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Medicina

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Investigadores suizos demuestran en ratones una estrategia que impide que los tumores de mama se expandan a otros órganos.

El cáncer es un reverso oscuro de la vida. Una célula tumoral no es más que una célula sana en la que ha cambiado la programación genética, lo que le permite reproducirse más rápido, generar un tumor primario, moverse por el organismo y generar tumores secundarios, la metástasis que causa el 90% de las muertes por cáncer. Para todo esto, la enfermedad usa mecanismos biológicos idénticos a los que permiten crecer a un ser vivo sano.

Esta plasticidad puede ser también un punto débil, tal como demuestra un estudio publicado este lunes. El trabajo es una prueba de concepto, la demostración aún preliminar de que se puede dar marcha atrás al proceso de evolución del cáncer.

El estudio ha demostrado que la combinación de dos fármacos —el antitumoral Trametinib y el antidiabético Rosiglitazone— transforma las células del cáncer de mama en grasa inofensiva en ratones a los que se les había injertado tumores de mama con metástasis de pacientes. En el trabajo se han usado tumores triple negativo, la clase más agresiva de cáncer de mama y que no responde a tratamientos basados en receptores hormonales.

La clave del estudio ha sido atacar al cáncer en un momento en el que las células del tumor realizan la llamada transición epitelial-mesenquimal. Esta metamorfosis es fundamental para el desarrollo de un embrión y la formación de los diferentes órganos y tejidos de un cuerpo sano. También juega un papel en la proliferación tumoral, pues ayuda a que células tumorales epiteliales que están fijadas a un tejido se transformen en mesenquimales, lo que les permite despegarse y moverse por el flujo sanguíneo. Dentro de los tumores de mama, son estas células las encargadas de diseminar el cáncer a otros órganos.

Las células de grasa no pueden multiplicarse, por lo que tras la transformación el tumor no puede crecer.

El estudio, publicado en Cancer Cell, muestra cómo la combinación de los dos fármacos frena la proliferación del tumor de mama original y también la metástasis. Según el trabajo, esto se debe a que los fármacos interfieren en la transición transformando células cancerosas en adipocitos (grasa).

“Por definición, las células de grasa no pueden multiplicarse para generar hijas, por lo que tras la transformación el tumor no puede crecer, es como un callejón sin salida”, explica Dana Ronen, investigadora de la Universidad de Basilea y coautora del estudio. “La transformación en grasa solo afecta a las células más externas del tumor, que son las responsables de moverse y causar metástasis, por lo que no debería tener un efecto negativo en la salud ni hemos observado cambios en el peso de los animales. El resto de células del tumor primario se vuelven más diferenciadas, con lo que posiblemente se vuelvan más vulnerables a otros tratamientos como la terapia hormonal”, resalta. Ahora, el equipo quiere estudiar si esta misma estrategia funciona con otros tumores y si también puede ayudar a animales que ya han generado metástasis.

“Se trata de resultados muy preliminares, pero son importantes porque representan una nueva vía terapéutica novedosa”, opina Miguel Ángel Quintela, director de la unidad de cáncer de mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). “Lo lógico es seguir investigando. Hay una buena base para llevarlo a humanos porque solo hacen falta dos fármacos ya aprobados para otros usos, ambos con baja toxicidad”, resalta Quintela.

“Uno de los fármacos que hemos empleado, Trametinib, es muy caro, por lo que esperamos que este trabajo despierte el interés de alguna de las compañías farmacéuticas que lo fabrican para que puedan financiar su estudio en este tipo de combinación”, añade Ronen.

El País

Los creadores de la inmunoterapia, el estadounidense James P. Allison y el japonés Tasuku Honjo, obtuvieron el  Premio Nobel de Medicina 2018, que fue anunciado hoy por la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo. “Soñaba con esto pero no pensé que se produciría. Me parecía demasiado”, agradeció el estadounidense Allison. Al premio de Medicina seguirá el martes el de Física, el miércoles el de Química y el lunes próximo el de Economía, mientras que el viernes se conocerá en Oslo el Nobel de la Paz.

“Por su descubrimiento de una terapia contra el cáncer mediante la inhibición de la regulación inmunonegativa”, describió la Asamblea Nobel el trabajo de los flamantes galardonados que revolucionaron el tratamiento contra el cáncer. La terapia creada por Allison y Honjo busca inhibir las proteínas generadas por algunas células inmunitarias, así como algunas células cancerígenas, que evitan que las defensas naturales del cuerpo maten las células cancerígenas.

Allison, de 70 años, es profesor de la Universidad de Texas, y Honjo, de 76 años, es docente de la Universidad de Kyoto. Por su método terapéutico que permite al sistema inmunitario actuar más rápido para combatir el cáncer ya habían sido premiados en 2014 por su investigación con el premio Tang, considerado como la versión asiática de los Nobel. Ambos se repartirán el monto de 1 millón de dólares con el que se recompensa a los galardonados.

El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia entregará el premio en una ceremonia en Estocolmo el 10 de diciembre, aniversario del fallecimiento en 1896 de Alfred Nobel, creador de los premios como su última voluntad. El año pasado tres genetistas estadounidense fueron recompensados con el Nobel por sus trabajos sobre el reloj biológico, que ilustra la adaptación del cuerpo a los ciclos del día y la noche, así como los trastornos del sueño.

El Nobel de Medicina abrió la temporada del galardón sueco que continuará hasta el próximo lunes con los reconocimientos para Física, Química, Economía y el de la Paz. Este año, por primera vez desde 1949, el anuncio del Nobel de literatura será aplazado un año por la Academia Sueca, sumergida en el escándalo #MeToo, en divisiones internas y la renuncia de varios de sus miembros que le impiden funcionar normalmente.

 

 

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