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La Peque se consagró en el Grand Slam que se cumplió en Rusia.

Paula Pareto en su regreso a la actividad se quedó con la medalla dorada en el Grand Slam de Ekaterinburgo, Rusia, después de superar en la final a la esolvena Marusa Stangar en la categoría de menos de 48 kilogramos.

Pareto recibió un bye en la primera instancia y en cuartos de final superó a la española Laura Martínez Abelenda. Luego, en semis, venció a la local sabina Giliazova para en la final consagrarse frente a la mencionada Stangar.

Este es el segundo título de Grand Slam logrado por Peque, después de aquel que consiguiera en Río de Janeiro 2012. Esta presea llega para hacer crecer aún más su ya frondoso palmarés, que incluye medallas doradas en los Juegos Olímpicos de Río 2016; del Mundial de Kazakhstan 2015, de tres Panamericanos, Guadalajara 2011, Panamá 2017 y San José de Costa Rica 2018; tres Grand Prix, y nueve Abiertos Continentales.

Río Negro

Las autoridades rusas informaron que suspenden la participación en el acuerdo de desarme y prometieron desarrollar nuevos misiles de alcance medio. Días atrás Washington anunció su salida tras acusar a Moscú de incumplimientos.

Rusia anunció este sábado la suspensión de su participación en el tratado de desarme nuclear INF. Ocurre como respuesta a la retirada de EEUU. Asimismo, prometió que desarrollaría nuevos misiles de alcance medio.

Moscú y Washington llevaban tiempo acusándose recíprocamente de violar este acuerdo sobre las fuerzas nucleares de alcance intermedio (INF, Intermediate-Range Nuclear Forces), heredado de la Guerra Fría.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ya anunció el año pasado que su país se retiraría del tratado INF, a menos que Rusia cumpliera con las obligaciones que impone el acuerdo.

“Nuestros socios estadounidenses anunciaron que suspendían su participación en el acuerdo, y nosotros la suspendemos por nuestra parte”, afirmó el presidente ruso Vladimir Putin, citado por agencias de prensa rusas.

Por su parte, el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, señaló en Twitter que los fondos que estaban reservados al INF ahora serán destinados “a financiar investigaciones y el desarrollo de nuevas armas”.

Para Medvedev, la “retirada unilateral” estadounidense “agrava la situación en términos de seguridad internacional y estabilidad estratégica”.

Durante una reunión televisada con sus ministros de Exteriores, Serguéi Lavrov, y de Defensa, Serguéi Shoigu, Putin dijo que Rusia no tomará la iniciativa de reiniciar negociaciones de desarme con Estados Unidos.

“Esperaremos hasta que nuestros socios hayan madurado lo suficiente para llevar a cabo un diálogo consecuente y de igual a igual con nosotros en este importante asunto”, dijo el presidente ruso.

Estados Unidos anunció el viernes su retiro del histórico tratado INF sobre las armas nucleares de alcance intermedio, debido a supuestas violaciones de Rusia.

Washington abandonará totalmente este acuerdo “dentro de seis meses” si “Rusia no vuelve total y plenamente, de forma verificable, al tratado” destruyendo los misiles y lanzadoras que supuestamente ha desplegado, y que violan el pacto, declaró el sábado el secretario de Estado, Mike Pompeo.

En diciembre pasado, Estados Unidos había dado a Moscú 60 días para desmantelar misiles que, según Washington, violan el acuerdo INF.

Pero, según Rusia, esos polémicos misiles, los 9M729, sí están permitidos por el tratado. El ministerio ruso de Exteriores aseguró además que “hizo todo para salvar el tratado” en el curso de numerosos contactos diplomáticos.

El tratado INF, negociado por el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan y el líder soviético Mijaíl Gorbachov, prohibió el uso de misiles con un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros y puso fin al peligroso desarrollo de cabezas nucleares entre ambos.

El acuerdo resolvió la crisis de los misiles soviéticos SS-20 que apuntaban contra las capitales europeas occidentales y por los que Estados Unidos desplegó misiles Pershing.

Pompeo señaló que su país –que anunció formalmente sus preocupaciones respecto al acuerdo hace dos meses– trató con Rusia más de 30 veces el tema de las presuntas violaciones al tratado.

Pompeo dijo, sin embargo, que Washington estaba “listo” para continuar hablando con Rusia “sobre el tema del desarme”.

El propio Trump dijo a la prensa que quisiera “juntar a todo el mundo en una habitación grande y hermosa y hacer un nuevo tratado”, pero que, entretanto, Estados Unidos no puede encontrarse “en una situación desventajosa”.

Putin había advertido previamente que la retirada de Washington del INF llevará a una nueva carrera armamentista.

En Bruselas, la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) emitió una nota oficial en la que respaldó plenamente la decisión estadounidense.

A su vez, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, llamó a las dos partes a que preserven el tratado mediante un “cumplimiento completo”.

Por su lado, China, que no forma parte del tratado ni está limitada por sus restricciones, se declaró el sábado “opuesta” a la retirada unilateral de Washington del tratado, e instó a los dos países a un “diálogo constructivo” para evitar “consecuencias negativas”.

“China se opone a la retirada de Estados Unidos del tratado, y exhorta a Estados Unidos y Rusia a resolver sus diferendos (…) mediante un diálogo constructivo”, indicó Geng Shuang, un portavoz del ministerio chino de Exteriores.

“La retirada unilateral de Estados Unidos podría generar una serie de consecuencias negativas (…)”, advirtió el portavoz chino.

Días atrás, previo al anuncio de retirada de EEUU y Rusia del tratado, los expertos nucleares del Boletín de Científicos Atómicos anunciaron que el reloj del fin del mundo continúa a dos minutos de la medianoche.

El reloj imaginario, creado inicialmente para alertar sobre las posibilidades de una guerra nuclear que ponga fin a la vida humana en la tierra, se sitúa al borde del apocalipsis, con cifras similares a 1953 durante la guerra fría.

Los cálculos recientemente difundidos tienen en cuenta también al cambio climático. Sin embargo, al ser realizados previamente a los anuncios de Washington y Moscú, podría esperarse que en el próximo anuncio, la hora del fin de la humanidad este más cerca de la medianoche.

Ámbito

Así lo anunció este viernes Mike Pompeo, el secretario de Estado estadounidense; será efectivo desde el sábado.

El gobierno de Donald Trump anunció este viernes que desde el sábado suspenderá la participación de Estados Unidos en un acuerdo firmado con Rusia que desde la Guerra Fría ha sido pieza central del control de armas y cuya eliminación es vista por analistas como una peligrosa decisión que podría desatar una carrera armamentista.

Al hacer el anuncio, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, dijo que Estados Unidos suspenderá sus obligaciones con el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por su siglas en inglés), de 1987, a partir del 2 de febrero, pero agregó que podría volver a cumplirlo en 180 días si Rusia también accede a respetarlo.

En un comunicado emitido minutos después, Trump explicó la polémica decisión afirmando que “Rusia ha violado el tratado con impunidad, desarrollando y desplegando secretamente un sistema de misiles prohibido que constituye una amenaza a nuestros aliados y nuestras tropas en el extranjero”.

El proceso de retirada “estará completado en seis meses a menos que Rusia retome su cumplimiento destruyendo todos los misiles, lanzaderas y equipos asociados” que violan el tratado, agregó el mandatario, citado por la cadena CNN.

El vicecanciller ruso, Serguei Riabkov, alertó que la suspensión del tratado “significa, de facto, que Estados Unidos se libera de cualquier clase de restricción” y que, “en el peor de los escenarios, ahora mismo pueden aparecer en tierra 24 misiles de crucero Tomohawk con cargas nucleares”.

Una retirada de Estados Unidos, que es esperada desde hace varios meses, pondría fin a años de una disputa no resuelta sobre el cumplimiento ruso del pacto, que fue firmado en en Washington por Ronald Reagan y Mijail Gorbachov.

El tratado entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética fue el primero en eliminar todos los misiles de crucero nucleares y convencionales, y sus lanzaderas, de corto y mediano alcance, es decir, con un alcance entre 500 y 5.500 kilómetros.

Rusia niega haber violado el acuerdo, y su presidente, Vladimir Putin, ha advertido que una retirada de Estados Unidos desencadenaría una carrera armamentista, porque si Washington empieza a desarrollar los misiles prohibidos, Moscú hará lo mismo. Funcionarios estadounidenses han expresado su preocupación de que China, que no es parte del tratado, está ganando una importante ventaja militar en Asia al desplegar una gran cantidad de misiles con alcances superiores al límite establecido por el pacto.

Pompeo dijo a principios del mes pasado que Estados Unidos daba 60 días a Rusia para volver a cumplir el acuerdo antes de que Washington diera una notificación formal de retirada, que antecederá en seis meses a la retirada efectiva.

El plazo de 60 días expiraba mañana, y Pompeo dijo hoy a la prensa en el Departamento de Estado que los esfuerzos para convencer a Rusia de cumplir el pacto han fracasado y que suspenderá su adhesión a los términos del acuerdo ante la violación “sin remordimiento” rusa.

Poco después, la OTAN urgió a Rusia a “utilizar los seis meses que quedan para volver a un cumplimiento verificable para preservar el tratado INF” y agregó que tomará las medidas necesarias para garantizar la credibilidad y efectividad de toda la postura de defensa y disuasión de la alianza.

En su comunicado, Trump dijo que Estados Unidos desarrollará sus “propias opciones de respuesta militar y trabajaremos con la OTAN y nuestros aliados y socios para negar a Rusia cualquier ventaja militar derivada de su conducta ilegal”.

La posibilidad de una retirada estadounidense ha causado alarma global. Decenas de legisladores y funcionarios locales de Estados Unidos, Canadá y Europa firmaron una carta enviada a Trump y a Putin expresando sus temores ante las consecuencias del colapso del INF.

Los cancilleres de Alemania, Austria, Bélgica, Hungría, Lituania y Letonia apelaron hoy al diálogo para evitar que deje de aplicarse el tratado, una situación que supondría un desafío para la seguridad de la Unión Europea (UE).

Una retirada estadounidense del pacto deterioraría aún más las relaciones con Rusia, que están en su punto más bajos en décadas, además de desatar un debate entre los aliados europeos de Washington sobre si las supuestas violaciones rusas no ameritan medidas como el despliegue de misiles estadounidenses equivalentes en Europa. Estados Unidos no tiene misiles con capacidad nuclear en Europa; los últimos de ese tipo fueron retirados en línea con el INF.

 

Diario Popular

El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, expresó su preocupación por el propósito de Washington de reconocer como presidente de Venezuela al diputado opositor Juan Guaidó, que funge como dirigente del Parlamento en desacato.

“Ha trascendido que ahora Estados Unidos reconocerá o podría reconocer como presidente de Venezuela al jefe del Parlamento y no a Nicolás Maduro (…) Esto es alarmante”, dijo Lavrov en una rueda de prensa.

Esto sugiere, agregó el canciller ruso, que los estadounidenses continúan con su línea orientada a tumbar a Gobiernos que no comulguen con sus políticas.

Lavrov reiteró el apoyo de su país a los esfuerzos internacionales para restablecer el diálogo entre el Gobierno venezolano y la oposición, un diálogo que de momento patina por “la influencia, ante todo, de Estados Unidos sobre el sector irreconciliable de la oposición”.

“Precisamente esa influencia ha convertido a un sector de la oposición en irreconciliable y esto es muy lamentable”, subrayó.

El canciller ruso instó a Estados Unidos y otros países a evitar cualquier tipo de injerencia en los asuntos internos de Venezuela.

El 15 de enero la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría opositora, aprobó el proyecto de Acuerdo de Ley sobre la declaratoria de usurpación de la presidencia por parte del jefe de Estado, Nicolás Maduro.

Maduro, heredero del fallecido líder Hugo Chávez, ganó las elecciones presidenciales en mayo de 2018 con más del 67% de los votos, pero esos resultados no fueron reconocidos por muchos países del mundo.

Estados Unidos y varios países de su órbita no reconocieron los resultados de las elecciones.

Sputnik Mundo

 El presidente Donald Trump negó enfáticamente este lunes haber trabajado jamás para el gobierno de Rusia. Sus declaraciones llegan después de un reporte publicado por un importante diario de Nueva York el pasado viernes, donde se revelaba que el FBI había iniciado una investigación sobre él en el 2017, para investigar si era un agente del Kremlin.

“Nunca he trabajado para Rusia y tú sabes esa respuesta mejor que nadie. Nunca he trabajado para Rusia. Es una desgracia que tan solo hagas la pregunta”, respondió el presidente, en un encuentro con periodistas afuera de la Casa Blanca.

El sábado en la noche Trump había llamado al programa de su amiga Jeanine Pirro, en la cadena Fox News, y causado un mini escándalo, al no responder directamente que no, cuando la presentadora le preguntó si era un agente de Rusia. “Es la cosa más insultante que jamás me hayan preguntado”, fue la respuesta del presidente esa noche. “Creo que es el artículo más insultante de mí que han escrito jamás, y si lo lees, verás que no encontraron nada”, agregó.

Según un reporte de la agencia AP, varios miembros del staff presidencial y otros funcionarios de la Casa Blanca, se sintieron muy incómodos por la ambigua respuesta de Trump.

Otro importante diario de la capital publicó un artículo en el que reportaban que el presidente se quedó con las notas de los traductores en sus reuniones con Putin, y les ordenó que no contarán a nadie lo discutido.

La investigación del FBI fue abierta después de que el presidente despidiera a su entonces director, James Comey, en mayo del 2017. Comey estaba a cargo de la investigación sobre la inherencia de Rusia en las elecciones del 2016.

El Intransingente

¿Trabajó Donald Trump como agente secreto al servicio de Rusia?

La política y medios de Estados Unidos se vieron sacudidos este fin de semana por dos reportes periodísticos que revelaron polémicos detalles sobre la cuestionada —e investigada— relación del presidente con Rusia y su homólogo, Vladimir Putin.

El viernes, el diario The New York Times publicó que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) abrió una investigación de contrainteligencia en 2017 para determinar si Trump estaba trabajando para Moscú en contra de los intereses estadounidenses, ya fuera de manera intencional o no.

Pero además, The Washington Post informó este domingo que Trump intentó ocultar a los trabajadores de su propio gabinete el contenido de sus encuentros con el presidente Putin.

“Creo que es la cosa más insultante que me han preguntado nunca”, dijo el mandatario este sábado en Fox News cuando se le preguntó telefónicamente si alguna vez había trabajado para Rusia, a lo que nunca llegó a responder durante esa entrevista.

Sin embargo, este lunes el mandatario estadounidense fue más enfático. “Nunca trabajé para Rusia”, dijo mientras conversaba con periodistas en la Casa Blanca y calificó las informaciones sobre sus vínculos con Putin como “una mentira grande y gorda”.

Sin detalles de sus conversaciones

La investigación de The Washington Post asegura, citando a actuales y antiguos trabajadores del gobierno, que Trump ocultó información sobre sus conversaciones recientes con Putin.

Asimismo, afirma que no hay ningún registro detallado de los encuentros que mantuvieron en cinco lugares distintos en los dos últimos años.

Después de la reunión mantenida en 2017 en Hamburgo, Alemania, Trump tomó las notas de su intérprete y le ordenó que no revelara lo que se había discutido a otros funcionarios estadounidenses, según el rotativo.

En 2018, los dos presidentes hablaron a puerta cerrada durante dos horas en Helsinki, Finlandia, con la única presencia de sus intérpretes.

Según los exfuncionarios citados por el diario, el secretismo sobre estos diálogos es algo totalmente inusual y contrario a las políticas de anteriores presidentes de EE.UU.

“Todo es un engaño”

“No estoy ocultando nada. No hay nada que me preocupe menos”, dijo Trump cuando se le preguntó en Fox News si le importaría que salieran a la luz los detalles de su conversación privada en Helsinki.

Aseguró que habló con Putin “como hacen todos los presidentes” y que ambos habían mantenido un “gran diálogo sobre cosas muy positivas”.

“Cualquiera pudo haber escuchado esa reunión. Esa reunión está disponible para todos”.

“Todo el asunto de Rusia es un engaño”, afirmó.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo que la historia era tan “escandalosamente inexacta” que ni siquiera merecía una respuesta.

Contra los intereses estadounidenses

Solo dos días antes, The New York Times ya había desatado polémica al publicar que el FBI investigó en 2017 si Trump trabajaba para el gobierno ruso.

Según este periódico, agentes del Buró estaban tan preocupados después de que Trump despidiera a James Comey como director del FBI que decidieron abrir la investigación para esclarecer si Trump estaba actuando contra los intereses estadounidenses.

Esta investigación se acabó integrando en la que inició la comisión especial liderada por el ex director del FBI Robert Mueller sobre la supuesta trama rusa para interferir en las elecciones presidenciales de EE.UU. en 2016.

Al poco de conocerse la noticia, Trump arremetió duramente contra el FBI a través de su cuenta de Twitter.

“Acabo de enterarme en The New York Times que los ex líderes corruptos del FBI, casi todos despedidos o forzados a abandonar la agencia por muy malas razones, abrieron una investigación sobre mí, sin razón y sin pruebas, Después de despedir al mentiroso de James Comey, ¡una sordidez total!”, dijo.

“La idea de que el presidente Trump es una amenaza para la seguridad nacional estadounidense es absolutamente ridícula”, dijo en CBS el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien no respondió preguntas específicas sobre si estaba al corriente de las investigaciones de de contrainteligencia del FBI cuando él estuvo al frente de la CIA.

Críticas demócratas

Pero las críticas de los demócratas no se hicieron esperar. Este domingo dijeron que las últimas revelaciones entre la relación de Trump con Putin y Rusia plantean serias dudas.

“¿Por qué es tan amable con Vladimir Putin? Un hombre que fue agente de la KGB, que nunca fue amigo de Estados Unidos… (…). ¿Por qué es el mejor amigo del presidente Trump?No lo entiendo”, dijo al canal ABC el senador demócrata por Illinois Dick Durbin.

“Creo que es curioso que durante todo el verano cuando comenzaron estas investigaciones, Trump repetía casi como un loro las políticas de Putin (…). Lo tenías diciendo solo cosas buenas de Putin”, dijo en CNN Mark Warner, senador de Virginia.

Warner subrayó que el gobierno de EE.UU. aún no sabe qué pasó en las reuniones entre ambos, incluida la cumbre de Helsinki donde Trump defendió inicialmente (aunque luego corrigió sus palabras) la postura de Putin —rechazada por las agencias de inteligencia estadounidenses— de que Rusia no interfirió en los comicios de 2016.

“El gobierno estadounidense no sabe lo que se discutió entre Trump y Vladimir Putin en ese francamente patético y vergonzoso encuentro”, concluyó el senador.

BBC

Con una popularidad tocada y una relación tensa con Occidente, el presidente ruso afronta un año clave para su legado y su posible sucesión.

El Kremlin suele presentarle como una especie de zar, como el salvador de Rusia. El antiguo espía hecho a sí mismo, fuerte, visceral y cercano al pueblo que logró que el país dejase de estar de rodillas tras el colapso de la Unión Soviética. Pero Vladímir Putin afronta este 2019 un periodo clave para el legado que dejará cuando, en 2024 —si no se produce ninguna maniobra legal—, deje definitivamente la presidencia de Rusia. Un momento decisivo para terminar de construirlo y asentarlo. Pero también para mantenerlo. Y de mantenerse en los libros de historia nacionales como ese ‘guardián del alma rusa’ que busca ser.

Si 2018 fue un año con algunas victorias pero extremadamente complicado, el que comienza lo será aún más para Rusia y para Putin, considera Mark Galeotti, experto en política y seguridad rusas. “Su principal objetivo ahora mismo es garantizarse su supervivencia y lograr que todo siga funcionando, pero está perdiendo la conexión con la ciudadanía rusa”, apunta Galeotti, miembro del Instituto de Relaciones Internacionales de Praga. El presidente ruso, de 66 años, que el pasado marzo logró revalidar el que debería ser su último mandato con una histórica mayoría (casi 77%), debe lidiar ahora con la renqueante economía del país euroasiático, el creciente descontento social y las constantes crisis en el terreno internacional en el que Rusia reclama su papel —con métodos de diversa índole— como superpotencia.

El líder ruso cumplirá dos décadas en el poder —entre sus años de presidente y primer ministro— y toca hacer el balance de logros y daños. No ha empezado bien este último periodo de seis años. Sus índices de popularidad han bajado y están casi al mismo nivel — si no algo menos— que antes de que se anexionase Crimea (en marzo 2014) y de cumplir lo que considera “una justicia histórica”. Con un discurso nacionalista, conservador, beligerante y a ratos paternalista, Putin mantiene el apoyo de un 65% de los rusos; un porcentaje con el que cualquier político estaría contento, ha apuntado el analista Leonid Bershidsky, pero que supone una pérdida de casi 20 puntos y que en el caso de Putin puede ser síntoma de grietas. Y más si ese dato se lee con otro que va de la mano con su fórmula personalista de gobierno: el 61% de los rusos cree que el presidente es totalmente responsable de los problemas de la nación; en marzo de 2014 lo pensaba el 52%, según un sondeo del centro Levada.

La impopular decisión de aumentar la edad de jubilación ha provocado una de esas grietas. La medida, que entra en vigor —aunque progresivamente– en las próximas semanas, no solo ha derivado en protestas ciudadanas; también ha contribuido a que empiece a erosionarse la super-mayoría de Rusia Unida, apunta la investigadora de la Universidad de Maryland Maria Snegovaya. Y aunque las manifestaciones no llegaron a cuajar a nivel nacional, la desazón le ha costado algunos disgustos en las elecciones regionales que pueden volver a repetirse, dice esta experta en estudios rusos.

Es, sin embargo, la disminución de los ingresos reales durante los últimos cuatro años lo que está causando verdadera frustración y ansiedad entre la ciudadanía rusa, que ve cómo su poder adquisitivo merma por un efecto acumulado de las fluctuaciones del precio de los hidrocarburos, las sanciones occidentales o la fuga de inversiones. “La economía rusa está estancada e incluso el propio Putin reconoce que el país necesita una ‘nueva base tecnológica’”, sostiene Emily J. Holland, profesora de Ciencias Políticas de la Academia Naval de EE UU.

Ya se está notando en la cesta de la compra. Los precios de los alimentos aumentaron un 3,3% de enero a noviembre del año pasado, mientras que en la media de los países de la UE ese aumento fue de un 1%, según el Servicio Federal de Estadísticas del Estado (Rosstat). También en las condiciones de vida: solo un 40% de los rusos se ha ido de vacaciones en fin de año —una gran tradición— frente al 70% de hace dos. El Banco Central de Rusia aumentó las tasas dos veces a finales de 2018 para evitar la inflación. Y pese a esto, los economistas predicen que esta superará su objetivo del 4% y alcanzará el 5% para 2019.

Al inaugurar su mandato, Putin prometió mejorar los estándares de vida de los rusos aumentando el gasto en salud y educación y dar vida a la estancada economía rusa. Se marcó nueve “objetivos de desarrollo nacional” para 2024. Entre ellos, reducir a la mitad el nivel de pobreza (bajo cuyo umbral viven 20 millones de los 144,5 millones de rusos) y situar a Rusia entre las cinco principales economías del mundo. Propósito oceánico, ya que no se espera que el PIB ruso supere el 2%. “La incertidumbre en el precio del petróleo, la posibilidad de otra crisis financiera mundial y la falta de inversión extranjera están empujando al Kremlin a extraer cada vez más recursos de la población rusa para crear reservas de seguridad. Eso explica medidas como el aumento del IVA, los peajes adicionales o el aumento en la edad de jubilación”, dice Snegovaya.

El descontento económico es palpable. Y el Gobierno tiene miedo de que cristalice y vaya calando y creando un tejido social resistente. Putin tiene miedo a la disidencia y ahora que ha logrado neutralizar prácticamente a la oposición —la única voz potente es Alexéi Navalni y se le impidió concurrir a los comicios de marzo— trata de combatirla restringiendo los derechos de manifestación, poniendo coto a las redes sociales o incluso poniendo en marcha una campaña de represión cultural hacia géneros contestatarios como el rap.

Bajo esa batuta, trata de evitar que se vea cualquier signo de que las cosas no van bien. Ahora, una nueva ley quiere prohibir incluso que se muestren los carteles con el tipo de cambio del rublo en el exterior de las casas de cambio que, en ciudades como Moscú, adornan casi cada esquina. No es algo para nada casual. El año pasado el rublo perdió un 15,5% de su valor frente al euro (más de un 21% frente al dólar) y ahora la moneda de la UE se cambia a casi 80 rublos.

Relaciones complicadas

Tras casi cinco años de crecientes e imparables tensiones, los rusos se muestran también cansados del aislacionismo de Rusia hacia Occidente y empiezan a preocuparse. Si en 2017 solo el 24% de la ciudadanía consideraba necesario mejorar definitivamente las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea, ese porcentaje subió en 2018 al 36%.

Pese a esto, Dmitri Suslov, profesor de la Escuela Superior de Economía de la Universidad Nacional de Investigación, con sede en Moscú, considera que las relaciones con EE UU y con la UE difícilmente mejorarán. Este experto en política exterior rusa vaticina que en los próximos meses se desestabilizará de nuevo la situación en Ucrania, tanto en el Donbás —donde el conflicto entre los leales a Kiev y los separatistas prorrusos respaldados por el Kremlin ha causado ya más de 10.000 muertos— como en el Mar de Azov. Y todo cuando aún colea el incidente en el estrecho de Kerch, donde guardacostas rusos abordaron, tirotearon y apresaron una flotilla ucrania por entrar en aguas que Rusia considera suyas. “La desestabilización acercaría a EE UU y la UE y afianzaría el eje antirruso”, dice Suslov, que apunta que sería la “excusa” para imponer nuevas sanciones contra Moscú.

Putin lleva un tiempo clamando que está listo para conversar con el presidente estadounidense, Donald Trump, pero es muy complicado que esto suceda, reconoce la profesora Emily Holland, experta en relaciones EE UU-Rusia. Y esa falta de diálogo, sostiene Suslov, va a ser “aún más preocupante” cuando dentro de unos meses se produzca la retirada real de EE UU del tratado clave de la Guerra Fría para el control de armas nucleares de corto y medio alcance (el llamado INF). “Si no hay un control de armas y si EE UU coloca misiles nucleares en Europa, volveríamos a una situación como la de los años noventa. Y eso es bastante peligroso, porque la situación actual es más conflictiva y mucho menos manejable que en la Guerra Fría”, dice.

El año que termina también ha dejado algunas importantes victorias de Putin en el mapa geopolítico global que marcarán la senda en 2019. Con la retirada de EE UU de Siria, Moscú reforzará su papel en Oriente Próximo, también continuará diversificando su política hacia Asia Pacífico y tratará de ganar terreno en África. E incluso puede intentar aumentar hasta el extremo la integración con Bielorrusia. Además, Rusia ha intensificado el diálogo con Japón para la preparación de un tratado de paz —el gran tema pendiente desde 1945— y la resolución de los conflictos territoriales entre ambos países. “Si se lograra sería uno de los grandes puntos del legado de Putin en política exterior”, señala Suslov.

Legado y sucesor

“Putin ha sido increíblemente afortunado durante su mandato. Occidente estaba centrado en otros asuntos, como el terrorismo global, y los altos precios del petróleo impulsaban el crecimiento de la economía rusa. Había dinero para gastar… Ahora la situación es otra. No es desastrosa, pero no es buena”, dice Mark Galeotti. Y eso puede empañar su legado en la recta final y la forma en la que le ve la ciudadanía rusa, considera este experto.

Todavía tiene casi un lustro por delante, pero Putin “comenzará a buscar ahora seguridad para sí mismo y seguridad para su legado”, afirma Galeotti. En las últimas semanas, han crecido los rumores de que el Kremlin podría llevar a cabo una reforma constitucional que permita a Putin concurrir por tercera vez consecutiva a las elecciones en 2024. Y perpetuarse así en la presidencia. Algo que la profesora Holland considera factible, pero sobre lo que el experto del Instituto de Relaciones Internacionales de Praga es escéptico. “Sería reconocer un fracaso: que Putin no ha logrado encontrar a nadie para sucederle”, remarca Galeotti.

Hay otras fórmulas menos costosas que permitirían al antiguo espía del KGB hacerse a un lado pero seguir en el poder. Una opción es repetir la maniobra de 2008 —cuando Dmitri Medvedev ocupó la presidencia— y volver al puesto de primer ministro. Otra, tomar el sillón de mando de un Consejo de Estado remodelado y con nuevos poderes sobre, por ejemplo, las fuerzas militares.

Pero ambas implican que Putin debe designar a su delfín. Hace ya tiempo que abrió el casting. El líder nacionalista ruso busca, por supuesto, a alguien leal. Pero también joven. Y a ser posible que se haya fogueado en los terrenos locales. En los últimos años, Putin ha colocado a una cosecha de funcionarios jóvenes el frente de algunas gobernaciones locales. Personas que le deben toda su carrera, como su ex guardaespaldas, Alexéi Dyumin, de 46 años, que desde 2016 es gobernador de la región occidental de Tula. No obstante, analistas como Galeotti sostienen que la persona que sucederá al que ya es el dirigente más longevo de Rusia desde Stalin todavía es desconocida.

El País

Para frenar la caída de los precios la OPEP y otros grandes jugadores acordaron reducir la oferta de barriles diarios. El ministro de Energía ruso, Alexander Novak, dijo hoy que los precios del petróleo, que cayeron en más de un tercio este trimestre, se estabilizarían en la primera mitad de 2019.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros grandes productores liderados por Rusia acordaron a principios de este mes reducir su bombeo combinado de crudo en 1,2 millones de barriles por día a partir de enero para frenar la caída en los precios.

“Creo que durante el primer semestre, debido a los esfuerzos conjuntos que fueron confirmados por los países de la OPEP y no OPEP en diciembre, la situación será más estable y equilibrada”, dijo Novak en una entrevista en Rossiya-24 TV.

Novak destacó que no hay propuestas para una reunión extraordinaria con la OPEP, mientras que atribuyó la caída en los precios del petróleo a factores macroeconómicos.

“Esos son los factores fundamentales: la disminución de la demanda en invierno y, por supuesto, la macroeconomía, ya que hemos presenciado una caída en la actividad económica mundial en el final del año y una caída en los mercados bursátiles”, destacó.

Los precios del petróleo cayeron el viernes y cerraron la semana con pérdidas de más del 11%, tocando sus niveles más bajos desde el tercer trimestre de 2017, debido un que el exceso de suministro mantuvo alejados a los compradores antes de las fiestas de fin de año.

El Comodorense

Un terremoto de magnitud 7,5 sacudió hoy las costas de la península Kamchatka, Rusia, bañada por el océano Pacífico, y provocó una alerta de tsunami en la zona, que fue retirada casi inmediatamente.

Según informó el Servicio Geofísico local, el terremoto se sintió a las 05:01 locales del viernes (17:01 GMT) y tuvo su epicentro a varias decenas de kilómetros de las islas Komandorski y a menos de 200 kilómetros de la costa oriental de Kamchatka, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta.

En realidad, fueron dos terremotos simultáneos, uno de magnitud 7,5 a una profundidad de 85 kilómetros y otro de magnitud 7,4 a 40 kilómetros de profundidad en el mar de Béring.

Los habitantes de localidad de Nikólskoye, en la isla de Béring, sintieron temblores de magnitud 5, mientras en la capital peninsular, Petropavlovsk-Kamchatski, sintieron sólo temblores de magnitud 2.

El Ministerio para Situaciones de Emergencia informó de que el terremoto no causó víctimas en la región, famosa por sus numerosos volcanes, algunos aún activos.

Seguidamente, el Centro de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió un aviso de tsunami en un área de 300 kilómetros en torno al epicentro del seísmo cerca de la costa rusa, aunque poco después matizó que las olas no superarían el metro de altura.

“El aviso de tsunami ha sido levantado. Las olas no amenazan zonas de población”, explicó Yulia Anánieva, portavoz de Emergencias en Kamchatka.

Con todo, los servicios de emergencia se personaron en las localidades más cercanas al epicentro del terremoto para comprobar que no había grietas en suelos, paredes y techos de viviendas y otros edificios.

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió en julio del 2017 una zona marina al este de Nikólskoye, donde viven varios cientos de personas.

Kamchatka, la zona de mayor actividad sísmica de Rusia, es una región de 270.000 kilómetros cuadrados, pero que está poblada por apenas 320.000 personas.

En el 2006 fue escenario de un fuerte terremoto de magnitud 7,9 que causó destrozos menores y no dejó víctimas mortales.

Este territorio, por donde pasa un cordón volcánico de más de 700 kilómetros, acoge 68 volcanes, 29 de ellos activos, que aglutinan el 12 % de la actividad volcánica de todo el mundo.

 

 

El Comercio

BUENOS AIRES (Sputnik) — Rusia y Argentina prevén firmar un documento sobre la cooperación en sector nuclear durante la visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a Buenos Aires, declaró a los medios el embajador ruso en Argentina, Dmitri Feoktístov.

Buenos Aires acogerá la cumbre del G20 entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre.

“Uno de los documentos que se firmarán será un acuerdo sobre la cooperación estratégica entre Rusia y Argentina en el sector nuclear”, dijo el embajador.

Se trata de diversas líneas de colaboración, incluida una posible construcción de una central nuclear de diseño ruso, añadió.

Además, afirmó que “se debate la construcción de una central nuclear de menor capacidad y, probablemente, construcción o venta de una planta nuclear flotante, similar a la Akademik Lomonosov, a los argentinos”.

“Vamos a firmar media docena de distintos convenios”, señaló el embajador ruso en Argentina, Dmitri Feoktistov.

© SPUTNIK / VITALY BELOUSOV
Rusia lanza una ‘invasión blanda’ en América Latina y empieza con Argentina

El Gobierno argentino y el ruso rubricarán un acuerdo sobre “pesca, otro sobre energía nuclear, y uno más sobre el diálogo político entre las cancillerías”, señaló Feoktistov.
Las autoridades rusas y argentinas también preparan un convenio que involucra a la productora de gas Gazprom y a la argentina YPF.

“Esta visita servirá para que las relaciones de Argentina y Rusia, que son estratégicas, sigan desarrollándose”, señaló el embajador ruso en Argentina.

“Un documento de Gazprom y la empresa YPF está en la fase final, esperamos que lleguemos a firmarlo (…) Se trata de un acuerdo sobre concreto yacimiento, no puedo revelar todos sus detalles”, apuntó.

Además, los jefes de Estado y de Gobierno de los países del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se reunirán en el marco de la cumbre del G20.

El mandatario ruso Vladímir Putin “tiene un encuentro con los BRICS”, confirmó Feoktistov en una entrevista exclusiva con Sputnik.

El presidente de Rusia aterrizará en Buenos Aires el 30 de noviembre por la mañana para asistir al inicio de la cumbre y abandonará Argentina el 1 de diciembre por la noche, al término del foro.

En el marco del foro internacional, los presidentes del G20 “van a hablar de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de proteccionismo”, comentó Feoktistov

“A pesar de que tenemos muchas diferencias, creemos que el comunicado final será aceptado”, sostuvo.

El diálogo entre los líderes del G20, que será “muy completo”, se desarrollará incluso durante una cena a la que asistirán los presidentes.

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Todos estos encuentros permitirán dialogar “de todos los temas importantes, entre ellos comercio y economía, seguridad y diálogo político, entre otros asuntos de importancia”, concluyó el diplomático.
“Naciones Unidas tiene que adelantar su rol principal en las relaciones internacionales”, sostuvo el diplomático, al ser consultado sobre la guerra comercial que enfrentan EEUU y China.

El embajador señaló que “la política rusa está basada en la multipolaridad”.

“Estamos apoyando el derecho internacional inclusive en la resolución de conflictos de manera pacífica, con la intención de no involucrarnos en asuntos de otros países, en respeto a la integridad territorial y soberanía de las naciones”, explicó.

En ese contexto, Rusia pretende mantener una relación cordial con todos los países.

“Queremos ser amigos de todos, no tener conflictos”, señaló.

El embajador observó que, sin embargo, algunas relaciones no transitan por el camino adecuado.

“Si las relaciones entre algunos países con Rusia son malas no es nuestra culpa, esto porque algunos no les gusta que Rusia esté más fuerte cada día”, consideró.

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Esta visión “también es compartida por Argentina”, concluyó el embajador.
Rusia mantiene una posición equidistante ante el enfrentamiento comercial que divide a China y a EEUU y que será uno de los centros de atención durante la cumbre del G20.

La cumbre de líderes y presidentes del G20 tendrá lugar el 30 de noviembre y el 1 de diciembre en Buenos Aires.

El G20 está integrado por Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.