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reperfilamiento de deuda

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El economista Eduardo Levy Yeyati, titular de la consultora Elypsis, consideró que la renegociación de la deuda debería realizarse de manera rápida y que la quita que debería proponer el Gobierno no debería ser muy importante, para no poner en riesgo la recuperación de la actividad económica. Lo dijo en un call conference que mantuvo hoy con empresarios e inversores locales e internacionales.

“Considero que la discusión debería orientarse hacia un reperfilamiento voluntario, incluso uno con una pequeña quita, como en Ucrania 2003, antes que a uno con una quita sustancial.

Levy Yeyati sostuvo que “el problema de la deuda no es de solvencia, sino de liquidez, con cuestiones más asociadas al país que al endeudamiento, porque es deuda dolarizada, de corto plazo, conriesgo país alto, déficit fiscal y recesión”.

Según su visión, “a fin de 2019 la deuda ascendería a 72% del PBI”, calculada con la metodología Elypsis para evitar distorsiones usuales de este ratio. Levy Yeyati explicó que si lo comparamos con otros países, la deuda no sobresale por su tamaño. Además “40% del PBI de esa deuda es consigo mismo, que el gobierno colocó con el BCRA o ANSES, que debería ser neteada, pero que, en todo caso, es infinitamente refinanciable”.

El consultor explicó que cada opción de renegociación de deuda tiene un dilema entre el tamaño (de la quita) y el tiempo (de negociación): “cuánto mayor la quita que se pretenda, más tiempo llevará la negociación, y en esa demora la pregunta es ¿cuánto perdemos de la economía real?”.

Levy Yeyati no recomendó ir por un abordaje tipo 2003-2004 porquela economía argentina aún no tocó fondo, como sí lo había hecho en 2002, y hay margen para seguir cayendo en 2020 y 2021 si se demora la resolución de la crisis financiera. “El riesgo de avanzar en un canje agresivo hoy es mayor al que teníamos en 2003, cuando la economía había tocado fondo. Eso hay que tenerlo en cuenta al pensar una oferta de reestructuración”, sostuvo.

Sin embargo, advirtió que para reperfilar hay que tener un plan consistente conun nivel razonable de crecimiento y de superávit fiscal. “Los acreedores preferirán un programa solvente fiscalmente al costo de un menor crecimiento, mientras que la pregunta interna será: ¿cuál el costo político de priorizar el superávit cuando la Argentina aún no está creciendo?”.

Un punto a tener en cuenta es qué resultado fiscal cumplible (política y económicamente) podría ofrecer Alberto Fernández: según los cálculos de Elypsis, en 2020 sería de alrededor de medio punto del PBI que, en caso de replicarse el buffer de compensación por deterioro de los indicadores sociales que incluyó el FMI en su programa, equivaldría a un equilibrio fiscal primario, con un déficit financiero de 3,1%.

Un de los mensajes finales de la conferencia fue que ningún acuerdo será realista si no logramos crecer. “El PBI per cápita ha venido cayendo en los últimos años, y en el mejor escenario, la recuperación se daría recién hacia fines de 2020”. Explicó que el consumo y el mercado doméstico difícilmente sean motor de recuperación en 2020, que el contexto externo de menor crecimiento regional y global tampoco ayuda, que el impulso fiscal será en el mejor de los casos, levemente negativo y que, por eso, “la inversión privada tiene que ser la chispa que encienda la demanda doméstica. En cambio, en este contexto, una apuesta al impulso fiscal y monetario al consumo conspiraría contra el aumento de la inversión”.

Por último, se refirió a la tentación de usar el ancla cambiaria el año próximo para contener la inflación, porque el tipo de cambio real está en un nivel razonablemente competitivo pero que no permite atraso cambiario. “Si lo atrasamos, corremos el riesgo de tener que corregirlo en 2021 y dar dos pasos para atrás en el esfuerzo de estabilización nominal, después de haber dado un paso para adelante”. En cambio, recomendó avanzar reduciendo la inercia inflacionaria con un pacto social consistente con la política monetaria y fiscal, informó El Clarín.

Roberto Lavagna, candidato a presidente por Consenso Federal, señaló el trato privilegiado que recibió la Argentina y cuestionó el uso que hizo el gobierno de Macri del crédito que recibió del organismo.

«El Gobierno fue muy laxo, perdió reservas y finalmente optó por hacer un control de cambios, algo que debió hacer con anticipación”, consideró el economista y aseguró que el FMI “actuó de una manera extraña porque le dio a Argentina una suma de las más grandes que haya prestado y se las dio prácticamente toda a un mismo gobierno”.

En una entrevista al programa Tarde o Temprano (Crónica TV), el exministro de Economía reveló que, por iniciativa propia, llamó por teléfono a dos miembros del Board del FMI para que el organismo realice el desembolso de 5.400 millones de dólares que estaba previsto para mediados de septiembre.

El candidato aseguró que finalmente los fondos prometidos por el FMI llegarán luego de las elecciones de octubre y recalcó que expresó ante los miembros del Board que el nuevo desembolso sea utilizado para recomprar bonos argentinos y no para financiar la fuga de capitales.

“En mayo pedimos que este Gobierno aproveche sus buenas relaciones con el Fondo para comenzar las negociaciones y alargar al menos por un año ciertos plazos de vencimiento”, contó Lavagna pero no hubo respuesta. «En medio de la última corrida, el Gobierno anunció que junto al reperfilamiento de la deuda también haría un inicio de negociación para alargar plazos. Esto demuestra que cualquier gobierno se puede enriquecer con las propuestas que hacen quienes no están en el gobierno”, destacó.

Por otra parte, Lavagna explicó por qué dio a conocer el fragmento de una charla que mantuvo con el presidente Mauricio Macri en la cual el Mandatario le reclamó ayuda para avanzar en el proyecto de reperfilamiento de deuda pese a que no había sido enviado al Congreso.

“No tengo el hábito de contar conversaciones privadas, pero lo que conté fue para apaciguar a los espíritus. Se ha puesto de moda en el Gobierno hacer responsable de todo a quienes no gobiernan, sino que son oposición”, indicó. «Parecía que la oposición impedía avanzar en el proyecto de reperfilamiento de la deuda pero resulta que ese proyecto no había sido presentado de manera formal en el Congreso y ni siquiera circulaba un borrador. No podíamos ser quienes demorábamos las cosas cuando el proyecto no existía”, agregó.

El Gobierno nacional envió este jueves por la noche a la Cámara de Diputados el proyecto de ley para el «reperfilamiento» de los vencimientos de la deuda pública local. La iniciativa, que llegó a Mesa de Entradas de la Cámara baja a las 20:40, consta de 9 artículos y el primero de ellos apunta a «restablecer los niveles de sostenibilidad de la deuda pública nacional».

El proyecto establece que «a partir de la entrada en vigencia de esta ley, el Poder Ejecutivo Nacional podrá solicitar, a los tenedores de una o más series de títulos de deuda pública nacional emitidos bajo legislación nacional, su consentimiento respecto de cualquier modificación de los términos y condiciones de dichos títulos».

Según la explicación oficial, el proyecto busca «despejar el horizonte financiero argentino de corto, mediano y largo plazo, no solo de este mandato sino también del próximo, para disipar los riesgos de incumplimiento hoy implícito en las cotizaciones de los papeles argentinos, influenciados por el estrés de liquidez de corto plazo y no por reales fundamentos de solvencia de la deuda argentina».

El Ministerio de Hacienda explica, además, que el proyecto busca resolver el problema de «liquidez de mediano plazo que incide en la inestabilidad actual y corta el financiamiento voluntario del mercado» y «proveer las herramientas necesarias para promover una extensión voluntaria de plazos de deuda bajo jurisdicción local» al gobierno que comience el próximo 10 de diciembre.

La incorporación de una «Cláusula de Acción Colectiva», que aumenta las chances de renegociar la deuda, es el punto clave del proyecto  de «reperfilamiento» de vencimientos locales enviado esta noche por el Gobierno a la Cámara de Diputados. La intención es incorporar las Cláusulas que ya tienen los bonos de legislación extranjera, que establecen que si el 66% de los bonistas acepta la propuesta de reperfilamiento, el resto debe acatar, con un mínimo de 50% por especie.

► El Gobierno «determinará el plazo en que los tenedores de los títulos representativos de deuda pública nacional elegidos se deberán manifestar respecto de la solicitud». Dicho  lazo «no podrá ser inferior a días días corridos a partir de la respectiva solicitud de consentimiento, la que tendrá lugar mediante su publicación en el Boletín Oficial».

► «A los fines de considerar aprobada la solicitud (…) será necesario obtener:

(i). cuando la modificación propuesta afectase los términos y condiciones de los títulos de una única  serie, el consentimiento de los tenedores de más del 75% del monto de capital pendiente de amortización de los títulos en circulación de esa serie.

(ii). cuando la modificación propuesta afectase los términos y condiciones de los títulos de dos o más series agrupadas en la solicitud de modificación, el consentimiento de los tenedores de más del 66,66% del monto de capital pendiente de amortización de los títulos en circulación de todas las series agrupadas (consideradas en su conjunto) alcanzadas por las modificaciones propuestas y el consentimiento de los tenedores de más del 50% del monto de capital pendiente de amortización de los títulos en circulación de cada una de las series agrupadas (consideradas en forma individual) alcanzadas por dichas modificaciones propuestas».

► «A los fines de determinar el monto de capital pendiente de amortización de aquellas series de títulos representativos de deuda elegidos (…) que estén denominadas en moneda extranjera, las sumas en moneda extranjera serán convertidas a pesos argentinos utilizando el tipo de cambio que se establezca en la respectiva solicitud».

► El Ejecutivo «podrá delegar en el Ministerio de Hacienda el dictado de las normas aclaratorias y complementarias pertinentes a los fines de implementar lo previsto en esta ley».

► El proyecto propone modificar «el primer párrafo del artículo 55 de la Ley N° 11.672» para facultar «a la Secretaría de Hacienda y a la Secretaría de Finanzas (…) para realizar operaciones de administración de pasivos, tales como la compra, venta y/o canje de instrumentos financieros, pases de monedas, tasas de interés o títulos; la compra y venta de opciones sobre instrumentos financieros y cualquier otra transacción financiera habitual en los mercados de productos derivados. Estas transacciones podrán realizarse a través de entidades creadas «ad hoc» y no estarán alcanzadas por las disposiciones del Decreto N° 1023/2001″ o Régimen de Contrataciones de la Administración Nacional.-

Fuente: Perfil.

El jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria (FpV)-PJ, Agustín Rossi, negó hoy que esa bancada haya dado un visto bueno al Gobierno respecto del proyecto de reperfilamiento de deuda que fue enviado en las últimas horas a la Cámara baja, tal como aseguraron distintas versiones.

«Conmigo nadie acordó nada, y soy el presidente del bloque», deslizó el diputado, y añadió que se enteró «recién a las ocho de la noche que había ingresado el proyecto».

Rossi añadió, en declaraciones a Futurock, que «si hablaron con alguien, no lo hicieron con el FpV, así que no hay ningún tipo de compromiso con esa iniciativa», así lo reseña Télam.

Tras la aprobación de la emergencia alimentaria, el Gobierno envió al Congreso el proyecto de reperfilamiento de deuda que había sido anunciado por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, semanas atrás, cuando anunció el paquete de medidas económicas para llevar tranquilidad a los mercados.

La iniciativa, que ingresó a la Cámara de Diputados, habilita al Ejecutivo a entablar una negociación con los acreedores y no incluye una reestructuración.

«Para despejar las exigencias financieras del período 2020-23, y que el mandatario que gane en las próximas elecciones pueda desplegar sus políticas económicas y sociales sin excesivos condicionantes financieros, este proyecto de ley busca proveer las herramientas necesarias para promover una extensión voluntaria de plazos de deuda bajo jurisdicción local», indicaron desde Hacienda en un comunicado.

El principal artículo del proyecto incorpora a estos bonos Cláusulas de Acción Colectiva, como tienen los de legislación extranjera, «que establecen que si el 66% de los bonistas acepta la propuesta de reperfilamiento, el resto debe acatar, con un mínimo de 50% por especie».

Voceros del Palacio de Hacienda señalaron que el proyecto está consensuado con la oposición y los funcionarios pidieron que la aprobación sea pronto para poder encarar la negociación con los tenedores de títulos.

En Hacienda suponen que como no habrá cambios en la condición de los bonos, los fondos dueños de los títulos podrían aceptar el reperfilamiento, ya que hoy los precios de los títulos están descontando una reestructuración.

En el Ministerio de Hacienda se avanza también en la negociación por los títulos que se emitieron bajo legislación extranjera y los bancos ya le presentaron la propuesta de reperfilamiento de estos títulos que la secretaría de Finanzas ya está analizando.

El año próximo vencen títulos por 12.000 millones de dólares bajo ley local y solo 400 millones bajo ley extranjera, mientras que en el siguiente se revierte esa situación ya que vencen 4.500 millones bajo ley extranjera y 3.800 millones de dólares bajo ley argentina.

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, presentará el próximo lunes, al mediodía, el proyecto de Ley de Presupuesto para 2020, que contempla un crecimiento del PBI de 1% y una inflación en torno a 34% en promedio, sin la reprogramación de la deuda que requiere también la aprobación del Congreso, informaron hoy fuentes del Palacio de Hacienda.

Por otro lado informaron que el Proyecto de Ley de Presupuesto ingresará por la Cámara de Diputados, y que ese mismo día será presentado por Lacunza.

Agregaron que se prevé que este año termine con una inflación cercana al 53% y una caída en torno a 2,6% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que dejará “un efecto de arrastre negativo” de 1% para el año próximo, así lo reseña Télam.

Llegó de buen ánimo y hasta bromeó con la edad de los periodistas que lo esperaban en el Patio de las Palmeras. Un rato después de fotografiarse con chicos de una escuela de adultos de Lanús, el presidente Mauricio Macridefendió ante el gabinete las medidas de «reperfilamiento de deuda» anunciadas ayer por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y las describió como «claves para mantener la estabilidad y generar confianza», en momentos de crisis financiera y subas acentuadas en la cotización del dólar.

Según altas fuentes oficiales, durante la reunión de gabinete fue Lacunza quien explicó «en detalle» el plan para postergar los pagos de deuda interna -que deberá pasar por el Congreso- y el inicio de negociaciones con el FMI, con los próximos vencimientos con ese organismo en la mira. «Se habló sobre las medidas y la manera en que se están comunicando», afirmó a LA NACION uno de los funcionarios presentes.

También se debatió sobre el proyecto de ley que será enviado al Congreso y que entraría -también según fuentes oficiales- por el Senado, un ámbito más «amigable» para el oficialismo que la Cámara de Diputados, que tiene mayoría opositora.

De la reunión de hoy participaron, además de los ministros, los representantes del Gobierno en el Congreso: Emilio Monzó y Mario Negri por Diputados, y Federico Pinedo, Luis Naidenoff y Gabriela Michetti por el Senado.

El Presidente ya había dado su visión durante un acto en el puerto de Buenos Aires. «Son medidas que buscan reducir este riesgo, nos hicimos cargo del tema de la deuda para defender la estabilidad cambiaria, en el corto, mediano y largo plazo. Y vamos a trabajar como siempre lo hemos hecho, sin especular ni patear los problemas hacia adelante», dijo allí el Presidente.

¿Habrá apoyo del candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, y del kirchnerismo en el Congreso? En el Gobierno oscilan entre el escepticismo y la certeza de que no habrá ayuda.

«Si no apoyan iría contra ellos mismos, pero todo puede ser», afirmó un miembro del gabinete luego de la reunión. «Van a salir a romper todo, olvídate. No van a ayudarnos, más allá del equilibrio que tiene que hacer Fernández dentro de su coalición», dijeron a LA NACION muy cerca del Presidente.