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Un tribunal brasileño anuló este martes una de las nueve causas penales abiertas por supuesta corrupción en contra del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, por considerar que no existían «pruebas suficientes» para continuar el proceso.

El juicio se refiere a acusaciones iniciales de corrupción, tráfico de influencia, lavado de dinero y asociación ilícita formuladas contra Lula bajo la presunción, no comprobada, de que favoreció negocios ilícitos de la constructora Odebrecht en Angola.

El presidente argentino, Alberto Fernández, se siente en soledad entre sus homólogos de América Latina y echa mucho de menos a Hugo Chávez, Lula da Silva y Evo Morales, entre otros ex presidentes vecinos. Al mando de la tercera economía de la región, Fernández está además convencido de que «el mundo mejora mucho» cuando los humanos están encerrados.

Las reflexiones del jefe de Estado argentino fueron motivo de discusiones y reacciones este sábado tras una teleconferencia que celebró con Lula, el ex presidente brasileño, a última hora del viernes. En el encuentro virtual, Fernández criticó también con dureza a Estados Unidos.

«No te quiero mentir, querido Lula: yo no lo tengo a Néstor Kirchner, no lo tengo al Pepe Mujica (ex presidente uruguayo), no lo tengo al ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez, no lo tengo a (el ex presidente paraguayo) Fernando Lugo, no lo tengo a Evo (Morales, ex presidente de Bolivia), no la tengo a Michelle Bachelet (ex presidenta de Chile), no lo tengo a Ricardo Lagos (ex presidente de Chile), no lo tengo a (el ex presidente ecuatoriano) Rafael Correa, no lo tengo a (el fallecido presidente venezolano) Hugo Chávez».

Fernández es peronista, pero busca situarse como faro progresista de una región en la que predominan los gobiernos de centro o centroderecha. «Nosotros tenemos una gran oportunidad como civilización de hacer un mundo distinto. Tenemos una gran oportunidad. Yo le digo siempre a los argentinos que no sé si lo podré hacer en el mundo, ni siquiera sé si lo podré hacer en América Latina», se lamentó Fernández antes de recordar a aquellos ex presidentes de la región, todos afiliados a la izquierda o el centro izquierda.

«A duras penas somos dos que queremos cambiar el mundo. Uno está en México y se llama Andrés Manuel Lopez Obrador y el otro soy yo. Un cómico argentino decía que siempre que llovió, paró. Esto también va a pasar. Y otra vez los pueblos de América Latina se van a volver a poner de pie, y como Bolívar y San Martín enseñaban, otra vez vamos a construir la Patria Grande, y recuperaremos esa dignidad que tuvimos cuando vos presidías Brasil, cuando Néstor presidía Argentina, cuando Tabaré y Pepe estaban en Uruguay, cuando Evo estaba en Brasil (sic). Vamos a volver a hacerlo, estoy convencido, es sólo una cuestión de tenacidad».

TENSIÓN ENTRE REGIONES

En los seis meses y medio que lleva de Gobierno, Fernández mantuvo tensas relaciones con sus vecinos de la región. No asistió a ninguna de las ceremonias de asunción de Luis Lacalle Pou, el presidente uruguayo de corte social-liberal, pese a que Buenos Aires y Montevideo están a media hora de avión, criticó la gestión de Chile en la crisis del coronavirus, instó a la oposición de izquierdas a Sebastián Piñera a recuperar el poder y no ha cruzado palabra con Jair Bolsonaro, presidente de su segundo socio comercial y destino de buena parte de las exportaciones del país.

Las afirmaciones de Fernández llegan en un momento especialmente incómodo, porque la semana que viene deben reunirse de forma virtual los cuatro presidentes del Mercosur, que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Dos meses atrás, Buenos Aires sumió en la confusión al bloque al anunciar que abandonaba varias negociaciones de libre comercio con países en desarrollo, aunque luego dio parcialmente marcha atrás. Fuentes del Mercosur admitieron a EL MUNDO que las palabras de Fernández pueden tener impacto en la reunión.

ATAQUE A EEUU

En su línea de reflexiones, con Lula como oyente, Fernández añadió que la pandemia del Covid-19 mostró costados positivos: «También la pandemia nos demostró que cuando en vez de encerrar los humanos a los animales, nos encerramos los humanos, el mundo mejora mucho. Mejora la calidad de las aguas, mejora la calidad del cielo, mejora el aire que respiramos, aparecen especies que estaban escondidas de nosotros y asoman sobre la faz de la tierra».

Y entonces volvió sobre cuánto echa de menos a los ex presidentes, en especial a Lula, que es el demonio mismo para Bolsonaro: «En América Latina no depende ya sólo de mi voluntad, y debo admitir, querido Lula, como extrañamos que vos no seas el presidente de Brasil (sic). Porque otro sería el vínculo, otro sería la posibilidad de que nosotros podamos trabajar en el continente».

«¿Sabes qué me pasa hoy? Que Estados Unidos rompió el Unasur y crearon el Prosur. Y que no sólo le alcanzó eso (sic), hicieron todo lo posible para que la Celac (Comunidad de América Latina y el Caribe) desaparezca y tampoco le alcanzó eso, ahora fueron por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y todo el continente fue corriendo a apoyar que Estados Unidos por primera vez en la historia presida el BID. Y nos hemos quedado dos países al margen de ese apoyo: México y nosotros».

La decisión de Donald Trump de que EEUU ocupe por primera vez en la historia la Presidencia del BID fue especialmente dolorosa para Fernández, porque el jefe de Estado norteamericano nominó a Mauricio Claver Carone. Cubano-estadounidense, Claver Carone fue el 10 de diciembre de 2019 uno de los representantes de Trump en la asunción de Fernández. El funcionario norteamericano abandonó los festejos de asunción y no saludó al nuevo presidente argentino, molesto por la presencia de Jorge Rodríguez, ministro de Comunicaciones de Venezuela y con prohibición de entrada en Argentina y otros países.

Según ‘Infobae’, funcionarios estadounidenses se manifestaron «sorprendidos» por las confesiones y las críticas de Fernández.

El ex presidente de Brasil subrayó lo «correcto» de la política encarada por Alberto Fernández acerca de que «la economía se recupera; una vida humana, no».

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva criticó al actual mandatario Jair Bolsonaro por su decisión de impulsar la apertura económica en vez de los esquemas de cuarentena, que llevó al país a tener 12.400 muertos por coronavirus, y en ese sentido destacó lo «correcto» de la política encarada por el presidente Alberto Fernández acerca de que «la economía se recupera; una vida humana, no».

Lula apuntó como una debilidad del planeta «la falta de liderazgos» para enfrentar la pandemia, y al respecto dijo que en América «sólo Alberto Fernández y nuestro amigo presidente de México (por Andrés López Obrador) lo son», y del resto del mundo rescató las figuras de los presidentes Xi Jinping, de China, y Vladimir Putin, de Rusia.

En una entrevista con el programa Brotes Verdes, de C5N, el ex mandatario aseguró que «la única arma para enfrentar al coronavirus es el aislamiento; no es posible que la gente siga viendo día a día morir gente por la pandemia. ¡El único que resucitó fue Jesucristo! La gente no resucita, y en cambio la economía sí».

Hay un movimiento social organizado que cree que Bolsonaro no tiene competencia para seguir gobernando Brasil”

En ese sentido, y al volver sobre el debate economía frente a cuarentena, se preguntó por qué «si todos sabemos que estamos en guerra contra un enemigo invisible» se pone la lupa en los gastos y los perjuicios económicos, lo que no ocurre en los conflictos bélicos. «En la guerra del Paraguay (1864 –1870) Brasil gastó 11 presupuestos de la época», ejemplificó.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, quien estuvo preso entre abril de 2018 y noviembre de 2019 acusado de corrupción en causas en las que sigue actualmente procesado, pero en libertad, aseguró también que «hay un movimiento social organizado que cree que Bolsonaro no tiene competencia para seguir gobernando Brasil».

Ante una pregunta acerca de si la sociedad brasileña también piensa lo mismo, se limitó a responder que «las encuestas de opinión pública están mostrando un crecimiento de las insatisfacciones con Bolsonaro».

El actual presidente del gigante sudamericano enfrenta un crisis política de proporciones por su enfrentamiento con los gobernadores estaduales que sí impulsan políticas de confinamiento frente a la Covid-19 y por haber roto su alianza con su ex ministro de justicia, el ex juez Sérgio Moro, quien fue fundamental en el avance de las causas judiciales contra Lula.

La única arma para enfrentar al coronavirus es el aislamiento; no es posible que la gente siga viendo día a día morir gente por la pandemia”

Sobre la llegada de Bolsonaro al poder, Lula, quien ha rechazado permanentemente todas las acusaciones y las ha calificado de persecución política, dijo que fue el resultado de un lobby llevado a cabo por las fuerzas armadas, la policía y los partidos de derecha, bajo el discurso de que «la izquierda es el verdadero problema de América latina y la solución eran Bolsonaro y (Mauricio) Macri».

Durante la entrevista, el líder del sindicato metalúrgico brasileño, una de las figuras más populares del país que gobernó entre 2003 y 2010, se refirió también a la situación de la pandemia en EEUU, donde el presidente Donald Trump impulsa una política que rechaza las cuarentenas.

«EEUU no tiene autoridad moral para hablar, primero porque no creían en el virus, segundo porque creen que solamente los chinos son los culpables, y tercero porque pensaban que la pandemia no les iba a llegar, y hoy son el país con mayor cantidad de casos y de muertos del mundo», informó Télam.

El ex presidente brasilero sostuvo que el diálogo es la única salida posible a la crisis venezolana, pero uno en el que Maduro esté presente.

El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva defendió al mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, y aseguró que «Europa y Estados Unidos no deberían haber reconocido a un farsante que se autoproclamó presidente», en relación al líder de la oposición venezolana Juan Guaidó, de quien dijo que «debería haber sido detenido».

«Cualquier impresentable se puede autoproclamar presidente», expresó Lula anoche durante una entrevista concedida al portal de noticias brasileño Uol mientras prosigue con su gira por Europa.

«Quien está tomando la iniciativa de hablar es Maduro, no Guaidó», insistió Lula, para quien el líder opositor «hasta intentó forzar que los americanos invadiesen Venezuela». 

«Él debería estar preso y Maduro es tan democrático que no lo detuvo cuando él se fue a Colombia a intentar instigar la invasión de Venezuela», enfatizó.

Lula manifestó que «en todos los países que no están bien» no se comete un golpe de Estado y denunció que las sanciones y el bloqueo económico contra Venezuela «matan inocentes», recogió la agencia de noticias Europa Press.

A su vez, sostuvo que el diálogo es la única salida posible a la crisis venezolana, pero uno en el que Maduro esté presente, pues «no tiene sentido establecer un acuerdo si no está en torno a una mesa de negociación con las personas que piensan a favor y en contra».

Durante la entrevista, Lula también abordó la actual crisis migratoria en Europa y resaltó que se trata de «un asunto muy difícil para la izquierda y muy fácil para la derecha».

«La izquierda intenta explicar por qué es preciso dejar entrar a los refugiados y migrantes que huyen de la guerra y de la pobreza de sus lugares de origen y la derecha es directa. No van a entrar porque nosotros queremos empleos para los italianos, para los suizos. Marginan al desgraciado del pobre, que a diferencia del capital no tiene pasaporte», evaluó.

Lula estuvo el martes en París, donde fue homenajeado y se le nombró ciudadano de honor de la capital francesa. 

En los próximos días, seguirá su ruta por Europa visitando Alemania y Suiza, señaló Télam.

«Le agradezco su gesto de venir, se lo agradezco mucho. Y estoy contento de poder verlo caminando por la calle».

Es la frase que le dijo el Papa al expresidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, el jueves pasado al recibirlo en el Vaticano, según puede verse en un video que el exmandatario – que se encuentra procesado por corrupción pasiva-, subió hoy a las redes sociales.

En el video, de dos minutos y 20 segundos y editado, se ve a Lula en el salón principal de Santa Marta, el hotel para eclesiásticos donde el Papa lo recibió en forma privada -aunque no a solas-, primero saludando y después hablándole al Pontífice sobre las mayores desigualdades del mundo de hoy y agradeciéndole haberlo recibido en medio de sus «dificultades».

Solo en los segundos finales del video, el Papa -que durante la mayoría del vídeo aparece sentado en un sillón, escuchando atentamente a Lula- habla: le agradece la visita y le dice a Lula que está «contento de poder verlo caminando por la calle». Una frase que probablemente creará polémica en algunos sectores y que el exmandatario brasileño decidió difundir y utilizar para llevar agua a su molino.

El viaje relámpago a Italia de Lula -en el que también aprovechó para reunirse con sindicalistas amigos- fue el primero al exterior desde que salió de la cárcel de Curitiba, el 8 de noviembre pasado, después de 580 días de prisión debido a una condena a 8 años y 10 meses.

En mayo del año pasado el Papa le respondió con una carta a una misiva que le había enviado Lula cuando estaba privado de la libertad. En ese texto, que el político y sindicalista difundió en su momento en las redes sociales, el Papa le manfestaba su «proximidad espiritual» y le pedía «coraje» para «no desanimarse» y «seguir confiando en Dios».

El encuentro

El jueves pasado, luego de su muy publicitada audiencia con el exarzobispo de Buenos Aires -que fue gestionada por el presidente argentino, Alberto Fernández, y que duró una hora-, Lula posteó dos fotos del encuentro, una dándose la mano y otra recibiendo una bendición del Papa, con quien conversó «sobre un mundo más justo y fraterno», según un tuit.

Al día siguiente, por la misma red social el exmandatario brasileño posteó otra foto del momento del intercambio de regalos, contando que había recibido un rosario bendecido y que le había regalado al Papa la foto de un indígena realizada por su fotógrafo personal. Destacó también su preocupación por la Amazonia y por los pueblos originarios -que se reflejó en el documento post-sinodal Querida Amazonia salido a la luz el miércoles pasado-, publicando asimismo un fragmento de la oración del papa por la selva: ‘Madre, mira a los pobres de la Amazonia, porque su hogar está siendo destruido por intereses mezquinos ¡Cuánto dolor y cuánta miseria, cuánto abandono y cuánto atropello en esta tierra bendita y desbordante de vida!’.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, criticó al Papa por sus afirmaciones en ese documento. «El papa Francisco dijo ayer que la Amazonia es de él, que es de todo el mundo; coincidentemente yo estaba ayer con el canciller argentino [Felipe Solá]… el Papa es argentino, pero Dios es brasileño», indicó el mandatario, que recientemente envió al Congreso un proyecto para realizar actividades de minería en tierras indígenas de la Amazonia.

Lula, que ya se encuentra de regreso en Brasil, aseguró ayer que después de su visita a Francisco y a «amigos sindicalistas» italianos se siente «más animado para luchar y trabajar por un país y un mundo mejor, con más inclusión social y respeto por el medio ambiente».

Un correo electrónico del 13 de noviembre de 2007, incluido por los investigadores del Lava Jato, revela mucho sobre la red de protección que mantenía -no con mucho éxito- la vida de lujos de Fabio Luis Lula da Silva, Lulinha.

En el mensaje “Mocó dos Pica-Pau”, dirigido a Kalil Bittar y Jonas Suassuna, dueño de la empresa Gol, Lulinha relata sus preocupaciones sobre el apartamento que iba a alquilar en San Pablo por 7.000 reales (unos 1.700 dólares).

Lulinha pide en el mensaje que todas las cuentas relacionadas con la propiedad se registren a nombre de Gol.

“Como le dije a Jonas, la semana pasada, creo que todo lo relacionado con el apartamento que está a mi nombre es malo. No es gran cosa, incluso porque ahora puedo permitírmelo, pero cuando las cuentas empiezan a llegar a mi nombre, en menos de una semana los porteros se comunican, se lo dicen a los vecinos, estudian por adelantado, se lo dicen a Dios y al mundo. Es decir, va a ser un infierno”, escribe Lulinha en ese e-mail.

En el mismo mensaje, dejó en claro: “Jonás está de acuerdo conmigo en que podemos hacer todo en nombre de Gol”.

“La percepción de los beneficios de Fabio Luis, asumida y pagada por Jonas Suassuna, se remonta a 2007. Los correos electrónicos confiscados prueban que desde entonces Jonas, con la ayuda de Kalil Bittar, era el responsable de sufragar los gastos de alquiler de los inmuebles ocupados por Fabio Luis, del orden de 7.000 reales al mes”, registran los investigadores.

En su primer acto partidario luego de ser liberado de la cárcel de Curitiba, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva ofreció un discurso de alto contenido político. Lula participó de una reunión del Partido de los Trabajadores (PT) en Salvador, capital de Bahía. Denunció las desigualdades que se incrementaron en el país a partir de la asunción de Jair Bolsonaro, destacó que el PT no precisa hacer ninguna autocrítica y manifestó su interés por participar de los comicios de 2022, aunque no necesariamente como candidato presidencial.

«He salido de la cárcel más humano, más convencido de las luchas que tenemos que emprender. Nunca se ha contado la historia de este país y sus héroes nunca aparecieron en una fotografía», afirmó Lula, de 74 años, ante militantes y miembros de la secretaría ejecutiva del partido de la izquierda brasileña.

El expresidente del país entre 2003 y 2010 reivindicó sus programas de inclusión social, que hoy considera amenazados. «Creían que un niño negro no tenía que ir a la universidad. Por eso quieren privatizar la educación, porque si el pueblo va a la universidad, crea conciencia política», expresó.

«Es una vergüenza la desigualdad que se ha acumulado en este país. Hablan de una reforma tributaria, ¿y no piensan aumentar los impuestos de los ricos? El gobierno de Jair Bolsonaro quiere crear impuestos hasta para el seguro de desempleo», afirmó, en una de sus pocas menciones al actual presidente de Brasil.

Lula negó la necesidad de que el PT tenga que hacer una autocrítica. «Si alguien quiere hacerse una falsa autocrítica, que la haga», dijo, en referencia a los reclamos provenientes de otros partidos. Admitió sin embargo que el partido «debe ser más humilde» de este momento.

También destacó que el PT no debería renunciar a su protagonismo en la escena política brasileña, y que debería impulsar candidatos en todas las ciudades para las elecciones municipales de 2020. “Nuestro partido tiene que salir más fuerte, más dispuesto a pelear. ¿Saben quién polariza? Quien disputa el título. Y un partido sólo crece cuando disputa”, dijo el expresidente.

Recordó que el partido participa de elecciones presidenciales desde 1989, y dijo que continuará haciéndolo en 2022, cuando se celebren nuevos comicios. En ese sentido, evitó hacer referencias respecto a una posible nueva candidatura presidencial. Manifestó que le gustaría volver al poder, pero no necesariamente ocupando un cargo: “Puedo subirme a la carrera del 2022 apoyando al compañero Haddad, apoyando al compañero Rui Costa, gobernador de Bahia, o a otros compañeros del PT”.

Lula purgaba desde abril de 2018 una condena de 8 años y 10 meses de cárcel por supuestos hechos de corrupción que nunca fueron ratificados. Fue liberado gracias a un un fallo del Supremo Tribunal de Brasil que rechazó la prisión en segunda instancia. Sin embargo, la decisión aún no lo satisface completamente, y afirma que fue víctima de una conspiración judicial para sacarlo de las presidenciales del año pasado. Por ese motivo reclama la anulación de los juicios en su contra. «Tengo fe en que el proceso será anulado», expresó.

Al respecto, Lula dijo que era profundamente respetuoso de la Fiscalía, pero que casi todos los fiscales «pertenecen a una casta cuyo único gran trabajo fue prestarse a un concurso». Agregó que también respeta a la policía federal, pero que una institución como esas no puede dedicarse a «hacer politiquería». Por último volvió a criticar al exjuez y actual ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, a quien tildó de «sinvergüenza».

El líder de la izquierda latinoamericana destacó que la elección de Salvador como lugar para llevar adelante esta convocatoria se debe a su relevancia social y política. «Es innegable la importancia social y política de la región nordeste, en esta coyuntura de resistencia al gobierno de extrema derecha y construcción de nuevas propuestas de política pública», apuntó.

Del encuentro participaron, además de Lula, la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, el excandidato presidencial Fernando Haddad (derrotado en octubre de 2018 por Bolsonaro), y los gobernadores de Bahia, Rui Costa, de Rio Grande do Norte, Fátima Bezerra, y de Piauí, Wellington Dias. La reunión sirvió como excusa para afinar detalles para el VII Congreso Nacional del PT que se celebrará en San Pablo del 22 al 24 de noviembre.

El expresidente se quedará en Bahía hasta el próximo sábado y descansará en una playa de la costa norte con su novia Rosangela da Silva. El domingo participará del festival musical Lula Livre, en Recife, capital de Pernambuco, un bastión del PT también ubicado al nordeste.

El ex presidente de Brasil Lula Da Silva repudió el golpe perpetrado en Bolivia que produjo la renuncia de Evo Morales. «Acabo de escuchar que hubo un golpe de estado en Bolivia y que el compañero Evo Morales se vio obligado a renunciar. Es lamentable que América Latina tenga una élite económica que no sabe cómo vivir con la democracia y la inclusión social de los más pobres», advirtió Lula, quien fue liberado el viernes pasado, tras permanecer más de un año y medio detenido en el marco de una causa irregular.

Fue en la apertura del encuentro del Grupo Puebla que se hace en Buenos Aires. Lula saludó “a la gran compañera Cristina Kirchner”. Preocupa la relación con Bolsonaro.

Junto a la brasileña Dilma Rousseff y otros ex mandatarios de la región, Alberto Fernández celebró la liberación de Luiz Inácio Lula da Silva en la apertura del encuentro del Grupo de Puebla y tensó más la cuerda con el presidente de Brasil Jair Bolsonaro, aunque se encargó de recalcar que “ningún gobierno de coyuntura» va a “romper” la unidad entre ambos países.

“Con Lula libre también soplan otros vientos y confío en esos vientos. La unidad entre Brasil y Argentina es indisoluble, ningún gobierno de coyuntura puede romperlo, nada lo va a romper. Vamos a seguir trabajando por esa unidad, que es el eje de la unidad de América del Sur», apuntó Fernández, desde el escenario que compartió junto a Rousseff, el ex presidente colombiano Ernesto Samper, y el ex candidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami.

Como anfitrión y principal foco de atención, Alberto fue el encargado de las palabras finales del acto. Antes, se transmitió el mensaje enviado para la ocasión por Da Silva tras recuperar su libertad.

En el video, además de felicitar a Fernández y «a la gran compañera» Cristina Kirchner por el triunfo en las urnas, el ex mandatario aseguró que se siente “con mucho deseo de luchar».

Las continuas demostraciones de afinidad de Alberto con «Lula» abonan el enfrentamiento ya abierto entre Fernández y el controvertido presidente del país vecino, que sigue sumando capítulos.

En la cena que varios de los integrantes del grupo de Puebla compartieron como previa del evento, Fernández formalizó ante Rousseff la invitación para que ella y Lula participen de su asunción el 10 de diciembre; acto al que Jair Bolsonaro ya adelantó que no participará y no confirmó a quién enviará en representación de Brasil.

En esa comida, Alberto también le prometió a Samper, ex secretario general de la Unasur, “traer” a la Argentina la estatua de Néstor Kirchner que fue desmontada del edificio de la sede de Quito.

En el albertismo creen que es muy difícil que haya una repentina “vuelta atrás” en la relación con Bolsonaro y comentan que el mandatario ahora podría enviar a un “representante de la ciudadanía” a la jura en Argentina.

«Estoy feliz de verlo a Lula libre otra vez, nunca debemos dudar de estar al lado del que está padeciendo injustamente y nunca debemos especular con eso», empezó su discurso Fernández en el Hotel Emperador.

Entre el público estaba el ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo. El español José Luis Rodríguez Zapatero estuvo ausenteal igual que el ecuatoriano Rafael Correa y José “Pepe” Mujica, aunque el uruguayo participó en la comida de la noche anterior.

Durante toda su exposición, Fernández buscó mostrar una postura “progresista” y reivindicar alianzas regionales del pasado.

“Cuando visité a Lula en prisión me dijo: ‘voce tein que ganar en Argentina’. Cumplí Lula, gané en Argentina y la vamos a poner de pie y también a América Latina, con todos ustedes«, aseguró.

Acto seguido sentó posición sobre las crisis que atraviesan Ecuador, Chile y Bolivia.

“Lo que pasa en Bolivia es que hay una clase dominante que no se resigna a perder el poder en manos de un presidente que es el primer presidente boliviano que se parece a los bolivianos, eso es lo que pasa», apuntó, en un fuerte respaldo a Evo Morales.

A Sebatián Piñera, por su parte, le pidió que “haga un esfuerzo mayorporque el pueblo de Chile lo está reclamando”. “En Chile el 1% de la población se apropia del 30% del ingreso ¿Quién puede vivir con semejante inequidad?”, señaló Fernández y consideró que “el milagro es que (la sociedad) no haya reaccionado antes”.

Igualmente, se ofreció a “ayudar en todo lo que haga falta para que Chile recupere la paz y se encause en un modelo más igualitario».

Aunque sin nombrarlo, se mostró muy duro con el ecuatoriano Lenin Moreno: “Allí detienen gobernadores, opositores, los acusan del delito de rebelión sin que ninguno haya tenido un arma en sus manos. Allí hay un vicepresidente preso hace más de dos años y nadie levanta la voz y debemos hacerlo».

Para escuchar a Alberto Fernández llegó una comitiva de lo más variada. Entre ellos, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; los dirigentes sindicales de Suteba y la CTA, Roberto Baradel y Hugo Yasky; los diputados Felipe Solá, Daniel Arroyo, Victoria Donda y Daniel Filmus; el ex ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el ex canciller, Jorge Taiana; la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti; el ex candidato a jefe de Gobierno porteño del Frente de Todos, Matías Lammens; la gobernadora Tierra del Fuego, Rosana Bertone; intendentes bonarenses y hasta el ex jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, que declaró en la Causa de los Cuadernos y reconoció que recibió aportes, informó Clarín.

El ex presidente brasileño encabezó un acto frente a la sede del sindicato de metalúrgicos. Aseguró que está “dispuesto a volver a caminar el país” para que en 2022 “la izquierda a la que le tienen tanto miedo le gane a la ultra derecha”.

El día después de recuperar la libertad tras 580 días, el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva encabezó un acto frente a miles de militantes del PT en la sede de los metalúrgicos de San Pablo y apuntó contra Jair Bolsonaro y el ex juez y actual ministro de Justicia, Sergio Moro.

Lula considera que la causa por la que estuvo preso fue armada por Moro para allanarle el camino a Bolsonaro hacia la presidencia, y por eso dijo que duda que puedan «dormir con la conciencia tranquila».

«Me preparé este tiempo para no tener sed de venganza, yo quería probar que aún preso dormía con mi conciencia mucho más tranquila que muchos de los que me pusieron en esa situación. Bolsonaro llegó a confesar que perdía las elecciones si yo competía. Él le debe su campaña a Moro y a las fakes news. Yo duermo con la conciencia tranquila y dudo que Moro duerma con la conciencia tranquila. Y dudo que Bolsonaro duerma con la conciencia tranquila», lanzó Lula desde un escenario abarrotado de dirigentes.

Después de advertir que él podría haber huido del país o haberse alojado en una embajada, enfatizó que se presentó ante la Policía Federal porque necesita «probar que el juez Moro no era juez, es un canalla». «Si yo salía de Brasil iba a ser tratado como un fugitivo y decidí enfrentar a las fieras y probar mi inocencia», insistió.

Una y otra vez Lula remarcó que tiene «más coraje que nunca» y luchará «para recuperar el orgullo de ser brasilero». «Bolsonaro fue electo democráticamente y lo aceptamos. Aceptamos el mandato democrático, pero fue electo para gobernar al pueblo brasileño», lanzó el lider del PT.

Con el actual jefe de Estado en la mira, Lula pidió que se investigue «cómo construyó el patrimonio de siete casas. Yo fui diputado y presidente y si me dan vuelta no se me cae una moneda».

Para Lula, Bolsonaro está «presentando un proyecto económico que empobrecerá más a los brasileños», que «hoy tienen menos salud y menos empleo».

«Este país es de 210 millones de personas y no podemos permitir que los milicianos acaben con este país que construimos», lanzó Lula, en clara referencia a la formación y carrera militar de Bolsonaro y su vice, Hamilton Mourao.

También se refirió a la actualidad del resto de los países de la región. Lo hizo al señalar que el ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, quiere construir en Brasil «el modelo de Chile».

«El pueblo de Chile está en la calle. Y ustedes vieron lo que está pasando en Bolivia. Evo Morales es un compañero que fue el mejor presidente de Bolivia en la historia. Bolivia está creciendo, Evo creó políticas sociales, para cuidar a las mujeres, fue electo pero la derecha no quiere aceptar el resultado», sostuvo Lula.

Volvió a pedir «ser solidarios con el pueblo de Chile, con Argentina, ser solidarios para que gane las elecciones en uruguay Daniel Martínez (del Frente Amplio) y tenemos que ser solidarios con el pueblo de Venezuela».

No se refirió a Nicolás Maduro, quien el viernes celebró su liberación, pero, en sintonía con la postura de Alberto Fernández y de los gobiernos de México y Uruguay, señaló que «quien debe decidir sobre el problema de un país es el propio país», y lanzó una crítica al presidente estadounidense Donald Trump.

«No fue electo para ser el sheriff del mundo.  Que cuide a los americanos, mientras construye un muro contra los pobres», dijo Lula con ironía, informó Clarín.