a todo Chile, principalmente en su región central, donde las lluvias disminuyeron este año un 70,5% en comparación con el promedio usual.

La semana pasada, el gobierno decretó emergencia agrícola en Santiago y en otras tres regiones del centro de Chile, que soportan el invierno más seco en 60 años.

Adicionalmente anunció una inversión de 5.000 millones de dólares para aumentar la capacidad de producir agua de las sanitarias, mejorar la seguridad en el abastecimiento y reducir las pérdidas en el sistema de agua potable urbano, que alcanzan a casi el 35% del agua que se produce.

Unas 380.000 personas en al menos cinco regiones del centro del país, principalmente en zonas rurales, se abastecen de agua a través de camiones aljibes.

Chile cumple con 7 de las 9 condiciones de vulnerabilidad frente al cambio climático, lo que lo sitúa entre las 10 naciones más afectadas por este fenómeno, según el reporte de Índice Global de Riesgo Climático 2017.

El país recibirá entre el 2 y el 13 de diciembre la Cop25, la mayor cumbre mundial sobre el cambio climático, donde se discutirán las políticas para combatir el aumento de la temperatura en el planeta. (AFP-NA)

Australia ha autorizado a los granjeros del estado de Nueva Gales del Sur a disparar contra los canguros debido a la invasión de estos animales en sus fincas empujados por la severa sequía, que podría estar relacionada con el cambio climático.

«Los canguros que están cerca de las fuentes de comida y agua están poniendo una gran presión en las granjas y debemos revertir esto lo más pronto posible», dijo esta semana el ministro de Industrias Primarias de Nueva Gales del Sur, Nial Blair.

La medida supone facilitar de manera temporal a este colectivo el acceso a las licencias para cazar canguros, que en situaciones normales están muy restringidas.

La sequía, en pleno invierno austral y una de las peores en las últimas décadas, afecta al este y sureste del país en todo el territorio de Nueva Gales del Sur, que es 1,5 veces más grande que España, y a cerca del 60 por ciento de su vecino Queensland, que mide casi tanto como México.

«La actual sequía es severa, pero su duración (por ahora) es menor que la Sequía del Milenio (que afectó al sur australiano entre 1997 y 2009)», dijo a Efe Benjamin Henley, experto en Clima y Recursos Hídricos de la Universidad de Melbourne, en el sureste australiano.

Un cordero mira alrededor al lado de su madre muerta en la granja de Billaglen cerca de Braidwood, Australia. Foto: Lukas Coch/AAP/dpa
Un cordero mira alrededor al lado de su madre muerta en la granja de Billaglen cerca de Braidwood, Australia. Foto: Lukas Coch/AAP/dpa

La peor sequía de la historia

Desde hace semanas circulan imágenes desgarradoras de granjeros desesperados, vistas aéreas de grandes terrenos agrietados por la falta de agua, de ganado famélico y desesperado por alimento y de crías de ovejas moribundas al lado del cadáver de sus madre, entre otras tantas.

«Australia debería estar avergonzada. Nos preocupamos por un 2 por ciento de las ovejas que se muere en los barcos exportadores porque las vemos en vídeo y ¿qué pasa con el 90 por ciento que muere en las praderas?», dijo el ganadero australiano Andrew Curro en un mensaje viral en las redes sociales.

El Gobierno federal y el de Nueva Gales del Sur ya han destinado más de 1.500 millones de AUS (1.104 millones de USD o 958 millones de EUR) en total para ayudar a mitigar el estragocausado por la sequía de este año, en el que en algunas partes del país han padecido el verano más caluroso.

En días recientes, un joven camionero fue hospitalizado por agotamiento tras conducir 57.000 kilómetros en cuatro semanas para transportar forraje hacia Nueva Gales del Sur, según la cadena australiana ABC.

Horan, que se dedica a la agricultura en Nueva Gales del Sur, inspecciona una presa seca en la granja de Billaglen, cerca de Braidwood, Australia. Foto: Lukas Coch/AAP/dpa
Horan, que se dedica a la agricultura en Nueva Gales del Sur, inspecciona una presa seca en la granja de Billaglen, cerca de Braidwood, Australia. Foto: Lukas Coch/AAP/dpa

Graeme Burgess, un ganadero del noroeste del citado estado comentó a ese medio que él ha tenido que reducir su pequeño ganado ovino de 250 cabezas a 78 por la sequía, mientras que otros se quejan de no tener suficientes balas para sacrificar a sus animales.

Según datos de la Oficina Australiana de Estadística, en el pasado junio se sacrificaron 655.621 vacas (7,8 por ciento más que el mismo mes del año anterior), así como 2,1 millones de corderos y 869.660 ovejas, lo que representa un aumento del 12,2 y 39,3 por ciento respecto del mismo periodo de 2017, a consecuencia de la sequía.

Vacas comen heno en un terreno seco de la granja de Billaglen, cerca de Braidwood, Australia. Foto: Lukas Coch/AAP/dpa
Vacas comen heno en un terreno seco de la granja de Billaglen, cerca de Braidwood, Australia. Foto: Lukas Coch/AAP/dpa

El precio del forraje aumentó en más del doble hasta los 400 AUD (294 USD o 255 EUR) por tonelada, mientras se buscan alimentos alternativos y se baraja la posibilidad de importar heno a causa de esta sequía de grave severidad.

«El análisis (de los datos) deberá determinar si el cambio climático tiene o no un papel importante la sequía actual. La variabilidad natural del clima es probable que juegue un papel importante», precisó Henley.

En el artículo «Las recientes sequías australianas podrían ser las peores en 800 años» publicado en la revista The Conversation, Henley y sus colegas de la Universidad de Melbourne advirtieron de que en algunas partes del sur del país «las sequías probablemente aumentarían en su severidad debido a la influencia del cambio climático» .

Según los patrones estudiados en los últimos siglos, «la tendencia hacia la sequedad en el sur de Australia es inusual, pero no sin precedentes, en un contexto a largo plazo», precisó.

 

 

 

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