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También las personas con enfermedades cardíacas: insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, reemplazo valvular, valvulopatías y cardiopatías congénitas; y quienes sufren diabetes.

El Ministerio de Salud incorporó a las personas con obesidad entre los grupos de riesgo frente al coronavirus, según se publicó hoy en el Boletín Oficial.

«Por la experiencia observada en otros países y la prevalencia de casos, la evidencia reconoció a la obesidad como un factor asociado a mayor riesgo de contraer la enfermedad y de sufrir evolución desfavorable de la misma”, consignó la Resolución 1541/2020 de la cartera sanitaria, publicada hoy.

En sus fundamentos, se explicó que la decisión se debe a que “existen múltiples mecanismos fisiopatológicos que explican esta predisposición, incluyendo presencia de un estado inflamatorio crónico, desregulación de la respuesta inmune, exceso de estrés oxidativo y producción aumentada crónica de leptina; y asimismo, el tejido adiposo podría sobreexpresar el receptor de la enzima convertidora de la angiotensina 2, implicado en la invasión intracelular del virus”.

En ese sentido, “corresponde sustituir el artículo 3° de la Resolución N° 627/2020, procediendo a incorporar las personas con obesidad dentro de los grupos de riesgo definidos en la referida Resolución, en el marco de lo dispuesto por el artículo 1° del Decreto N° 260/2020”.

De este modo, los actuales grupos de riesgo para la Covid-19 son las personas con enfermedades respiratorias crónicas: hernia diafragmática, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfisema congénito, displasia broncopulmonar, traqueostomizados crónicos, bronquiectasias, fibrosis quística y asma moderado o severo.

También las personas con enfermedades cardíacas: insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, reemplazo valvular, valvulopatías y cardiopatías congénitas; y quienes sufren diabetes.

Se suman a esa nómina las personas con insuficiencia renal crónica en diálisis o con expectativas de ingresar a diálisis, las que padecen inmunodeficiencias congénitas, como asplenia funcional o anatómica (incluida anemia drepanocítica) y desnutrición grave.

También, son considerados grupos de riesgo para el coronavirus quienes viven con VIH dependiendo del status, las personas con medicación inmunosupresora o corticoides en altas dosis, los pacientes oncológicos y trasplantados, y quienes padecen enfermedad oncohematológica hasta seis meses posteriores a la remisión completa.

La lista se completa con quienes tienen tumor de órgano sólido en tratamiento, trasplantados y personas con certificado único de discapacidad.

Diversos estudios demostraron que tener obesidad, esto es un índice de masa corporal igual o superior a 30, constituye un factor de riesgo para desarrollar formas graves de infección frente al coronavirus, incluso morir, en tanto que una reciente investigación arrojó que 6 de cada 10 personas obesas solo consideran que tienen sobrepeso.

«La obesidad es un factor de riesgo de mortalidad en pacientes con Covid-19, no solo cuando se analiza la variable en conjunto con otras que suelen asociarse a la mortalidad como la hipertensión o la diabetes, sino también cuando se analiza en forma desagregada, es decir, sola», indicó hoy a Télam la infectóloga Leda Guzzi.

Guzzi, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), sostuvo que «los pacientes obesos tienen una serie de problemas que afectan a su salud; en primer lugar hay que reconocer que se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que afecta en forma directa la inmunidad celular tanto innata como adaptativa».

«No sólo hay alteraciones en la células ‘natural killers’, que son los macrófagos y los neutrólifos, sino también en la capacidad de respuesta de los linfocitos y en la capacidad de generación de anticuerpos; esto lleva, por ejemplo, a que la eficacia de las vacunas en las poblaciones obesas suele ser inferior que en la población en general».

La infectóloga agregó que «sabemos también que las personas obesas tienen una alteración de la capacidad de respuesta citotóxica, que es también parte de la respuesta inmunológica y tiene un rol muy importante en control de las infecciones virales».

«Una de las condiciones fisiopatológicas que asocian este incremento en la severidad y en la mortalidad de las personas obesas frente a la Covid-19 es que tendrían una mayor densidad de receptores ACE2, que son los que permiten el ingreso del Sars-COV-2 a las células, en el tejido adiposo», detalló.

Según datos actuales del Ministerio de Salud, en Argentina la obesidad constituye la quinta co-morbilidad (7%) de las personas fallecidas, detrás de hipertensión (29%), diabetes (15%), y enfermedades neurólogicas previas e insuficiencia cardíaca (ambas el 9%); no obstante, el 34,47% de los pacientes con coroanavirus presentaron uno o más factores de riesgo.

Guzzi recordó que un análisis de datos publicado en la Revista Argentina de Salud Pública que estudiaba los primeros 160.000 casos, arrojó que entre los mayores de 60 años el principal factor de riesgo asociado a la mortalidad es la hipertensión. Sin embargo, en los menores de 60 el principal factor de riesgo fue la diabetes pero seguido muy cerca de la obesidad.

El índice de masa corporal (IMC) es el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros (kg/m2) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30.

Recientemente, el estudio ACTION IO, una investigación que relevó más de 14.500 personas con obesidad de 11 países presentado en el Congreso Europeo y Mundial sobre Obesidad (ECO-ICO), reportó que seis de cada diez personas que tienen obesidad grado 1 (IMC entre 30 y 34,9 kg/m2) sólo consideraron que tenían sobrepeso.

Lo mismo pensaba el 31% de quienes tenían obesidad grado 2 (IMC entre 35 y 39,9 kg/m2) y 1 de cada 4 (25%) de los que presentaban grado 3 (IMC de más de 40 kg/m2).

«Este error de percepción podría desalentar a que una persona con obesidad busque el apoyo que necesita para perder peso efectivamente o para tratar complicaciones ligadas a la enfermedad», sostuvo Susana Gutt, médica especialista en Nutrición y miembro titular de la Sociedad Argentina de Nutrición.

Juliana Mociulsky, médica endocrinóloga y jefa de la sección Nutrición del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) recordó al respecto que «el índice de obesidad se triplicó desde 1975 a nivel mundial».

Mociulsky señaló que «la reciente pandemia de Covid-19 nos mostró lo importante que es que entendamos a la obesidad como una enfermedad en toda la extensión de la palabra. Estos hallazgos destacan que sigue siendo subestimada con interpretaciones erróneas profundamente instaladas en la sociedad y en la comunidad médica».

«Ante el mayor impacto de la obesidad, y dado que la enfermedad es más difícil de tratar si comienza a edad temprana, tenemos que promover que los profesionales de la salud intervengan antes con tratamientos a la medida de las necesidades y conductas de cada paciente para lograr mejores resultados en personas que viven con obesidad», agregó Mociulsky.

Desde el comienzo de la pandemia, numerosos artículos científicos abordaron el impacto de la obesidad en pacientes con Covid-19. El más reciente, que se publicó ayer en la revista Jama Internal Medicine, señaló que «las personas con obesidad mórbida (IMC superior a 40) representaron un 41% de los pacientes que fueron intubados o que fallecieron».

El 26 de agosto, una revisión sistemática en la que se aplican técnicas estadísticas de resultados de diferentes estudios que fue publicada en la revista Obesity Reviews sobre la base de casi 400.000 pacientes, mostró que las personas con obesidad que contrajeron el Sars-CoV-2 tenían un 113% más de probabilidades de ser hospitalizados, 74% más de probabilidades de ser ingresadas en cuidados intensivos y 48% más de probabilidades de morir.

«Esto no quiere decir que todas las personas con obesidad tengan mala evolución si se infectan con coronavirus; en efecto todavía hay muchísimos estudios pendientes sobre factores genéticos, hormonales, ambientales y de la propia virulencia del virus que también inciden en la evolución de la enfermedad», concluyó Guzzi.

Se define como obesidad a una acumulación anormal de grasa corporal que puede producir otras enfermedades que son nocivas para el organismo. Es el paso inicial para otras patologías como hipertensión arterial, diabetes tipo 2, índices elevados de colesterol y triglicéridos, problemas osteoarticulares, riesgo de padecer cáncer, apnea del sueño y problema cardiovasculares

En la actualidad, esta situación se convirtió en una verdadera epidemia triplicando los valores que existían hasta los años 70. A nivel mundial, censos y cifras posteriores al año 2017, indican que al menos 1900 millones de adultos, así como 340 millones de niños y adolescentes padecen de obesidad.

En Argentina, la obesidad adquirióproporciones preocupantes; el 23% de los adultos y más del 10% de los niños son hoy obesos. Con un 9,9%, nuestro país tiene la segunda tasa más alta de sobrepeso en menores de cinco años de América Latina y el Caribe, según datos recientes de Unicef.

Como consecuencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y entidades asociadas afines, impulsan en la actualidad, un enérgico plan de concientización para reducir en 2025 los niveles de sobrepeso y obesidad a los ya existentes en 2010, y así disminuir, al menos, 25% las muertes por enfermedades no transmisibles, incluyendo las cardiovasculares, y las enfermedades asociadas a la obesidad severa. Esto contempla también el aumento de incidencia de cáncer en la población obesa con respecto a la no obesa.

La obesidad debe ser tratada como una enfermedad compleja y multifactorial. La Asociación Argentina de Cirugía resalta la importancia de llevar a cabo intervenciones tempranas en los niños, modificando sus hábitos de alimentación y sus patrones de actividad física.

Es preciso disminuir la exposición de los niños y adolescentes a la comida ultraprocesada, con exceso de azúcares, sal y grasas,fomentar el consumo de frutas y verduras, además del ejercicio diario, para evitar tanto el sobrepeso como así también la obesidad, según explica Alejandro Menant, médico cirujano (MN 108434), miembro de la Comisión de Cirugía Bariátrica y Metabólica de la Asociación Argentina de Cirugía (MAAC).

¿Cómo se trata la obesidad?

El mejor abordaje terapéutico para un paciente con sobrepeso y obesidad, es iniciar y no dejar de concurrir a una terapéutica multimodal con equipos de profesionales certificados, y específicamente capacitados para el manejo de este tipo de patología.

El grupo de profesionales en general está compuesto por: nutricionistas, psicólogos, psiquiatras, médicos clínicos, endocrinólogos, pediatras, diabetólogos, neumonólogos, gastroenterólogos, deportólogos, profesores de educación física y cirujanos bariátricos.
Cabe desatacar que la Cirugía Bariátrica y Metabólica es el tratamiento más eficaz y seguro para la obesidad clínicamente grave, con evidencia que demuestra reducción de la mortalidad y mejoría en la expectativa de vida y la calidad de vida de los pacientes.

En la actualidad, las técnicas más frecuentes son el by pass gástrico y la manga gástrica, consiguiendo una tasa de éxito a largo plazo superior al 70% comparada con el 3% que arrojan otros tratamientos médicos convencionales. Para poder realizarse esta cirugía es necesario tener un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 40 (obesos mórbidos) o de entre 35 y 40 (obesos “severos”) con una o dos enfermedades asociadas.

Sugerencias y recomendaciones

En nuestro país existen un número importante de equipos quirúrgicos/multidisciplinarios certificados, a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional.

La mejor opción para un paciente adulto o pediátrico, con sobrepeso, obesidad, diabetes o enfermedades metabólicas relacionadas a éstas, es consultar, buscar opciones y estrategias terapéuticas tendientes a cambios de hábitos de vida saludable, dieta sana, actividad física y la contención y el acompañamiento de los profesionales idóneos en esta materia, según difunde la agencia de prensa Verbum, mediante el doctor Menant.

Se trata de cambiar hábitos y costumbres poco saludables en la alimentación y el sedentarismo. Por eso, es recomendable que los pacientes con estas características consulten y pidan información a su profesional de confianza, de este modo una decisión oportuna y a tiempo podrá lograr una mejor calidad de vida.

En la semana en que se presentaron los resultados de la encuesta nacional de factores de riesgo, que arrojó un aumento en las cifras sobrepeso y diabetes, fue anunciado el nuevo listado de precios cuidados, con escasez de alimentos saludables. «El único vegetal es una lata de jardinera», reprochó una especialista.

Seis marcas de arroz, tres diferentes de harinas, cuatro rebozadores, postrecitos de dulce de leche y chocolate, galletitas dulces, vinos y cervezas. La enumeración bien podría corresponder a las categorías de alimentos que a toda persona que se precie de cuidar su salud le convendría evitar, o bien limitar su consumo. Pero no. Son algunos de los que incluyó el Gobierno entre los 64 «productos esenciales» que presentó ayer y cuyos precios permanecerán congelados durante los próximos seis meses.

Casi ninguna fuente de proteína de alto valor biológico a excepción de la leche. Ni un queso. Ningún corte de carne. Tampoco pollo ni pescado -o al menos una lata de atún-. Menos aún huevos. ¿Frutas? Cero. Por toda verdura aparece entre las conservas una lata de jardinera.

A dos días de que se dieran a conocer los resultados de la cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que arrojó que el 61,6% de los argentinos tiene exceso de peso (en una proporción de 36,2% de personas con sobrepeso y 25,4% con obesidad) y marcó el aumento de la diabetes, entre otras patologías responsables de la mayoría de las enfermedades no transmisibles, el listado de productos que el Gobierno decidió incluir en los nuevos «precios cuidados» poca correlación parece tener con la necesidad de alimentación saludable de una población en la que la epidemia de obesidad no deja de crecer.

Los datos presentados el lunes por la Secretaría de Gobierno de Salud y el INDEC confirmaron el avance de la epidemia, si se considera que la obesidad alcanza hoy a un cuarto de la población y aumentó desde 2005 casi 11 puntos porcentuales.

En este contexto, el Gobierno presentó ayer los nuevos «productos esenciales» que formarán parte del programa de Precios Cuidados, entre los que -paradójicamente- no aparece casi ninguno de los recomendados por los especialistas para una alimentación saludable.

«En principio no sólo habría que regirse por los resultados de la última encuesta de factores de riesgo; lo primero que hay que hacer es alinear los precios cuidados a las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) que revisa y recomienda la Secretaría de Salud y que apuntan a generar comportamientos alimentarios y nutricionales más equitativos y saludables por parte de la población». La médica especialista en Nutrición Mónica Katz (MN 60164) resaltó en diálogo con Infobae que «las GAPA sugieren la proporción de alimentos que hay que comer y debieran ser tenidas en cuenta al momento de determinar los precios cuidados».

En tanto la médica especialista en Nutrición Virginia Busnelli (MN 110351) consideró que se trata de «un error descomunal que los precios cuidados de los alimentos que deben ser esenciales, justo en el contexto de que dieron a conocer los resultados de nuestra cuarta encuesta de factores de riesgo, incluyan principalmente productos con preponderancia de carbohidratos y almidones».

«Me parece una locura que esté incluido el alcohol y lamento que no haya más disponibilidad de lácteos de características descremadas, que no haya frutas frescas, frutas secas, verduras, legumbres y granos que deberían estar a un precio accesible y al alcance de la mayoría de la población», analizó Busnelli, quien también criticó que falte en el listado carne, pollo y pescado.

Katz señaló que, además, «se debieran haber tenido en cuenta los factores de riesgo que predominan en el país y que en relación a la alimentación, algo sobre lo que alertó la cuarta encuesta es el predominante bajo consumo de frutas y verduras, categoría de alimentos que no existe en los precios cuidados».

«Agregaría a esa lista al menos algún pescado bueno, que según un trabajo publicado en The Lancet y patrocinado por la Fundación Bill Gates es un alimento que se debe incluir en la dieta cotidiana para bajar mortalidad, al igual que frutas, verduras, nueces, semillas y cereales de grano entero -señaló Katz-. Con la inclusión de esos productos en los precios cuidados no sólo se lograría que la gente coma, si no que coma bien. En esta lista el único vegetal es una lata de jardinera».

 

Infobae

La población argentina con exceso de peso subió de 49% a 61,6% entre el 2005 y el 2018, según los resultados preliminares de la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) publicada en la tarde del lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec).

«Seis de cada 10 adultos presentaron exceso de peso (sobrepeso + obesidad). Se evidenció un aumento sostenido desde la primera edición de la encuesta en 2005 y un aumento significativo respecto de la ENFR 2013», explicó el estudio, y advirtió que se registró obesidad en un cuarto de la población.

La cuarta edición de la encuesta (las anteriores datan de 2005, 2009 y 2013) se desarrolló entre septiembre y diciembre de 2018, en el marco de un plan de acción conjunto entre el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, el Indec y las direcciones provinciales de Estadística (DPE).

El diseño muestral de la ENFR fue probabilístico y multietápico, y permitió obtener información representativa a nivel nacional y provincial de la población de 18 años en adelante. En total, se relevaron 49.170 viviendas ubicadas en todas las jurisdicciones del país.

Esta edición presenta, por primera vez, los resultados de mediciones físicas (presión arterial, peso, talla y perímetro de cintura) y bioquímicas (glucemia capilar y colesterol total) a una submuestra de personas en todo el país, siguiendo el diseño estandarizado STEPS que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según el reporte, la prevalencia de la actividad física baja «aumentó significativamente» y alcanza a 6 de cada 10 individuos.

En otro orden, el uso de sal y el consumo diario de frutas y verduras no reflejó cambios respecto a la edición anterior. Solo el 6% de la población cumple con el consumo de al menos 5 porciones diarias de frutas o verduras.

«La prevalencia de consumo de tabaco continúa con su tendencia descendente desde 2005, y se evidencia 25% de reducción desde entonces», precisó la encuesta, y aseguró que el tabaquismo alcanza al 22,2% de la población.

Por primera vez se relevó la prevalencia de consumo de cigarrillo electrónico: el 1,1% de la población manifestó emplearlo.

La prevalencia reportada de presión arterial elevada entre quienes se controlaron alguna vez se mantuvo estable, al igual que la prevalencia de colesterol elevado por autorreporte (34,6% y 28,9%, respectivamente), informó el estudio.

El indicador de glucemia elevada o diabetes autorreportado «evidenció un aumento significativo» respecto de la ENFR 2013, y alcanza al 12,7% de la población, se precisó.

En temas como seguridad vial, se evidenció un aumento en la toma de conciencia sobre los elementos de seguridad, pero todavía quedan remanentes sobre el consumo de alcohol al volante y el uso del casco en las bicicletas.

«El 15,2% de las personas declaró haber conducido un auto, moto o bicicleta habiendo bebido alcohol en los últimos 30 días, lo cual representó un aumento significativo respecto de la 3° edición», aclaró la encuesta.

Por otra parte, se evidenció un «incremento estadísticamente significativo» entre quienes reportaron usar siempre cinturón de seguridad (entre quienes viajaron en auto) respecto de la edición 2013, mientras que desde 2005 este indicador aumentó 54%.

Con respecto al uso de casco entre quienes viajaron en moto, se registró un aumento con relación a la edición anterior de la ENFR. Entre quienes prefieren la bicicleta, el empleo de casco se mantuvo estable: 1 de cada 10 personas declaró utilizarlo siempre.

El acto de presentación fue encabezado por el director del INDEC, Jorge Todesca, y el secretario de Gobierno de Salud, Adolfo Rubinstein, en la sala Ramón Carrillo del Ministerio de Salud y Desarrollo Social.

 

 

 

Ambito

Arya Permana, fanático del Liverpool de Inglaterra, llegó a pesar 200 kilos. Tras perder mucho peso, su sueño es dedicarse a practicar fútbol.

La agencia Caters News ha recogido imágenes de la transformación experimentada por el menor indonesio que hasta hace poco era conocido como el ‘niño más obeso del mundo’, quien ha perdido casi la mitad de su peso corporal y ahora, con 12 años, sueña con convertirse en futbolista profesional.

En el 2016, Arya Permana pesaba unos 200 kilogramos, pero desde el año pasado ha ido bajando de peso hasta llegar a los 100 kilogramos actuales, pero su objetivo es perder unos 40 más.

A partir de los dos años de edad, Arya empezó a acumular masa corporal a una velocidad anormal, y los médicos que lo chequearon no encontraron las causas. La dieta del niño se había convertido en un gran problema para sus padres, quienes agotaron todos sus ahorros en alimentarlo.

A los 9 años, Arya era tan obeso que no podía caminar y tuvo que dejar la escuela. Desesperados viendo cómo sufría su hijo, los padres decidieron tomar medidas radicales. Se le aplicó una dieta estricta limitada en azúcar y carbohidratos, tenía que ejercitarse y pasó por una cirugía de banda gástrica.

El menor ahora camina 5 kilómetros todos los días y juega al bádminton con sus amigos, aunque su deporte favorito es el fútbol y es hincha del Liverpool F.C. inglés. Próximamente Arya volverá a la escuela.

 

Cronica

Una caminata tendiente a concientizar sobre la obesidad se realizará este domingo en Trelew con el apoyo de la Dirección de Salud de la Municipalidad. La actividad es organizada por el grupo ALCO de nuestra ciudad, (Asociación de Lucha Contra la Obesidad), y tendrá lugar en Reserva Natural Cacique Chiquichano a partir de las 10 de la mañana.

El grupo ALCO Trelew funciona desde hace 38 años haciendo hincapié en tres pilares fundamentales que son: “la actividad física, la alimentación y la salud emocional” según explicó Manuel Subires, uno de los representantes de la entidad en la ciudad. Actualmente las reuniones se realizan todos los sábados de 15 a 17 horas en la Escuela N°751, ubicada en Ramón y Cajal 350.

Por su parte, Norma Falcón explicó que la actividad busca concientizar a la población “acerca de la obesidad como una enfermedad crónica que puede controlarse” y recordó que la caminata se realiza en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Obesidad, que se celebra todos los 12 de noviembre.

“En este tiempo nuestra población está viviendo una epidemia de obesidad y uno de los factores es la falta de actividad física, sumado a la mala alimentación y la tecnología que hizo perder incluso la interacción entre padres e hijos, a través de los nuevos dispositivos como tablets, celulares y otras pantallas”, indicó Falcón.

Impronta de la gestión

Por su parte, Martín Pelliciuoli, Director de Salud de la Municipalidad de Trelew, aseguró que el apoyo municipal a este tipo de actividades es una de las improntas de la gestión del intendente Adrián Maderna, que “nos pide que tratemos de estar en contacto con las instituciones y las ONGs que apoyan todo lo que tiene que ver con la prevención y promoción de la salud”.

“Este es un tema muy serio, no sólo en los adultos sino también en los niños, la idea es poder concientizar a la gente de que es un tema muy importante para la salud, que depende de la voluntad de las personas. Me parece un mensaje muy bueno que da la gente de ALCO que es un grupo muy humano, muy sensible y con mucha empatía hacia los demás”, indicó Pelliciuoli.

Los antiestéticos michelines dificultan la circulación y pueden poner en peligro el corazón.

Si sudas la gota gorda y haces ejercicio en el gimnasio para decir adiós a las lorzas, te encantará saber que no solo vas camino de lucir una figura más esbelta: eliminarlas también suma años de vida. Para empezar, por cada diez centímetros de cintura que reduzcas disminuirá en un 29 % el peligro de que tu corazón falle, según se podía leer a principios de 2016 en la revista Circulation. Esto se debe a que esos antiestéticos flotadores de grasa empeoran la función de nuestros vasos sanguíneos y dificultan la expansión de las arterias.

Por otra parte, no debes obviar que, según una investigación del Hospital General de Massachusetts, estas redondeces favorecen el deterioro óseo y la osteoporosis, tanto en mujeres como en hombres. Ni que trabajos recientes ligan la grasa abdominal al desarrollo de asma o depresión y a un riesgo 3,6 veces mayor de sufrir pérdida de memoria y demencia al envejecer.

Incluso si la báscula indica que el peso está dentro de lo que se considera normal, lucir michelines aumenta la tasa de mortalidad por cualquier causa, según demuestran estudios del Imperial College de Londres y de la Clínica Mayo, en Estados Unidos. Al fin y al cabo, no solo importa cuánto tejido adiposo almacenas, sino, sobre todo, dónde se ubican los indeseables depósitos. De ahí que los expertos recomienden que, además de pesarnos, echemos mano de la cinta métrica para determinar si llevamos a cuestas más grasa insana de la cuenta. Un dato: una cintura de más de cien centímetros en mujeres o de 120 cm en hombres duplica las probabilidades de fallecer prematuramente frente a tallas de 65 cm y 80 cm, respectivamente.

La pediatra del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, Mercedes García, informó que “Chubut se encuentra entre las cuatro provincias con mayor riesgo” por chicos mal nutridos. Explicó que actualmente “no hablamos de la desnutrición sino del sobrepeso y obesidad”.

“Antes uno veía en grandes cantidades desnutrición. Hoy el gran problema de la alimentación de los niños es éste, la obesidad”, comparó García.

Asimismo, dijo en ese marco que es “muy interesante” el proyecto de declaración de la emergencia alimentaria en Chubut.

García contó que “en 2014 la Organización Mundial de la Salud indicó que en los mayores de 28 años había prevalencia del 18% de obesidad a nivel mundial. En Argentina ya estábamos en un 26%. Uno de cada 10 niños menores de 5 años tiene sobrepeso. En Chubut estamos en un 14% dentro de las 4 provincias con mayor sobrepeso y obesidad. Eso habla de una mala nutrición”.

La pediatra añadió que la situación es preocupante y tiene que ver con “la falta de ingresos que hace que uno busque las opciones más baratas”. En este sentido, precisó que los chicos que tienen ese problema “son desnutridos farináceos (con una dieta basada en alto consumo de harinas) que uno ve como un chico gordito que parece saludable pero a la hora de hacer análisis tenemos índices de anemia mucho más altos de lo esperable. Eso habla de una mala nutrición. En vez de una dieta variada se va a alimentos que llenan, no tienen nutrientes para una buena alimentación y engordan muchísimo”.

Además, dijo que en Comodoro “no tenemos datos estadísticos” al respecto pero el número “debería ser mayor que las estadísticas que tenemos. En las estadísticas de 2005 arrojó estos datos. En Chubut se encuestó en Comodoro, Trelew, Madryn y Esquel. Para 2019 se propone otra vez volver a realizar esta encuesta a nivel nacional”.

La doctora Mercedes García mencionó qué consecuencias se dan sobre la salud en este sentido: “se sabe que los niños tienen las mismas patologías que un adulto con sobrepeso y obesidad. Estamos viendo diabetes tipo 2, que antes no se veía en niños; chicos con colesterol aumentado, niños hipertensos con el síndrome metabólico. Se ve en niños de 4 o 5 años, con lo cual el riesgo a futuro es muy alto de enfermedad cardiovascular, entre otras”.

Agregó que a este inconveniente se suma “el sedentarismo. En adolescentes se estima que 4 de cada 10 es obeso y el 81% es sedentario”.

Por último, resaltó que “se recomienda no más de 1 hora de pantallas” por día “y tienen más de 4 horas como mínimo”.

 

 

ADN Sur