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Microsoft informó que ByteDance no venderá las operaciones de TikTok en Estados Unidos a la compañía.

«Estamos seguros de que nuestra propuesta habría sido buena para los usuarios de TikTok, al tiempo que protegía los intereses de seguridad nacional», dijo Microsoft en una publicación de blog. «Para hacer esto, habríamos realizado cambios significativos para garantizar que el servicio cumpliera con los más altos estándares de seguridad, privacidad, seguridad en línea y lucha contra la desinformación, y dejamos estos principios claros en nuestra declaración de agosto».

ByteDance no ha respondido a una solicitud de comentarios. TikTok tampoco respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.

Varios analistas habían descrito la búsqueda de TikTok por parte de Microsoft como un potencial «golpe» para la firma con sede en el estado de Washington: una oportunidad de hacerse con una de las plataformas de redes sociales de más rápido crecimiento en el mundo en un momento en que TikTok puede estar desesperado por hacer un trato.

Walmart estaba en la negociación con Microsoft
Un acuerdo también podría haber incluido a un gigante minorista estadounidense: Walmart también participaba en negociaciones con Microsoft sobre un posible acuerdo.

 

River Plate recibió en las últimas horas una oferta oficial por su defensor Lucas Martínez Quarta, proveniente del Celta de Vigo de España, que ronda los 5,5 millones de euros por la mitad del pase del zaguero.

El “Chino“ Martínez Quarta, con un centenar de partidos en primera y tres temporadas en el equipo que dirige Marcelo Gallardo, también es seguido por el Betis de Sevilla, que conduce Manuel Pellegrini, quien lo sondeó con un monto menor al que acercó ahora el club de Galicia.

River analizará los números que en principio están muy por debajo de la cláusula de salida, pero sabe que Lucas Martínez Quarta es uno de los jugadores tentado por el mercado español, ayudado por su pasaporte comunitario.

Desde el club de Núñez confiaron a Télam que la oferta existe: “Los montos son bajos y vamos a escuchar bien la oferta para negociar como hacemos siempre, pero no vamos a hacer algo que sea perjudicial para la economía del club”, señalaron allegados a la dirigencia «millonaria».

Martínez Quarta tiene contrato con River hasta junio de 2021, y ese dato pesa a la hora de las negociaciones. Además, el jugador habló con diversos medios de prensa europeos durante la pandemia de coronavirus, en un gesto que para muchos mostraba sus ganas de emigrar.

Por otro lado, la dirigencia de River espera que Juan Fernando Quintero consiga su visa en China para terminar de cerrar la venta del enganche colombiano, que le permita liberar el cupo de extranjero para anotar al lateral paraguayo Jorge Moreira.

La lista para la Copa Libertadores deberá ser presentada mañana con cinco posibles cambios que están definiéndose por las salidas de Ignacio Scocco, «Juanfer» Quintero y los juveniles que se fueron a Defensa y Justicia, Enzo Fernández y Franco Paredes.

En otro orden, el plantel volvió a trabajar hoy en el predio de Ezeiza con ejercicios de potencia y aeróbicos y mañana tendrá jornada libre pues el domingo serán preparados para los testeos del lunes ya que el miércoles será el viaje a San Pablo.

Gallardo estuvo trabajando estos días con tareas tácticas pero recién la semana que viene tendrá autorización para realizar prácticas de fútbol, aunque se especula que vuelva al sistema 4-4-2 ante la falta de inactividad y el rival que ya lleva 13 partidos jugados.

Con solo cinco días de recuperación entre el primer compromiso ante San Pablo en Brasil y el siguiente ante Binacional en Lima, el DT de River analiza una rotación importante de jugadores para llegar con ritmo parejo al partido revancha frente a San Pablo, de local en cancha de Independiente, el 30 de septiembre.

De acuerdo con el itinerario programado por la Conmebol, River viajará a San Pablo el miércoles 16 en un charter de Aerolíneas Argentina a las 16.30, se hospedará en el hotel Hilton Morumbi y regresará luego del partido, previsto para el jueves 17 a las 19.

Para ese compromiso, Gallardo no podrá contar con el delantero Lucas Pratto, que padece una distensión en el isquiotibial izquierdo.

Argentina presenta a la SEC la oferta acordada con los acreedores .Se realizará ante la Comisión de Valores de Estados Unidos en los primeros días de la próxima semana. El 4 de septiembre se realizará la entrega de los nuevos bonos, según las pautas acordadas con los principales grupos de inversión.

La Argentina presentará en los primeros días de la semana próxima la nueva oferta a la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC), sin modificar la fecha de cierre del canje y entrega de los nuevos bonos, prevista para el 4 de septiembre próximo.

Así lo indicaron a Télam fuentes oficiales, que señalaron que esta situación podría desencadenar que se postergue nuevamente el plazo límite para el ingreso al canje, inicialmente previsto para el 24 de agosto.

«Lo importante es que no se modifica la fecha (de «settlement») de la operación, prevista del 4 de septiembre próximo», el momento en que los inversores reciben los nuevos bonos, agregó la fuente.

Debido a cuestiones del proceso, según los entendidos, se necesitan al menos 10 días para realizar la compleja operación internacional que involucra unos 63.500 millones de dólares en títulos a intercambiar.

Respecto de los plazos, los acreedores no mostraron mayor inquietud. «Si la Argentina no lograba presentar la nueva documentación el viernes 14, el próximo día hábil para hacerlo sería el martes (por el feriado en la Argentina), y luego la fecha de cierre para el ingreso se aplazaría hasta el 28 de agosto», estimó Marcelo Delmar, representante de Argentina Creditor Committe, integrante de los tres grupos de acreedores que firmaron el acuerdo.

El retraso tuvo que ver con el tiempo que demandó plasmar en los documentos oficiales del canje las modificaciones acordadas con los acreedores en el pacto sellado el 4 de agosto a la madrugada, entre cambios económicos y legales.

Uno de ellos tiene que ver con el uso de las cláusulas de acción colectiva y la posterior reasignación de los bonos, para arrastrar a los holdouts al canje.

La Argentina acordó con los acreedores la «limitación del uso de la reasignación del canje de bonos», según confirmó Delmar.

Antes del acuerdo, la Argentina había advertido que hacía uso de las facultades aplicando el nuevo esquema de reglas cláusulas de acción colectiva, aplicado internacionalmente desde el 2014, y aprobadas por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (IMCA, por sus siglas en inglés).

El uso de las nuevas cláusulas fue apoyado por el FMI y el G20.

También se había solicitado, a través de las intervenciones públicas del ministro de Economía, Martín Guzmán, que se pronuncie la comunidad internacional, ante la solicitud de los acreedores de imponer cambios en las «reglas standard» para alcanzar un acuerdo.

Igualmente ahora, «se espera que la comunidad internacional se expida sobre las nuevas reglas legales», insistieron las mismas fuentes oficiales, que esperan un pronunciamiento de los grandes actores financieros, sobre las cuestiones legales que fueron consideradas para alcanzar un acuerdo entre la Argentina y los acreedores.

El martes 4 de agosto pasado, a las 3 de la madrugada hora local, el Gobierno anunció que alcanzó un acuerdo con los principales grupos de acreedores y, en ese marco, se estableció una prórroga hasta el 24 de agosto para terminar de materializar el entendimiento.

El acuerdo alcanzado implica ciertos cambios económicos respecto de la oferta presentada ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC) el 6 de julio pasado.

En base a cálculos del mercado, la oferta en términos de valor presente de los nuevos bonos que se entregarán en el canje, equivalen a 54,9 dólares promedio por cada 100 dólares de deuda nominal.

En particular, con el nuevo esquema los bonos globales emitidos a partir del 2016 tienen un promedio de valor de recupero de 53,6 dólares, mientras que en los bonos de los canjes 2005 y 2010 se ubicarán en torno de 58,7 dolares por cada 100 dólares de deuda nominal.

Los cambios introducidos por el Ministerio de Economía a la propuesta presentada el 6 de julio pasado, no implican un mayor desembolso en los pagos previstos sino una mejora del perfil de flujos de fondos de las acreencias de los bonistas, adelantando ciertos pagos de intereses y de capital.

De esta forma, la nueva propuesta mantiene la estructura general que contempla la emisión de 13 bonos en euros y dólares, con vencimientos entre 2028 y 2046, a los que se suman los títulos específicos con vencimiento en 2030 para el pago de intereses devengados.

Entre los beneficios del acuerdo, en los primeros años se producirá un ahorro en dólares y también pesos, y permitirá despejar vencimientos.

El Presidente Alberto Fernández  sostuvo que es “optimista” respecto al avance de las negociaciones y que –una vez resuelto esto- “sea la última vez en la historia que la Argentina discuta el problema de la deuda”.

El presidente Alberto Fernández ratificó que la oferta presentada hace dos semanas por el tema deuda «es la última» de la Argentina, no podemos hacer más» y se manifestó «optimista» respecto del avance de las negociaciones.

En sendos reportajes con el diario argentino Página/12, y el británico Financial Times que se publican hoy, el Presidente dijo «ésta es la última oferta que hace la Argentina, no va a haber otra».

Fernández sostuvo que es «optimista» respecto al avance de las negociaciones y que –una vez resuelto esto- «sea la última vez en la historia que la Argentina discuta el problema de la deuda».

El Jefe del Estado le dijo al Financial Times que «cualquier cosa más pondría nuestra capacidad a [pagar nuestras deudas] en riesgo, y no quiero estafar a nadie «.

Flanqueado por su joven ministro de economía Martín Guzmán, quien escuchó detrás de una máscara facial, pero no habló, el presidente dijo: «Quiero poder mirarle a los ojos y no ser acusado de mentir. Esto es lo que podemos hacer, no podemos hacer más».

El Presidente sostuvo que «esperamos que el mundo nos entienda. No vinimos aquí para pelear con acreedores Vinimos a solucionar un problema que no creamos «, dijo, señalando que fue el anterior gobierno que masivamente aumentó la carga de la deuda.

El Primer Mandatario reconoció que un colapso en los precios del petróleo significaba que Argentina ya no podía «confiar en sus enormes reservas en Vaca Muerta, para impulsar el crecimiento futuro», pero dijo que «la vasta extensión de tierra fértil de la nación equivalía a lo que él llamó una vaca viva y una oportunidad de valor agregado, exportaciones de alimentos procesados».

Respecto de un programa económico, el presidente Fernández sostuvo que «no existe un plan detallado. Francamente, no creo en planes económicos. Creo en las metas que podemos establecernos para que la economía pueda trabajar para lograrlos».

El Presidente insistió en que estaba en contra de la intervención estatal en la economía por el bien de la misma. «Si quería nacionalizar o expropiar empresas, no comenzaría con aquellas que están en bancarrota, comenzaría con aquellos que funcionan bien», dijo.

En referencia a su relación con la vicepresidenta Cristina Fernández, el Jefe del Estado sostuvo que «somos amigos, nos llevamos bien, nos hemos conocido hace mucho tiempo. No somos necesariamente iguales, pero nuestras diferencias no nos dividen.

Por el contrario, hace un tiempo nos dimos cuenta de que estar separados facilitó nuestra derrota».

El Presidente señaló que «sería interesante que el mundo se ordene financieramente, el mundo quedó dado vuelta, hay alrededor de 40 países que están en condiciones de defaultear», agregó en relación a la situación global a causa de los efectos económicos relacionados con la pandemia de coronavirus.

«Espero que la Argentina se recupere con sus propios recursos, con el impulso del Estado y que dejemos de endeudarnos porque la deuda nos condiciona. Pasa en la vida individual y pasa en la vida de los países, no te condiciona sólo políticamente te condiciona para poder proyectar porque tenés esa espada de Damocles en tu cabeza», respondió al ser consultado respecto a la necesidad futura de tomar nueva deuda.

Sobre la pospandemia, Fernández dijo que el Gobierno tiene en mente «una serie de medidas que reactiven y pongan en marcha otra vez la economía. Son un montón de medidas. La idea es dividir el país en seis regiones: AMBA y las cinco que ya existen, Centro, NOA, NEA, Cuyo y Patagonia y hacer planes específicos para potenciar las fortalezas de cada región».

«La pandemia nos da la oportunidad de ir hacia un lugar de construcción distinto. Hay un plan general y un plan específico. Va a ser necesario hablarlo con los gobernadores de cada región», señaló.

El Presidente Alberto Fernández subrayó que una «buena parte del plan es obra pública y la construcción de viviendas. Son formidables movilizadores de la economía porque ayudan a mover muchas actividades y muchos sectores de la economía y no necesitás importar insumos».

«En los próximos días vamos a estar en condiciones de anunciarlo. Las medidas van a marcar cuál es nuestro norte», adelantó.

Dijo que la posibilidad de poner en marcha un nuevo blanqueo «está en carpeta», si bien se manifestó «muy poco amigo» de una iniciativa de este tipo.

Fernández detalló : «Eso está en carpeta. Es un pedido de la Cámara (de la Construcción). Confieso que soy muy poco amigo del blanqueo. Me interesa mucho más que el dinero que se blanqueó y se quedó en paraísos fiscales vuelva a la Argentina. La Cámara de la Construcción propone hacer un nuevo blanqueo a cambio de que se invierta la plata en construcción».

El Presidente Alberto Fernández aseguró que la nueva oferta de reestructuración de deuda externa presentada por la Argentina representa «el máximo esfuerzo» y «la última oferta», con lo cual espera que los acreedores «la entiendan».

«Se hizo una oferta, vimos que estábamos lejos de sus aspiraciones; la revisamos e hicimos el máximo esfuerzo y esta la última oferta; espero que la entiendan», aseveró esta tarde el mandatario en declaraciones a FM La Patriada. .

En este sentido, destacó la voluntad de la Argentina de «acercarse» a los acreedores y, al mismo tiempo, reafirmó que el país no pagará la deuda «postergando los intereses de los argentinos».

«Estamos tratando de acercarnos con los acreedores, ya hemos hecho el último esfuerzo. Como me comprometí ante el pueblo que me votó: no vamos a pagar la deuda postergando los intereses de los argentinos y esto es lo que podemos», aseguró Fernández.

El Presidente agregó: «No podemos más que esto y esperamos que lo entiendan porque no nos vamos a mover de esto».

«Trabajamos con mucha seriedad y de muy buena fe, y eso lo ha reconocido el Fondo Monetario Internacional (FMI), el G20, Francia y Alemania; todos elogiaron el esfuerzo argentino, que se da en este contexto de pandemia», concluyó el mandatario.

El presidente resaltó hoy que «la Argentina, en términos técnicos, está preparada para llevar adelante esta etapa de prueba de la vacuna» para prevenir el coronavirus y expresó su anhelo de que, cuando ya esté aprobada, la vacuna «llegue al país» en simultáneo con su llegada a los países centrales.

Fernández expresó además que el gobierno aspira a que se haga un «amplio debate» sobre cómo se accede a que intervenga en un caso la Corte Suprema de la Nación, que actualmente es sólo a través de un recurso extraordinario, en el marco de la reforma judicial que impulsa su gestión.

«Hay que revisar cuándo la Corte debe intervenir, no sólo cómo funciona y la cantidad de miembros, sino también cómo se accede a la Corte, que se llega sólo por un recurso extraordinario reglamentado por una ley de hace muchísimos años», reflexionó el Presidente.

En otro tramo del diálogo, el mandatarioadvirtió que «nunca había pasado» en la historia que la Justicia fuera utilizada «para la persecución de opositores, como ocurrió en los últimos 4 años», durante la gestión de Cambiemos.»Es de una gravedad increíble», analizó.

En ese mismo sentido Fernández pidió «terminar con este tiempo de odio» porque -aseguró- el odio «paraliza» y sólo «tira para atrás».

«Creo en el disenso y en la diversidad de todo tipo, pero no crean que la diversidad es posible si no nos respetamos», expresó el Presidente, quien advirtió que se trata de «respetar y sólo no tolerar».

Durante la entrevista radial, Fernández aseguróque la pandemia de coronavirus mostró a la economía que «las empresas murieron más que las personas» y el capitalismo «se dio cuenta de que, cuando se morían los consumidores y los trabajadores, la especulación no alcanzaba».

Fuente: Télam

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificó este miércoles que el Gobierno no hará mejoras a la propuesta de reestructuración de deuda emitida bao legislación extranjera que se presentó este lunes ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés).

De hecho, según cálculos de mercado, la Argentina ya le otorgó a los tenedores de los bonos a reestructurar cerca de US$ 13.000 millones más que los que le había ofrecido en su propuesta inicial, presentada a finales de abril.

“Claramente no”, dijo Guzmán esta tarde al responder una pregunta sobre si el acuerdo podría verse modificado de alguna manera, señaló un despacho de la agencia Bloomberg.

“Se realizaron negociaciones hasta el momento en que lanzamos la oferta. Ahora hay una oferta, y los acreedores decidirán sobre esa oferta», afirmó el ministro.

Asimismo, dijo que el Gobierno evaluará un intercambio parcial de los bonos luego de ver el nivel de participación de los acreedores.

“A partir de hoy, todas las alternativas son posibles dentro de las limitaciones que hemos definido, pero la decisión final se tomará una vez que tengamos más claridad sobre el proceso, sobre la aceptación de los acreedores”, dijo Guzmán al ser consultado sobre un intercambio parcial.

Esta noche, al participar en la reunión que el presidente Alberto Fernández mantuvo con los gobernadores por teleconferencia, Guzmán agradeció el apoyo explicitado por los mandatarios al proceso de reestructuración de deuda y planteó que el comunicado de rechazo de Blackrok «es consistente con lo mismo que plantearon en las negociaciones», señalaron a Télam fuentes oficiales que participaron del encuentro.

«Hicimos una oferta que muestra la gran voluntad del gobierno para llegar a un acuerdo; es el máximo esfuerzo que puede hacer Argentina y cumplirlo, hemos ido hasta el limite», agregó el titular del Palacio de Hacienda, según consignaron las fuentes.

«No vamos a poner a Argentina de rodillas, es clave entender que ir mas allá nos dificultaría enormemente salir de la pandemia», agregó Guzmán.

Por otra parte, los países miembros del G20 y el Club de París expresaron un fuerte respaldo a la oferta presentada a los acreedores de la deuda pública externa, a quienes instaron a considerarla de “manera positiva” para llegar a un pronto acuerdo, informó esta tarde el Ministerio de Economía.

El pronunciamiento se produjo en el marco de reunión ministerial de alto nivel del G20 y del foro de países acreedores bajo el título “Enfrentando a la crisis del Covid-19”, en la que participó Guzmán.

En su exposición, el ministro de Economía dijo que “si hay un país que conoce lo nocivo que son los descalces de moneda es Argentina».

«Estamos haciendo nuestros máximos esfuerzos para reestructurar la deuda en moneda extranjera luego de un sendero de endeudamiento a partir de 2016 que terminó mal”, agregó.

Por último, sobre los efectos de la pandemia, señaló que “es fundamental evitar aumentos de la pobreza y de la indigencia y la destrucción de capacidades de las personas y de las empresas. Y las medidas que hemos implementado tienen que ver con esos objetivos”.

Del encuentro también tomó parte la titular del FMI, Kristalina Georgieva, entre otros directivos de organismos multilarerales.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificó que “no habrá un número mayor” a la nueva oferta que se presentará ante los acreedores en los próximos días y adelantó que con el FMI el objetivo es obtener un período de gracia de tres años sin realizar pagos de capital.

Este viernes finaliza la última prórroga en las negociaciones con los acreedores y por eso el equipo de Guzmán se encuentra definiendo detalles de esta nueva propuesta, con la que intentará acercar posiciones.

“Estamos buscando llegar a una solución que respete las restricciones que Argentina enfrenta, que hemos definido con el FMI y que satisfaga las preferencias de los acreedores”, indicó el ministro en una entrevista con el diario brasileño Valor.

Precisó que la Argentina está proponiendo una reducción “muy modesta” de capital y modificar las tasas de interés que en dólares rondan el 7%. Aclaró que ‘el acuerdo al que lleguemos debe ser sostenible, esa es una premisa innegociable‘, y remarcó que tras la enmienda que se introducirá en estos días a la oferta “no habrá un número más alto”.

En cuanto a las negociaciones con el FMI, Guzmán consideró innecesario “negociar un nuevo programa” y destacó que la relación con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, “viene siendo constructiva”.

“Se dio una revisión de las premisas en las que estaba basado el acuerdo anterior. Argentina tiene una carga importante de vencimiento de capital entre 2021 y 2023”, indicó. En este sentido, explicó que el propósito es “no tener que realizar pagos de capital al FMI en los próximos tres años, simplemente porque la Argentina no tiene la capacidad” para hacerlo.

Controles de cambio

Respecto de los controles cambiarios, el jefe del Palacio de Hacienda señaló que “son muy estrictos y fueron adoptados por el Gobierno anterior en un momento de alta ansiedad económica”. “En lo inmediato, en este contexto de fragilidad económica no se pueden remover pero es necesario ir normalizando gradualmente a medida que el país construya resiliencia y converger a un mercado de capital razonable”, subrayó el funcionario.

Añadió que el objetivo es tender hacia “un esquema racional, no la liberalización total, pero no controles cambiarios tan férreos”. Guzmán consideró necesario normalizar los controles para lograr una “integración regional y global sana”, aunque reconoció que “no es una cosa que se pueda hacer de un momento para otro sino que hay que construir robustez económica”.

El presidente Alberto Fernández dijo que la nueva oferta «no va a poner en riesgo la sostenibilidad de la deuda ni la economía argentina».

El Gobierno nacional ultima los detalles para terminar de confeccionar una enmienda a la propuesta efectuada originalmente a los acreedores, de manera de girarla a la comisión de valores de Estados Unidos (SEC) a más tardar el viernes, cuando vence el plazo vigente.

El presidente Alberto Fernández dijo que la nueva oferta «no va a poner en riesgo la sostenibilidad de la deuda ni la economía argentina».

«No quiero más que los argentinos, que los jubilados, estén padeciendo entre un aumento y pagar la deuda. No quiero vivir más en ese país», dijo el Presidente en declaraciones a Radio 10.

Ferández dijo que junto con el ministro Martín Guzmán van analizar el «detalle final» de la nueva propuesta.

«Está claro que la Argentina debe encontrar un acuerdo y está claro que los acreedores no aceptaron nuestra oferta y Argentina la va a mejorar», subrayó el jefe del Estado.

«Quiero ser franco, podría haber cerrado un acuerdo y dejar a mi gobierno trabajar en paz sin que haya que pagar mucho o nada, pero esta es la solución de Alberto Fernández; no es la solución de la Argentina. Lo que busco es que quien me suceda no tenga que cargar el muerto» porque -argumentó- «hay que pensar no solo en el día de hoy sino en el día después», agregó el mandatario.

Fuentes del mercado especulan con que Argentina, que se encuentra en default técnico desde el 22 de mayo pasado, extenderá el plazo otros diez días más con el objetivo de alcanzar un acuerdo con los acreedores.

Ese plazo de diez días es lo mínimo necesario que se requiere para procesar y ejecutar el ingreso a la nueva propuesta.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ya había anticipado la semana pasada que una vez realizada la enmienda el plazo para negociar el canje de la deuda, por casi 67.000 millones de dólares, debería volver a extenderse.

La presentación ante la SEC se dará casi con la publicación de nuevo decreto en el Boletín Oficial, con el que se oficializará formalmente la enmienda de la oferta argentina y de los nuevos plazos.

En ese marco la intención oficial es suscribir nuevos acuerdos de confidencialidad con los grupos de bonistas para dar lugar a una nueva ronda de negociaciones, en donde los acreedores tendrán la oportunidad de analizar la nueva propuesta en pos de alcanzar un acuerdo.

La oferta será modificada por el Gobierno en base a las recomendaciones que realizó el FMI el lunes de la semana pasada, organismo que respaldó la proposición argentina en la que consideró que había un pequeño margen para mejorarla, sin afectar los objetivos de sustentabilidad de la deuda.

En el Gobierno aseguran que es momento para una «propuesta definitiva», si bien podría tener alguna alteración mínima en base a la eventual sugerencia de acreedores, que tienen intereses muy diferentes entre sí y promueven cada uno distintos tipos de instrumentos y condiciones.

La última oferta del gobierno contempló la posibilidad de empezar a concretar pago a partir de 2022 -cuando inicialmente era en 2023-, y reducir en parte la quita en intereses, entre otras cuestiones.

En el mercado valuaban esa oferta más cerca de 40 centavos por dólar, mientras que la propuesta de los acreedores rondaría los 50 centavos por dólar en los títulos emitidos entre 2005 y 2010.

Las especulaciones de los analistas son que, con todo, la nueva versión de la oferta que presentará el gobierno argentino no superará los 50 centavos por dólar.

El presidente Alberto Fernández aseguró que próximamente el Gobierno hará una «contraoferta» a los bonistas y dijo que hay advertencias en el mundo hacia los acreedores de que «están tirando de la cuerda más de lo debido».

El presidente Alberto Fernández afirmó que en los próximos días el gobierno presentará a los acreedores una nueva «contraoferta», con el objetivo de avanzar en el proceso de reestructuración de deuda emitida bajo legislación extranjera.

De cara a este objetivo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, ultima los detalles para terminar de confeccionar una enmienda a la propuesta efectuada originalmente a los acreedores el 20 de abril pasado, de manera de girarla a la comisión de valores de Estados Unidos (SEC) ante del viernes a las 18, momento en que vence la oferta vigente.

Al respecto, Alberto Fernández reiteró que próximamente el Gobierno hará una «contraoferta» a los bonistas, en el marco de la renegociación con los acreedores y dijo que hay advertencias en el mundo hacia los acreedores de que «están tirando de la cuerda más de lo debido».

«Nosotros hicimos una oferta de buena fe y los acreedores la rechazaron, dijeron que era muy baja, nos explicaron los motivos y nosotros reconsideramos nuestra oferta y vamos a hacer una nueva contraoferta tratando de acercarnos», enfatizó el Presidente en declaraciones a Radio Con Vos.

Asimismo, enfatizó que «ha habido en el mundo muchas declaraciones que le advirtieron a los acreedores que están tirando de la cuerda más de lo debido» y expresó su confianza de que se pueda «llegar a un acuerdo».

En ese marco, el Presidente insistió en que no negociará un entendimiento que «sea un problema futuro para la Argentina» ni tampoco cerrará un acuerdo «que ponga en riesgo la vida de los argentinos».

«Lo que necesito es que la Argentina tenga una deuda que sea sostenible en el tiempo y que sea sustentable, y que el que me siga pueda cumplirla», insistió.

Fuentes del mercado especulan con que Argentina, que se encuentra en default técnico desde el 22 de mayo pasado, extenderá el plazo para alcanzar un acuerdo con los acreedores por al menos 10 días más, lo mínimo necesario para procesar y ejecutar el ingreso a la nueva propuesta, de llegar a alcanzarse un acuerdo.

El ministro Guzmán ya había anticipado la semana pasada que una vez realizada la enmienda el plazo para negociar el canje de la deuda, por casi 67.000 millones de dólares, debería volver a extenderse.

La presentación ante la SEC tendrá su espejo en un nuevo decreto que se publicará en el Boletín Oficial, con el que se oficializará formalmente la enmienda de la oferta argentina y de los nuevos plazos.

A partir de entonces la intención oficial es suscribir nuevos acuerdos de confidencialidad con los grupos de bonistas para dar lugar a una nueva ronda de negociaciones, en donde los acreedores tendrán la oportunidad de analizar la nueva propuesta en pos de alcanzar un acuerdo.

La oferta será modificada por el Gobierno en base a las recomendaciones que realizó el FMI el lunes de la semana pasada, organismo que respaldó la proposición argentina en la que consideró que había un pequeño margen para mejorarla, sin afectar los objetivos de sustentabilidad de la deuda.

En el Gobierno aseguran que es momento para una «propuesta definitiva», si bien podría tener alguna alteración mínima en base a la eventual sugerencia de acreedores, que tienen intereses muy diferentes entre sí y promueven cada uno distintos tipos de instrumentos y condiciones.

La última oferta del gobierno fue comenzar a pagar en 2022 -cuando inicialmente era en 2023-, y reducir la quita en intereses, entre otras cuestiones.

En el mercado valuaban esa oferta más cerca de 40 centavos por dólar, mientras que la propuesta de los acreedores rondaría los 50 centavos por dólar en los títulos emitidos entre 2005 y 2010.

Las especulaciones de los analistas son que, con todo, la nueva versión de la oferta que presentará el gobierno argentino no superará los 50 centavos por dólar.

“Hoy concluimos otra ronda de negociaciones bajo un acuerdo de confidencialidad. Las partes se siguen acercando, aunque sigue faltando una distancia importante por recorrer”, dijo Guzmán a través de un comunicado de prensa.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, señaló que el Gobierno trabaja en las “enmiendas finales de la oferta” que Argentina presentará a los acreedores, pero advirtió que “el margen que queda es escaso” respecto al reclamo de mejora formulado por los bonistas.

El ministro consideró que “es necesario poder recorrer esa distancia. No estaría bien apurarse para cerrar algo que no le sirva a Argentina. Necesitamos un acuerdo que cuide a Argentina. Eso es lo que me encomendó el Presidente (Alberto Fernández). Y nosotros actuamos de forma firme sobre la base de ese principio”.

El titular del Palacio de Hacienda también precisó que el equipo económico trabaja por estas horas “en las enmiendas finales de la oferta”.

«Tendremos en cuenta el comunicado que hizo el FMI esta mañana a la hora de decidir las enmiendas finales. El margen que queda para enmendar la oferta es escaso, el mismo FMI dijo que está ‘marginalmente debajo’ del límite que permitiría restaurar la sostenibilidad de la deuda, que es el mandato que también nos dio el Congreso de la Nación cuando se aprobó la ley de restauración de la sostenibilidad de la deuda pública bajo ley extranjera”, recalcó el ministro.

Señaló que una vez preparadas “las enmiendas finales, es probable que volvamos a entrar en negociaciones bajo acuerdos de confidencialidad para limar detalles que nos permitan maximizar la participación de los acreedores”.

“La extensión de hoy es simplemente por una razón técnica. Se extiende la oferta para tener unos días más para enmendarla. Y una vez que se enmiende, se volverá a extender la fecha de cierre de la oferta”, precisó Guzmán.

Además, sostuvo que “luego de enviar la oferta enmendada a la Comisión Nacional de Valores de Estados Unidos (SEC), se planteará una reestructuración de la deuda en dólares bajo ley local en términos equitativos”.

“Como siempre decimos, la deuda es política de Estado. Y más en general, tener las finanzas públicas saneadas debe ser política de Estado. El ordenamiento de las cuentas públicas es un proceso que Argentina debe recorrer. Finanzas públicas saneadas le dan a un país mayor capacidad para hacer políticas económicas para atender contingencias”, finalizó Guzmán.