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La defensa de Fausto Jones Huala y de Lautaro González objetaron la decisión del juez Moldes de procesarlos por la usurpación de un terreno que ellos desconocían que era ajeno.

Los defensores particulares Sonia Ivanoff y Matías Schraer apelaron el procesamiento que el juez federal de Bariloche, Leónidas Moldes, dictó contra los jóvenes mapuches Fausto Jones Huala y Lautaro González por los delitos de usurpación y atentado contra la autoridad agravado por haberse cometido a mano armada.

Para la defensa de Fausto (hermano de Facundo Jones Huala, que fue condenado en Chile, donde está preso) y González el fallo que Moldes dictó el 9 de enero pasado tiene una serie de arbitrariedades. Por eso, pidió a los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones de Roca que revoque el procesamiento y, en consecuencia, sobresea a los jóvenes o, en todo caso, les dicte la falta de mérito por la ausencia de pruebas en su contra.

Jones Huala y González bajaron la tarde del 25 de noviembre de 2017 a Rafael Nahuel, que había sido herido con un proyectil calibre 9 milímetros, desde la montaña hasta la Ruta Nacional 40, en Villa Mascardi. Rafael recibió el tiro letal por la espalda a la altura de la cadera izquierda. Tenía 22 años.

Por el homicidio de Rafael, el juez procesó, sin prisión preventiva, a los albatros Francisco Javier Pintos, Juan Ramón Obregón, Sergio Damián García, Sergio Guillermo Cavia y Carlos Valentín Sosa. Les atribuyó el delito de homicidio agravado por el uso de armas de fuego de Rafael, pero atenuado por el exceso en la legítima defensa.

Para Moldes, el joven fue herido durante el enfrentamiento que hubo entre la patrulla de albatros y un grupo de mapuches, entre los que se encontraban Jones Huala y González. El juez sostuvo que los albatros fueron atacados y se defendieron en un primer momento, pero después se excedieron al disparar con los subfusiles MP5 contra los mapuches.

Ivanoff y Schraer descartaron en la apelación que Jones Huala y González, que se encuentran prófugos de la Justicia, hayan cometido los delitos de usurpación y de resistencia a la autoridad agravada por el uso de armas.

Advirtieron que Moldes elaboró el procesamiento “a partir de una errónea y arbitraria apreciación de la prueba”. Señalaron que el desalojo que el entonces juez subrogante Gustavo Villanueva había ordenado el 23 de noviembre pasado del predio ocupado por la comunidad mapuche Lof Winkul Lafken Mapu nunca se concretó por parte de las fuerzas federales en la parte superior de la montaña.

Alegaron que los imputados son indígenas y recordaron la obligación del Estado de aplicar a su caso el derecho penal observando la vigencia del artículo 75, inciso 17, de la Constitución de la Nación y la demás normativa constitucional y supralegal sobre pueblos indígenas.

“Resulta agraviante para nuestros defendidos que se los haya imputado por usurpación cuando estos ingresaron a un territorio cuya posesión estaba en cabeza de una Comunidad Mapuche”, plantearon en la apelación. “El actuar de nuestros defendidos nunca estuvo dirigido a cometer un despojo”, afirmaron.

“No puede configurarse el delito de usurpación en ninguno de los hechos si no hay conocimiento de que el predio es ajeno, pues nadie puede querer lo que no conoce. No existiendo dolo de despojo ni de turbación de la posesión de otro, no hay delito”, advirtieron.

Para la defensa, no hubo atentado a la autoridad. Por el contrario, “nos encontramos frente a la figura de la “resistencia” a la autoridad mediante la “legítima defensa”. Y citaron jurisprudencia y doctrina.

Señalaron que está probado “que los efectivos de la PNA portaban armas no letales (trazadoras y escopeta con munición antitumulto). Sin embargo, optaron por utilizar su armas letales disparando más de 114 municiones de plomo con el lamentable saldo de dos personas heridas y la muerte de Rafael Nahuel”. “Aquí la conducta de quienes resistieron a los funcionarios públicos que obraron ilegítimamente resulta atípica o bien estaría justificada por mediar legítima defensa”, concluyeron, según publicó el Diario de Río Negro.

El Patagónico

Desde el pasado lunes, Facundo Jones Huala realiza una huelga de hambre en la cárcel de Temuco en protesta ya las autoridades del centro penitenciario no lo autorizaron a realizar una ceremonia mapuche (Nguellipun).

Este miércoles se cumple el tercer día de huelga de hambre de Facundo Jones Huala en la cárcel de Temuco, Chile.

La medida se realiza en protesta porque las autoridades del centro penitenciario no lo autorizaron a realizar una ceremonia mapuche denominada “Nguellipun”. Además, la esposa del lonko afirmó que recibió advertencias de que será trasladado si no desiste de la medida.

Otros cinco mapuches acompañan a Jones Huala en la medida que se mantendrá hasta que los directivos de la prisión acepten sus términos, indicaron.

En concreto, Jones Huala, Alberto Curanil, Jorge Cayupan, José Cáceres, Daniel Canío y Álvaro Millalen exigen que ingresen al lugar unas 300 personas para que se pueda concretar el 9 de enero la rogativa mapuche, con la que, según la tradición, se “limpian” los malos momentos vividos por la comunidad en el último año.

La esposa de Jones Huala, Andrea Millañanco, denunció que los penitenciarios del vecino país “han amenazado” a los detenidos con movilizarlos a otras cárceles si no desisten de la medida.

“Los funcionarios han amenazado a nuestros hermanos con trasladarlos a otras cárceles, castigarlos en calabozos y hasta prohibirle sus visitas”, señaló.

El 21 de diciembre Jones Huala fue condenado a 9 años de prisión por el Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia, debido a los delitos de incendio de una propiedad al interior del fundo Pisu Pisué, cerca de esta ciudad, y tenencia ilegal de armas de fuego.

Radio3 Cadena Patagonia

La semana pasada se lo encontró culpable de incendiar una propiedad y de portar ilegalmente un arma de fuego

Este viernes se conoció la pena impuesta por el Tribunal Penal de Valdivia para Facundo Jones Huala, quien el pasado 14 de diciembre fue encontrado culpable de incendiar una propiedad en Pisu Pisué y tenencia ilegal de armas de fuego. Jones Huala había sido extraditado a Chile a pedido de la Justicia de ese país, quien ahora lo condenó a 9 años de prisión, que deberá cumplir en una prisión chilena. (Foto: Red 43)

Durante el juicio ventilado en el Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia, en Chile, los residentes de la propiedad incendiada habían identificado armas, vestimenta y otros elementos que fueron determinantes para ubicar a Jones Huala en el lugar. Por este incendio -ocurrido en 2013- fue condenado a 6 años de prisión. El arma de fuego que tenía en su poder cuando Carabineros lo detuvo se constituyó como un agravante, y su tenencia ilegal le suma tres años y un día más a la condena, según apuntan Red 43 y BioBio Noticias.

En un comienzo, el fiscal había solicitado doce años por incendio, que se redujeron porque los habitantes de la propiedad declararon que los atacantes sacaron a la familia del inmueble antes de iniciar el fuego.

Por estos delitos fueron juzgadas en 2014 otras cinco personas, ninguno en calidad de autor -figura que si le cabe a Jones Huala-, y cuatro fueron absueltos. Sólo la machi Millaray Huichalaf fue condenada en calidad de cómplice.

ADN Sur

Aún no se conocen los fundamentos ni el monto de la pena. El líder mapuche está acusado de encabezar un incendio a una vivienda.

Una de las víctimas, el puestero Marcelo Riquelme, identificó junto a otros miembros de su familia el arma y vestimentas utilizadas durante el ataque por Jones Huala, según acreditó la justicia chilena.

Una huella plantar en el terreno, un par de botas de cuero N° 42 y la ubicación de su celular. También el secuestro y reconocimiento de un revólver marca Bruni, una capucha de género brillante, una campera negra y un bolso de tela rojo marca Benetton fueron las principales evidencias para que la justicia de Chile condenara al fundador de Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), Facundo Jones Huala, por hechos ocurridos en 2013.

Al margen de esas pruebas indirectas hubo—según los argumentos del veredicto al que accedió Infobae —, otro cúmulo de indicios que, sumados, respaldados por los dichos de testigos y sopesados en conjunto, le permitieron al Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia acreditar la participación de Huala como líder del incendio a una vivienda y, 20 días después, como infractor a la ley de armas, a partir del secuestro de una escopeta hechiza hallada arriba de la litera donde él dormía.

Huala pernoctaba solo —describe el fallo al enumerar los hechos acreditados y su vinculación con sendos delitos—, en un galpón contiguo a la casa de la machi Millaray Huichalaf, condenada por el encubrimiento de aquel ataque incendiario que forzó el éxodo de los nueve miembros de la familia Riquelme, también de origen mapuche, de la comuna de Río Bueno, en la región de Los Ríos.

Cuatro años después de profugarse y luego de tres meses de ser extraditado, la justicia trasandina lo halló culpable por unanimidad. Su defensa cuestionó el veredicto “por ausencia de pruebas” y anunció que interpondrá nulidades para apelar el fallo. Esa es la única vía procesal en el sistema judicial del vecino país para recurrir la sentencia, cuyos fundamentos y monto de la pena se conocerán el viernes.

A lo largo de las 17 fojas del veredicto, el tribunal reconstruyó las variadas piezas de un complejo rompecabezas para arribar a la convicción condenatoria. Y, según consignan los jueces, se omitió toda la prueba controversial surgida a partir de la Ley de Inteligencia chilena para preservar garantías y el debido proceso.

Durante las ocho jornadas del juicio, la prueba testimonial, pericial, fotográfica, planimétrica, documental y material exhibidas por la fiscalía fue suficiente —afirma el tribunal— para atribuirle a Huala la autoría del incendio. Seis de las víctimas habían descrito, entre llantos y con el trauma a flor de piel, vestimentas, accesorios y armas utilizadas en el ataque. Las reconocieron inmediatamente después ser de incautadas y nuevamente con sus testimonios desde el estrado. Pero no lograron identificar —aunque nadie se los requirió— a los agresores encapuchados.

Lo que sigue es el contexto en el que se recabó la prueba y una apretada síntesis de la evidencia y de los argumentos que sostuvo el tribunal en su pronunciamiento:

Conducidos por datos de vecinos, a las 6 de la mañana del 30 de enero de 2013, la policía de investigaciones allanó la casa de la machi Huichalf en el barrio El Roble, vecino al lugar del hecho. Huala dormía solo en un galpón contiguo, sobre una litera tipo cucheta. En la parte superior hallaron un bolso rojo con lazo negro marca Benetton, dentro del cual se hallaba una escopeta artesanal cargada y un revólver marca Bruni. Además, sobre el colchón se encontró una campera negra con bolsillos cuadrados y un bolso verde marca Escartes. Todo fue debidamente documentado mediante fotografías en el lugar del allanamiento.

También se incautaron otros elementos, identificados por las víctimas, sometidos a peritajes y evaluados como evidencia en el fallo: un par de botas, una mochila marrón con documentación argentina y un celular con chip, además de un walkie talkie, vinculado a una agresión armada contra Carabineros, hecho sobre el cual no fue imputado Jones Huala.

En su pronunciamiento, el tribunal desestimó de entrada que el reconocimiento por parte de las víctimas de los elementos incautados hubiera sido inducido por la policía como planteó la defensa de Huala. Los tres jueces no vislumbraron “un ánimo espurio en sus declaraciones”, señalaron. Consignaron que las víctimas, incluso, reconocieron que identificaron esos elementos por primera vez sin haberlos descrito antes, al momento de la denuncia, cuando todavía estaban en estado shock.

1-Huella en el terreno: la policía halló una huella plantar a 590 metros de la casa incendiada. Fue en dirección norte por el mismo lugar por donde las víctimas habían señalado que huyeron los agresores. Sometida a pericia planimétrica, el dibujo se corresponde con el relieve de la suela de la una de las botas de cuero negro N°42, que Huala las tenía al lado de su cama. Esas botas también fueron identificadas por las víctimas como las que usó el cabecilla de la banda

2-Celular con chip: Al ser detenido, el lonco exigió su teléfono y reconoció como suyo el aparato. Lo hizo sin saber que ese señalamiento podía usarse como evidencia en su contra. El análisis de las celdas determinó que el día del hecho el celular se posicionó dentro del radio de cobertura de la casa incendiada. Fue horas antes de consumado el ataque. Aunque esa celda también abarca a la casa de la machi.

3-Bolso de lona rojo, con lazo negro marca Benetton: La familia Riquelme lo identificó como el usado, cruzado en un hombro, por el “jefe” de los agresores. De allí se extrajo una pita de nylon para amarrar a las víctimas hombres.

4-Campera negra con bolsillos cuadrados: las víctimas también la atribuyeron como la que vestía el cabecilla.

5-Mochila marrón. Colgada cerca de la cocina, allí se encontró un boleto de transporte argentino, junto a yerba mate, billetes y monedas de la divisa pesos argentinos, además de un pape migratorio ilegible. Dentro se hallaba una capucha de género brillante que el total de las víctimas identificó como el usado por el líder del ataque. Los investigadores entonces, y el tribunal después, concluyeron que el dueño era un ciudadano argentino.

6-Bolso verde. Fue identificado por todas las víctimas como el que usó el segundo de los agresores y desde el cual extrajo otra arma.

7-Indicios de ADN sin cotejar. Durante la instrucción tanto Jones Huala como otros imputados se negaron a brindar muestras genéticas. La fiscalía las solicitó debido a que en una de las botas halladas al lado de la cama donde dormía el lonco, se obtuvieron dos perfiles genéticos. Uno era de mujer y otro de varón. El de varón coincide con el detectado en una billetera encontrada dentro de la mochila marrón con documentación argentina, lo que reforzó en el tribunal la sospecha de que esas botas junto a su cama pertenecíad, o al menos fueron usadas, por Jones Huala como identificaron las víctimas.

8-Walkie Talkie. Durante una agresión armada previa al incendio contra dos patrulleros de Carabineros en Río Bueno se encontró en las adyacencias del lugar un Walkie Talkie olvidado. El par que se correspondió con otro hallado en el galpón donde dormía Huala. Eso reforzó la presunción de que Jones Huala, quien no registraba ingresos migratorios en Chile a partir de 2009, cruzaba la frontera para apoyar atentados y extender el conflicto mapuche en Temuco hacia la región de Los Ríos.

“Los indicios referidos —argumenta el tribunal—, dada su multiplicidad y contundencia, son suficientes para estimar que a este acusado le ha correspondido participación en los términos del artículo 15 N°1 del Código Penal en el delito de incendio del artículo 476 N°1 del Código Penal, por estimar que le ha correspondido en ellos una intervención inmediata y directa”.

Y agrega: “Lo que ha permitido a estos sentenciadores arribar a las conclusiones antes anotada, no ha sido ninguno de los antecedentes considerados de manera aislada, ya que tal como lo sostiene la Defensa ninguno de ellos se enarbola como prueba directa. Sin embargo, de la sumatoria de los mismos deviene la fuerza persuasiva necesaria para dar la convicción a estos sentenciadores, en los términos expuestos”.

Infobae

Por unanimidad, el Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia emitió un veredicto condenatorio por incendio y tenencia ilegal de arma de fuego artesanal.

El Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia consideró que el referente mapuche argentino Facundo Jones Huala es culpable del incendio de una vivienda habitada, hace cinco años, y de la tenencia de armas de fuego de fabricación casera. La pena que le corresponde se conocerá en una semana; el fiscal había pedido 15 años de prisión.

Luego de dos semanas de audiencias y de un proceso en el que no aparecían pruebas que lo incriminaran, la Justicia chilena tomó la determinación poco después de las 14.

Jones Huala, que está detenido desde el 27 de junio de 2017, seguirá detenido en Valdivia.

El incendio de la vivienda del cuidador del fundo Pisu Pisué y su familia, el 9 de enero de 2013, fue cometido por encapuchados. Jones Huala fue detenido junto a Millaray Huichalaf a los pocos días y en esa casa hallaron un arma y municiones de fabricación casera.

En ese mismo juicio, el Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia sobreseyó a Fénix Delgado Ahumada, Cristian García Quintul, Alexis Bahamondes Garrido y Lautaro Cañulef, que estaban acusados del mismo delito.

Más información: Cronología de los 535 días de Jones Huala: de la detención al veredicto

Jones Huala fue extraditado por decisión del juez federal de Neuquén Gustavo Villanueva, que hasta hace un mes subrogaba en Bariloche. El fallo es del 5 de marzo y, tras la ratificación por parte de la Corte Suprema, el 11 de septiembre fue enviado a Santiago de Chile primero y más tarde a Valdivia.

Habla el juez que condenó a Jones Huala

Habló el juez que condenó a Jones Huala. Dijo que hay "pruebas contundentes para comprobar que el acusado tuvo participación en el delito".

Posted by De Bariloche on Friday, December 14, 2018

 

Río Negro

Este viernes el Tribunal Oral Penal de Valdivia, Chile, dictará este viernes sentencia en el juicio contra Facundo Jones Huala por el incendio de una vivienda habitada y posesión de arma de fuego en 2013 al interior del fundo Pisu Pisue, mientras que hoy se llevarán a cabo los alegatos finales de las partes.

Hasta el momento ningún testigo directo de los hechos reconoció a Facundo Jones Huala como partícipe de los hechos.

La familia Riquelme, víctimas del ataque en el que desconocidos destruyeron su casa y quemaron todas sus pertenencias, identificaron ropas y armas pero no a Jones Huala como protagonista del atentado.

El juicio sigue, en términos probatorios, el mismo camino que en el proceso de noviembre de 2014 cuando cinco militantes mapuches fueron dejados en libertad por este mismo tribunal ante la falta de pruebas sustanciales.

Alberto Riquelme y su hija Verónica Riquelme relataron los eventos ocurridos el 9 de enero de 2013, sin embargo, ambos explicaron que los atacantes tenían el rostro cubierto.

Por su lado, el propietario de la estancia Pisu Pisué, Joaquín Wiber recordó que antes del incendio había recibido protestas de parte de organizaciones mapuches que exigían que les devolvieran sus “tierras ancestrales”.

El defensor oficial, Pablo Ortega, apuntó que el cargo “incendio en vivienda ocupada” está mal utilizado desde el principio puesto que los atacantes le ordenaron a los Riquelme dejar su hogar antes de proceder a la quema. Una situación que, en teoría, debería aminorar la condena en caso de resultar culpable.

Respecto de los rastros genéticos encontrados en unas botas, la perito química Andrea Lorenzi explicó que se trata de material genético de un hombre y una mujer, pero que las pruebas no fueron concluyentes puesto que Jones Huala, haciendo uso de su derecho legal, se negó a realizarse el análisis de ADN que habrían permitido cotejar si existía coincidencia entre ellos.

“Es una huella genética en la que se encuentra la contribución de dos individuos, en qué contribución está cada uno no lo sé; tampoco tenemos muestra indubitada para poder haber hecho una comparación”, señaló.

El fiscal Sergio Fuentes pidió al Tribunal una pena de 12 por el incendió de la vivienda y de 3 por posesión de arma ilegal.

El Patagónico

La Fiscalía reclama que sea condenado por el “incendio terrorista” de una vivienda y por la tenencia de armas de fuego.

En el inicio de las audiencias del juicio que el Estado chileno le sigue al barilochense Facundo Jones Huala por el incendio de una vivienda, hace casi seis años, la Fiscalía de Río Bueno, en la zona de Valdivia, pidió una pena de 12 años de prisión, además de 3 años y un día por la “tenencia ilegal de arma de fuego”. Por este mismo hecho, en 2014 fuero absueltos todos los demás acusados.

Jones Huala no fue juzgado en aquella oportunidad porque violó el régimen de semilibertad que tenía y no se presentó a dormir a la prisión. Meses más tarde fue visto en Argentina.

El incendio de la vivienda del cuidador del fundo Pisu Pisué fue el 9 de enero de 2013 y estuvo protagonizado por un grupo de encapuchados que ataron a cinco hombres y amenazaron a mujeres y niños.

Días más tarde detuvieron a seis personas. A Jones Huala lo atraparon en una vivienda junto a Millaray Huichala. En ese lugar hallaron armas de fuego y municiones de fabricación casera, según lo que señala el expediente judicial.

En noviembre de 2014 el mismo Tribunal Oral en lo Penal de Valdivia que ahora juzga a Jones Huala, llevó a juicio a Huichala y a Fénix Delgado Ahumada, Cristian García Quintul, Alexis Bahamondes Garrido y Lautaro Cañulef. Todos fueron sobreseídos porque la Justicia no pudo probarles la relación con el delito. La mujer tiene una condena en suspenso.

El Juzgado Oral en Lo Penal de Valdivia mantuvo la prisión preventiva para Facundo Jones Huala, quien está siendo investigado por su presunta participación en el ataque incendiario al Fundo Pisu Pisue en Río Bueno.

El referente mapuche está acusado por los delitos de incendio en lugar habitado y tenencia de arma de fuego de fabricación artesanal, tras el ataque que ocurrió en enero de 2013.

La defensa pedía que le sustituyera la medida de prisión preventiva a un arresto domiciliario en un inmueble en arrendado por la familia del detenido.

El fiscal de Río Bueno, Sergio Fuentes, expuso que el Ministerio Público se opuso a la petición por peligro de fuga.

De manera mayoritaria, el tribunal decidió rechazar la solicitud de la defensa. El juez titular, Carlos Flores, indicó que Jones Huala se mantendrá en prisión preventiva hasta que se desarrolle el juicio oral.

Recordemos que Jones Huala fue extraditado en septiembre de este año y desde el 12 del mismo mes que se mantiene con la medida cautelar. El juicio oral se desarrollará el 4 de diciembre de este año.

 

 

biobiochile.cl

Al margen de lo que la Justicia chilena resuelva en el juicio que se le sigue allí a Facundo Jones Huala, la situación procesal del líder mapuche en la Argentina se tornó más compleja. La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, con los votos de los jueces Hebe Corchuelo de Huberman y de Javier Leal de Ibarra, confirmó su procesamiento por incitación a la violencia colectiva.

El referente indígena enfrenta así dos procesamientos firmes por intimidación pública y apología al odio. El tribunal ratificó el carácter delictual de sus manifestaciones públicas al entender que la naturaleza de sus exhortaciones exceden las prerrogativas a la libertad de expresión, como argumentó el defensor oficial Fernando Machado.

Además, ya se elevó a juicio oral la causa por usurpación del cuadro Vuelta del Río de la Estancia Leleque, promovida por el Grupo Benetton, en la cual también está imputado. Aunque allí sólo serán juzgados los miembros de la Lof de Resistencia en Cushamen, donde murió Santiago Maldonado. Para Jones Huala ese debate penal quedará pendiente.

De ser absuelto en Chile, donde el 4 de diciembre se lo juzgará por el incendio de un fundo habitado en Valdivia y por tenencia de arma de guerra de fabricación artesanal, Jones Huala deberá a su regreso enfrentar en el país tres juicios orales. Si la Justicia del país trasandino lo hallara culpable, tras purgar una eventual condena deberá responder por los delitos que le imputa la Justicia local, siempre que no prescriban.

El juez federal de Esquel, Guido Otranto, había procesado a Huala por sus manifestaciones públicas del 5 de marzo último, en una causa iniciada de oficio por la fiscal Silvina Avila. Fue a raíz de sus dichos, reproducidos por altoparlantes en las inmediaciones del juzgado de Bariloche mientras se debatía su extradición.

Desde el penal de Esquel el lonko había lanzado la siguiente arenga: «Ustedes peñis ya saben lo que tienen que hacer. El huinka, capitalista, y su poder es nuestro enemigo. Al enemigo no se lo discute. Al enemigo se lo destruye. Así que nehuen nomás, los jóvenes, los peñis, los lamien, con la dignidad de nuestros antepasados, hagan lo que ustedes consideren que haya que hacer. De mi parte, [.] no pienso dialogar más con esta basura, asesinos, racistas, opresores, todos que le andan chupando las medias a los gringos, a las multinacionales, a la sociedad rural, a esa manga de asesinos. [.] Viva la RAM, viva la CAM, viva la autodefensa y el sabotaje. Piedra y fuego a la opresión. Vamos a responder con el mismo nivel de violencia con el que ellos vienen. [.] Defiéndanse con lo que tengan a mano. Hasta la victoria. Hasta matar o morir. Marichiwe».

La Cámara entendió que sus exhortaciones tuvieron la capacidad suficiente como para inducir a otras personas a cometer actos de violencia contra los organismos del Estado, como de hecho ocurrió cuando sus seguidores agredieron a las fuerzas de seguridad que custodiaban el juzgado de Bariloche.

«La preparación previa para la divulgación del mensaje resulta demostrativa de la intencionalidad del imputado de llegar a sus seguidores provocándolos a actuar de modo violento frente a las instituciones, ante una sentencia que le fuera adversa a sus intereses», dijo el tribunal.

 

 

El Chubut

La abogada de Facundo Jones Huala, dijo que el lonko está detenido en la cárcel de máxima seguridad de Llancahue en Valdivia, Chile, tras su extradición a principios de septiembre, a la espera del juicio que comenzará el 4 de diciembre y se extenderá entre 7 y 10 días. Ivanoff denunció las malas condiciones de detención de su defendido, sin calefacción, sin vidrios en aberturas y humedad con filtraciones, y asimismo sale de su calabozo a las 8.30 y no puede regresar hasta las 16.30, tiempo que transcurre en el patio del penal, cualquiera sea la condición climática.

Según destacó Jornada, señaló que abogados del país trasandino lo asisten al integrante del Pu Lof en Resistencia Cushamen, y ella aún no ha podido viajar porque está atendiendo la causa que le abrió el juez Martín Zacchino en Esquel, por usurpación, en base a la denuncia de la Compañía de Tierras del Sud Argentino del grupo Benetton.

La abogada está trabajando para saber cómo se resolverá y cuestionó que a pesar de una medida cautelar dispuesta por el Comité de Derechos Humanos de la ONU el 5 de septiembre, el Estado Argentino no cumplió con la medida, y procedió a extraditar a Jones Huala. Informó Ivanoff que el viernes el Estado debió rendir examen en Ginebra, ante los expertos que velan por el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ocasión en que se hizo hincapié en el incumplimiento de la medida cautelar.

“La contestación de la delegación argentina fue muy deficitaria, en particular la exposición del subsecretario de Protección de Derechos Humanos, José Brian Schapiro”, recalcó la letrada.

Condiciones de detención

Desde el estado de detención del lonko en Chile, Ivanoff manifestó que es complicada la situación, más cuando no tiene familiares allí y no pueden viajar, porque algunos de los integrantes están con causas procesales por cortes de rutas o protestas, en el ámbito de la Justicia Federal en nuestro país, y además de embargos, se les ha impuesto la medida de no salir del país.

Explicó que la cárcel en la que está Facundo Jones Huala en Chile, es gestionada por una empresa privada mediante una concesión del Estado, y no tiene ni las garantías mínimas de comunicación, que sí disponía en la Unidad 14 de Esquel.

 

 

ADN Sur