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El mundo en estas tres últimas décadas, fue integrándose a través de la denominada globalización. Uno de sus combustibles fue el petróleo, cuyo consumo fue incremental, fruto del desarrollo de sectores como el transporte por sus diferentes vías, aérea, marítima y por supuesto terrestre, con el objeto de satisfacer necesidades de los habitantes de ese universo.
Las zonas más demandantes de este insumo, Estados Unidos, Europa, Japón, en la década del 90, mediante diversas políticas que se aplicaron en esa globalización, incentivaron la incorporación de un gigante como es el caso de China, quien aprovecho esa oportunidad, siendo en la actualidad uno de los países con mayor consumo de petróleo, en compañía de las zonas antes mencionadas.
Esta situación produjo que se establecieron mercados en diferentes partes del mundo, en los cuales se comercializaba los petróleos de diversas zonas, siendo una de las principales sin lugar a dudas, Medio Oriente con Arabia Saudita a la cabeza.Los países demandantes fueron nutriéndose de subproductos del refinado del petróleo, haciendo evolucionar las diversas zonas del mundo, dentro de ellos los mayores desarrollados fueron y son, países como Estados Unidos, Europa incorporando a Rusia, Japón, a los que se incorpora China.Como se puede observar, fue una construcción que demandó unas tres décadas, tiempo en que además se fue optimizando el consumo de petróleo a partir de la mejora substancial de sus subproductos, como la tecnología producto de la evolución del conocimiento del hombre, que utilizó para su bienestar.

Se establecieron precios de referencias para diferentes petróleos, dentro de esos aparecen: el WTI, West Texas Intermediate, producido en Texas, Estados Unidos que cotiza en Chicago, crudo denominado Brent, obtenido en el mar del Norte, cotizando en Londres, existen otros pero estos dos son los que nos interesan para nuestro país.

El WTI fue utilizado desde mediados de la década de 1990, como referencia para los contratos ce compraventa de crudo generados en nuestro país hasta primeros meses de 2015, en virtud de su similitud con el crudo Medanito de Cuenca Neuquina, el más requerido por las refinerías del país, seguido en magnitud por el crudo Escalante de la Cuenca del Golfo San Jorge.

A posteriori de abril de 2015, dada la alta volatilidad de este crudo texano, se referenciaron los contratos de ventas con el Brent, el cual tiene mayor estabilidad, siendo su mayor, valor que el WTI.

En la actualidad, vemos un derrumbe abrupto tanto de la demanda como del precio del petróleo, provocando que en el transitar de estos casi cuatro meses del año en curso, este colapsando las estructuras bases de la globalización, cuya construcción demandó décadas.

El origen, es por todos conocidos, la aparición del virus denominado Covid-19, que provocó la declaración de la pandemia del 11 de marzo próximo pasado.

A su vez colaboró con la declinación del precio del petróleo, el desacuerdo que en su momento tuvieron Arabia Saudita y Rusia, cuestión superada con el acuerdo realizado hace casi una semana que regirá a partir del 1 de mayo próximo.

El transitar desde diciembre 2019 hasta el presente, la dinámica del impacto de este nuevo virus que afecta a la humanidad, es demoledor y catastrófico.

A medida que se fue instalando el procedimiento de distanciamiento social, para el cuidado de las personas, se han cerrado fronteras, caminos, evitando que las personas circulen como era antes de la aparición de este virus, por ende ha disminuido enormemente el consumo de combustible para transportes aéreos, marítimos y terrestres a niveles impensados, nunca antes visto.

Produciendo así que la demanda en todo el planeta se frenara drásticamente, sin dar lugar a adoptar medidas correctivas con el fin del cuidado de ese mercado, es algo histórico, inimaginable, también algo para aprender.

Como consecuencia se observa, que la producción de subproductos de petróleo en refinerías, mermó abruptamente y en algunos casos es nula, y por supuesto esto se traslada a la determinación de disminuir la producción en los yacimientos que existen en el planeta.

Esta reducción de la producción, no pudo ser inmediatamente coordinada, en virtud del acelerado cierre de fronteras y consecuente aislamiento social, con el objeto de cuidar la salud de la población en cada lugar del planeta.

De esta forma se inundó el mercado con petróleo, mientras esto sucedía la demanda se desplomaba drásticamente, trayendo como contrapartida que los precios de referencia del petróleo se desmoronan a valores insignificantes.

Esto también viene acompañado porque el impacto mayor en esta corta historia pero muy dinámica del coronavirus, está ocurriendo en las zonas de grandes consumos como China, Estados Unidos, Europa, Brasil.

Observando este panorama, como manifestara en artículo anterior, nos obliga a encontrar determinadas reglas en común básicas para todo el planeta, pues la globalización que tanto construimos en años, hoy se derrumba por la acción de un virus nuevo en cuestión de meses, sin una salida en un futuro inmediato.

Conclusión, en el presente el mercado mundial del petróleo se encuentra afectado por una cuestión de salud pública, tiene una sobreoferta de petróleo dado que el acuerdo de recortes a la producción entre la OPEP y demás países productores comienza el próximo 1 de mayo, la demanda tiene una reducción drástica, existiendo de esta forma volúmenes de petróleo sin ser procesado ni vendido, trayendo a colación la disminución de la capacidad para almacenamiento en diversas zonas.

Fuente: Ámbito

La crisis en el sector petrolero con caída de la producción llevó a los gremios encarar una negociación con las empresas para evitar baja de puestos laborales, y redactaron una propuesta para acordar con las cámaras que esperan refrendar mañana. Además, se elaboró un protocolo sanitario para la reactivación de yacimientos, que contempla medidas para prevenir contagios de coronavirus.
El sindicato de petroleros privados de Guillermo Pereyra, con representación en Vaca Muerta, espera firmar con las petroleras el acta que ya está redactada y que pone en consideración “arbitrar medios que coadyuven a lograr la sostenibilidad y sustentabilidad de la industria”. En ese sentido, como adelantara Pereyra en declaraciones publicadas por este medio días atrás, el sindicato propuso que las empresas paguen a los empleados el equivalente a un salario básico de acuerdo a las escalas y una suma extra no remunerativa en concepto de vianda. Asimismo, el documento al que accedió Ámbito Financiero señala que “los trabajadores que durante el mes calendario cumplan tareas efectivas algunos días y otros días se encuentren en situación de suspensión por fuerza mayor, tendrán derecho a percibir el salario habitual proporcional a los días trabajados y la asignación proporcional por los restantes días, con más la Vianda Ayuda Alimentaria prevista” en el artículo anterior del acta. El sindicato, en tanto, mantendrá sus prestaciones habituales.

Anteriormente, habían presentado el Proceso Preventivo de Crisis las firmas de servicios agrupadas en la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE), que no contó con aval de los gremios. Sin embargo, las operadoras darían aval a la propuesta sindical.

Asimismo, tras el anuncio de que se reactivarían dos yacimientos en Neuquén, se avanza en un protocolo para el retorno de los trabajadores al campo. Tras una serie de puntos generales de prevención, el documento avanza en aspectos como la ocupación de tráiler habitaciones, campamentos y departamentos: “La capacidad máxima por habitación será de 2 camas asegurando un distanciamiento de 2 metros como mínimo (boca a boca). Ubicar los cabeceros de las camas de forma opuesta”, dice el texto. También se regula la forma de trabajo, la limpieza de las máquinas y dispone de mayores frecuencias en los traslados a los yacimientos para procurar mayores distancias dentro de los transportes. También se toman una serie de medidas en los comedores tendientes a asegurar el distanciamiento.

Por otra parte, el titular de la Federación Argentina Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustible (FASiPeGyBio), Pedro Milla, manifestó su preocupación por los efectos económicos de la crisis desatada por la pandemia de coronavirus.

«La pandemia tuvo un gran impacto, no sólo en nuestro sector, sino en la economía mundial. En relación al petróleo, afectó también la ruptura de la OPEP, donde el conflicto entre Arabia Saudita y Rusia redujo los valores del crudo, por lo que disminuyó el precio a nivel mundial; el cual no cubre los valores de producción», explicó y dijo que «estos días definieron recortar la producción para que la industria continúe su labor».

Sostuvo que «en la Federación, los salarios se siguen pagando normalmente, pero no sabemos qué pasará a futuro» y añadió que «todavía los valores están atrasados y no se actualizaron, y ello impacta en nuestra economía de manera directa».

Fuente: Ámbito

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, su homólogo estadounidense, Donald Trump, y el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdelaziz, han mantenido este 12 de abril una conferencia telefónica, durante la cual han expresado su apoyo al acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (OPEP+) para reducir la producción de petróleo en 9,7 millones de barriles por día a partir del 1 de mayo.

Según lo informado por el servicio de prensa del Kremlin, los máximos mandatarios de Rusia, Estados Unidos y Arabia Saudita se comunicaron telefónicamente y manifestaron su apoyo al acuerdo de la OPEP+ con el fin de estabilizar el precio del petróleo a nivel mundial.

Por su parte, Trump, a través de su cuenta personal en Twitter, ha confirmado la firma del “gran acuerdo” por la OPEP+ y ha agradecido y felicitado por ello al presidente Putin y al rey Salmán.

«El Gran Acuerdo Petrolero con la OPEC (Organization of the Petroleum Exporting Countries and others), está hecho. Esto va a salvar a cientos de miles de puestos de trabajo en energía en los Estados Unidos. Me gustaría agradecer y felicitar al presidente Putin de Rusia y el rey Salman de Arabia Saudita. Acabo de hablar con ellos desde la Oficina Oval. ¡Gran trato para todos!”, twitteó el presidente.

El acuerdo, en el cual participan un total de 23 países, fue firmado después de cuatro días de conversaciones de los integrantes de la OPEP+.

La medida estará vigente hasta el 1° de mayo de 2022: durante los primeros dos meses la producción se disminuirá en un total de 10 millones de barriles diarios y luego se restablecerá parcialmente.

Los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (OPEP+) han acordado este 10 de abril la reducción de la producción de petróleo durantes los siguientes dos años, hasta el 1 de mayo de 2022.

De acuerdo con el ministro de Energía de Rusia, Alexánder Nóvak, en este acuerdo internacional van a participar un total de 23 países.

“Todos se han puesto de acuerdo en que es necesario adoptar unas medidas decisivas para que los países OPEP y No OPEP reduzcan la producción en un total de 10 millones de barriles por día en un período de dos meses, mayo y junio”, ha indicado Nóvak.

“Luego, durante los próximos seis meses, la producción se restablecerá parcialmente y la reducción será de 8 millones de barriles diarios“, ha especificado. El ministro ruso ha señalado que para el año 2021 el acuerdo prevé una reducción total de 6 millones de barriles diarios para todos los países participantes.

Países firmantes del acuerdo

En el nuevo pacto participan 10 países de la OPEP (Argelia, Angola, Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Irak, Kuwait, Nigeria, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos) y 10 países productores de petróleo No OPEP (Azerbaiyán, Baréin, Brunei, Kazajistán, Malasia, México, Omán, Rusia, Sudán, Sudán del Sur).

Irán, Libia y Venezuela, países miembros de la OPEP, también figuran como suscriptores del acuerdo, no obstante, están exentos de los recortes establecidos debido a los problemas políticos internos.

La noticia llega un día después de que el grupo no lograra alcanzar un pacto para reducir la producción de petróleo en 10 millones de barriles por día, al no llegar a un consenso con México, que no se mostró de acuerdo con los términos propuestos.

Arabia Saudita: “Todo el acuerdo de la OPEP+ depende de que México lo acepte”

Sin embargo, el viernes, el presidente mexicano, Andrés López Obrador, anunció que su país llegó a un acuerdo con el presidente de EE.UU., Donald Trump, para disminuir la producción petrolera diaria, de acuerdo a la exigencia que la OPEP+ le hizo al país latinoamericano.

La agencia Reuters ha informado este 9 de abril que los países miembros de la OPEP+ acordaron reducir la producción de petróleo en 10 millones de barriles diarios en los meses de mayo y junio para sostener los precios del crudo, afectados por la pandemia de coronavirus.

Citando un comunicado del grupo, Reuters indicó que dicho recorte se aplicará entre julio y diciembre a 8 millones de barriles diarios y entre enero del 2021 y abril del 2022 la cifra será de 6 millones.

No obstante, el presidente de EE.UU., Donald Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca la noche de este jueves, ha informado que la OPEP+ «se está acercando a un acuerdo». El presidente ha añadido que mantuvo una conferencia telefónica con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdelaziz, para discutir el «acuerdo petrolero».

Trump caracterizó dicha conversación de «muy buena» e indicó que espera un anuncio con respecto al acuerdo por parte de Riad y Moscú «hoy o mañana».

Incertidumbre en torno al acuerdo

La reunión de este jueves se produjo después de que el pasado 6 de marzo los integrantes del pacto OPEP + no lograran llegar a un acuerdo para implementar un recorte adicional de la producción petrolera de 1,5 millones de barriles por día en respuesta a la reducción de la demanda mundial de hidrocarburos por la pandemia de covid-19.

Como resultado, a partir del 1 de abril se cancelaron todas las obligaciones de las partes del acuerdo para limitar la producción de combustible. Por su parte, en respuesta al fracaso del pacto, Arabia Saudita realizó el recorte de precios oficiales más drástico en al menos 20 años y comunicó a los compradores que aumentaría su producción de crudo en hasta 2 millones de barriles por día.

Esta medida de Riad provocó la dramática caída de los precios del petróleo, lo que llevó al desplome de los mercados financieros en todo el mundo.

El pasado viernes, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció que su país está listo para aunar esfuerzos con otras naciones para reducir conjuntamente la producción de petróleo en unos 10 millones de barriles al día.

Fuente: Reuters

Al final de las operaciones en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos de futuros del WTI para entrega en mayo sumaron US$ 1,46 respecto a la sesión previa del martes, un 6,2 %, y el barril cerró en US$ 25,09, reprodujo un despacho de la agencia EFE.

En tanto, el precio del barril de petróleo Brent para entrega en junio terminó en el mercado de futuros de Londres en US$ 32,83, un 2,95 % más que al finalizar la sesión anterior.

El crudo del mar del Norte, de referencia en Argentina, concluyó la jornada en el International Exchange Futures con un incremento de US$ 0,94 respecto a la última negociación.

Los precios del crudo subieron en parte a las expectativas puestas en la reunión por videoconferencia que la OPEP y sus aliados celebrarán mañana, y en la que se espera que se equilibren los mercados energéticos y se ponga fin a la guerra de precios entre Arabia Saudíta y Rusia.

Los mercados esperan que los grandes productores acuerden retirar del mercado entre 10 y 15 millones de barriles diarios.

Esa medida contribuiría a equilibrar el mercado del petróleo, que ha visto desplomarse los precios en las últimas semanas debido a la drástica reducción de la demanda provocada por las medidas para frenar la pandemia de COVID-19.

Los precios del petróleo iniciaban la semana en fuerte retroceso con el barril de Brent en su nivel más bajo desde 2002, una nueva caída provocada por el impacto de la pandemia del coronavirus en la demanda. Hacia las 9.25 GMT, el barril del Mar del Norte para entrega en mayo se vendía a 22,89 dólares en Londres, una caída de 8,18% respecto al cierre del viernes, poco antes de recaer a 22,58 dólares.

En Nueva York, el barril de WTI para mayo perdía 4,88%, a 20,46 dólares, tras haber caído por debajo de la barrera de los 20 dólares. «Esto refleja simplemente la creciente conciencia de que la demanda de petróleo se está colapsando, probablemente mucho más que el 20% que pronosticamos para abril y mayo», según los analistas de JBC Energy.

La crisis sanitaria y las drásticas medidas adoptadas para contener la propagación del virus, como limitar el desplazamiento de personas y de mercancías, golpean la demanda de crudo.

Para Hussein Sayed, de FXTM, además del confinamiento, «la ruptura del acuerdo OPEP+ continuará pesando sobre los precios». Y es que dos de los tres principales productores mundiales, Arabia Saudita y Rusia, protagonizan una guerra de precios desde el fracaso de las negociaciones en el marco del acuerdo entre los miembros de la OPEP y 10 países aliados.

La OPEP y Rusia aplazaron una reunión prevista para el lunes hasta más tarde en la próxima semana, dijeron fuentes del cartel el sábado, mientras se intensificaba el choque entre Moscú y Arabia Saudita a cuenta de quién es el culpable del desplome de los precios del crudo.

El aplazamiento del encuentro se produjo a pesar de la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, grupo conocido como OPEP, estabilicen de forma urgente los mercados petroleros mundiales.

La OPEP está trabajando en un recorte de producción sin precedentes equivalente a cerca del 10% del suministro mundial, o 10 millones de barriles por día, en los que estados miembros esperan sea una iniciativa global que incluya a Estados Unidos.

Los precios del crudo tocaron un mínimo de 18 años el 30 de marzo por el desplome de la demanda generado por los cierres decretados para frenar la propagación de la pandemia de coronavirus, así como por la incapacidad de la OPEP para extender un pacto previo de reducción de bombeo que expiraba el 31 de marzo.

No obstante, Washington no se ha comprometido aún con una posible participación en el nuevo acuerdo, y el presidente ruso, Vladimir Putin, culpó el viernes a Arabia Saudita por el hundimiento de los precios, lo que provocó una firme respuesta de Riad el sábado.

“El ministro de Energía ruso fue el primero en declarar a los medios que todos los países participantes quedaban absueltos de sus compromisos a partir del 1 de abril, lo que llevó a la decisión adoptada por los países de elevar su producción”, dijo el ministro de Energía saudí, príncipe Abdulaziz bin Salman, en un comunicado publicado por la agencia estatal de noticias SPA.

El viernes, durante una videoconferencia con funcionarios gubernamentales y jefes de las grandes petroleras rusas, Putin dijo que la razón principal del desplome de los precios fue el impacto del coronavirus en la demanda.

“La segunda razón tras el colapso de los precios es la retirada de nuestros socios de Arabia Saudita del acuerdo de la OPEP+, su incremento de producción y la información que se conoció al mismo tiempo sobre la disponibilidad de nuestros socios para ofrecer incluso un descuento por el crudo”, afirmó.

Tres fuentes de la OPEP, que pidieron permanecer en el anonimato, dijeron que el encuentro de emergencia virtual planeado para el lunes será pospuesto probablemente hasta el 8 o 9 de abril para permitir más tiempo para las negociaciones.

Con anterioridad, las fuentes habían minimizado el pulso entre Moscú y Riad, asegurando que la atmósfera seguía siendo positiva, aunque no había aún un borrador de acuerdo o un pacto sobre detalles como el nivel de referencia a partir del cual fijar los recortes al bombeo.

“El primer problema es que tenemos que recortar desde el nivel de producción actual, no volver al previo a la crisis”, comentó una de las fuentes de la OPEP. “El segundo asunto son los estadounidenses, que tienen que jugar un papel”.

El petróleo se alejó esta semana de los mínimos de 20 dólares por barril y el Brent cerró el viernes a 34,11 dólares, lejos aún de los 66 dólares con que acabó 2019, señaló El Comodorense.

La saudí Aramco anunció un fuerte aumento de la producción de petróleo. El conflicto entre Rusia y Arabia Saudita, que hizo colapsar en el arranque de la semana el precio del petróleo, continúa, aunque los precios se recuperan este martes. Ambos países hicieron nuevas afirmaciones, pero sin un nuevo acuerdo.

El ministro ruso de Energía, Alexandre Novak, declaró el martes que su país no ha cerrado la puerta a la alianza con la OPEP para estabilizar el mercado del petróleo. Mientras que la mayor petrolera del mundo, la saudí Aramco, anunció que incrementará fuertemente la producción.“La puerta no está cerrada”, dijo, en una entrevista con la televisión Rossiya 24, en la que subrayó que el hecho de que el acuerdo de reducción de la producción no se haya prolongado más allá del mes de abril “no significa que en el futuro no podamos cooperar entre países OPEP y no-OPEP”.

Por otro lado, el gigante petrolero saudita Saudi Aramco anunció que producirá 12,3 millones de barriles al día a partir de abril, un importante aumento de producción en un contexto de guerra de precios con Rusia.“Saudi Aramco anuncia que suministrará a sus clientes 12,3 millones de barriles de petróleo bruto al día en abril”, dijo la empresa pública, en un comunicado publicado en la web de la bolsa de Riad.

Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, produce actualmente unos 9,8 millones de barriles al día, lo que significa que su producción en abril aumentará en 2,5 millones de barriles.“La compañía acordó con sus clientes proporcionarles estos volúmenes a partir del 1 de abril de 2020. La empresa espera que haya un efecto financiero positivo a largo plazo”, indicó Saudi Aramco.

La semana pasada fracasaron las negociaciones entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia para recortar su producción y los sauditas reaccionaron rebajando el precio de sus barriles a partir de abril.La decisión saudita hizo caer los precios del crudo y desató el lunes una jornada negra en los mercados de todo el mundo.

Arabia Saudita afirma tener una capacidad máxima de producción de 12 millones de barriles al día, pero es difícil saber si puede mantener este ritmo de producción a largo plazo.El país tiene decenas de millones de barriles de petróleo en reservas estratégicas de las que podrían salir sus barriles suplementarios.

Pese a que continúa el fuego cruzado, los precios del petróleo subían cerca de un 4% el martes tras su mayor caída de un día en casi 30 años, ya que los inversores observaban la posibilidad de un estímulo económico, aunque una inminente guerra de precios presionaba el ánimo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el lunes que tomará medidas “importantes” para proteger la economía contra el impacto del COVID-19, mientras que el Japón planea gastar más de 4.000 millones de dólares en un segundo paquete de medidas.

El Brent ganaba 1,44 dólares, o 4%, a 35,80 dólares por barril luego del máximo de sesión de 37,38 dólares. El West Texas Intermediate (WTI) subía 1,52 dólares, cerca del 5%, a 32,65 dólares el barril tras llegar más temprano a 33,73 dólares. Ambos referenciales se desplomaron un 25% el lunes, cayendo a sus niveles más bajos desde febrero de 2016 y registrando sus mayores descensos porcentuales de un día desde el 17 de enero de 1991, al comienzo de la primera Guerra del Golfo.

Los volúmenes de negociación para los contratos de próxima entrega del Brent y del WTI tocaron niveles récord el lunes después de que tres años de cooperación entre Arabia Saudita y Rusia y otros grandes productores de petróleo para limitar el suministro se desmoronaron el viernes, lo que desencadenó una guerra de precios por la participación en el mercado.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y su principal aliado ruso no lograron el viernes llegar a un acuerdo para recortar la producción y detener la caída de los precios del crudo afectados por el coronavirus.

Luego de que fracasaran las negociaciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con Rusia para apoyar los precios, el barril del Brent para la entrega en mayo cayó un 9,4% este viernes, la variación diaria más negativa desde diciembre de 2008. De esta manera, el precio en Londres se situó en 45,56 dólares.

Paralelamente, en Nueva York, el barril WTI para abril se hundió 10,1%, hasta los 41,28 dólares, su peor registro desde agosto de 2016.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y su principal aliado ruso no lograron el viernes llegar a un acuerdo para recortar la producción y detener la caída de los precios del crudo afectados por la epidemia del nuevo coronavirus.

«A partir del 1 de abril, teniendo en cuenta la decisión tomada hoy, ningún país, ni de la OPEP, ni de la OPEP+, está obligado a reducir la producción», declaró el ministro ruso de Energía, Alexandre Novak, a los periodistas tras largas negociaciones en Viena.

Durante estas reuniones, Rusia rechazó la oferta de la OPEP de recortar adicionalmente 1,5 millones de barriles diarios hasta el fin de 2020.

Los ministros de los 23 países productores, encabezados por Arabia Saudita y Rusia, abandonaron en orden disperso la sede de la OPEP donde estaban reunidos desde el jueves tratando de lograr un acuerdo. Y contrario a lo habitual, no ofrecieron conferencia de prensa.

La OPEP hizo todo lo posible para convencer a su aliado ruso de bajar de forma más drástica la producción de petróleo, con la esperanza de parar la caída de los precios acentuada por la epidemia de Covid-19.

El cartel proponía a Rusia y a sus otros nueve socios un recorte colectivo adicional de 1,5 millones de barriles diarios para no dejar que la epidemia arruinara los dolorosos esfuerzos hechos desde 2017 para mantener los precios del crudo en un mercado donde hay un exceso de oferta.

Deseosa de enviar una señal fuerte a los mercados, la OPEP decidió inclusive ampliar el periodo de esta limitación hasta fines del 2020, en vez de los tres meses suplementarios inicialmente contemplados.

«Un fracaso en lograr un acuerdo haría caer los precios del petróleo al abismo», advirtió Stephen Brennock, analista para PVM. Para los analistas de JBC, la reunión del viernes era «uno de los días más importantes en los casi 60 años de historia de la OPEP» .

Según los medios rusos que citaban el viernes a la delegación presente en Viena, Rusia no estaba convencida en un recorte adicional de la producción y deseaba simplemente prolongar el acuerdo en vigor.

Se iniciaron entonces arduas negociaciones en la mañana en la sede del cartel, donde la reunión principal entre ministros y delegaciones de la alianza conocida con el nombre de OPEP+, que cuenta con 23 países, fue retardada y precedida de encuentros bilaterales.

Desde inicios de 2017, los miembros de la OPEP  ya se habían comprometido a la retirada del mercado de 1,2 millones de barriles diarios. En diciembre pasado, la alianza incrementó esta reducción de 500.000 barriles mientras Arabia Saudita retiró, a título individual, 400.000 barriles más.

Un nuevo ajuste severo parecía aún necesario: los ingresos petroleros sufren un importante freno a causa de la epidemia de Covid-19 en la economía China, primer importador mundial de oro negro.

Para tratar de convencer a sus aliados, la OPEP proponía que solo asumieran una tercera parte de todos los nuevos recortes, o sea 500.000 barriles diarios.

Rusia, segundo país productor mundial de crudo después de Estados Unidos y delante de Arabia Saudita, elaboró sus presupuestos con un barril de Brent a 42,4 dólares y reitera que está satisfecho con los precios actuales.

Para las grandes empresas rusas del petróleo, cada barril retirado del mercado implica una caída de los ingresos, además del riesgo de ceder partes de mercado a Estados Unidos, que inunda el planeta con su petróleo de esquisto.

«Rusia tiene por costumbre ser prudente sobre los compromisos de recortes suplementarios y la nueva cifra (de recorte) es algo difícil de aceptar» , había indicado Stephen Brennock de PVM.

«Los rusos pueden vivir con un barril a 40 dólares y parece que están dispuestos a soportar precios aún más bajos a corto plazo», señaló Edward Moya, analista de Oanda.