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En la era Macri los remedios aumentaron un 235% en promedio, mientras que las jubilaciones subieron apenas un 144%. Solo en diciembre, los 50 principales remedios treparon un 8,6%. Cubrir alimentos y servicios para un adulto mayor ronda los 26.0433 pesos, mientras que más de 60% de los jubilados solo percibe la mínima que ronda los 9.309.

Los adultos mayores tuvieron un alza en sus ingresos desde mayo de 2015 a diciembre último, a través de la movilidad jubilatoria –la cual fue modificada por Cambiemos a fines de 2017– del 143,6%. Pero ese aumento estuvo lejos del 269,3% en que se encareció la canasta básica y del 235,0% de incremento promedio en medicamentos. Estos últimos son una parte esencial y creciente en la canasta de esos hogares. Los jubilados requieren una verdadera reparación tras tres años de destrucción histórica de su poder de compra.

Según un informe realizado por el Centro de Economía Política Argentina, junto con el Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores y la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria, la mayoría de más de 60 años consume en promedio de cuatro a ocho medicamentos. Algunos, habituales, pueden llegar a costar más de 1.800 pesos.

El impacto de la escalada de precios de los remedios en este universo es subestimado al calcular la cifra de pobreza. Según el informe, cubrir alimentos y servicios para un adulto mayor ronda los 26.0433 pesos, mientras que más de 60 por ciento de jubiladas y pensionadas perciben la mínima de 9.309 pesos.

El último informe del Indec, con cifras del primer semestre de 2018, dio cuenta de 7.581.118 personas pobres y 1.357.923 indigentes. Del total, el 3,6% (272.920) son adultos de más de 65 años que cayeron por debajo de la línea de pobreza y 2,2% (29.874) que se convirtieron en indigentes.

De acuerdo con el último informe realizado por la Fundación Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (Cepes), para una muestra en Mar del Plata, una familia de dos jubilados con cien por ciento de cobertura en sus gastos de Salud se ubicó entre 18.500 y 20.500 pesos para no ser considerada pobre en noviembre. Pero son cada vez más los que quedan fuera de una cobertura integral de medicamentos, a partir de los mayores requisitos del PAMI.

“En el caso de los alimentos básicos necesarios para una correcta canasta nutricional se verifica que la inflación (2015-2018) llegó a más del 269,3%, habiendo productos, como el aceite de girasol, que aumentaron un 464,7%, la lechuga (313,6%) o la carne picada (328,8%). Los aumentos de medicamentos y alimentos superan así ampliamente el aumento del haber jubilatorio lo que produce una caída abrupta de las personas mayores en la pobreza”, señala el CEPA.

De acuerdo con datos relevados por la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires para diciembre último, de los 6.852.090 beneficiarios del sistema integrado previsional, 64% (4.417.507) percibe la jubilación mínima. Las proyecciones para el cierre de año pasado equivalente a un 43% de varones y 57% a mujeres.

Deterioro

“Tras tres años transcurridos de la gestión del actual gobierno resulta cada vez más evidente la situación de retroceso y el proceso de deterioro de las condiciones de vida de las personas mayores de nuestro país, quienes día a día ven disminuir el poder adquisitivo de sus jubilaciones, lo que afecta notablemente su capacidad de compra de bienes de consumo básicos”, sentencia el informe.

El impacto de la escalada inflacionaria se profundiza por la alta dependencia a los medicamentos para este grupo etario. Hay casos en que se buscan alternativas genéricas e incluso se suprimen directamente algunos de los medicamentos recetados. Pero tampoco alcanza, además de atentar contra “la supervivencia (de los mayores) y para mantener o recomponer la salud”. “La imposibilidad del acceso a los medicamentos no sólo aumenta la mortalidad, sino que además aumenta la morbilidad de patologías que generan dependencia y discapacidad”, dice el documento.

Precios

Mientras el PAMI recorta sus prestaciones y disminuye la cobertura de medicamentos, se registra una tendencia preocupante de incremento sostenido de los precios de venta de los mismos, que se profundizó en los últimos meses pese a la supuesta pax cambiaria desde agosto. “En promedio los precios de los 50 principales medicamentos aumentaron 8,6% sólo en diciembre, mientras que el promedio de los diez que más aumentaron en el mismo período alcanza el 14,8%, entre los que cabe destacar aumentos de hasta un 21,3%”, según los registros de PAMI y Kairos Argentina.

Si se toma en cuenta por patología, para enfermedades cardiovasculares se registra aumentos de 534,4% en tres años en el Acenocumaro (anticoagulante para evitar ACV). El Atenolol, un bebloqueante para hipertensos, se encareció 500,9%, y la Furosemida (diurético para insuficiencia cardíaca) aumentó 313,3%. Por enfermedades respiratorias, el fluticasona más salmeterol (para asmáticos) tuvo un alza de 302,1%, valiendo actualmente 1805 pesos. “El EPOC representan el 13% de las defunciones por enfermedades respiratorias”, destaca el documento. Entre los medicamentos para patologías osteoarticulares, el Etoricoxib (antiinflamatorio para dolores crónicos) exhibió un aumento de 284,9% y el ácido ibandrónico (tratamiento de osteoporosis en mujeres) sufrió un incremento de 246%. La dorzolamida (para hipertensión ocular y glaucoma) se encareció 270,3% y la Levotiroxina (para hipertiroidismo), 478,2.

En el caso del omeprazol, un fármaco utilizado en el tratamiento de úlcera de estómago o duodeno, gastritis y reflujo gastroesofágico, la suba fue de 179,7%. Este es un medicamento que suele utilizarse para acompañar otros con el objetivo de evitar el daño que pueda provocar en el sistema gástrico. La dutasteride (para la hiperplasia benigna de próstata que disminuye el riesgo de retención aguda de orina) el salto fue de 343,8%; el citalopram (antidepresivo) aumentó 195,7% durante este Gobierno –según publica Página 12-.

“Al quitar la entrega gratuita de medicamentos se puso en grave riesgo la salud de las personas mayores y la calidad de vida de aquellas con patologías crónicas, que, sin tratamiento oportuno, generan discapacidades y aumentan la fragilidad y dependencia de los mayores”, concluye.

Página 12

El secretario de Energía Gustavo Lopetegui autorizó este lunes un incremento de 5,6% en los valores de adquisición de los biocombustibles para mezcla con gasoil. Desde el primero de enero se pagará $ 28.341 la tonelada.

La medida se dispuso a través de la Resolución 2/2019 de la Secretaría de Energía, que lleva la firma del nuevo titular, y fue publicada en el Boletín Oficial. El nuevo valor del biodiesel para corte con gasoil es ligeramente superior al de $ 28.112 por tonelada que rigió durante noviembre pasado.

La Resolución de Lopetegui recuerda que el precio de adquisición de biocombustibles a las empresas promocionadas “debe calcularse propendiendo a que los productores que operen en forma económica y prudente tengan la oportunidad de obtener ingresos suficientes para satisfacer todos los costos operativos razonables aplicables a la producción, impuestos, amortizaciones y una rentabilidad razonable”.

El nuevo valor que percibirán las empresas productoras se ubica 5,6% por encima del que se había establecido a través de la Resolución 187 de diciembre pasado, de $ 26.832, firmada por el antecesor en el cargo, Javier Iguacel.

El ex funcionario había ordenado una rebaja de 4,55% en medio de una fuerte discusión con los representantes de las principales provincias productoras de biocombustibles (Liga Bioenergética) por la conveniencia de aplicar un nuevo impuesto a estos los combustibles vegetales –según publica Ámbito-.

Aunque los distritos del Interior lo rechazan, no se descarta que desde el Gobierno ofrezcan coparticipar esos nuevos ingresos fiscales. Por ahora, quedó en stand by el envío de un proyecto de ley al Congreso, pero podría reactivar en cualquier momento.

El gravamen sería siempre y cuando se superen los actuales cortes del 10% en el caso del biodiesel y del 12% para el bioetanol. “Si lo que estás promocionando es tener una energía más limpia y migrando hacia energías más limpias, la decisión es contraproducente”, dijo semanas atrás la secretaria de Estado de Energía de Santa Fe, Verónica Geese.

Ámbito

Además de armar una red de almacenes “sociales” para los consumidores más afectados por la crisis, una organización presentó un proyecto de ley para que el pan sea un derecho.

La Mesa de la Economía Social y Popular (MESyP) terminó el 2018 con integrantes en todo el país, pero también con un proyecto presentado en Diputados para convertir al pan en un “bien social”, es decir, en un derecho para toda la población.

“Estamos planteando una economía social que vaya a los barrios una red de almacenes populares con un montón de productores de todo el país”, explicó a minutouno.com Juan Carlos Sanchetta, de la MESyP.

“Precios populares” es sinónimo de comida barata en tiempos en que la Canasta Básica de Alimentos para una familia de cuatro personas ronda los $10.100 según cifras del INDEC en noviembre de 2018.

“Creemos que los productos que son de primera necesidad tienen que llegar a los barrios a un precio accesible”, señaló el integrante de MESyP.

Una forma de lograrlo es que la comida vaya del productor al cliente sin tanto intermediario, pero la otra manera es metiéndose en política. Así surgió el proyecto en Diputados con la firma del diputado bonaerense Carlos Castagneto (FpV) “para que el pan pueda llegar a todas las mesas”, como explicó Sanchetta.

“No puede salir $100. Por eso pedimos que el Gobierno dé una tarifa diferenciada de luz, de gas, de la harina e insumos para producirlo”, acotó.

La lógica es que el pan bajará de precio gracias a esa tarifa de servicios diferencial para los productores de alimentos. El pan subvencionado “es el inicio de una canasta básica alimentaria social”, según Sanchetta.

“Alimentarse es un derecho humano”, convino. Pero resta ver si el proyecto hará buenas migas en el Congreso.

MinutoUno

Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) indica que el aumento promedio de los precios en diciembre fue del 4,3%, lo que establece una suba del 64% en todo el año. La causa principal es el “exorbitante” salto cambiario, que aún no se trasladó de manera completa a los precios.

El informe marca que la inflación en este rubro es superior en 15 puntos a la inflación esperada para 2018. Son datos proyectados a la espera del IPC de diciembre.

“Los alimentos traccionaron la inflación del último mes de 2018 y establecieron un piso alto para el índice de precios de diciembre”, destaca el trabajo, publicado en Ámbito.

En el detalle por productos, se registraron en diciembre subas considerables en huevos (+17,8%), yerba mate (+6,3%), hamburguesas congeladas (+6,0%), fideos secos (+5,2%), salchichas (+5,0%), dulce de leche (+4,8%) y harina (+4,4%).

Estos aumentos traslucen un proceso asimétrico que se separan de la inflación promedio general.

Por caso, el rubro “leches, lácteos y huevos” del IPC aumentó 2,6 puntos más que el promedio en 2018 (12,8 puntos más en dos años), el rubro “café, té, yerba y cacao” subió 13,2 puntos más en 2018 (16,7 más en dos años), “aceites, gracias y manteca” trepó 15,3 puntos más en 2018 (13 más en dos años) y “pan y cereales” creció 15,5puntos más en el año (15,8 más en dos años).

Por su parte, en el canal mayorista, el índice general se incrementó 11,2 puntos más que los insumos agrícolas.

Al mismo tiempo, cuando se analizan los precios de bienes de esta categoría de manera interanual, se observa que 41 de los 59 productos básicos relevados (el 69%) y publicados por el INDEC, con la estimación propia tuvieron un incremento por encima de la inflación proyectada del periodo (47,5%).

Los bienes que más aumentaron en ese período son batata (244%), harina de trigo común triple cero (186%), el zapallo de anco (118%), los huevos (118%), fideos secos (107%), hamburguesas congeladas (97%), el algodón (96%), polvo para flan (93%), tomate redondo (87%), cebolla (82%), pan francés tipo flauta (81%), aceite de girasol (80%), detergente líquido(79%), arroz blanco simple (77%), yerba mate (76%), papa (76%), yogur firme (72%).

Le siguen arvejas secas remojadas (68%), cerveza de litro (67%), lavandina (66%), desodorante personal (66%), agua sin gas (65%), sal fina (64%), manzana deliciosa (64%), pañales descartables (62%), pollo entero (62%), jabón en polvo para ropa (61%), salchicha de seis (61%), jabón en pan, shampoo (58%), jabón de tocador (55%), café molido (54%),banana (54%), filete de merluza fresco (54%).

“El desbarajuste inflacionario de 2018 tuvo una magnitud difícil de predecir hace un año atrás. A la espera del último número (oficial) de diciembre ya se tiene la seguridad de que estamos ante el año de mayor aumento de precios desde 1991”, destaca el informe.

La principal razón de estos aumentos es el salto cambiario exorbitante del 100%, cifra que no se observaba desde la salida de la convertibilidad. De acuerdo al trabajo, una de las particularidades de esta mega devaluación tiene que ver con su incompleto traslado a precios –según publica Urgente 24-.

En este sentido, puntualiza que “dada la imposibilidad de la demanda interna de hacer frente a aumentos de precios tan desacoplados de las variaciones salariales, aún se verifica un efecto latente de ‘inflación reprimida’ en la economía”.

El Comodorense

Según el relevamiento mensual de precios de los 57 productos de la Canasta Básica de Alimentos (CAB) que realiza el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana en 350 comercios del conurbano bonaerense, en diciembre los alimentos volvieron subir aumentando un 3,42%, mientras que los componentes de la Canasta Básica Total (CBT) tuvieron un incremento similar. En 2018, las canastas básicas aumentaron un 60%, según el informe.

Durante el primer año de la gestión de Mauricio Macri, las Canastas Básicas tuvieron aumentos del orden del 41%; en 2017 las subas fueron de 19,22% (alimentos) y 24,16% (Canasta Básica Total), en tanto, a lo largo de 2018 la actual administración no sólo superó sus registros anteriores, sino que batió todos los récords desde la crisis de principios de siglo, según apunta el informe del último relevamiento de ISEPCi: “llegó a +59,34% en alimentos y a +58,07% en el conjunto de los productos de la CBT”.

Según el mismo, en diciembre de 2017 “una familia de dos adultos y dos hijos/as necesitaba $6144,98 para cubrir sus alimentos durante un mes, en diciembre de este año requería $9761,62 para adquirir los mismo productos. El incremento fue de $3646, mientras para cubr ir los componentes de la Canasta Total la misma familia necesitó aumentar sus ingresos en $9.000”.

Los productos de almacén lideraron los aumentos a lo largo del año con subas del orden del 66,30%, seguidos por los de carnicería (54,54%), mientras que las verduras y frutas estuvieron en +48,80%.

Entre los alimentos de almacén que más aumentaron en el año, se encuentran la harina de trigo (146%), los huevos (100%), la polenta(95%), el pan(93%) y los fideos(81%).

El pollo (90%), la carne picada (55%), la carnaza (52%) y el asado (50%), son los componentes de la Canasta Básica de Alimentos que más subieron en 2018.

Mientras que los precios de las naranjas (76%), las manzanas (63%) y el zapallo (60%) se encuentran entre los que más subieron en el rubro verdulería.

Como consecuencia de una fuerte caída de las ventas, en noviembre los valores de las Canastas Básicas, en el conurbano bonaerense permanecieron estables. Sin embargo, el descanso fue transitorio: en diciembre volvieron dar un salto, cerrando 2018 con aumentos que promedian el 60% anual.

Nuevamente hay una brecha enorme entre los incrementos otorgados a los salarios en blanco y a los que están en negro, a las jubilaciones y asignaciones sociales. Según apunta el informe, esta brecha que no se cierra con los bonos otorgados por única vez, que en el mejor de los casos sirven para saldar deudas acumuladas por las familias, a lo largo de un año en que se amplió la distancia entre ingresos mínimos y gastos básicos.

Las perspectivas para los primeros meses de 2019 con precios altos y sin la ayuda de los bonos de fin de diciembre, no son buenas para el presupuesto de los hogares de l a mayoría de la población, concluye.

El Comodorense

Con el 3,2 de noviembre, la inflación acumula 48,5 por ciento en 12 meses. Alimentos y Salud son los rubros que registran los mayores aumentos, lo que denota el grave perjuicio para los sectores más necesitados. A pesar de la sequía monetaria y la fuerte retracción del consumo, la inflación no se detiene.

La inflación en noviembre fue del 3,2 por ciento, alcanzó el 43,9 por ciento desde diciembre y un 48,5 por ciento en los últimos doce meses a nivel nacional, informó el Indec. De este modo, la marcha de los precios quedó al borde de un 50 por ciento anual, el mayor número desde 1991, cuando terminaba el proceso hiperinflacionario para dar lugar al consenso neoliberal alrededor de la convertibilidad. Este año, la inflación destrozó el poder adquisitivo de los ingresos y generó un derrumbe en el consumo interno. El capítulo que más creció en noviembre fue salud, a partir del nuevo incremento en medicamentos. También avanzaron por encima del promedio alimentos y bebidas, que impacta de lleno en las canastas de pobreza e indigencia y equipamiento y mantenimiento del hogar.

En 2018, la inflación terminará unos 35 puntos porcentuales por encima de la pauta prevista por el Gobierno, que era del 15 por ciento para todo el año. Ese grosero error de predicción se fue gestando de a poco. En el primer cuatrimestre, la suba de los precios circuló entre el 1,8 y el 2,7 por ciento, valores que ya en ese momento exigían una baja posterior para lograr apuntar a una banda del 20-25 por ciento de inflación anual. Pero el estallido cambiario y la profundización de la política de aumentos tarifarios y de suba de los combustibles elevó la inflación mensual al escalón del 3-4 por ciento entre junio, julio y agosto. Con el nuevo salto del dólar hasta los 40 pesos, septiembre y octubre marcaron el peor momento inflacionario del gobierno de Cambiemos, con subas del 6,5 y 5,4 por ciento, respectivamente. Si bien la inflación en noviembre se desaceleró frente al descalabro del bimestre previo, los precios se movieron al ritmo que mostraban a mitad de año, luego del primer capítulo de la primera crisis cambiaria. Sigue siendo un valor de suba de precios mensual muy alto. Se espera que en diciembre los precios aminoren la marcha un poco más, aunque todavía por arriba del 2 por ciento frente al mes previo.

El rubro que mayor aporte hizo a la inflación de noviembre fue alimentos y bebidas, con un alza del 3,4 por ciento frente al mes anterior. Se destacó el incremento mensual del 6 por ciento en el arroz blanco, del 6,7 por ciento en fideos secos guiseros y 6,3 por ciento en hamburguesas congeladas. Entre los lácteos, la leche entera subió en el mes un 7,6 por ciento, el queso cremoso lo hizo en un 3,7 y el yogur firme, un 21,4. Entre las bebidas, la Coca-Cola subió 4,9; el agua sin gas, un 7,2; la cerveza, 13,6 por ciento y la yerba mate, 3,8 por ciento.

Otro rubro que subió por encima de la media es equipamiento y mantenimiento del hogar, por efecto retardado de la suba de insumos por la devaluación y del costo financiero, mientras que prendas de vestir y calzado subió un 2,3 por ciento, algo amortiguado por la denominada cyber-week junto con la contracción en el consumo. El capítulo de transporte subió 2,7 por ciento a partir del incremento del subte hasta 13,50 pesos aunque estuvo contrarrestado por la baja del precio de las naftas aplicado por las petroleras gracias a la caída del dólar y del precio del barril a nivel internacional. Comunicaciones tuvo una suba del 3 por ciento. Salud subió un 5,7 por ciento a raíz de fuertes aumentos en los precios de los remedios.

A nivel general, los bienes subieron en noviembre un 3,7 por ciento y los servicios, un 2,1 por ciento. El “IPC Núcleo”, que excluye a los estacionales y los regulados por el Estado, subió 3,3 por ciento.

La medición del Indec en determinados productos puntuales muestra el grado de impacto de la inflación en los hogares con menos recursos. En el último año, el pan francés subió un 80 por ciento y la harina, un 200 por ciento. El arroz blanco lo hizo en un 76 por ciento y el pollo entero, 63 por ciento. El aceite de girasol subió un 76 por ciento. La leche en sachet subió 41 por ciento y el yogur firme, 75 por ciento. La sal fina subió un 67 por ciento y la yerba mate, 70 por ciento. Además, otros consumos esenciales como el colectivo y las boletas de luz y gas subieron por arriba del ciento por ciento y la nafta casi un 70 por ciento. El panorama por el lado de los ingresos nominales es todavía muy incierto, con sectores del movimiento obrero mejor organizado con paritarias del 40 por ciento, otras paritarias con 15 o más puntos de pérdida frente a la inflación y un amplio universo de trabajadores no registrados y desocupados que vieron un recorte dramático de su poder adquisitivo.

Se redujo la cantidad de productos, se privilegiaron segundas marcas con menor relevancia, se dejó de hacer publicidad, los precios aumentan cada vez más seguido y los controles no existen.

El programa Precios Cuidados fue perdiendo peso desde el cambio de gobierno en diciembre de 2015. Si bien se lo mantuvo vigente, se redujo la cantidad de productos, se privilegiaron segundas marcas con menor relevancia en el mercado, se dejó de hacer publicidad y los controles por parte del Estado para garantizar su cumplimiento prácticamente desaparecieron. Además, se disimularon las subas de precios porque muchos productos salieron del programa, aumentaron fuerte cuando no formaran parte de la promoción y luego volvieron a ingresar con valores sustancialmente mayores. Ahora el gobierno ya ni siquiera garantiza la estabilidad de precios de los bienes que adhieren durante un mínimo de cuatro meses. Además, por ejemplo, en 2016 se lo había presentado como una “canasta saludable” con productos Light, semillas y bebidas sin alcohol y en la actualidad faltan productos frescos (solo hay dos cortes de carne y dos productos de verdulería) y se incorporaron 20 variedades de bebidas alcohólicas, dejando en evidencia la ausencia total de criterio. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalla como se fue debilitando el programa durante la gestión de Cambiemos.

El gobierno destacó que los tres acuerdos entre septiembre de 2017 y septiembre de 2018 arrojaron un aumento promedio total acumulado de 7,36 por ciento a lo cual hay que sumarle algunos aumentos puntuales del mes de octubre de 2018 que llegan hasta un 12 por ciento. Sin embargo, en dicho período, solamente se mantuvieron 58 productos en el rubro alimentos y bebidas, 29 en librería, 15 en perfumería y cuidado personal, 8 en limpieza y 4 en bebé, con un aumento promedio de 17 por ciento y una mediana de 13 por ciento. Si se toma como referencia 2015, solamente se mantuvieron 16 productos. Estos aumentaron en promedio 100,18 por ciento, acompañando el ritmo inflacionario para el período, que fue del 108 por ciento.

También se advierte el caso de productos que salen del acuerdo y vuelven con precios sustancialmente mayores. Por ejemplo, el paquete de 52 unidades de pañales Huggies Classic de Kimberly Clark talle G en octubre de 2015 costaba 121 pesos (2,32 pesos por unidad) y al reingresar en septiembre de este año el precio por 22 unidades era de 115,27 (5,23 pesos por unidad), un 125 por ciento más. Otro caso lo constituye el aceite Cada Día de AGD por 900 cc que costaba 9,10 pesos en octubre de 2015 y reingresó en septiembre de 2018 con un precio de 48,40 pesos, con un incremento total de 431 por ciento.

Un dato llamativo de la lista de 2018 es la incorporación de productos propios de distintas cadenas mayoristas y de supermercados, cuya disponibilidad se reduce únicamente a dichos comercios, por lo que se dificulta el acceso a la mayoría de los consumidores. Del total de los 600 productos de la canasta, 54 corresponden a productos propios: 15 marcas propias de Carrefour, 15 de Yaguar, 11 de Makro, 9 de Día% y 4 disponibles en mayoristas.

El programa “Pasate a LED” fue incorporado en el programa, dándole un lugar preponderante por la cantidad de artículos del mismo rubro. Actualmente, son 48 las variedades de lámparas que hoy se pueden conseguir en Precios Cuidados. El peso relativo del rubro iluminación en la canasta total representa 8 por ciento del total de productos, igual al de bebidas con y sin alcohol (8 por ciento) y al de los lácteos (9 por ciento).

Con relación a los panificados, en 2015 la canasta incluía 5 variedades de pan (incluyendo pan fresco mignon y 3 variedades de pan envasado y facturas de manteca). En octubre de 2017 se habían quitado el pan fresco y las facturas y solamente quedaban 4 variedades de pan envasado. En la canasta actual sólo están presentes el pan lacreado La Veneziana y el plan blanco de molde de la marca Día. En carnes y pollo fresco se pasó en 2015 de 5 cortes de carne vacuna y 2 variedades de pollo entero (congelado y sin menudos) a sólo 5 variedades en 2017. En la canasta de 2018 sólo quedaron dos cortes: picada y espinazo. Con relación a fiambres y procesados la canasta contenía en 2015 jamón y tres variedades de salchichas. En 2017, sólo 2 variedades de salchichas y para 2018 no queda ningún producto de ese rubro.

 

 

El Comodorense

El ministro de Producción afirmó que septiembre fue el peor mes y en octubre hubo aumentos en transporte y tarifas, que impacta en el índice, pero noviembre y diciembre “va a haber una desaceleración importante”

Dante Sica, ministro de Producción, aseguró este miércoles que los precios “están bajando” y pronosticó que lo peor de la inflación ya pasó. “En octubre tuvimos aumentos en transporte y tarifas, que impacta en el índice, pero estamos viendo que en noviembre y diciembre va a haber una desaceleración importante”, manifestó.

Según el funcionario, ya registran bajas en los precios, en especial el de los alimentos. “Hay un impacto de la recomposición de gas y transporte y por la corrección del tipo de cambio de agosto y septiembre pero en octubre ya comenzaron a bajar”, destacó.

En relación a ello, Sica aseguró que en los próximos meses del año bajarán más los precios. Contó también que el gobierno está “trabajando con todos los sectores económicos” y no volverán a convocar a empresarios y CGT para evitar los paros.

Por otro lado, el ministro habló sobre el vínculo que tendrá Argentina con Brasil después de que el nuevo presidente Jair Bolsonaro dijera que el Mercosur no es una prioridad para su país. “Fueron declaraciones de la primera noche después de que estaba el resultado electoral. Con respecto al Mercosur, esta administración también ha iniciado un proceso de mayor apertura, que en los últimos quince años se había estancado”, indicó.

 

 

Minuto Uno

Desde hoy, los cigarrillos aumentarán aproximadamente 6,5%. Así lo anunció la empresa Massalin Particulares, que justificó el incremento para “hacer frente a una nueva estructura de su matriz de costos”.

De esta manera, Marlboro costaría $ 66 en su versión KS y $ 69 en su versión box; mientras que Philip Morris se vendería a $ 63 en su versión KS y $ 66 en su versión box.

Se trata del cuarto aumento del año que registran los cigarrillos: 5% en enero, 4% en abril, 5% en julio y el 6,5% de septiembre.

Según publicó el portal Ámbito, Massalin Particulares atribuyó parcialmente el ajuste al incremento del 9% en el impuesto interno a los cigarrillos, el cual se actualiza trimestralmente en línea con el proceso inflacionario.

Desde la firma aseguraron que “el sector tabacalero soporta en la Argentina una alta presión fiscal, que se ubica entre las más elevadas a nivel mundial”.

La compañía les dio a conocer a los consumidores que pueden acceder de manera permanente a la lista oficial de precios al público de los cigarrillos ingresando al sitio web de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

 

 

La Gaceta

Grandes empresas de productos masivos comenzaron a restringir la reposición de productos en las góndolas de los supermercados. El estallido del dólar provocó un descalabro en el sistema general de precios de la economía y las empresas, por precaución, están a la espera de que el panorama se estabilice.

Al igual que ocurre en gran parte de la cadena de pagos en las actividades industriales, las empresas se enfrentan al riesgo de mandar a reponer sus productos en las cadenas de retail, con un valor del dólar determinado, y que cuando cobren ya se encuentre a otro valor superior. Sin llegar al punto de que haya desabastecimiento, igualmente, en el sector supermercadista advierten que no se están reponiendo productos, con lo cual, es factible que los consumidores vean faltantes en los próximos días, si el gobierno no logra frenar la escapada del billete norteamericano.

Victor Fera, dueño de Maxiconsumo y productos Marolio, advirtió que “los proveedores suspendieron las ventas porque no saben cuál es el valor de dólar, han perdido la confianza en la economía”.

En todas las empresas, sobre todo las de consumo masivo, también se enfrentan al problema de la caída de las ventas. La retracción del consumo es tan fuerte que se encuentran con el riesgo perder aún más ventas si tratan de trasladar la devaluación del peso a los precios.

La caída del consumo interno es palpable en el sector supermercadista, donde los margenes de rentabilidad son acotados por cada producto, lo cual obliga a tener una alta rotación. Por otro lado, las cadenas de retail demoran el pago a sus proveedores, lo cual genera mayor grado de incertidumbre a las proveedoras.

Algunas cadenas de valor de las empresas se encuentran totalmente dolarizadas, como en el caso de las fabricantes de bienes de capital, pero en otros casos, como fabricantes de juguetes, las empresas le venden a minoristas y cobran en pesos, lo cual les genera un descalce de monedas.

En cualquiera de los dos casos, la falta de precio del dólar, genera un freno total de operaciones. De hecho, el secretario de la Cámara Argentina de la Maquina Herramienta (CARMAHE), Pedro Cascales, dijo que “en estos días está todo frenado”. No se están realizando operaciones. No se están reponiendo insumos, y las que exportan tampoco liquidan porque no saben a qué precio está la divisa.

Juan Carlos Ferrero, fundador de la empresa BAW, fabricantes y comercializadora de equipos de soldaduras, aseguró que las pymes “no podrían seguir sosteniendo su actividad en otro semestre con estas características”.

La única luz que están viendo a lo largo del túnel varias pymes del sector industrial es que con el tipo de cambio tan devaluado y con la capacidad instalada ociosa, que en algunos casos llega al 50%, la salida puede llegar de la mano de la exportación.

Por el momento, en la Secretaría de Comercio se está siguiendo el tema de cerca pero no se anticipan medidas.

 

Ambito