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Grupos extremistas lanzaron decenas de cohetes contra territorio israelí. El Estado hebreo bombardeó posiciones de Hamas. Al menos un muerto y varios heridos.

Israel cerró las fronteras de la Franja de Gaza en un sábado de creciente tensión, tras una lluvia de misiles lanzados contra territorios israelíes por Hamas y otros grupos extremistas, que amenazaron con golpear objetivos críticos. El ejército del Estado hebreo respondió con fuerza y dejaron un muerto palestino.

Cerca de un centenar de cohetes fueron lanzados el sábado por la mañana desde la Franja de Gaza. En represalia, Israel llevó a cabo ataques aéreos y recurrió a disparos de tanques contra posiciones de Hamas en el enclave palestino, señaló el ejército.

El ministerio de Salud de Gaza anunció que los bombardeos israelíes causaron un muerto y varios heridos. Una fuente de seguridad del territorio palestino dijo que los ataques israelíes alcanzaron tres zonas separadas de la Franja y que tres «combatientes de la resistencia» resultaron heridos.

El ejército israelí dijo que los palestinos dispararon 90 cohetes desde la Franja de Gaza y que decenas de ellos fueron interceptados por el sistema israelí de defensa antimisiles.

Según los servicios de emergencia israelíes, los cohetes no causaron víctimas.

El ejército precisó que bombardeó dos plataformas lanzacohetes palestinas y que los tanques habían atacado varios puestos militares de Hamas.

El ejército israelí dijo que los palestinos dispararon 90 cohetes desde la Franja de Gaza y que decenas de ellos fueron interceptados por el sistema israelí de defensa antimisiles.

Según los servicios de emergencia israelíes, los cohetes no causaron víctimas.

El ejército precisó que bombardeó dos plataformas lanzacohetes palestinas y que los tanques habían atacado varios puestos militares de Hamas.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que se reuniría con los responsables de seguridad del país, informó uno de sus portavoces.

Esta escalada, la más importante desde hace varias semanas, se produce tras violentas manifestaciones el viernes en la frontera de Gaza.

Cuatro palestinos, incluyendo dos miembros del brazo armado de Hamas, murieron el viernes en un ataque israelí en la Franja de Gaza, después de que dos soldados israelíes fueran heridos en los enfrentamientos en el sector de frontera.

El movimiento islamista Hamas, en el poder en la Franja de Gaza, prometió el viernes responder a la «agresión israelí».

Israel y Hamas se han enfrentado en tres guerras desde 2008 y, cuando la tensión sube entre ambos bandos, hace temer un cuarto conflicto.

A finales de marzo, bajo el auspicio de Egipto y la ONU, se negoció un alto el fuego, anunciado por Hamas pero nunca confirmado por Israel. Esto permitió mantener una relativa tranquilidad durante las elecciones legislativas israelíes del 9 de abril.

Pero el martes Israel redujo la zona de pesca autorizada frente a las costas de Gaza, después de que unos militantes palestinos lanzaran un cohete hacia su territorio.

El cohete cayó en el Mediterráneo. El ejército israelí acusó a la Yihad islámica, otro grupo fundamentalista aliado de Hamas.

Una delegación de Hamas encabezada por su líder en Gaza, Yahya Sinwar, dejó el enclave el jueves rumbo a El Cairo para abordar con responsables egipcios los medios para preservar la tregua.

Estos últimos meses, Israel aceptó que Qatar suministrara una ayuda de varios millones de dólares a Gaza para pagar los salarios y financiar la compra de carburante y hacer frente así a la escasez de electricidad.

Desde marzo de 2018, los palestinos se manifiestan en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel contra el bloqueo en el enclave y para el retorno de los refugiados palestinos que fueron expulsados o tuvieron que abandonar sus tierras tras la creación de Israel en 1948.

Al menos 270 palestinos murieron desde el inicio de la movilización, en las manifestaciones o en los ataques israelíes como represalia. En el bando israelí, dos soldados fallecieron.

Los organizadores de las manifestaciones y Hamas aseguran que el movimiento de la «Gran marcha del retorno» es independiente. Israel en cambio acusa a Hamás de orquestar estas manifestaciones.

 

 

 

Fuente: agencias

Hoy, en medio de su visita a Estados Unidos, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció que volverá antes de lo previsto a su país debido al nuevo aumento de la tensión en la Franja de Gaza, luego de que anoche un cohete disparado desde allí alcanzara una casa situada al norte de Tel Aviv y causara siete heridos.

El sonido de las sirenas antiaéreas despertó a los residentes de la zona de Sharon, al noreste de la ciudad, poco antes de las 5 de la mañana e hizo que se resguardasen en refugios. Después se escuchó el sonido de una fuerte explosión.

El misil impactó contra una vivienda de Mishmeret, a más de 80 km de la Franja de Gaza, un alcance poco habitual para estos disparos desde el enclave palestino. Cuatro adultos y tres niños, entre ellos un bebé de seis meses, fueron hospitalizados. Seis son de la misma familia y tienen quemaduras y heridas leves por esquirlas.

La vivienda quedó en ruinas, con azulejos, muebles rotos y escombros esparcidos por las inmediaciones. Entre los restos había una cuna destrozada y los restos de dos perros de la familia que murieron en la explosión. Por lo ocurrido las Fuerzas Armadas israelíes acusaron al movimiento islamista Hamas.

Asimismo, el mando militar israelí decidió enviar «dos brigadas de refuerzo a la zona del comando sur», la región de la Franja de Gaza, y convocar a un determinado número de reservistas, sin precisar qué cantidad. Los militares agregaron que el cohete fue disparado desde el sur del territorio palestino y que recorrió unos 120 km.

Netanyahu, que se encuentra de visita en Estados Unidos, prometió responder «con fuerza» al ataque y decidió «acortar» su viaje. «En unas horas, me reuniré con el presidente Donald Trump y justo después, volveré a Israel para dirigir de cerca nuestras operaciones», anunció.

En plena campaña electoral para las legislativas del 9 de abril, en las que Netanyahu aspira a imponerse para un nuevo mandato, el primer ministro sostuvo que se cometió «un ataque criminal contra el Estado de Israel y vamos a responder con fuerza». Aún no se registró ninguna represalia en la Franja de Gaza.

La tensión

Israel y Hamas se enfrentaron en tres guerras en la Franja de Gaza desde que el movimiento islamista tomó el poder por la fuerza en 2007 luego de que la comunidad internacional rechazara reconocer su victoria en las elecciones legislativas palestinas.

En 2018 las dos partes casi terminan en guerra. Sin embargo, tras un alto el fuego informal en noviembre y a medida que se acerca el primer aniversario de las manifestaciones llamadas de la «Gran marcha del regreso», la tensión aumenta.

El último enfrentamiento serio entre Gaza e Israel fue a mediados de marzo cuando las fuerzas israelíes bombardearon un centenar de objetivos de Hamas, entre ellos lo que los israelíes presentaron como un importante complejo subterráneo para fabricar cohetes, en represalia a disparos hacia territorio israelí.

Esta nueva escalada se produce a sólo días del 30 de marzo, primer aniversario de la «Gran marcha del retorno», una movilización contra el bloqueo israelí del enclave y por el derecho a los palestinos a regresar a sus tierras de las que huyeron o fueron expulsados con la creación de Israel en 1948.

Desde marzo de 2018, al menos 258 gazatíes murieron por disparos de soldados israelíes, la gran mayoría en las manifestaciones a lo largo de la frontera entre la Franja de Gaza e Israel. Dos soldados israelíes fallecieron desde esa fecha.

 

 

 

La Nación

El jefe del Estado Mayor israelí reconoce miles de ataques en Siria para evitar el envío de armas iraníes a la milicia libanesa

El Ejército israelí da por terminada la llamada Operación Escudo del Norte lanzada el pasado mes de diciembre para destruir los túneles construidos por el partido-milicia chií Hezbolá, en la frontera libanesa. “Hemos descubierto un sexto túnel de 800 metros de largo en el lado libanés que se adentraba decenas de metros en Israel”, confirmó el Teniente Coronel, Jonathan Conricus, en una comparecencia para dar los detalles del final de la operación.

El pasadizo cuya entrada estaría en una vivienda de la localidad fronteriza de Ramyeh, tendría dos metros de alto, uno de ancho y penetraría unos 55 metros dentro del territorio controlado por Israel. Según el Ejército será destruido “en los próximos días” ya que, en palabras de Conricus, se trata del túnel “más largo y preciso” de todos los construidos por Hezbolá porque, tal y como se puede apreciar en las imágenes mostradas por los militares hebreos, está equipado con raíles de transporte, luz eléctrica y escaleras en algunos tramos. “Según nuestras estimaciones ya no queda ningún túnel que penetre en Israel”, aseguró el portavoz militar que también confirmó que Hezbolá aún mantiene infraestructura subterránea en el lado libanés de la frontera y que el Ejército seguirá monitorizando los movimientos de la milicia chií para evitar futuros ataques e identificar nuevas amenazas.

Los militares hebreos aseguran haber informado del nuevo hallazgo a la Fuerza de Paz de la ONU en el Líbano (FINUL), encargada de supervisar el alto el fuego alcanzado tras la guerra de 2006 y de la que forman parte unos 600 soldados españoles, el contingente más numeroso en el exterior. Israel, que responsabiliza al gobierno Libanés de las actividades de Hezbolá en la frontera, pretende además blindar los 120 kilómetros fronterizos con su vecino del norte con un muro de hormigón del que ya ha construído una décima parte. Un proyecto que para Beirut constituye una violación de su soberanía y de la Resolución 1701 de la ONU, bajo cuya paraguas opera la FINUL. .

Precisamente este fin de semana, el Jefe del Estado Mayor del Ejército Israelí, el general Gadi Eisenkot —que el próximo martes cederá el testigo al frente del Ejército al general Aviv Kochavi— afirmó en una entrevista concedida a dos canales de televisión locales, que una de sus principales preocupaciones en el cargo han sido los esfuerzos de Irán por abrir un nuevo frente contra Israel en el norte, su empeño en consolidar su posición en Siria así como en fortalecer a Hezbolá.

Eisenkot aseguró que desde el final de la contienda de 2006, el grupo chií libanés contó con el apoyo iraní y forjó “un sofisticado plan para conquistar partes de Israel [en una futura contienda]» . Un propósito que para Eisenkot constituía el “proyecto insignia de Hezbolá”, que además incluía “el desarrollo de armas precisas para alcanzar objetivos específicos a gran escala en Israel” y que ahora ha sido abortado con la Operación Escudo del Norte y a los ataques hebreos en Siria.

Sobre este último punto, el jefe del Estado Mayor confirmó también en declaraciones al diario The New York Times que en los últimos años Israel ha llevado a cabo miles de ataques en territorio sirio. “Alcanzamos miles de objetivos sin asumir la responsabilidad o pedir crédito”, reconoció al rotativo norteamericano, que recoge que sólo en 2018, la fuerza aérea arrojó 2.000 bombas.

Precisamente este viernes por la noche se produjo otro bombardeo israelí cerca del aeropuerto de Damasco. Un ataque reconocido horas después por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en un gesto poco usual. “En las últimas 36 horas la Fuerza Aérea atacó depósitos de armas iraníes en Siria. Estamos más decididos que nunca a actuar contra Irán en Siria, tal y como prometimos”, admitió Netanyahu durante la reunión semanal de su Gabinete.

El País

Benjamín Netanyahu (Tel Aviv, 1949) tendrá que esperar para poder cumplir su sueño de convertirse en el primer ministro que más tiempo ha ejercido el poder en Israel. Los líderes de los cinco partidos de la coalición que sostiene al Gobierno más conservador en las siete décadas de historia del Estado judío decidieron el lunes que ya no podían seguir gobernando con una mayoría raspada de 61 diputados en una Kneset (Parlamento) de 120 escaños. “Si es demasiado difícil, necesitamos elecciones”, zanjó el mandatario, que suma 13 años en el cargo en cuanto mandatos, los tres últimos consecutivos.

El Tribunal Supremo, en funciones de supervisión constitucional, había fijado la fecha del próximo 15 de enero como plazo límite para la aprobación en la Kneset de una norma que no discrimine por su adscripción religiosa a los ciudadanos en la prestación del servicio militar obligatorio. En Israel, la ley obliga a llamar a filas tanto los hombres (durante cerca de tres años) como las mujeres (dos años) al cumplir los 18 años.

Netanyahu esperaba poder contar para sacar adelante la polémica legislación con el apoyo externo en el Parlamento de su antiguo ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, que dimitió en noviembre pasado por su oposición al acuerdo de alto el fuego con Hamás en Franja de Gaza, como con el de Yair Lapid, líder del partido centrista Yesh Atid, y principal rival político del primer ministro.

Lapid dio la puntilla a la coalición a primera hora de la mañana de ayer al anunciar que no votaría a favor de de la ley de alistamiento en sus términos actuales, puesto que la considera “una rendición por miedo ante los ultraortodoxos”. “Nosotros ya no vamos a hacer el primo”, sentenció este antiguo periodista estrella de la televisión israelí, que formó parte entre 2013 y 2015 del Gabinete de Netanyahu, en el que impulsó una reforma del servicio militar que generó grandes protestas de la población jaredí. Los ultrarreligiosos suman un 12% de los 8,8 millones de habitantes de Israel y por la alta natalidad de sus familias está previsto que dupliquen ese porcentaje dentro dos decenios.

“Vamos a pedir un mandato claro a los electores para proseguir nuestra política, la coalición actual constituye el núcleo del próximo pacto de Gobierno”, dijo Netanyahu tras la reunión de los diputados de su partido. La expansión de los asentamientos de colonos en Cisjordania y Jerusalén Este, la paralización de las negociaciones de paz con los palestinos desde hace más de cuatro años y la aprobación de una legislación que discrimina a las minorías no judías de Israel (que cuenta con un 20% de población árabe), han sido algunos de los hitos que han marcado la legislatura que ahora finaliza. “Hemos hecho mucho en favor de los ciudadanos y vamos a seguir en la misma línea. Con vuestra ayuda vamos a ganar”.

El líder del Likud también ha abierto la puerta a la convocatoria de elecciones para intentar librase de los escándalos que le han salpicado durante la legislatura. Netanyahu se enfrenta ahora a tres casos de corrupción por fraude, cohecho y tráfico de influencias en los que tanto la policía como la fiscalía han recomendado su imputación. El fiscal general, Avichai Mandelblit, es quien tiene la última palabra para formular oficialmente las acusaciones ante los jueces. Sus colaboradores más cercanos habían traslado a la prensa hebrea que se pronunciaría sobre el asunto previsiblemente en marzo del año que viene. La convocatoria de elecciones anticipadas, sin embargo, paraliza sus actuaciones hasta después de las votaciones.

El primero de los escándalos en los que el mandatario ha sido investigado es el llamado Caso 1.000. Los agentes de la brigada antifraude sostienen que Netanyahu y sus familiares recibieron entre 2007 y 2016 lujosos regalos —puros habanos Cohiba, champán francés o joyas— evaluados en cerca de un millón de shequels (230.000 euros) de manos, entre otros, del productor de Hollywood Arnon Milchan, quien pudo recibir a cambio varios millones de dólares en beneficios fiscales.

Anticorrupción también recomendó su imputación por el Caso 2.000, en el que se desvelaron las conexiones del gobernante con Arnon Moses, editor del diario ‘Yedioth Ahronoth’, el de mayor circulación en Israel, para contar con una cobertura favorable a sus intereses en contrapartida a varias medidas legales que favorecieran la circulación del rotativo.

Finalmente, el comisario general de la policía israelí, Roni Alsheich, hizo pública su recomendación de acusar al primer ministro por fraude y soborno en un tercer escándalo. En el llamado Caso 4.000 se han investigado durante tres años los favores gubernamentales que reportaron un beneficio fiscal de unos 250 millones de euros al grupo Bezeq, el mayor del severo de las telecomunicaciones en Israel. A cambio, la compañía puso al servicio de los intereses del primer ministro el popular portal informativo Walla.

El primer ministro israelí ha rechazado abiertamente las nuevas acusaciones, al denunciar que “fueron filtradas incluso antes de que comenzaran las investigaciones” en medio de una «caza de brujas». “Estoy seguro de que tras haber examinado la cuestión las autoridades competentes llegarán en este caso a la misma conclusión: que no hubo nada porque no hay nada”.

En Israel, es habitual que los agentes hagan públicas sus conclusiones y sus recomendaciones de acusación antes de trasladarlas a la fiscalía, y esta también las comunica a los medios de comunicación antes de elevar su informe al fiscal general. La policía israelí suele actuar con notable independencia respecto del poder ejecutivo. A causa de sus investigaciones fue encarcelado durante cinco años el antiguo presidente del Estado hebreo Moshe Katsav, condenado en 2010 por violación y agresiones sexuales. Las pesquisas de los agentes también contribuyeron a mantener entre rejas durante más de 14 meses al exjefe de Gobierno Ehud Olmert, declarado culpable de delitos de corrupción inmobiliaria por sentencia firme en 2016, y quien ya había tenido que renunciar al cargo en 2009.

Netanyahu ha decidido no esperar más. Amparado por las predicciones de los sondeos electorales, que revalidan para el Likud la condición de primera fuerza parlamentaria con más de una cuarta parte de los escaños, parece dispuesto a plantar los comicios anticipados como un plebiscito sobre su legitimidad para seguir gobernando, por encima de los casos de corrupción. Ningún primer ministro en el cargo ha sido imputado por el fiscal general en la historia del Estado de Israel.

El éxito económico de su gestión –con un crecimiento anual sostenido del PIB en torno al 4% y una tasa de empleo descendente que se sitúa por debajo de 5%– se ha visto empañado por una reciente desaceleración marcada por la debilidad del shequel frente al dólar y el euro y por el desplome de la Bolsa de Tel Aviv, que el domingo cayó un 5% en la apertura semanal y que este lunes volvió a perder un 1,7% tras el anuncio de la convocatoria de elecciones anticipadas.

 

 

El País

Siria derribó accidentalmente un avión militar de su aliado ruso, matando a sus 15 tripulantes a bordo, al replicar su defensa antiaérea a un ataque de misiles israelíes, según el ejército ruso que culpó el martes del hecho a Israel y amenazó con represalias.

El incidente es el más grave caso de «fuego amigo» entre los dos aliados desde que en septiembre de 2015 Rusia interviniera militarmente para ayudar al régimen sirio a revertir el curso de la guerra.

El avión ruso Ilyushin desapareció de los radares sobre el Mediterráneo poco después de que Turquía y Rusia anunciaran un acuerdo para crear una «zona desmilitarizada» en la región de Idlib, que permitirá evitar una ofensiva del régimen de Damasco contra este último bastión rebelde de Siria.

No hay aún versión del gobierno sirio sobre lo que ocurrió entonces. Pero los acontecimientos coincidieron con un bombardeo israelí contra la región costera de Latakia, al que replicaron las defensas antiaéreas sirias.

El avión ruso Il-20 «fue abatido por un sistema de misiles S-200» del ejército sirio, causando la muerte de los 15 miembros de la tripulación que se hallaban a bordo, anunció el ministerio ruso de Defensa, que acusó a Israel de bombardeos «hostiles» contra Siria y amenazó con represalias.

Según el Observatorio sirio de derechos humanos (OSDH) los misiles israelíes golpearon un depósito de municiones en el Instituto de industrias técnicas. Dos personas murieron y 10 resultaron heridas en el bombardeo, según el presidente del OSDH, Rami Abdel Rahman.

Israel, que aún no ha hecho comentarios sobre los bombardeos del lunes, ha llevado a cabo en los últimos meses frecuentes ataques contra infraestructuras militares sirias, incluyendo contra bases que albergarían a combatientes iraníes aliados del régimen de Bashar Al Assad.

A principios de septiembre, Israel admitió haber llevado a cabo 200 bombardeos en Siria en los últimos 18 meses.

El portavoz del ejército ruso Igor Konashenkov acusó a Israel de ser responsable del incidente de la víspera. «Consideramos hostiles estas provocaciones de parte de Israel» y «nos reservamos el derecho de responder de manera adecuada» advirtió.

Según Konashenkov, el mando militar israelí «no previno» que llevaría a cabo esta operación y la anunció a Moscú menos de un minuto antes del ataque, lo que «no permitió llevar al avión Il-20 hacia una zona segura».

Además acusó a los pilotos de los F-16 israelíes de haber puesto deliberadamente en peligro al avión ruso al camuflarse en su señal de radar colocándolo así «bajo el fuego de la defensa antiaérea siria».

«Los aviones israelíes crearon deliberadamente una situación peligrosa para los barcos y los aviones que se hallaban en la zona. El bombardeo se produjo cerca del lugar donde se hallaba la fragata francesa Auvergne y a proximidad inmediata del Il-20», prosiguió.

Por su lado, el ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, también advirtió a su homólogo israelí Avigdor Lieberman que Moscú se reserva «el derecho de responder» tras el derribo del avión. A su vez el ministerio de Exteriores ruso convocó al embajador de Israel por el caso del avión derribado.

Este incidente se produjo poco después de que los presidente ruso Vladimir Putin y turco Recep Tayyip Erdogan acordaron crear una «zona desmilitarizada»de 15-20 kilómetros de largo, bajo control ruso-turco, en Idlib, provincia siria limítrofe con Turquía.

Ese acuerdo puede evitar una ofensiva poner fin a una ofensiva de Siria y su aliado ruso contra Idlib, última provincia en manos insurgentes. La región de Idlib, controlada en un 60% por el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS), compuesto en su mayoría por la exrama de Al Qaeda en Siria. Aunque apoye a otros grupos rebeldes, Ankara considera «terrorista» al HTS.

Este martes, el régimen sirio expresó su satisfacción por este acuerdo ruso-turco. Siria «se congratula por el acuerdo sobre la provincia de Idlib». «Siempre ha acogido favorablemente cualquier iniciativa que permita evitar el derramamiento de sangre de sirios y ayude a restablecer la seguridad» según una fuente del ministerio de Relaciones Exteriores. El acuerdo fue igualmente saludado por Irán, aliado del régimen sirio, que elogió una «diplomacia responsable».

 

 

 

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