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Pesca ilegal

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El Diputado Nacional Ignacio “Nacho” Torres, se refirió al proyecto de su autoría presentado en mayo de este año, que endurece las multas a barcos de bandera extranjera que pescan ilegalmente en mar argentino.

Al respecto, Torres manifestó que “el propio Alberto Fernández manifestó la necesidad de discutir este tema” y agregó, “es un proyecto sumamente importante, considerando que se calcula que la Argentina pierde más de mil millones de dólares al año por pesca ilegal”.

Asimismo, el legislador nacional indicó que “cuando presenté este proyecto dije que no se trata solo de una cuestión económica o de defender el recurso, se trata también de una cuestión de soberanía nacional”. Además, manifestó que “por eso no tengo dudas de que, con la voluntad de todos los sectores políticos, podemos avanzar en esta actualización de multas y procedimientos que regulen firmemente estos puntos vulnerables del sector de la pesca”.

La pesca ilegal (principalmente la que ocurre en las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur) y la no reglamentada en aguas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) representan, al menos, una pérdida para argentina de entre US$ 1.000 y US$ 2.000 millones al año, según estimaciones de especialistas.

En diálogo con Télam, el director ejecutivo de la Organización para la Protección de los Recursos Pesqueros (Opras), Eduardo Pucci, indicó que «la pesca ilegal en argentina tiene 3 componentes: la ilícita propiamente dicha, que se realiza en ausencia de permisos; la no declarada; y la no reglamentada».

Los cálculos, elaborados en base a registros y estimaciones, indican que la captura de peces en los archipiélagos oscila entre 200 mil y 400 mil toneladas al año, y la pesca no reglamentada alcanza las 300 mil.

En relación a Malvinas, la explotación ilegítima de los recursos ictícolas por parte de Gran Bretaña se remonta al año 1986, cuando el Gobierno británico dio autorización a los isleños para utilizar y comerciar licencias de pesca.

Desde entonces, la economía de Malvinas se reconvirtió y la actividad piscícola pasó a representar más del 90% del total de las exportaciones, generando ingresos anuales de al menos US$ 500 millones, de acuerdo a estimaciones brindadas por el secretario ejecutivo del Museo Malvinas, Juan Augusto Rattenbach.

Con la asunción del presidente, Alberto Fernández, y del canciller, Felipe Solá, se ha vuelto a enfatizar el reclamo de soberanía sobre las Islas.

En particular, han tomado relevancia la decisión de discontinuar el intercambio de información pesquera con la administración británica que ocupa Malvinas y la sanción de la ley que crea un Consejo consultivo sobre los archipiélagos.

También se adoptó la nueva demarcación de la Plataforma Continental Argentina, que implica la ampliación de 1.782.000 kilómetros cuadrados de nuestro territorio y había sido aprobada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 2017.

Asimismo, aguarda en el Congreso un proyecto de ley que prevé aumentar las sanciones por la pesca ilegal en territorio argentino, estableciendo como pena mínima el equivalente a 500.000 litros de combustible (que a valores actuales rondaría los $ 25 millones) y como pena máxima una multa de $156 millones de pesos, a precio actual del gasoil.

Argentina  1

«La extensión que plasma el nuevo mapa es trascendental porque no está solamente en juego un espacio territorial marítimo, si no también los recursos naturales que devienen en un potencial para el desarrollo económico de nuestra Nación», explicó Rattenbach a Télam.

En tanto, Eduardo Pucci aseguró que «la extensión de la plataforma tiene una enorme importancia geopolítica», pero aclaró que «no tiene potestad sobre los recursos pesqueros más allá de la milla 200, si no sobre la exploración y explotación de los recursos minerales y no vivos y los vivos sedentarios».

Semanas atrás, el subsecretario de Pesca y Acuicultura de argentina, Carlos Liberman, dijo a Télam que «el combate de la pesca ilegal es una prioridad absoluta» y que la que principalmente afecta a Argentina es «la que se da en aguas de Malvinas».

En consonancia, destacó que en el 2020 «capturamos tres barcos, que es una cifra muy importante y hacía 15 años que no se alcanzaba esa cantidad en la temporada».

Por su parte, la pesca no reglamentada se produce en aguas internacionales adyacentes a la ZEE; es decir, más allá de la milla 200 y del alcance de la legislación del Estado nacional.

Es inadmisible que un área de esa extensión y complejidad de biodiversidad no tenga un ordenamiento, situación que aprovechan las flotas extranjeras para operar en forma indiscriminada y sin ninguna regulación” Eduardo Pucci.

De acuerdo a sus estimaciones, el flagelo alcanzaría como mínimo las 300 mil toneladas por año, con un valor aproximado a los US$ 1.000 millones.

Además del riesgo ambiental y el desfalco económico inmediato, Pucci resalta que con la pesca no reglamentada «lo que más se afecta es el desarrollo pesquero argentino» ya que la industria nacional debe competir contra «depredadores que explotan recursos sin respetar procesos, ciclos ni regulaciones», lo que abarata sus costos.

Al respecto, Rattenbach señala que, a la enajenación de recursos e ingresos, hay que sumarle «la pérdida de puestos de trabajo directos de la actividad e indirectos como, por ejemplo, la construcción de navíos de industria nacional o mantenimiento de flotas».

«En aguas adyacentes los únicos que cumplen las reglas son los buques argentinos, el resto violan el deber de cooperación, el principio ecosistémico y de pesca responsables, sin tomar en cuenta ninguna medida de conservación», remarcó Pucci.

Y concluyó: «Es imprescindible regular la pesca en las zonas adyacentes a la ZEE porque son recursos transzonales, dado que los peces no permanecen estáticos si no que van migrando; entonces el país costero aporta ese recurso y se ve afectado porque se lo pesca afuera con total desregulación».

Así, la pesca ilegal y la no reglamentada en conjunto causan una pérdida económica de, al menos, US$ 2.000 millones al año; contribuyen a la depredación del ecosistema con capturas fuera de los períodos de zafra; y limitan el potencial de la industria nacional.

El cálculo es casi imposible. Sobre todo porque no hay un registro oficial del saqueo. Al tiempo que 17 mil buques chinos navegan con sus redes por todos los océanos, miles de millones de dólares se escapan de las arcas de los países que tienen una porción de mar, la mayoría de ellos sin la fuerza suficiente para expulsar a los pesqueros que mojan redes bien lejos de su tierra, retornándolas repletas de peces.

Miles de buques pesqueros esquivan autorizaciones y reglas internacionales realizando saqueo. A su paso, destruyen economías y biodiversidad, poniendo en riesgo la fauna marina y el sustento de millones.

Es indistinto si las víctimas del saqueo son naciones con cierto grado de estrechez diplomática, ideológica y cultural. O por el contrario, si están en las antípodas. En el Mar de Japón, por ejemplo, se lleva a adelante una de las más graves depredaciones marítimas: lo padecen sus socios de Corea del Norte, dictadura a la cual ni siquiera le paga un canon: Beijing adhirió a las sanciones impuestas por Naciones Unidas por sus pruebas misilísticas y no está en condiciones de ayudar a su famélico vecino.

Entre 2017 y 2018, en esas riquísimas aguas, China pescó la misma cantidad de calamares que Japón y Corea del Sur combinados: 160 mil toneladas, un equivalente a 440 millones de dólares al año, de acuerdo a un análisis detallado y publicado en Science Magazine. En tanto, una investigación realizada por el periodista Ian Urbina para The Outlaw Ocean Project en conjunto con NBC, dejó en evidencia el saqueo y la piratería en esa zona del planeta.

Cuando al régimen de Xi Jinping se le reprocha su inacción, juega al desentendido: señala que su gobierno persigue siempre la ilegalidad de esos pesqueros. Sin embargo, regresan a los poco auditados puertos de China cargados de alimentos congelados que consiguieron muy lejos de allí. La motivación de Beijing por terminar con estas prácticas parece tener un correlato en otra actividad: los laboratorios clandestinos que comercian con el fentanilo y actúan con cierta complicidad estatal.

“Beijing socava el potencial económico de los países y roba su dinero”, explica un analista europeo conocedor del problema de dimensiones oceánicas. “Para peor, no lo usa sólo para su mercado doméstico, sino que además lo revende en el mercado internacional. Es irónico: muchas veces hasta lo vende a aquellos países a los que saqueó”. Peces (dinero) con el dueño equivocado.

Luego de la pandemia por COVID-19 esa práctica del saqueo no cesó. Por el contrario, países latinoamericanos tuvieron actuar de forma casi extrema para repeler a aquellos pesqueros amantes de lo ajeno y de precaria identificación. Hacia fines de abril, la noticia de que buques chinos estaban depredando el fondo marino argentino activó a la prefectura del país para que actuara de inmediato. Fue luego de que se filtraran fotografías que mostraban la desvergüenza: una larga línea de luces en el horizonte infinito del Atlántico Sur. Se calcula que eran alrededor de 300 barcos. Sí, 300. Las autoridades lograron una pesca magra: tan solo tres embarcaciones ilegales. Eran demasiadas: desaparecen unos días y vuelven a cruzar la línea de soberanía, una y otra vez.

Ecuador es otro de los países que padece este saque y atropello acuático. El gobierno de esa nación parece decidido a enfrentar al chino. Mucho más luego de que Beijing denunciara el 10 de julio que los camarones que había exportado de sus aguas estaban contaminados con coronavirus. La acusación, sin base científica que la sostenga, significó un golpe en la economía ecuatoriana, el principal productor mundial de ese crustáceo. Ecuador exportó alrededor de 4.000 millones de dólares de ese bien comestible el año pasado. De ese total, un 55% fueron ventas al mercado chino.

Ahora, 340 buques chinos sin permiso permanecen agazapados en las cercanías de las Islas Galápagos. Saben que la vigilancia de la Armada no durará por siempre: implica gastos extraordinarios para cubrir un área de unos 197.300 kilómetros cuadrados en la zona marítima exclusiva continental, mientras que en la del archipiélago son unos 419.700 kilómetros cuadrados. La flota de Xi Jinping cuenta con una ventaja genética: tiene una paciencia que puede ser eterna.

Galápagos -Patrimonio de la Humanidad, de acuerdo a las Naciones Unidas- cuenta con uno de los ecosistemas más ricos en biodiversidad del planeta, está en peligro. Este viernes, Quito, Guayaquil y Galápagos fueron protagonistas de protestas de ambientalistas que exigen que esos depredadores abandonen las aguas pacíficas. “Mientras vamos en los cruceros hemos visto que en la playas de lugares remotos existen bastante botellas chinas”, remarcó Natali Constante, una guía de la isla. También contó a medios locales que incluso los tiburones -muchos de los cuales son monitoreados por GPS- “se están yendo cada vez más lejos”.

Para peor, esa voracidad y saqueo pesquero atenta contra los pobladores locales de aquellas islas. Contra su economía y contra su plato diario. La pesca comercial está permitida en algunas áreas de la exclusiva reserva. La langosta, por caso, es una importante fuente de ingresos para la población del lugar. Además, los pescadores de Ecuador viajan regularmente a la zona en busca de dorado, tiburón y atún. Hoy, si levantan la vista, podrían divisar un confín de barcos chinos.

“China actúa como un poder imperial que ilegalmente explota los recursos naturales a cambio de vender mercadería barata”, se queja un empresario europeo con sede en América Latina que conoce cómo actúan estos grupos ilegales. Teme dar su nombre y hasta el país en el que opera: sabe que su licencia podría verse perjudicada ante la llamada furiosa de un diplomático del Partido Comunista Chino (PCC) a cualquier gobierno.

Liberia, otra nación poco desarrollada, también sufre las consecuencias de la captura descontrolada. A sus costas arribaron “super jabegueros”, unas embarcaciones que arrastran sus redes para cazar en aguas profundas. Su tamaño y capacidad son de una escala previamente desconocida en aquella nación africana. En esas aguas, los marineros de Xi Jinping no tienen competencia: los pescadores autóctonos cuentan con precarios botes de madera, canoas. Eso sí, dependen de ellas para sobrevivir. Allí, el régimen chino consiguió una licencia. El saqueo lleva un sello oficial. Al fin.

El IUU Fishing Index -índice que mide la pesca ilegal y la actividad no denunciada y no regulada- es elaborado cada año desde 2013 por Global Initiative, una ONG compuesta por 500 líderes en derechos humanos. Del informe también participó Poseidon Aquatic Resource Management, una firma consultora de pesca y acuicultura. El ranking ayuda a conocer cómo loas naciones se comportan en esta industria y los esfuerzos que hacen para mantenerla bajo regulación internacional. En 2019, Bélgica fue el país mejor calificado; China, el peor.

“Luego de haber agotado las poblaciones de peces en aguas nacionales y alentadas por los subsidios, las flotas pesqueras de aguas distantes de China han estado viajando cada vez más lejos, y sus empresas han estado construyendo más y más embarcaciones para satisfacer la creciente demanda de productos del mar”, dijo a Voice of America Miren Gutiérrez, investigadora asociada del Overseas Development Institute (ODI), con sede en Londres. Ese instituto contabilizó unos 17 mil buques chinos pescando alrededor del mundo.

Entre las conclusiones que expuso Urbina en su investigación, figura un concepto terminante que no puede esquivarse ante los ojos onmipresentes del aparato estatal chino: el que se refiere a “una armada invisible”. Es la otra flota de Xi Jinping. “China está enviando una armada invisible de barcos industriales para pescar ilegalmente en aguas de Corea del Norte, desplazando violentamente a los barcos más pequeños y encabezando una disminución de más del 70 por ciento en las poblaciones de calamar, que alguna vez fueron abundantes”.

Esos botes pequeños y precarios se pierden entre ondas infinitas hasta llegar, como fantasmas, a las costas de Japón donde la marea los baña durante días, hasta ser descubiertos por oficiales locales. Por años arribaron a las playas niponas con un cargamento macabro: los cuerpos de sus marineros que debieron huir de los buques de mayor calado y que perecieron de sed y hambre durante días de naufragio. El misterio perduró durante años en las autoridades japonesas. La crónica de Urbina develó la verdad.

El régimen de Beijing parece no fijarse en qué aguas pesca: ni se apiada de sus aliados más próximos ni de los más distantes, por más necesitados que estén sus habitantes de algo tan básico como es capturar un pez.

El diputado nacional Ignacio “Nacho” Torres, presentó un proyecto de ley para actualizar las multas a los barcos de bandera extranjera que pescan de manera ilegal en nuestro mar Argentino. Actualmente se calcula que la Argentina pierde en promedio mil millones de dólares al año por pesca ilegal.

“Es un reclamo histórico del sector productivo de la pesca que ha quedado relegado con el pasar de los años, son muchos los casos de buques capturados por pesca ilegal pero que por los montos de las multas, les resulta incluso rentable pagarlas y seguir cometiendo infracciones”, dijo el diputado al explicar la importancia de un problema recurrente en nuestro mar argentino.

Asimismo recordó los casos más recientes ocurridos en la zona económica exclusiva (ZEE), como el pesquero de origen portugués y el barco de bandera china: “éstos son apenas dos casos que llegaron a los medios de comunicación por haber sido capturados por el patrullaje argentino, que muchas veces resulta insuficiente por la falta de presupuesto, por eso mejorar la recaudación resulta un circulo virtuoso para mejorar esa infraestructura” y agregó “en la línea de frontera de la milla 200 hay más de 350 buques constantemente que están a la espera para ingresar de manera ilegal a la ZEE y depredar nuestros recursos”.

Respecto de las multas, Torres explicó que “estamos proponiendo un nuevo índice de cálculo para la sanción, donde los barcos que sean encontrados en la zona económica exclusiva serán multados por el total de la capacidad de su bodega, aún estando vacía. El origen de los productos no será considerado, debido a que el cálculo será sobre las características del buque capturado, ya que lo pescado pudo haber sido transbordado a otro barco, arrojado al fondo del mar o no habiendo realizado la pesca, pero bajo la intención de invadir territorio argentino”.

Finalmente, el legislador nacional indicó que “de esta manera no solo estamos defendiendo nuestros recursos naturales y derechos de explotación económica en zona exclusiva, sino que es una cuestión de soberanía argentina y es por eso que resulta sumamente importante actualizar la norma de manera inmediata”.

La Armada Argentina detectó y capturó este lunes a la madrugada a un buque potero chino que pescaba ilegalmente dentro de la Zona Económica Exclusiva argentina (ZEE). El procedimiento se inició cuando la tripulación del patrullero ARA “Bouchard» detectó en tareas de pesca ilegal al buque potero «Hong Pu 16» con el sistema de identificación (AIS) apagado, las luces de pesca encendidas y potas extendidas en plena faena de pesca.

Ante los reiterados intentos de comunicación con el buque pesquero, por radio y señales luminosas, éste inició la navegación en dirección hacia aguas internacionales, incrementando su velocidad y aplicando permanentes cambios de rumbo buscando refugio entre la flotilla de buques pesqueros extranjeros que se encontraba estacionada próxima a la milla 201.

De inmediato se puso en ejecución el procedimiento de persecución de buque infractor de acuerdo a la normativa legal vigente, instándolo mediante comunicaciones a que detenga su marcha y permita la visita de la Dotación de Visita junto con el Inspector embarcado de la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura de la Nación.

El buque pesquero, luego de aproximadamente tres horas, detuvo su marcha permitiendo el embarque de la Dotación de Visita para constatar la infracción.

El «Hong Pu 16» fue detectado dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina a la altura de la ciudad de Puerto Madryn, constatándose que poseía 700 kilos de pescado fresco y 300 toneladas de pescado congelado en sus bodegas.

El patrullero oceánico se encontraba monitoreando los espacios marítimos argentinos desde su zarpada de la Base Naval de Mar del Plata el día 30 de abril, tarea que desarrolla en conjunto y de manera coordinada con la Prefectura Naval Argentina.

El Juzgado Federal de Rawson decidió finalmente que el potero chino capturado por Prefectura Naval Argentina por pescar ilegalmente en aguas argentinas y que estaba siendo llevado a Puerto Madryn no podrá ser amarrado en los muelles Piedra Buena ni Storni.

Tampoco se permitirá el desembarco de la tripulación. Tanto autoridades portuarias, como el intendente Gustavo Sastre y el vice gobernador Ricardo Sastre, realizaron este martes gestiones relacionadas con la delicada situación, teniendo en cuenta el peligro sanitario que representan estos buques que operan ilegalmente en el Atlántico Sur y sobre muchos de los cuales existen denuncias internacionales de explotación de personas e incumplimiento de normas.

Según detalló LU17, la experiencia ya vivida en costas de Chubut genera desconfianza dado el peligro que esto puede representar, en virtud del comportamiento que en anteriores oportunidades han tenido las empresas chinas, que no solo han dejado abandonados los barcos en puerto, sino también sus tripulaciones, situación que se registró tanto en el puerto de Madryn como en el de Comodoro Rivadavia.

Estos hechos motivaron largas gestiones para liberar de la ocupación de sitios en los muelles y que además, luego de lograr esa autorización, el retiro de los buques chinos le representó al puerto de Madryn un millonario costo.

Los empresarios nucleados en la organización Intercámaras de la Industria Pesquera Argentina denunciaron hoy la presencia de buques extranjeros que pescan de forma ilegal en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) nacional y pidieron al gobierno nacional “un mayor y permanente control” en el área.

A través de un comunicado, la entidad informó que envió una nota al presidente Alberto Fernández en la que expuso “la grave situación que se produjo durante el último fin de semana”, cuando fueron detectadas por parte de pesqueros argentinos “un centenar de embarcaciones” extranjeras que operaban de manera ilegal en la Zona Económica Exclusiva.

“Ya no sólo repiten su también irregular y despreciable conducta en aguas internacionales adyacentes, sino que exacerban su temeridad, ingresando sin pudor alguno en aguas soberanas argentinas”, advirtieron los empresarios del sector pesquero.

Ante esta situación, la entidad dijo que es “necesario aumentar la presencia de las fuerzas de seguridad, representadas por Prefectura y la Armada, en todo el litoral marítimo como un medio para desalentar la pesca furtiva”.

Denunciaron también que las capturas ilegales son realizadas por “barcos asiáticos, principalmente chinos, que llegan hasta parte del Atlántico Sur subsidiados por sus países de origen”.

“Lo peor del caso es que operan al margen de cualquier regulación científica y laboral. Además, desconocen todas las medidas de conservación y administración que aplica nuestro país”, subrayaron.

La nota lleva la firma de las autoridades del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas, la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina y la Cámara de Armadores de Poteros de Argentina.

También de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina, la Cámara Argentina de Armadores de Buques Pesqueros de Altura, la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera, la Unión de Intereses Pesqueros Argentinos, la Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca y la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras.

El jueves Prefectura Naval capturó un buque surcoreano pescando dentro de la ZEE Argentina y lo trasladó a Comodoro Rivadavia donde interviene la Justicia Federal. En 2011 marineros indonesios huyeron de un barco gemelo, el “O Yang 75”, por abuso sexual y maltratos a bordo.

Detrás de la captura del pesquero surcoreano “O Yang 77” por parte del Guardacostas Mantilla de Prefectura el pasado jueves después de las 3 de la tarde, puede existir una historia más trémula que la de obtener recursos pesqueros de manera ilegal.

La justicia federal de Comodoro Rivadavia investiga la posible existencia de delitos mucho más graves, como el trabajo esclavo, abusos sexuales y diversos maltratos y hacinamiento entre la tripulación de 45 trabajadores que embarcaban a bordo del arrastrero extranjero de más de 60 metros de eslora y habitaban en condiciones absolutamente precarias, vulnerando las mínimas condiciones humanas y los acuerdos que argentina ha suscripto en el marco de la OIT.

Tras arribar en las últimas horas al puerto, las primeras diligencias judiciales fueron ordenadas por la jueza subrogante Yañez, y tuvieron que ver con tomar declaración al capitán, identificar a la tripulación y certificar las condiciones de vida a bordo. Pasado el fin de semana la causa girará a la jueza federal Eva Parcio de Seleme

Los antecedentes de barcos gemelos al “O Yang 77” hacen pensar en la repetición de violaciones a los derechos humanos. En el reporte de la ONG “Océanos Sanos”, divulgado el año pasado, los “O Yang” tienen un párrafo especial plagado de hechos terroríficos, de acuerdo a una reseña publicada el viernes en Revista Puerto.

El “O Yang 70”, se hunde en aguas de Nueva Zelanda en el 2010 y mueren 6 tripulantes. Su justicia sí investiga y genera condenas. El barco tenía serias fallas de seguridad, problemas de entrenamiento de la tripulación, mal comando e incumplimiento de normas esenciales de navegación y pesca.

En 2011 toda la tripulación -32 marineros indonesios- huyó del “O Yang 75” por acoso sexual y maltratos a bordo. La situación se convirtió en una causa pública en Nueva Zelanda. Un año después dos buques hermanos, el “O Yang 75” y el “O Yang 77”, fueron embargados por el gobierno de Nueva Zelanda por delitos de pesca, incluyendo la falsa declaración, el descarte ilegal y el vertido ilegal de aceite al mar.

La Universidad Business School de Auckland reveló la situación de vulnerabilidad que sufría la tripulación de los “O Yang”. Salarios bajos, malos tratos, abusos sexuales, rodeados de ratas y cucarachas, y consumiendo alimentos en mal estado para sobrevivir.

Luego de pagar la multa de 400 mil dólares el “O Yang 77” comenzó a operar en el atlántico sur, con apoyo vital del puerto de Montevideo, donde la flota extranjera artífice de la pesca ilegal, no reglamentada y no declarada recibe respaldo logístico para mantener su impunidad ante el silencio de Argentina y la vista gorda de la propia FAO. El “O Yang 77” había salido del puerto de Montevideo el pasado 5 de enero.

El año pasado Prefectura capturó al buque español “Playa Pesmar Uno” con más de 300 toneladas en bodega y la Subsecretaría de Pesca le aplicó una multa de 24 millones de pesos, entre la multa por violar la ley federal de pesca y la valuación de la carga, para liberar el buque.

El “O Yang 77” tenía 130 toneladas en bodega al momento de ser interceptado al 45º26´ S y 60º39´ W, 0,1 millas náuticas del límite exterior de la zona económica exclusiva por el Guardacosta Mantilla. El buque no opuso resistencia y fue abordado por efectivos de Prefectura y un inspector de la Subsecretaría de Pesca.

El buque surcoreano es uno de los cientos que operan sobre la milla 201 saqueando recursos naturales argentinos. Su detención debería servir no solo para que la tripulación recupere libertades cercenadas sino también para que nuestro país plantee seriamente el rol de Montevideo/Uruguay como puerto/país cómplice de la pesca ilegal de la que el “O Yang 77” solo es un eslabón de una extensa cadena.

El Marplatense

El buque “O Yang 77” de bandera surcoreana, fue capturado pescando ilegalmente dentro de la Zona Económica Exclusiva, a la altura de Comodoro Rivadavia,

Esta noche, alrededor de las 20, arribará a Comodoro Rivadavia el buque “O Yang 77” de bandera surcoreana, que fue capturado pescando ilegalmente dentro de la Zona Económica Exclusiva, a la altura de Comodoro Rivadavia. Así lo confirmó el periodista Marcelo Vidal.

El buque fue capturado el jueves a la tarde por un guardacostas de Prefectura que patrullaba la Zona Económica Exclusiva. Se calcula que llevaba a bordo alrededor de 130 toneladas de pescado.

Tras su captura el armador del buque informó a las autoridades de la Subsecretaría de Pesca su intención de pagar la multa para que liberen la embarcación.

La infracción ascendería a los 10 millones de pesos. Sin embargo, desde el área informaron que la embarcación deberá seguir el camino administrativo correspondiente para su liberación, aunque la multa podría obtener un descuento del 25%, tal como establece el artículo 54 bis inciso b de la Ley 24.922.

ADN Sur

Se trata del congelador arrastrero “O YANG 77” de bandera coreana que fue capturado ayer por el Guardacostas GC-24 “MANTILLA” de la Prefectura Naval Argentina, mientras hallaba dentro de la milla 200 infringiendo los art. 21 inc. h), 23 y 24 del Régimen Federal de Pesca (Ley 24.922)

El pesquero se encontraba dentro del Límite Exterior jurisdiccional de la Zona Económica Exclusiva (Posición 45°26.923′ Sur y Longitud 060°39.269′ Oeste) y fue abordado por la Dotación de Inspección. Se hallaba con sus redes desplegadas y arrastrando.

No hubo resistencia a la autoridad. El guardacostas posee Inspector de Pesca de Nación a bordo. Se procedió a su captura.

Las actuaciones fueron llevadas acabo acorde al Protocolo de Actuación para Unidades de Superficie, con prueba documental, fílmica y fotográfica.

Mar y Pesca