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La economía de la Nación, que se encuentra en recesión desde el 2018, se contraerá un 6,5% en 2020 tras la crisis desatada por la pandemia del coronavirus, según un reporte publicado por el Ministerio de Economía.

La proyección es muy superior a una estimación previa de una caída del Producto Interno Bruto de entre 1 y 1,5%.

En la tabla con los supuestos macroeconómicos en los que se basó el país para realizar una oferta de reestructuración de unos 65.000 millones de dólares de deuda, el Ministerio estimó una recuperación del PIB del 3% en 2021.

Por otro lado, el Gobierno proyectó un déficit fiscal primario del 3,1% este año y del 1% en 2021, tras el aumento del gasto público generado por las medidas impulsadas para enfrentar la pandemia del coronavirus.

La Nación se encuentra en una dura negociación con acreedores por la oferta de reestructuración de su deuda, que cierra el viernes.

La negociación se ha mostrado “difícil”, dijo a Reuters el ministro de Economía, Martín Guzmán, y añadió que no hay planes de extender el plazo del viernes para cerrar un acuerdo.

El director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, evitó opinar sobre la oferta de restructuración de la deuda que presentó el gobierno a los bonistas externos, aunque sostuvo que espera que se “llegue a una conclusión exitosa”.
En una videoconferencia desde la sede del organismo en Washington en el marco de la Asamblea de Primavera del FMI, Werner sostuvo que “la propuesta es muy reciente y la queremos conocer, por lo que no puedo agregar mucho más”. Al respecto recordó que el FMI publicó un análisis técnico sobre la sustentabilidad de la deuda y que “el ministro Martín Guzmán anunció que seguiría estos trabajos”.

En cuanto a la tarea conjunta con el Gobierno, el funcionario de FMI señaló que trabaja con la Argentina para programar consultas para Artículo IV. En referencia a como el país encaró la crisis de la pandemia del coronavirus, Werner dijo que el gobierno la enfrentó «de lleno, de frente, siendo uno de los primeros países de la región que puso en práctica medidas para contener la diseminación del virus». Y agregó que “en la parte de contención de la crisis, hemos visto medidas importantes por el lado de salud pública y también dentro de los márgenes tan limitados que tiene la República Argentina, hemos visto una reacción importante para cuidar a las familias y a las empresas más afectadas”.

Efectos sobre la región

“Mientras la pandemia continúa propagándose por la región, los países enfrentan la peor recesión económica desde que se comenzaron a producir estadísticas de cuentas nacionales los años cincuenta”, señaló.

Werner precisó que suman 16 los países de Latinoamérica han solicitado ayuda al organismo multilateral y aseguró que el FMI está “firmemente comprometido a apoyar a los países miembros”.

“Hasta la fecha, alrededor de 3.000 personas han fallecido a causa del virus Covid-19 en América Latina y el Caribe”, comienza el FMI blog donde se analiza la “Política Económica en América Latina y el Caribe en tiempo de Covid-19.

Para Werner las condiciones externas a lo que se suman “las muy necesarias medidas de contención de la pandemia” provocaron una importante caída de la actividad económica en toda América Latina.

Se estima que este año se enfrentará una contracción de 5,2% en 2020. Si bien, el FMI calcula una “una marcada recuperación en 2021” advierte que aun en este escenario de rápida recuperación, “la región tiene ante sí el espectro de otra «década perdida» durante 2015–25”.

En el trabajo de 8 páginas resulta llamativo que no hay ni una sola mención a la situación de Argentina, solo se consignan datos en los cuadros.

Así en materia de los paquetes de ayuda Argentina destinó menos de dos puntos del PIB, siendo uno de los países que menos recursos asignó, le siguen Honduras, Costa Rica, Jamaca, Belize, México y Bahamas.

En sentido contrario Perú fue el país que afecto casi 12 puntos del PIB, seguido por Brasil y luego Chile.

Se destaca que la mayoría de los países de la región han adoptado medidas sanitarias importantes para contener la propagación del virus, como entre otras, restricción de las actividades no esenciales. Y, que la prioridad ha sido prepararse para hacer frente a la peor etapa de la pandemia.

Dado el nivel de informalidad de la región indica que los países han recurrido a transferencias directas a los hogares vulnerables (incluida la ampliación de programas existentes), expansión de los sistemas de seguro de desempleo, subsidios al empleo, desgravaciones y prórrogas tributarias temporales y garantías de crédito.

También señala la dificultad de hacer llegar la asistencia a las empresas más pequeñas y las del sector informal y recomienda que los países deberían “usar todos los registros disponibles y métodos posibles para llegar a las empresas más pequeñas y los trabajadores informales”.

En otro punto, advierte que la pandemia y la recesión sumada a las ayudas estatales “provocarán considerables aumentos del déficit público y la deuda”.

En este sentido afirma Werner que se “tendrán que crear espacio fiscal reduciendo el gasto no prioritario y mejorando la eficiencia del gasto”.

Una recomendación llamativa y que podría basarse en el ejemplo de Argentina, aunque no hace mención, es cuando indica que los países “tendrán que cerciorarse de que las políticas adoptadas en respuesta a la crisis no sean percibidas como permanentes para que no se perpetúen y generen distorsiones, en especial la asistencia focalizada a ciertos sectores”.

Impuestos al petróleo

Para dotar a los países de los recursos necesarios, Werner propone que “podría ser apropiado incrementar la tributación de los productos petroleros en un momento en que los precios mundiales están en niveles más bajos, siempre que no suban los precios internos que pagan los consumidores finales”.

Advierte que “los bancos comerciales pueden mostrarse renuentes a prestar a sectores riesgosos durante una recesión profunda, de modo que el riesgo de crédito podría mitigarse con préstamos directos o garantías explícitas proporcionadas por el gobierno”.

Fuente: Ámbito

El Ministro de Economia de Argentina, Martín Guzmán, presento el martes por la noche ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés) una solicitud de emisión en bonos por 51.562 millones de dólares (47.495 millones).

«La República Argentina puede ofrecer y vender sus valores, incluidos sus valores de deuda, en cantidades, a precios y en los términos que se determinarán en el momento de la venta y se proporcionarán en suplementos a este folleto», detalla en el comunicado.

El pasado 16 de marzo, el Ejecutivo de Alberto Fernández informó de la solicitud a la SEC para realzar una oferta pública en el mercado estadounidense de un primer tramo de deuda pública bajo ley extranjera de unos 30.500 millones de dólares (28.037 millones de euros). La nueva solicitud supone un incremento de casi 20.000 millones de dólares (18.385 millones de euros).

Con este permiso el Gobierno argentino busca reestructurar deuda de legislación extranjera en posesión de acreedores privados por 68.000 millones de dólares (60.532 millones de euros). De este modo, los 51.652 millones serían los bonos que el país entregaría a cambio para la reestructuración.

La solicitud se ha realizado después de que el Gobierno argentino lograra canjear 98.328 millones de pesos argentinos (1.378 millones de euros) en bonos. Estos nuevos instrumentos a entregar, de acuerdo a las condiciones de la colocación, totalizan un valor nominal de 314.069 millones de pesos (4.402 millones de euros).

Por otro lado, en esta semana el país hará pública su oferta de reestructuración de deuda, puesto que el próximo 22 de abril se produce el vencimiento de los bonos globales 21, 26 y 46 por unos 503 millones de dólares (462 millones de euros).

La oferta se producirá en un ambiente incierto después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considerara necesario una condonación «sustancial» de deuda por parte de los acreedores privados y después de que Argentina aplazara los pagos de deuda en dólares hasta 2021.

La reestructuración de la deuda era uno de los puntos clave del programa económico de Alberto Fernández, sin embargo, cualquier asunto urgente a este respecto se ha visto relativizado a raíz de la propagación del coronavirus en la región.

Por último, las previsiones del Producto Interior Bruto (PIB) argentino apuntan a una recesión del 5,7% para este año, después de contraerse un 2,2% en 2019, y no volverá a la senda del crecimiento hasta 2021, con un incremento del 4,4%, según datos del FMI.

Fuente: América Económica

«Argentina se dirige a una crisis 2020/2021 que será peor que la crisis de 2002. Por un lado, los niveles de caída del PBI 2020 pueden ser similares o más probablemente perores a los de 2002. Sin embargo, los niveles de inflación 2020/2021 serán significativamente más elevados que los niveles de inflación 2002. Además, dadas las condiciones socioeconómicas iniciales previas al estallido de la crisis, pensamos que el aumento de la pobreza y de la indigencia que resultará de la crisis del 2020/2021 será superior que en 2002», es la dramática advertencia de la consultora Economía & Regiones.

Urgente24 advierte que nadie conoce cuál será el escenario tan siquiera dentro de un par de días. Y esto sucede no sólo en la Argentina sino que tiene alcance planetario. Hay una peste en marcha, con durísimas consecuencias socioeconómicas, lo que también provocará impacto en la política y en los negocios.

Luego, la forma en que se comporte la macroeconomía no tiene antecedentes y, entonces, lo que en el pasado afirmó la ciencia económica, no necesariamente podrá utilizarse para diagnosticas sobre el futuro.

Por ejemplo, hay múltiples advertencias acerca del impacto inflacionario de la gran emisión de medios de pago como mecanismo para monetizar un déficit fiscal enorme pero nadie está contemplando que una recesión impactante puede neutralizar parte de esa espiral de precios.

También es cierto que la Argentina acumula una crisis de arrastre y, por lo tanto, cuenta con menos herramientas para afrontar el desafío.

El otro dato necesario de incorporar es que muchas estructuras y sistemas cambiarán respecto a cómo funcionaban hace un par de meses atrás, que el mundo avanza hacia formas socioeconómicas de mayor presencia del Estadomayor gasto público y, quizás, el impacto de todo esto en otros ámbitos provoque menores libertades individuales.

No es posible ignorar que la directora-gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo el jueves 09/04 que la palabra apropiada es «incertidumbre».

Todas estas consideraciones ayudan a ubicar en contexto el trabajo de la consultora Economía & Regiones, en palabras de su director, Diego Giacomini.

Muy importante:

 **  «A menos que, luego de las elecciones de octubre 2021, se encare un proceso de reformas estructurales pro mercado, privatizaciones, con reforma del Estado, baja de gasto, reducción de impuestos y reforma monetaria, lo más probable es que la economía argentina prosiga sin crecer, con altos niveles de inflación (con tendencia creciente todo le mandato, más allá de reducciones circunstanciales y transitorias) y en default con bonistas extranjeros durante todo el mandato de Alberto Fernández.»

 **  «En este marco sin superávit primario y sin crecimiento, de no mediar reformas estructurales luego de las legislativas de 2021, la deuda con bonistas extranjeros podría permanecer en default a lo largo de todo el mandato de AF. Si esas reformas tampoco las encara el siguiente gobierno, también se podría estar en default más tiempo. De hecho, Argentina estuvo en default ocho años entre 1982 y 1990.»

 **  «La suerte del 2020/2021 está echada. Hay que ver si, reformas estructurales de por medio, el escenario cambia en la segunda mitad del mandato de AF. Si no hay reformas estructurales, el escenario seguirá siendo similar al actual; es decir, parecido al que venimos enfrentando hace casi diez años. Tampoco puede sorprender que durante todo el mandato de AF haya una tendencia de caída, ya que sería el tercer mandato en “caída” libre. Ya caímos todo el mandato de Macri y también todo el segundo mandato de CFK, más allá de pseudo estabilizaciones transitorias que hubo y puede seguir habiendo. Al igual que en el paracaidismo, la caída se intensifica con el paso del tiempo

Fuente: Urgente24

Aun si la Argentina lograra mantener a raya la pandemia de coronavirus, sin situaciones dramáticas como las de Italia, España o Estados Unidos, la economia caería al menos 4% este año, ya que se está perdiendo facturación por unos u$s500 millones diarios en medio de esta crisis, estimaron economistas.

Además, coinciden en que la creación de empleo será casi nula, aunque muchas empresas apostarían a tratar de retener sus planteles para contar con poder de reanimación cuando la crisis más fuerte quede superada.

Con los datos de fines de marzo, y la aclaración de que el escenario se modifica minuto a minuto, todos los analistas están cambiando en forma dramática a la baja sus proyecciones.

Lo que hasta un mes era una estimación de caída del Producto Bruto en 1,4%, ahora se transformó en un retroceso esperado de la economía al menos tres veces más profundo.

«La situación empeoró porque muchas actividades quedaron paralizadas, eso hace que ya no se estime en 1,4% y, si bien todo dependerá de cuánto tiempo dure la cuarentena, aun con una salida tranquila a partir del 13 de abril, la baja del PIB sería del 4%, sobre todo con fuerte impacto en el segundo trimestre por la cuarentena», explicó Orlando Ferreres, de OJF & Asociados.

Comparado con los países centrales, donde ya se prevé una caída que supera los dos dígitos, la situación de la Argentina y Brasil, dos de los motores de América Latina, aún no aparece tan dramática.

No obstante, «en caso de que no se apruebe la reestructuración de la deuda, empeoraría aún más la actividad económica de corto plazo», advirtió Ferreres en declaraciones al programa Asteriscos, por EcoMedios 1220.

Estimó que «en el mejor de los casos, vamos a tener una caída fuerte en la actividad industrial, pero cuánto aún no sabemos, seguramente por encima del 4%».

“Si la economía cae 2,5%, la pérdida de valor agregado será de 20.000 millones de dólares», de acuerdo con proyecciones de Ariel Coremberg, director del Centro de Estudios de la Productividad.

Cada día hábil de aislamiento preventivo obligatorio cuesta unos 34.000 millones de pesos, unos 500 millones de dólares al tipo de cambio oficial, según estimaciones de la consultora EcoGo.

El sector de hoteles y restaurantes será el más afectado, con un derrumbe del 95%.

Pero también habrá una fuerte caída en construcción (80%), el comercio (70%), transporte y comunicaciones (30%), y agro (30%).

Otras estimaciones son más pesimistas, como la que hacen desde T&C Asesores Económicos, que calcula que las pérdidas de valor agregado pueden alcanzar hasta los u$s 1.000 millones diarios.

Representa unos $ 80.000 millones de facturación diarios, en días hábiles y tomando como parámetro el dólar «solidario», con el recargo del 30%.

En materia de empleo, la Fundación FIEL considera que no habrá prácticamente creación de puestos de trabajo, salvo en el sistema sanitario.

Pero la entidad tampoco advierte fuertes despidos, ya que muchas empresas buscarán resistir la crisis con sus planteles para quedar en posición de recuperarse rápido cuando la crisis sanitaria se reduzca y se empiece a recuperar la demanda.

Los expertos coinciden en que el deterioro del mercado laboral en cantidad de empleos será así inferior a la baja en los niveles de actividad.

Los efectos económicos de la cuarentena ya comienzan a sentirse, en especial en la base productiva y entre los trabajadores más desprotegidos.

Estimaciones privadas calculan que cada día de parate en la actividad cuesta unos $34.000 millones.

Los sectores productivos declarados no esenciales no contaron con ingresos en los últimos días y tener que afrontar el pago de cheques desde este jueves podría ser muy desafiante para sus finanzas.

En la primera línea de decisión económica del Gobierno analizan cómo evitar un impacto mayúsculo sobre el sector pyme. La Confederación de la Mediana Empresa (CAME) mandó este miércoles una carta al presidente del Banco Central para proponer una «un esquema de negociación gradual» en la reanudación de los pagos.

De todas formas, según estiman las consultoras privadas a TN, la aparición de la pandemia empeora cualquier proyección de desempeño de la economía para 2020, que ya de por sí implicaban una economía con retracción.

Los economistas de Ecolatina, por ejemplo, estimaban antes del coronavirus una caída del PIB este año de 1,5%. Solo con el impacto conocido de la pandemia el retroceso calculado se duplicó.

Elypsis también actualizó su proyección de contracción del PBI cercano al 3%.

EcoGo, por su parte, hizo una estimación sobre cuánto dinero «deja de producir» la economía mientras están vigentes las medidas de distanciamiento social. El aislamiento voluntario como el que rigió hasta el jueves pasado tenía un costo diario de $11.000 millones. La cuarentena total, de $34.000 millones por día.

Y EcoGo también estima que, en el caso en que la negociación de la deuda evite una cesación de pagos y que la cuarentena y distanciamiento social no funcione, la caída de la economía llegaría al 4%.

En el peor escenario -sin acuerdo con acreedores y con default, y con medidas de aislamiento que no cumplieron su función- el derrumbe económico llegaría al 7%.

Matías Rajnerman, de Ecolatina, explicó a TN que las consecuencias de un parate se miden de forma exponencial: «Si

sigue la cuarentena, va a ser más grave el impacto. En caso de que se extienda, el efecto negativo es mayor, porque son cada vez son más personas que no pueden pagar sueldos y empresas que no pueden pagar sus deudas», comentó.

Por su lado, Martín Kalos, de Elypsis, opinó que «tenés un freno abrupto» de la actividad y que «probablemente cuando se empiecen a levantar (las restricciones), podés tener una recuperación en V», en referencia a un repunte pronunciado que compensa una caída fuerte.

«Eso sin olvidar que hace 2 años que estamos en recesión. Esto significa que la economía no se recupera ni con facilidad ni al nivel previo. Nuestra hipótesis es que va a seguir habiendo medidas, porque el pico de la pandemia va a tener lugar en mayo. En definitiva, se espera un deterioro social muy fuerte sobre una estructura social y productiva muy golpeada en los últimos años», completó Kalos.

Fuente: iProfesional

La economía tiembla con el coronavirus. Las consultoras recalculan las posibles pérdidas para el país y en un primer análisis, “ya podemos asumir que, al menos durante todo el primer semestre, el golpe dolerá”, resume el director de DNI, Marcelo Elizondo. Más en detalle, Abeceb estima una caída del 5% en las exportaciones, por un total de US$3.400 millones. “Por la irrupción de la pandemia se prevé una desaceleración del PBI en 0,5%, pero los últimos eventos sugieren que la caída en la actividad podría trepar hasta 1,5%”, advierte la consultora.

Son cálculos provisorios de una crisis global, pero que repercute en varios rubros locales, como la agroindustria, petróleo, autos, turismo, electrónicos y al mercado interno. Pero por sobre todo, los expertos consideran que lo más grave son las complicaciones para reestructurar la deuda pública, un tema crucial para un país que “se encamina a transitar su tercer año consecutivo de retracción en el nivel de actividad”, explica Soledad Pérez Duhalde, de Abeceb.

Los pronósticos para la Argentina ya eran desalentadores, con un estancamiento del PBI supeditado a una rápida y exitosa resolución de la deuda. Y son cálculos efectuados antes del surgimiento de dos “cisnes negros”: el coronavirus y la baja abrupta del precio del petróleo. Esos eventos inesperados generaron un cuadro muy complejo en países como Brasil, el mayor socio comercial del país y destino de casi el 65% de las exportaciones de autos locales.

“La economía brasileña no crece y eso perjudica a la industria automotriz (principal socio en el rubro), por la menor demanda de manufacturas argentinas”, comenta Ricardo Delgado, director de Analytica. “Esto se refuerza -añadió el economista- por la devaluación del real y la salida de capitales de la economía vecina”. En el primer bimestre del año, según Adefa, la producción cayó 1,4%. En el sector aguardan a ver cómo evoluciona la crisis para hacer proyecciones.

El coronavirus inició su recorrido en China, el destino del 75% de los despachos de soja y carne de origen nacional. Las exportaciones caen, según coinciden los expertos, por los menores volúmenes y también por la baja de precios. Con respecto a esto, Abeceb prevé menores ingresos de dólares por la soja (US$1.360 millones), carnes (US$790 millones), maíz y trigo (US$460 millones) y petróleo (US$400 millones). Como contrapartida, observa una mejora de US$360 por las exportaciones de oro.

Por la crisis de las bolsas y una sensación de pánico que se generaliza, la tonelada de soja el jueves cotizó al precio más bajo en seis meses: US$315. A su vez, la oleada bajista arrastró también a las cotizaciones de maíz y trigo en Chicago, golpeando la rentabilidad de los productores..

La baja del precio del crudo complica el desarrollo de Vaca Muerta. Y en forma colateral, “tiene un fuerte impacto en la siderurgia”, que podría perder más de US$300 millones este año si la crisis continúa. Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina, coincide en que el freno en la economía global impacta de lleno en la actividad doméstica. Pero subraya que el peor escenario podría agravarse mucho más si se repite la crisis de 2009, con la gripe A. “Esto complicaría el consumo”, subrayó el economista.

La gripe A (H1N1) causó en el país 626 muertos y provocó una caída en el PBI de 5,9% por una sumatoria de de factores, entre ellos el conflicto con el campo, la crisis de Lehman Brothers, la caída de los precios de la soja (que rozaban los US$600 la tonelada) y la sequía. A eso se sumó la epidemia, con cierre de espectáculos y otra clase de eventos, para evitar la propagación del virus. “Algunas de estas cosas ya la estamos viendo”, añadió Sigaut.

Por la expansión del coronavirus, Gobierno y empresas toman medidas de contención, lo que afecta al mercado interno. Ayer nomás, la productora DF Entertainment reprogramó el Lollapalooza, el tradicional festival que se iba a llevar a cabo en el Hipódromo de San Isidro entre el 27 y el 29 de marzo y que se realizaría en el segundo semestre. Ya hay varios shows cancelados, al igual que muchos eventos deportivos y culturales. Tal es el caso de la Feria del Libro, que está en duda. “Muchas de estas actividades tienen impacto directo en el consumo interno”, dice Sigaut.

China es destino de exportaciones y también es un fuerte proveedor de insumos para industrias locales, como la electrónica fueguina. Al respecto, Federico Hellemeyer, de la AFARTE, admite que en Tierra del Fuego “todas las industrias están afectadas, en alguna medida, en sus esquemas productivos. La industria electrónica argentina también está sintiendo el impacto de esta problemática global”, dijo y añadió que “cada empresa está gestionando sus niveles de stock, sus vínculos comerciales y sus estrategias productivas”.

Un alto ejecutivo de un fabricante fueguino reconoció que los envíos de componentes desde China tienen una “demora de 30 días”. Por ahora, señaló, la falta de insumos no paralizó a las terminales y que por ahora se toman medidas coyunturales, como adelantamiento de vacaciones para el personal. “Desde China se comprometieron a normalizar la situación en junio, pero no sabemos si van a cumplir”, describió.

El estallido del coronavirus cayó como balde de agua fría a una economía cuya mampostería ya tenía rajaduras y filtraciones. Sobre este punto, Bárbara Gueretza Echagüe, analista del estudio Arriazu, describió que la pandemia está afectando a la economía mundial. “Se detiene el comercio internacional, bajan las importaciones, la producción, la demanda de productos y también los precios”, enumeró. Pero destacó que para la Argentina, el impacto por ahora es limitado. Y que lo prioritario “es avanzar con la reestructuración de la deuda y la política fiscal”.

¿La crisis financiera favorece la posibilidad de un acuerdo por la deuda? Para Guido Lorenzo, de LCG, “caen los incentivos para llegar un arreglo”. Pero Delgado, de Analytica, sostiene que la menor entrada de dólares comerciales (por la caída de las exportaciones y la baja de precios) implica un mayor esfuerzo por parte del Gobierno para presentar una propuesta menos agresiva a los acreedores.

Lo explicó de este modo. “Para salir de esta situación, si no es por el lado de las exportaciones, se debe encontrar algún atajo más amigable con los mercados. Posiblemente la negociación no sea tan dura, que le permita al Gobierno obtener financiamiento voluntario, que alivie la baja de los ingresos de dólares comerciales”, finalizó.

Un primer semestre muy duro

La expansión de la enfermedad producida por el llamado coronavirus tiene por principal efecto el sanitario. Pero, adicionalmente, está generando consecuencias económicas. Algunas, inmediatas, ya podemos advertirlas; y otras, mediatas, aún son inciertas.

En la Argentina impactará en distintos planos. El primero de ellos es el comercio exterior. Sufrirán por un tiempo los precios de los commodities, un mercado significativo para la Argentina. En 2019 se exportaron alrededor de US$40.000 millones en estos productos (de los cuales los agropecuarios -unos US$25.000 millones- son el principal componente. Aunque también se despacharon minerales por casi US$4.000 millones.

Adicionalmente sufrirán los volúmenes embarcados. Principalmente por la menor demanda de China (segundo mayor mercado para Argentina en el planeta pero principal cliente de agroexportaciones), algo que resulta inexorable.

En 2019 China importó US$7.000 millones desde la Argentina y dos tercios de esa cifra estuvo explicada por el complejo sojero: del total, US$3.600 millones fueron productos primarios y US$3.000 millones manufacturados de origen agropecuarios. Dicho sea de paso, hoy las carnes también tienen en China su principal mercado.

Asia, que es un foco crítico del problema sanitario, es (con US$21.000 millones exportados en 2019) para la Argentina más relevante comercialmente que Europa.

Pero la creciente problemática en Europa (con epicentro en Italia y España pero con capacidad de afectar a toda la economía continental), a su vez, también podría impactar en las exportaciones argentinas (más de US$10.000 millones exportados a toda Europa, y unos US$8.800 a la Unión Europea), que en su mayoría se componen de productos de origen agropecuario y alimentos (alrededor de US$5.500 millones).

Y por propiedad transitiva, a la vez, Brasil, principal cliente de la Argentina en el mundo (las exportaciones el año pasado a ese país alcanzaron US$10.500 millones), está fuertemente expuesto a China y a la Unión Europea y una consecuente desaceleración de la economía brasileña implicará menos importaciones desde la Argentina (que es el cuarto mayor proveedor de Brasil en el mundo).

Hay otros planos donde el fenómeno impacta en la Argentina: la demora en la concreción de inversiones en Vaca Muerta (donde se estima que cuando el precio del petróleo desciende por debajo de Us$ 50 el negocio pierde sustento.

El barril de crudo ha caído ya 30% por debajo de esa cifra y el golpe en las cotizaciones que afecta el valor de empresas argentinas, posterga decisiones de inversión en general y debilita la posibilidad de financiamiento, y la mayor dificultad para el Gobierno en la búsqueda de renegociar los términos de la deuda pública en un escenario volátil, donde todo resulta más difícil y riesgoso.

Sobre la evolución del problema del COVID-19 es mucho más lo que no sabemos que lo que sí sabemos. Pero ya podemos asumir que, al menos durante todo el primer semestre, el golpe dolerá. Y si el impacto de la pandemia (como se prevé) se consolida globalmente, se verán afectados otros commodities, como frutas y legumbres (US$1.300), cereales (US$9.000 millones en 2019) y hasta en alguna medida los vinos (US$1.000 millones).

Y para después, empiezan a aparecer interrogantes sobre el impacto en la geoeconomía global. ¿Cambiarán las bases de las alianzas internacionales? ¿Se ponderarán aún más cuestiones cualitativas y/o culturales que las meramente comerciales en los procesos de integración? ¿Mutará la evaluación para la elegibilidad de los países? ¿Será esta calamidad la madre de algo distinto? Todavía no hay respuestas .

La epidemia de coronavirus paralizó a las regiones más productivas de Italia y su economía y corre el riesgo de caer en recesión tras la cuarentena al corazón del sector industrial y financiero de la península.

Las autoridades esperan que las medidas tomadas afectan el menos posible a su industria y a sus exportaciones, aunque para algunos sectores se trata de un verdadero infarto.

“Las medidas restrictivas que se han tomado con respecto a áreas de gran importancia para la economía italiana tendrán consecuencias para las actividades económicas vinculadas al transporte, el entretenimiento y la vida social”, advierte este lunes el ministerio de Economía italiano.

“Las actividades de producción y la administración pública continuarán operando normalmente”, recalcó el ministerio en su comunicado.

Las tres regiones más ricas e industrializadas de Italia son las más afectadas por la epidemia de Covid-19: Lombardía, Véneto y Emilia-Romaña.

Según cifras que datan del 2017 del Instituto Nacional de Estadística (Istat), esas tres regiones, de las veinte de Italia, generaban el 40,1% del Producto Interno Bruto (PIB) y concentraban el 31,5% de la población.

Las drásticas medidas tomadas el domingo para detener la epidemia de coronavirus, que ha infectado a más de 7.300 personas y causado 366 muertes, amenazan con causar daños en varios sectores, además del turístico.

Han sido limitadas las entradas y salidas de una vasta área del norte, que va de Milán, capital económica, a Venecia, la meca del turismo mundial.

En la región de Lombardía y otras catorce provincias han sido prohibidos todos los eventos culturales, deportivos y religiosos. Las discotecas, pubs, escuelas de baile y otros lugares similares también deben cerrar hasta el 3 de abril.

Riesgo de recesión  

“El sector manufacturero no puede permitirse el llamado teletrabajo y sectores claves, como alimentario y farmaceútico, han sufrido consecuencias dramáticas, un infarto económico lo define un banquero”, escribe el diario Il Corriere della Sera.

Para evitar la catástrofe, el gobierno está preparando indemnizaciones para los trabajadores y las empresas en todo el territorio nacional y en particular en los sectores y territorios más afectados.

“Las medidas están en fase de definición, serán vigorosas pero proporcionales y limitadas en el tiempo”, explicó el ministerio de Economía.

“Nadie tiene una idea precisa de las consecuencias económicas del coronavirus. Mucho dependerá de su duración y de la capacidad del sistema económico para recuperarse después de la crisis”, sostiene Il Sole-24 Ore, el principal diario económico del país.

Para el economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, el mejor escenario posible para Italia es lograr un crecimiento cero en 2020, con un primer trimestre negativo, seguido de una lenta recuperación.

En 2019 Italia registró un crecimiento de 0,3%, la peor cifra desde 2014, cuando el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) había sido cero.

La tercera economía de la zona euro, basada en exportaciones, ya estaba debilitada por la desaceleración europea, especialmente de Alemania y por las tensiones comerciales a nivel mundial y la incertidumbre política interna.

Como señal del momento grave la Bolsa de Milán se desplomó este lunes con una caída del 8,82% por el efecto en buena parte de la propagación del coronavirus.

La inflación de Argentina llegaría a un 41,7% en 2020, 0,6 puntos porcentuales menor a la esperada en un sondeo previo, mientras se prevé una caída del 1,5% producto interno bruto en el año, 0,1 puntos porcentuales menos que un pronóstico de diciembre, reveló el martes una encuesta realizada entre especialistas por el banco central (BCRA).

Para enero, el sondeo estima una inflación minorista

del 3,5%, previendo una tendencia levemente descendente, hasta alcanzar 2,9% mensual entre mayo y julio de 2020.

Los especialistas “estimaron una contracción del PIB durante el cuarto trimestre de 2019 de 0,7% sin estacionalidad, implicando una caída trimestral 0,3 puntos porcentuales inferior a la proyectada por los analistas el mes anterior”, dijo el informe.

Para 2021, se espera que la actividad económica se expanda un 1,7% y para 2022 se mantuvo una estimación alcista del 2,0%, dijo el informe.

La encuesta, prevé un tipo de cambio promedio para diciembre de 2020 a 78,7 pesos, 1,8 pesos menos que en el relevamiento previo. Para diciembre de 2021, se espera un tipo de cambio de 99 pesos por dólar.

Los participantes de la encuesta proyectaron un déficit fiscal primario para 2020 de 141.500 millones de pesos y estiman que para 2021 el déficit continuaría acotándose hasta 45.000 millones.

El informe fue realizado entre el 29 y el 31 de enero y reúne los resultados de 40 participantes, entre consultoras, entidades financieras y analistas.

En el último trimestre del año, la actividad económica de los Estados Unidos creció a un ritmo anual del 2,1%, lo que revela una desaceleración de la economía que había comenzado el año con una tasa anual de expansión por encima del 3%, reportó la agencia EFE.

Por su parte, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió dejar sin cambios las tasas de interés en el rango de entre 1,75% y el 1,5%, y mostró optimismo respecto de la salud de la economía estadounidense.

El gasto de los consumidores, que representa casi dos tercios de su actividad económica, registró un crecimiento del 1.8% en el cuarto trimestre del año, por debajo del 4,6% previo.

En tanto, el mercado laboral se mantiene sólido con un índice de desempleo del 3,5%, dentro de los niveles más bajos de los últimos cincuenta años.

Las exportaciones aumentaron 1,4% en el último trimestre del año pasado, mientras que las importaciones cayeron 8,4% en el mismo período.

«La actual posición de política monetaria es apropiada para respaldar la expansión sostenida de la actividad económica, las fuertes condiciones en el mercado laboral y que la inflación regrese al objetivo simétrico del 2%» afirmó en su comunicado el Comité Federal de Mercado Abierto.