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Es el dato oficial que publicó hoy el INDEC, al informar este miércoles que la inflación del mes de abril llegó al 3,4 % a nivel nacional; mientras que en nuestra región patagónica fue de un 3,5%.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC) informó este miércoles que la inflación del mes de abril llegó al 3,4 % a nivel nacional; mientras que en nuestra región patagónica registró un 3,5%.

Esta inflación del 3,5% se ubicó por debajo del 4,3% de marzo; y a nivel nacional ocurrió también una baja considerable del 4,7% al 3,4%.

Así, en lo que va del año la región Patagónica registró 14,6% de inflación en apenas cuatro meses. Mientras que la variación interanual, es decir comparando abril del 2018 con abril del 2019, la inflación fue del 55,7%, en la región.

El dato a destacar de este mes que, a diferencia de los publicados anteriormente, todas las regiones varían en un número similar al 3,5%, sin haber importantes diferencias entre regiones.

Mientras que, a nivel nacional, en un año la inflación fue similar, de 55,8%.

El índice interanual en nuestra región, que acumuló 55,7% de aumento, estuvo fuertemente influenciado por los precios en los rubros Alimentos y Bebidas no alcohólicas (65,1%), Bienes y servicios (67,7%) y Transporte (72,5%). Éste último es el mayor aumento registrado en el último año en todo el territorio nacional.

 

ElChubut

El paisaje de la estepa patagónica es árido y montañoso y se extiende por cientos de kilómetros. Parece no terminar. Los habitantes de esta zona de la provincia de Chubut son escasos y están dispersos entre chacras donde crían ovejas. Entre ellos se cuentan algunos de los hijos y nietos de un grupo de sudafricanos que migraron a la Patagonia a principios del siglo veinte. Sus antepasados se conocen como boers, descendientes de los holandeses que colonizaron partes del extremo sur del continente africano en el siglo XVII.

Los boers entraron en conflicto con colonizadores británicos y fueron derrotados en 1902. Muchos de ellos, decididos a no aceptar el gobierno británico, buscaron establecerse en otras partes del mundo, incluyendo la Argentina. Allí llegaron alrededor de 650 familias entre 1902 y 1907, instalándose en la Patagonia después de la “Conquista del Desierto”. La gran mayoría de los colonos eran blancos, pero llegaron también sudafricanos negros en condiciones de trabajo nebulosas, un eco de las experiencias de otros africanos en el Río de la Plata.

“No me gustan mucho las ciudades grandes ni el ruido”, dice Juan Jan Schlebusch en afrikaans, la lengua de raíces holandesas que surgió de la colonización. Como otros descendientes de los primeros boers patagónicos, Jan aprecia el silencio de la chacra. “Muchos de los primeros boers eran así. No les gustaba el ruido del pueblo”, agrega.

Los descendientes de boers trabajan desde hace generaciones en tareas rurales, como la esquila. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Los descendientes de boers trabajan desde hace generaciones en tareas rurales, como la esquila. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

La primera generación boer que colonizó la Patagonia tuvo una existencia relativamente aislada, manteniendo su lengua y muchas de sus prácticas culturales. En la década de 1950 empezó a darse un cambio cultural y los colonos entraron en mayor contacto con comunidades cercanas en Comodoro Rivadavia y Sarmiento.

Sus descendientes crecieron hablando afrikaans en su infancia y experimentaron una exposición paulatina al castellano durante su adolescencia. En la actualidad, sólo los miembros de más edad de la comunidad –los que superan los 60 años– se pueden comunicar en afrikaans.

Durante las dos últimas décadas ha venido resurgiendo el interés en promover la herencia cultural de los boers en la Patagonia y los miembros de la colectividad han creado un centro cultural y un museo. Con la ayuda de las redes sociales también se han revivido tradiciones casi desaparecidas, como un festival deportivo que se suele celebrar en la remota Sierra Chaira, localizada en la meseta de Chubut.

“Se sabía de la existencia de la comunidad pero no se sabía si quedaba alguno que todavía hablara afrikaans.”

Andries Coetzee

LINGÜISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN

En Sudáfrica, muchos hablantes de afrikaans crecieron escuchando historias sobre los boers patagónicos. “Se sabía de la existencia de la comunidad pero no se sabía si quedaba alguno que todavía hablara afrikaans”, explica Andries Coetzee, sudafricano y lingüista de la Universidad de Michigan. Por eso, Coetzee no sabía con seguridad si valdría la pena embarcarse en un largo y costoso proyecto para investigar el afrikaans patagónico. Sin embargo, decidió probar suerte y acudió a Facebook. Allí buscó al azar usuarios con nombres comunes en español y apellidos en afrikaans y les envió un mensaje en afrikaans a los usuarios que fue encontrando.

“Casi nadie respondió –recuerda–, pero los que lo hicieron me confirmaron que en Chubut todavía se hablaba afrikaans.” Los que respondieron al mensaje emplearon una ortografía que Coetzee no reconoció inicialmente. Como los primeros colonos salieron de Sudáfrica antes de que la lengua tuviera una ortografía y una escritura oficiales, el afrikaans que se llevaron consigo era esencialmente oral.

Jan Schlebusch, en las áridas tierras patagónicas. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Jan Schlebusch, en las áridas tierras patagónicas. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

“Tuve que leer los mensajes en voz alta para poder escuchar los sonidos de las letras, tal y como se pronuncian en afrikaans, para poder entender sus mensajes”, explicó Coetzee.

Para el investigador, se hizo evidente que se encontraba ante una situación lingüística única. El afrikaans patagónico ofrecía un testimonio vivo de cómo era la lengua antes de 1925, año en que se estandarizó y oficializó en Sudáfrica y en que se empezó a escribir de manera sistemática. Se trataba, además, de la única comunidad bilingüe de afrikaans y español conocida en el mundo.

Esta situación excepcional de contacto lingüístico y cultural no se había estudiado nunca antes, y de no estudiarse pronto, se corría el riesgo de que con el paso de los años los hablantes de más edad empezaran a desaparecer. Sin embargo, las dificultades abundaban: la investigación requeriría financiación así como un equipo de lingüistas expertos en afrikaans y español.

En la Universidad de Michigan, Coetzee aunó esfuerzos con dos lingüistas expertos en español, Lorenzo García-Amaya y Nicholas Henriksen. Juntos formaron un grupo con otros investigadores y consiguieron el patrocinio del Michigan Humanities Collaboratory, una iniciativa que financia proyectos colaborativos de investigación e innovación en las humanidades. Con ese respaldo formaron el grupo de investigación “De África a la Patagonia: las voces del desplazamiento”.

A su primer viaje de investigación a la Patagonia en 2015, se sumó el cineasta sudafricano Richard Gregory, quien filmó el documental Los boers del fin del mundo. De manera inesperada, tanto el documental como la investigación cautivarían la imaginación del público sudafricano.

Enriqueta Van Der Merwe toca el acordeón que era de sus padres. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Enriqueta Van Der Merwe toca el acordeón que era de sus padres. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

El grupo de investigación ha crecido enormemente y ahora cuenta con más de 40 miembros, incluyendo profesores, investigadores y estudiantes en varias disciplinas de conocimiento. El equipo viajó a la comunidad de nuevo en 2018, y completó más de 100 entrevistas tanto en afrikaans como en español. La participación entusiasta de la colectividad patagónica fue esencial para el éxito de la investigación.

En las entrevistas, los investigadores encontraron que, a diferencia de lo que ocurre en Sudáfrica, la marca histórica y social del Apartheid, el sistema de segregación racial oficializado entre 1948 y 1994, no define la identidad cultural de la colectividad sudafricana de Chubut. Sin embargo, sí existe curiosidad al respecto.

Andries Coetzee recuerda que un tema recurrente en sus conversaciones con miembros de la colectividad fue precisamente el de la segregación racial. “La gente me hizo muchas preguntas sobre ese asunto, pero al mismo tiempo recalcaban que los boers que emigraron a Patagonia lo hicieron 40 años antes de la oficialización del Apartheid.” Por su parte, desde que documental Los boers del fin del mundo se retransmitió por televisión nacional, el público sudafricano ha mostrado un gran interés en la comunidad patagónica y en las características de su lengua. Esta gran acogida se vio reflejada en los 3 premios SAFTA que recibió el documental.

En Sudáfrica, un país con 11 idiomas oficiales, las comunidades que hablan afrikaans están profundamente marcadas por las divergencias políticas y raciales de un pasado no muy lejano. Aunque el afrikaans es motivo de orgullo para quienes celebran la herencia cultural de los boers, también fue la lengua oficial del Apartheid. De hecho,apartheid es una palabra en afrikaans que implica estado de separación.

“A pesar de que el Apartheid fue abolido, sus legados sociales y culturales perviven en Sudáfrica”, explicó el lingüista Lorenzo García-Amaya a su regreso de un viaje de investigación a este país el pasado marzo. La mayoría de los hablantes de afrikaans hoy en día son personas de ascendencia mixta, pero muchos aún asocian el uso de esta lengua con el proyecto nacionalista y segregacionista de los antepasados de muchos sudafricanos blancos. La ambivalencia en torno al significado político y cultural del afrikaans es una manifestación de las heridas que permanecen abiertas un cuarto de siglo después de la abolición del Apartheid.

En Sudáfrica, ser blanco y hablar afrikaans conlleva una carga histórica con la que muchos lidian a diario. Se podría decir que un sentimiento de vergüenza originado por los traumas del Apartheid se ha transmitido de generación en generación a través de la lengua. Andries Coetzee se identifica con esta descripción, pero advierte que no todos los blancos que hablan afrikaans sienten esa vergüenza asociada con su lengua materna.

Miembros de varias colectividades de Comodoro Rivadavia (Chubut), incluyendo la reina madre de la colectividad sudafricana. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Miembros de varias colectividades de Comodoro Rivadavia (Chubut), incluyendo la reina madre de la colectividad sudafricana. © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

“Al contrario, muchos se sienten orgullosos de su lengua y de su patrimonio histórico y cultural, incluyendo el elemento del Apartheid –explica–. Yo he alcanzado un punto en el que puedo separar el idioma de su carga ideológica en un cierto sentido, y esto me permite estudiar y usar el afrikaans con más alegría.”

Sin embargo, no todo lo relacionado con el afrikaans representa dolor y vergüenza en Sudáfrica. Por ejemplo, un libro en afrikaans se vende mucho más que su versión en inglés. A la gente le gusta conversar acerca de los orígenes de las palabras y las idiosincrasias de su lengua. Existe un festival del vocabulario afrikaans. Disfrutar del idioma y hacer juegos con sus palabras forman parte de la vida cotidiana de muchos sudafricanos. Dada la historia reciente del país, se podría decir que, algunos hablantes de afrikaans viven en una relación de amor-odio con su lengua materna.

“La gente me hizo muchas preguntas sobre ese asunto, pero al mismo tiempo recalcaban que los boers que emigraron a Patagonia lo hicieron 40 años antes de la oficialización del Apartheid.”

Andries Coetzee

LINGÜISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN

A principios de enero de este año, los miembros del equipo de investigación de Michigan publicamos un artículo en inglés sobre la colectividad sudafricana de la Patagonia en una conocida revista digital. El artículo se compartió más de 1.300 veces en Facebook y Twitter, así como en varios medios sudafricanos. El texto iba acompañado de una fotografía, de las muchas que realizó Richard Gregory durante sus visitas a Patagonia, con algunos miembros de la comunidad durante el evento deportivo en Sierra Chaira. En el fondo aparecían izadas tres banderas: la argentina, la sudafricana, y la bandera de la República/Unión Sudafricana, que representó al país entre 1928 y 1994, incluyendo la era del Apartheid. Aunque en las profundidades de Chubut, esta última bandera simplemente represente la identidad migrante de la comunidad, en Sudáfrica desató intensos debates.

Una republicación en la página de Facebook del diario The South African recibió casi 100 comentarios de usuarios. Mientras algunos expresan que el artículo provee información histórica y lingüística fascinante, otros debaten si la comunidad boer en Argentina debe seguir usando esa bandera.

Para algunos usuarios el uso de la bandera no representa nada negativo. Por ejemplo, Neels Westhuizen indica que la bandera no tiene nada que ver con el Apartheid: “Ellos se fueron bajo el gobierno británico a principios del siglo XX. Se integraron completamente a la sociedad local”. “¿No ven que también tienen la nueva bandera de Sudáfrica y la bandera argentina? Es solo un reflejo de su historia”, comentó Gerrit Sadie.

Para otros usuarios, como Sandisiwe Luthando, “la bandera simboliza una era en la que el gobierno blanco prosperó con la explotación, el acoso y la masacre de la gente negra. Esa bandera despierta recuerdos traumáticos para las masas de este hermoso país”, agregó refiriéndose a Sudáfrica. Alex Floyd-Douglass hizo eco de esta postura: “La bandera representa masacre, esclavitud y segregación. No importa en qué parte del mundo estés. El único sitio donde debe estar esa bandera es en una hoguera”.

Tres generaciones de descendientes sudafricanos en Sarmiento (Chubut). © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Tres generaciones de descendientes sudafricanos en Sarmiento (Chubut). © Richard Finn Gregory, Good Work. Con permiso del autor.

Un tercer grupo de usuarios intentó mediar resaltando la importancia del contexto específico de la fotografía y ofreciendo compartir el documental. “Antes de juzgar a este grupo de personas, vean el documental. Podría buscar mi enlace para que lo vean gratis”, escribió Chantell Germain. Otros se centraron más en el contenido del artículo que en la fotografía. “Es un artículo excelente para una amante del idioma como yo. Disfruté mucho de la lectura”, expresó Jeanne Cahill.

Después de décadas de relativo aislamiento en torno a los acontecimientos que marcaron el siglo XX en Sudáfrica, la colectividad boer de la Patagonia experimenta un renacer cultural que coincide con el proceso de sanación histórica que hoy día experimenta Sudáfrica. Dado que los ancestros de la colectividad boer en Patagonia emigraron antes de que la bandera fuera instaurada oficialmente y que los comentarios publicados en Facebook están escritos en inglés, es muy posible que los miembros de la comunidad no estén familiarizados con estas discusiones.

Los miembros de la colectividad sudafricana en Chubut son bien intencionados, grandes apasionados de la cultura de sus antepasados y lo último que querrían es ofender a alguien. Nosotros esperamos que del debate resulten conversaciones productivas, pues una de las metas de nuestro equipo es generar nuevas reflexiones en torno al nexo entre lengua y formación de identidades e historias comunitarias.

¿En qué parte de la narrativa histórica del afrikaans se posicionará la comunidad sudafricana de Argentina? ¿Contribuirán en los debates sudafricanos, o buscarán afirmar una identidad global del afrikaans más allá de la historia ligada al Apartheid? De cualquier forma, la comunidad está haciendo historia, pues no sólo ha preservado la lengua de sus antepasados de forma extraordinaria, sino que lo ha hecho al integrarse a la sociedad argentina y ahora, al infinito ecosistema de las redes sociales.

Investigadores (Universidad de Michigan): Ana M. Silva, Doctora e Investigadora Posdoctoral. Paulina L. Alberto, Profesora Titular, Doctora e Investigadora en Historia y Lenguas y Literaturas Romances. Andries Coetzee, Profesor Titular Plenario, Doctor e Investigador en Lingüística. Director del Centro de Estudios Africanos. Lorenzo García-Amaya, Profesor Asociado, Doctor e Investigador en Lenguas y Literaturas Romances. Ellie Johandes, Asistente de investigación. Victoria Langland, Profesora Titular, Doctora e Investigadora en Historia y Lenguas y Literaturas Romances. Ryan Szpiech, Profesor Titular, Doctor e Investigador en Lenguas y Literaturas Romances y Estudios Judaicos. Nicholas Henriksen, Profesor Titular, Doctor e Investigador en Lenguas y Literaturas Romances y Lingüística.

 

 

 

FUENTE: Revista Viva, Clarín

Lo indicó el Gobernador de la Provincia al encabezar la inauguración del Aeropuerto Internacional “General Mosconi” de Comodoro Rivadavia.

El gobernador de la Provincia, Mariano Arcioni, presidió este jueves la inauguración de las obras ejecutadas en el Aeropuerto Internacional “General Enrique Mosconi” de Comodoro Rivadavia.

“Es el aeropuerto más importante de la Patagonia, y como comodorense y Gobernador estoy orgulloso de poder ser parte de las gestiones para que se haya concluido con una obra tan importante para Chubut y la región”, resaltó el mandatario.

Se destinó una inversión cercana a los 1.200 millones de pesos para la construcción de la nueva terminal de pasajeros y la ampliación del estacionamiento, convirtiéndolo por sus características en el primer aeropuerto sustentable del país.

El acto tuvo lugar esta tarde en la zona de pre embarque internacional, en el primer piso del Aeropuerto. Estuvieron presentes junto al Gobernador el presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Martín Eurnekian; el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich; el ministro de Hidrocarburos del Chubut, Martín Cerdá; la directora de Relaciones Institucionales, Eugenia Wehbe; presidente del Organismo Regulador Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), Patricio Di Stefano y el diputado nacional, Gustavo Menna.

“Estamos inaugurando un aeropuerto totalmente renovado, el único en Argentina que fue construido de manera sustentable; de los primeros en Latinoamérica. Esta es una obra que se terminó en 2 años y medio, no tengo dudas que estamos viviendo cambios muy profundos. Esto no resuelve todos los problemas, pero sí son los cimientos profundos que estamos construyendo para ir resolviendo uno a uno los problemas que tiene nuestro país”, remarcó el  ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich,

“Los comodorenses y chubutenses tenemos que estar orgullosos”

Por su parte, el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni recordó que desde el año 1974 no se hacían obras en el aeropuerto de Comodoro e indicó que si bien “en su momento fue de avanzada, luego con los años quedó anacrónico”.

Remarcó además que “vamos a estar cerca de los 600 mil pasajeros al año en un aeropuerto digno para Comodoro Rivadavia, para Chubut y también para Santa Cruz norte, por todo lo que ello implica, por el movimiento económico”.

El Gobernador destacó asimismo que “esta conectividad que durante tanto tiempo se vino reclamando desde distintos gobiernos, desde el municipio, desde la Provincia, hoy es una realidad. Los comodorenses y chubutenses tenemos que estar orgullosos de esta estación”.

“Obras que nos hacen federales”

Finalmente, el mandatario agradeció a las autoridades de Aeropuertos Argentina 2000 “por las inversiones en la ciudad” y señaló que “estas son las obras que nos hacen federales. Y seguramente vamos a tener muchas cosas más para discutir y plantear de aquí en más, porque seguiremos gestionando para que Chubut tenga lo que le corresponde, en un verdadero federalismo”.

Nueva terminal y estacionamiento

El aeropuerto internacional “General Mosconi” se convierte así en el primero sustentable del país. Las obras, ejecutadas por Aeropuertos Argentina 2000, incluyeron una nueva terminal de pasajeros de 6.500 metros cuadrados y la ampliación del estacionamiento vehicular, que totaliza una superficie de 15.600 metros y 323 cocheras nuevas.

El proyecto abarca además la repavimentación de la pista, calles de rodaje y plataforma; la instalación de un nuevo sistema de balizamiento; la construcción de una nueva torre de control y un nuevo edificio de extinción de incendios.

Edificios sustentables

Según las normas LEED, un edificio sustentable tiene que ser diseñado y construido minimizando, o directamente eliminando, el impacto negativo sobre el ambiente y sus habitantes. Para esto se tienen en cuenta los materiales seleccionados y las terminaciones, que otorgan prioridad al entorno y al paisaje.

En el aeropuerto de Comodoro Rivadavia se utilizó piedra como revestimiento en la fachada principal, lo que genera un basamento y una gran cubierta que se mimetiza con los cerros característicos de la región.

Hace unos 15.600 años, un humano caminó por las praderas del norte de la Patagonia. El hecho no tendría demasiada importancia si no fuera porque este individuo dejó una huella que ha perdurado en el tiempo y ahora obliga a replantear todo lo que se creía saber sobre la llegada de los Homo Sapiens a América del Sur.

La marca de un adulto de unos 70 kilos que caminaba descalzo la descubrió en 2010 un estudiante de la Universidad Austral durante unas excavaciones en el sitio paleoarqueológico de Pilauco, cerca de la ciudad de Osorno, en la zona centro-sur de Chile. Y los investigadores se han pasado los últimos años descartando que fuera de algún animal, según un estudio publicado en la revista PLOS ONE

“Este hallazgo, junto con la presencia de artefactos líticos en los mismos niveles sedimentarios, podría representar la evidencia adicional de una colonización sudamericana preClovis (teoría del poblamiento temprano del continente americano), como se propuso originalmente para el sitio cercano de Monte Verde (situado a unos 100 kilómetros de distancia”, escriben los arqueólogos.

La evidencia de la población de América del Sur durante el pleistoceno tardío siempre ha sido controvertida, aunque en los últimos tiempos está ganando adeptos gracias a los registros de huellas que son producto de la pisada de un vertebrado (icnitas) que están apareciendo en sitios como La Olla, Pehuen o Monte Hermoso, donde han aparecido decenas de ellas.

Cada tipo de terreno produce huellas distintas

Cada tipo de terreno produce huellas distintas (PLOS ONE)

La marca de Pilauco presenta unas características particulares que incluyen “un hallux (dedo gordo) distal alargado e impresiones de dígitos laterales borradas por el sedimento”, escriben. “Los resultados demuestran que un humano pudo generar fácilmente una huella morfológicamente equivalente (a la encontrada) al caminar sobre un sustrato saturado en agua (embarrado)”, añaden.

 

 

“La huella -indican los investigadores- probablemente fue enterrada rápidamente, preservando su morfología”. Las cronologías detalladas de las que se disponen actualmente “muestran que la presencia humana en el área (del sur de Chile) se puede remontar hasta alrededor de los 15.000 años, con un período de unos 3.500 años de coexistencia con megafauna extinta”, concluyen.

“Esto sugiere una dinámica compleja entre los cambios ambientales climáticos y los producidos por el hombre, que se producen al final del Pleistoceno”, añade. Su análisis se basa en los huesos de animales que se hallaron en la misma zona, incluidos algunos que posiblemente pertenecieron a elefantes, mastodontes y caballos. Todos ellos habrían sido cazados por los humanos.

El sitio de está cerca de la ciudad de Osorno, en el centro-sur de Chile

El sitio de está cerca de la ciudad de Osorno, en el centro-sur de Chile (PLOS ONE)

 

 

La Vaguardia

Esta instancia formativa apunta a dotar de herramientas específicas a quienes se dedican al riego de cultivos agrícolas y/o de espacios verdes.

La Universidad del Chubut (UDC) informó que en el mes de mayo se dictará, por primera vez en la zona patagónica, la Diplomatura en  Riego. La capacitación  apunta a dotar de herramientas específicas a quienes se dedican al riego de cultivos agrícolas y/o de espacios verdes, con el objetivo de hacer un mejor uso de los recursos hídricos.

La Diplomatura se desarrollará a través del convenio firmado entre el Ministerio de la Producción del Chubut, la UDC, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el INTA y busca acercar a los profesionales de la Patagonia una capacitación de primer nivel que permitirá optimizar el uso del agua en emprendimientos agropecuarios, minimizando el impacto ambiental de los emprendimientos existentes, propendiendo a ampliar las zonas cultivables y diversificando los esquemas productivos existentes en la región.

Al respecto, el Director de la Unidad Académica Producción, Ambiente y Desarrollo Sostenible de la UDC, licenciado Fernando Menchi, aseguró que “la idea es generar capacidad instalada para pensar a futuro en cursos cortos o módulos específicos y acompañar de una forma más cercana a los productores”, y puntualizó que “se apunta a fortalecer al sector agrícola de la provincia para lo cual pensar en hacer más eficiente las técnicas de tecnologías de riego, es una prioridad”.

Cursado y postulaciones

La propuesta estará estructurada en 10 módulos, con modalidad presencial intensiva y cursada de dos semanas al mes en la ciudad de Trelew. Será dictada por reconocidos profesionales de UNCuyo, con el objetivo de capacitar a “ingenieros hidráulicos, ingenieros agrónomos y disciplinas formativas relacionadas a éstas, con el objetivo de mejorar su formación haciendo un mejor uso de los recursos hídricos”, comentó Menchi.

Es importante destacar que dada la especificidad de la Diplomatura las inscripciones requieren de una postulación, para lo cual los interesados “deben presentar su documentación y antecedentes. Cada legajo será evaluado por el Comité Académico de la Diplomatura de UNCuyo y ellos determinarán quienes están en condiciones de comenzar a cursar”, detalló el Director de la Unidad Académica Producción, Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Las inscripciones se desarrollarán en abril y quienes lo deseen podrán obtener más información enviando un e-mail a [email protected]

En el último tiempo, el jefe de Gabinete Marcos Peña ha sido fuertemente cuestionado por sus provocadoras declaraciones en medio del ajuste al pueblo trabajador. Cualquiera, al escucharlo, lo mínimo que puede sentir es bronca.

Entre otras cosas, Peña no se puso colorado al reconocer que el tan prometido objetivo de “pobreza cero” es “inalcanzable”. Tampoco cuando fue criticado por el uso de datos personales de la Anses para comunicación oficial y menos aún por desafiar fallos de varios jueces que frenaron el tarifazo del gas. Sin filtro dijo en un reportaje radial que “tarde o temprano va a haber que pagarlo”. Como si eso fuera poco, por estos días se conoció que bajo su mando y dentro de la Casa Rosada mantiene una “oficina de inteligencia”.

En cuanto a la reapertura de paritarias, Peña calentó aún más el ambiente. Dijo que los acuerdos que ya se celebraron “reflejan la inflación que viene” y que “el salario y el poder adquisitivo se va a ir recomponiendo mes a mes”.

Frases y hechos como éstos no sorprenden viniendo de un CEO como él, parte de una familia de patrones y de un gobierno que a los únicos que benefició desde que asumió fue a sus aliados de clase, los grandes empresarios, el campo, las mineras, los buitres.

Con sólo seguir el árbol genealógico se puede saber de dónde descienden Marcos Peña y su primo Miguel Braun, el actual secretario de Comercio de la Nación. Aunque ninguno de los dos hable mucho (mejor dicho, nada) sobre sus antepasados recientes y poco se conoce, vale la pena mostrar qué se sabesobre su familia. Por caso, José Menéndez y Mauricio Braun, crueles personajes de la historia del país fueron, entre otras cosas, miembros de la Sociedad Rural Argentina.

El linaje de Marcos y Miguel

José Menéndez, un joven “emprendedor” (como gusta decir el macrismo) asturiano, arribó a Buenos Aires en 1866 después de haber pasado un tiempo por Cuba. Luego se radicó en la Patagonia, donde se transformó en empresario naviero, comerciante y gran estanciero. Se casó con la montevideana María Behety Chapital y tuvieron nueve hijos, quienes cuando crecieron se casaron con otros hombres y mujeres de bien y grandes patriotas, como suelen llamarse entre sí.

Josefina, una de las hijas de José y María, se casó con el que hasta ese entonces era el principal competidor de su padre en toda la Patagonia, el patrón Mauricio Braun. En 1907 debido a la crisis financiera se asociaron suegro (José) y yerno (Mauricio).

Josefina Menéndez y Mauricio Braun tuvieron diez hijos. Uno de ellos, Eduardo Braun Menéndez, se casó con María Teresa “Maté” Cantilo Achával. Ese matrimonio tuvo diez hijos, entre ellos a la madre del jefe de Gabinete, Clara Braun Cantilo. Miguel Braun, actual Secretario de Comercio, es nieto de Mauricio Braun.

La Patagonia Menéndez (Braun)

Como “grandes emprendedores y hombres de negocios” se desempeñaron en diferentes rubros. Eran dueños y patrones en el sur de gran parte del comercio de lanas, frigoríficos, almacenes, bancos y otros. En 1908 crearon lo que actualmente es la gran cadena de supermercados La Anónima, que cuenta con 159 sucursales en 80 ciudades del país y sus propietarios actuales son familiares de Miguel Braun.

El historiador español José Luis Alonso Marchante documenta en su libro “Menéndez, rey de la Patagonia” que esas familias fueron parte de la Sociedad Rural y propietaria de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego que llegó a tener 1.376.160 hectáreas, 1.250.000 lanares que producían 5.000 millones de kilos de lana, 700.000 de cuero y 2.500.000 de carne.

Las dos familias terminaron apropiándose de casi la mitad de la tierra de la Patagonia. Mauricio poseía además, en forma particular, más de 15 estancias, la Compañía Minera Cutter Cove de explotación de cobre y varios frigoríficos, entre otros grandes negocios.

Desde ya que no eran los únicos, entre ellos había unos cuantos estancieros de origen británico. Unos y otros, los antepasados no tan lejanos de Marcos Peña y Miguel Braun y sus “hermanos de clase” ingleses se apropiaron de miles de hectáreas en la Patagonia argentina y chilena a sangre y fuego, con el exterminio de los pueblos originarios y años después con la masacre de 1.800 trabajadores rurales en la conocida Patagonia Rebelde.

Genocidio originario y obrero

Las miles de hectáreas de las que se apropió la familia Menéndez Braun pertenecían a los pueblos originarios Onas como los Selk´nam, Yámanas, Qawasqar o Alakalufesque habitaban esas tierras. Para hacerlo, tuvieron que consumar un verdadero genocidio de estos pueblos, como históricamente lo habían hecho los colonizadores cuando “descubrieron américa”.

Las “campañas del desierto”, desde Juan Manuel de Rosas hasta Julio ArgentinoRoca fueron llevadas adelante por el Ejército argentino que, en nombre de la Patria, exterminaron a miles y miles de personas para que estancieros y empresariosse apropiaran y explotaran las tierras.

El escritor Eduardo Galeano aseguraba que “los alambrados de José Menéndez y la introducción de cientos de miles de lanares en la tierra de los onas, a fines del siglo XIX, espantaban los guanacos, sustento principal de los selk’nam (por su carne como alimento y sus pieles para sus vestimentas), quienes vieron una alternativa en el ‘guanaco blanco’ -como denominaban a la oveja-, desconociendo que era ‘propiedad privada’”.

Añade Galeano que “pronto los grandes estancieros se organizaron y comenzó la cacería de los selk’nam”.

La familia Menéndez Braun no sólo fue responsable, junto al Estado y otros empresarios nacionales y extranjeros, del genocidio contra los pueblos originarios, sino que años más tarde fueron también parte de los responsables de la masacre de los 1.800 peones rurales de “La Patagonia Rebelde”.

Las condiciones de vida y trabajo para los trabajadores en 1920 en la Patagonia eran terribles, con temperaturas bajo cero, sin luz, etc. Eran los tiempos de la presidencia de Hipólito Yrigoyen y del gobernador conservador de Santa Cruz Edelmiro Correa Falcon.

En aquel año los trabajadores, cansados de vivir como esclavos, se largaron a la huelga y pararon todas las estancias. Miles se movilizaron y ni los hoteles ni los comercios funcionaron. Demandaban un sueldo mínimo de$ 100, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.

Fue una de las huelgas más importantes del siglo XX, protagonizada por valientes trabajadores argentinos, chilenos y de otras nacionalidades.

Según el periodista Patricio Segura, “en 1921 fueron ejecutados cientos de peones en la Estancia La Anita, de propiedad de la familia Menéndez (o Braun Menéndez, para ser más estrictos) cerca de lo que hoy es El Calafate, en Argentina. Éste fue un episodio más en la huelga general que se produjo en la Patagonia producto de las desigualdades que por siempre ha habido en este suelo, muy similar, demasiado, a la matanza de los pampinos que cayeron en Iquique en 1.907 porque sólo querían un poco de lo que hoy llamamos justicia social”.

La respuesta del gobierno, los militares, los estancieros y empresarios como los Menéndez Braun, con el lógico apoyo del imperialismo, fue el intento de desterrar para siempre la resistencia de los trabajadores.

Herederos consecuentes

Esta es la familia de la que descienden el jefe de Gabinete Marcos Peña y su primo el Secretario de Comercio Miguel Braun.

No son la excepción de otras familias de estancieros, banqueros y empresarios que llevaron adelante junto a los gobiernos de distintos países y el imperialismo masacres contra los trabajadores y el pueblo para expandirse y garantizar sus riquezas y ganancias.

En Argentina sobran ejemplos. Los Blaquier, los Roca y tantos otros, que fueron beneficiados por los diferentes gobiernos militares y los gobiernos democráticos, tanto radicales, peronistas o como el actual de Cambiemos.

Esta es la herencia que hasta los gobiernos más “progresistas” ocultan. En la actualidad los trabajadores rurales siguen sufriendo en carne propia la explotación y muchas veces hasta la esclavitud, incluso de niños y niñas.

Mientras tanto, el Momo Venegas, secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), aplaude en la Rural a Mauricio Macri junto a toda la oligarquía.

 

 

 

Izquierda Diario

Tras el anuncio del presidente Mauricio Macri sobre congelamiento de precios y ofertas de carne a $149, desde la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados advirtieron que estos cortes de carne no llegarían a la Patagonia.

El presidente Mauricio Macri anunció el miércoles pasado un acuerdo con empresas y frigoríficos para frenar subas de precios de la carne por 180 días. El plan incluye un convenio con frigoríficos para ofrecer 120 mil kilos de cortes de carne semanales a $ 149 por kilo. Desde el sector empresario se adelantó que estos “precios cuidados” no llegarían a la Patagonia.

En el anuncio se indicó que  habría cortes de carne vacuna como vacío, asado y matambre a 149 pesos el kilo, pero este lunes, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados, advirtió que “sólo se va a poder comprar en el Mercado Central de Buenos Aires y en las fábricas de por ejemplo Santa Fe y Córdoba. Esto es lo que el sector exportador puede ofrecer”, dijo a CNN Radio.

Aclaró que el resto de las provincias, como las patagónicas, no están contempladas.

El empresario indicó además que fue la industria frigorífica exportadora, la que inició contactos con el Gabinete de Mauricio Macri y le ofreció poner a disposición casi 500.000 kilos de carne por mes sin los costos de distribución.

“Los cortes de asado, vacío y matambre serán más baratos porque no afrontarán el costo de distribución, dado que serán los consumidores los que deberán pagar el transporte o ir con sus propios vehículos hasta el Mercado Central de Buenos Aires para comprar”, señaló el empresario.

Los tres cortes incluidos en el anuncio no se exportan y se comercializan desde siempre en el mercado interno, pero los costos de distribución elevan el precio hasta $220, indicó Schiariti.

“Lo que se le ofreció al gobierno es que no hubiera esa parte de la cadena distribución y poner un camión con 20.000 kilos una o dos veces por semana en el Mercado Central y nada más. Y vender en cada una de las carnicerías que tienen los frigoríficos. No habrá distribución”, destacó el empresario, descartando que los cortes “baratos” puedan llegar al interior del país, señaló El Cordillerano.

Schiariti responsabilizó a las grandes cadenas de supermercados por la falta de competencia en las góndolas dado que establecieron un mecanismo para comprar productos a 30 o 60 días y pagar a 120 días.

 

ADNSur

A pesar de esos aumentos, la región quedó algunas décimas por debajo del promedio nacional, al ubicarse en el 4,3% de inflación frente al 4,7% nacional. Esto se debe al impacto que el aumento de las tarifas de servicios públicos tuvo en otras regiones.

Aunque en la sumatoria de todos los rubros el índice de precios en la Patagonia quedó algunas décimas por debajo del promedio nacional, al ubicarse nuestra región en el 4,3% frente al 4,7% de lo que determinó el INDEC para todo el país, es en el rubro Alimentos donde el sur del país vuelve a ubicarse entre los valores más altos: en efecto, la comida presenta en marzo un 6,2%,  con respecto a febrero, ubicándose por encima promedio que la medición arrojó para el total del país. En el año, el mismo ítem suma 62,9%.

Otro rubro que para la región patagónica presenta un indicador alto es el de Educación, con un 22% de incremento durante el mes de marzo, sólo superado por la región Noroeste, que trepó  25,3%, mientras que Comunicación, con el 5,2% de aumento en marzo, se ubica en el salto más alto entre todas las regiones.

Si se compara contra diciembre, la Patagonia acumula un 10,7% en el total de la variación de precios al consumidor, es decir en el conjunto de todos los rubros que conforman la canasta de bienes y servicios. Al compararse contra marzo de 2018, el acumulado es del 54,4%, quedando apenas por debajo del promedio nacional, que sumó 54,7%.

En el último año, los rubros que más incremento tuvieron en la región han sido el Transporte, con 69,4%, Alimentos y bebidas, con el 62,9%, Equipamiento y mantenimiento del hogar, con 57,9% y Salud, con 57,5%.

Al considerar precios de una canasta de alimentos básicos, el INDEC determina que un kilogramo de pan en la Patagonia asciende a un costo de $73,09 para el tipo francés, mientras que la harina común asciende a $33,93, la carne picada común a $185,96 y la leche en sachet, a $45,91, entre otros valores de referencia, vigentes al mes de marzo de este año.

 

ADNSur

El fabricante de ropa Patagonia denunció en la Justicia de Colorado, Estados Unidos, al grupo cervecero Ab Inbev por “el uso indebido” de la marca homónima en la cerveza artesanal, que lanzó recientemente en EE.UU.

La empresa de indumentaria (Patagonia Inc) creada por Yvon Chouinard en 1973 argumenta que ya tiene registrada esa marca y acusa a los fabricantes de la cerveza de introducirse en el mercado norteamericano con el mismo nombre y logo similar.

La imagen de la marca de indumentaria de montaña, es el perfil del Cerro Fitz Roy, ubicado en Santa Cruz, una de las montañas más requeridas por los escaladores de todo el mundo.

En tanto, la cerveza Patagonia tiene una silueta de montañas sobre un fondo verde oscuro.

“(Ab Inbev) ha ido tan lejos como para crear un logotipo que es sorprendentemente similar al famoso logotipo de silueta de montaña de Patagonia que ha aparecido durante décadas en millones de productos”, señaló la marca de ropa, según consignó el diario La Nación.

La cerveza Patagonia y su logotipo.

La empresa de indumentaria apuntó además que la cerveza Patagonia ingresó al mercado norteamericano luego de que la multinacional de ropa creó su propia línea de cerveza, aunque no lleva el nombre Patagonia.

La cerveza Patagonia surgió en Argentina en 2006 y habilitó una microfábrica en el Circuito Chico de Bariloche en 2016 para una producción local aunque desde esta ciudad no se realiza la exportación. Esta marca cervecera es un desarrollo local de Cervecería y Maltería Quilmes y pertenece a la multinacional Ab Inbev que es dueño además de Stella Artois y Brahma, entre otras.

La disputa judicial por el sello Patagonia ocurre lejos de esta región, en Colorado, una localidad turística famosa por su centro invernal, Aspen, donde se lanzó la cerveza Patagonia.

 

 

Río Negro

Investigadores del Conicet anunciaron el hallazgo de una nueva especie de peces que habitaron la Patagonia argentina hace más de 130 millones de años y que tenía la capacidad de triturar la comida con sus dientes, informó este miércoles la Universidad de La Plata.

Se trata del Gyrodus huiliches y sus restos fueron encontrados por investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata y el Centro de Investigaciones Geológicas en colaboración con un colega alemán.

El descubrimiento de fragmentos del cráneo y la dentición de dos ejemplares de peces en la formación geológica Agrio, en la Cuenca Neuquina, permitió establecer un nuevo género y especie de durófagos -aquellos que trituran su alimento con los dientes- que habitaron la Patagonia argentina en el Cretácico temprano.

El trabajo fue publicado recientemente en Cretaceous Research.

La investigadora del Conicet Soledad Gouiric Cavalli explicó que “una particularidad del hallazgo tiene que ver con la presencia de huesos del cráneo asociados a la dentición porque, en general, lo que se encuentra en el campo son los dientes, debido a la naturaleza propia del material dentario que es más resistente que otras partes del pez, lo que le brinda mayor potencial de fosilización en comparación, por ejemplo, con los huesos craneanos”.

“Los ejemplares presentaban una combinación única de características en sus dientes. La ornamentación en la corona, es decir el dibujo que hace el esmalte sobre el diente, permitió diferenciarlos entre sí y también de todos los géneros y especies de una de las tantas familias de picnodóntidos que se conocen en el mundo”, dijo.

Apuntó que la cantidad de hileras dentarias, cuatro en la mandíbula inferior, y la distribución de los dientes en ambas quijadas “permitió establecer que el material debía ser referido al género Gyrodus como una nueva especie que denominamos Gyrodus huiliches”.

La experta puntualizó que la dentición incompleta de uno de los ejemplares cuadraba con la morfología descripta para el Macromesodon agrioensis, que hasta ese momento era la única especie conocida de picnodóntidos en Argentina, pero al estudiar ese material en relación con los fósiles hallados, observaron que los dientes presentaban importantes diferencias, sobre todo en su ornamentación y morfología.

“Al igual que en algunos dientes del Macromesodon agrioensis, los nuevos ejemplares tienen unos mamelones o protuberancias en la corona dentaria. Esa característica no es típica del género Macromesodon, por lo tanto erigimos un nuevo género para ese pez, al que denominamos Tranawuen, y la especie ahora se conoce como Tranawuen agrioensis”, expuso.

“Parte de la importancia de este trabajo radica en que es la primera revisión de los peces picnodóntidos en Argentina, configurándose como el paso inicial para el estudio más detallado de estas faunas. Si bien eran muy diversos y tuvieron una importante presencia durante el Jurásico y el Cretácico, el registro fósil en América del Sur es bastante incompleto”, destacó la especialista.

Diario Jornada