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El Indec informó que en nueve meses de 2018 acumuló un 32,4%, con un fuerte aumento en el rubro alimentos. Fue la tasa mensual más elevado desde el 6,7% de marzo de 2016

Confirmando las expectativas privadas de un brote inflacionario, el aumento de precios durante el mes de septiembre fue de 6,5%, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, el más alto en lo que va del año, muy por encima del 3,9% registrado en agosto.

La combinación de factores cambiarios y subas en tarifas generó el dato más alto en dos años y medio, desde el 6,7% de inflación en marzo de 2016, entonces con la medición del IPC Congreso, a falta de datos oficiales.
En nueve meses de 2018 la inflación acumulada alcanzó el 32,4%, mientras que en la suma de 12 meses registró un salto de 40,5% desde septiembre de 2017.

La cifra del noveno mes del año estuvo influenciada por dos componentes distintivosimportantes: cambios en regulados y el fuerte aumento del dólar en los últimos días del mes. En particular, los aumentos en las facturas de electricidad a comienzos del mes, y el ajuste en tarifas de transporte público lideraron el impulso sobre los precios generales.

El ítem de mayor aumento fue el de alimentos y bebidas no alcohólicas, con amplia dispersión por regiones: Gran Buenos Aires (+8,06%), región Pampeana (+9,83%), Noreste (+12,26%), Noroeste (+12,18%), Cuyo (+10,5%) y Patagonia (+8,93%).

Este incremento es significativo, debido a que los alimentos componen la mayor parte de la canasta de consumo de los sectores sociales de menor poder adquisitivo.

En tanto, la Dirección General de Estadística y Censos del Ministerio de Hacienda porteño informó que durante el mes de septiembre el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) registró un alza de 6,0 por ciento.

Así acumuló en los primeros nueve meses del año una suba de 31,3 por ciento. En términos interanuales este indicador se aceleró hasta 39,5% (+5,9 puntos porcentuales respecto del mes previo).

 

El Instituto Nacional de Estadísticas y censos (INDEC) publicará el miércoles el índice de inflación de septiembre pero las consultoras privadas estimaron que puede llegar al 7,7%.

Mientras que los privados proyectan un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre será de hasta 7,7%, estiman la inflación acumulada en 2018 llegaría a un techo de 48%.

Para Orlando Ferreres, el alza de precios estará en el orden del 7%, empujada por la devaluación de finales de agosto. De acuerdo con lo que publica ámbito.com, la consultora Eco Go anuncia una inflación de 5,5% en septiembre de de 45% para todo el año.

Mientras tanto, desde Ecolatina aseguran que la inflación de septiembre fue de6% y la acumulada, de 45. A su vez, para la Fundación Libertad y Progreso (LyP), la suba de fue de 7 y el acumulado alcanzará el 46.

Mucho más optimista, para C&T Asesores el laza del mes pasado fue de 4% y el total de 2018 será de 43, mientras que desde el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) hablan de 7,7 y 45.

Según el Relevamiento de Expectativa de Mercados (REM) que el Banco Central realiza mensualmente entre consultoras, la inflación de septiembre rondaría el 5,9% y acumularía 44% en 2018.

 

 

InfoNews

Argentina escaló al quinto lugar en el ranking de países con más inflación a nivel mundial, de acuerdo a las perspectivas económicas realizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde que asumió Mauricio Macri, el alza de precios no solo no disminuyó sino que se aceleró.

De acuerdo al informe elaborado por el FMI, Argentina podría llegar al 40,3% de inflación a finales de este año. De esta manera, se ubicaría en el quinto lugar, detrás de Venezuela (el FMI calcula 10 millones por ciento de inflación), Sudán del Sur (99,4%), Sudán (64,3%) e Irak, con el 47,8%.

Nuestro país superó a Yemen, que terminaría con el 30% este año y Liberia, con el 27%. Le siguen Libia, con el 23,7%. Angola, Congo y Turquía, con 20 cada uno, completan el top 10.

Desde que gobierna la Argentina, Macri tuvo un 40% de inflación de 2016, 24,8% en 2017 y volverá a superar los 40 este año, luego de la feroz devaluación que llevó el dólar de 20 a casi 40 pesos.

Entre los países vecinos a la Argentina, el de más inflación es Uruguay, con 7,9% anual. Chile y Bolivia, por su parte, estarán por debajo del 3 por ciento anual.

 

 

El Destape Web

Este año también es inevitable: llega otro golpe al bolsillo de los asalariados. Y más: será el más duro desde el año 2002. Según estimaciones de economistas, este mes el salario real mostrará una caída de poder de compra cercano al 11%. Un retroceso en la capacidad de compra traerá como consecuencia un derrumbe en el consumo de parte de la gente, uno de los sostenes de la economía, y una recesión casi imparable.

La inflación golpea fuerte en 2018 y en estos 8 meses los salarios reales perdieron cerca del 9,5% de su poder de compra. Sucede que el alza de precios fue hasta junio del 24,3% mientras que los sueldos aumentaron un promedio del 12,5%.

Un estudio del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) muestra cómo es la variación salarial real -es decir, el haber nominal contra la inflación-, desde la crisis del 2002 hasta marzo de este mismo año.

Poder de compra del salario

En la salida de la crisis de 2001, el sueldo de los trabajadores cayó violentamente más de 20% en relación a los precios. Luego, en días del kirchnerismo, hubo bajas muy fuertes a principios de 2008 y de 2014, en los dos casos muy cerca del 5%. Y finalmente, tras la primera devaluación importante hecha por la presidencia de Macri, en peligrosa combinación con el aumento de las tarifas, la estampida inflacionaria redujo el salario real en un 9%.

Daniel Schteingart, especialista del IET, dijo que hasta agosto “la caída del salario real ya era de 8%”. Y agregó: “Muy probablemente va a estar cerca del 10 u 11% con la inflación que se espera para septiembre y será la caída interanual más profunda desde 2002”.

Las estimaciones hechas por sectores privados estiman un 6% para este mes de aumento de precios, lo cual implica una inflación interanual de 40%. Asímismo, los sueldos se actualizaron a un 25%, 15 puntos por debajo, algo que significa que la caída del poder de compra sería de 11%.

Schteingart lo pone más claro y cita un caso como ejemplo: “Si tu salario en 2017 era de $100, y el kilo de pan valía $1, con tu salario podías comprar 100 kilos de pan. Si un año después, por paritarias, tu salario es de $125 y el kilo de pan ya cuesta 40% más, es decir $1,40, con tu salario podés comprar 89 kilos de pan, o sea 11% menos”.

Un informe reciente de la firma Ecolatina dice que el impacto de la recesión y la inflación sobre el salario de la gente se dará principalmente durante la segunda mitad del año, y que como la caída en el primer semestre fue menor a la esperada, el número final de caída de salario estaría finalmente cerca del 6%.

“Sin reapertura generalizada de paritarias, el salario real podría perder caer en promedio más de 12% en el segundo semestre. Dado que dicha contracción del poder adquisitivo sería muy nociva para el consumo interno, acrecentaría la conflictividad social y minaría la imagen pública del gobierno. El Ejecutivo tiene incentivos para apoyar la reapertura de las paritarias”, se dijo desde la consultora.

 

Poder de compra del salario (Ecolatina - INDEC)

 

También habló sobre el tema la economista Lucía Cirmi Obón, del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp), quien dijo que se aguarda que el mercado interno se deprima más de lo que ya lo vino haciendo en los últimos meses. Dijo la economista: “Pueden llegar a peligrar los empleos de los sectores que más dependen de ese mercado interno, no solo la industria sino también los asociados a servicios que primero se recortan cuando no llegás a fin de mes”.

Por su lado, también habló el economista jefe de la Consultora Radar, Martín Alfie, e identificó qué sector de los asalariados es el que sentirá más duro el nuevo golpe al bolsillo. “Los trabajadores informales -en general- tienen un comportamiento salarial ‘pro cíclico’, en momentos de auge crecen más y en recesión también caen más”, aseguró.

En este contexto, el Gobierno de Macri dispuso a mitad de 2018 un decreto para convalidar las renegociaciones paritarias con cláusulas de revisión que contemplen subas de hasta 25 por ciento, aunque quedaron rápidamente desfasadas por la evolución del dólar y los precios. Los gremios ya advirtieron que presionarán para obtener una mayor recomposición salarial.

Alfie también advirtió que el año próximo tendrá una dinámica similar. “El 2019 empieza con una dinámica bastante negativa, con una fuerte caída del consumo privado, y vamos a ver una recesión importante por ser este el componente más importante de la demanda”.

 

 

Diario 26

El 20 de septiembre se reabren las paritarias de Salud y en octubre continúan con todos los sectores sindicales restantes. El jueves a la tarde hubo una reunión en Fontana 50 para comenzar a delinear las negociaciones. La inflación ya trepó al 25% y un gran porcentaje de los acuerdos osciló entre el 15 y el 20 por ciento. Se abre un nuevo escenario de puja por el salario.

El gobernador Mariano Arcioni recibió el jueves a la tarde a los ministros Marcial Paz (jefe de Gabinete) y Alejandro Garzonio (Economía), al subsecretario de Coordinación Financiera, Luis Tarrío, al presidente del bloque Chubut Somos Todos, Jerónimo García, y al subsecretario de Salud, Fabián Puratich.

Los ejes de la reunión fueron varios, pero uno de los principales fue la apertura de paritarias que iniciará el 20 de septiembre con todos los trabajadores del sector de Salud.

El calendario paritario continuará en octubre para el resto de los gremios, entre los que se encuentran los docentes, que representan la porción más grande del Estado y que han exhibido firmeza en sus planteos.

El Gobierno afrontará un nuevo proceso de tensión con los gremios, que durante los primeros seis meses del año mostraron una postura dura y rígida en torno a sus reclamos.

La inflación en los primeros ocho meses del año ya licuó el incremento otorgado por la gestión de Arcioni, y los gremios volverán a la mesa para discutir subas salariales que ronden ente el 35 y el 40 por ciento anual, en sintonía con la inflación estimada.

Los números de Chubut han mejorado gracias al incremento de la producción petrolera y las compensaciones que recibió Chubut del Gobierno nacional, producto del Consenso Fiscal firmado en noviembre del año pasado.

Otro punto clave fue la refinanciación de deudas, que le permitió oxigenar las cuentas. Bajo este contexto, comenzará una dura puja entre el Gobierno y los sindicatos.

 

 

El Chubut

La inflación de agosto fue de 3,9% respecto a junio. De esta forma, acumuló 24,3% en lo que va de 2018, según informó el Indec. Las subas más importantes se dieron en el rubro comunicaciones y en los servicios públicos, afectados por el tarifazo que impulsó el Gobierno.

Además, en términos interanuales, el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 34,4%, si se compara agosto con el mismo mes del año pasado.

Los aumentos más importantes se dieron en: comunicación (12,4%), vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (6,2%), salud (4,1%) y por último, tanto el transporte como alimentos y bebidas tuvieron una suba del 4%.

Entre enero y agosto, los sectores que más subieron fueron: comunicación con el 36,1%; transporte, 33,5%; vivienda, agua, electricidad y gas, 24,5% y equipamiento y mantenimiento del hogar, 24,3%.

Desde una perspectiva interanual, los tarifazos hicieron estragos en el precio de los servicios. El rango que incluye vivienda, agua, electricidad y gas se incrementó 52,8%. Una cifra muy cercana obtuvieron las comunicaciones: 48,4%.

Por su parte, en la Ciudad de Buenos Aires, el IPC registró un alza de 3,7%, y acumuló una suba de 23,9% en los primeros ocho meses del año. A nivel interanual, el indicador se elevó hasta el 33,6%.

Las subas más grandes en la Ciudad siguieron la misma tendencia que las estadísticas nacionales. Los servicios públicos y alimentos y bebidas lideraron los ascensos de precios.

 

 

 

El Destape Web

El ajuste de precios por la inflación, sumado a la poca oferta financiada y a la inestabilidad del dólar prefiguran un panorama complejo para el movimiento de turistas locales. El sector no está ajeno al cimbronazo de la economía tras la fuerte devaluación de agosto y pese a ser una oportunidad para el arribo de extranjeros, la demanda de viajes al exterior ya muestra una fuerte contracción con caídas de hasta 35% en las ventas. ¿Cuál es la perspectiva para el 2019?

Viajar es un placer, pero en estos tiempos se trata más que nunca de una aventura. Sobre todo en la búsqueda de precios. La devaluación puso sobre la mesa más interrogantes que certezas al momento de planificar las vacaciones, debido a la incertidumbre que hay sobre el traslado a precios del valor del dólar: en un año, la divisa dio un salto del 106% entre enero y septiembre de 2018 al saltar de $18,76 a $38,74. Esto se traduce directamente en una caída del salario real medido en dólares, que sumado al aumento de la inflación (según Hacienda, 2018 podría culminar en 42%) hace un cóctel difícil de manejar. El placer queda cada vez más relegado.

Un golpe con doble efecto

Si bien la caída del peso respecto al dólar encendió alarmas en casi todos los sectores de la economía, el turismo es un caso particular en el cual se vislumbran efectos positivos y negativos. Por un lado, representantes del sector señalan que habrá un fuerte impulso en el ámbito local a raíz del arribo de turistas extranjeros por la ventaja cambiaria, lo cual comenzó a vislumbrarse en julio con una suba interanual del 6,9%, según cifras del INDEC. Por otro lado, con respecto a la planificación vacacional de los argentinos, el ajuste en los gastos presupuestados ya comenzó a sentirse.

Aldo Elías, presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT) y representante de la Asociación de Hoteles de la República Argentina (AHT), en diálogo con ámbito.com se refirió a estos aspectos. “Para el turismo, las devaluaciones mejoran la competitividad si lo miramos comparativamente con los países de la región”, señaló. Esto es debido a que “permite invertir la situación que teníamos hasta ahora”.

En ese sentido, sostuvo que anteriormente “por el atraso del dólar, los argentinos salían al exterior fundamentalmente a hacer compras o a viajar por menos plata de lo que les costaba hacerlo por el país”. Ese aspecto consideró que “está frenado”, principalmente debido a la recesión que atraviesa la economía. Hoy el argentino “no tiene margen” para hacer ese tipo de viajes, consignó.

Fabricio Di Giambattista, titular de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (FAEVyT) y presidente de la Feria Internacional de Turismo de América Latina (FIT), coincidió en ese aspecto y profundizó: “Estamos hablando de una caída en ventas del 15% en mayo, del 35% en junio, con otra baja en julio pero menor producto de la leve estabilidad cambiaria y con otro golpe en agosto nuevamente por la fluctuación”, dijo.

A propósito de esto, Gastón Tudesco, Gerente Comercial de TTS Viajes, comentó que la baja en la demanda de viajes al exterior es considerable en comparación con 2017. “Las ventas internacionales cayeron 20% con respecto al año anterior y en los últimos meses se vio un ajuste en los destinos debido al presupuesto”, dijo. Esto se tradujo en “un incremento en vuelos nacionales como en regionales”, puntualizó.

Recalculando

Previo a la megadevaluación, Estados Unidos, México, República Dominicana y Brasil tenían un lugar destacado respecto a otros destinos, según Tudesco. Actualmente, la preferencia es otra. “Brasil tomó un peso más relevante y también se sumaron destinos de cabotaje para el verano como Mendoza, Calafate, Cafayate, Córdoba, cuando los mismos eran más consumidos en vacaciones de invierno o fines de semana largo”, señaló.
Además de cambios en los destinos, la calidad del hospedaje o la duración del viaje también sufrieron el impacto cambiario. “En muchos casos los pasajeros prefieren modificar hábitos y preferencias antes que no viajar. Los cambios en la categoría de hoteles o en los planes de comidas, nos permite achicar los valores. Por otro lado, el tiempo elegido para vacacionar en verano hoy es entre 7 y 10 días”, explicó.

Otro aspecto importante que golpea al sector es la dificultad para financiar las vacaciones. En ese sentido, Di Giambattista señaló que hay una caída en la oferta de viajes en cuotas. “Hoy encontrás muy pocas posibilidades de financiación, ya que las tasas que ofrecen los bancos son bastante altas”, dijo y añadió: “La posibilidad de financiar un gasto grande como este es importante, sobre todo para la clase media. Se trata de un apalancamiento para la industria, no solo en el caso de viajes al exterior sino también a nivel local”.

La recesión económica, la inflación y la devaluación, sumado a la poca oferta de financiación, se traduce en menos gasto y más control. En ese sentido, Elías sostuvo que “los argentinos que elijan veranear en el país van a estar inmersos en la realidad económica propia de la coyuntura actual y con la recesión de este momento no están para grandes descuidos”, dijo y remarcó: “Acá se produjo una devaluación muy alta que va a tener un incremento de precios. De esa actualización producto de la inflación no podemos salvarnos. El tema es que no se cobre un hotel, una comida o un espectáculo a precio dólar”.

Para Di Giambattista, la situación actual hará que la revisión de gastos sea primordial a la hora de elegir destinos. “Hay gente que tendrá que evaluar bien sus próximas vacaciones respecto a si les conviene viajar por la Argentina o ir al exterior. La decisión del viaje siempre tiene dos partes: una es la motivacional, vinculada a las ganas de ir a tal o cual destino, y la otra es el limitante que es la plata, que te puede hacer pasar de un plan A, a un B o un C”.

Expectativas

La caída del salario respecto a la inflación es un punto importante en ese sentido y el sector del turismo tiene un margen estrecho para corregir precios sin autoflagelarse. “Tendremos que ver lo que pasa con los valores de pasar las vacaciones en el país, porque el dólar cerca de $40 es una referencia”, puntualizó Elías.

En cuanto a las expectativas de evolución en el sector, Elías vislumbró un escenario positivo. “El turismo local e internacional va a encontrar un marco muy propicio para desarrollar un buen 2019 en Argentina”, aseguró, haciendo foco en el impulso que generará la llegada de turistas extranjeros.

En tanto que el ejecutivo de TTS Viajes puso el foco en que siendo 2019 un año electoral, estarán “más expectantes del rumbo propuesto por los candidatos en materia económica”. Más allá de eso, destacó que 2018 respecto a 2017 mostró un crecimiento general en la empresa “y las proyecciones marcan que seguirá así”.

En cambio, Di Giambattista fue más cauteloso e indicó que primero hay que analizar el cierre de este año, ya que todavía hay oferta retrasada por la falta de demanda. “Antes se vendía con mucha anticipación y vos encontrabas en septiembre oferta para todo el verano. Hoy hay pero es muy pequeña, porque todavía no se vendió todo lo referido a octubre, noviembre y diciembre”, sostuvo.

La complicada realidad económica genera incertidumbre con respecto al futuro cercano del sector. Lo cierto es que se trata de un terreno complejo, que muestra puntos auspiciosos y al mismo tiempo una coyuntura de austeridad, que no permite anticiparse más que lo necesario. En ese sentido, Di Giambattista optó por no apresurarse sobre lo que viene: “habrá que ver cómo continúa”.

 

 

Ambito

La inflación de agosto trepó al 4,3 por ciento impulsada por la nueva disparada del dólar y el aumento de tarifas del transporte público. La estimación fue realizada por el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) de la UMET, que alcanzó así su marca más elevada en los últimos veintiocho meses. Con subas lideradas por transporte y alimentos y bebidas, los precios acumularon un aumento del 24,5 por ciento durante los primeros ocho meses del año y arrojan un alza del 34,1 por ciento frente al mismo mes de 2017. El Indec dará a conocer pasado mañana la estimación mensual oficial. Un documento interno del Ministerio de Hacienda difundido la semana pasada prevé que, a pesar de la recesión, 2018 terminará con una aceleración de la inflación hasta el 42 por ciento. La persistente inestabilidad cambiaria convierte a ese registro en un piso. De acuerdo a las proyecciones preliminares elaboradas por el IET, este año se registrará el mayor aumento de precios desde 1991, superando a 2002, 2014 y 2016, cuando rondó el 40 por ciento.

Durante agosto el rubro alimentos y bebidas se disparó un 4,5 por ciento. Aunque se trata de bienes de fabricación nacional, como son productos de exportación sus precios son muy sensibles a los movimientos en el tipo de cambio. “En épocas de devaluación los alimentos tienden a subir más que el resto de las cosas, a menos que se apliquen medidas de desacople de los precios internos respecto a los internacionales, como pueden ser retenciones a las exportaciones o subsidios”, advierte el documento del IET. Al interior del sector se destacaron los aumentos en restaurantes, frutas, lácteos y cereales con alzas superiores al 6 por ciento. En la comparación interanual, los alimentos subieron 29,3 por ciento.

A partir de la suba en el transporte público vigente desde comienzos del mes pasado, el rubro Transporte y Comunicaciones registró un aumento del 7 por ciento. Junto con el tarifazo también contribuyeron a esa dinámica el alza en los combustibles cuyos valores están directamente vinculados al precio del dólar y, en menor medida, el encarecimiento postdevaluación de los autos cero kilómetro.

El segundo rubro en relevancia fue Salud, donde se computaron subas de 6,2 por ciento de la mano de las prepagas y los medicamentos. Educación y Equipamiento del Hogar subieron, por su parte, 5,4 por ciento. Esa dinámica se explica por la entrada en vigor de nuevas cuotas en los colegios y el encarecimiento de electrodomésticos y muebles ligados al precio del dólar. Vivienda, por su parte, trepó 4,5 por ciento impulsada por subas del 17 por ciento en electricidad. Solo Indumentaria y Calzado (0,4 por ciento) y Esparcimiento (-1,1) tuvieron un agosto tranquilo en materia de precios.

Como consecuencia de la reciente aceleración inflacionaria, el poder adquisitivo de los trabajadores registrados del sector privado alcanzó su menor nivel en ocho años. Las cifras del IET muestran que el salario real retrocedió en agosto 8,3 por ciento frente al mismo período de 2017, la caída interanual más profunda en dos años. Desde que asumió el gobierno de Cambiemos la capacidad de compra de los asalariados registra una caída del 11,7 por ciento.

“Esta tendencia a la baja continuará en los próximos meses, cuando impacte de lleno el traspaso a precios de la devaluación de agosto. Es probable que en los próximos meses registremos caídas interanuales cercanas al 10 por ciento, de modo que el promedio anual de 2018 cerraría con caídas entre 5 y 6 por ciento, dejando un arrastre estadístico muy malo para 2019”, sostiene el informe del IET.

 

 

Pagina 12

El costo de mantener un vehículo aumentó hasta un 55% en el último año, según un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), que evalúa cuánto se encarecieron distintos factores como el combustible, el seguro, la patente, la VTV, los peajes, y el estacionamiento.

Lo más costoso es el combustible que aumento un 78%. En tanto que la Verificación Técnica Vehicular es 42,8% más cara, el seguro 34%, el estacionamiento 33,3% y la patente 33,2%.
“La disparada del dólar impactó de lleno en los rubros que más pesan a la hora costear el uso de un auto. En primer lugar, la suba de los combustibles hace cada vez más costoso el uso cotidiano de un auto. Las naftas se incrementaron entre un 30 y un 35% en 2018, por lo que cargar un tanque de 55 litros cuesta entre %1.800 y $2.200. Las subas han sido tan abruptas que en agosto se registró un incremento del 84% en la conversión de vehículos a GNC, unas 15.810 unidades, cuyo metro cúbico sale entre $11 y $14, y un equipo nuevo ronda los $40.000”, destaca el informe.

Otro dato es que el precio de los lavaderos se duplicó en los últimos dos años: de $ 160 pasó a $ 320. Sobre lo que se llama la atención en el trabajo de la UNDAV es que se incrementó entre un 20 y un 22% el peso que tiene mantener un auto en la canasta familiar.

Mientras que también destaca que los precios de los vehículos crecieron por encima de la inflación, con una suba de 33%, frente al 24% acumulado en los primeros 8 meses del año. De hecho, los diez vehículos más económicos arrancan en los $335.000 llegan a los $425.000.

“Los aumentos de precios en un contexto recesivo, de fuerte caída del salario real y con tasas de interés que se tornan prohibitivas para financiar planes de pago generaron que los últimos meses muestren fuertes caídas en las ventas al mercado interno. Los patentamientos de agosto cayeron a un ritmo de un 25% interanual”, se asegura.

 

 

Ambito

Tras el último aumento y tomando en cuenta la inflación oficial reportada por el Indec, las jubilaciones y pensiones ya perdieron un 9,7% de su valor respecto de lo que representaban hace un año.

Según un informe publicado por el periodista Ismael Bermúdez del diario Clarín, ese porcentaje implica aproximadamente $ 1400 menos para una jubilación promedio y $ 928 en el caso del haber mínimo.

Las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones sociales recibieron en los últimos 12 meses un incremento del 19,2%, en tanto que la inflación se situó en 32%. Así, el poder adquisitivo se vio resentido en un 9,7%.

En septiembre del año pasado el haber mínimo era de $ 7246,64, mientras que actualmente llega a los $ 8637,10. De ese modo, el aumento total fue del 19,2%. Si se hubiese ajustado junto a la inflación, en este momento llegaria a los $ 9565,56. La diferencia es de $ 928,46. En contra de los jubilados, por supuesto.

En cuanto a la jubilación promedio, en el mismo lapso pasó de uno $ 11.000 a los $ 13.110. Si hubiese aumentado igual que la inflación, estaría en $ 14.520. De este modo, la diferencia, también en contra de los quienes perciben estas jubilaciones, es de $ 1410.

 

 

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