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El medicamento antiviral remdesivir tiene «poco o ningún efecto en la mortalidad de los pacientes hospitalizados» con covid-19. Así lo informó este jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y añadió que tampoco parece ayudar a los pacientes a recuperarse más rápido.

La OMS señaló que se trata de «evidencia concluyente» sobre el remdesivir, y los hallazgos son decepcionantes.

Hasta ahora, el remdesivir era el único medicamento que parecía tener efectos específicos para el coronavirus. Además, era la única medicina con una autorización de uso de emergencia específicamente para covid-19 de la Administración de Medicinas y Alimentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés).

Los resultados del estudio de la OMS no se han publicado en una revista médica revisada por pares. Pero la agencia los envió a un servidor de preimpresión.El estudio de la OMS evaluó el remdesivir y otros tres medicamentos: hidroxicloroquina, lopinavir/ritonavir e interferón. Ninguno de ellos ayudó a los pacientes a vivir por más tiempo o a reducir su estadía en el hospital.

El ensayo pudo generar evidencia concluyente sobre el impacto de los medicamentos en la mortalidad, la necesidad de respiración artificial y la duración de la estancia hospitalaria, según la oficina de prensa de la OMS.

«Para cada fármaco del estudio, el efecto sobre la mortalidad fue decepcionantemente poco prometedor», indicó la declaración de la OMS.

Antes del estudio de la OMS, una gran investigación controlada de remdesivir en EE.UU. encontró que el medicamento reduce el tiempo de recuperación en aproximadamente un tercio en adultos hospitalizados gravemente enfermos con covid-19, pero hace poco para ayudar a aquellos con casos más leves.

El fabricante de remdesivir, Gilead, no respondió de inmediato a la solicitud de CNN para comentar sobre el estudio de la OMS.

La causa por la que las infecciones por COVID-19 (SARS-CoV-2) tienden a ser más graves entre la personas más mayores y los hombres podría estar estrechamente relacionada con la respuesta de el organismo ante una infección. Aunque todavía se desconocen los mecanismos subyacentes al aumento de la mortalidad en estos dos grupos demográficos, un estudio publicado en la revista «PLOS Biology» por Nicole Lieberman y Alexander Greninger, de la Universidad de Washington (EE.UU.) sugiere que las diferentes respuestas inmunes al SARS-CoV-2 debido a la edad y el sexo pueden depender de la carga viral y del curso temporal de la infección.

Las manifestaciones clínicas de COVID-19 varían ampliamente entre diferentes poblaciones de pacientes, a pesar de la limitada diversidad genética del virus. Para comprender mejor los mecanismos que impulsan las diversas respuestas de los individuos infectados, los investigadores extrajeron y secuenciaron el ARN viral de hisopos recolectados de 430 casos positivos de COVID-19 y 54 controles negativos. Posteriormente, los científicos analizaron las respuestas inmunes y antivirales de los anfitriones según el estado de la infección, la carga viral, la edad y el sexo.

De esta forma encontraron que las respuestas de las células inmunitarias no se activaban hasta tres días después del inicio de la infección, y que la composición y función de las células inmunitarias fluctuaban en función de las cargas virales, de una manera que sugería una respuesta antiviral disfuncional en hombres y ancianos.

Aunque estos hallazgos tienen implicaciones importantes para el desarrollo de tratamientos inmunomoduladores para el SARS-CoV-2, los investigadores reconocen que se necesitan más estudios, debido a que se obtuvieron hisopos de la nasofaringe, que no es una ubicación anatómica sensible para examinar con precisión los marcadores de inflamación sistémica.

Sin embargo, tanto las personas mayores como los hombres han sufrido tasas de mortalidad más altas desde el inicio de la pandemia de SARS-CoV-2 y pueden indicar respuestas inmunitarias más débiles.

Según los autores, «en conjunto, nuestros datos demuestran que las respuestas del huésped al SARS-CoV-2 dependen de la carga viral y el tiempo de infección, con diferencias observadas debido a la edad y el sexo que pueden contribuir a la gravedad de la enfermedad».

 

Perú pasó a ser este miércoles el país con la mayor mortalidad del mundo por la COVID-19, después de que Bélgica corrigiera su cifra de fallecidos por el coronavirus y restara 121 decesos a su balance del impacto de la enfermedad.

La rectificación de las autoridades belgas hizo que Perú ostente ahora ese récord mundial, una marca que era cuestión de días que alcanzara, pues el brote está lejos de ser controlado y las muertes se suceden por centenares en el sexto país del mundo con más casos confirmados al acumular más de 607,000 contagios.

Los 28,000 fallecidos por el virus SARS-CoV-2 que registra Perú se traducen en una mortalidad de 85,8 muertes por cada 100,000 habitantes, resultado de dividir el número de decesos por su población nacional de 32,6 millones de habitantes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Por su parte, la nueva tasa de mortalidad del coronavirus en Bélgica se situó en 85,5 muertos por cada 100,000 habitantes al reportar ahora 9,878 occisos entre una población de algo más de 11,5 millones de habitantes.

El Gobierno belga hizo esta corrección a la baja de su recuento de fallecidos por coronavirus después de que en un inicio considerara dentro de las cifras oficiales de la pandemia los casos sospechosos.

La rectificación fue anunciada este miércoles después de revisar detalladamente una serie de decesos en residencias de ancianos que habían sido contabilizadas dos veces o cuyas causas de muerte no cuadraban con la sintomatología producida por el coronavirus.

MUERTES BAJO SOSPECHA

Esto contrasta con el caso de Perú, donde todavía existen miles de muertes sospechosas de coronavirus que no están incluidas en los reportes del Gobierno.

En total son más de 65,000 los fallecidos en exceso registrados desde el inicio de la pandemia en comparación a años anteriores, pues, desde marzo, los fallecimientos a nivel nacional se han incrementado en un 120 % respecto a los dos años anteriores.

Las muertes sospechosas ascienden en Perú a 10,443, según el último reporte publicado el 18 de agosto por el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud.

NOVENO PAÍS CON MÁS FALLECIDOS

Sin contar esos casos sospechosos y solo con las muertes confirmadas tras haber dado positivo a pruebas de descarte, Perú es el noveno país del mundo en número de fallecidos.

Aunque Estados Unidos es el país con mayor número de occisos al registrar casi 180,000, su tasa de mortalidad es menor a la de Perú al tener 350 millones de habitantes y está en torno a los 54 fallecidos por cada 100,000 personas.

La misma situación ocurre en Brasil, segundo en la lista por cantidad de óbitos al sumar 116,000, pero entre una población de 210,1 millones de personas se traduce en 55 muertes por cada 100,000 habitantes.

MÉXICO DOBLA A PERÚ EN LETALIDAD

La letalidad del coronavirus en Perú se sitúa hasta ahora en el 4,8 %, lo que significa que cuatro de cada cien personas contagiadas por el virus SARS-CoV-2 fallecen, lejos de la tasa de México, que es del 10,8 %.

No obstante, la tasa de mortalidad de México es prácticamente casi la mitad que la de Perú al presentar 49 fallecidos por cada 100,000 habitantes.

Después de Perú y Bélgica, los siguientes países con las tasas de mortalidad más altas son el Reino Unido y España, con 62 y 61 fallecidos por cada 100,000 personas, respectivamente.

Durante el periodo de pandemia, el Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef) ha llegado a registrar picos de casi 700 fallecidos a nivel nacional por cualquier causa, pero estos valores están descendiendo desde hace dos semanas en una lenta disminución a valores previos a la pandemia que eran de unos 200 fenecidos al día.

Todavía no está del todo claro por qué en algunos casos el coronavirus infecta el organismo sin causar síntomas, mientras en otros casos es potencialmente mortal. Sin embargo, hay cada vez más evidencia que el nivel de inflamación es un factor importante para que la COVID-19, la enfermedad causada por el virus SARS-Cov-2, tenga un desenlace mortal, según una destacada científica británica.

Sheena Cruickshank, profesora de Ciencias Biomédicas en la Universidad de Manchester, explicó en un articulo en The Conversation que “está cada vez más claro” que en el caso de los grupos de riesgo, como las personas mayores o que padecen enfermedades como diabetes y obesidad, “la respuesta de su sistema inmunológico —la inflamación— es lo que explica por qué se enferman tanto”.

La especialista aclaró que muchos factores, como el acceso a la atención médica, la exposición ocupacional y riesgos ambientales como la contaminación, contribuyen a la gravedad de la enfermedad.

No obstante, en la mayor parte de los casos los pacientes que padecen formas graves de Covid-19 “experimentan daño pulmonar como resultado de una respuesta inmunitaria demasiado vigorosa, en la que el sistema inmunológico produce muchas citocinas”, las proteínas que le envían una señal al sistema inmunitario para que cumpla con su función y, por ejemplo, detenga la reproducción de un virus.

Cruickshank explicó que “algunas acciones de las citocinas, como ayudar a incorporar otras células inmunitarias para combatir una infección o mejorar la capacidad de estas células reclutadas para atravesar los vasos sanguíneos, pueden causar un daño real si no se controlan. Esto es exactamente lo que sucede en una tormenta de citocinas“.

En particular, los estudios han demostrado que las personas con diabetes y obesidad tienden a producir fuertes tormentas de citocinas, como resultado de los altos niveles de glucosa en el cuerpo. El mismo tipo de respuesta inflamatoria también se observa en algunas personas mayores.

“La inflamación se caracteriza por tener altos niveles de citocinas proinflamatorias”, escribió Cruikshank. “Está influenciada por una serie de factores, incluida la genética, el microbioma (las bacterias, los virus y otros microbios que viven dentro y sobre ti) y la obesidad”.

En el caso de las personas mayores, en particular, el problema es que tienen menos linfocitos, es decir las células que pueden atacar y destruir un virus.

“Todo esto significa que para algunas personas mayores, su sistema inmunológico no solo está mal equipado para combatir una infección, sino que también es más probable que provoque una respuesta inmunitaria dañina”, dijo Cruikshank.

Según Cruikshank, investigar la la respuesta inmune al  covid-19  será clave para desarrollar tratamientos específicos contra el virus.

“Cuanto más comprendamos sobre estas diferencias y vulnerabilidades, más podremos considerar la mejor forma de tratar a cada paciente”, concluyó. “Datos como estos también destacan la necesidad de considerar la variación en la función inmunológica e incluir a personas de diversos grupos demográficos en los ensayos de medicamentos y vacunas “.

Se han reportado al menos 1.809.109 casos de coronavirus en Estados Unidos y casi 106.000 personas muertas, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins.

Johns Hopkins registró 18.937 casos nuevos y 718 muertes adicionales este lunes.

Los totales incluyen casos de los 50 estados, la ciudad de Washington y otros territorios del país, así como casos repatriados.