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A septiembre de este año, el haber mínimo acumuló un incremento de 28,8% mientras que el máximo subió 18,4%. El cambio de fórmula de ajuste le restó entre 6 y 17 puntos porcentuales a los valores esperados. Según publica Infobae, en los últimos años, los aumentos que recibieron los jubilados y pensionados perdieron contra la inflación.

¿La situación se puede repetir en 2020?

El resultado dependerá del porcentaje del último aumento del año, que se otorga en diciembre y que podría volver a determinarse por decreto, como sucedió en los meses anteriores. Y también de los números finales de la inflación anual que, por ahora, se estima en 36,9%, según el consenso de las consultoras privadas.

Sin embargo, se puede calcular cuánto perdieron en lo que va del año como consecuencia de la suspensión de la fórmula de movilidad. Si se aplicaban los aumentos previstos por la Ley 27.426, sancionada en 2017, las jubilaciones hubiesen tenido un incremento acumulado de todo 2020 del 42 por ciento.

El cálculo surge de considerar las subas que habrían resultado en marzo (11,56%), junio (10,89%), septiembre (9,88%) y diciembre (4,48%), según estimó para el último tramo del año la abogada previsionalista Andrea Falcone. Ese número final agregado, 42%, se ubica, hasta el momento, por encima de la inflación del 36,9% esperada por los economistas, de acuerdo al promedio del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.

En tanto, las subas otorgadas hasta ahora por decreto fueron de entre 3,75% y 12,96% en marzo, dependiendo del nivel de ingresos; de 6,12% en junio y de 7,5% en septiembre. El resultado acumulado fue inferior al que habría resultado de la aplicación de la Ley de Movilidad para el mismo período, explicó Falcone.

Para el caso de los que cobran ingresos más bajos -el haber mínimo- hubo bonos extraordinarios otorgados entre fines de 2019 y principios de este año, lo que permitió compensar lo que les hubiese correspondido. Sin embargo, a medida que suben en los tramos de ingreso, aparecen las pérdidas, ya que a comienzos de año los aumentos fueron menores que en el extremo inferior.

Fórmula suspendida

La fórmula de movilidad aprobada durante el Gobierno de Mauricio Macri fue suspendida desde diciembre del año pasado por el Gobierno de Alberto Fernández. Esa movilidad se basaba en 70% de la inflación y 30% del promedio de los salarios y se debía aplicar trimestralmente (en marzo, junio, septiembre y diciembre), aunque con un rezago de seis meses en los índices de referencia.

De acuerdo con los cálculos del abogado previsionalista Adrián Troccoli, a septiembre de este año, las jubilaciones mínimas acumularon un incremento de 28,8%, mientras que los haberes máximos tuvieron una suba de 18,4%. En tanto, si se hubiese aplicado durante ese período la suba por la movilidad suspendida hubiese alcanzado 35,1 por ciento.

Las jubilaciones perdieron entonces entre 6,1% (en el caso de la mínima) y 13,7% (para los haberes más altos) con respecto a la fórmula anterior, estimó el especialista.

Actualmente, el haber mínimo es de $18.129 y el máximo de $121.990, excepto los casos especiales, como sistema judicial y funcionarios.

Canasta Básica

Según la medición de la dirección de la Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo porteña, la canasta básica de los adultos mayores es de $49.614, acusó un incremento de 31,2% en relación al valor de fines de septiembre del año pasado. “La medición contempla los costos de vida para jubilados que viven en grandes ciudades, como gastos de vivienda, alimentos, productos de higiene y limpieza, medicación y artículos de farmacia, impuestos y servicios, transporte, vestimenta y gastos de recreación”, explicó a Infobae Eugenio Semino

Se espera que en las próximas semanas la comisión bicameral de Movilidad Previsional del Congreso, que durante septiembre realizó rondas de consultas con especialistas sobre el tema, presente la propuesta de una nueva fórmula de ajuste de las jubilaciones y pensiones para aplicar en 2021. Aunque aun no está definida, la idea más firme es que contemple una combinación entre los índices de evolución salarial, inflación y con tope en la variación de la recaudación de impuestos.

“Se están definiendo los criterios finales. Se analizan todas las variantes posibles. Para el año que viene, el presupuesto da un 29% de inflación y el aumento para la partida para jubilaciones es de 32%”, contó el diputado Marcelo Casaretto, que preside la comisión bicameral.

El FMI

Tampoco está decidido si los futuros aumentos serán trimestrales, como se venía haciendo hasta ahora. Desde la oposición, argumentan que las definiciones se tomarán una vez que estén más avanzadas las conversaciones con el Fondo Monetario Internac ional (FMI).

“La Ley de movilidad de Macri se hizo para que los jubilados no vuelvan a perder contra la inflación. Y perdieron. Desde 2016, las jubilaciones acumulan un atraso contra la inflación importante”, dijo Adrián Troccoli, abogado previsionalista. Según detalló, el acumulado de inflación desde 2016 a junio fue 368%. Mientras que las jubilaciones en ese período tuvieron una movilidad de 291% para el haber mínimo y 260% para el máximo.

“Si no corrigen esta diferencia están ajustando a con los que sí aportaron. La diferencia que tiene que subir es de 14,64% para el haber mínimo y 24,78% para el haber máximo. Con eso, se vuelve al valor de 2015”, estimó Troccoli.

La pérdida en 2020 y el impacto en 2021 dependerá del tipo de fórmula de movilidad que se adopte. Hasta 2017 las jubilaciones se actualizaban dos veces por año (en marzo y en septiembre) por una fórmula que combinaba las variaciones de los recursos que recibe la Anses y los salarios de los trabajadores registrados, entre otras variables.

“Hay que ver cómo juega la nueva fórmula. Los salarios acompañan de cerca a la inflación, pero en procesos inflacionarios nunca la equiparan. Después hay que ver como juega el tope de la recaudación, que va a ser muy mala por un par de años. Los jubilados están arrancando muy abajo en su haber mensual”, señaló Falcone.

El índice de precios al consumidor avanzó 1,9% durante julio a nivel nacional, tres décimas por debajo del 2,2% que registró en junio, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Con esta suba, el acumulado del año alcanzó al 15,8%, mientras que la inflación minorista de los últimos doce meses ascendió al 42,4%. Sin embargo, en la región patagónica los precios se encarecieron durante julio un 2,7%, casi un punto por encima del promedio en el país.

En julio, los rubros equipamiento y mantenimiento del hogar (3,9%) y recreación y cultura (3,3%) fueron los que mostraron mayor crecimiento a nivel país, principalmente por subas observadas en los precios de equipos electrónicos y electrodomésticos.

En tanto, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas -el de mayor peso en la medición del índice-, registró un avance de 1,3% en julio, con aumentos en los precios de infusiones, frutas, carnes y derivados, y pescados y mariscos, y las bajas más destacadas en verduras, tubérculos y legumbres.

El ítem prendas de vestir y calzado, que exhibió un incremento de 3,3%, marcó una importante heterogeneidad entre regiones, con variaciones más altas en Cuyo y Patagonia en indumentarias, y subas mayores de los calzados en la región Pampeana.

En el Gran Buenos Aires, en tanto, donde las medidas de aislamiento siguen parcialmente vigentes, la variación de los precios de ambos rubros fue la menor a nivel país.

En julio, los precios de los bienes aumentaron 2,3%, y los servicios, muchos de los cuales tienen sus tarifas congeladas desde el año pasado, 1,1%.

En tanto, los precios de los productos atados a cuestiones estacionales, como es el caso de las prendas de vestir, el turismo o determinados alimentos, aumentaron 0,9% durante el séptimo mes del año, mientras que los precios regulados, como los de los servicios público, avanzaron 0,5%.

En el primer caso, incidió la baja observada en verduras, tubérculos y legumbres, mientras que en el segundo prevaleció la estabilidad de los principales rubros que integran dicha categoría, principalmente tarifas de servicios públicos, planes de telefonía celular y servicios educativos.

Al analizar el IPC de julio, fuentes del Banco Central destacaron la «desaceleración» registrada respecto al mes previo, cuando se ubicó en el 2,2%.

«Sin aumentos previstos en los servicios regulados y con una variación del componente estacional inferior al de los últimos meses el nivel promedio de los precios minoristas fue menor al de junio», dijeron las fuentes.

«La acotada volatilidad cambiaria favorecida por la política de flotación administrada del BCRA contribuyó a que la inflación interanual continuara descendiendo respecto a 2019», explicaron desde la entidad monetaria.

En julio, la inflación, tanto a nivel general como en la núcleo (2,5%), se ubicaron significativamente por debajo de la registrada en julio y diciembre del año pasado.

Bajo la incidencia de los Precios Máximos y Cuidados, los valores de los alimentos y bebidas tuvieron subas acotadas, reflejando en parte los aumentos habilitados a partir del 15 de julio en las nuevas listas de ese programa.

Si bien se espera que el reacomodamiento de precios de algunos servicios con la reapertura de actividades impacten en el nivel general en los próximos meses, el proceso de convergencia a menores niveles de inflación seguirá afianzándose, proyectaron en el Banco Central.

POR REGIONES

Por zonas, las subas más importantes en los precios minoristas se dieron en la Región Patagónica (2,7%), Cuyo (2,3%), Noreste (2,2%) y Pampeana (2,1%), todas por encima del promedio general de 1,9%.

En tanto, en la Región Noroeste el incremento fue de 1,9%, mientras que el área metropolitana del Gran Buenos Aires (GBA) fue la que menos subió, con el 1,6% promedio.

En lo que va del año, y con un alza del 15,8% en promedio, el rubro alimentos y bebidas acumuló una suba del 18,7%; las prendas para vestir y valzado, 29,6%; equipamiento y mantenimiento del hogar, 16,7%; transporte, 11,3%; educación, 18%, y vivienda, agua, electricidad y gas, 4,8%.

Pocas horas después de que el Gobierno comunicara un acuerdo con los bonistas bajo legislación extranjera, la AFIP comunicó que por séptimo mes consecutivo el total de los recursos tributarios aumentó en julio muy por debajo de la tasa de inflación en comparación con un año antes, al sumar apenas $559.092 millones, apenas 24% más que el año anterior, pese a una tasa de inflación de 43% y suba del tipo de cambio para el comercio exterior 68%, refleja la aguda crisis económica que provoca la extensión de la cuarentena preventiva del COVID-19.

De todas formas, para la AFIP resulta positivo que frente a una drástica baja de 24,8% en términos reales observada en el primer mes pleno en cuarentena, comenzara un proceso de gradual desaceleración de la contracción agregada de los recursos tributarios a 22,8% en mayo; 16,2% en junio y 13,2% en julio.

Los datos de las tres principales fuentes de recursos del Estado nacional, excluidos los giros de utilidades del Banco Central y otras rentas por ganancias de la Anses y venta de activos, dieron cuenta de que la flexibilización de la cuarentena en junio y primera quincena de julio no fue suficiente para afianzar la recuperación parcial que había insinuado la venta de bienes durables, como automotores y casas y departamentos como dieron cuenta los informes de la Asociación de Concesionarias y Colegio de Escribanos, y que luego se manifestaron en la caída de la confianza de los consumidores.

El comunicado de prensa mensual de la AFIP destaca: “La caída en el nivel de actividad y las distintas medidas de política tributaria tendientes a aliviar la situación de los contribuyentes constituyen los principales factores explicativos para la variación en los ingresos tributarios de julio. La dinámica de la recaudación evidencia, sin embargo, una desaceleración en el ritmo de contracción en términos reales con relación a los registros observados desde que inició la pandemia del COVID-19″.

Claramente, el efecto de la disminución de la actividad, por el doble efecto de la baja de ingreso nominal de parte de los trabajadores que desde abril ya no tienen la posibilidad de trabajar tiempo extra, ni en forma remota, como en gran parte del comercio minorista no esencial; como los que perdieron el empleo, aunque formalmente están suspendidos los despidos, afectó al consumo agregado de las familias y se reflejó en el desempeño del IVA.

Durante los últimos cuatro años (2015-2019) los sueldos de los empleados públicos chubutenses consiguieron globalmente ganarle a la inflación y ubicarse un 10% de promedio por encima de la suba de precios.

Los trabajadores de la Legislatura -incluyendo a los propios diputados- fueron los más beneficiados, ya que lograron superar por 49 puntos a la inflación. Mientras tanto, los policías lo hicieron por casi 25 puntos porcentuales.

Los que perdieron

Los más rezagados fueron los empleados del Poder Judicial, que perdieron 7 puntos. Si se confirma el anuncio del ajuste que efectuó el ministro Antonena para un 2020 sin incrementos salariales, no todos los sectores estatales lo sufrirán de la misma manera.

2018 fue el año en que se aplicó un fuerte ajuste sobre los salarios de los empleados públicos chubutenses, por intermedio de un recorte de los sueldos frente a la inflación galopante en esos tiempos.

Los gastos totales en salarios durante 2018 fueron de 23.760 millones de pesos frente a los 22.997 millones que se habían destinado en 2017 para el pago de los sueldos en la provincia del Chubut. Esa variación significó una suba de apenas 3,3% mientras que la inflación interanual medida por el INDEC fue del 50,6%.

Eso implica que los sueldos de los empleados públicos perdieron en 2018 frente a la inflación un 47,3% de poder adquisitivo.

Vale recordar que en 2016 el conjunto de los sueldos de los empleados públicos había quedado 2,5% por debajo de los niveles inflacionarios de ese año, cuando la suba de precios rondó 40,3%.

En 2017 se produjo una recuperación de esa pérdida e inclusive se la superó a favor de los trabajadores del Estado. La inflación interanual de ese año fue de 23,5% y los sueldos se incrementaron 27,5%; arrojando un saldo alcista del 4%.

Para 2019 se reabrieron las discusiones paritarias luego de las huelgas, tomas de edificios, cortes de ruta y múltiples movilizaciones que dieron por tierra con la política de ajuste que se había instrumentado en 2018.

La conclusión de las paritarias fue la recuperación de los salarios perdidos frente a la suba inflacionaria del 2018 y además se conquistó la instrumentación de las cláusulas gatillo durante todo 2019, para que de esa manera los salarios se equipararan con la disparada de los precios.

Al finalizar 2019 los sueldos generales de los trabajadores estatales se incrementaron en un 110,2%; recuperaron los 47 puntos porcentuales que había perdido en el 2018 y consiguieron seguirle el ritmo a una inflación galopante que según el INDEC fue en la Patagonia del 54% de manera interanual al finalizar 2019.

Esas conquistas de 2019 se tradujeron no solamente en la recuperación de los porcentajes perdidos en 2018, sino que además la acumulación de los atrasos en los pagos de las mejoras salariales la sumatoria de índices inflacionarios hizo que inclusive se superan las pérdidas y se mantuvieran las subas al ritmo inflacionario del año.

Al finalizar el año pasado los sueldos no solamente habían recuperado los 47 puntos perdidos en 2018 y habían equiparado los 50 puntos de suba inflacionaria, sino que además habían quedado casi un 9% por encima de manera global frente a los indicadores anteriormente mencionados.

Efectos diferenciados entre sectores

Los impactos de la recuperación de la masa salarial tras el ajuste no se reflejaron de la misma manera al interior de los distintos sectores que conforman la planta de personal en la provincia de Chubut.

En el caso específico del sector Judicial, los salarios en 2016 habían perdido un poco menos que el nivel general, reflejando una contracción del 1,5% después del efecto inflacionario; mientras que en 2017 la suba fue del 6,7% y la mejora fue bastante mejor que la del conjunto de la masa salarial.

En tanto para 2018 el achicamiento de los salarios frente a la inflación fue menos significativa que para el conjunto de la masa salarial provincial, con casi 7 puntos menos que el promedio.

A la hora de la recuperación en 2019 la variación también menor producto de una incidencia del ajuste del año anterior que había impactado más levemente; pero los salarios del sector Judicial estaban al final del año pasado con un relativo atraso de 7 puntos porcentuales producto de los desfasajes producidos en los últimos cuatro años.

Con el resto de los sectores estatales las diferencias han tenido oscilaciones de diferente magnitud. Tomando los sectores de mayor relevancia por cantidad de empleados públicos, se observa que entre 2018 y 2019 el saldo positivo general fue del 8,9%.

Los trabajadores de la policía y la educación media y técnica fueron los más beneficiados con las mejoras y recuperaciones salariales.

Los primeros conquistaron un 16,9% de variación alcista tras los efectos de la inflación, en tanto que los segundos alcanzaron el 15,5% de suba por encima de la inflación y tras recuperar lo perdidos en el 2018.

Los que cumplen funciones en la educación elemental mantuvieron una paridad con el promedio general de la masa salarial, en tanto que los del Poder Legislativo y el sector de Salud fueron los que menos consiguieron alcanzar el promedio de variación general de la masa salarial total. En Salud estuvieron un 2,2% por encima de la inflación y la recuperación del ajuste y los legislativos (incluyendo a los diputados provinciales) apenas estuvieron un 0,5% por encima.

Cuando la comparación se prolonga a lo acontecido en los últimos cuatro años, se observa que globalmente la masa salarial general de la provincia concluyó un 10,4% por encima de la inflación anual registrada en el lapso que va de 2015 a 2019.

El sector judicial fue el más perjudicado en los últimos cuatro años, con una pérdida frente a la inflación del 7%; mientras que el sector legislativo concluyó con un 49,3% por encima de las variaciones inflacionarias y resultó ser el más beneficiado. Por detrás se ubicó el sector policial con 24,9 puntos porcentuales por encima de la inflación.

La educación media y técnica terminó el período analizado con un 15,3% por encima de la inflación; la educación elemental con un 13,7% y el de la salud concluyó con un ínfimo 0,6% arriba de las variaciones de los precios.

Si se concreta el ajuste que adelantó de manera exclusiva a El Extremo Sur el ministro de Economía, Oscar Antonena, los efectos no se traducirían de la misma manera para todos los empleados públicos chubutenses.

La realidad argentina se está complicando en varios frentes: empresarios piden un plan económico, los intendentes alertan por un recrudecimiento de la violencia en las calles como ocurrió en 2001 y los economistas le advierten a la Casa Rosada que si la inflación se dispara en el segundo semestre, el 2020 terminará con una pobreza de 60%.

En voz del ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni, intendentes, autoridades ministeriales y policiales vienen alertaron en las últimas semanas por el estallido de delitos en el conurbano –según publica Urgente24-.

A su vez, desde la Iglesia y otras organizaciones sociales reclaman permanentemente refuerzos para el stock de alimentos.

La Casa de la Moneda imprime las 24 horas para abastecer al Tesoro Nacional por faltas de ingresos.

Y por si todo esto fuera poco, economistas se agarran la cabeza por los números, sobre todo los que pronostican el nivel de pobreza que quedará en la Argentina una vez pasada la pandemia.

Pero no sólo es la pandemia: la pésima gestión de todos los gobiernos desde el ’83 lograron el 40% de pobreza que hoy se vive en el país.

El economista Esteban Domecq, de la consultora Invecq, analizó que “si uno agarra los últimos 40 años, la pobreza estructural pasó de menos de un dígito a consolidarse por encima del 30% con picos del 60% o 70% en cada crisis importante”.

“Y cada vez que queremos salir de eso con aumento del gasto público, estamos embarrando cada vez más las posibilidades de crecimiento”, consideró.

Por el momento, el Gobierno no tiene más herramienta que la emisión para sortear la pandemia pero lo más importante es el sendero de expectativas que logre generar. Si un plan macroeconómico sustentable, será muy complicado.

Al aire de Rivadavia, Domecq profundizó: “Veo muy difícil que este año la Argentina caiga menos del 13% o 14% (del PBI respecto al año anterior) y veo muy difícil que la tasa de desocupación termine a fin de año por debajo del 15%. En lo que va del año, cerraron 25.000 empresas, que es prácticamente el 5% de las empresas que hay en Argentina, y se perdieron más de 300.000 empleos registrados”.

Respecto al problema que generaría una disparada de la inflación, el economista especializado en macro, cerró: “La variable clave que va a sentenciar después si terminamos con una pobreza en la zona del 45%, como escenario optimista, 50% o 60% es si hay o no una disrupción inflacionaria por cómo se mide la pobreza. En un escenario en el que se acelere fuerte la inflación durante el segundo semestre, podés tener una pobreza en el orden del 60% tranquilamente. Ahí es donde vas a tener el escenario de conflictividad social que hay que evitar”.

La titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Fernanda Raverta, afirmó hoy “que los jubilados y pensionados no perderán frente a la inflación”, al defender los ajustes dispuestos por el gobierno nacional hasta que el Congreso defina la nueva fórmula de incrementos, para lo cual se dispuso una prórroga hasta el próximo 31 de diciembre.

En declaraciones a radio Con Vos, la funcionaria rechazó comparaciones periodísticas “con una fórmula que no está vigente y sobre variables macro que hoy es imposible de calcular por la pandemia (de coronavirus), ya que los indicadores económicos son muy poco precisos”.

Raverta precisó que el 85% de los más de siete millones de jubilados y pensionados le ganó a la inflación con el último aumento, y recordó que el sector recibió tres bonos extra desde diciembre, dos de $ 5.000 y uno de $ 3.000.

Resaltó además que se dispuso el congelamiento de tarifas de servicios públicos, cuando en otro tiempo los jubilados pagaban hasta 30% de su haber en luz y gas; y el PAMI garantizó medicamentos a costo cero, “todo lo cual significa que hay una política de protección y de cuidado”.

Raverta recordó, por otra parte, que desde el lunes de la semana pasada se empezó a pagar la segunda ronda del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) para casi nueve millones de personas sin ingresos registrados.

El beneficio de $ 10.000 se creó inicialmente por única vez pero se decidió luego volver a pagarlo y en estos días se abona junto con la Asignación Universal por Hijo, si corresponde, o bien mediante el número de CBU (clave bancaria uniforme).

“El esfuerzo que estamos haciendo ahora es construir este segundo cronograma de manera fácil, sencilla, que no sea un lío ir a cobrar y que tampoco tengamos ningún riesgo en materia de salud con la gente que vaya a cobrar su dinero”, explicó la titular de la Anses.

Sobre el criterio a seguir en adelante, afirmó que “todavía lo estamos evaluando, es difícil anticiparnos porque la pandemia hace que la dinámica sea muy vertiginosa”.

“Hay provincias que están mejor, con la posibilidad de reactivar su economía, donde las personas, en particular monotributistas A y B, pueden salir a buscar su ingreso, y hay provincias donde están mejor y después vuelven para atrás”, ilustró Raverta.

La funcionaria dijo por otra parte que quienes deban iniciar su trámite jubilatorio pueden concurrir a las 167 unidades de atención abiertas en lugares donde no hay importante circulación del virus, o hacerlo online.

“En el Área Metropolitana de Buenos Aires es más complicado, ya que las oficinas están cerradas al público, aunque las y los empleados trabajan internamente con los expedientes, pero no pudimos cumplir todavía con todas las medidas de seguridad”, concluyó Raverta.

El número refleja el freno que tiene la actividad económica por la cuarentena. Los privados señalan que hay aumentos “contenidos”.

El Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer el índice de inflación de mayo y señaló que el costo de vida aumentó 1,5% durante el mes pasado.

Como sucedió en abril, cuando alcanzó el 1,5% que fue el número más bajo en tres años, en mayo la cifra también quedó por debajo del 2% como consecuencia de la cuarentena por lo que hubo muy poca actividad económica y que todo eso sucedió en un contexto de recesión, caída de consumo y fuerte emisión monetaria.

Con este número, la inflación acumulada desde que comenzó el 2020 es de11,1%, teniendo en cuenta que de los cinco meses que se miden, hubo dos de casi nula actividad y que se mantienen las tarifas de los servicios públicos congeladas, desde el sector privado ya hablan que en realidad lo que se está viviendo en un proceso de suba de precios contenida. Si se toma el acumulado de los 12 meses, el costo de vida se incrementó en un 43,4 por ciento.

De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central, los precios minoristas registraron en mayo una suba promedio del 1,7%.

“La inflación de mayo fue de 1,5% mensual, prácticamente lo mismo que habíamos adelantado a principios de mes (nuestro relevamiento dio 1,6% mensual). El número se mantuvo estable en la comparación con abril, influida por los mismos factores: la cuarentena mantuvo negocios cerrados (aunque menos que antes), por lo que algunos precios no presentaron variaciones”, dijo a Infobae, Matías Carugati de la consultora Seido.

Para el especialista, también se observó que la caída de la demanda “provocó bajas de precios” en algunos rubros. a los que se le suma la continuidad de los precios regulados congelados y que el tipo de cambio oficial “se deprecia a un ritmo constante y relativamente bajo, lo cual no ha agregado presión fuerte sobre los precios”.

Pero para Carugati este podría ser el último mes en el que el IPC muestre estos números ya que entiende que hacia delante “podríamos esperar cierta aceleración debido al impacto de la nueva regulación cambiaria (importadores que fueron “empujados” al CCL), pero aún ello no se nota en nuestras mediciones”.

En el desglose del informe se observa que la división Prendas de vestir y calzado (7,5%) fue la que mostró un mayor aumento en la mayoría de las regiones. En mayo, y conforme fue abriendo al comercio tanto online como presencial en algunas provincias, se observaron aumentos en prendas de estación. Esta suba explicó, en parte, el alza que se observó en la categoría Estacionales (4,7%).

La categoría Regulados mostró una baja de 0,1%, donde incidió la retracción observada en la división Educación (-0,4%), producto de la reducción de las cuotas de distintos niveles de enseñanza

Lo que preocupaba en los despachos de los funcionarios públicos que siguen el devenir de los precios era el rubro alimentos y bebidas que era el que hasta ahora venía “empujando” la inflación. Pero durante mayo la división mostró una suba de 0,7%. “La baja en Carnes y derivados, Frutas, y Bebidas no alcohólicas en algunas regiones incidieron negativamente y compensaron las subas observadas en Verduras, tubérculos y legumbres, y Leche, productos lácteos y huevos”, señala el informe.

El dato estimado surge del Relevamiento de Expectativas del Mercado realizado a fines del mes pasado por el Banco Central.

Los agentes del mercado financiero estimaron que la inflación de mayo ascendió al 1,9% al tiempo que el Producto Bruto Interno (PBI) retrocederá en torno al 9,5%, informó hoy el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), realizado por el Banco Central.

Además, los analistas del mercado proyectaron a finales de mayo que la inflación minorista se ubicará a fin de año en torno al 43,3% interanual, lo que representó una baja de 1,2 puntos porcentuales respecto del nivel estimado a finales de abril, informó el BCRA.

La entidad destacó que la expectativa de crecimiento a partir del tercer trimestre de 2020 sugiere que el efecto de la pandemia se percibe como transitorio y que pronto se iniciará una recuperación de la actividad económica

En el orden de las estimaciones, los agentes también calcularon que el dólar alcanzará a $ 88,5 para fin de año.

El REM consiste en un seguimiento sistemático de los principales pronósticos macroeconómicos de corto y mediano plazo que habitualmente realizan analistas especializados, locales y extranjeros, sobre la evolución de variables seleccionadas de la economía argentina que recopila el BCRA.

En este informe, se difundieron los resultados del relevamiento realizado entre el 26 y 29 de mayo, y se contemplaron los pronósticos de 40 participantes, entre los cuales se cuentan 27 consultoras y centros de investigación locales, 12 entidades financieras de Argentina y 1 analista extranjero.

La estimación de la inflación de mayo en torno al 1,9% es un promedio, ya que la mayor parte de los consultados estimaron que la suba de precios estará cercana al 1,7%.

El BCRA recordó que para abril, lo agentes estimaban que la inflación rondaría el 2,3%, quedando por debajo del 1,5% que confirmó el instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

La entidad monetaria también destacó que “los diez mejores pronosticadores de corto plazo del relevamiento (Top-10) esperan una inflación minorista de 38,7%” para todo el año “con una baja de 4,3 puntos porcentuales. respecto del relevamiento de abril”.

Los participantes del REM previeron también que el tipo de cambio nominal promedio alcance $88,5 por dólar en diciembre de este año, con un incremento de $3,1 por dólar respecto de la consulta previa, y $122,4 por dólar en diciembre de 2021.

Sin embargo, el BCRA advirtió que “los pronosticadores que fueron más precisos para estimar esta variable proyectan un nivel levemente inferior del tipo de cambio nominal promedio para fines de diciembre de este año en torno a los $87,26 por dólar”.

Los analistas del REM prevén una fuerte retracción del Producto Bruto Interno (PBI) en torno al 9,5% , lo que marca un deterioro de 2,5 porcentuales adicionales a la proyección hecha en abril.

“Si bien los participantes esperan una mayor retracción del PIB que en la encuesta anterior para los primeros trimestres del año (y en particular para el segundo trimestre), la expectativa de crecimiento a partir del tercer trimestre de 2020 sugiere que el efecto de la pandemia se percibe como transitorio y que pronto se iniciará una recuperación de la actividad económica”, sostuvo el informe.

Para junio los analistas prevén una tasa Badlar de bancos privados en pesos de 28,4% y un sendero mensual estable hasta alcanzar 29,2% en diciembre, lo que representa 420 puntos básicos por encima del nivel que proyectaban en abril.

La inflación informada por el INDEC reveló que en abril la suba de precios en la Patagonia fue solamente del 0,6% y se transformó en la menor de todo el país donde se ubicó en el 1,5. A pesar del derrumbe en loso consumos generales como consecuencia de la cuarentena, algunos precios subieron notablemente en la región como sucedió con las verduras 10,7%; frutas un 4%; medicamentos 2,9%; tabaco 2,6%; y el pan otro 2,6%.

Era previsible la escasa suba de precios como consecuencia de la cuarentena frente a la pandemia del Coronavirus, esencialmente porque muchos rubros no tuvieron actividad autorizada durante el pasado mes de abril.

La inflación patagónica solamente llegó al 0,6% el mes pasado y fue la más baja del país. Mientras que la suba de precios nacional fue del 1,5%, la regional estuvo 0,9% por debajo del registro medido en el conjunto del país.

Durante los últimos doce meses la suba de precios en la Patagonia fue del 44,8% y un acumulado en sólo cuatro meses del 2020 que llegó al 7,7%.

Los que se dispararon

Los rubros que más subieron el mes pasado en la Patagonia fueron el de las verduras con alzas del 10,7%; las frutas con un 4%; los medicamentos con el 2,9%; el tabaco con el 2,6%; y el pan con otro 2,6% de incrementos.

Por primera vez en muchos meses de cabalgata inflacionaria, varios rubros reflejaron caídas de precios en la región. Los servicios de telefonía e internet bajaron un 4,5%; el café, té, yerba y cacao un 3,1%; la leche y los productos lácteos un 2,8%; los aceites y manteca un 2,1%; las carnes un 1,4%; y las aguas minerales y gaseosas con un decrecimiento del 1,1%.

Durante los últimos doce meses los rubros que más aumentaron en la Patagonia fueron: frutas 71,2%; medicamentos y equipos para la salud 69,7%; adquisición de vehículos 65,8%; verduras 63,5%; y el azúcar con los chocolates treparon un 62,8% de manera interanual.

La pandemia del coronavirus se suma a un viejo y conocido virus de la economía argentina: la inflación. Tras la desaceleración en los primeros meses del año -gracias a un dólar y tarifas casi congeladas-, con precios máximos impulsados por el Gobierno y una creciente demanda de alimentos y de productos de limpieza en los últimos días del mes, la inflación de marzo fue de 3,3%, la más elevada del año y por encima de lo esperado por el mercado.

Así, según los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora el Indec, el primer trimestre el año acumuló un alza de 7,8%. En 12 meses, la suba llegó a 48,4%. El indicador núcleo, que elimina las distorsiones de los precios regulados y estacionales, marcó 3,1%. Los analistas privados esperaban para marzo, un mes estacionalmente siempre alto, un alza de 2,6%, ya por encima de las marcas que el IPC había registrado en enero y febrero. Los valores estacionales le dieron un fuerte dinamismo al IPC, ya que aumentaron un 4,9%.

El rubro que sufrió las subas más elevadas fue educación, que se disparó un 17,5%. Sin embargo, Comunicación (8,3%), Prendas de vestir y calzado (4,2%), y la sensible categoría de Alimentos y Bebidas (3,9%), la que más pesa en el IPC, tuvieron variaciones por encima del nivel general de precios.

Como anticipó ayer LA NACIONel organismo estadístico difundio hoy además notas metodológicas sobre los relevamientos realizados no sólo en los últimos días hábiles de marzo -luego de que el Gobierno decretó la cuarentena obligatoria- sino de los dispuestos en abril, el mes que más afectado estará por la suspensión de los operativos presenciales.

Los diferentes sindicatos de los institutos nacionales estadísticos de la región, que avalan las medidas hasta aquí tomadas por las autoridades, enviaron un comunicado hoy pidiendo «respetar las metodologías vigentes» una vez levantada la cuarentena.

No se registró aún impacto en el actual IPC del salto que tuvo el dólar libre para las empresas y personas (Contado con Liquidación o dólar MEP) en los precios, algo que se vería en abril, pese a que los analistas creen que todavía los costos siguen atados a la divisa oficial, que en los primeros meses del año tuvo suaves deslizamientos. Los especialistas sí alertaron sobre un posible salto en la inflación a mediano plazo por la fuerte emisión monetaria dispuestas por el Banco Central (BCRA) con el objetivo de inyectar liquidez a la economía.

El 20 de marzo pasado, el Gobierno decidió congelar por un mes los precios de 2300 productos (23.000 variedades). Los establecimientos debían además retrotraerlos al 6 de marzo. En el Ministerio de Desarrollo Productivo dijeron que analizan una prórroga. Pese a esta decisión y el uso de la Ley de Abastecimiento (extendida a los comercios pequeños y a los intendentes para fiscalizar), el propio Alberto Fernández acusó varias veces a empresarios de especular con los precios, sobre todo de los alimentos e higiene.

El Índice Nielsen Express indicó que el consumo creció en marzo pasado un 24,8% con relación al mismo mes del año anterior en los supermercados. Los productos de limpieza subieron 62,5% interanual y los productos de almacén, un 29,5%. «Se observa un fuerte impacto en las categorías de almacén e limpieza por el stockeo que los consumidores realizaron previo a la cuarentena», informaron los especialistas en el documento.

«En el marco de la actual pandemia de coronavirus, a fines de marzo los analistas del mercado proyectaron que la inflación minorista para diciembre de 2020 se ubicará en 40% interanual, manteniéndose así en el mismo nivel estimado en los pronósticos provistos a fines del mes de febrero», indicó el BCRA en su último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM). Para el mes pasado, los analistas consultados por esa entidad esperaban un alza de 2,6%.

«Hay bastante dispersión regional en el índice», afirmó el economista Camilo Tiscornia, que aseguró que, en línea con lo que se esperaba, marzo tuvo una aceleración producto de los gastos en educación por el comienzo de las clases y el cambio de temporada en indumentaria. «Sí se ve una acelerada bastante importante en la suba del precio de los alimentos, sobre todo hacia fin de mes, por el tema de la cuarentena», agregó.

«Para adelante, veremos», dijo Tiscornia. «La recesión económica va a ser un factor de contención, mientras que a más largo plazo la emisión monetaria puede hacer que los precios se te disparen», afirmó el director de la consultora privada C&T Asesores.

«La expansión monetaria de fines de marzo y principio de abril implican un significativo crecimiento de la cantidad de dinero en la economía que, al 8 de abril, fue del 89% respecto al 2019», indicaron Nadín Argañaraz y Bruno Panighel, economistas del Iaraf en un informe

«Es posible que, mientras duren los efectos de la pandemia, el comportamiento actual del BCRA se mantenga, y que se siga emitiendo para que el Gobierno compense la caída de la recaudación y el aumento de gasto necesario para mitigar los efectos recesivos que se irán materializando al salir de la cuarentena», agregaron.

Fuente: La Nación