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El médico de Trevelin, Rafael Dahbar, se refirió a la situación que atraviesa el sector de Salud local en el contexto de la pandemia, donde advirtió que “para atender bien a la gente tenemos que estar bien y nos deben dos meses de sueldo más aguinaldo”.

Desde su perspectiva “como ciudadano de la provincia antes que como médico”, el profesional también reconoció que “hubo muchos casos de corrupción” y se preguntó “cuántos sueldos” podrían haberse cubierto si dicho dinero no hubiera sido malversado.

Los trabajadores de salud del hospital cordillerano protagonizaron una protesta con la consigna: “Arcioni pagá los sueldos”, con expresiones de pulgares abajo en señal de reproche al gobierno.

“Nos deben dos sueldos y aguinaldo”

En este sentido, Dahbar remarcó que el mismo “está pasando un mal momento igual que toda la provincia, pero a mí me preocupan todos los empleados estatales, los docentes, policías, judiciales; todos tienen derecho a cobrar en tiempo y forma” y puntualizó que “en el caso de la salud, la situación es mala porque en plena pandemia tenemos personal comprometido y encima nos deben 2 meses de sueldo más aguinaldo”.

“No somos héroes”

“Muchas de las cosas que hay en el Hospital se deben a la gestión de la Dirección y a la Cooperadora”, apuntó el profesional sanitario, quien reconoció que “en este contexto se hace lo que se puede” y que “el personal de Salud tiene que estar sano, y no hay forma de estar sanos en estas circunstancias; no somos héroes, ‘superhombres’ o ‘supermujeres’, somos personas normales y tenemos gastos, tenemos que pagar luz, gas, alquiler; la vida real es esta, necesitamos cobrar y para eso trabajamos”.

“Hubo hechos gravísimos”

En relación a la falta de respuesta por parte de las autoridades provinciales, Dahbar reflexionó: “Creo que si hubiera una crisis en serio, si sucediera un terremoto o una catástrofe, estaríamos trabajando gratis si fuera necesario, incluso más horas. Es claramente sabido, y muchos se van a enojar, pero lo cierto es que ha habido hechos de corrupción gravísimos. Nosotros hemos tenido compañeros y una ex compañera nuestra que está involucrada en un hecho de corrupción, y de esos casos hay un montón”, expuso en relación a la ex ministra de Familia, Cecilia Torres Otarola, quien salió eyectada del gabinete de Mariano Arcioni cuando comenzaron a proliferar las investigaciones de la Justicia sobre su rol al frente de dicha cartera.

El dinero de la corrupción

El médico se preguntó “dónde está esa plata de toda esa gente, alguna incluso ya condenada, y de la corrupción; ¿cuántos sueldos habría ahí?” y advirtió que “es mentira que sacamos a la provincia adelante trabajando; acá si trabajamos el Gobierno se burla, tienen que hacerle paro o alguna medida para que tomen consciencia, no ‘siendo héroes’ y demás”.
Sobre el paro provincial de los días miércoles y jueves de esta semana, Dahbar garantizó que “las guardias mínimas estarán cubiertas” y anticipó que en Esquel “seguramente habrá una asamblea y posiblemente una movilización”.

“Hay que estar en condiciones para trabajar bien”

Por otra parte, el sanitarista de Trevelin planteó: “Antes que un empleado de Salud soy un ciudadano de la provincia, y como ciudadano que paga impuestos me gusta que funcione todo, hospitales y escuelas. Y me parece que falta un poco de apoyo y de reclamo, porque hace dos años que venimos peleando y no pasa nada. Lo digo a título personal. Uno tiene que estar en condiciones para trabajar bien”.

En el mismo sentido, Dahbar expuso que “generalmente, se ‘odia’ a los docentes porque hacen paro y nadie se fija que hace tres meses que no cobran; creo que la cuestión pasa por ahí”.

Jujuy es una de las provincias que peor la está pasando por el coronavirus. Luego de haber comenzado con un cuidadoso control de la pandemia, el distrito que conduce Gerardo Morales colapsó y el sistema sanitario está llegando a su tope.

Así lo hizo saber Sergio Barrera Ruiz, en médico de Jujuy que dio un duro relato de la situación.

«Hace dos semanas en el interior, llámese Libertador, que está totalmente colapsado, o en Perico, y ya ahora en la capital. El problema no es solo por las camas, quizá quede alguna disponible, el problema es la cantidad de colegas que están contagiados», reveló el profesional, que además es secretario adjunto de la Asociación de Médicos de la República Argentina (AMRA).

A su vez, contó que él cumple con su «noveno día de enfermedad» tras contagiarse en el frente de batalla y que «de 1.300 colegas quedamos 800 en pie».

«En el sistema público, por ejemplo, sólo hay en este momento 40 intensivistas trabajando para toda una provincia», señaló en diálogo con Canal Doce de Córdoba. Y agregó: «La situación ya no está al borde del colapso sino que ha colapsado. No sólo en cama de terapia sino en cama de cuidados intermedios. En algunas localidades ya no hay lugar para nadie más».

El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. quien se recuperó de coronavirus. (Captura)

La peor parte de su relato llegó cuando afirmó que ya llegaron al límite de tener que elegir a quién darle un respirador y a quién negárselo: «Llegamos al punto en que no queríamos estar que es el punto de comenzar a aplicar los códigos de bioética para decidir cuál paciente tiene más chance y por lo tanto darle un respirador y cuál no tiene chance de sobrevida por su condición crítica y no ir a un respirador».

Además, contó el «periplo» que enfrentan los médicos para poder conseguir una cama en la provincia: «El hospital nuestro no tiene las condiciones para contener a estos pacientes y ahí comienza el peregrinaje que hace no sólo el paciente sino los médicos en tratar de hablar y conseguir a un amigo en algún hospital de cabecera que te diga ‘mirá, no tengo una unidad pero probablemente en cuatro o cinco horas me desocupe un respirador y ahí ya hay un lugar para tu paciente’».

«Todos los colegas estamos implorando y rogando por una cama para un paciente nuestro», agregó Barrera Ruiz.

Por último, explicó que en San Salvador de Jujuy sólo “hay 100 camas de terapia intensiva» y que en plena curva de ascenso de contagios, la ciudad no está «al borde del abismo» sino que ya cayeron en él.»Y no tenemos con qué defendernos ya», concluyó.

Rubén Argemi, médico del plantel, confirmó este martes que dio positivo en coronavirus en los testeos que se le realizó el sábado pasado a todos los que están concentrados en la burbuja sanitaria del hotel Howard Johnson de Ezeiza, y afirmó que Carlos Tevez está muy bien de salud. Más temprano se había conocido que el mediocampista colombiano (foto) también se contagió y no pudo viajar a Portugal para sumarse a préstamo al Boavista.

«Soy uno de los positivos de Covid-19, no compartí mate con nadie y duermo solo», dijo el médico del plantel boquense en declaraciones a TyC Sports.

En cuanto a la situación de Carlos Tevez, quien ayer comentó que visitó distintas habitaciones del hotel para ver cómo estaban sus compañeros, el médico dijo: «Pido a los hinchas de Boca que se queden tranquilos, porque Tevez no va a tener ningún problema».

Este martes surgió el rumor, en fuentes cercanas al «Apache», que el ídolo de Boca habría dado positivo a principios de agosto, ya que tuvo a su padre internado con esa enfermedad, y que por eso ahora sería inmune al Covid-19.

La misma versión hace hincapié en que por eso Tevez habría tenido permiso de parte del cuerpo técnico para salir el sábado por la tarde pasado para ver a su padre, quien sigue internado.

Argemi también reconoció algunos descuidos por parte del cuerpo médico en los protocolos que se aplicaron en la burbuja sanitaria: «Fuimos permisivos en áreas de entrenamientos pero no en ámbitos sociales», explicó.

Por último, el médico habló de los pasos a seguir: «Vamos a realizarle a los jugadores un electro cardiograma para garantizarnos que el Covid-19 no haya dejado ninguna lesión cardíaca. Las informaciones científicas sobre el virus señalan que alguien que lo tuvo, tiene que tener diez días sin actividad física intensa. Si bien no estoy de acuerdo con eso, lo vamos a respetar».

El mediocampista colombiano Sebastián Pérez otro de los 19 casos que afectan al club de la Ribera en el rebrote de Covid-19.

El futbolista de 27 años se realizó el testeo correspondiente el viernes pasado y el domingo por la noche retiró sus cosas de la concentración porque este martes tenía que viajar a Lisboa, para firmar el contrato de 18 meses que lo unirá a préstamo al Boavista.

Ahora, el jugador tendrá que realizar el aislamiento obligatorio y este miércoles se hará un nuevo hisopado, para esperar el jueves el PCR correspondiente.

Ayer se conoció acerca de un brote de coronavirus en la concentración del plantel de Boca en un hotel de la zona de Canning, cercano al Centro de Entrenamientos que el club tiene en Ezeiza, por el cual según el cuerpo médico del club están afectadas 19 personas entre futbolistas, cuerpo técnico y empelados.

Rubén Argemi, médico del plantel xeneize, confirmó hoy que dio positivo en coronavirus en los testeos que se le realizó el sábado pasado a todos los que están concentrados en la burbuja sanitaria del hotel Howard Johnson de Ezeiza.

Rubén Argemi, médico del plantel de Boca Juniors, confirmó hoy que dio positivo en coronavirus en los testeos que se le realizó el sábado pasado a todos los que están concentrados en la burbuja sanitaria del hotel Howard Johnson de Ezeiza, y afirmó que Carlos Tevez está muy bien de salud.

«Soy uno de los positivos de Covid-19, no compartí mate con nadie y duermo solo», dijo el médico del plantel boquense en declaraciones a TyC Sports.

En cuanto a la situación de Carlos Tevez, quien ayer comentó que visitó distintas habitaciones del hotel para ver cómo estaban sus compañeros, el médico dijo: «Pido a los hinchas de Boca que se queden tranquilos, porque Tevez no va a tener ningún problema».

Hoy surgió el rumor, en fuentes cercanas al «Apache», que el ídolo de Boca habría dado positivo a principios de agosto, ya que tuvo a su padre internado con esa enfermedad, y que por eso ahora sería inmune al Covid-19.

La misma versión hace hincapié en que por eso Tevez habría tenido permiso de parte del cuerpo técnico para salir el sábado por la tarde pasado para ver a su padre, quien sigue internado.

Argemi también reconoció algunos descuidos por parte del cuerpo médico en los protocolos que se aplicaron en la burbuja sanitaria: «Fuimos permisivos en áreas de entrenamientos pero no en ámbitos sociales», explicó.

Por último, el médico habló de los pasos a seguir: «Vamos a realizarle a los jugadores un electro cardiograma para garantizarnos que el Covid-19 no haya dejado ninguna lesión cardíaca. Las informaciones científicas sobre el virus señalan que alguien que lo tuvo, tiene que tener diez días sin actividad física intensa. Si bien no estoy de acuerdo con eso, lo vamos a respetar».

Ayer se conoció acerca de un brote de coronavirus en la concentración del plantel de Boca en un hotel de la zona de Canning, cercano al Centro de Entrenamientos que el club tiene en Ezeiza, por el cual según el cuerpo médico del club están afectadas 19 personas entre futbolistas, cuerpo técnico y empelados.

El médico neurocirujano Lucas Augusto Pires se contagió de coronavirus trabajando en la primera línea de combate contra el coronavirus, en el Instituto de Saúde Bom Jesus, de la ciudad brasileña de Ivaiporã.

Por su profesión se encontraba muy expuesto ante la pandemia, que ha golpeado en Brasil más que en cualquier otro lugar del mundo salvo en los Estados Unidos. Hasta el momento en el país sudamericano se han registrado más de tres millones de contagios y 101.049 muertes.

Pires contrajo Covid-19, la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, y fue internado el 25 de julio, de acuerdo al periódico Estado de Minas. Pero el sábado debió ser llevado de urgencia a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Maringá, en el estado de Paraná.

Poco antes de partir hacia la UTI, el médico de 32 años y padre de dos niñas pequeñas dejó un conmovedor mensaje en redes sociales, asegurando que se había contagiando “haciendo lo que amaba”.

“Estoy yendo en este momento a la UTI, debido al empeoramiento de mi cuadro por Covid-19. Estaré incomunicado, pero desde ya agradezco a los amigos por sus oraciones. Me contagié haciendo lo que amo, cuidando de mis pacientes con amor y dedicación. Lo haría de nuevo. Se que mi Dios está sobre todas las cosas, que sus caminos y propósitos son siempre justos y perfectos y que al final todo contribuye en conjunto para el bien de aquellos que aman a Dios, de aquellos que son llamados según su propósito. Romanos 8:28. Amén”, expresó médico.

La salud de Pires siguió empeorando aún en UTI, y ese mismo sábado su cuerpo no pudo más.

En Paraná se han confirmado 88.978 casos de coronavirus y 2.319 muertes, de acuerdo a datos de la Secretaria de Salud del estado. Sólo en las últimas 24 horas se registraron 75 decesos y 1.063 contagios.

La muerte de Pires causó una gran conmoción entre sus colegas en el Instituto de Saúde Bom Jesus.

“Neurocirujano, el Dr. Lucas deja amigos y colegas y su paso por Ivaiporã, aunque acortado por la fatalidad, estará marcado por el ejemplo de gran dedicación profesional”, dijo el hospital en un comunicado oficial citado por la cadena G1.

“Egresado de la Universidad Federal de Paraná, era especialista en neurocirugía y trabajó en la región de Ivaiporã. Deja esposa, también médica y dos hijos”, indicó la nota publicada por el Consejo Regional de Medicina de Paraná.

Mientras que Valéria Cristina Scavasine, una de sus compañeras de la universidad, publicó en su cuenta de Facebook un emotivo mensaje dirigido a los hijos de Pires.

“Tu padre se fue hoy a otra dimensión, para estar más cerca de Dios. Deja el plan terrenal como un héroe. Nunca olvides eso: por amor a su profesión, perdió su propia vida cuidando otras vidas”, expresó.

En 2018 Pires había participado del equipo internacional y multidisciplinario que operó con éxito a las siamesas Maria Ysabelle e Maria Ysadora, que nacieron unidades en la cabeza. La compleja cirugía en cinco etapas fue realizada en San Pablo y resultó en un rotundo éxito.

Hernán Barreda Correia es un médico que día a día combate el coronavirus en el Hospital Güemes, el centro asistencial con mayor cantidad de pacientes infectados desde aquellos primeros días de otoño.

El médico comodorense, amante de la náutica y nieto de un conocido hombre de la ciudad, este joven de 31 años le pone el pecho al Covid, desde hace 134 días.

Día a día Hernán llega al “Piso 17” donde se encuentran internados los pacientes leves y moderados. Además, tres veces por semana – martes, jueves y sábado – juega de titular en la sala de emergencia; el espacio donde se termina decidiendo la severidad del paciente y su destino: la sala general del piso 17; la terapia intermedia, donde Hernán está los fines de semana o la terapia intensiva, donde juega el partido más difícil.

Al otro lado del teléfono a Hernán se lo escuchá entusiasmado, con ganas. Hace tres años que está en el Güemes donde realiza la residencia en clínica médica. Sin embargo, admite que se viene un momento complicado en la lucha contra el coronavirus.

“Estamos probablemente en el momento más álgido de la pandemia. Agosto va a ser el mes más complejo, pero espero que a partir de ahí empiecen a disminuir el número de casos. Estamos viendo que los casos son más y más complejos porque solamente estamos recibiendo los casos moderados y complejos, los otros realizan tratamiento ambulatorio”, explicó a ADNSUR.

UN HIJO DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Hernán nació en Comodoro Rivadavia, tiene 31 años y se fue a estudiar medicina a la Universidad de La Plata hace 13 años luego de haber cursado sus estudios en la Escuela 83 y el Colegio Biología Marina, al cual le agradece la formación “en el área biológica” que le sirvió para afrontar sus estudios universitarios.

Amante de la navegación y el mar, “es un hijo” del Náutico Comandante Espora, donde además de practicar diferentes disciplinas fue profesor.

En 2006 cuando terminó la secundaria decidió continuar sus estudios en La Plata, en Comodoro aún no estaba la carrera de Medicina que este año iba a dar sus primeros graduados, y hace tres inició la residencia en el Güemes, donde además hace emergencia, con el objetivo de avanzar en una jefatura en residencia en el corto plazo.

Hernán asegura que ser parte de los equipos médicos que luchan contra el coronavirus es “un desafío”, y explica la razón. “En lo personal siempre las situaciones de emergencia me gustaron. Navegué toda mi vida y creo que heredé un poco de mi actividad náutica la pasión por la adrenalina y la capacidad entrenada de tratar de estar con espaldas anchas ante posibles situaciones de catástrofe. Entonces, de manera personal lo tomo como un desafío y una oportunidad de aprendizaje. Por suerte pudimos conformar un buen equipo de trabajo. Tenemos mucha gente y muy bien dispuesta, y requirió transformar la incertidumbre inicial en medidas de trabajo concretas para que no se transforme todo esto en angustia sino en prepotencia de trabajo”, indicó.

“Prepotencia de laburo” es una frase que repite en más de una ocasión. Hernán es un apasionado por lo que hace y asegura que suma más de 300 horas de trabajo al mes, una locura que puede realizar gracias al apoyo de su compañera de vida, Florencia, otra comodorense con la que está hace 10 años.

El joven asegura que esa prepotencia de trabajo se la debe a su abuelo, Víctor Correia, el funebrero de la histórica cochería Jones, que cerró sus puertas en 2012 luego de 60 años de actividad ininterrumpida.

“Es un grande, le debo mucho de toda esta prepotencia de laburo, en prepararse frente a los momentos difíciles”, admite con orgullo el médico.

Paradojas del destino. Su abuelo durante toda su vida, con respeto y profesionalismo, se encargó del último adiós de la vida, y Hernán está terminando su formación para sostener la vida, el valor más preciado por todos.

“No es casualidad”, admite el joven médico. “Por circunstancias de la vida me crié cerca de mi abuelo. Pasé mucho tiempo de mi infancia y adolescencia con él y en la cochería. Creo que me empapé mucho de su forma de trabajar y en la forma de dar información a la gente en momentos difíciles, sin ninguna duda”, reconoce.

Esta vez es a Hernán es a quien le toca estar en el frente batalla y lejos de rezongar por la cantidad de horas de trabajo y el sacrificio que conlleva este momento, asegura que esta en el lugar correcto.

“Estoy en el lugar que tengo que estar y haciendo lo que hay que hacer. Estoy más que contento, no me arrepiento. Siempre dije que la medicina es estar, que cuando todos corren uno se queda en el lugar para ver que se necesita de asistencia”, sentencia el médico que quiere seguir aprendiendo, sin olvidarse del mar, su familia y la ciudad, con el deseo de devolverle algo de todo lo que le dio.

El Ministerio de Salud de Tucumán informó hoy que, gracias a la donación de plasma de un paciente recuperado de coronavirus de esa provincia, se logró mejorar «considerablemente» el estado de un médico salteño contagiado con Covid-19.

De acuerdo a la información oficial, la decisión se tomó luego de que el pasado 25 de junio, la ministra de Salud de Salta, Josefina Medrano, se comunicó con su par de Tucumán, Rossana Chahla, para pedirle el envío de plasma ya que esa provincia todavía no se realiza ese tipo de extracción.

El médico, de 43 años, cursaba un cuadro de «gravedad» complicado por «una neumonía que desmejoró su estado de salud», agregó el parte oficial.

Tucumán es la única provincia del norte del país que cuenta con un banco de plasma, y forma parte de un ensayo clínico a nivel nacional para evaluar la seguridad y la eficacia de la administración de plasma a enfermos con Covid-19, explicaron desde el área de Salud.

Chahla indicó que Tucumán creó el «banco de plasma que puede ser enviado a alguna provincia vecina que lo solicite, pero fundamentalmente para el abastecimiento de nuestros pacientes».

La ministra destacó la celeridad y predisposición del gobierno tucumano, lo que permitió mejorar la calidad de atención al paciente a través de «una acción solidaria y de equidad» y resaltó que «debemos colaborar entre todos como un sistema único de salud a nivel nacional».

Un informe oficial brindado hoy por el Ministerio de Salud provincial, de los 43 tucumanos recuperados de coronavirus, 31 accedieron a realizarse una extracción de sangre para estudiar si desarrollaron o no anticuerpos -defensas naturales del organismo- para la enfermedad.

«De esos 31 sólo 16 tenían anticuerpos, y los invitamos a que donen plasma de manera voluntaria», señaló la ministra Chahla, quien precisó que ya lo hicieron cinco pacientes y esta semana se sumarán otros.

El médico Ramiro Federico Bassi y el enfermero Patricio Walmsley, las dos víctimas fatales en la tragedia aérea de Esquel eran dos personas reconocidas en la aeroevacuación por sus colegas y por su entrega profesional.

“Padre, médico cardiólogo, aeroevacuador y buzo. Me gusta el tenis y viajar. Escucho a Bruce Springsteen y a Billy Joel», así se definía Ramiro Bassi, de 44 años, en su cuenta de Twitter.

Oriundo de Bahía Blanca, papá de Benjamín de 7 años, y fanático de Bruce Springsteen, vivía hace décadas en Bernal, provincia de Buenos Aires.

Cardiólogo de la Unidad Coronaria del Sanatorio Modelo de Quilmes y del Hospital Argerich. Graduado en Evacuación Aeromédica en el Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial, formaba parte de la empresa MD Fly, que brinda el servicio de Ambulancias Aéreas y Escolta Médica en el país desde 1995.

En estos tiempos de pandemia de coronavirus estaba ejerciendo más que nunca su profesión de aeroevacuador, y el viernes pasado tuiteó: «A la madrugada fuimos a Formosa en un vuelo sanitario. Trajimos una paciente de 1900 gramos con una cardiopatía congénita. Llegó sin complicaciones al Hospital Militar. Valió la pena trabajar un 1° de mayo».

El afecto, la tristeza y el reconocimiento de sus colegas, familiares y amigos se vio reflejado en numerosos mensajes en las redes sociales.
Enfermero apasionado
Además de Bassi, en el accidente murió el enfermero Patricio Walmsley, vivía en el Tigre, provincia de Buenos Aires, y como el médico fallecido era también un apasionado por su tarea.

Walmsley era enfermero aeroevacuador desde 2009. Con el pasar del tiempo se especializó en enfermería pediátrica. Entre 2013 y 2018 formó parte de las organizaciones Médicos Sin Fronteras y Save The Children, y trabajó en zonas como Haití, República Centroafricana, Níger y República Democrática del Congo.

En su Linkedin se definía como: «Enfermero universitario graduado en 2009 en la Universidad de Buenos Aires, amplia experiencia en traslado aéreo de mediana y alta complejidad, experiencia como enfermero laboral a cargo de grandes dotaciones».

También trabajó dos años como enfermero supervisor clínico de la Unidad de Salud de Emergencia de Save The Children en Reino Unido. Y pudiendo radicarse en Inglaterra, decidió regresar a la Argentina.

Hablaba inglés, francés y suajili, y su Facebook da cuenta de la variedad de destinos en los que trabajó. Hace cinco años estuvo en África para colaborar con la crisis humanitaria de la República Centroafricana.

Su trabajo como enfermero aeroevacuador era una pasión. En 2016 protagonizó una charla en la Ciudad Cultural Konex, donde expuso cómo fue su trabajo durante años en el Congo.

En las últimas semanas, ante la pandemia de coronavirus, su vocación de servicio lo llevó a sumarse como enfermero en el SAME. Sin embargo, mantenía su guardia con MD Fly y el martes por la tarde asumió la guardia para viajar a Esquel a asistir en el traslado de una pequeña niña de 3 años que debía viajar hacia Buenos Aires.

Fue Walmsley quien tomó el viaje entre los tres enfermeros posibles en ese momento.

Su última foto con vida la subió a su Whats-App minutos después de que despegara el avión Learjet 35. Dentro de la avioneta y con el barbijo puesto, en la foto aclaró: “Sanitario a Esquel”.

El director general de Defensa Civil de Chubut, José Mazzei, dijo, por Radio 3, que «más allá de la tragedia, que nos golpea a todos, no se pueden romper los protocolos», y agregó que «hay que hacerles los test tanto a los cuerpos de los fallecidos como a los dos sobrevivientes».

Por último, explicó que «una vez que se hagan los análisis de coronavirus, los médicos forenses quedarán habilitados para hacer las autopsias. Hoy hay una situación de salud pública que está por encima de cualquier otra situación», concluyó.

Lo hizo en declaraciones a la prensa el hermano del médico Federico Bassi, el profesional de la salud que falleció en Esquel en un siniestro con un avión sanitario ocurrido este martes.

El familiar, en diálogo con TN, subrayó que “era algo frecuente” que el profesional realizará estas tareas de traslado y que “había semanas en las que iba a tres o cuatro lugares”.

Sebastian Bassi contó que su hermano era cardiólogo y aeroevacuador y que este martes estaba “de guardia” por lo que se embarcó en el avión sanitario que trasladar a una nena desde la localidad cordillerana hacia la Capital Federal.

“No iba todos los días porque tampoco todos los días hay esos vuelos”, agregó, al tiempo que contó que “hablamos el 3 de mayo porque fue el cumpleaños de mi mamá, porque estamos todos separados en distintos lugares y después mandó un mensaje justo antes de salir diciendo que se iba a Esquel”.

El hermano del médico contó que Federico solía viajar “de un momento a otro, como de emergencia, a veces avisaba, con suerte, unas horas antes”.

Además, contó que el mensaje que transmitía su hermano en medio de la pandemia de Coronavirus “era que todo esto es para cuidarse y a mi abuela la llamaba todos los días para asegurarse que no saliera de la casa”.

“Estoy bastante shockeado, no duermo desde anoche que me enteré”, concluyó.

Vale recordar que además de Bassi, en el accidente perdió la vida el enfermero Patricio Walmsley y resultaron heridos el piloto del avión Mariano Latorre, de 44 años, y el copiloto que fue identificado como Martín Gamboa Copi, de 34.

Ambos permanecen internados en estado crítico en el hospital esquelense.

Gabriel Heras, médico especializado en medicina intensiva, plantea permitir a los familiares despedir a sus allegados dentro de la UCI con los debidos equipos de protección individual.

España ha registrado en la última jornada un descenso en el número de muertes diarias, 605, lo que eleva la cifra total a casi 16.000 fallecidos.

Entretanto, las pruebas rápidas a nivel masivo anunciadas por el Gobierno aún no han llegado a la mayoría del personal sanitario, que se encuentra en la primera línea de la lucha contra la enfermedad y sigue trabajando sin conocer su estado de salud.

Gabriel Heras, médico especializado en medicina intensiva, es uno de los miles de médicos contagiados por coronavirus. Actualmente, se encuentra recuperándose de la enfermedad y está deseando volver a trabajar para «entrar en la segunda parte del partido».

«Este partido va a tener prórroga»

«Parece que este partido va a tener prórroga», dice Heras en una entrevista a RT. Director del proyecto Humanizando los Cuidados Intensivos (HU-CI), Heras describe las últimas cinco semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) como «absolutamente extenuantes».

Este profesional trabaja en primer hospital afectado por coronavirus en la Comunidad de Madrid. «Se paró el hospital. No dejaban salir a nadie, ni por supuesto entrar a nadie tampoco. Teníamos que ver qué pacientes eran potencialmente infectados e incluso qué profesionales también», relata.

Por otro lado, Heras subraya que están «absolutamente» en contra de que los pacientes mueran en soledad, como está ocurriendo actualmente. Plantea un solución que a su juicio es «sencilla»: permitir a los familiares despedir a sus allegados dentro de la UCI con los equipos de protección individual.

«Yo tardé cinco semanas en contagiarme y me contagié porque la última semana, que fue la de mayor pico asistencial, en mi hospital se acabaron los EPI [equipo de protección individual], se acabaron las mascarillas y se acabaron los guantes», comenta.

«La sanidad tiene mucho margen de mejora»

«Es como ir a la batalla sin escudo. Nos hemos dado cuenta que tenemos los mejores profesionales del mundo, pero la sanidad tiene mucho margen de mejora. La pandemia ha puesto de manifiesto todas las carencias del sistema», explica.

Entre todas las historias vividas estas semanas, recuerda una en especial. Una enfermera de otro hospital público que se encontraba en su centro acompañando a su padre a punto de morir y a la que permitieron que estuviese presente y le diese la mano.

«En el momento en que su padre falleció, ella se giró hacia nosotros y comenzó a aplaudir dándonos las gracias porque en su propio hospital no le hubiesen dejado estar. Creo que son las cosas que marcan la diferencia. El coronavirus no se puede llevar la humanidad de los profesionales, ni el miedo».