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Por COVID 19

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Estados Unidos alcanzó este viernes la cifra de 3.173.446 casos confirmados de la COVID-19 y la de 133.969 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del sábado) es de 65.305 contagios más que el jueves y de 863 nuevas muertes.

La cifra de nuevos contagios marcó un nuevo récord al superar por cuarta vez en pocos días los 60.000 arrastrada por los brotes en estados del sur y del oeste como Florida, Texas, California, Arizona y Georgia.

Nueva York, sin embargo, se mantiene todavía como el estado más golpeado en Estados Unidos por la pandemia con 400.299 casos confirmados y 32.307 fallecidos, solo superado por Brasil, el Reino Unido, Italia y México.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.267 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 15.479 muertos, Massachusetts con 8.296 e Illinois con 7.345.

Otros estados con un gran número de fallecidos son Pensilvania con 6.880, California con 6.862, Michigan con 6.285 o Connecticut, con 4.348.

En cuanto a contagios, California es el segundo estado solo por detrás de Nueva York con 304.707, Florida el tercero con 244.151 y Texas el cuarto con 243.285.

El balance provisional de fallecidos -133.969- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que Estados Unidos llegará al mes de octubre con unos 185.000 muertos.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, incluso aislado en el Palacio de la Alvorada tras haber contraído COVID-19, le pidió este jueves a gobernadores y alcaldes que reabran el comercio y normalicen las actividades para evitar una tragedia peor que la causada por la pandemia.

«Espero que alcaldes y gobernadores, responsables como son, comiencen a abrir el comercio lo más rápido posible porque, en caso contrario, los problemas se van a agravar y mucho en Brasil», afirmó el líder ultraderechista en su tradicional transmisión en vivo por las redes sociales de los jueves.

El jefe de Estado, en una inusual transmisión debido a que no contó con acompañantes ni con la tradicional traductora para el lenguaje de sordomudos siempre presente en sus directos, volvió a minimizar la gravedad del nuevo coronavirus y apareció sin mascarilla.

Aseguró que desde un comienzo viene manifestando que hay que cuidar de las vidas pero también de los empleos y que por eso ha sido duramente criticado.

Bolsonaro insistió en que el hambre y la depresión generada por la cuarentena entre los millones de brasileños que perdieron sus empleos puede provocar más muertes que el propio coronavirus.

«La preocupación con el empleo existe y es grande. La prensa ahora dice que el hambre puede matar más que el COVID pero olvidan decir que la depresión también. Se coloque en el papel del padre de familia que perdió la renta y sabe que será difícil encontrar empleo ahora», afirmó tras relatar que en una reciente visita a una carretera un policía le dijo que el significativo aumento de los atropellamientos podría estar relacionado con suicidios.

Casi que de forma simultánea a su transmisión, el Ministerio de Salud anunció que Brasil acumula hasta este jueves 69.184 muertes por COVID-19 y 1.755.779 contagiados, lo que convierte al país en el segundo más afectado del mundo por la enfermedad tras Estados Unidos y en uno de los nuevos epicentros globales de la pandemia.

Bolsonaro dijo que el Gobierno intentó hacer su parte para combatir la pandemia pero que la Corte Suprema decidió que la responsabilidad de imponer medidas de distanciamiento social es de los alcaldes y los gobernadores regionales.

«La intención de alcaldes y gobernadores (con las medidas restrictivas) era evitar una transmisión muy rápida del virus para evitar la aglomeración de personas contaminadas en las puertas de los hospitales. Esa era la intención. Si fue correcto o equivocado no puedo dar mi opinión. Si yo actuaría de forma diferente, no puedo decirlo por decisión de la Corte», dijo.

Agregó que su Gobierno optó entonces por cuidar de la preservación de los empleos mediante programas de incentivos a las empresas y de subsidios a desempleados e informales.

«Lamentamos las muertes, pero hicimos nuestra parte y nuestra parte fue muy bien hecha», dijo.

Aseguró que quienes tienen que protegerse del virus son los mayores de 65 años, como él, y las personas con enfermedades preexistentes, que tienen menores resistencias.

«Los demás tienen que tomar cuidado sí, pero si contraen el virus no tienen que entrar en pánico. Mucha gente lo contrae y ni se da cuenta», afirmó.

ECONOMÍA

Según Bolsonaro, algunos indicadores muestran que la economía ya comenzó a reaccionar tras la fuerte contracción de los primeros meses de la pandemia y que confía en la recuperación, pero que, si no hay una retomada, la crisis será muy superior.

«Ya hay señales de reacción en la economía, pero necesitamos que gobernadores y alcaldes, con la responsabilidad que tienen, comiencen a abrir el comercio porque sino las consecuencias serán dañosas para todo el mundo en Brasil», insistió.

En el directo desde un pequeño despacho en el que al parecer sólo había un auxiliar a varios metros manipulando la cámara, Bolsonaro dijo que esperaba recuperarse lo más rápido posible pero que probablemente tendrá que permanecer otra semana aislado.

Aseguró que eso no le ha impedido, mediante videoconferencias y hasta conversaciones telefónicas, como las que tuvo hoy con los presidentes de Colombia y Paraguay, seguir trabajando.

Igualmente volvió a defender el uso de la cloroquina para tratar el coronavirus, pese a que la eficacia de esa medicina no está comprobada, y dijo que a él le está haciendo efecto.

«Estoy tomando los comprimidos y les recomiendo que hagan lo mismo, pero siempre con prescripción médica. Les dejo muy claro que se trata de mi testimonio: yo tomé y está funcionando; estoy muy bien», afirmó.

México sumó este sábado 523 nuevos decesos por COVID-19 hasta alcanzar los 30.366 muertos, por lo que ya superó los 29.896 de Francia y escaló al quinto lugar mundial de fallecidos por la pandemia.

Además, marcó un nuevo récord de contagios al contabilizar 6.914 casos confirmados en un solo día, y acumula 252.165 enfermos desde la llegada al país del coronavirus SARS-CoV-2 a finales de febrero.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió hoy a los países fuertemente afectados por el coronavirus, pero que tienen que hacer funcionar sus economías, que lo hagan por zonas, manteniendo las medidas de control más estrictas en las áreas donde la transmisión del virus es más intensa.

«En el caso de México, como de cualquier otro país, hay que tener información desglosada por áreas para ver dónde la situación es peor», dijo el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, preguntado sobre la situación en ese país, que se encuentra en el sexto lugar en la lista de países con mayor número de muertes por covid-19.

«Puede haber áreas en México donde es importante reducir la actividad o al contrario en otros lugares es seguro reanudarlas. No hay una respuesta que se ajuste a todos», declaró el especialista en una rueda de prensa exclusiva para los miembros de la Asociación de Corresponsales acreditados ante la ONU en Ginebra (ACANU), entre los que está Efe.

Ryan pidió a todos los países «mirar sus datos» de casos y decesos por coronavirus porque «los datos no mienten» y los pueden guiar al momento de tomar decisiones difíciles.

«En la OMS entendemos que hay razones económicas por las que los países necesitan abrir sus economías, que mucha gente en Latinoamérica depende de ingresos diarios, que no tienen salarios ni un cheques que les llegue, lo entendemos, pero tampoco hay que ignorar el problema», insistió.

Brasil -segundo país más afectado del mundo con 1,5 millones de casos- fue otro foco de atención en la conferencia de prensa, en la que el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que la forma en que España o Italia lograron contener la epidemia en sus territorios demuestra que «nunca es tarde» para poner a raya al coronavirus.

Sostuvo que aunque invertir en la búsqueda de una vacuna es importante, «varios países han demostrado que con lo que tenemos podemos suprimir el virus. Debemos usar lo que tenemos a mano porque funciona».

«En una epidemia nunca es demasiado tarde para recuperar el control, la cuestión no es si la epidemia está dentro o fuera de control, sino si los gobiernos toman el control de la situación, comentó por su parte Ryan, el lugarteniente de Tedros en la lucha contra el coronavirus.

Por otro lado, Ryan confirmó que ninguna de las vacunas que se están investigando para la covid-19 está lo suficientemente avanzada como para pronosticar cuando podría empezar a producirse una que sea eficaz y segura

«Sería poco inteligente predecir cuando una vacuna estará lista», señaló, aunque agregó que es posible que para finales de este año haya resultados sobre la eficacia de las vacunas candidatas.

En ese caso se podría empezar con vacunaciones a principios del próximo año, pero ello dependerá de que haya una capacidad de producción suficiente, agregó.

En la misma rueda de prensa y sobre la mutación del coronavirus de la que han hablado responsables de la sanidad en Estados Unidos, la científica en jefe de la OMS, Soumya Swaminathan, indicó que en manipulaciones en laboratorio se ha observado una multiplicación más acelerada del virus, pero esta pista no se ha observado en pacientes.

Aseguró que la comunidad científica está pendiente de esta pisa para alertar en caso de que ocurra una mutación que deba tenerse en cuenta.

El Ministerio de Salud informó hoy que 472 personas se encuentran internadas en unidades de terapia intensiva con diagnóstico confirmado de coronavirus en la Argentina, lo que supone un aumento de 29 por ciento en una semana.

En todo el país, el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva -no sólo por Covid-19 sino en general- es de 48,3% y asciende a 54,1% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), según la información oficial.

Los casos globales de COVID-19 superaron hoy la barrera de los nueve millones, mientras que los fallecidos son 473.000, de los que 97.700 se han registrado en Latinoamérica, una de las regiones actualmente más afectadas, de acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El número de casos diarios se ha reducido en los últimos días, de una cifra récord de más de 183.000 el pasado domingo a 133.000 el martes, mientras que los fallecidos por jornada han bajado también a lo largo de esta semana, siendo 3.800 en las últimas 24 horas.

Brasil es el segundo país del mundo y primero con Latinoamérica con un mayor número de muertes, más de 51.000, seguido de México (en séptima posición mundial) superando los 22.000 y de Perú, con más de 8.200.

Otros países de la región que superan el millar de fallecidos son Chile (4.505), Argentina (1.049), Ecuador (4.274) y Colombia (2.310), según las cifras más actualizadas de la OMS.

En cuanto a la distribución regional de casos, América concentra más de 4,5 millones de infecciones, seguida de Europa con 2,5 millones y de Oriente Medio, que se aproxima al millón de contagios.

El dato para la esperanza lo dan los pacientes recuperados, que según los datos de las redes sanitarias nacionales ya han superado la barrera de los cinco millones en todo el mundo.

También hay un leve ascenso en los últimos días de los pacientes en estado grave o crítico, actualmente unos 58.000, cifra que desde hace semanas representa aproximadamente un 2 por ciento del total de casos activos.

El continente europeo comienza en esta semana una nueva etapa para salir del aislamiento por el coronavirus y reactivar las economías locales, mientras algunos países americanos atraviesan los peores momentos desde el inicio de la pandemia, y Rusia se consolida como la segunda nación del mundo en cantidad de contagios.

En Italia, uno de los países más castigados por la enfermedad con 31.908 muertos sobre 225.435 contagios, Roma iniciará mañana la reapertura de sus bares, restaurantes y museos en el comienzo de una nueva fase de la salida de la cuarentena, mientras espera por el regreso del turismo.

Con más de 46 millones de presencias en 2019, la «Ciudad Eterna», encabeza el ranking de las más visitadas de Italia, y espera relanzar su economía con la flexibilización gradual de las medidas de restricción que paralizaron a todo el país desde el 10 de marzo.

España, en tanto, que hoy marcó un nuevo mínimo de fallecidos por la pandemia desde el 16 de marzo pasado, con 87, continúa planificando diversas aperturas, pero el gobierno, en manos de una coalición de centroizquierda integrada por el Partido Socialista y Unidas Podemos, anticipó que buscará que el Congreso autorice la extensión del estado de alarma decretado el 14 de marzo, por un mes más.

El presidente Pedro Sánchez explicó que si no hay un rebrote, el país podría retomar la normalidad al inicio del verano, en junio, por lo que rogó a los ciudadanos que mantengan la «prudencia» y el «respeto a las medidas sanitarias».

En el extremo oriental de Europa volvió a sobresalir hoy la situación en Rusia, que en las últimas 24 horas detectó un total de 9.709 nuevos contagios en las 85 regiones del país, lo que eleva la cifra a 281.752 casos positivos, según datos del Gabinete de Crisis que gestiona los efectos de la pandemia.

Los casos diarios suponen un repunte respecto de los 9.200 contagios del sábado, el menor número de positivos diarios desde principios del mes tras varios días por encima de los 10.000.

Con un total de 2.631 muertes en todo el país, fuentes oficiales informaron que el número de fallecimientos bajó de 119 ayer a 94 hoy.

Pese a que el 12 de este mes algunas regiones del país comenzaron a levantar paulatinamente algunas restricciones para reactivar la economía, tras las cifras de la capital, las autoridades moscovitas decidieron prolongar el confinamiento hasta fin de mayo.

No obstante, sí permitieron la vuelta al trabajo de medio millón de personas que realizan tareas en los sectores de la construcción y la industria.

Como viene ocurriendo en todo el mundo, el debate principal pasa por animarse a relajar algunas restricciones para intentar una mínima posibilidad de hacer que los desplomes en las economías sean un poco menos peores, discusión que en América sigue siendo el principal foco de tensión en Estados Unidos y Brasil.

La recuperación económica completa en EEUU podría «extenderse» hasta final de 2021, advirtió hoy Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed).

«Podría tomar un tiempo, podría tomar un periodo de tiempo, podría extenderse hasta fines del próximo año; realmente no lo sabemos», dijo Powell según los extractos adelantados de una poco habitual entrevista en el programa «60 Minutes» de la CBS, que iba a ser emitida esta tarde.

No obstante, se mostró «optimista» acerca de la eventual recuperación económica en el país pese a la «incertidumbre» actual.

«A largo plazo e incluso a mediano plazo, no querrías apostar contra la economía de Estados Unidos», agregó el presidente del banco central estadounidense.

EE.UU. se acerca al millón y medio de casos confirmados, con 89.318 muertes.

En la región, donde se dispararon los nuevos casos en Chile y Perú, sigue preocupando la situación del poderoso Brasil, que con 233.142 casos confirmados y 15.633 muertes ya es el cuarto país con más contagios en el mundo.

Es que el agravamiento de la pandemia coincide con una crisis en el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, quien asistió hoy a una manifestación a su favor.

Acompañado por 11 ministros, Bolsonaro destacó la gran presencia de seguidores en la demostración celebrada frente al palacio presidencial de Planalto, pese a las medidas de los gobiernos regionales para evitar las concentraciones como herramienta para combatir el coronavirus.

Con barbijo, Bolsonaro estuvo durante media hora en el acto, bajó por la rampa del edificio para acercarse lo máximo posible a los manifestantes y llegó a cargar a dos niños, informó la agencia de noticias EFE.

No es la primera vez que Bolsonaro, que calificó al coronavirus como una «gripecita», acude a actos masivos de sus seguidores pese a las recomendaciones para evitar aglomeraciones tanto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como de su propio Ministerio de Salud.

Chile también experimentó un crecimiento de contagios y muertes, con 29 personas fallecidas durante la última jornada -la cifra más alta en un día desde 21 de marzo, cuando se registró el primer deceso por la enfermedad- y acumula 450 muertes y más de 43.000 contagios.

El gobierno de Sebastián Piñera decretó una cuarentena total en la capital chilena hasta el próximo viernes, medida que fue calificada como «tardía» por legisladores, alcaldes y gobernadores de todo el arco político chileno.

El último reporte del Ministerio de Salud de Perú, en tanto, señaló que los casos detectados son 88.541, de los cuales 57.473 se presentan en Lima, donde imágenes publicadas en redes sociales muestran diariamente las salas de emergencia de los hospitales abarrotadas por pacientes que en muchos casos requieren oxígeno.

El presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva, Jesús Valverde, afirmó que en los hospitales de Lima se está haciendo una selección de pacientes graves para destinar los respiradores y camas a los «recuperables», y no se atiende a los adultos mayores que requieren de unidades de cuidados intensivos (UCI).

El número de fallecidos causados por la pandemia del coronavirus en Brasil llegó a 11.123, en tanto que los casos confirmados ascienden ahora a 162.699, según informó este domingo el Ministerio de Salud.

El número de muertos supone que, en las últimas 24 horas, fueron notificados 496 nuevos decesos por COVID-19, mientras que fueron registrados 6.760 nuevos contagios en el mismo periodo, de acuerdo al boletín diario divulgado por la cartera.

Los datos de este domingo sugieren una significativa reducción frente a las cinco últimas jornadas, cuando las muertes diarias se mantuvieron por encima de los 600.

Pero el propio Ministerio de Salud ha reconocido que la información de lo fines de semana normalmente se terminan de consolidar los martes.

Hasta el momento, el récord de muertes en una sola jornada fue de 751 el viernes, mientras que, la víspera, Brasil sobrepasó la barrera de los 10.000 fallecidos por coronavirus.

Sao Paulo, el estado más poblado de Brasil con unos 42 millones de habitantes, se mantiene como epicentro de la pandemia en el país y sobrepasó los 45.000 casos de COVID-19, con 3.709 decesos.

El estado de Río de Janeiro, donde algunos municipios iniciarán este lunes el confinamiento absoluto, es la segunda región más azotada por el coronavirus, con más de 17.000 infectados y 1.714 fallecidos.

Según fuentes hospitalarias, un 90 % de las camas de terapia intensiva en los hospitales privados de Río de Janeiro están ocupados, mientras que la red de salud pública ya colapsó.

Igualmente preocupa la situación en la empobrecida región nordeste del país, donde el estado de Ceará se convirtió en el tercero más azotado por el COVID-19, con 1.114 muertos y casi 17.000 casos confirmados.

En un intento de contener el avance de la pandemia, el gobierno regional de Ceará decretó el pasado viernes el confinamiento absoluto de la población en la capital Fortaleza. Sin embargo, tres días después, decenas de personas siguen desafiando las medidas de restricción.

Diversos puntos de la ciudad registraron aglomeraciones este fin de semana, lo que obligó a que agentes de la policía intervinieran y cerraran varios establecimientos comerciales no esenciales.

Por su parte, Pernambuco, también en el nordeste, superó este domingo los 1.000 muertos por coronavirus y ha registrado en los últimos días un promedio diario de 700 infectados por día, totalizando 1.047 fallecidos y 13.275 casos.

No obstante, el archipiélago de Fernando de Noronha, situado en ese estado, anunció que levantará a partir de mañana su confinamiento absoluto decretado el pasado 20 de abril, después de que no registrara ningún nuevo caso y todos sus 28 infectados se hayan recuperado de la enfermedad.

10.000 MUERTOS

Brasil superó la víspera la barrera de los 10.000 muertos, menos de dos meses tras la confirmación del primer deceso por COVID-19, el 17 de marzo, y ya es el sexto país del mundo más afectado por la pandemia.

El ministro de Salud, Nelson Teich, lamentó la marca alcanzada este domingo y aseguró que dará «lo mejor» para vencer «rápido esta terrible guerra», que el presidente Jair Bolsonaro ha llegado a llamar una «gripecita».

Por su parte, el mandatario brasileño volvió a desdeñar de la pandemia y ha calificado la crisis sanitaria que su país atraviesa como una «neurosis», mientras se paseaba en una moto acuática.

Se registraron 333 muertes en las últimas 24 horas, llevando el total a 26.977. Mientras tanto, el anuncio de flexibilización del aislamiento decidido por el primer ministro Conte despertó críticas de distintos sectores que esperaban más apertura.

Mientras la flexibilización gradual de la cuarentena dispuesta por el gobierno generó fuertes críticas de la Iglesia y de sectores del propio oficialismo, Italia informó este lunes que 333 personas murieron en las últimas 24 horas por el coronavirus, con un descenso sostenido de los positivos actuales.

Según informó este lunes el titular de la Protección Civil, Angelo Borrelli, en conferencia de prensa, con el fallecimiento de 333 personas el total desde el inicio de la pandemia llegó a 26.977

«Los datos nos señalan una caída de las terapias intensivas y de los internados con síntomas. Sigue el alivio sobre la estructura hospitaliaria», agregó Borrelli, que dio a conocer además una nueva baja en la cantidad de positivos actuales, con 290 personas menos infectadas que ayer.
«La tendencia es de progresivo descenso de los muertos y de los casos de infecciones», agregó luego el titular del Instituto Superior de Sanidad, Silvio Brusaferro.

Polémica por la flexibilización

Los números de este lunes se conocen en medio de las fuertes críticas de sectores del propio oficialismo al premier Giuseppe Conte por las pocas actividades que fueron exceptuadas de la cuarentena en los anuncios que hizo el premier a última hora del domingo.

«Honestamente esperábamos una decisión con más coraje: se podía, se debía osar más», planteó la ministra de Agricultura Teresa Ballanova en una entrevista que publica hoy el diario Repubblica.

Bellanova planteó que «muchas haciendas corren el riesgo de no poder volver a abrir, o hacerlo con menos empleados», tras la decisión de Conte de fijar recién para inicios de junio el regreso a la actividad de algunos sectores.

A última hora del domingo, el primer ministro Giuseppe Conte anunció una flexibilización gradual de la cuarentena a partir del 4 de mayo que permitirá la apertura de negocios minoristas desde el 18 del mes próximo y de los bares y restaurantes desde el 1 de junio, pero mantiene por el momento cerradas las posibilidades de moverse de una región a otra.

Bellanova pertenece a la fuerza oficialista Italia Viva, fundada por el ex premier Matteo Renzi el año pasado y que forma parte de la coalición de gobierno que desde agosto de 2019 sostiene a Conte como primer ministro junto al Partido Democrático y al Movimiento Cinco Estrellas.

Además de Bellanova, la ministra de Igualdad de Oportunidades Elena Bonetti, también de Italia Viva (IV), también criticó que el premier no incluyera en su anuncio a las asignaciones que se pagaron en abril a trabajadores de gremios informales y a autónomos, de 600 euros.

«La palabra asignación no fue pronunciada durante la conferencia de prensa, y es la figura fundamental y, desde mi punto de vista, irrenunciable para la gestión de esta fase», planteó Bonetti en declaraciones radiales sobre los anuncios de Conte.

Las críticas desde la coalición de gobierno se centraron también en la postergación de la flexibilización para los centros turísticos, en vista de la temporada estival de este año.

En esa línea, el diputado de IV Michele Anzaldi criticó a través de las redes sociales que haya habido «semanas de reuniones de la task force del gobierno pero ninguna solución para los lugares de culto, bares y restaurantes, guarderías y centros de verano, casas de vacaciones, negocios».

La fuerza de Renzi, ex premier entre 2014 y 2016, nació en septiembre pasado como una escisión del Partido Democrático y desde el inicio se posicionó como un miembro crítico de la coalición de gobierno.

Además de los sectores oficialistas, la influyente Iglesia italiana criticó la flexibilización de la cuarentena ya que no se contempla por el momento la posibilidad de celebrar misas.

«Los obispos italianos no pueden aceptar ver comprometido el ejercicio de la libertad de culto», criticó la Confederación Episcopal Italiana (CEI), la decisión de Conte de autorizar la realización de funerales a partir del 4 de mayo pero no de las misas.

Según un comunicado de la CEI difundido tras las palabras de Conte a última hora del domingo, y divulgado por el sitio oficial del Vaticano, «debería estar claro para todos que el esfuerzo al servicio de los pobres, tan significativo en esta emergencia, nace de una fe que debe poder nutrirse de sus fuentes, en particular la vida sacramental».

El gobierno de Uruguay inició hoy la intervención de residencias de ancianos de todo el país tras descubrir que muchas de ellas están en una situación «casi espeluznante» y registrar un aumento en los casos de coronavirus en esas instituciones.

Tras el anuncio de ayer, brindado por el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, el gobierno uruguayo comenzó a intervenir hospicios de adultos mayores para realizar «testeos generalizados, progresivos y programados» en las 1208 residencias registradas en el país, de las cuáles solo 41 tienen la habilitación del Ministerio de Salud Pública (MSP).

El viernes el gobierno de Luis Lacalle Pou se vio sorprendido por un salto en los contagios de coronavirus, que se expresó en 46 nuevos en 24 horas, la cantidad diaria más alta desde que se registró el primer infectado, que tuvo su epicentro en tres residencias geriátricas donde se confirmaron 31 casos, informaron la agencia de noticias DPA y medios locales.

Durante el anuncio del domingo, Delgado informó que en los últimos días se comprobaron que 208 centros de ancianos estaban en «situación crítica» y otros 110 «por debajo del respeto a los derechos humanos».

Por ello, el gobierno resolvió ayer iniciar «una intervención permanente y directa a todos los centros para los adultos mayores» que comenzó hoy con el desembarco de personal sanitario en una residencia de la capital uruguaya en la que en los últimos días se registraron 25 casos de infección de coronavirus, uno de ellos mortal.

El operativo implica que a las instituciones se trasladarán representantes del MSP para realizar pruebas diagnósticas a trabajadores y residentes y tratar a quienes den positivo de coronavirus.

«Antes de esperar vamos a ir (al virus). No sólo como institucionalidad pública, sino también como privada, para darle garantías a los viejitos, al personal que los atiende y a sus familiares» había anticipado ayer Delgado.

Uruguay, con 606 casos confirmados y 15 muertos por coronavirus, no ha declarado una cuarentena nacional pero sí ha recomendado restringir las salidas a la calle a las esenciales y ha suspendido clases y eventos masivos.