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Recesión

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Los datos surgen de la comparación interanual. En relación a febrero, el indicador retrocedió un 1,3%, con lo que cortó una racha de tres alzas consecutivas.

La actividad económica se derrumbó 6,8% en marzo en forma interanual, acumuló su undécima caída mensual consecutiva y cerró el primer trimestre del año con una contracción del 5,7%, informó este miércoles el INDEC.

Según las cifras del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), en marzo último respecto de febrero el indicador registró una caída del 1,3%, con lo que volvió así a tener una variación negativa contra el mes anterior, después de tres meses de números positivos.

Los once meses de caída consecutiva de la actividad contradicen los pronóstico del Palacio de Hacienda, que por los indicadores positivos desestacionalizados en febrero había encontrado que la economía habría registrado el piso de caída en noviembre pasado.

En abril profundizaron la caída de la producción de bienes y servicios la intermediación financiera, el comercio minorista y mayorista la industria y la construcción.

Con excepción del campo, que creció en marzo 10,8%, la enseñanza, que mejoró 1%, y los servicios de salud, que subieron 0,2%, el resto de los sectores arrojaron variaciones negativas.

La intermediación financiera se desplomó un 13,9% la mayor caída en los últimos tres años, mientras que la contracción en consumo del comercio minorista y mayorista, que cae un 14,6%, es también el mayor indicador negativo desde el 2016, si se excluye ella utilización del agua, gas y energía eléctrica que baja un 3,4% último bimestre del año pasado.

La industria manufacturera presentó en marzo un 13,2%, la actividad de la construcción un 7,1% con 8,2, pesca con un 4,4% y la utilización del agua, gas y energía eléctrica presentó una baja del 6,1%.

Los servicios del transporte y comunicaciones y la actividad inmobiliaria se contrajeron un 3,6%.

También mostraron bajas menores los servicios comunitarios con un 1,7% de contracción, la actividad en hoteles y restaurantes cayó en marzo un 1,5, y la explotación de minas y canteras bajó 1,8%, mientras que la administración pública cayó un 0,3 y la pesca pesca con un leve retroceso del 0,2%.

 

ambito

El Fondo Monetario Internacional publicó hoy su Informe Económico Mundial, en el que estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de la Argentina caerá 1,2 por ciento este año y pronostica que en 2019 la inflación será del 43,7 por ciento. Recién para 2020 el organismo ve una suba del PIB, del 2,2 por ciento, y un retroceso de la inflación al 23,2 por ciento anual.

El Fondo también señaló que el desempleo fue del 9,2 por ciento en 2018 pero subirá este año al 9,9, número que se mantendría en 2020.

“La economía de Argentina se contraerá en el primer semestre de 2019, ya que la demanda interna se desacelerará, debido a las políticas más estrictas para reducir los desequilibrios”, explica al FMI al relacionar directamente la crisis con los ajustes que efectúa el gobierno de Mauricio Macri, acordados con el propio organismo a cambio de financiamiento.

Para el Fondo, la economía volverá a crecer “en el segundo semestre del año, a medida que se recuperen el ingreso disponible real y la producción agrícola, después de la sequía reciente”.

El Fondo agrega que los riesgos de retroceso para la economía siguen siendo considerables y los inversores podrían alejarse del peso, con la presión consiguiente sobre el tipo de cambio. A pesar de eso, el informe considera que “es fundamental que se continúe con el plan respaldado por el FMI” para recuperar la confianza de los inversores.

Al corregir a la baja las proyecciones de crecimiento económico global, el organismo incluye a “el estrés maroeconómico en la Argentina y Turquía” como una de las causas de ese mal pronóstico. El FMI advirtió sobre una desaceleración de la economía global en 2019 y para el conjunto de las economías proyectó un crecimiento de 3,3 por ciento, cuando hace seis meses el alza estimada era de 3,5.

En tanto, para la región de América Latina estimó una suba del PBI de 1,4 por ciento, según el informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en Inglés) presentado esta mañana en Washington. Para el Fondo, “la estabilización financiera y la recuperación en Argentina, donde se proyecta que el crecimiento se fortalecerá en alrededor del 3,5 por ciento en el mediano plazo (2024), contribuye a la mejora del crecimiento de esa región”.

Cada seis meses, el FMI realiza sus proyecciones económicas acerca de la marcha de la economía global y de los países en particular, que son presentadas en los días previos a la realización de las Reuniones Anual y de Primavera del FMI y del Banco Mundial.

 

 

 

Pagina 12

El organismo aclaró que el crecimiento volverá en 2020.

El FMI estimó este lunes que la economía argentina continuará en recesión durante 2019, por lo cual registraría una caída del 1,7%, para volver al crecimiento en 2020, con un 2,7%.

El Fondo Monetario publicó este lunes una actualización del informe “Perspectivas de la economía mundial”, cuya última edición se había difundido en octubre último.

En aquel mes, el organismo indicó que “la economía de la Argentina se contraerá en 2019 debido a que las políticas más estrictas dirigidas a reducir los desequilibrios frenarán la demanda interna, antes de volver a crecer en 2020”. Esa estimación fue ratificada ahora, y el PBI argentino -para el Fondo- caería 1,7% este año y crecería 2,7% el próximo.

En cambio, el informe rescató un dato positivo para la Argentina: la economía del Brasil se recuperará luego de la recesión que afectó a ese país en 2015 y 2016, para crecer este año un 2,5%.

Para América Latina, la organización recortó sus previsiones para este año y el próximo en 0,2 puntos con relación a lo previsto en octubre: 2% en 2019 y 2,5% en 2020.

Por otra parte, el Fondo Monetario proyectó un crecimiento del 3,5% para la economía mundial durante este año, 0,2 puntos porcentuales por debajo de su estimación de octubre.

“La expansión global se ha debilitado”, alertó el organismo, que a la vez estimó un crecimiento mundial del 3,6% en 2020, con un recorte del 0,1% respecto al pronóstico de octubre último.

Según el FMI, “una gama de factores desencadenantes más allá de la escalada de las tensiones comerciales podría provocar un mayor deterioro en el sentimiento de riesgo con implicaciones adversas para el crecimiento, especialmente dados los altos niveles de deuda pública y privada”. Por ese motivo, señaló que “la principal prioridad política compartida es que los países resuelvan de manera cooperativa y rápida sus desacuerdos comerciales y la incertidumbre política resultante, en lugar de elevar aún más las barreras dañinas y desestabilizar una economía global que ya se está desacelerando”.

 

Diario Popular

La caída en el nivel de actividad económica de 3,5%, y por tercer trimestre consecutivo marca que Argentina está oficialmente en recesión. El desempleo se ubicó en 9 puntos.

El desempleo se ubicó en el 9% al cierre del tercer trimestre del año, con un incremento de 7 décimas respecto a igual período de 2017 y una caída de 6 décimas frente al segundo trimestre de 2018, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Además, en el tercer trimestre del año la subocupación demandante subió a 8,3% contra el 7,9% de similar lapso de 2017, mientras que la subocupación no demandante avanzó a 3,5% contra 2,9% del período anterior.

Entre ambas mediciones, el nivel de actividad económica cayó 3,5%, impulsada mayormente por el retroceso de la producción agropecuaria, el consumo y la construcción, entre otros sectores.

Por regiones, el mayor nivel de desocupación se registró en el Gran Buenos Aires, con un nivel de 10,5% de la población; seguido por la zona Pampeana con el 8,8%, en el Noroeste es del 6,6% y en la Patagonia 5,6%.

En base al informe del Indec, en el tercer trimestre del corriente año el nivel de actividad se ubicó en 46,7% de la población económicamente activa -con una suba de 4 décimas respecto a igual período de 2017-; el nivel de empleo fue del 42,5%, con un avance de una décima en similar lapso.

Se completaron seis meses consecutivos de contracción. En el año el retroceso es del 1,5%.

Al sumar dos trimestres consecutivos de descenso de la actividad, técnicamente la economía está en recesión y se descuenta que continuará durante el actual trimestre – el cuarto del año. Así entre enero y septiembre la actividad ya acumula un descenso del 1,5%.Y en la medición desestacionalizada, en septiembre hubo una caída del 1,9% con relación a agosto.

De las previsiones oficiales surge que en los próximos meses deberá profundizarse la menor actividad porque se estima que 2018 cerraría con un descenso de la economía de entre 2,5 y 3%.

Nuevamente, en septiembre la excepción fue el sector financiero (+ 2,7%) y en menor medida las actividades empresariales e inmobiliarias y también la agricultura, por el fin de la sequía que provocó fuertes retrocesos en los meses anteriores.

Las ramas de actividad con mayores bajas en septiembre fueron la industria manufacturera (-10,8%) , comercio mayorista y minorista ( -12,8%), Hoteles y Restaurantes (-4,2), transporte y comunicaciones ( -4,6%) y Servicios Sociales (-3,4%). Por su parte, se aceleróò la caìda en la construcciónòn con un descenso del 3%, que hasta julio había tenido un comportamiento muy expansivo.

La recesión económica impulsada por la caída del consumo y las elevadas tasas de interés se acentuó en el sector productivo. En septiembre, la totalidad de los sectores industriales registraron una merma con respecto al 2017, entre los cuales de destacó la caída interanual del 21% de la producción automotriz.

El Índice de Producción Industrial (IPI), que elabora la consultora Orlando Ferreres & Asociados (OJF) y la Fundación de Investigaciones Económicas (FIEL) todos los meses, arrojó en septiembre una caída interanual de 8,1% y 8,7%, respectivamente, y así se sumó al sexto mes consecutivo de baja en relación al 2017. En los primeros nueves meses del año, la contracción acumulada fue del 3%.

“Durante septiembre todos los sectores industriales que componen el índice registraron números negativos, reflejo de una crisis generalizada”, indicó el informe de OJF. Y agregó: “El actual contexto de caída salarial, alza inflacionaria, baja del consumo  un nivel de tasas muy elevado, no nos permite pronosticar un rebote de la actividad industrial en lo que resta del año”.

En el análisis sectorial, OJF destacó a Maquinaria y Equipo con “la peor caída desde 2014”. El segmento sufrió una baja de 20,1% con respecto al mismo mes de 2017 por los malos resultados de la producción de maquinaria agrícola, electrodomésticos de línea blanca y el derrumbe del 20,6% de la industria automotriz

Se suma al arrastre de la industria los sectores de Refinerías (cayó un 17,6% frente a 2017), que acumula casi 12% de baja en el año; Plásticos, con una caída de 9,2%; y Minerales no Mecánicos (merma de 8,3%), básicamente por la caída de 10% en la producción de cemento portland, aunque acumula suba de 2,5% en los primeros nueve meses de 2018.

Entre las únicas noticias positivas dentro de cada sector, el informe de FIEL indicó que la caída del mes fue amortiguada por la siderurgia, con un leve aumento de actividad en relación a 2017, pero que acumula hacia el tercer trimestre un aumento de 10,8%.

“En síntesis, la industria volvió a mostrar en septiembre un retroceso. La rama siderúrgica ha contenido una mayor caída en el mes. La fase recesiva se prolonga y en el corto plazo no aparecen aún indicios que sugieran una rápida reversión de la misma”, concluyó el informe de FIEL, en línea con el de OJF.

El último mes que la industria tuvo un desempeño tan pobre fue en febrero de 2017, luego de un año recesivo donde la economía se achicó un 1,8%. Ese mes la actividad manufacturera cayó un 9% interanual. Además, septiembre significó para el sector productivo el sexto mes consecutivo de caída.

 

 

Cronista

El Banco Mundial (BM) rebajó este viernes a más de la mitad las previsiones de crecimiento económico para América latina, a 0,6% este año, y en menor medida a 1,6% en 2019, por las “turbulencias” en la Argentina, la “desaceleración” de Brasil y el “deterioro continuo” en Venezuela.

A la hora de hacer referencia a la Argentina, el organismo internacional alertó sobre un “probable recrudecimiento de la actual recesión” y proyectó una contracción económica del 2,5%.

La turbulencia en nuestro país a la que hizo referencia el BM es la corrida cambiaria que llevó al gobierno de Mauricio Macri a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que terminó firmando un acuerdo por un préstamo de 50.000 millones de dólares para los próximos tres años que se extendió en 7.100 millones más hace pocos días atrás.

En este marco, el Banco Mundial se refirió a cierto nerviosismo en los mercados de bonos internacionales con respecto, en particular, a la situación en Argentina, Turquía, y Sudáfrica.

Hace seis meses, las previsiones del organismo para la región eran de expansión de 1,7% para este año y 2,3% para 2019, recordó la agencia de noticias EFE.

“Hemos encontrado baches en el camino a la recuperación; esto hace que sea aún más necesario mejorar la comprensión y la gestión de los riesgos y otros impactos, desde turbulencias financieras hasta desastres naturales”, dijo el economista jefe del Banco Mundial para América latina y el Caribe, Carlos Végh.

Se prevé que Sudamérica se contraiga 0,1% en 2018 y que crezca 1,2% en 2019; si se excluye la profunda crisis en Venezuela, esas cifras serían de 1,2% de crecimiento en 2018 y 1,9%, en 2019.

El informe del BM, titulado “Sobre incertidumbre y cisnes negros. ¿Cómo lidiar con riesgo en América Latina y el Caribe?”, apunta como razones para esta ralentización “las turbulencias del mercado que comenzaron en Argentina en abril, la desaceleración en la expansión de Brasil, el deterioro continuo de la situación en Venezuela y un entorno externo menos favorable”.

La economía de Argentina se contraerá 2,5% este año, Brasil solo crecerá 1,2% pese a ser un año electoral, y Venezuela ahondará su crisis con un crecimiento negativo de 18,5%, considera el trabajo.

Por su parte, el repunte de los precios de las materias primas y la fortaleza de la demanda de China impulsa el crecimiento de Colombia hasta 2,7%, Perú lo hará 3,9% y Chile 4%.

Las perspectivas son también positivas en México y Centroamérica.

Giro de 180º

Tras una desaceleración de seis años y una contracción del 1% del PIB en 2016, la región creció 1,1% en 2017, y las previsiones a principios de año eran optimistas para 2018. Pero todo cambió.

“La situación general sigue siendo preocupante”, señala el reporte.

Uno de los “nubarrones en el horizonte” es la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, que llevó a una “drástica” reversión del ingreso de capitales, un fortalecimiento del dólar y una depreciación de las monedas locales en la mayoría de los principales mercados emergentes.

Según el BM, la entrada neta de capitales a la región pasó de un máximo de 49.600 millones de dólares en enero del 2018, a 18.800 millones de dólares en agosto.

Otro desafío es la “precaria” situación fiscal de la región: el informe indica que la deuda pública superó el 60% del PIB de la región en su conjunto, y seis países tienen tasas de endeudamiento superiores al 80%.

Ante este panorama, “la región no tiene más remedio que aumentar el ritmo del ajuste fiscal para garantizar la sostenibilidad de la deuda en el corto y mediano plazo”, indica el informe del BM, pidiendo sin embargo “preservar” en lo posible los “considerables logros sociales” de la “década dorada” de altos precios altos de las materias primas (2003-2013).

México y Centroamérica

México, la segunda economía de la región tras Brasil, se proyecta que crezca 2,3% este año, frente a 2,5% calculado previamente, y también 2,3% en 2019, en línea con lo anticipado a comienzos de año.

“México continúa registrando un rendimiento inferior al esperado, aunque cabe señalar que las prolongadas y difíciles negociaciones sobre el TLCAN, la incertidumbre política asociada a las recientes elecciones, y las dudas acerca de la continuidad de las políticas actuales han tenido una repercusión negativa sobre las perspectivas de crecimiento, al menos a corto plazo”, explica el BM.

Asimismo, se espera que Centroamérica mantenga una sólida tasa de crecimiento de 2,8% en 2018 y 3,2% en 2019; y el Caribe a un ritmo aún mayor, de 3,7% en 2018 y 3,5% en 2019.

Entre los desafíos, el documento señala “la normalización de la política económica en Estados Unidos, con tasas de interés más elevadas y que han llevado a una caída drástica en los flujos netos de capital hacia la región, el fortalecimiento del dólar, la depreciación de la mayoría de las monedas emergentes y tensiones comerciales”.

Otras tormentas

Los riesgos no son sólo económicos, advierte el BM. Terremotos, huracanes e inundaciones también constituyen una amenaza.

“La región está extremadamente expuesta y es vulnerable a una gran variedad de desastres naturales”, agrega el reporte.

Por eso, teniendo en cuenta la densidad de población ubicada en las zonas afectadas y la escasa gestión de riesgos, el BM insta a prever mecanismos de asistencia y autoseguros.

En ese sentido, el informe destaca el “excelente” bono catastrófico emitido de febrero, que proporciona un seguro de 1.360 millones de dólares en protección contra terremotos a los países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú).

El BM también menciona herramientas como el Mecanismo de Seguro contra Riesgos Catastróficos del Caribe (CCRIF), que puede otorgar fondos de fácil acceso, por ejemplo, para superar los efectos de un huracán.

“Construir resiliencia es muy importante”, destacó en rueda de prensa Jorge Familiar, vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe.

A pesar de esta perspectiva complicada, el reporte del BM enumera tres factores externos que siguen siendo “relativamente positivos para la región”: el fuerte crecimiento en Estados Unidos, el crecimiento más reducido pero superior al 6% en China, y la recuperación del precio de las materias primas.

 

 

iProfesional

“Yo le pido a la gente que tenga paciencia, nos espera un momento difícil y duro pero luego saldremos adelante”, ´dijo este martes el ministro de Economía Nicolás Dujovne.

El funcionario nacional se mostró satisfecho con el tipo de cambio, al que calificó de “competitivo” y rechazó que, por el momento, se evalúe un plus de fin de año para los jubilados.

Por Radio La Red, el funcionario nacional reconoció que “estamos atravesando una recesión, la Argentina va a estar en recesión por un tiempo”.

Y señaló que “tenemos un piloto de tormentas muy bueno, sabemos que vienen meses muy duros”. Respecto del dólar, afirmó que “tenemos un tipo de cambio extremadamente competitivo”, en relación al debut, en el día de ayer, de la brecha cambiaria entre $34 y $44, establecida en el acuerdo con el FMI y que este lunes, cerró en $40.

Dujovne, dijo, además, que “por ahora no está prevista una ayuda especial para los jubilados”, en relación a las versiones del otorgamiento de un bono especial para la clase pasiva hacia fin de año.

Respecto de la discusión sobre el Presupuesto 2019, en discusión con la oposición, el ministro económico dijo que “a quién no le gustaría gobernar con un presupuesto infinito”.

 

 

Clarín

El ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, reveló que desde el Gobierno no saben cuándo volverá a crecer la economía. Además, reconoció que Argentina se encuentra en recesión.

“No sabemos cuándo la economía va a empezar a crecer”, fueron las palabras del ministro durante la conferencia de prensa en Washington, luego de la reunión con el FMI. El Gobierno busca que el Fondo adelante el segundo reembolso del préstamo rubricado en junio.

Sobre el encuentro, Dujovne sostuvo que se desarrolló de manera “muy productiva”, y negó la posibilidad de acordar un préstamo con el Tesoro de los Estados Unidos.

“La reformulación (del préstamo) va a poder dejar atrás estos días de angustia y volatilidad que pasamos, abrir las puertas para el financiamiento privado y así retomar la senda del crecimiento que la Argentina necesita”, señaló Dujovne.

Sobre la crisis económica, el ministro reconoció que Argentina se encuentra en recesión que “los argentinos están atravesando un momento difícil”. Además, remarcó que en el caso de que el Fondo apruebe la propuesta, el adelanto del préstamo será para fines de septiembre.

 

 

El destape web

Las proyecciones económicas para este año no paran de actualizarse a la baja. De acuerdo a las últimas estimaciones, el PBI sufriría una caída del 6% entre el segundo trimestre de este año y el primero del 2019, logrando retomar el sendero de crecimiento recién en los segundos tres meses del año próximo, siempre y cuando se cumpla la buena cosecha pronosticada.

Para la consultora Eco Go, el segundo trimestre de este año cerró con una baja del 3,2%. El período julio-septiembre terminará con un nivel de actividad un 1,1% menor, “al no tener el impacto de la sequía, pero sí el efecto de la caída del salario real y las altas tasas de interés” y en los últimos tres meses del año la recesión sería del 0,5%: “una estabilización que se explica a partir de un Banco Central que según se espera tendrá más espacio para bajar las tasas, con alguna reapertura de paritarias que modere la caída del salario real”. Finalmente, los primeros tres meses del 2019 cerrarían con una baja del 1,3%.

“La caída acumulada de la serie desestacionalizada nos da 4,3% en la comparación tercer trimestre del 2018 vs primero del 2019. Es aún mayor a la recesión del segundo trimestre del 2016 que terminó en el 3,4% comparado con el mismo período del año anterior”, explicó a este medio Federico Furiase, el director de Eco Go.

En su paso por Buenos Aires, James McCormack, director ejecutivo global head de Riesgo Soberano y Supranacional de la agencia calificadora de riesgo Fitch ratificó la profundización de la recesión, agravada a su parecer, por el escándalo de los cuadernos.

Por su parte, la consultora Radar afirma tener prácticamente los mismos números “visualizando como un escenario optimista una retracción del 6% de punta a punta”. “En el caso de que se reactive la corrida cambiaria, que es algo que no se puede descartar, se produciría un nuevo shock que alcanzaría una magnitud tal que hoy no se puede calcular ni saber cuándo termina”, aseguró el economista de dicha consultora Martín Alfie.

Este es el panorama que observa más probable el analista de mercados Francisco Uriburu, quien atribuye entre las causas de este derrumbe del nivel de actividad a “la suba desmedida de las tasas de interés, el altísimo costo de financiamiento crediticio del Gobierno con este nivel de riesgo país, el desmanejo con el sector pyme al concentrar toda la inversión en la obra pública, la falta de planeamiento de largo plazo y el achicamiento del mercado local de capitales, donde ya no se puede colocar ningún bono”.

Esta semana se conoció el dato del uso de la capacidad instalada de junio, que tocó el mínimo en 16 años (61,8%) y volvió a colocar en agenda un tema que parecía olvidado. Para la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la capacidad ociosa en el sector Pyme promedió el 40%, “lo que genera no sólo una preocupación actual donde las pymes cortaron inmediatamente las horas extras y la incorporación de nuevo personal, sino también una preocupación futura porque impacta directamente en todos los proyectos de inversión”.

Según los datos de CAME, uno de los sectores más perjudicados es el de cuero y afines, que acumula una pérdida de 3.000 puestos de trabajo y 70 fábricas cerradas. “Es de los rubros más afectados por la caída del consumo y la apertura de las importaciones. A nosotros nos afectaron todas las medidas juntas y no tenemos un mercado externo al cual colocar los excedentes, somos netamente mercado internistas. Estamos registrando una caída de la producción del 30% y lo poco que vendemos lo tenemos que cobrar a 90 o 100 días, por lo que la tasa de interés nos come toda la rentabilidad”, se lamentó Ariel Aguilar, presidente de la Cámara Industrial de Manufacturas de Cuero y Afines (CIMA).

Los economistas destacan que la recesión en la industria será más profunda que en el conjunto de la economía, aumentando la capacidad ociosa de las fábricas en los próximos meses. “Esto repercute en un aumento de costos fijos. Si vos tenes $100 de costos fijos y producís 10 unidades, distribuís $10 por cada unidad. Pero si tu producción baja a 5, los costos fijos por cada unidad se duplican”, explica Alfie.

De acuerdo a la mayoría de las consultoras, el PBI del 2018 será un 1% menor al del año anterior, ya que el crecimiento del 3,6% que se registró en los primeros tres meses del año compensará en parte la fuerte caída posterior. Hernán Hirsch, director de FyE Consult, proyecta una caída anual del 1,1% y una recesión de cuatro trimestres “dado que hoy hay escaso margen para que la economía rebote al tener trabados todos los instrumentos de política económica por la restricción crediticia y el acuerdo con el Fondo”.

 

 

 

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