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Un eclipse parcial de Luna se verá hoy en varias partes del mundo que comenzará a las 17.01 pero en la Argentina se la verá aparecer ya eclipsada.

Dos semanas después de un eclipse total al Sol y a 50 años del lanzamiento del Apolo 11, se verá hoy un eclipse parcial de Luna en varias partes del mundo que comenzará a las 17.01 pero en la Argentina se la verá aparecer ya eclipsada con su pico máximo a las 18.30, informó el Observatorio Astronómico de Córdoba.

«Hoy el inicio parcial del eclipse comenzará a las 17.01 pero a esa hora en Argentina la Luna estará oculta por el horizonte. El horario de salida de la Luna en el país es a las 18.27 y la veremos aparecer ya eclipsada», informó el organismo.

El máximo del eclipse parcial ocurrirá a las 18.30 con la Luna «a muy baja altura sobre el horizonte sureste».

 

 

La fiebre por llegar otra vez a la Luna está de alza y las grandes potencias espaciales afinan el monto de sus presupuestos para que un nuevo contingente de astronautas ponga su pie en aquel fino sedimento grisáceo. Desde que la Administración Espacial Nacional China (CNSA) publicó imágenes de la cara oculta, la administración Trump está dispuesta redoblar esfuerzos y fijo una fecha definitiva para un regreso con gloria.

En 2017 Donald Trump había firmando un documento instando a volver a la Luna y llegar a Marte. (AP)

El tan ansiado retorno está previsto para 2024 (55 años después del primer alunizaje), pero podría costarle a los Estados Unidos mucho más de lo que se estipuló. Para cumplir con lo pautado y evitar un retraso de 4 años, la NASA necesita sumar a su presupuesto de los próximos 5 años entre 20.000 y 30.000 millones adicionales, según estimaciones de Jim Bridenstine, administrador de la agencia espacial. Hoy el presupuesto anual de la agencia es de 20.000 millones.

Para demostrar voluntad política, la administración Trump presentó una solicitud de 1.600 millones de dólares adicionales al presupuesto. Estos costos que ya fueron autorizados, no terminan de convencer al Congreso, quien solicitó un plan detalladode cómo se van a gastar para aprobarlos.

Como para multiplicar la presión y demostrar que el tema permanece en agenda, el primer mandatario publicó un tuit diciendo que este proyecto «restauraría la grandeza de la NASA y volverían a la Luna, y posteriormente a Marte».

Además, en el balance general, la NASA ya excedió los 9,7 millones de dólares que tenía destinados para la construcción del cohete más grande: el Space Launch System (SLS), que conduce a la nave Orión y debe alunizar en 2024. El cohete, que debía estar terminado hace dos años, recién quedará disponible en 2020.

Para recortar gastos, la agencia se asoció con once compañías aeronáuticas privadas, que empezarán a estudiar y producir prototipos de vehículos espaciales tripulados con su programa de exploración lunar Artemisa. Entre los contratistas principales figuran SpaceX, de Elon Musk; Blue Origin, de Jeff Bezos; Boeing – que ayudó a construir el cohete Saturno V y e impulsó el programa Apolo- y Lockheed Martin.

«Para acelerar nuestro retorno a la Luna, estamos desafiando nuestra forma tradicional de hacer las cosas», dijo en un comunicado Marshall Smith, director de los programas de exploración lunar de la NASA. «Optimizaremos todo desde los procesos de adquisición hasta las asociaciones y desarrollo de hardware y operaciones».

En esta incursión, los estadounidenses no se limitarán a pasear sobre la superficie lunar y plantar una bandera que jamás logrará flamear, ya que el astro carece de aire y en consecuencia, de un viento que la mueva. La intención es crear una estación espacial y llevar material científico y electrónico de última generación para construir una estación intermedia que sirva de enlace a Marte.

Los planes para la misión Artemisa -en honor de la diosa de la caza, los bosques y hermana de Apolo- están divididos por etapas En la primera habrá ocho lanzamientos de cohetes y se espera poner una mini estación en la órbita lunar para 2024. Artemisa 2 será una misión alrededor de la Luna con astronautas a bordo y se realizará en 2022, pero no alunizará. Mientras que Artemisa 3 colocará en 2024 a los astronautas en la superficie del satélite, entre ellos a la primera mujer.

De momento, solo Estados Unidos, Rusia y China lograron hasta posar un aparato en la Luna. Pero mientras China se consolida como el mayor adversario, Rusia -con poco presupuesto- se conforma con desarrollar un programa de exploración robótica. Europa coopera con el programa lunar ruso y suministra a Estados Unidos el módulo de servicio Orión.

«La Luna es el único destino planetario que podemos ver con nuestros propios ojos y que no es solo un punto luminoso», subraya David Parker, director de exploración de la Agencia Espacial Europea (ESA). Se refiere al satélite como un «octavo continente de la Tierra», aunque los terrestres no hayan puesto los pies desde 1972.

 

 

DD, Clarín

Sucede varias veces a la semana. A veces, solo son breves destellos de luz que aparecen en la superficie de la Luna. Otras veces, duran más tiempo. Y en ocasiones hay lugares que se oscurecen temporalmente.

Los científicos no saben exactamente qué es lo que está causando la aparición de estas misteriosas luces en nuestro satélite natural. Una de las hipótesis es que son provocadas por impactos de meteoritos. O puede tratarse de partículas de viento solar cargadas eléctricamente que reaccionan con el polvo lunar.

«También se han observado actividades sísmicas en la Luna. Cuando la superficie se mueve, los gases que reflejan la luz solar podrían escapar del interior de la Luna. Esto explicaría los fenómenos luminosos, algunos de los cuales duran horas», dice Hakan Kayal, profesor de tecnología espacial en Julius-Maximilians-Universität Würzburg (JMU) en Baviera, Alemania.

Los llamados fenómenos lunares transitorios se conocen desde la década de 1950, pero no se han observado de manera sistemática y a largo plazo. Esto está cambiando actualmente y Kayal quiere hacer su contribución.

Como primer paso, el profesor y su equipo construyeron un telescopio lunar y lo pusieron en funcionamiento el pasado abril. Está ubicado en un observatorio privado en España, a unos 100 kilómetros al norte de Sevilla en una zona rural. ¿Por qué España? «Simplemente hay mejores condiciones climáticas para observar la Luna que en Alemania», dice Kayal.

El profesor Hakan Kayal al lado del telescopio lunar
El profesor Hakan Kayal al lado del telescopio lunar – Tobias Greiner / Universität Würzburg

Redes neuronales

El sistema aún no está completamente terminado: el software, que detecta de forma automática los destellos y otros fenómenos de luz, se está refinando aún más. Kayal planea utilizar métodos de inteligencia artificial, entre otras cosas: las redes neuronales aseguran que el sistema aprende gradualmente a distinguir un destello de la Luna de fallos técnicas o de aves y aviones que pasen frente a la cámara. Se estima que se requerirá otro año de trabajo antes de que esto se pueda hacer.

Para Kayal, reducir la tasa de falsas alarmas en la medida de lo posible es solo el primer hito en este proyecto. El sistema se usará más tarde en una misión satelital. Las cámaras podrían entonces trabajar en órbita alrededor de la Tierra o la Luna. El profesor espera que esto conduzca a resultados mucho mejores: «Nos libraremos de las perturbaciones causadas por la atmósfera».

¿Qué sucede una vez que el telescopio ha documentado un fenómeno luminoso? El equipo de Kayal compara después el resultado con la Agencia Espacial Europea (ESA), que también observa la Luna. «Si se vio lo mismo allí, el evento puede considerarse confirmado». Si es necesario, se podría iniciar una investigación conjunta adicional.

Carrera a la Luna

La nueva «carrera hacia la Luna» ha aumentado el interés por los fenómenos luminosos en nuestro satélite. China ha comenzado un programa lunar integral y, a principios de enero, envió una sonda al otro lado de la Luna. India está planeando una misión similar. Como reacción a estas iniciativas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, habló en mayo de un regreso de su país a la Luna.

Detrás de todas estas actividades hay razones de prestigio y un esfuerzo por la tecnología. Y algo más. China y empresas privadas como SpaceX también están considerando la Luna como un hábitat para los humanos a largo plazo. Además, hay materias primas allá arriba, por ejemplo metales raros, que se necesitan para la creación de teléfonos inteligentes y otros dispositivos.

«Cualquier persona que quiera construir una base lunar en algún momento, por supuesto, debe estar familiarizada con las condiciones locales», dice el profesor Kayal. Si esos planes se concretizan, debería estar claro de qué se tratan esos misteriosos destellos y los fenómenos luminosos.

 

 

abcdiario

Un brote de algodón, nacido de una semilla llevada al lado oscuro de la Luna por una misión china, se convirtió en la primera planta que nace en un cuerpo celeste que no es la Tierra, informó la agencia espacial china (CNSA), que publicó las primeras imágenes del brote.

El país asiático dio un paso importante a través de la misión Chang’e-4: un video muestra al brote custodiado en un mini invernadero junto a semillas de papa, de canola y de Arabidopsis -una planta de flores-, levadura y huevos de mosquita de la fruta (drosophila melanogasters).

El objetivo del experimento, diseñado por 28 universidades chinas, es el de recrear una pequeña biósfera, un ecosistema artificial y autónomo, para probar la posibilidad de cultivar frutas y verduras en otros planetas para el mantenimiento de las futuras colonias humanas. De hecho, la intención es emplear el algodón para confeccionar ropa, mientras que las papas podrían ser una fuente de comida para los astronautas y la canola se utilizaría para hacer aceite.

Las semillas, reportaron las agencias de noticias chinas, fueron sometidas a un tratamiento biológico para permanecer latentes durante los veinte días de viaje desde la Tierra a la Luna. Su crecimiento comenzó cuando el centro de control en la Tierra envió una orden para regar el pequeño invernadero.

Para un equipo de científicos de la Universidad de Chongqing, este cultivo supone el primer «miniexperimento» de biósfera realizado con éxito en el satélite. «Aprender sobre el crecimiento de estas plantas en un ambiente de poca gravedad nos permitirá sentar las bases del futuro establecimiento de una base espacial», indicó el profesor Xie Gengxin, quien diseñó este proyecto, citado por la agencia Ansa.

De todos modos, las condiciones no son perfectas para estos cultivos ya que las temperaturas en la Luna pueden superar los 100 grados centígrados durante el día y bajar a los 100 bajo cero por la noche. Además, el satélite recibe una mayor radiación solar y tiene una menor gravedad: un sexto de la que hay en la Tierra.

Página 12

China realizó con éxito este jueves el alunizaje de una sonda en la cara oculta de la Luna, una primicia mundial que refuerza las ambiciones espaciales de Pekín.

La sonda Change-4, que había despegado de la Tierra el 8 de diciembre, se posó sin problemas en la Luna a las 10H26 hora de Pekín (02H26 GMT), informó la agencia Xinhua.

Change-4 -llamado así en honor a la diosa de la Luna en la mitología china- envió una foto de la superficie lunar al satélite Queqiao, en órbita alrededor de la Luna, precisó la televisión pública CCTV.

«Logramos un resultado extremadamente preciso. El alunizaje fue suave y en un lugar ideal, en el centro de la zona seleccionada», declaró el ingeniero de la Administración Espacial Nacional de China (CNSA) Sun Zezhou, jefe de la misión Change-4.

Ninguna sonda ni ningún módulo de exploración se había posado nunca antes en la superficie de la cara oculta de la Luna.

Todos los alunizajes precedentes tuvieron lugar en la cara visible de la Luna, la más cercana a la Tierra, que está siempre orientada hacia nuestro planeta.

La cara oculta de la Luna también recibe el nombre de «lado oscuro», aunque es inapropiado, ya que la luz solar baña toda la superficie del satélite de la Tierra.

La cara oculta es montañosa y accidentada, salpicada de cráteres, mientras que la faz visible dispone de numerosas superficies planas para posarse.

La primera en logar captar imágenes de la cara oculta de la Luna fue la Unión Soviética el 7 de octubre de 1959 con su sonda automática Luna 3.

China llevaba años preparando esta operación, especialmente difícil desde el punto de vista tecnológico.

Uno de los mayores desafíos es lograr comunicarse con el robot lunar. Como la cara oculta de la Luna está orientada en sentido opuesto a la Tierra, no hay una «línea de visión» directa para transmitir señales, salvo que se instale un relevo.

Así, China lanzó en mayo un satélite que bautizó Queqiao, posicionado en la órbita lunar para transmitir órdenes y datos intercambiados entre la Tierra y el módulo.

Durante la noche lunar, que dura 14 días terrestres, las temperaturas bajan a -173 grados Celsius y durante el día lunar, también equivalente a 14 días terrestres, pueden alcanzar los 127ºC.

Para hacerlo aún más difícil, el Change-4 se envió en dirección a una región del polo sur de la Luna, la cuenca Aitken, cuyo terreno es particularmente complejo y empinado.

El Change-4 llevará a cabo estudios sobre radiofrecuencias bajas, el cultivo de tomates en otros planetas y los recursos minerales, entre otras cosas.

«Las informaciones recolectadas servirán también para la futura base lunar que Pekín quiere construir y para las actividades científicas en la cara oculta de la Luna», explica a la AFP Chen Lan, analista para GoTaikonauts.com, una página web especializada en el programa espacial chino.

«También servirá para la futura misión de China en Marte, prevista para 2020. En 2021, quiere que aterrize un robot similar al de Change 4. Es una buena oportunidad para probar esta tecnología».

– «Conejo de Jade»

Esta es la segunda vez que China envía un módulo para explorar la superficie lunar después del Yutu («Conejo de Jade») en 2013, que permaneció activo durante 31 meses.

El año que viene prevé lanzar un Change-5 para extraer muestras y traerlas a la Tierra.

China invierte miles de millones en su programa espacial, dirigido por el ejército. Ha colocado satélites en órbita para desarrollos internos (observación de la Tierra, telecomunicaciones o el sistema de geolocalización Beidou) o para otros países.

También espera enviar un robot a Marte y humanos a la Luna.

En noviembre, China presentó una réplica de su primera gran estación espacial, Tiangong («Palacio Celeste»), que planea lanzar alrededor de 2022 y suceder a la Estación Espacial Internacional (ISS).

Está previsto que la ISS, que asocia a Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá, deje de funcionar en 2024.

China también ambiciona desarrollar una lanzadera reutilizable para 2021 y un cohete superpotente capaz de repartir cargas más pesadas que las que son capaces de gestionar la NASA y la firma privada SpaceX, y disponer de una base lunar.

«Estamos forjando una potencia del espacio. En ese proceso, podemos decir que el acontecimiento de hoy es particularmente simbólico», declaró el ingeniero de la CNSA Wu Weiren, jefe del programa lunar chino.

Pero Pekín aún tiene un largo camino por recorrer para alcanzar a Estados Unidos en el espacio, dice Shen Dingli, profesor de relaciones internacionales con sede en Shangai. «El estadounidense Neil Armstrong pisó la Luna hace más de 50 años. Hasta ahora, ningún chino lo ha logrado».

Jornada

Edgar Mitchell fue el último superviviente del Apolo 14 y uno de los doce hombres que han pisado la Luna.

El 5 de febrero de 1971 Edgar Mitchell se convertía en el sexto hombre en pisar la Luna. Formaba parte de la tripulación del Apolo 14, la tercera misión que consiguió el alunizaje y la primera que tuvo un carácter eminentemente científico. Junto a Alan B. Shephard, Mitchell recogió muestras de rocas y polvo lunar, además de realizar otras pruebas encaminadas a conocer mejor la naturaleza del interior de nuestro satélite. Ambos astronautas protagonizaron la estancia más larga en la Luna, ya que estuvieron más de 33 horas en su superficie.

Sin embargo, Mitchell no se hizo famoso exclusivamente por su viaje a la Luna: a su vuelta se retiró de la NASA y comenzó a defender públicamente ideas pseudocientíficas y muy polémicas con respecto a la existencia de extraterrestres. En los días posteriores a la misión afirmó que había experimentado una “epifanía” en el espacio y que regresaba “con una abrumadora sensación de unidad, de conexión”.

En el año 2009, sus declaraciones en la Conferencia X – una reunión que congrega a creyentes en ovnis y formas de vida exterior – dieron la vuelta al mundo. El ex-astronauta afirmó que el Gobierno estadounidense tenía pruebas de la existencia de extraterrestres, pero que estas habían sido ocultadas sistemáticamente. “No estamos solos. Nuestro destino, en mi opinión, es convertirnos en parte de la comunidad planetaria. Debemos estar dispuestos a ir más allá de nuestro planeta y de nuestro sistema solar para averiguar lo que está pasando ahí fuera”, declaró Mitchell en la conferencia, según informó el periódico The Telegraph.

Edgar Mitchell falleció en West Palm Beach (Florida) el 4 de febrero de 2016 a los 85 años, justo un día antes de la celebración del 45 aniversario de su llegada a la Luna.

Fuente: Muy Interesante