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Como resultado de un trabajo conjunto entre la Municipalidad de Gaiman, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio del Chubut, la Delegación del organismo nacional permanecerá en la localidad.

Así se informó desde la Municipalidad valletana, que agregó que la Delegación volverá a funcionar, en el transcurso de la semana que viene, en un espacio cedido por el Ministerio provincial.

“Queremos llevar tranquilidad al sector agropecuario de nuestra localidad respecto de la permanencia del servicio en Gaiman”, dijo al respecto intendente Darío James.

Una manga de langostas que equivalen a unas 350.000 personas comiendo se está desplazando en este momento por el norte de Santa Fe, según informaron productores y el Senasa.

En la actualidad, la manga se encuentra entre Villa Ana y Cañada Ombú. Según informó el Senasa, la langosta ingresó por Paraguay. En Santa Fe las alertas fueron cambiadas a nivel de «peligro».

«Actualmente hay equipos del Senasa recorriendo lo que es el paralelo 28 para intentar detectar la presencia de la manga, como así también sensibilizando toda la zona con pobladores y productores para que den el alerta en caso de detectarla», dijo Héctor Medina, ingeniero agrónomo y coordinador del Programa de Langostas y Tucuras del Senasa.

Según el organismo, la manga vino bajando desde Paraguay, Formosa y Chaco, con la particularidad que lo hizo desde el este, «principalmente en Formosa, donde hay muchos productores de mandioca, maíz y caña de azúcar».

«La manga estuvo dando vueltas, bajó por los bañados y palmeras, en una zona difícil de detectar. Cruzó luego el Bermejo y entró en Chaco, cruzó la ruta 11 y a partir del fin del semana siguió bajando. Casi 100 kilómetros se movió en un día por las altas temperauras y el viento, bajando hacia el sur», dijo el experto.

Explicó que una manga de estas características «en un kilómetro cuadrado cuenta hasta 40 millones de insectos. Una manga de un kilómetro cuadrado puede comer lo mismo que 35.000 personas, o unas 2000 vacas por día. Afectan principalmente las pasturas y pastizales», precisó.

La manga que se está moviendo en la zona podría llegar a los 10 kilómetros cuadrados, es decir como si se trataran de unas 350.000 personas comiendo.

 

El equipo técnico del Mercado Concentrador Chubut recorrió predios de productores del Valle Inferior del Rio Chubut  que comercializan sus productos allí, en el marco de la Implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en Horticultura.

 En la constante búsqueda de ofrecer productos inocuos desde el Mercado Concentrador se realizan trabajos de extensión con los productores del Valle. De esta forma se pretende implementar las BPA exigidas por SENASA en las chacras donde se producen los alimentos que luego son comercializados allí, las cuáles serán obligatorias a partir del 2021.

Buenas Prácticas Agrícolas

Las BPA son obligatorias según lo establecido en el Código Alimentario Argentino (CAA), para asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos frescos, para los productores de frutas a partir del 2/1/2020 y desde el 4/1/2021 para el sector hortícola.

En este sentido, el mercado ha dictado capacitaciones para que los productores se inscriban en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) que depende del SENASA, y obtengan el Documento de Tránsito Vegetal (DTV) que permite conocer el origen de la mercadería, desde que sale del establecimiento productivo, y a lo largo de toda la cadena de comercialización.

Entre los requisitos básicos para las BPA se incluye la obligación de utilizar productos fitosanitarios autorizados por el SENASA en sus envases originales y para los cultivos permitidos. Estos productos deben almacenarse en un depósito específico, cerrado con llave, separado de otros enseres y aislado de lugares donde se produce el cultivo o donde se manipula y/o conserva el producto cosechado, a fin de evitar la posibilidad de contaminación.

El agua a ser utilizada en la explotación debe cumplir con los requisitos establecidos en el CAA para higiene y consumo de personal.

Los fertilizantes orgánicos, enmiendas y sustratos utilizados adquiridos a terceros deben estar registrados en el SENASA, mientras que aquellos “producidos por el responsable de la producción primaria deben someterse a tratamiento, compostado u otros, que minimicen el riesgo sanitario.

La norma prohíbe el uso de residuos cloacales y de pozos sépticos, como enmiendas orgánicas, y de enmiendas orgánicas sin tratamiento.

También especifica que los productores deberán contar con la asistencia de un técnico /profesional para asesorarse en la implementación de las BPA. La capacitación de los asistentes técnicos será obligatoria a través de un curso con certificado oficial y actualización periódica.

 

El Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio informa al sector apícola  del Chubut que durante el mes de marzo deberá realizar el control obligatorio del ácaro Varroa Destructor, según Resolución 81/2015 de SENASA.

Dicho ácaro causa anualmente serias pérdidas en la producción apícola, en muchos casos ocasionando la muerte de las colmenas, y en otros generando serias pérdidas de producción debido a un debilitamiento general de las mismas.

El control deberá realizarse con productos acaricidas aprobados por el SENASA, ya sean químicos u orgánicos, coordinando los tratamientos con los apicultores vecinos.

Para mayor información, comunicarse a los teléfonos: 0280-4482603 al 607 interno. 223, Subsecretaría de Ganadería y Agricultura o al e-mail: renapachubut@gmail.com.

Hay bichos que integran estas pampas, pero son noticia cada 40 o 50 años, cuando aumentan su población exponencialmente, se vuelven plaga y la cosa se desmadra. Afectan a los animales porque les disputan la comida y, en consecuencia, a los agricultores, ganaderos y a todo aquel que termine sumergido en una pesadillesca invasión doméstica de insectos. Aunque la imagen de este tormento suele protagonizarla la langosta, hoy la mirada está puesta en el llamado tucura sapo, un bicho sin alas, desagradable y grande, de entre tres y cinco centímetros. Su nombre técnico es bufonacris claraziana, dato irrelevante frente a la voz popular de que se trata de una especie caníbal. ¿Cómo es, por qué asusta tanto y qué llevó al Senasa a declarar la emergencia fitosanitaria en Rio Negro, Chubut y Santa Cruz?

Ciertas condiciones generaron que haya crecido notablemente en las zonas del oeste de esas provincias, tomando como referencia la ruta 40, expandiéndose hacia la meseta céntrica”, contó a Clarín Héctor Medina, coordinador del Programa Nacional de Langostas y Tucuras, del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), y agregó: “Se trata de un insecto nativo en la región, por lo que la idea no es eliminarlo sino lograr un equilibrio en el número de la población, de modo de evitar daños”. Los hay de dos tipos: “reales” y “ficcionales”. Sobre los primeros, Medina explicó, “el tucura sapo come pastizales y le está generando competencia alimentaria a las ovejas, lo que es un problema importante”. En este punto, admitió, «dado que el Senasa no contabiliza pérdidas materiales, es difícil saber las consecuencias generadas hasta el momento».

Sin dudas no se trata de un tema menor, en especial hablando del futuro, ya que cada hembra está depositando unos 40 huevos bajo tierra. “Si bien el ciclo de la plaga está cerrándose en forma natural y para marzo, digamos fines de marzo (cuando baje el calor), debería haber desaparecido, el problema es qué va a pasar en agosto o septiembre, cuando nazcan los huevos. Podría ser mucho peor que ahora, si no logramos realizar un control adecuado de la plaga”, advirtió el experto del Senasa.

En cuanto a los daños «ficcionales», “se dice que es un bicho caníbal, pero no come personas, obviamente”, explicó Medina, y detalló: “Como muchos insectos, el tucura sapo puede llegar a ingerir ejemplares muertos de su misma especie, pero no es esa su principal fuente de alimentación. El tema es que hay mucho revuelo porque en estos meses avanzó hacia pueblos, escuelas y comunidades, lo que generó cierto caos en la gente. Hay que dar un mensaje claro: este bicho sólo se alimentan de material vegetal y no transmite enfermedades a los humanos. No hay riesgo en ese sentido”.

Aun así, el panorama es complejo. Por un lado, por la dificultad que representa, de aquí a los próximos meses “encontrar los depósitos de huevos que están bajo tierra, de modo de evitar una masiva avanzada de la plaga a fines de este año”. Por otro, porque —admitió el funcionario— “la plaga no debería haber llegado hasta las casas y asustar a la gente”, lo que puso en evidencia falencias en las acciones de vigilancia pasadas de parte de los productores y de los organismos provinciales correspondientes.

En cuanto al rol del Senasa, el terreno es pantanoso. Mientras “la responsabilidad del control de estas plagas es del productor” —dijo Medina—, en la medida en que las plagas de acrídidos (o insectos ortópteros) representaron históricamente un problema nacional, la Argentina sí cuenta con un programa de contención enfocado en su vigilancia y mitigación. Y es justamente el que lidera Medina. Fue cambiando de nombre, pero existe desde fines del siglo XIX.

¿Podía entonces preverse este avance del tucura sapo? El funcionario mencionó las dificultades en la implementación local de programas de largo plazo: “Previo a 1950, la langosta era la plaga más severa del país. Después se controló y durante 50 años no apareció. O sea que no tenía sentido mantener 6000 personas trabajando en eso. Con estas plagas el problema es que desaparecen y dejan de ser un problema y las acciones de vigilancia se relajan, con lo que [después] se actúa tarde. Y hasta que uno mueve todo de nuevo…”

Esta relajación hace que también “la investigación sobre estos insectos sea muy escasa”, dijo, aunque adelantó que «un equipos del Conicet está trabajando en una estrategia de control biológico de la plaga a través de un hongo (inocuo para las personas), de modo de evitar el uso de pesticidas químicos».

Mientras tanto, la forma de controlar estas plagas cíclicas con tasas de reproducción tan alta es la detección temprana: «Tener una red de alerta.Verificar constantemente la presencia de los insectos y los niveles poblacionales”.

Ante la declaración emergencia fitosanitaria declarada por SENASA, el organismo continúa con tareas de control de la plaga. Asimismo, se recuerda a los productores la obligatoriedad de informar la presencia de ejemplares en los predios

El ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio (MAGIyC), informa que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) declaró la Emergencia Fitosanitaria hasta el 31 de marzo de 2021, con respecto a la plaga comúnmente denominada tucura sapo (Bufonacris claraziana Saussure), en las provincias del Chubut, Río Negro y Santa Cruz.

La medida estipula que toda persona responsable o encargada de explotaciones agrícolas y/o ganaderas, autoridades sanitarias nacionales, provinciales o municipales, que por cualquier circunstancia detecten la presencia de ejemplares de tucura sapo, están obligadas a notificar en forma inmediata y de manera fehaciente el hecho al SENASA u organismos provinciales.

En este sentido,  en el marco del encuentro que mantuvo el ministro Leandro Cavaco con el coordinador de Patagonia Sur de SENASA, Horacio Crovetto, se acordó continuar con las líneas de acción. ”Veo positivo  esta declaración de emergencia porque va  a permitir que todos estemos alertas y los protocolos de prevención se activen este año para evitar nuevos focos”, señaló Cavaco.

Líneas de acción

A fines de 2019, en conjunto con INTA, SENASA, INAI, CENPAT, autoridades de Cushamen y representantes de los pueblos originarios, el MAGIyC conformó un comité de contingencia para el abordaje  del manejo de la tucura en la localidad cordillerana y se diseñó un plan a corto y mediano plazo: a corto plazo, la urgente contención del avance de la plaga dio continuidad al plan  de acción que se está llevando adelante e integrando más recursos humanos.

A mediano plazo, lograr un compromiso con los productores y vecinos, organizando un plan de estrategias para visibilizar los focos y convertirlos en un plan operativo que incluya capacitaciones, priorizando la alerta temprana.

Se trataron temas referidos al trabajo en conjunto.

El ministro de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio del Chubut, Leandro Cavaco, mantuvo un encuentro con el director del Centro Regional Patagonia Sur de SENASA, Horacio Crovetto, en relación a la actividad que mantiene la Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA), administrada por la Provincia.

En el encuentro se trataron temas referidos al trabajo en conjunto que viene desarrollando la comisión, como la incorporación del lector ELISA al Laboratorio local del SENASA, adquirido con fondos de la COPROSA para el diagnóstico de enfermedades infectocontagiosas, entre otros.

Se trata de una iniciativa del Mercado Concentrador y la Agencia de Desarrollo Social y Productivo de la Municipalidad de Trelew.

El equipo técnico de SENASA asesoró en el Mercado Concentrador Chubut, a más de 20 productores hortícolas del VIRCh en la inscripción al Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) y requisitos exigidos por entes nacionales para la comercialización, como el Documento de Tránsito Vegetal (DTV), herramienta informática y documental que permite conocer el origen de la mercadería, desde que sale del establecimiento productivo y a lo largo de toda la cadena de comercialización.

Se trata de una iniciativa del Mercado Concentrador y la Agencia de Desarrollo Social y Productivo de la Municipalidad de Trelew para facilitar las inscripciones, renovaciones y formalizar la producción de la zona para poder ampliar las ventas y conocer la trazabilidad de los productos comercializados del valle.

Inscripción en RENSPA

Con el RENSPA, a través de un código se asocia al productor agropecuario con el predio donde realiza su actividad. Cuenta con datos del establecimiento, del productor, de la actividad que allí realiza y en este caso, de la producción hortícola. Se renueva anualmente o cada vez que exista una modificación en los productos comercializados.

La mayoría de los productores que acudieron a la inscripción venden o compran productos en el Mercado Concentrador y ofrecen sus productos en la feria “Paseo Trelew Primero”, todos los sábados en las instalaciones de la Sociedad Rural.

Fue cerca de Bahía Blanca, cuando agentes del organismo detectaron la carga compuesta de filetes de merluza, pez sable, cornalitos, palometas, besugos, trillas y meros.

Inspectores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) decomisaron 3.715 kilogramos de pescado. Eran transportados desde Mar del Plata hacia la provincia de Chubut sin ningún tipo de documentación sanitaria, se informó oficialmente.

El decomiso se produjo en el puesto ubicado en el kilómetro 714 de la ruta nacional Nº 3, cerca de Bahía Blanca, cuando agentes del Senasa detectaron la carga compuesta de filetes de merluza, pez sable, cornalitos, palometas, besugos, trillas y meros, según informo el Diario Jornada.

En virtud del riesgo que representaban para la salud de los posibles consumidores, el Senasa dispuso su decomiso y el envío a destrucción.

“El transporte en vehículos habilitados y la documentación sanitaria que acompaña a cada producto de origen animal o vegetal garantiza su aptitud para el consumo humano, al avalar que ha sido elaborado, despachado y transportado con las condiciones higiénico-sanitarias adecuadas”, indicó el comunicado del SENASA.

Con este tipo de acciones, “el Senasa verifica que los productos que se transportan sean aptos para el fin destinado y cumplan con las normas vigentes, así resguarda la salud de los consumidores, protege a los productores responsables y sostiene la sanidad animal y vegetal”, concluyó el organismo oficial. Resta aguardar cómo sigue el expediente.

El INTA, la Universidad Nacional de La Plata, el Senasa y agricultores familiares del Cinturón Hortícola del Gran Buenos Aires presentaron un bolsón para el transporte y comercialización de verduras frescas. Un proceso de más de dos años en el que participaron todos los actores de la cadena.

“El bolsón que transporte la verdura debe ser sustentable y económico para que llegue al consumidor fresca, limpia y que preserve su calidad”, afirmó Luis Pérez, presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de La 1610. Así, con esa premisa, investigadores del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (Ipaf) Región Pampeana junto con estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata, la Agencia de Extensión Rural La Plata del Inta, organizaciones de productores del cordón hortícola de La Plata y Florencio Varela y el Mercado Territorial de la Universidad Nacional de Quilmes iniciaron un proceso para pensar, diseñar y planificar qué tipo de envase es el mejor para los circuitos cortos de comercialización. El nuevo diseño es de código abierto y puede ser elaborarlo por cualquier persona u organización de manera gratuita.

El disparador del trabajo fue reemplazar las bolsas de polietileno, también llamadas “camiseta”, por un embalaje con materiales más sustentables y que ayuden a evitar el desperdicio de las hortalizas. “Las bolsas camiseta contaminan y, a largo plazo, son más onerosas para los consumidores”, señaló Sergio Justianovich, investigador del Ipaf Región Pampeana del Inta.

“En el cinturón hortícola platense se producen las hortalizas que consumen a diario unos 14 millones de personas de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense”, indicó Justianovich y agregó: “Para asegurar que los alimentos lleguen en las mejores condiciones hasta el consumidor, junto con los productores hortícolas trabajamos en el diseño de los envases”.

El nuevo envase fue diseñado para ser utilizado en la distribución de hortalizas frescas bajo la modalidad conocida como “bolsones”, que se enmarca en los circuitos cortos de comercialización, tales como las ferias directas del productor al consumidor y la distribución puerta a puerta o mediante grupos de consumidores organizados.

Para realizar esta prueba, la Cooperativa La Primera, integrante de la Red de Cooperativas Textiles de Buenos Aires dedicadas a confección de bolsos, marroquinería y textiles pesados avanza con la fabricación de 120 bolsones para 60 consumidores.

“Este nuevo envase no posee derechos de propiedad, ya que es de código abierto y se rige con un sistema de información pública en el cual, si una persona u organización quiere elaborarlo, puede hacerlo en manera gratuita”, destacó Laura Chierchie, becaria de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires.

Ecológicos y sustentables

El prototipo de envase seleccionado fue presentado el 11 de mayo en la asamblea que la “La 1610”, de Florencio Varela, realizó junto con el Mercado Territorial y los nodos de consumidores.

El bolsón elegido, producto de pruebas y contrapruebas evaluadas con todos los actores del circuito desde hace más de dos años, es retornable y será utilizado en una primera instancia en el nodo de consumo Las chavas, en el Patio de la Rosas de Lomas de Zamora, pertenecientes al Mercado Territorial.

Laura Orsi, una de las referentes de Las chavas, destacó que “el hecho de que los técnicos del INTA hayan traído este prototipo de bolsón, luego de aquellos encuentros iniciales, hace que todos quedaran fascinados. Además, están dispuestos a participar, a llevárselos, a probarlos, a limpiarlos y a traerlos de vuelta”. Y agregó: “Yo confío en que lo van a hacer, y es buenísimo que hayan llegado a diseñar este bolsón que vemos hoy. Estamos muy contentos”.

Para los mercados de proximidad, es fundamental contar con un envase que, tanto en el llenado, el transporte, la conservación y la utilización de las verduras que salen de la quinta y llegan a la mesa de la familia, sea sustentable en lo sanitario, lo ambiental y lo económico.

En este sentido, Pérez contó su impresión sobre el prototipo de bolsón que empezará a funcionar: “Yo creo que va a andar bien, hay que darle una oportunidad a la gente; la gente empezó a exigir cosas y me parece perfecto que digan los consumidores ‘quiero higiene’”.

“Esto es un círculo –continuó Pérez– que lo formamos nosotros con mucho trabajo y no lo pensamos abandonar”.

En el mismo sentido, José Villa, del grupo “El Progreso” de la organización de productores Guadalquivir, manifestó: “Esto es para bien, todos los compañeros están de acuerdo y creemos que va a funcionar”.

A partir de la necesidad de contar con bolsas que sirvan para transportar las hortalizas fraccionadas, se realizó un breve relevamiento donde se identificaron quince casos de distribución de bolsones de verduras frescas en distintas zonas del país, con las cuales se compartió la experiencia y el envase diseñado para que puedan adaptarlo y replicarlo en los diversos territorios.

Nuevos envases para comprar alimentos

Los circuitos cortos de comercialización son formas novedosas de distribución de alimentos, basados en el acercamiento entre la producción y el consumo. Ferias de la agricultura familiar, comercializadoras solidarias, mercados públicos, mercados cooperativos mayoristas, compra directa del estado, son algunas de las experiencias que llevan a la práctica la relocalización de la producción y consumo de alimentos.

La venta de bolsones de verduras y hortalizas de estación es uno de los circuitos cortos que más se expandió en los últimos años. Esta modalidad ya es habitual en algunos sectores, especialmente de las grandes ciudades, que buscan alternativas económicas y saludables al tradicional circuito de ventas en supermercados o verdulerías.

“El proyecto surge de un trabajo colectivo de distintas organizaciones del cordón hortícola platense, de grupos de consumidores, del Senasa, del sistema de extensión del Inta, la Universidad de La Plata y Quilmes, a partir del armado de esquemas de comercialización en circuitos cortos de hortalizas frescas, donde aparece la necesidad de disponer de envases y embalajes funcionales y que se adecuen a esa dinámica de producción y de consumo”, señaló Justianovich.

Por su parte, Teófilo Isla –referente de la Comisión de Agricultura Familiar del Senasa (Senaf) – aseguró que, en el caso de la comercialización con bolsón, nos parece importante que el desarrollo de tecnologías apropiadas contemple dos cuestiones: por un lado, la mirada de la inocuidad de los alimentos, es decir, que no se produzcan contaminaciones a causa de la tecnología; y, por otro, la formalización y la trazabilidad.

“Nosotros aspiramos a que los canales cortos de comercialización puedan trabajar en forma legal, segura y con garantías de que no van a generar problemas a la salud”, destacó Isla y agregó: “Impulsamos el Convenio de Cooperación técnica Inta-Senasa para la Agricultura Familiar, donde se impulsan y desarrollan tecnologías apropiadas para fortalecer el sector”.

En este sentido, Edurne Battista, diseñadora industrial del Ipaf, expresó que fue fundamental que en el proceso de investigación estuvieran involucrados todos los actores de la cadena. “Se hicieron talleres entre productores de alimentos, transportistas y consumidores con el equipo técnico, analizamos las bolsas camiseta para luego encuestar sobre los materiales y modelos de envases que ellos consideran como más adecuados”, manifestó.

A partir de estos datos, estudiantes de diseño de la UNLP confeccionaron 60 envases correspondientes a siete prototipos diferentes. Esos bolsones fueron evaluados por la organización de productores “la 1610”, el Mercado Territorial de la Universidad Nacional de Quilmes, los transportistas y los nodos de consumo.

Impacto ambiental: La huella de carbono de los dos envases retornables por consumidor, representan el CO2 –dióxido de carbono– equivalente a siete meses de uso de 48 Bolsas Pead –que utilizaría ese consumidor durante el mismo período–. Es decir que, a partir del séptimo mes de uso, y durante la vida útil de esos dos envases retornables, habrá un ahorro significativo de CO2.

Impacto económico: En 6,6 años se iguala el costo de dos envases retornables (rafia laminada) y el de las 48 bolsas Pead. Tomando como referencia la cotización actual para 120 Envases (270 pesos cada uno).

En tanto que en 3,7 años se iguala el costo de dos envases retornables y el de las 48 bolsas Pead. Tomando como referencia una “cotización estimada/ proyectada” para 6.000 Envases Retornables (150 pesos cada uno).

Impacto social: Producto de lo anterior, se puede asumir que mejora el desempeño social de quienes producen y quienes consumen ya que se incorpora a todos los eslabones de la cadena de producción de alimentos –productores, transportistas y consumidores–, sumado a los fabricantes de envases, pertenecientes a la Red de Cooperativas Textiles de Buenos Aires.