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Desde fines de la semana pasada el dólar viene despertando los ánimos de analistas y economistas que creen ver nubarrones frente a las marchas y contramarchas del gobierno respecto a la posibilidad o no de limitar el atesoramiento del dólar ahorro. En verdad, el presidente Alberto Fernández lo mencionó al ser entrevistado por Radio La Red, cuando sostuvo que el tema (del dólar ahorro) «es un problema, los pequeños ahorristas van sumando y son un problema y vamos a tener que analizarlo».

De ahí en adelante comenzaron las versiones en los medios, y el mismo Ministerio de Economía salió a desmentirlo.
Ahora bien, uno de los temas de mayor impacto es cuál será el valor de la divisa para cuando cierre el año.
A partir de los datos difundidos el viernes pasado en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ( BCRA), el mercado espera que el dólar culmine el año en los 86,4 pesos, cuando previamente se esperaba un valor de 88 pesos para fin de año.

En línea con esta previsión se sitúa la mirada del economista Salvador Di Stéfano, quien entiende que el dólar oficial va a ir copiando la inflación que reste en los próximos meses. «Vemos un dólar que va a estar entre 85 y 90 pesos», anticipó a PERFIL y explicó que según su impresión «el gobierno va a cuidar que el oficial no se escape». Para Di Stéfano «La idea es no desalentar a los inversores a financiarse en el mercado a través de bonos ajustados por inflación y hacer que el dólar oficial se transforme en un dólar social», dijo.

«Cuando el dólar aumenta más que la inflación se transforma en un dólar productivo que mejora la competitividad del país y cuando no crece al ritmo de la inflación se convierte en un dólar social», explicó. En este aspecto consideró que el objetivo es que no aumenten muchos los alimentos, y que pueda mejorar la performance de los individuos, en general. «Con alimentos baratos y con sueldos que aumenten más que el dólar, eso puede generar una especie de efecto RIQUEZA, riqueza entre comillas, dentro del escenario económico recesivo que hay», argumentó.

Según su análisis el gobierno va a segur con la política de mini devaluaciones y un ajuste muy pequeño, lo cual va a derivar en un dólar que no va a ser competitivo. «Hasta julio el dólar aumentó más que la inflación. Desde agosto en adelante el dólar aumentó más que la inflación en términos anuales, con lo cual diría que estamos en el final de la deflación de precios en dólares y en el comienzo de una inflación de precios en dólares que va a durar hasta las elecciones del año próximo.», anticipó.

«El gobierno empieza a aplicar una política en modo electoral y va en busca de «amigarse» con la sociedad luego del fuerte impacto que significó la cuarentena».

Di Stéfano indicó que hay que considerar un tema importante, y es la sequía que puede hacer peligrar la cosecha fina. «Es una amenaza pero hay que ver cómo impacta en los valores, porque si perdemos un 20% de cosecha pero los precios mejoran un 30%, no habrá cambios a los fines de recaudación del Estado», explicó a Perfil.
En tren de previsiones argumentó: «Probablemente van a seguir moviéndolo en forma controlada, pero de acá a fin de año, van a tener que ir acelerando un poco el ritmo de depreciación de suba de tipo de cambio», anticipó y recordó que en estos meses no hay pico de ingresos de dólares ya que lo fuerte de la cosecha se da en el segundo trimestre. «Hay hueco hasta noviembre -diciembre cuando llegue la cosecha de trigo y habrá que ver también que puede pasar con eso», explicó.

De esta manera, según Tiscornia el Gobierno «va a depreciar más rápido de lo que vienen haciendo por eso creemos que el dólar oficial va a estar en 85, 86 pesos a fin de año». De todos modos recordó: «sobresaltos puede haber muchos, pueden tener que depreciar más rápido e incluso pueden mejorar las expectativas por el arreglo de la deuda, pero no vemos muchos cambios», dijo

Finalmente, y respecto al valor de los dólares alternativos indicó que «son más difíciles de pronosticar».
«Toda la emisión monetaria que se ha hecho repercute en esos tipos de cambio alternativo y lo hará más a medida que se recomponga la actividad económica», analizó al anticipar aumentos en esos tipos de dólar.

«Creo que habrá tendencia al alza también en estos rubros. La tendencia del blue es para arriba», dijo. Para que se de un panorama distinto, Tiscornia indicó: «Tendría que haber un cambio de expectativas muy fuertes, que no lo veo del todo por ahora. Lo de la deuda se insinuó pero luego no duró mucho, y como el gobierno no es muy afecto a dar un horizonte, sumado al ruido político, veo dificil que haya mejora de las expectativas», anticipó.

Los precios de las propiedades cayeron entre 30 y 40 por ciento con respecto a la precuarentena en todo el país porque el mercado inmobiliario vive un momento de pocas operaciones, valores a la baja y un crecimiento de las ofertas que contemplan incluso el esquema de permuta, según un relevamiento realizado por las corresponsalías de Télam.

En la provincia de Buenos Aires, pese a la baja del precio de algunas propiedades, en junio se registró una «incipiente recuperación de las operaciones de compra-venta», de acuerdo al Colegio de Escribanos bonaerense.

En Bahía Blanca, el presidente del Colegio De Martilleros y Corredores Inmobiliarios, Carlos Esteban, dijo que «se está reactivando muy bien, hay muchas consultas porque la gente está aprovechando que han bajado los precios».

En Entre Ríos son menos optimistas: el Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios entrerriano aseguró que el sector se encuentra paralizado por «la pandemia y la crisis económica» pero que el Procrear anunciado y el acuerdo en la renegociación de la deuda funcionarán como «motores de arranque».

Algo parecido es lo que sucede en el sur del país: en Chubut, el precio de los inmuebles también retrocedió porque «el mercado debió acomodarse al bolsillo de los compradores que está en pesos mientras que las propiedades se tasan en dólares», indicó José Prada, del colegio de corredores inmobiliarios local, mientras que un relevamiento de esta agencia reveló que los valores se reducen de manera notable –con un 40% de merma respecto a la precuarentena– si la operación inmobiliaria se produce en «dólar billete».

Por su parte, el presidente del Colegio Profesional de Martilleros y Corredores Públicos de Neuquén, Nicolás Norberto Fundaró, informó que la caída de ventas en propiedades fue de entre un 15% a un 20% promedio, en dólares, en esa provincia.

En Río Negro, referentes inmobiliarios de la capital provincial coincidieron en que la pandemia paralizó de forma total la venta de inmuebles y si bien hay algunas consultas esporádicas, «en el común de los casos hay que tratar de sostener el valor del capital», señaló el presidente del Colegio de Martilleros y Corredores de la primera circunscripción judicial de Río Negro, Febo Capponi.

Tampoco en la capital de Santa Cruz se registran ventas de inmuebles y hay bajas en los precios en dólares de más de 50%, informaron fuentes del mercado inmobiliario.

«Están cayendo los precios en dólares, moneda que siempre referenció las operaciones inmobiliarias», dijo Pedro Uribe, agente local, y puso como ejemplo el caso de un departamento, que en condiciones normales costaría 75.000 dólares, pero fue vendido a 33.000.

La caída de los precios llega al destino más austral del país, ya que los valores en dólares de las propiedades en la ciudad de Ushuaia se redujeron «entre un 20 y 30 por ciento desde marzo, según explicó el secretario de la Cámara Inmobiliaria de la capital fueguina, Jorge Morón.

 

Los precios del crudo han vuelto a bajar ayer de manera considerable -cerró la sesión de ayer con otro desplome del 8 %- después de que los inversores hayan percibido que el fin de la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia, no sería suficiente para devolver el equilibrio a los mercados energéticos.

El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cayó un 9,39 % y el barril cerró en US$ 23,63 por la sensación en los mercados de que el posible recorte en la producción mundial no bastará para compensar el exceso de oferta, provocado por la baja demanda desde el inicio de la crisis del coronavirus.

Al final de las operaciones a viva voz en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos de futuros del WTI para entrega en mayo restaron US$ 2,45 respecto a la sesión previa.

El precio del barril de petróleo Brent para entrega en junio terminó hoy en el mercado de futuros de Londres en US$ 31,89, un 3,86 % menos que al finalizar la sesión anterior.

El crudo del mar del Norte, de referencia en la Argentina, concluyó la jornada en el International Exchange Futures con un descenso de US$ 1,28 respecto a la última negociación.

El análisis sobre los impactos en las regalías petroleras está sujeto a distintas variables, entre las más importantes son el precio del petróleo en el mercado internacional, sumado al volumen de producción. En todas las simulaciones de ingresos que puedan hacerse, tendrán un factor de corrección final determinado por la producción efectiva de cada mes: no hay dudas de que ésta tendrá un declino, debido a la gran caída de demanda tanto en el mercado internacional como en el plano interno, donde las ventas de combustibles se redujeron en más de un 70 por ciento por efecto de la pandemia del coronavirus y la cuarentena obligatoria.

En un trabajo realizado por el economista Alejandro Demel, quien se desempeña como docente de la UBA y cursa un doctorado en dicha disciplina en la UCA (actualmente se desempeña en la Secretaría de Minería de la Nación luego de 6 años de trayectoria en Energía), la proyección para Chubut arroja los siguientes resultados: con un barril de 25 dólares promedio, la recaudación de la provincia caería a 800 millones de pesos, frente a los 1.576 millones de pesos que recaudó en el promedio de los meses de enero 2020 y 2019. Es decir, la merma sería de unos 776 millones de pesos, siempre que la producción del mes en que se liquide (para ese promedio, podría ser marzo o abril) se haya mantenido constante, con alrededor de 151.000 barriles producidos en el mes.

“En enero, el precio promedio fue de 56,4 dólares para Chubut –explica Demel- , con un tipo de cambio de 65 pesos por dólar, podemos proyectar un ingreso de 800 millones de pesos”.

En igual sentido, el analista presentó otros escenarios de acuerdo al precio de barril que se proyecte: con un promedio de 30 dólares por barril en el mes, Chubut recaudaría 991 millones de pesos; con 35 dólares, se elevaría a 1.182 millones de pesos; y con 40 dólares, alrededor de 1.373 millones de pesos. En esta última opción, la más conservadora, la caída de ingresos en comparación a enero se acerca a los 200 millones de pesos.

Los escenarios con el barril criollo

¿Qué pasa si el gobierno finalmente acuerda un precio de referencia para el mercado interno, conocido como ‘barril criollo’?

Si el precio se fijara en 40 dólares, la recaudación teórica de Chubut se elevaría hasta 1.564 millones de pesos, mientras que con 50 dólares, se proyectan 1.755 millones. Comparados contra el promedio de enero, esos dos valores igualan o incluso superan la recaudación anterior.

La salvedad, sin embargo, es que Chubut exporta entre un 30 y 40 por ciento de su producción mensual de petrólero. Con lo cual un volumen importante de su producción no sería alcanzado por el ‘barril criollo’, sino que se ve plenamente impactado por los precios internacionales. Sobre 151.000 barriles, alrededor de 53.000 se colocarían a precio internacional, ya sea de 30, 25 ó 20 dólares el barril.

Por eso, el reclamo de la provincia también apunta a que se suspendan las retenciones mientras el barril no recupere su precio.

El precio de barril se hundió debido a la propagación del coronavirus durante el fin de semana, exacerbando los temores de que las medidas tomadas por gobiernos para frenar la enfermedad puedan llevar al mundo a una recesión.

El precio del petróleo se hundió el lunes por debajo de los US$30 por barril debido a la propagación del coronavirus durante el fin de semana, exacerbando los temores de que las medidas tomadas por gobiernos para frenar la enfermedad puedan llevar al mundo a una recesión, comenta URGENTE24.

La crisis de salud pública mundial se acompaña con los conflictos entre Arabia Saudita y Rusia, los principales productores mundiales de petróleo. Estas naciones no han logrado acordar un plan para controlar el exceso de producción ya que la caída de la actividad económica mundial destruye la demanda, y se han enfrentado mutuamente al comenzar una guerra de precios.

La petrolera saudí, Saudi Aramco, reiteró el lunes sus planes de aumentar la producción a niveles récord para tener una mayor participación en el mercado.

El barril de Brent, de referencia para la Argentina, cotizaba en torno a los $30,5, y se mantenía en mínimos de la jornada. Por su parte, el crudo tipo Texas se comercializaba a $28,88. Ambos valores, en mínimos de principios de 2016.

Una reunión técnica de la OPEP y países que no pertenecen al cartel prevista para el miércoles en Viena se suspendió debido a que los intentos de mediar entre Arabia Saudita y Rusia después del colapso de su pacto de corte de suministro no progresaron.

El precio de barril se hundió debido a la propagación del coronavirus durante el fin de semana, exacerbando los temores de que las medidas tomadas por gobiernos para frenar la enfermedad puedan llevar al mundo a una recesión.

La caída de la cotización del barril de crudo pone en riesgo las multimillonarias inversiones que demanda Vaca Muerta, porque las compañías no llegarían a cubrir los costos de producción en un reservorio de formación sedimentaria muy dura y del que hasta ahora solo se ha desarrollado un 5% de su extensión.

Si la situación ya era compleja en el sector de hidrocarburos en Argentina, la nueva crisis por la caída de la actividad global a causa del coronavirus y la guerra de precios del petróleo agrava aún más el escenario.

«El efecto coronavirus y el efecto de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) vienen a poner un poco de realismo en estas dudas que ya tenía la economía de Vaca Muerta y que se habían manifestado por razones políticas y económicas propias de la Argentina desde agosto del año pasado», destacó a Efe el presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, Jorge Lapeña.

La producción en la formación de Vaca Muerta, uno de los principales reservorios del mundo de gas y petróleo no convencionales que abarca una superficie de 30.000 kilómetros cuadrados en el suroeste de Argentina, atraviesa un momento de incertidumbre desde el segundo semestre de 2019.

Los desequilibrios macroeconómicos del país y el congelamiento del precio de los combustibles impuesto por el anterior Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) y continuado por su sucesor, el peronista Alberto Fernández, entre otras medidas frenaron las inversiones.

El director de la consultora Abeceb Gustavo Perego señaló a Efe que «todo el segundo semestre del año pasado se observó una caída sostenida de la actividad» en el reservorio que abarca parte de las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza.

«Vaca Muerta no entra en un proceso de freno ahora porque tenemos esta conjunción de una pandemia con Rusia y Arabia Saudita peleándose. Si se observan las comparaciones de actividad de Vaca Muerta antes y después de las primarias presidenciales de agosto pasado ya se empieza a notar un proceso de deterioro con respecto a la actividad y una caída tanto de fracturas como de perforaciones de manera consistente, de arriba del 30 %», precisó Perego.

El Precio del Petroleo

La operación de Vaca Muerta requiere que el precio del barril de crudo Brent de referencia «esté por arriba de los 40 a 45 dólares, porque más allá de algunas variaciones y de ganancias de productividad, la realidad es que se hace bastante difícil que sea rentable el desarrollo no convencional, que aún es incipiente, con un barril por debajo de esa cifra», explicó el economista.

Además, para sostener en crecimiento la producción del reservorio se necesita desarrollar cerca de 300 pozos de hidrocarburos no convencionales por año, lo que demandaría una inversión de entre 5.000 millones y 7.000 millones de dólares anuales, estimó el director de Abeceb.

Y aunque ya hay varias empresas activas en la región, entre ellas Shell, Equinor, Wintershall, ConocoPhillips y Pan American Energy, además de la petrolera local YPF, se necesita una mayor inyección de fondos para impulsar a pleno la actividad extractiva en la formación.

«Este año, sin que se debatiera aún por el coronavirus, había toda una discusión acerca de si Vaca Muerta iba a lograr superar los 180 pozos», alertó Perego.

De todas formas, la producción de hidrocarburos no convencionales creció en 2019 respecto al año anterior: un 49 % en el caso del petróleo y un 24 % en el del gas, de acuerdo a las estadísticas del Instituto Argentino de la Energía.

El delicado equilibrio entre costos de producción y precios de mercado amenaza sin embargo la actividad. Al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente argentino, Alberto Fernández, anunció hace una semana el envío al Congreso de una ley para estimular «el desarrollo del sector hidrocarburífero y minero que estimule la inversión nacional e internacional en el sector y facilite el desarrollo de la cadena industrial, tecnológica y de servicios».

«Los hidrocarburos serán una palanca para el desarrollo productivo del país», auguró Fernández, aunque los expertos ponen en duda si el Gobierno, en medio de la recesión que afecta desde 2018 al país, dispone de recursos para asistir con subsidios o incentivos al sector.

A esta situación se suma además una menor recaudación por la caída del precio del petróleo, que complicará las cuentas de las ocho provincias productoras de crudo en el país. «Con la caída del precio del barril, un retraso del precio (local) de los combustibles y el gas, con un mercado externo que está colocando topes de precio y además se aplican retenciones (derechos de exportación) y hay falta de inversión, eso lleva a que el sector petrolero esté expectante para ver qué hacer. Y eso ha llevado a una caída de la actividad muy fuerte», alertó Perego.

El ministro de Hidrocarburos de Chubut dijo que si la situación no mejora en tres meses puede afectar el ingreso de regalías petroleras en Chubut.

Teniendo en cuenta que la principal fuente de recaudación que tienen las arcas de la provincia del Chubut son las regalías petroleras, la caída del precio del barril podría generar un “impacto” en la economía chubutense. Así lo contó en Cadena Tiempo el ministro de Hidrocarburos provincial, Martín Cerdá: “Ayer (domingo) el precio del petróleo bajó a 28 dólares”.

“Si la situación, al cabo de tres meses no mejora, va a haber un impacto en el ingreso de las regalías provinciales”, aseguró Cerdá. Mensualmente Chubut obtiene alrededor de mil millones de pesos por la producción petrolera, lo que equivale al 25 por ciento de los sueldos de la masa salarial de la provincia.

A pesar del complejo cuadro de situación, el ministro de Hidrocarburos señaló: “Es una circunstancia que estamos viendo cómo evoluciona, por el momento debemos ser cautelosos”.

Cerdá explicó que se trata de una situación que “no estaba en el radar de nadie”, según manifestó, los informes vinculan la caída del precio del barril de semanas pasadas debido a la baja del consumo que se dio en países como China producto del Coronavirus. “Al haber menos demanda y menos consumo, los países productores de hidrocarburos, como los de medio oriente, tengan demasiado stock y eso hizo que baje el precio del petróleo”.

El escandaloso proyecto Ingentis no generó más que deudas y falsas promesas de poner en práctica un mega-emprendimiento que iba a cambiar el paradigma energético en la provincia del Chubut.

El secretario de Gobierno de la Provincia, Carlos Relly, mostró interés en forma inmediata al asumir en el Gabinete del gobernador Mariano Arcioni sobre el proyecto trunco que promocionó el exgobernador Mario Das Neves, a tal punto, que uno de los primeros expedientes que solicitó fue el de Ingentis.

La idea de Provincia es deshacerse de la turbina que está inmovilizada en Estados Unidos y provocando gastos, para generar ingresos extra en medio de una crisis financiera. Fuentes de Casa de Gobierno aseguraron a EL CHUBUT que Relly y el asesor más cercano al Gobernador, Rafael Cambareri, «están al frente de las gestiones para vender la turbina».

La venta de la turbina Ingentis estaría avanzado y ya habría interesados en comprar el equipo que genera energía a través de un ciclo combinado.
De acuerdo a los relevamientos que hicieron los estrechos colaborades de Arcioni, la turbina no es obsoleta a pesar de los años y su funcionamiento estaría garantizado. Tal es así, que informalmente ya hubo sondeos de compradores.

Cifra Millonaria

La venta de la turbina dejaría dividendos millonarios para la Provincia y el valor de mercado rondaría en los 600 millones de pesos. La cifra real ronda entre los 10 y 12 millones de dólares, aunque repatriarla de Estados Unidos con una garantía, le quitaría un 1,5 y 2 por ciento del valor.

Hace tres años, el Gobierno provincial intentó deshacerse de la turbina a un precio de remate que osciló entre los u$s 12 millones y los u$s 14 millones, cuando el valor real del equipo de generación de energía rondaba en los u$s 40 millones.

En ese momento, la turbina modelo LM 100 de General Electric despertó el interés de los empresarios Marcelo Mindlin (que se quedó con una de las turbinas como forma de pago por el proyecto trunco de Ingentis) y Eduardo Eurnekián, dueño de Aeropuertos Argentina 2000.

La Historia de Ingentis

El proyecto Ingentis se lanzó en abril de 2007 bajo la gobernación de Mario Das Neves, y fue una sociedad del Estado chubutense con el empresario Alejandro Ivanissevich (de la firma Emgasud), prometiendo una inversión de u$s 509 millones y generación de electricidad por 600 megawatts.

La empresa mixta, con una participación del 39% de la provincia del Chubut y del 61% de Emgasud, iba a generar una facturación anual de u$s 190 millones y la creacion de 1.000 empleos.
Sin embargo, la central térmica de ciclo combinado (gas y vapor de agua) nunca llegó a funcionar. De aquel sueño apenas quedó una tranquera que separaba el terreno que recepcionaría el mega proyecto de Ingentis.

La promoción del proyecto en aquellos años se realizó a gran a escala y un ejemplo de eso fue cuando Das Neves anticipaba que el 96% de la potencia térmica «ya había sido vendida tras el open seasson realizado en Capital Federal, con contratos que tienen una duración de entre 5 y 15 años». Entre los compradores de la energía que nunca generó Ingentis estaban Grupo Bunge, Aceitera General Deheza, Acindar, Vincentín, Canteras Cerro Negro, Petroquímica Cuya, Sipar, Ledesma Cemsa y Cargill.

El petróleo, siempre el petróleo. Si hay una crisis a nivel internacional, o en este caso en una gran potencia como es China, el principal afectado es el oro negro, el recurso natural por el cual los países, en especial los más grandes, se enfrentan. Esta vez la causa es el Coronavirus, la epidemia que tiene al Gobierno chino tras las cuerdas y que preocupa a toda la comunidad internacional. Aunque, ¿cuáles serán las consecuencias?

Para empezar ayer lunes los precios del bien, especialmente el de la petrolera, West Texas Intermediate cotizó justo por debajo de los US$ 50. Sin duda esta es una reacción directa y clave con respecto a lo que sucede en China, teniendo en cuenta que la potencia asiática es uno de los mayores compradores del mercado, tal es así que en Diciembre de 2019 alcanzó a comprar 10.78 millones de barriles por día. Aunque según aseguran los expertos, el principal problema no es la baja, sino que esta sea sostenida.

Las consecuencias del brote asiático no fueron solamente 40.000 infectados en todo el mundo y aproximadamente 900 fallecidos en China continental, sino que también el mercado laboral estuvo parado durante la última semana, primero por el festejo del Nuevo Año Lunar, y luego por las órdenes del Gobierno en cuanto a no salir a las calles. Esto logró que la demanda de petróleo sea menor, y que los precios caigan. Todavía no está claro por cuánto tiempo durará esta baja, pero los expertos desde el Financial Times aseguran que solamente en febrero, la demanda podría ser un 25% menor que el año anterior.

Si bien China parece estar haciendo lo posible para controlar el brote y por supuesto evitar que los mercados se desplomen, por ejemplo, este lunes anunciaron que se invertirán  al menos US$ 10 mil millones para controlar el brote de Coronavirus y buscando suministros médicos, esto no parece ser suficiente ya que las consecuencias e impacto ya comenzaron como mencionamos anteriormente. Pero esto no solamente tendrá efectos en China, los países en crecimiento, como Argentina, serán unos de los más afectados –según publica Urgente 24-.

“Implica interrupciones críticas tanto a la demanda como a la oferta; afecta tanto a la fabricación como a los servicios; e interrumpe el comercio interno y externo”, explica desde Bloomberg el columnista, Mohamed A. El-Erian, en referencia a lo que significaría una desaceleración en China. Al parecer, lo que no logró la guerra comercial con Estados Unidos lo hará el Coronavirus, aunque no será necesario llegar a hablar de crisis financiera, ya que al parecer el Gobierno chino está dispuesto a hacer todo para balancear la situación.

Por otro lado, las empresas petroleras buscan una solución ante una posible crisis y ante la actual caída en la demanda del bien. Grandes nombres como Vitol SA, Royal Dutch Shell Plc y Litasco SA, ya se preguntan por la disponibilidad de sistemas y estructuras de almacenamiento de petróleo en caso de que no se venda y en consecuencia sea un desperdicio. Una de las salidas de las que hablan las empresas, según Bloomberg es el almacenamiento marítimo, es decir barcos cuya función sea especialmente almacenar petróleo.

La gran pregunta que gira en torno a los analistas es: ¿qué puede hacer la Organización de Países Exportadores de Petróleo frente a la situación? No es tan fácil la decisión que le toca a la OPEP, principalmente porque como mencionamos anteriormente, se trata deel bien de mayor demanda. Si bien se intentó llegar a un acuerdo, con Rusia más que nada, para un recorte, este no pudo ser logrado. Desde la agencia estatal rusa, RIA Novosti, aseguraron que podría haber una reunión de emergencia en febrero para discutir el impacto del Coronavirus.

Una de las propuestas de la que se habló en los últimos días fue de un recorte de  producción en 600,000 barriles adicionales por día durante el segundo trimestre, aunque algunos aseguraron que era un tanto optimista esperar una recuperación para mitades de 2020. A esta propuesta se sumaron: Arabia Saudita, el principal productor, Irán y Barehein. Aunque Rusia todavía no anunció su respaldo. Según explicó el  ministro de Energía ruso, Alexander Novak, desde Moscú tienen razones para creer que la oferta norteamericana podría disminuir.

A partir de la semana que viene, con el cambio de mes, tendría que haberse aplicado el impuesto a los combustibles líquidos, que ya había sido postergado durante Enero. Además, las petroleras estiman que los valores actuales tienen un retraso del 16%.

Sin embargo, no habrá cambios en los surtidores: mediante el decreto 118/2020, el Gobierno volvió a diferir el impuesto, esta vez hasta marzo. La medida fue publicada hoy en el ‘Boletín Oficial’ y aclaró que entrará en vigencia el 1° de Febrero.

El impuesto a los combustibles líquidos podría tener un impacto del 8% para las empresas, lo que representa un incremento del 2% en el precio final que pagan los consumidores en las estaciones de servicio, según las estimaciones del mercado.

A fines del año pasado, a través de otro decreto, el Gobierno había decidido postergar de Enero a Febrero la aplicación del impuesto a los combustibles líquidos. La reglamentación prevé que se actualice por trimestre según la inflación, de acuerdo a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el Indec.

Durante la gestión de Mauricio Macri, también se optó por retrasar en varias oportunidades los efectos del incremento en los montos del impuesto sobre los combustibles líquidos, para evitar un impacto en la inflación.

Con diez aumentos a lo largo del último año, los precios de los combustibles, las naftas y el gasoil, se incrementaron en promedio un 41,8% durante 2019 –según publica Urgente 24-.

La última postergación se dispuso a fines de Diciembre, ya durante el Gobierno de Alberto Fernández, luego de que YPF anunciara un aumento del 5% para enero de este año, una decisión que luego tuvo que dar marcha atrás.

El Gobierno entendió que por la situación económica era conveniente no avanzar con nuevos aumentos en los precios de las naftas y el gasoil que pagan los consumidores, en sintonía con la sanción de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva que congeló el precios de varias tarifas de servicios públicos.

“Tales cuestiones exigen también la estabilización de los precios de los combustibles, para lo que se hace necesario diferir el impacto que podría derivarse de las actualizaciones de los montos del impuesto sobre los combustibles líquidos”, señaló el Gobierno en esa oportunidad, en el texto del decreto publicado a fines del año pasado.