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Se trata de dos mujeres que llegaron recientemente de Reino Unido. Sólo los ciudadanos neozelandeses y sus familias pueden entrar en el archipiélago.

Nueva Zelanda ya no está libre de coronavirus luego de que dos mujeres llegadas desde Londres para ver morir a su padre dieran positivo, informaron este martes las autoridades de Salud. Los nuevos casos desataron una carrera para testear a todos los posibles contactos de las dos mujeres, que fueron aisladas, dijo el Ministerio de Salud de ese país. Entre las personas que serán estudiadas se incluyen un miembro de la familia, personal del hotel donde están aisladas, personas y tripulantes que venían en el mismo vuelo, informó BBC.

Solo los ciudadanos neozelandeses y sus familias pueden entrar en el archipiélago, salvo en contadas excepciones, como personas que viajan por razones profesionales o humanitarias. Todo el que llega al territorio debe cumplir con una cuarentena de 14 días. En el archipiélago del Pacífico Sur, donde viven cinco millones de personas, se registraron 1.154 casos y 22 decesos.

La semana pasada, las autoridades anunciaron que ya no quedaban casos activos en el país y se retiraron todas las restricciones nacionales, como las medidas de distancia de seguridad y los límites a las concentraciones en la vía pública. El lunes, la primera ministra, Jacinta Ardern, explicó que no había declarado al país libre del virus porque “habrá nuevos casos en el futuro”. Nueva Zelanda registró 222 muertes por la Covid-19 y, hasta hoy, todas las otras 1.500 personas a las que se les detectó el virus se habían curado.

El Vaticano lo ha hecho después de que la última persona diagnosticada en las últimas semanas diera negativo en la prueba de Covid-19, según ha informado el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni.

Durante la pandemia, el Vaticano, que adoptó estrictas medidas de seguridad para garantizar y tutelar la salud de sus más de 5.000 trabajadores, ha confirmado 12 casos positivos de coronavirus, pero ningún fallecimiento.

«Hasta la fecha, no ha habido casos positivos de coronavirus entre los empleados de la Santa Sede y en el Estado de la Ciudad del Vaticano», ha asegurado Bruni.

Por su parte el Ministerio de Salud de Nueva Zelanda ha anunciado que no hay casos activos registrados, después de que la última paciente, una mujer de Auckland, no haya mostrado síntomas en las últimas 48 horas.

Desde mañana los ciudadanos pueden volver a sus trabajos y reanudar sus actividades cotidianas. La gestión de la primera ministra Jacinda Ardern ha sido alabada internacionalmente.

Nueva Zelanda regresará mañana a la práctica normalidad después de que la nación oceánica informara de que ya no tiene ningún infectado en su territorio, anunció este lunes su primera ministra, Jacinda Ardern.

El alta al último paciente que quedaba en aislamiento fue interpretado por el director general del ministerio de Salud, Ashely Bloomfield, como un éxito del que todo el país debería sentirse orgulloso.

«No tener casos activos por primera vez desde el 28 de febrero es sin duda un hito importante en nuestro camino pero, como hemos dicho anteriormente, será esencial mantener la vigilancia contra la Covid-19″, señaló en un comunicado.

El gobierno neozelandés anunció hoy la relajación de medidas al nivel más bajo, lo que en la práctica implica que los ciudadanos pueden retornar a sus puestos de trabajo y reanudar sus actividades cotidianas.

«Hoy, 75 días después (de declarar el máximo nivel de alerta), estamos listos» para la vuelta a la normalidad, declaró Ardern, cuya gestión de la pandemia ha sido alabada internacionalmente.

Nueva Zelanda, que hasta la fecha ha confirmado 1.154 infectados, incluidos 22 fallecidos, entró en «emergencia nacional» el 25 de marzo con tan solo 50 contagiados.

Las medidas de restricción, unas de las más estrictas implementadas en el mundo, han permitido al país controlar la propagación del virus y las autoridades sanitarias neozelandesas esperan declararlo erradicado de su territorio el próximo 15 de junio.

«No somos inmunes a lo que pasa en el resto del mundo, pero a diferencia del resto del mundo no solo hemos protegido la salud de los neozelandeses sino que comenzamos con nuestra recuperación económica», recalcó Ardern.

No obstante, Nueva Zelanda mantendrá cerradas las fronteras, aunque estudia poner en marcha una «burbuja» aérea con Australia, si bien eso no tiene fecha. «Nadie quiere poner en peligro los logros de los neozelandeses», afirmó Ardern al evitar establecer un hipotético calendario.

Uno de los aspectos clave de esta «nueva normalidad» es el uso de un código QR que hay que escanear con el teléfono móvil a la entrada y salida de los negocios y permite a las autoridades un rápido rastreo si surge un nuevo brote.

El país oceánico lleva más de 17 días sin detectar ningún nuevo caso del coronavirus y este lunes sus autoridades sanitarias anunciaron el resultado negativo en las pruebas de la Covid-19 del único caso que quedaba.

Nueva Zelanda prevé haber eliminado dentro de sus fronteras el virus para el 15 de junio, cuando se cumplan 28 días desde que se dio el alta al último caso de «infección local por fuente desconocida».

La acumulación de contagios del nuevo coronavirus no ha sido muy diferente en Nueva Zelanda, donde desde finales de marzo han sufrido un aumento pronunciado.

Lo que ha resultado sorprendente es la ralentización en la aparición de nuevos pacientes con la enfermedad (covid-19) y sobre todo el número de fallecimientos desde que inició la pandemia: solo uno.

Una explicación puede estar en que el gobierno liderado por la primera ministra Jacinda Ardern ha tomado decisiones más agresivas que otros países desarrollados, como el confinamiento para toda su población durante un mes y el cierre total de fronteras.

Pero como los expertos señalan, las medidas se tomaron desde una etapa temprana, siguiendo la estrategia de «eliminación» de la enfermedad, en lugar de la «mitigación» que se aplica en muchas otros países.

Lo que viene a ser destruir la curva y no solo aplanarla.

La acumulación de contagios del nuevo coronavirus no ha sido muy diferente en Nueva Zelanda, donde desde finales de marzo han sufrido un aumento pronunciado.

Lo que ha resultado sorprendente es la ralentización en la aparición de nuevos pacientes con la enfermedad (covid-19) y sobre todo el número de fallecimientos desde que inició la pandemia: solo uno.

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Una explicación puede estar en que el gobierno liderado por la primera ministra Jacinda Ardern ha tomado decisiones más agresivas que otros países desarrollados, como el confinamiento para toda su población durante un mes y el cierre total de fronteras.

Pero como los expertos señalan, las medidas se tomaron desde una etapa temprana, siguiendo la estrategia de «eliminación» de la enfermedad, en lugar de la «mitigación» que se aplica en muchas otros países. Lo que viene a ser destruir la curva y no solo aplanarla.

Además de la recuperación de casi 300 pacientes y solo un fallecimiento, lo que genera esperanzas de que la estrategia de «eliminación» esté funcionando es la disminución en la aparición de nuevos casos.

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De 76 nuevos contagios registrados el 2 de abril ha disminuido constantemente hasta los 23 este jueves. Además, en las 24 horas anteriores se reportó que 65 personas se recuperaron de la enfermedad.

Los restos de un loro gigante que medía cerca un metro, pesaba hasta 7 kilos y vivió hace 19 millones de años fueron descubiertos en Nueva Zelanda, según un estudio de un equipo internacional de paleontólogos, que lo bautizaron como Hércules.

«Creemos que era incapaz de volar», explicó este miércoles a la AFP Paul Scofield, el curador jefe del Museo de Canterbury.

El estudio fue publicado en la revista Biology Letters de la Royal Society.

Los científicos se basaron en el estudio de los huesos de una pata, encontrados en 2008. En ese entonces, nadie sabía mucho qué significaba ese hallazgo, que quedó 11 años en una estantería hasta que se interesaron en investigarlos este año.

«La idea de que se tratara de un loro gigante no se nos había ocurrido. Pensábamos que era una especie de águila hasta que lo examinamos de nuevo», señaló Scofield.

«Hércules, el loro más grande conocido, tenía sin duda un pico enorme que podía abrir en dos todo lo que quería, y pudo haber comido algo más que lo habitual, incluso otros loros», explicó Mike Archer, de Centro de Investigaciones de Paleontología de la universidad de Nueva Gales del Sur.

El pájaro era casi dos veces más grande que el kakapo, una especie en peligro de extinción que hasta ahora era el loro más grande conocido.

Los restos del loro gigante fueron descubiertos fosilizados cerca de Saint Bathans en el centro de la Isla Sur de Nueva Zalanda, una zona de excavaciones rica en fósiles del Mioceno, una era que remonta a entre 5 y 23 millones de años.

Nueva Zelanda es conocida por sus aves no voladoras de grandes dimensiones.

«Pero hasta ahora, nadie había descubierto el rastro de un loro gigante desaparecido, en ningún lado», señaló Trevor Worthy, profesor asociado de la Universidad Flinders (Australia).

«Hemos buscado en estos depósitos fósiles desde hace 20 años y cada año nos revela nuevos pájaros u otros animales. Sin duda hay más especies inesperadas por descubrir», agregó.

El año pasado, los científicos descubrieron los restos fosilizados de un murciélago que vivía hace entre 16 y 19 millones de años. Tenía tres veces el tamaño de un murciélago contemporáneo, pesaba 40 gramos, volaba pero también caminaba a cuatro patas.

El autor del atentado supremacista del mes pasado contra dos mezquitas de Nueva Zelanda fue imputado hoy con 50 cargos de asesinato -uno por cada víctima mortal- y otros 39 de tentativa de asesinato, un día antes de que comparezca ante un tribunal.

Las acusaciones contra el australiano Brenton Tarrant fueron anunciadas por la policía neozelandesa, que en su cuenta de Twitter escribió que «otros cargos aún están bajo consideración» sin dar más detalles «debido a que el caso está en los tribunales».

Tarrant, de 28 años, comparecerá por videoconferencia desde la prisión ante el Tribunal Superior de Christchurch, ciudad de la Isla Sur neozelandesa donde cometió la masacre el pasado 15 de marzo.

El acusado asaltó las mezquitas de Al Noor y Linwood de esta ciudad y disparó a quemarropa con armas automáticas a los feligreses que realizaban la tradicional oración de los viernes mientras lo retransmitía en directo a través de Facebook.

En la vista se abordarán asuntos administrativos y de procedimiento entre el juez Cameron Mander, los abogados, el acusado, el personal de seguridad y los agentes de la policía a cargo del caso.

El magistrado adelantó que considera que la sesión será «relativamente corta» porque principalmente se referirá a la representación legal de Tarrant, quien en esta ocasión no estará obligado a declararse inocente o culpable de los cargos que se le imputan.

La Fiscalía buscaría procesarlo bajo la Ley de Supresión Terrorista, introducida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, según informó el diario New Zealand Herald, pero para ello necesitará el consentimiento de la Abogacía del Estado.

Tarrant comparecerá por segunda vez ante un juez después de que el día siguiente de la masacre fuera llevado al tribunal de distrito de Christchurch, donde fue imputado con un cargo de asesinato.

En esa vista, el acusado despidió al abogado de oficio que se le había asignado y declaró su intención de defenderse por su cuenta.

Ese letrado, Richard Peters, aseguró que Tarrant no mostró ningún tipo de arrepentimiento y que no le pareció que fuera mentalmente inestable más allá de expresar su ideario extremista que, según apuntó, el acusado podría buscar difundir utilizando el juicio como altavoz.

Tarrant, quien tiene entre sus referentes al noruego Anders Breivik, el extremista de ultraderecha que mató en su país a 77 personas en 2011 y que desafió al tribunal haciendo saludos nazi, se encuentra confinado en una celda solitaria en el ala de alta seguridad de la prisión de Paremoremo, en Auckland.

Una fuente de los servicios penitenciarios manifestó al portal de noticias Stuff que Tarrant, a quien la primera ministra Jacinda Ardern se niega a llamar por su nombre para no darle notoriedad, se ha quejado de que se le deniega el acceso a visitas y a llamadas telefónicas,

Tras el ataque, Nueva Zelanda planteó una reforma de la ley de armas para evitar que se repita una nueva masacre, así como medidas contra las difusión de mensajes de odio en las redes sociales.
La Voz

Nueva Zelanda vive este viernes su «día más sombrío» tras los ataques contra dos mezquitas en Chrischurch en los que han muerto al menos 49 personas y por los que ha sido acusado un sospechoso, al parecer un supremacista blanco de origen australiano.

«Está claro que esto solo puede ser descrito como un ataque terrorista. Por lo que sabemos, parece haber sido bien planeado», ha dicho la primera ministra, Jacinda Ardern, en una comparecencia transmitida en directo desde Wellington, en la que ha expresado «la condena más fuerte posible contra la ideología» de los responsables.

En los ataques, que se han producido a plena luz del día y en momentos en que los centenares de musulmanes realizaban la oración de los viernes, han muerto 41 personas en la mezquita de Al Noor, muy cerca del Jardín Botánico, y otras 7 en la mezquita de Linwood, a unos 6,5 kilómetros al este de la primera.

Otra persona ha muerto después en un hospital de la ciudad donde se atiende a unas 48 personas heridas de bala, entre ellos niños.

El ataque de Al Noor ha sido transmitido en vídeo durante 17 minutos por el atacante y en las imágenes se ve cómo el individuo recorre las habitaciones de la mezquita y dispara a bocajarro con armas semiautomáticas contra personas indefensas.

«Había un banco, puse la mitad de mi cuerpo debajo y mis piernas quedaron fuera, intentado que pareciera que no respiraba y él cambió los cargadores siete veces…. Se fue a los diferentes compartimentos y disparó por doquier», ha dicho Farid Ahmed a la prensa.

El equipo nacional de críquet de Bangladesh ha escapado ileso al tiroteo en una de las dos mezquitas porque «el ataque ocurrió antes de que llegaran al lugar», ha dicho a la agencia Efe el director ejecutivo de la Junta de Críquet de Bangladesh, Nizamuddin Chowdhury.

El agresor, que vestía ropa militar y habría publicado en las redes sociales un manifiesto con calificativos peyorativos contra los musulmanes, se cree que es Brenton Tarrant, un ciudadano australiano de 28 años de edad de la localidad de Grafton.

Pero el comisionado de la Policía neozelandesa, Mike Bush, se ha negado a identificar al atacante, al limitarse a decir que «tiene casi treinta años y comparecerá ante los tribunales mañana» para responder a cargos por asesinato por cada una de las víctimas.

Las autoridades no han dado información sobre el tiroteo en Linwood e incluso Bush, al ser preguntado si una persona es responsable de los dos ataques, se limitó a decir: «Una persona ha sido acusada y no sería apropiado dar detalles ahora».

Lo que sí se ha confirmado es la detención de cuatro personas armadas, tres de ellas presuntamente vinculadas al ataque, que incluye al australiano, y otra que fue puesta en libertad. Ninguna de estas personas estaba en la lista de sospechosos de Nueva Zelanda.

EFE

EFE

La Policía ha encontrado armas de fuego en las mezquitas y dos explosivos en dos vehículos vinculados a los ataques, uno de los cuales ha sido desactivado.

Tras los tiroteos, la apacible ciudad de Christchurch, que quedó devastada e 2011 por un poderoso terremoto que mató a 185 personas, quedó temporalmente bajo una orden de confinamiento, a la vez que se elevó la alerta de seguridad de baja a alta en todo el país.

Ahora ya «no hay otras amenazas desde que respondimos a estos incidentes», ha afirmado Bush por la noche, al referirse a estos ataques que se presumen motivados por ideas supremacistas blancas. La jefa del Ejecutvio dijo que su país fue blanco de estos ataques por sus valores de tolerancia, multiculturalidad y respeto hacia los demás.

Representamos la diversidad y la compasión, un hogar para aquellos que comparten nuestros valores, un refugio para aquellos que lo necesitan. Y esos valores no serán vapuleados por estos ataques

«Representamos la diversidad y la compasión, un hogar para aquellos que comparten nuestros valores, un refugio para aquellos que lo necesitan. Y esos valores no serán vapuleados por estos ataques. Somos una nación orgullosa de más de 200 orígenes étnicos y 160 lenguas», ha enfatizado la mandataria.

En medio del horror y las condenas internacionales, entre ellas las del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, Christchurch anochece de luto tras el «día más sombrío» desde 1943, cuando 48 japoneses murieron en un motín en un campo de prisioneros de guerra.

 

 

 

 

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