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Los presos los habían marcado al comienzo. “No son como nosotros, son logis”, decía un hombre del hampa que conoce bien la atmósfera de la Alcaidía N° 3 de La Plata en Melchor Romero, sobrepoblada con rastreros, ladrones de motos y celulares, dealers, violentos que golpearon a sus novias, una cárcel de gallos y bravos, una cárcel que es usualmente la primera de muchos en la periferia platense, presos jóvenes y enojados.

Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (18), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), los ocho acusados de matar a patadas en el cráneo a Fernando Báez Sosa, alojados en el pabellón 6 de la N° 3, salían tres horas por día al patio, donde de vez en cuando escuchaban los insultos de los detenidos, los mismos que escuchaban en su primer lugar de encierro, el penal de Dolores. Estaban aislados del resto de la población. Con el tiempo, los insultos desaparecieron. “Son uno más”, decía un jefe penitenciario a Infobae dos meses atrás.

Hoy, los ocho protagonistas de uno de los crímenes más resonantes de la historia reciente continúan su vida tumbera. Hasta ahora, su conducta es buena: no se los acusa de protagonizar ningún incidente.

“Mantienen un perfil muy bajo. No han hecho peticiones a los agentes penitenciarios. No se advierte liderazgo de ninguno de ellos sobre los otros, y se comportan con respeto hacia el personal”, asegura una fuente penitenciaria.

Continúan aislados, según confiaron fuentes penitenciarias a Télam. De lunes a viernes, al igual que el resto de la población carcelaria, todavía tienen permitido permanecer tres horas al aire libre en el patio del Pabellón 6, donde suelen caminar, sentarse al sol y compartir charlas.

La pandemia introdujo fuertes cambios en la vida de los presos: canceló las visitas hasta nuevo aviso, pero un fallo judicial permitió el uso de celulares con WhatsApp para comunicarse con familiares y amigos y así aliviar el encierro. Los rugbiers cuentan con un solo teléfono celular que comparten los ocho y con el cual se comunican con sus familiares mediante llamadas o mensajes de texto, ya que no tienen habilitada ninguna red social.

“Todos leen algo, algunos libros históricos, otros novelas», coinciden las fuentes. Por ejemplo, Máximo Thomsen, uno de los más complicados en el expediente luego de que se revelara mediante una pericia de la Policía Federal que con su zapatilla de lona negra encontrada en la casa que compartían los acusados en Villa Gesell se golpeó a Fernando, «es un apasionado de la novela épica y de fantasía y siempre tiene en sus manos algún libro de la saga de ‘El Señor de los Anillos’ o de ‘Game of Thrones’”, graficó la fuente consultada.

Mientras tanto, la fiscal a cargo de la causa, Verónica Zamboni, entra en la recta final del plazo legal de diez meses para cerrar la causa y elevarla a juicio, con una imputación que puede llevar a los ocho a una pena de prisión perpetua. La producción de pruebas todavía no terminaba dos meses atrás: Zamboni planea pedir nuevas declaraciones testimoniales en las próximas semanas.

Fuente: Telam 

Dos amigos de los rugbiers imputados por el crimen de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes el 18 de enero pasado en la ciudad de Villa Gesell, declararon por videollamada como testigos en el marco de la causa, a raíz de la incorporación en el expediente de un peritaje sobre los teléfonos celulares de los acusados, informaron fuentes judiciales.

Estas declaraciones, realizadas a través de videollamadas en el marco del aislamiento social por la pandemia del coronavirus, forman parte de una serie de medidas de prueba ordenadas por la titular de la Unidad Funcional de Instrucción 6 de la localidad balnearia, Verónica Zamboni, antes de avanzar en el pedido de elevación a juicio del caso.

El objetivo de la fiscal es precisar información surgida de las pericias realizadas por la Policía Federal (PFA) sobre los celulares de los imputados, donde estaban mencionados y aparecían mensajes de audio de los testigos Juan Neme y Alejo Arce, dos jóvenes oriundos de la localidad de Zárate, al igual que los rugbiers imputados.

Ambos fueron citados por el contenido de un grupo de Whataspp del que formaban parte, y en el que también participaba Máximo Thomsen (20), uno de los ocho detenidos acusados de ser coautores del homicidio.

En la audiencia por videollamada, según informó a Télam una fuente de la investigación, «se los interrogó sobre los diálogos en ese grupo con posterioridad al hecho», ocurrido frente al boliche Le Brique en plena temporada de verano.

En una de estas conversaciones, que está incorporada a la causa, uno de los testigos citados se refiere a una serie de incidentes dentro del boliche entre algunos de los rugbiers y otro grupo de jóvenes, y al ataque posterior fuera del local.

En ese audio menciona a Thomsen, apodado «Machu», y Enzo Comelli (20), quienes están imputados por el delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas».

Comelli y Thomsen se encuentran detenidos en la Alcaidía de Melchor Romero, en La Plata, junto a Ciro Pertosi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), acusados también como coautores.

Las declaraciones continuarán mañana y el próximo lunes, con otros cuatro testimonios de jóvenes oriundos de Zárate.

Uno de ellos será el de la novia de Juan Pedro Guarino (19), quien junto a Alejo Milanesi (19) están acusados de ser participes necesarios en el crimen y fueron excarcelados.

El defensor de los rugbiers, Hugo Tomei, no prestó conformidad con estas declaraciones pedidas por Zamboni, ya que se opuso a que fueran realizadas por videollamada, aunque la fiscal desestimó este planteo.

Fuentes judiciales informaron por otro lado que el martes próximo se realizará una «pericia de video» y de «cotejo de registro fílmico y reconocimiento facial», que había pedido la fiscalía, y será efectuada por la División de Individualización Criminal de la PFA.

Los resultados de esos peritajes demorarán cerca de una semana y se sumarán a otras medidas de prueba que ya fueron incorporadas a la causa.

Una de ellas es la pericia scopométrica realizada por la PFA sobre una impronta detectada en el rostro del joven asesinado, que determinó que la marca corresponde a una zapatilla «Cyclone», que a su vez coincide con las huellas de pie tomadas a Thomsen.

Además, un peritaje de ADN realizado en el Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de Junín, halló sangre de Fernando en la camisa de Benicelli, mientras que también fueron encontrados rastros genéticos de Cinalli en la uña de un dedo meñique de la víctima, según confirmaron fuentes judiciales.

El Tribunal de Casación Penal bonaerense rechazó por «inadmisible» un habeas corpus para que se ordene la libertad de los ocho rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa en la ciudad de Villa Gesell el pasado 18 de enero, por lo que los imputados permanecerán presos en la alcaidía 3 del penal de Melchor Romero, informaron hoy fuentes judiciales.

La decisión que se conoció hoy fue adoptada el pasado 6 de julio por la sala II del tribunal de alzada, que rechazó un planteo formulado por la defensa de Máximo Thomsen (20), Ciro Pertosi (20), Luciano Pertossi (18), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21).

La petición de habeas corpus había sido presentada por el abogado defensor, Horacio Henricot, quien solicitó que se ordene el cese de la «arbitraria privación de libertad» que padecen los imputados.

Según el fallo que lleva la firma de los camaristas Fernando Luis María Mancini y María Florencia Budiño, la defensa considera que los rugbiers están detenidos «como resultado de una estructura arbitraria que se construyó mediante la articulación aparente y contradictoria de dos resoluciones jurisdiccionales: el auto de prisión preventiva y la resolución confirmatoria del mismo por parte de la Cámara de Apelación».

Además, considera que existe «un intolerable quebrantamiento de garantías constitucionales y normas establecidas en tratados internacionales de jerarquía constitucional, como el ‘derecho a ser oído’».

«El argumento central del peticionante gira en torno a la pretensión de que se declare la nulidad de las declaraciones de los imputados prestadas el 19 de enero de 2020 en sede de la Fiscalía -a las que tilda de «inexistentes»- y de todos los actos que de ella dependen, ordenándose la inmediata libertad de aquellos», señala.

Ante este pedido, se le corrió vista a la fiscal adjunta de Casación, Daniela Bersi, quien se opuso al planteo y consideró que debía rechazarse el habeas corpus por «inadmisible» y «subsidiariamente por improcedente».

Finalmente, los camaristas Mancini y Budiño coincidieron con la fiscal y determinaron que el planteo era «inadmisible».

«No resulta admisible la interposición originaria en esta sede, cuando no existan motivos de excepcionalidad que la autoricen, porque ello implicaría alterar la función encomendada por la ley a este órgano jurisdiccional a través de la vía recursiva, así como la garantía convencional de la doble instancia», señalaron los camaristas.

Además, explicaron que «la presentación, entonces, no presenta la aptitud y carga técnica necesarias para argumentar que, en este supuesto, podrían estar involucradas cuestiones federales que deben ser atendidas por el superior tribunal de la causa».

De esta manera, los ocho rugbiers continuarán alojados en la alcaidía 3 de Melchor Romero, imputados como coautores del delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas», en perjuicio de Báez Sosa.

En el marco de la misma causa, están acusados como «partícipes necesario» Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19), aunque ellos fueron excarcelados.

El crimen de Fernando se cometió cerca de las 4.40 de la madrugada del sábado 18 de enero frente al boliche Le Brique, en pleno centro de Villa Gesell, cuando el joven fue atacado a patadas y trompadas por un grupo de jóvenes.

El ataque quedó grabado por cámaras de seguridad y teléfonos celulares de eventuales personas que se hallaban en el lugar, por lo que horas después fueron detenidos los diez rugbiers que veraneaban en el balneario bonaerense.

Los ocho rugbiers ​que permanecen detenidos acusados de asesinar a Fernando Baez Sosa (18) a la salida de un boliche en Villa Gesell fueron trasladados a la alcaidía de Melchor Romero, a 20 kilómetros del centro de La Plata. Según confirmaron a Clarín fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), llegaron desde la Unidad carcelaria de Dolores en la noche del jueves y permanecerían en este nuevo lugar de alojamiento mientras se les realizan pruebas que deberán llevar a cabo especialistas de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense.

​»La intención es favorecer el contacto con otros internos asegurando su integridad física pero sin privilegios», confió a este diario una fuente judicial. En Melchor Romero los ocho imputados compartirán celdas de a dos y se integrarán en las distintas actividades que allí se desarrollan.

El pedido lo hicieron las autoridades de la Unidad Penal 6 de Dolores, donde los acusados estuvieron alojados desde finales de enero. Pero allí las condiciones eran otras: estaban aislados del resto de la población carcelaria. «No podían continuar sin espacio para moverse», fue el argumento con el que el juez de Garantías 6 de Villa Gesell, David Mancinelli, dispuso el traslado que desde la UP6 de Dolores se realizó con absoluto sigilo.

A la vez, según explicaron fuentes penitenciarias, el nuevo lugar de detención se decidió «para facilitar el traslado a cada una de las sesiones o convocatorias que hagan los médicos que los evaluarán.

La alcaidía de Romero está situada en 520 y 176. Forma parte de un complejo penitenciario que incluye otras unidades. Es para detenciones transitorias. Quienes permanecen detenidos allí habitualmente lo hacen solo hasta que la Justicia determina su situación procesal.

En el caso de los jóvenes de Zárate imputados por la golpiza que terminó en la muerte de Fernando en la madrugada del 18 de enero, se quedarán en el lugar al menos hasta que completen las pericias psiquiátricas que se harán a partir de abril en la asesoría que está en la zona del barrio Hipódromo de la capital bonaerense.

Pero antes, la Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores deberá resolver la situación procesal de Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (19), Luciano (18) y Lucas Pertossi (18), Enzo Comelli (19), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (18) y Ayrton Viollaz (20), que están con prision preventiva por el homicidio doblemente agravado, por premeditación y alevosía, de Fernando Báez Sosa.

La cuestión comenzará a resolverse la semana próxima, en Dolores, en una audiencia convocada por los camaristas. Allí la fiscal, los querellantes y la defensa expondrán sus argumentos para que el Tribunal confirme o no las preventivas dictadas por el juez Mancinelli. Esa mañana, el próximo jueves, los detenidos regresarán a  Dolores: tienen que estar presentes.

Desde hace unos días, los directivos de la alcaidía de Romero comenzaron a «acondicionar» un pabellón para la llegada de ​los imputados. Se dispuso el reacomodamiento de espacios para que puedan estar en sectores cercanos. Y se pusieron en condiciones cuatro celdas para que cada una sea ocupada por dos de los acusados del crimen de Fernando.

Comienza una nueva etapa para los detenidos, quienes a partir de ahora tendrán contacto con el resto de los reclusos.

Uno de los abogados defensores de la familia del joven asesinado en Villa Gesell, Fernando Burlando, adelantó que pedirá que se investigue la responsablidad de dos atacantes más y llegarían a 13 los involucrados en el brutal asesinato.

A partir de las pericias realizadas en el marco del crimen de Fernándo Báez Sosa, el abogado de la familia de la víctima Fernando Burlando aseguró que sospecha que fueron 13 los rugbiers que participaron del homicidio.

El defensor expresó que las sospechas surgieron a partir de la revisión de los celulares de los rugbiers imputados, de la observación de las cámaras de seguridad y de los relatos de los testigos del crimen. Además, detalló que los dos chicos más que estarían implicados en la causa también serían oriundos de Zárate.

«Por lo menos hubo tres personas más que participaron del crimen de Fernando. No solo son diez: hay once, doce, trece. Al menos son 13 los que participaron», expresó. Por lo tanto, el mediático letrado adelantó que pedirá que se investigue la responsabilidad de al menos dos atacantes más.

Por último, Burlando dijo que lo único que quiere como apoderado de los padres de Fernando es «tener solamente detenidos a los responsables, a los cobardes asesinos, y que estén su vida presa».

Lucas Pertossi (21), Ayrton Viollaz (20), Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (19), Blas Cinalli (18), Enzo Comelli (20), Luciano Pertossi (18) y Matías Benicelli (20), están acusados por la fiscal del caso, Verónica Zamboni, de ser coautores del delito de «homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas» en perjuicio del joven, y de las «lesiones» que sufrieron sus amigos.

Además, permanecen imputados, pero sin prisión preventiva Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19), acusados de ser «partícipes necesarios» del mismo delito. El hecho ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero pasado frente a Le Brique, en pleno centro de Villa Gesell, cuando varios jóvenes atacaron a Fernando Báez Sosa a la salida del boliche.

Mientras avanza la investigación por el asesinato de Fernando Báez Sosa y a la espera de la resolución sobre de la sala I de la Cámara de Apelaciones de Dolores sobre el recurso interpuesto por la defensa de los rugbiers, trascendió que los ocho detenidos por el crimen se probaron las tobilleras electrónicas.

En ese marco, el Servicio Penitenciario Bonaerense confirmó luego que los domicilios de los imputados son aptos para el monitoreo electrónico, en un informe entregado al juez David Mancinelli.

El abogado Hugo Tomei, defensor de todos los acusados por el crimen cometido afuera del boliche Le Brique, había pedido en febrero la prisión domiciliaria para todos los rugbiers, detenidos en el penal de Dolores desde el 30 de enero.

Este último trámite del Servicio Penitenciario en sus domicilios, sin embargo, no implica necesariamente que se convalide su reclamo. Mancinelli debe aún resolver ese pedido, además de la otra solicitud por la atenuación de la prisión preventiva que también presento Tomei.

Máximo Thomsen (20) y Ciro Pertossi (19) están detenidos bajo los cargos de ser «coautores» de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas», en tanto que Luciano (18) y Lucas Pertossi (18), Enzo Comelli (19), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (18) y Ayrton Viollaz (20), están imputados como «participes necesarios». Los rugbiers en libertad son Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, quienes siguen siendo investigados por la fiscal Claudia Zamboni.

Mientras tanto, se aguarda aún los resultados de la prueba scopométrica, que busca determinar quién pateó a Fernando, a partir de la comparación de la huella levantada en el cuerpo de la víctima y las zapatillas con mancha de sangre secuestradas a los rugbiers en la casa que alquilaban. A esto se agrega el estudio de ADN cuyos resultados, se estima, estarían a partir de la segunda semana de marzo.

El defensor de los rugbiers acusados del crimen de Fernando Báez Sosa pidió a la Justicia que investigue si el abogado de la familia de la víctima cometió los delitos de apología del crimen e intimidación pública, al realizar «expresiones públicas de riesgo para la vida de los imputados».

En un escrito presentado ante el juez de Garantías de Villa Gesell, David Mancinelli, el letrado Hugo Tomei solicitó además la intervención del Colegio de Abogados para que evalúe la conducta ética profesional del letrado y que se lo intime a que cese en ese tipo de manifestaciones contra sus defendidos.

Esta tarde, tras conocer los fundamentos del escrito en que consta la denuncia en su contra, Burlando salió al cruce de la acusación y afirmó que «se está investigando un homicidio, lo que se ve en los videos son asesinos y también cobardes. Estoy cansado de los falsos patoteros y los falsos guapos».

Tomei fundamentó sus planteos en declaraciones públicas realizadas por Burlando durante una entrevista telefónica que concedió al canal América TV entre el 19 y 21 de febrero pasados.

Según transcribió Tomei en su escrito, el representante de la familia Báez dijo en esa oportunidad que le daban «ganas» de defender a los reclusos del penal de Dolores en caso de que éstos les hicieran algo a los rugbiers detenidos.

«El nombrado profesional (Burlando) confirma el contenido de las futuras agresiones denunciadas, cuando reitera en tres oportunidades que le dan ganas de defender a quien se disponga a matar a los imputados», expresa Tomei.

Y agrega: «El mensaje que envió a todos los ciudadanos, especialmente, a los internos de las cárceles, debe entenderse fácilmente como un aval para todo aquel que quiera atentarcontra de la vida de todoslos imputados, ochodetenidos y dos en libertad, quienes han sido denominados por el letrado desde sus primeras expresiones públicas en los medios de comunicación como:’residuos escatológicos’, ‘asesinos’, ‘hijos de puta’; ‘mafiosos’; ‘cobardes’, repugnantes, etc.»

Para el defensor, «Burlando no solo robusteció las denominaciones sustantivas que venía utilizando, sino que fue más lejos aún;afirmó que estaba dispuesto a defender a quienes los mataran».

Por tal motivo, consideró que el representante del particular damnificado debe ser investigado penalmente como presunto autor de los delitos de «intimidación publica y apología del crimen», al tiempo que su conducta tiene que ser evaluada por el Colegio de Abogados. Además, le pidió al juez que lo intime para que cese en ese tipo de manifestaciones.

En tanto, el abogado Burlando negó que haya enviado «a nadie a violentar a los rugbiers» y aseguró que espera que «lleguen sanos y salvos al juicio oral».

«No la entiendo la defensa de Tomei, su estrategia fue denunciar a la fiscal, a los medios, a nosotros, no he oído en el acto de defensa a ninguno de los acusados hablar», afirmó el letrado, quien añadió: «Reitero que lleguen sanos y salvos al juicio oral, no he hablado con nadie en la cárcel de Dolores para defenderlo gratis», sostuvo el representante de Silvino Báez y Graciela Sosa, padres de Fernando.

Según el abogado, en el marco del expediente se ha «manejado con el respeto, la ética y la moral que obedece a la actividad de cualquier profesional».

«Yo también vivo en esta sociedad, y creo que el que tendría que hacer una revaluación ética y moral es él (Tomei), no yo», indicó.

Por último, Burlando dijo que lo único que quiere como apoderado de los padres de Fernando es «tener solamente detenidos a los responsables, a los cobardes asesinos, y que estén su vida presa».

Lucas Pertossi (21) Ayrton Viollaz (20), Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (19), Blas Cinalli (18), Enzo Comelli (20), Luciano Pertossi (18) y Matías Benicelli (20), están acusados por la fiscal del caso, Verónica Zamboni, de ser coautores del delito de «homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas» en perjuicio del joven, y de las «lesiones» que sufrieron sus amigos.

Además, permanecen imputados, pero sin prisión preventiva Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19), acusados de ser «partícipes necesarios» del mismo delito.

El hecho ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero pasado frente a Le Brique, en pleno centro de Villa Gesell, cuando varios jóvenes atacaron a Fernando Báez Sosa a la salida del boliche.

Se trata de Lucas Pertossi y Ayrton Viollaz, detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa, quienes adujeron que por el lugar donde están alojados no pueden acceder al patio, ni realizar actividades físicas o culturales.

Dos de los ocho rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa, ocurrido el 18 de enero pasado en la localidad balnearia de Villa Gesell, solicitaron ante la Justicia que se les brinde asistencia psicológica y psiquiátrica, ya que se encuentran afectados por las condiciones de alojamiento que les impide tener salidas al patio o realizar actividades físicas, informaron fuentes judiciales.

El pedido de asistencia fue formulado en las últimas horas por el abogado defensor de los imputados, Hugo Tomei, ante el juez de Garantías de Dolores, David Mancinelli, quien giró la solicitud a las autoridades de la Unidad Penitenciaria 6 de Dolores, donde los ocho rugbiers se encuentran detenidos.

Fuentes de la investigación aseguraron a Télam que se trata de Lucas Pertossi (21) y Ayrton Viollaz (20), quienes pidieron entrevistas con un psiquiatra y con un psicólogo, las cuales fueron concedidas para el próximo lunes.

Según los investigadores, esos dos imputados quieren exponer respecto a las condiciones de alojamiento, ya que por el lugar en el cual están encerrados no pueden acceder al patio del penal ni realizar actividades físicas o culturales, y apenas tienen una hora por día para poder comunicarse por teléfono con sus familiares.

Es que por cuestiones de seguridad, tanto ellos como Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (19), Blas Cinalli (18), Enzo Comelli (20), Luciano Pertossi (18) y Matías Benicelli (20), están alojados en una celda del sector de la Alcaidía del penal, ya que se encuentran alejados del resto de la población carcelaria para evitar que puedan sufrir algún tipo de agresión por parte de otros presos.

«El sector donde se encuentran no tiene patio, por lo que los presos que se encuentran alojados en la alcaidía permanecen dentro de sus celdas», dijo un investigador.

Fuentes del SPB aseguraron a Télam que los ocho rugbiers se encuentran en perfectas condiciones de salud y negaron que hayan sido amenazados por otros presos o que hayan sufrido algún tipo de ataque desde que fueron trasladados a esa cárcel.

Precisamente en la tarde de hoy, los ocho detenidos tuvieron la visita semanal de sus familiares en el penal.

Los familiares llegaron a Dolores cerca de las 17.30 sin hacer declaraciones a los periodistas que hacían guardia en la puerta de la cárcel, y pasadas las 18 ingresaron para visitar a los jóvenes durante una hora.

Los ocho rugbiers están acusados por la fiscal del caso, Verónica Zamboni, de ser coautores del delito de «homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas» en perjuicio de Fernando, y de las «lesiones» que sufrieron sus amigos.

Además, permanecen imputados, pero sin prisión preventiva Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19), acusados de ser «partícipes necesarios» del mismo delito.

El hecho ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero pasado frente a Le Brique, en pleno centro de Villa Gesell, cuando varios jóvenes atacaron a Fernando Báez Sosa a la salida del boliche.

Tras atacarlo a golpes y a patadas en la cabeza, los sospechosos escaparon del lugar y la policía detuvo luego a diez rugbiers durante un allanamiento en una casa que alquilaban para pasar sus vacaciones a pocas cuadras del boliche Le Brique.

La imagen en la que aparece el joven con buzo azul, de pie y con el pulgar de su mano derecha hacia arriba, fue tomada en la casa que alquilaban los acusados media hora después de que se iniciara el ataque contra Fernando.

El abogado Fernando Burlando, quien representa a la familia de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado en Villa Gesell hace un mes, insistió con que debe investigarse la existencia de un 11vo. sospechoso que aparece fotografiado con varios de los rugbiers acusados del crimen y consideró que hay «funcionarios que deberían trabajar en la investigación» aunque «no lo hacen como corresponde».

En las últimas horas tomó estado público una fotografía incorporada al expediente en la que se ve a un joven que no está aún identificado en la causa junto a los rugbiers Máximo Thomsen, Luciano y Lucas Pertossi, Ayrton Viollaz, Blas Cinalli y Juan Pedro Guarino, los cinco primeros actualmente detenidos y el último liberado la semana pasada aunque aún vinculado a la causa.

Fuentes vinculadas al particular damnificado aseguraron que esa imagen, en la que se ve a un joven con buzo azul, de pie y con el pulgar de su mano derecha hacia arriba junto a los rugbiers, fue tomada en la casa que alquilaba el grupo de acusados en Villa Gesell a las 5.11, del 18 de enero último, es decir media hora después de que se iniciara el ataque contra Fernando.

Según esos voceros, en esa foto Cinalli y Thomsen ya se habían cambiado la ropa y llevan puesta las remeras con las que fueron filmados en el local de comidas rápidas al que fueron tras el crimen, y para ese momento ya habían enviado al grupo de Whatsapp el audio que dice «caducó», en alusión a Fernando.

Por tal motivo, Burlando insiste en que la Justicia investigue a ese joven, a quien él asegura tener identificado.

«Ustedes merecen información, pero buena información, integrantes del estudio jurídico Burlando están hablando hace días de la existencia de sospechoso número once, sospechoso que realmente existe», expresó Burlando mediante un video que subió a su cuenta de la red social Instagram.

Y agrega: «Funcionarios que deberían ocuparse, preocuparse y trabajar en la investigación de Fernando no lo hacen como corresponde, no voy a entrar en ningún tipo de litigio personal con ninguno de ellos, pero el día de ayer nuevamente se ocuparon de negar la existencia de este sospechoso número once, y lo negaron al doctor (Fabián) Améndola», quien trabaja con él en el caso.

Burlando dijo que no sólo confirma «la existencia de ese integrante número once» sino que adelantó que «en las próximas» dará a conocer por ese mismo medio «cosas tremendamente fuertes, que evidentemente ni la fiscalía percibió ni los encargados de la investigación lo hicieron».

Y concluye: «Lamento ponerme en esta situación, lo único que pido es que trabajen, evidentemente es su única obligación. Por la memoria de Fernando».

Además, la fiscal Verónica Zamboni ampliará el miércoles la indagatoria de todos ellos, a quienes acusará por el doble agravante del concurso premeditado de dos o más personas y de la alevosía.

Verónica Zamboni, la fiscal que investiga el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, imputará a los ocho rugbiers detenidos por el hecho como coautores del asesinato y ampliará el próximo miércoles la indagatoria de todos ellos, a quienes acusará por el doble agravante del concurso premeditado de dos o más personas y de la alevosía, como así también de las lesiones que les provocaron a los amigos de la víctima, quienes también fueron atacados a golpes, informaron fuentes judiciales.

Los ocho jóvenes que se encuentran actualmente con prisión preventiva son Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (19), Lucas (18) y Luciano Pertossi, Matías Benicelli (20), Enzo Comelli (19), Blas Cinalli (18) y Ayrton Viollaz (20).