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El Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC), dará a conocer el jueves los datos de inflación de agosto, que, analistas privados estimaron en 4,3 %.

Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central, agosto tuvo un alza de precios de 4,3% y 2019 cerrará con una inflación de 55% y una caída de 2,5% en el Producto Interno Bruto (PIB).

El REM se hizo en base a la opinión de 23 consultoras y centros de investigación locales, 11 entidades financieras locales y 5 analistas extranjeros.

Para septiembre los participantes del REM proyectaron una tasa de inflación más elevada que la de agosto, 5,8%, tendencia que se cortaría a partir de octubre, cuando se ubicaría en 4,3%.

El titular del BCRA, Guido Sandleris,explicó el lunes pasado que «hasta las PASO la inflación acumulaba cuatro meses consecutivos de caída. En julio había sido 2,2% y los datos adelantados de los primeros diez días de agosto permitían proyectar 1,8% de inflación».

Sin embargo, «esto no sucederá» porque «la volatilidad financiera de las últimas semanas generará un aumento de la inflación en agosto y septiembre. Sabemos que ello implica más pobreza», así lo reseña Télam.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) presentó los lineamientos básicos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2020, cuya realización está prevista para el 28 de octubre de 2020.

«El miércoles 28 de octubre de 2020 es el día propuesto para desarrollar el censo que la Argentina organiza cada década y en forma ininterrumpida desde mediados del siglo XX, tal como recomienda la Organización de las Naciones Unidas para la ejecución de las rondas censales», informó el Indec.

El organismo estadístico nacional puso «a disposición de los usuarios» el diseño y el plan de actividades en los documentos, disponibles en www.indec.gob.ar.

Se prevé que la inflación supere el 50 por ciento al terminar el año, lo cual hace casi imposible que el nivel de pobreza en el país suramericano sea inferior al 40 por ciento de la población.

Un hogar argentino compuesto por una pareja y dos hijos pequeños necesitó en julio pasado 31 mil 934.44 pesos para evitar ser considerado pobre, lo cual representó un aumento del 2.5 por ciento respecto al mes precedente y un incremento acumulado de 58.6 por ciento en comparación con el mismo mes de 2018.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la valorización de la canasta básica de alimentos (que determina la línea de pobreza) equivale a 2.5 salarios mínimos.

Para adquirir la canasta alimentaria (que establece el umbral de indigencia), la misma familia demandó en julio 12 mil 773.78 pesos, un crecimiento del 2.9 por ciento respecto a junio y un 57.3 por ciento en doce meses.

Estos datos proporcionados por el Indec el jueves no contemplan aún el incremento inflacionario ocasionado por el más reciente aumento del precio del dólar, ocurrido tras la derrota del presidente argentino Mauricio Macri en las elecciones primarias celebradas el pasado 11 de agosto.

Se prevé que la inflación supere el 50 por ciento al terminar el año, lo cual hace casi imposible que el nivel de pobreza en el país suramericano sea inferior al 40 por ciento de la población.

La inflación en julio pasado fue del 2.2 por ciento, sin embargo, se prevé que en los meses de agosto y septiembre ese indicador crezca en niveles del 5 por ciento, luego de la devaluación registrada tras las elecciones primarias en el país y que perdió el gobierno del presidente Macri, así lo informó teleSUR.

 

Luego de la buena performance de mayo, la actividad económica siguió sin caer en junio, al finalizar en los mismos niveles que hace un año atrás, impulsado por la buena performance del sector agropecuario, pero en el primer semestre el índice acumuló una contracción del 2,6%, informó ayer el INDEC. En la serie tendencia ciclo, el Estimador Mensual de Actividad Económica se mantuvo en relación con mayo, mientras que disminuyó el 0,4% en la serie desestacionalizada, lo que implica que la economía continúa oscilando en torno de los niveles alcanzados en noviembre. A pesar del buen dato de junio, el resultado queda relativizado por el nuevo salto del dólar registrado luego de las PASO, con el cual el tipo de cambio se depreció 21,33% en lo que va del mes. La devaluación genera efectos contractivos para la economía en el corto plazo, dado que provoca una caída de los salarios reales a partir de un efecto ingreso, lo que se traduce en un menor nivel de consumo, sumado a un incremento en las tasas de interés, que conlleva a una caída en el financiamiento, y a una aceleración de la inflación, que a su vez complica a los indicadores antes mencionados. Vale recordar que previo al salto cambiario registrado la semana pasada, las proyecciones de inflación para este año rondaban el 40%, mientras que ahora se espera una cifra no menor al 50% interanual.

Con respecto a lo ocurrido específicamente en junio con la actividad, 6 de los 16 sectores que componen el índice finalizaron en terreno positivo en la comparación interanual. El capítulo de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+43,7%) lideró los incrementos, a partir de la buena producción de granos, seguido por Transporte y comunicaciones (+1,7%) y Hoteles y restaurantes (+1,6%), que completaron el podio. Más abajo se ubicaron Explotación de minas y canteras (+0,9%), Enseñanza (+0,8%) y Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria (+0,2%), mientras que Servicios sociales y de salud se mantuvo sin cambios. Por el lado de las caídas, se destacaron Intermediación financiera (-15,1%), Electricidad, gas y agua (-10,6%) y Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-8,6%). Les siguieron Construcción (-7,9%), Industria manufacturera (-6,1%), Pesca (-5,6%), Impuestos netos de subsidios (-4,1%), Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-2,2%) y Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (-0,6%). Un dato que se desprende del informe es que los sectores ligados a la producción industrial continúan manteniéndose en terreno negativo, como es el caso de la industria manufacturera y de la construcción. En medio de las restricciones de liquidez que viene impulsando el Banco Central, a través de las elevadas tasas de interés en pesos, sumado a la devaluación de la semana pasada, se puede inferir que estos segmentos distan de comenzar una recuperación en los próximos meses. A su vez, esto permite anticipar que los indicadores de empleo, sociales y de ingreso continuarán agravándose en los próximos meses, considerando que son los más intensivos en la utilización de mano de obra. Es posible que julio refleje un buen desempeño de la actividad, a partir de la estabilidad cambiaria que predominó durante el mes, pero habrá que esperar para ver el impacto de los meses subsiguientes. Para ello, los analistas esperan que se dé a conocer el dato de inflación de agosto, que será un instrumento clave para ajustar las expectativas para el futuro, así lo reseña Ámbito.

El consumo sigue sin reponerse a raíz de la marcada contracción económica y de la caída del poder adquisitivo de los salarios.

El consumo masivo volvió a experimentar una fuerte baja en mayo. De acuerdo a lo informado por el Indec, las ventas en supermercados cayeron 13,5% interanual, mientras que en los shoppings se derrumbaron 18,7%. De este modo, se concretan once meses consecutivos a la baja.

En tanto, en los autoservicios mayoristas las ventas durante mayo también se desplomaron 13,5%, en comparación con el mismo mes del año anterior.

La caída en las ventas de los shoppings es la más alta de los últimos dieciocho meses, si se exceptúa la de abril último, cuando llegó al 22,9%.

En supermercados, la baja de mayo es la más alta del año, y la segunda más importante desde enero del año anterior en volumen de caída. Solo había había resultado peor el descenso de 14,5% de marzo último.

Respecto de abril, en mayo las ventas en supermercados registran una caída del 1%, en los shoppings un aumento del 5,5% y en los autoservicios mayoristas un alza del 1,7%, en la misma comparación.

Si se toma lo ocurrido en los primeros cinco meses de 2019 respecto del mismo período del año anterior, las ventas en supermercados acumulan una baja del 12,7%, en los shoppings del 17,8% y en los autoservicios mayoristas del 14,1%.

El 36% de las ventas en los supermercados en mayo se efectuaron con tarjetas de crédito, mientras en los autoservicios mayoristas ese porcentaje alcanza al 52,4%.

Según el organismo oficial la retracción fue del 1,3 por ciento en abril y en el primer cuatrimestre del año acumuló una baja interanual de 4,6 por ciento.

Este miércoles el Indec dio a conocer que la actividad económica se retrajo 1,3 por ciento en abril y en el primer cuatrimestre del año acumuló una baja interanual de 4,6 por ciento.

Con respecto a los meses anteriores, la caída comenzó a desacelerarse debido a la fuerte recuperación de la producción agropecuaria, la cual mostró un despegue interanual de 40,2 por ciento frente a una base de comparación muy baja provocada por la fuerte sequía que sufrió el campo en 2018. El resto de los rubros continuaron mostrando fuertes caídas. El peor desempeño correspondió al comercio minorista y mayorista que se contrajo 11,6 por ciento.

Desde el gobierno también marcaron como positiva la desaceleración de la caída registrada en el dato interanual (-1,3 por ciento de abril versus -6,9 por ciento de marzo).

“Esto es producto principalmente de la recuperación del sector agropecuario, por efecto de la reversión de la sequía, pero también por menores caídas en los sectores de la industria y de la construcción que habían sido muy afectadas por la volatilidad financiera del mes anterior (marzo)”, sostuvieron las fuentes oficiales.

Fuente: Página 12/SOL 91.5

Es un 61,1% más que hace un año. Las cifras son alarmantes.

La Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo, que define el nivel de pobreza, aumentó 61,1% en los últimos doce meses, informó este martes el INDEC.

Con relación a abril, subió 2,9% y una familia tipo necesitó $ 30.337,84 para no ser pobre.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define el nivel de indigencia, aumentó 2% en mayo, y su costo se elevó a $ 12.806,78.

La canasta básica total aumentó en los primeros cinco meses del año un 19%, mientras la alimentaria creció 18,5% desde diciembre último.

En los últimos doce meses, la canasta básica total acumuló un alza del 61,1%.

Este jueves, el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (Indec) difundió el índice de inflación del mes de mayo. En el último año el 57,3 por ciento, una inflación interanual que no se registraba desde 1991.

La inflación del 3,1 por ciento de mayo, en comparación a abril, implica una baja en relación a los meses previos. Según el portal Página 12, la baja todavía está muy por encima del valor mensual que tenía antes de la devaluación del año pasado e incluso de la situación que heredó la actual administración a fines de 2015.

En el último año, el alza de precios es del 57,3 por ciento; en alimentos ybebidas, los precios acumulan una suba anual del 65 por ciento. En Argentina, la inflación esperada para el primer semestre es bastante similar al que el Gobierno nacional proyectó para 2019.

En enero, los precios se movieron un 2,9 por ciento; en febrero un 3,8; y, en marzo un 4,7. En abril, la inflación bajó a 3,4 por ciento; y en mayo se registró un 3,1. Aunque los últimos dos meses implican una “desaceleración inflacionaria”, la variación de los precios es todavía muy alta.

Antes de las elecciones presidenciales, el Gobierno de Mauricio Macri apostó a que no se vuelva a acelerar la inflación. Para ello tuvo en cuenta la libre intervención del Banco Central para controlar al dólar.

En mayo, los alimentos y bebidas subieron un 2,4 por ciento. En cinco meses, los productos centrales de la alimentación suman un alza del 21,6 por ciento. Al mirar las cifras del último año, se puede afirmar que el alza llegó al 64,9 por ciento.

Los alimentos que más se encarecieron, durante el mes pasado, son: agua sin gas (30,6 por ciento), yogur firme (13,2), yerba mate (7,8), azúcar (6,8), dulce de leche (6,7), queso sardo (6,5) y manteca (6,4). Mientras que el pollo fresco, el filet de merluza, la lechuga y el tomate experimentaron una caída de precio.


El Gobierno de Macri espera mantener la desaceleración que se registra desde abril, y busca que el número final no supere el 3% por ciento. Pese a ello, las consultoras estiman un 3,4 por ciento.

 

El Índice de precios al consumidor (IPC) de abril fue de 3,4% y acumuló en el primer cuatrimestre del año un aumento del 15,6%.

De acuerdo con las cifras oficiales, el alza del costo de vida ascendió a 55,8% en la medición interanual.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) dado a conocer por el Banco Central indicó que los especialistas consultados estimaron que la inflación de mayo fue de 3%, mientras confiaron en que tendrá un recorrido descendente.

Los participantes del sondeo también consideraron que para 2019 el nivel de inflación general y núcleo se ubicará en 40,3% y 40,5% respectivamente, lo cual significó un leve avance de 0,3 y 0,4 puntos porcentuales con respecto a la encuesta de abril.

A lo largo de mayo, contribuyó a mantener estable la inflación un tipo de cambio sin mayores movimientos y la postergación de ajustes en algunas tarifas de servicios públicos»

El informe del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres, por su parte, calculó que la inflación de mayo fue de 3,4% mensual, mientras registró una variación de 55% en términos interanuales.

La consultora destacó una desaceleración en los aumentos de precios en alimentos y bebidas y evaluó que el incremento acumulado fue de 18,5% en los primeros cinco meses del año.

Si se cumplen los pronósticos de los analistas, el incremento del costo de vida acumularía un avance superior al 57 por ciento en la medición interanual.

A lo largo de mayo, contribuyó a mantener estable la inflación un tipo de cambio sin mayores movimientos y la postergación de ajustes en algunas tarifas de servicios públicos.

Por el contrario, el combustible, una herramienta clave para trasladar los alimentos y bebidas en el país, registró ajustes en sus precios en el quinto mes del año, hecho que se reflejó de manera directa en los valores de ese tipo de artículos.

 

 

ambito

La AFIP autorizó el ajuste por inflación para el pago del impuesto a las Ganancias de los balances financieros anuales de las empresas cerrados en abril último, luego de que el Indice de Precios al Consumidor (IPC) anualizado arrojara una suba del 55,8% según la medición publicada por el Indec.

Lo hizo a través de la resolución general 4483/2019 publicada hoy en el Boletín Oficial, que precisó que los estados contables correspondientes a ejercicios anuales o de períodos intermedios cerrados a partir del 1 de julio de 2018 inclusive, deberán expresarse en moneda de poder adquisitivo de cierre.

La semana pasada, el administrador federal de Ingresos Públicos, Leandro Cuccioli, anticipó que las empresas que cierren sus balances contables en abril y mayo «seguramente» aplicarán el ajuste por inflación sobre sus resultados, con lo cual pagarán menos Ganancias.

La legislación precisa que las empresas pueden ajustar sus balances por inflación, cuando el Indice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) supera el 55% anual, y ayer se conoció el nuevo IPC que arrojó una suba de 55,8%, superando por primera vez el umbral fijado.

De continuar la tendencia actual, el ajuste por inflación podrá ser aplicado también por las empresas de seguros, sector que cierra sus balances en junio de cada año.

 

 

Grupo La Provincia