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Así lo informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. En tanto, la inflación interanual fue del 52.9%.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó en enero el 2,3% mensual y se transformó en el más bajo desde julio del año pasado, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En la variación mensual por categorías, los precios de los bienes subieron 2,6%; los de los servicios evolucionaron 1,6%; los estacionales avanzaron 3,6%; los regulados se ajustaron 1,1% y la inflación núcleo se ubicó en 2,4%.

El 2,3% registrado en enero resultó más bajo que todas las expectativas de las consultoras privadas, que la habían estimado en torno al 3,5% y se convirtió en el incremento más bajo desde el 2,2% de julio del año pasado.

Inflación por rubros

El mes pasado, entre las 12 divisiones del IPC, el incremento más fuerte se registró en recreación y cultura, con un 5%, asociado con los mayores gastos por las vacaciones de verano.

El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas resultó ser el segundo con mayor incidencia en el nivel general de las distintas regiones con una variación mensual nacional de 4,7%, destacándose las subas de los precios de las carnes y sus derivados, las infusiones, los dulces y las golosinas.

Las bebidas alcohólicas y tabaco crecieron 4,3% y le siguieron los precios de servicios vinculados a las vacaciones de verano con 4,2% de alza en restaurantes y hoteles.

Otros bienes y servicios varios subieron 3,1% y por debajo del nivel general de 2,3% se ubicaron los rubros de transporte, con el 1,5%; prendas de vestir y calzado, 1,1%; vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, 0,6%; educación, 0,5%; y comunicaciones, 0,1%.

Hubo dos rubros del IPC que registraron bajas en sus precios promedio a nivel nacional: equipamiento y mantenimiento del hogar, del 1,3%; y salud, que también descendió en 2%, por la baja en los precios de los medicamentos.

Entre los datos aclaratorios que expuso el Indec en su informe, se destaca que en la división vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, las variaciones de enero con respecto al mes anterior registraron una baja en el rubro expensas, debido a que los precios de diciembre, a diferencia de enero, incluyeron la bonificación anual del 20% en el salario de los encargados de los edificios que rige según la Resolución 1934/2015 de la Secretaría de Trabajo.

El Indec también explicó la baja en la división equipamiento y mantenimiento del hogar, recordando que en enero se registró una caída, respecto a diciembre de 2019, en el rubro servicio doméstico porque en el último mes del año pasado se incluyó una asignación extraordinaria y no remunerativa dispuesta por el Ministerio de Producción.

La variación interanual del IPC, que en enero se ubicó en 52,9% fue menor al acumulado de diciembre de 2019, que registró 53,8%

De Norte a Sur

La inflación de enero de 2020 medida por regiones mostró un crecimiento de los precios de 1,9% en el Gran Buenos Aires; 2,5% en la región pampeana; 2,4% en el Noroeste; 2,5% en Cuyo; también 2,5% en Patagonia y 3,1% en el Noreste argentino.

La inflación interanual relevada por regiones, marcó en enero de 2020 un crecimiento de 51,5% en el GBA; 53,6% en la región Pampeana; 57% en el Noreste; 54,3% en el Noroeste; 54,1% en Cuyo y 53,3% en la Patagonia.

Para las consultoras estará en ese número, pero desde el Gobierno esperan un dato menor. Alimentos, lo que más subió.

El INDEC dará a conocer hoy a cuánto llegó la inflación en enero, después del 3,7% que alcanzó en diciembre.

El número clave es 3. Los economistas inicialmente preveían que iba a estar en torno al 3,5%, pero finalmente apuestan a que rondará el 3%, gracias al congelamiento de las tarifas de servicios públicos y a un dólar que se mantuvo estable (recién en febrero el oficial empezó a escalar un poco).

Pero del lado del Gobierno creen que incluso se ubicará por debajo del 3%. El presidente del Banco Central Miguel Pesce sostuvo esta semana que la inflación en enero estará «seguramente» por debajo del 3%. Para el funcionario en la desaceleración -además de las tarifas y el dólar quietos- pesó también el programa de Precios Cuidados.

Sin embargo, del otro lado, hubo un impulsor de los precios cuyo impacto se verá este jueves a las 16, cuando el INDEC revele el dato del IPC: la quita de la exención del IVA en los alimentos. De hecho, este es el rubro de mayor crecimiento en el índice de precios del período, según los consultores.

Ecolatina calculó un 3% de inflación para enero, con una proyección anual de 40%. Desde la consultora de Orlando Ferreres & Asociados, coinciden con la estimación de Ecolatina, pero calculan que los alimentos estuvieron por encima del promedio, con una suba del 3,5%. Destacan a la indumentaria como uno de los rubros que subió menos de lo esperado.

Para la consultora Focus Market, los productos que más subieron en enero son a los que les volvieron a aplicar el IVA. Entre las mayores subas están el yogurt (18,8 %), azúcar (18,4%), yerba (17,7%), conservas (15,3%), leche (14,6%), crema de leche (11,5%), pan de molde (10,6%), aceite (10,6%), puré de tomate (10,6%), pastas secas (9,5%), huevos (9,4%), arroz (9,1%) y pan rallado (8,1%).

De acuerdo con los relevamientos de IPCOn line, de Bahía Blanca, la variación de los precios durante el mes pasado cerró en 2,93%, con un alza de 3,24% en alimentos.

Durante todo el 2019, la inflación cerró en 53,8%, lo que hizo que fuera la suba más alta en los últimos 28 años, señaló Clarín.

La inflación de Venezuela cerró en 9.585,5% en 2019, informó el martes el Banco Central, una desaceleración respecto al año previo pero una cifra que muestra la crisis económica que asola al país petrolero.

Pese a la menor variación en el dato difundido por el emisor tras cuatro meses de silencio, el país sigue sumido en una voraz hiperinflación que redujo los ingresos de las familias, generando una crisis humanitaria y una migración de más de 4 millones de venezolanos, según datos de la ONU.

En 2018 la inflación fue de 130.060,2%, de acuerdo a las cifras oficiales.

El Gobierno del presidente Nicolás Maduro relajó en 2019 las regulaciones de cambio y precios impuestas desde hace casi dos décadas, pero las acciones han sido consideradas por analistas como tardías y la nación acumula seis años de recesión.

La restricción de la liquidez por parte del Banco Central también incidió en la menor velocidad de los precios.

Según los datos del Banco Central, el índice fue mayor en los renglones de servicios de vivienda, salud y transporte. EN tanto, en alimentos hubo un alza de precios de 7.981,4%.

“Las cifras oficiales también revelan que, aún con la contracción del gasto del Gobierno y con las restricciones al crédito, la pérdida del bienestar del venezolano es dantesca: el precio de alimentos se multiplicó por 80 y los bienes del sector salud fueron 180 veces más caros!”, escribió en un tuit el economista Luis Bárcenas de la firma Ecoanalítica.

En la medición, el Banco Central no incluyó los precios de vestido y calzado; equipamiento del hogar y educación.

El resultado es mayor a la medición de la Asamblea Nacional, que informó un alza de 7.374,4% en 2019 desde una cifra superior al millón por ciento el año anterior. El congreso realiza la medición debido a que el Banco Central aún tiene retrasos con la divulgación de los datos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo recientemente que Venezuela se apresta a sufrir una contracción económica de 10% en 2020 luego de que la actividad hundiera un 35% el año pasado.

La inflación de Argentina llegaría a un 41,7% en 2020, 0,6 puntos porcentuales menor a la esperada en un sondeo previo, mientras se prevé una caída del 1,5% producto interno bruto en el año, 0,1 puntos porcentuales menos que un pronóstico de diciembre, reveló el martes una encuesta realizada entre especialistas por el banco central (BCRA).

Para enero, el sondeo estima una inflación minorista

del 3,5%, previendo una tendencia levemente descendente, hasta alcanzar 2,9% mensual entre mayo y julio de 2020.

Los especialistas “estimaron una contracción del PIB durante el cuarto trimestre de 2019 de 0,7% sin estacionalidad, implicando una caída trimestral 0,3 puntos porcentuales inferior a la proyectada por los analistas el mes anterior”, dijo el informe.

Para 2021, se espera que la actividad económica se expanda un 1,7% y para 2022 se mantuvo una estimación alcista del 2,0%, dijo el informe.

La encuesta, prevé un tipo de cambio promedio para diciembre de 2020 a 78,7 pesos, 1,8 pesos menos que en el relevamiento previo. Para diciembre de 2021, se espera un tipo de cambio de 99 pesos por dólar.

Los participantes de la encuesta proyectaron un déficit fiscal primario para 2020 de 141.500 millones de pesos y estiman que para 2021 el déficit continuaría acotándose hasta 45.000 millones.

El informe fue realizado entre el 29 y el 31 de enero y reúne los resultados de 40 participantes, entre consultoras, entidades financieras y analistas.

El dólar está planchado, las tarifas, congeladas, pero la inflación de enero volverá a superar el 3%. En la Casa Rosada no disimulan la bronca, y acusan a los empresarios de cometer “abusos” con los precios e incluso de intentar quedarse con una parte de lo que el Estado puso en los bolsillos de “los que menos tienen».

Según publica urgente24.com como fuere, hay desesperación por encontrar la solución que lleve a un alivio antes de la mitad de año cuando habría que descongelar las tarifas de luz, gas y agua, y volver a mover los pasajes en colectivos y trenes.

Pese a la estabilidad cambiaria y el congelamiento de naftas y tarifas, las consultoras estiman que la inflación de enero volverá a superar el 3 por ciento.

“Sorprende que la inflación vuelva a estar en torno al 3% teniendo en cuenta el calibre de las anclas que se están utilizando: cambiaria y tarifaria”, indicó Juan Ignacio Paolicchi de ‘Eco Go’.

“Con el tipo de cambio planchado y sin correcciones en los precios ni siquiera de las naftas, la inflación debería dar más cerca de 2 que de 3, o inclusive por debajo”, agregó. Desde la consultora registran que el rubro alimentos aumentó por encima del 4%, en parte por la eliminación del IVA cero para los productos de la canasta básica.

Desde la consultora ‘Elypsis’ estiman que la inflación de enero será de 3,5%, con una suba de alimentos y bebidas de 3,3%. “Los productos que más impulsaron este rubro fueron yerba, harinas y lácteos”, indicó el economista Juan Solá de ‘Elypsis’.

La entidad ‘Consumidores Libres’ relevó que sólo en los primeros 15 días del mes la canasta básica subió 3% en la Ciudad, mientras que un año atrás esa suba había sido del 1,9%.

El primero de enero llegó el fin del IVA cero en una canasta de alimentos, medida que impulsó el gobierno de Cambiemos para contener, la estampida de precios tras la devaluación de agosto. El actual Ministerio de Desarrollo Productivo acordó con supermercados que no trasladaran el IVA, para evitar subas del 21%, y en cambio, que absorbieran en parte los aumentos en conjunto con las industrias alimenticias.

Sin embargo, el arreglo fue con las grandes cadenas por lo que las partes que no formaron parte de la negociación registraron subas de sus proveedores de más del 21%.

Fuentes de comercios mayoristas y almacenes barriales indicaron que tras el fin del IVA cero el aceite, la harina, la azúcar y la yerba registraron subas por encima del 30%. “Es imposible absorber esos aumentos porque te fundís a los dos días”, aseguró el dueño del mayorista Maxiconsumo.

En el primer piso de la Casa Rosada no disimulan la bronca, y acusan a los empresarios directamente de cometer “abusos” con los precios.

Y de intentar quedarse con una tajada de lo que el Estado puso en los bolsillos de “los que menos tienen”: los jubilados que recibieron el bono mensual de $5.000 en diciembre y enero y quienes ya están utilizando la tarjeta “Alimentar”.

Según los cálculos oficiales, un total de 4.712.000 jubilados y pensionados percibieron en promedio $4.836 en diciembre y un monto similar este mes. Esto hace un total de $45.574 millones que se volcaron básicamente al consumo.

De la tarjeta alimentaria, Desarrollo Social ya distribuyó 70.000 plásticos, pero la idea es acercarse al millón y medio de unidades. Se cargan con un monto que va de $4.000 a $6.000 cada una.

El resquemor que muestran en el gabinete económico refiere a la posibilidad que parte de ese ingreso termine alimentando los balances de las empresas: fabricantes y cadenas de supermercados, que aprovecharía esa mayor demanda de alimentos para remarcar los precios.

A unas pocas cuadras de la Casa Rosada, en Reconquista 266 -sede del Banco Central-, perciben un fenómeno parecido. La cuestión fue abordada incluso por los flamantes directores del organismo.

“Vemos mucha irresponsabilidad de empresarios que no están ayudando con los precios”, acusó sin individualizaciones el fin de semana, el propio Alberto.

En el equipo económico siguen bien de cerca estos movimientos. Eso sí: después de las palabras del Presidente, algunos funcionarios, en privado, se achacan responsabilidades por lo que viene pasando con los valores de los alimentos.

No por el salto que pegó la carne, que en las últimas semanas se acomodó a una cuestión estacional. Además, con respecto a este producto, los funcionarios esperan una mayor tranquilidad en el mercado interno ya que las cotizaciones de la exportación a China, principal mercado, se pincharon un 35% promedio el último mes.

Hay un foco de atención especial, eso sí, con lo que vaya a suceder con el valor del trigo a nivel internacional. Ese precio, que trepó a los US$200 por tonelada, se alteró por los incendios en Australia y también por la posible escasez de mercadería para el mercado interno.

La estrategia para disciplinar a la inflación se concentrará en el cumplimiento de Precios Cuidados, programa que podría ampliarse próximamente para darle todavía más fuerza.

También habrá un trabajo más al hueso de la dinámica de lo que ocurra en las góndolas, que se vinculará con un estudio pormenorizado de las cadenas de valor. Una apuesta que puede ser muy útil siempre y cuando se apaguen los principales motores de la inercia inflacionaria, más ligada a las expectativas y a la historia económica reciente que a cuestiones técnicas o teóricas.

“Estamos preocupados porque los empresarios embroman a quienes nosotros queremos ayudar”, se quejan en Reconquista 266.

La obsesión de los funcionarios pasa por poder reflejar, antes que nada, una desaceleración en los precios de las góndolas, algo que por ahora se les escapó. Alberto F. ya dejó trascender que habrá nuevas medidas si se mantiene la volatilidad. Para los funcionarios, los empresarios ya no tienen excusas.

Puertas adentro, admiten que tras el regreso del IVA a los productos básicos, hubo alzas muy por encima de lo acordado. Y que no hubo previsión ni respuestas a esa situación.

Ahora, con un dólar quieto, las tarifas congeladas y los combustibles sin aumentos, tanto en Producción como en el Banco Central coinciden en que no hay más excusas para mover los precios.

La discusión se produce en coincidencia con el tratamiento parlamentario de la Ley de Góndolas, que ya tiene media sanción de Diputados. El Gobierno alega que la aprobación de este proyecto jugará a favor, porque incentivará la competencia entre oferentes.

Sin embargo, los supermercadistas y los grandes fabricantes de alimentos sostienen la argumentación contraria: dicen que imponer porcentajes de exhibición de productos en góndolas irá en contra de la eficiencia de la cadena comercial y que hay riesgo de mayores aumentos de precios.

En todo caso, lo que quieren los funcionarios es acercarse a mitad de año con una clara desaceleración inflacionaria. Se entiende: para ese momento habría que descongelar las tarifas de luz, gas y agua, y volver a mover los pasajes en colectivos y trenes.

Una cosa es hacerlo en medio de una dinámica inflacionaria complicada, donde el descongelamiento de los “regulados” metería más ruido y distorsión. Y otra, muy distinta, sería efectuarlo como “sinfonía fina” poniendo metas de recomposición tarifaria en relación a la expectativa de inflación futura (supuestamente más manejable que la actual).

En este contexto, el Gobierno también definió que el otorgamiento de sumas fijas para los salarios también sería una buena solución para el corto plazo.

Sin embargo, desde algunas cámaras empresariales encendieron alertas sobre la cuestión: las sumas fijas podrían darle un horizonte a las compañías más grandes, con las nóminas más extendidas, pero no sería así con las Pymes y con aquellos sectores que peor la vienen pasando con la crisis.

Para esos casos, los empresarios prefieren un porcentaje de aumento, pautado para el resto del año, cuestión de poder diseñar los costos hacia adelante.

En esa misma línea está operando el BCRA, con una estrategia de bajas de tasas de interés focalizado en las empresas. La idea pasa por disminuir todos los costos que tuvieron las compañías en medio de la crisis: el costo financiero fue, justamente, uno de los de mayor peso en los últimos dos años.

De ahí que el Central tampoco vea con buenos ojos una escapada del “contado con liqui”. “Cualquier desorden financiero te complica la economía real, aún cuando el dólar alternativo no guía a los precios del comercio exterior”, analiza una fuente oficial.

Si hay algo que aprendió la Argentina es que, en momentos de incertidumbre, crece la volatilidad de los precios de la economía.

Hoy, aun cuando las tarifas, los combustibles y el dólar se mantienen planchados, la inflación igual trabaja y existe una gran dispersión de precios.

Argentinos hacen turismo con gran austeridad

El presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías, presentó esta semana un balance de la temporada de verano en la Argentina a través de una entrevista realizada en la @TV_Publica y habló sobre el cepo cambiario.

“Venimos desde hace dos años con una inflación del 60%. La verdad, que nos reportan el gran esfuerzo que han hecho muchas familias para llegar a las vacaciones”, informó Aldo Elías, representante del sector turismo.

Por su parte, las cámaras también manifestaron el gran esfuerzo que están haciendo muchas familias para llegar a las vacaciones. “Es lo más austero posible”, recalcó Elías.

Frente a esa realidad, “los empresarios tienen dos panoramas. Muchas familias decidieron quedarse por un dólar alto y el cepo cambiario, ya que en esta temporada el dólar turista llegó por encima de la temporada… Pese a eso, se ha visto un buen ida y vuelta, entre los turistas que optaron por quedarse en el país y los empresarios que acercaron precios accesibles”, detalló el presidente de la Cámara Argentina de Turismo.

Y es que, ni la alta inflación y el cepo en el dólar detuvieron la temporada de verano en Argentina, quienes han venido disfrutando de un gran mes.

Los lugares que han tenido mayor ocupación, a esta altura del mes son, la Costa Atlántica por sus costas y las playas. Más allá en el sur, destaca Ushuaia; mientras que, El Calafate supera el 90% de ocupación; Mendoza, un 83% y 85%; Iguazú, 80%. A diferencia de estos, en el norte se exhibe una ocupación casi del 90%; y en algunas localidades de Córdoba, la ocupación está por arriba del 90%.

Aldo Elías, presidente de la Cámara Argentina de Turismo

La Costa Atlántica de Río Negro sorprendió porque es un destino emergente, que está creciendo fuertemente, y tiene un parque submarino para practicar buceo. Sobre esta zona, Aldo Elías, dijo “cuando pueda recibir la inyección de las inversiones para hacer infraestructura… recibirá una mayor cantidad de turistas… será una sorpresa año a año”.

De manera que, para el presidente de la Cámara Argentina de Turismo el comienzo de verano ha sido espectacular.

A su vez, aseveró que “nuestro país sí está en capacidad para recibir al turista europeo. Argentina tiene una excelente hotelería, gastronomía, y buenos servicios terrestres”. Y es que yo acabo de llegar de la Feria de Madrid “la participación en el stand de Argentina de los turistas del exterior preguntando para venir  a la Argentina fue muy fuerte.”

Aldo Elías  concluyó la entrevistado resaltando que “este año vamos a tener 12 fines de semana largos, de los cuales cuatro son extra largos, producto de que los feriados han caído entre viernes y lunes. Asimismo, gracias a que carnavales cae a finales de febrero eso ayudaría a tener un mejor cierre de números para el sector”.

Un hogar constituido por una pareja de 35 años con dos hijos (de 6 y 9 años) en diciembre de 2019 necesitó de $61.882 para satisfacer sus necesidades, cifra que se compone de $19.910 necesarios para adquirir una canasta alimentaria mínima y de $ 41.971 para acceder a otros bienes y servicios básicos, detalló el gremio en un comunicado.

Los trabajadores del INDEC afiliados a ATE llevan a cabo informes periódicos sobre la situación salarial del país y en ese marco presentan un documento que establece de cuánto debería ser el salario mínimo.

El informe, indicó ATE, «tiene como fin dar un argumento sólido que pueda ser utilizado» tanto en las negociaciones paritarias propias y de otros gremios «para exigir una urgente recomposición salarial».

«Una vez difundido el dato del IPC (Índice de Precios al Consumidor) de diciembre se conoció el acumulado de 2019, que fue del 53,8% (de inflación). Ante esta realidad hay analistas que ya estiman que la inflación para este año rondará el 40%. Pero este sería el piso en el mejor de los escenarios, ya que suponen el dólar oficial manteniéndose en el rango de los $64», alertó el informe.

Al respecto, el gremio que conduce Hugo «Cachorro» Godoy, agregó: «Ante esta realidad, realizamos un ejercicio de estimación que nos permita acercar lo que serían los valores requeridos en la actualidad para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y su núcleo familiar, para llevar adelante una vida digna, sin dejar de aclarar que esta cifra se hace en base a datos oficiales publicados por el INDEC».

ATE explicó que las canastas utilizadas para su informe «son las llamadas de Consumos Mínimos y surgieron como propuesta metodológica innovadora en el INDEC, aunque todavía no se han aplicado en las mediciones oficiales».

«No son las habitualmente utilizadas para la medición de la pobreza, pero no por ello ambas canastas deben verse como contrapuestas, dado que se trata de metodologías diferentes pero compatibles entre sí», señaló.

El economista y consultor Orlando Ferreres calculó que la inflación “va a bajar”. En enero y febrero se ubicaría entre “2,5% y 2,7%”, mientras analizó que es “posible” encontrar una “solución” para la deuda para fines de marzo.

Muchos analistas señalan la crisis financiera de los años 2007 y 2008 como la peor desde la década del 30. Pero se trata de algo más complejo: es una nueva crisis del capitalismo, económica, ecológica, política y “del cuidado”.

“Va a bajar la inflación. Para enero, calculamos que un 2,5% ó 2,7% y para febrero, posiblemente, lo mismo. No esperamos ningún aumento importante”, estimó.

Sin embargo, advirtió que “el tema es cuando empiecen a vencer los plazos de congelamientos”.

“Cuando empiecen a aparecer esos aumentos, puede venir una inflación y, encima, la cantidad de dinero aumentó más que en otros años durante diciembre y enero. Ahora tendría que venir una reducción en esa cantidad de dinero y estamos esperando la última semana de enero para ver si se reduce”, evaluó.

De ese modo, alertó que “es un tema peligroso porque con mucha cantidad de dinero es difícil que baje la inflación”.

Con relación a la deuda, consideró que “es posible encontrar la solución para el 31 de marzo y que, de ahí en adelante, comiencen otros programas que puedan dar un poco de crecimiento económico”.

“Con todos los impuestos adicionales que hay, va a ser difícil que la gente pueda gastar dinero”, apuntó y aseguró que “está gastando menos y eso es un tema que complica mucho la actividad económica”.

Para Ferreres, es probable que el Gobierno resuelva las negociaciones de la deuda para fines de marzo porque “no está tan dispersa la cantidad de deudores de la deuda pública argentina”.

“Son fondos de inversión y es mucho más fácil poder hablar y adecuarse con ellos”, confió y puntualizó: “Los bonistas prefieren quitas de intereses y no de capital”.

“Tiene que ser una quita importante de forma tal que la proyección del futuro del sector externo dé bien y pueda ser pagado con reservas y generación de exportaciones. Es lo típico de cualquier concurso privado”, enfatizó.

Asimismo, subrayó que: “Tenemos que pagar la deuda para lo cual hemos apretado con impuestos a distintos sectores de la clase media”.

Al ser consultado respecto del tipo de cambio, sostuvo –según publica Ámbito– que “hay que moverlo porque a ese dolar bajo se aplican los derechos de exportación”. Afirmó que ello “va a traer problemas con el campo” y argumentó: “Creo que eso va a tener que empezar a moverse. Ya hay prevista una huelga de comercialización del campo que van empezar a sentirse sus efectos en la medida en que se prolongue”.

“La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, había dicho el entonces candidato a Presidente Mauricio Macri en 2015. Luego de 4 años de gestión, la inflación mayorista trepó al 340%, dejando un 35% sin trasladarse al consumidor final. Ahora, en línea con los objetivos de la Casa Rosada, algunos supermercadistas decidieron congelar hasta abril los precios de sus marcas.

Previo a esto, el último dato que se había conocido fue del 3,7% en diciembre pasado, de forma que la inflación acumulada en 2019 fue del 53,8%.

De esta manera, la segunda economía del Cono Sur quedó en 4° lugar a escala global, sólo superada por Venezuela –en hiperinflación–, Zimbabue con 183% y Sudán con 57%.

Puertas adentro, Macri logró un récord lamentable: 2019 fue el año más inflacionario desde 1991, cuando en contexto de hiperinflación el índice alcanzó el 84%.

Del actual 340% mayorista aún queda un 35% en trasladarse al consumidor, que fue frenado por el nuevo Precios Cuidados.

A partir de dicho relanzamiento, los hipermercados decidieron congelar al menos hasta abril los precios de sus marcas, tal es el caso de Walmart y Carrefour.

“La idea es que nuestra propuesta acompañe la evolución de Precios Cuidados y ya veremos cuando ocurran las revisiones (trimestrales); aunque nuestro plan es tener una duración anual”, informaron desde Walmart a BAE Negocios.

Tal como informó Urgente 24, con la implementación del nuevo Precios Cuidados, los productos que están fuera del programa tuvieron aumentos de hasta el 40%. Aseguran que los artículos a los que se les había quitado el IVA los recuperaron e incluso subieron de precio. En tanto, la consultora Ecolatina estima que la suba de precios para los primeros meses de este año seguirá siendo elevada y pronosticaron que en enero será mayor al 3%

Con el 53,8% que arrojó la inflación en el país, la Argentina se ubica en el cuarto puesto en el ranking de inflación mundial, según surge de comparar la cifra que difundió el INDEC con las previsiones el Fondo Monetario Internacional. Sólo es superada por Venezuela –en hiperinflación– Zimbabue, 183% y Sudán con 57%.

De esta forma, el país sigue siendo “líder” en inflación, un flagelo que ha dejado de castigar a la mayor parte del mundo. De los 189 países con que el FMI cuenta con estadísticas, sólo 17, es decir menos de uno de cada diez, registra inflación igual o superior al 10% anual.

La tasa de suba de los precios con la que se despidió la administración de Mauricio Macri también es elevada en términos de la historia argentina. Analizando los últimos cincuenta años, se ubica entre las 20 más altas.

El último medio siglo, presenta como antecedentes dos episodios de hiperinflación (1989 y 1990), 14 años en los que la tasa superó el 100% anual, 38 años en los que registraron dos dígitos, y sólo 12 períodos en los que fue menor al 10%. Dicho de otra forma, sólo en uno de cada cuatro años el país registró una tasa relativamente “normal” de inflación.

Para hacer más colorido el inestable mapa de precios una Argentina “inflacionaria serial”, el lapso 1999-2001 presenta como fenómeno insólito años de deflación de precios, pero que sirvieron sólo como antesala a una nueva explosión inflacionaria de 2002.

La inflación de diciembre pasado alcanzó a 3,7%, es decir más de medio punto por debajo del registro del mes precedente. En el último mes del año, la inflación estuvo impulsada por la suba en los alimentos, rubro en el que incidió particularmente la suba en los productos cárnicos. Pero también impactaron otros aumentos como los registrados en esparcimiento, capítulo que sube por razones estacionales, y la atención médica.

La mayoría de los analistas considera que la tasa de inflación experimentaría en los próximos meses una baja gradual –según publica Ámbito-. Por caso, la proyección de Ecolatina es de una suba de 3,4% para el mes en curso, con un descenso a 3,4% y 3,1% para febrero y marzo venideros, en ese orden. De todas formas, de cumplirse estos pronósticos, la suba de precios superaría el 10% en el primer trimestre del año.

A favor de la desaceleración de los precios juegan distintos factores. Por un lado, y más allá del aumento de suma fija para los sectores de menores ingresos, la moderación que vienen mostrando los gremios de cara a las negociaciones salariales tiende a descomprimir este frente.

Por otra parte, el ajuste de tarifas -uno de los factores que más incidió en la inflación durante toda la gestión del anterior gobierno- ha quedado congelada (al menos para casi todos los rubros) por espacio de 180 días, según lo dispuesto por la administración del presidente Alberto Fernández.

El dólar oficial –la principal referencia que toman los operadores económicos a la hora de determinar precios– ha mostrado cierta estabilidad en los últimos meses. De acuerdo con cálculos privados, el tipo de cambio real se encuentra en un nivel cercano al promedio histórico, pero los analistas consideran que difícilmente esta variable se pueda mantener quieta si es que el país quiere resolver los problemas derivados del frente externo. Así, algunos economistas entienden que “el Banco Central tendrá que dar en algún momento una señal de que el dólar no se va a quedar quieto, si es que no quiere acumular presiones”.

De ser así, el ajuste del tipo de cambio tendería a fijar un piso a la marcha de los precios. De todas formas, en medios oficiales son optimistas. Entre otros factores, consideran que en momentos en que la utilización de la capacidad productiva instalada se ubica “en el subsuelo” -ronda el 60%-, la esperada suba de la demanda derivada de los planes de estímulo al consumo lanzados por el gobierno deberían dar una respuesta “por cantidad” y “no por precios” de las empresas.

En tanto se espera la conformación del Consejo que tendrá a su cargo el armado de un pacto de precios y salarios, la inflación en la Argentina sigue empujada, además, por la inercia que deriva de la generalizada indexación que afecta a la economía.