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Langostino

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El titular de Pesca provincial expresó que “Nación tuvo en cuenta uno de los reclamos hechos desde Chubut para que el reproceso del bloque de langostino se haga en Mar del Plata y generar mano de obra”. Así lo confirmó el Presidente frente a todo el sector pesquero en Casa Rosada.

El secretario de Pesca de la Provincia, Adrián Awstin valoró “que el Gobierno nacional haya entendido cual era el sentido de los planteos y luego del reclamo hecho por Chubut, Nación entendió cuál es el camino del procesamiento de la pesca”.

“Ahora deben avanzar generando las condiciones impositivas y laborales que permitan al empresariado avanzar en esta alternativa, generando mano de obra en nuestro país”, sostuvo.

Agregó que “el reproceso del bloque de langostino en Mar del Plata fue uno de los planteos hechos por nosotros en la mesa del sector que se realizó en Madryn con el presidente Macri. No seguir exportando block perdiendo mano de obra en favor de Perú, España o de Asia”, agregó.

Awstin remarcó la necesidad de un manejo responsable del recurso y de generar más trabajo sin aumentar el esfuerzo pesquero. “En su momento le planteé al Presidente que estaba de acuerdo con la necesidad que tiene Mar del Plata de generar trabajo, pero que no debemos seguir peleando por explotar más el recurso”.

Sostuvo que su propuesta es que “no nos vengan a sacar el recurso ni la especialización que ya tiene Chubut, sino que Mar del Plata debe desarrollarse en el reproceso y dejar de pretender llevarse el recurso fresco”.

En ese sentido, Awstin expresó que “hace dos años que Chubut viene planteando al Consejo Federal Pesquero dejar de incrementar el esfuerzo en aguas nacionales. Hoy estamos en 250 mil toneladas, pero todos estamos de acuerdo en que, si fuesen 200 o 180 mil, la pesquería igual sería un éxito y no habría que aumentar el esfuerzo. Discuto permanentemente y expreso con mi voto en cada asamblea la negativa a que se siga incrementando de esta manera la capacidad de pesca. Siempre propugnamos que pueda reformular quien tenga historia de captura de langostino”.

Aprovechamiento del recurso

El Secretario de Pesca de Chubut, manifestó además que “desde hace dos años trabajamos técnicamente, evaluado la disminución de la calidad con el paso del tiempo y quedó demostrado que es un producto que debe elaborarse rápidamente. En Chubut se trabajó mucho en el tema calidad y hemos llegado en casos a un aprovechamiento de más de 90% de langostinos enteros, de aguas provinciales y en plantas nuestras. Mientras que, con el pescado de aguas de la Nación, haciendo un esfuerzo enorme a bordo y en tierra, se ha logrado a lo sumo un 20% o 22%”.

“En las ferias se ve claramente cómo los clientes que buscan calidad se interesan primero por el congelado a bordo y luego por el de tierra, con precios muy distintos. Pero en Chubut hemos logrado que exista una excelente tercera opción que en muchos casos es de una calidad casi igual a la del congelado a bordo. Esta es la opción a la que le debiésemos prestar más atención, nos permite un mayor aprovechamiento, mayor empleo, mejor tamaño y calidad de langostino y nos posibilita exportar entero y generar más ingresos”, indicó Awstin.

El área de pesca de provincia lleva adelante una prueba piloto sobre residuos de pesquería, que serían utilizados como abono.

Las propiedades del langostino y otros productos del mar, son viables para las cosechas agrícolas, según las pruebas de laboratorios llevadas adelante por la secretaria de pesca de la provincia, es que tienen ciertas propiedades que pueden ser utilizadas para la agricultura.

Por el momento, Fabián García del área de pesca, explicó que se encuentra realizando pruebas pilotos con plantaciones de diferentes vegetales.

Cabe explicar que las zonas costeras del sur de Sudamérica son conocidas por la presencia del langostino o gambon del sur, también es uno de los pocos lugares donde se encuentra la merluza.

El funcionario explicó que los residuos de langostino son uno de los problemas que se registra en esta época del año, ya que la temporada estival se presenta como una dificultad, por los olores y las cuestiones ambientales.

Es la razón por la que aclaró los residuos de langostinos que se encuentran a la vera de la ruta son parte de una prueba piloto para utilizar los desechos del mercado de pesquería.

Radio 3

El secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, confirmó en diálogo exclusivo con EL CHUBUT que la semana pasada el país asiático anunció la baja de aranceles para productos argentinos, entre ellos el langostino y el calamar.

El expresidente de la Sociedad Rural Argentina y actualmente secretario de Agroindustria dialogó en exclusiva con este diario y adelantó una novedad reciente que favorece a una de las tres producciones más importantes que tiene la Provincia como es la exportación del langostino.

“Hay buenas noticias para el sector de la pesca porque la semana pasada China anunció baja de aranceles para productos argentinos y esa reducción alcanza al langostino y al calamar”, anticipó Etchevehere.

Destacó que esa baja en los cánones “mejorará la competitividad de la pesca argentina y principalmente la chubutense”, que es la provincia con mayor índice de exportación en el segmento de langostinos y calamares.

En otro orden y en sintonía con las declaraciones de Mauricio Macri, aseveró que están “trabajando en la renovación de la flota de barcos» y que en breve llegará al Congreso una ley que obliga al recambio de embarcaciones en un periodo más corto.
Distinguió que otra de las medidas que favorece al sector es la posibilidad de comprar repuestos afuera del país «con importación cero» para que también «puedan tener acceso a todas las partes y repuestos que necesitan los barcos”.

ALTOS COSTOS LOGÍSTICOS

Etchevehere reconoció a EL CHUBUT que en varias regiones del país existen costos logísticos elevados. En este sentido, expresó que “siempre se pueden mejorar las políticas para bajar estos costos”.

Aseguró que en conjunto con otras carteras como la de Transporte, “comparamos los costos de los puertos y vamos tomando tema por tema para poder reducir esos valores y generar más competitividad”.

El Chubut

Es a partir de la decisión del Supremo Tribunal Federal de ese país que habilitó la entrada del camarón ecuatoriano. Se busca una medida similar para destrabar las restricciones que pesan sobre el marisco argentino e ingresar en un mercado de casi 210 millones de habitantes.

El secretario de Pesca del Chubut, Adrián Awstin, destacó las oportunidades que se abren para el ingreso de langostinos de Chubut al mercado de Brasil, luego de la decisión del Supremo Tribunal Federal de ese país que habilitó la entrada del camarón ecuatoriano, una decisión que podría destrabar las restricciones que pesan sobre el marisco argentino a raíz de una medida judicial dictada en 2013.

En este sentido, Awstin dijo que “fue una decisión de la Corte Suprema de Brasil favoreciendo a Ecuador y su producción de camarones, de acuicultura, y esto también abre la puerta para que Argentina haga el mismo reclamo. Esta novedad es bien recibida dado que tenemos la gran posibilidad de vender un producto de mejor calidad, comparado que el producido por Ecuador, a nuestro un socio del Mercosur como lo es Brasil, y de esta forma se abriría un nuevo mercado, tal como lo venimos haciendo en los últimos años la provincia y los empresarios chubutenses”.

“Por la información de hoy por la mañana, se contrataba al mismo estudio jurídico para representar en este caso; con los resguardos sanitarios muy favorables de nuestro país respecto a Ecuador, esperamos que esto sea de rápida resolución”, dijo.

Asimismo, Awstin expresó que “ya estamos en contacto con muchos empresarios que se estaban enterando a partir de las comunicaciones que mantuvimos, y será tema de conversación en la Mesa Nacional Pesquera que se llevará a cabo el próximo 15 de enero en Puerto Madryn”, y agregó que “en la oportunidad, tendremos la ocasión de poder decirle a las autoridades nacionales cuales son las necesidades y los reclamos y hacia donde vemos el futuro de la Pesca en Argentina”.

Recursos genuinos

Seguidamente, Awstin detalló que “el recurso langostino representa hoy para Chubut el 90 por ciento del trabajo genuino de la pesca, si bien tenemos otros recursos como la merluza. Nos hemos prácticamente especializado en el langostino porque se cría y se reproduce dentro de las aguas provinciales, y es el producto de mayor valor dentro de los recursos pesqueros de la provincia y el país todo”.

“En total en Argentina pescamos aproximadamente 245.000 toneladas lo que es un número superior al de los últimos años, y por ello defender el recurso frente al embate de otras jurisdicciones es fundamental dado que le da trabajo a más de 7.000 chubutenses. Es una prioridad que nos marca el Gobernador, genera nuevos trabajos genuinos y en blanco, que es la otra carta que llevaremos a esta Mesa Nacional”, fundamentó el Secretario de Pesca.

Finamente, Awstin realzó que “la pesca de langostino genera exportaciones por más de 1.200 millones de dólares para la Nación, estos son datos del año pasado y creo que este año vamos a superar ampliamente estos números”.

Mar del Plata, el principal puerto pesquero del país, se resiente por el aumento de la captura de langostinos en las provincias de Santa Cruz y Chubut; preocupación de los fresqueros y procesadores por la caída de la actividad en tierra y la reducción de puestos laborales.
MAR DEL PLATA. La industria pesquera nacional colecciona claroscuros singulares. El año pasado el sector fue dueño de uno de los brotes verdes que se pudieron exhibir como sinónimo de prosperidad y crecimiento.
Las exportaciones bordearon los 2 mil millones de dólares. En el país del fútbol y el asado, en 2017 los productos del mar superaron en 600 millones de dólares las ventas de lomo y bife de chorizo.
Los brotes fueron regados por el langostino y el calamar. Los dos recursos inclinaron los números favorables para que las exportaciones crecieran un 6,9% en volumen y un 16,4% en valor en relación al 2016.
Pero los números de la estadística oficial explican una parte del fenómeno. La otra cara de la moneda tiene a Mar del Plata entre las sombras con una reducción de los desembarques de pescado fresco que paralizan el ritmo laboral en tierra.
La ciudad sigue siendo el principal puerto pesquero del país con el 57% de las descargas, ocupa unos 17 mil puestos de trabajo y en toda la cadena productiva intervienen alrededor de 140 empresas, unas 80 cooperativas y más de 500 embarcaciones. La fuerte caída en el nivel de actividad pone en jaque a toda la estructura.
“La industria del procesamiento del pescado fresco en sus distintas especies, pero especialmente la merluza hubbsi, está en un fuerte retroceso desde el año 2014”, reconoce Diego García Luchetti, presidente de la Cámara de Armadores de Buques Fresqueros.
No hay una sola causa que explique el fenómeno: “Falta de rentabilidad por los elevados costos de producción, alta conflictividad en el sector de fileteado, juicios laborales. Todo esto ha llevado a una constante desinversión”, dice el dirigente.
El modelo que fomenta la Subsecretaría de Pesca hasta el momento tiene claros ganadores: la merluza que no pescan los fresqueros ocupados en el langostino regresa a la administración para alimentar un fondo de reasignación establecido por la ley federal de pesca. En 2017 se devolvieron 33 mil toneladas. En aquel momento, cuando se conoció ese dato, el secretario general del Sindicato Marítimo de Pescadores (Simape), Pablo Trueba, denunció que los barcos congeladores se quedaron con más de la mitad.
Esta flota no está en crisis, sino todo lo contrario. En 2010 declaraban desembarques de merluza del efectivo sur, el más importante de la pesquería, por 85.267 toneladas. En 2014 fueron 94.538 toneladas y el año pasado algo más de 120 mil. Incluso más que la fresquera, que aportó 108 mil toneladas.
Cristina Ledesma, secretaria General del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP), sentencia que “parece evidente que la Argentina carece de una política pesquera capaz de defender los puestos de trabajo en tierra”.
“Si la hubiera, mantendrían algún incentivo al filet procesado en las fábricas del puerto o se lo quitarían al procesado en las fábricas flotantes, que va al mismo mercado brasileño que el fresco”, añade, y dice que, además, las fileteadoras automáticas de las congeladoras entregan un producto sin espinas.
También destaca que ambos productos tenían el mismo reintegro, a pesar de que el coeficiente de conversión de pescado que tienen los congeladores -la relación de pescado entero que captura el buque con el producto terminado- arroja niveles de rendimiento que ni el mejor filetero de tierra puede conseguir.
Crisis laboral
Estas desventajas frente al modelo congelador explican la mudanza de los fresqueros a la pesca de langostino y la reducción del pescado fresco en los muelles del puerto. Fernando Mellino, presidente de la Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca (Cafrexport), señala que “en las últimas semanas apenas quedaron unos 25 barcos para alimentar los turnos de trabajo de más de 5 mil obreros”.
El pescado es insuficiente y las consecuencias se sienten en las calles del puerto donde han cerrado varios establecimientos: “Frigorífico Poletti”, “Loba Pesquera”, “Inser”, casi media docena de fasoneras que cortaban pescado para terceros. La que no bajó la persiana, redujo personal. Ya van casi 600 en los últimos 30 meses.
En este escenario, el modelo fresquero parece estar agotado y hasta empresas líderes como Giorno (Grupo Valastro) se han desprendido de su flota al fresco y también reducen sin pausa su plantilla de personal efectivo. “La elaboración de filets tiene hoy una rentabilidad negativa”, asegura Fernando Rivera, presidente de la Cámara de Industrias Pesqueras Argentinas (Caipa).
Capturas, exportaciones y esfuerzo pesquero
En tanto, el langostino es el Messi de la pesca nacional. Su salvador. El año pasado se exportaron 184.607 toneladas del marisco, que generaron 1222 millones de dólares. Un recurso que históricamente representaba el 25% de las exportaciones ictícolas, en 2017 representó el 61%.
Los desembarques que hace una década atrás llegaron a las 47 mil toneladas, el año pasado alcanzaron más de 230 mil toneladas y sus ventas al exterior llegaron a las 185 mil toneladas. Mucho del resto llegó en camiones a Brasil. “De contrabando”, señalan desde el sector, ya que el vecino país no autoriza importaciones del marisco.
La sobreabundancia del recurso aún no tiene una explicación certera por parte de los científicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), aunque desde el “Programa Crustáceos” han advertido el riesgo que corre la especie ante el crecimiento sostenido del esfuerzo pesquero. Hay más barcos, con más potencia, sobre un recurso que no es infinito.
El que más polémica despertó al sumarse a la faena fue el “José Américo”, un congelador que la empresa Moscuzza mandó a construir en astillero Armón, Vigo, España. Pero, según indican algunos fresqueros, el buque no cumple con la reformulación aprobada a fines de diciembre del 2015 en el que recibió 2600 toneladas de langostino de un barco que pescaba calamar.
Los buques tangoneros tampoco cumplen con las resoluciones 1113/88, 153/2002 y 7/2008 que regulan el tipo de flota que puede acceder a la pesquería y fija límites de eslora y potencia del motor. Mide 47 metros de eslora máxima total, cuando el límite es 39,90 metros y tiene una potencia superior a los 1600 HP. Nada de eso importó y el buque hoy opera sin ninguna restricción.
El último en quedar habilitado fue un moderno fresquero doble cubierta construido en el astillero Federico Contessi. El “Acrux” reemplaza al “Judith I”, un barco inactivo hace casi una década, el cual tenía un permiso “irrestricto” aunque nunca había pescado langostino.
Ante al crecimiento del esfuerzo pesquero el langostino responde con mayor abundancia. Por esa abundancia y el corrimiento de flota, hay una merma no solo en las capturas de merluza fresca sino también de variado costero.
Los envíos de pescado congelado, dominados por merluza hubbsi y especies del variado costero (corvina, pescadilla, lenguado y rayas) exportados el año pasado, registraron una merma significativa del 16,3% en volumen y un 9,7% en valor. Esos números explican, en parte, la crisis laboral que atraviesa la industria en Mar del Plata, las primeras sombras que se esparcen por la principal actividad económica de la ciudad.
Mar del Plata sigue dominando en la torta de desembarques, aunque esa porción es cada vez más chica. En el primer semestre de 2018, la estadística oficial de la Subsecretaría de Pesca marca que las descargas generales en todos los puertos marítimos descendieron un 8%.
En Mar del Plata la merma trepó al 15% y se explica por el descenso de merluza, tanto del efectivo sur como del norte, el más próximo al puerto, y que la flota no descuenta del régimen de cuota individual.
Barcos congeladores. Son aquellos que capturan y procesan el pescado a bordo, por lo que son llamados fábricas flotantes
A su vez, el 12 de agosto venció el decreto 639 que había firmado el presidente Mauricio Macri hace un año para mejorar los reintegros a la exportación de merluza y variado costero que aportaba la flota fresquera, una señal enviada para atemperar exclusivamente los efectos de la crisis en Mar del Plata. “Vamos a tratar de prorrogarlos, pero está muy difícil”, reconoció Juan Manuel Bosch, subsecretario de Pesca. No solo no se renovó, sino que a las pocas horas llegó el anuncio de la erosión del 66% a todos los reintegros.
Si los mejores reintegros no alcanzaron para convencer a los armadores de quedarse en Mar del Plata para pescar merluza y no buscar langostino en la Patagonia, la situación actual no es alentadora. En los últimos cuatro años una larga lista de barcos costeros y fresqueros se mudaron de puerto de manera definitiva.
En abril se fueron otros 60 buques a pescar langostino y regresan en noviembre. ¿Por qué? La razón radica en costos: un armador de un barco de dos mil cajones ahorra nueve mil litros de combustible en una marea corta de langostino desde Bahía Camarones, Chubut, en lugar que desde Mar del Plata. Con buen tiempo, puede hacer hasta ocho mareas al mes.
Lo que queda en el Puerto de Mar del Plata no alcanza para alimentar un circuito que necesita pescado fresco casi como el oxígeno. “Estamos trabajando un 60% menos de lo que lo hacemos cuando todos los barcos están”, expresa Mellino.
Sin el beneficio del decreto 639 los industriales dicen que pierden casi 100 dólares por cada tonelada de merluza que exportan a Brasil.
Mientras tanto, al sur de la Avenida Juan B. Justo, queda toda una cadena productiva cuyos eslabones mayoritarios lucen inactivos, con miles de puestos de trabajo a la deriva. Los cambios en la industria se hacen sentir.
La industria se transforma y desvanece una postal histórica.
Con sus lanchas artesanales color naranja, la banquina chica del puerto forma parte de los lugares característicos que regala Mar del Plata a los turistas que la visitan. Hace dos décadas atrás flotaban más de 80 embarcaciones. Ahora no llegan a 20.
El fenómeno que desvanece la postal también tiene que ver con la pesca de langostino. Muchos armadores han utilizado el permiso de pesca irrestricto de las lanchas artesanales, autorizados a pescar todas las especies, para reformular otro proyecto pesquero de un barco más grande e ingresar a la pesquería del marisco.
Como lo único que tiene valor es el permiso, como cáscaras de nuez vacías e inservibles, los cascos de madera de las embarcaciones se amontonan a un costado de la banquina, como testigos privilegiados de los cambios profundos que se viven en la pesca.
A fines del siglo pasado se contaban más de 80 lanchas “de rada o ría descubiertas”, de menos de 13 metros de eslora, como dice el permiso de pesca nacional y la estratificación de flota que determina la Prefectura Naval Argentina.
“Siempre Sara Madre”, “Tte Cnel Romeo Aralde”, “Mi lucha”, “La Pascuala”, “Nueva Angela Madre”, “Nueva Nuncia Conti”, “La Julia”, “Don Nino”, “San Juan José”, “Siempre Graciosa”, “Cristo Rey”, “Nueva Augusta”, “Siempre Maria Madre”, “Due Fratelli”, “Siempre Libertad”, “Alba II” y “Príncipe Azul”, son las últimas de un grupo que tiñó de colores vivos el espejo interior del puerto. Las que todavía les escapan a los mencionados cambios.
En estos meses han pescado cornalitos, besugos, lenguados, pescadillas y ahora corvina desde el Río Salado en la Bahía de Samborombón. Siempre y cuando no sople viento fuerte o haya mal tiempo, que les impida abandonar la orilla.
La flota artesanal ha sido declarada en Emergencia Pesquera por falta de recursos disponibles, pero no ayudó en mucho. “Solo podemos ausentarnos 24 horas del puerto y tenemos un radio de acción de 15 millas. Así nos condenan a desaparecer”, aseguró Luis Ignoto, presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, la entidad que las agrupa, a metros de una banquina que está al borde del naufragio.

Por: Roberto Garrone para Diario La Nación