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Desde Ecolatina, Orlando J. Ferreres, CESO y ABECEB dieron su pronóstico a este medio. Estaría impulsada por tarifas y carne vacuna, principalmente. De confirmarse la suba, ubicará el aumento para el primer bimestre por encima del 6%.

Con la sorpresiva cifra de inflación difundida por el INDEC para enero, que ubicó la suba en 2,9%, los pronósticos para febrero hacen prever un mes caliente. En diálogo con ámbito.com, consultoras remarcaron que el incremento podría cerrar cerca del 3,5% empujado por las tarifas, el aumento de la carne y una inflación inercial. De confirmarse la cifra, ubicará el Índice de Precios al Consumidor por encima del 6% solo en el primer bimestre.

El 2018 cerró para el olvido dentro del Gobierno en materia de inflación. El organismo que conduce Jorge Todesca dio cuenta de un alarmante aumento del 47,6% en 12 meses, lo que la colocó como la más alta de los últimos 27 años. La devaluación y los aumentos de tarifas se transformaron en un caldo de cultivo para los bienes y servicios y si bien la primera parece haberse estabilizado, los segundos siguen haciendo mella, al menos a corto plazo.

Consultoras dieron su previsión a ámbito.com para el segundo mes del año y coincidieron en que no será un febrero calmo sino que, por el contrario, cerrará con una inflación “caliente”. En algunos casos, la ubican en torno al 2,6% mientras que otros la posicionan cerca del 3,5%.

Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, adelantó que “la primera quincena de febrero en comparación con la primera de enero nos dio 3,4% y estamos previendo que el mes cerrará entorno al 3,5%”.

“Vemos que hay una sorpresa no agradable en el precio de la carne vacuna. Venía bastante tranquilo, pero empezó a subir en el mercado mayorista de enero y en febrero nos da una suba fuerte cercana al 10%. Eso tiene un impacto que llega a Alimentos y Bebidas, que cerraría en por lo menos 3,5% lo cual hace que la inflación en el segundo mes siga acelerándose”, profundizó.

Para explicar la suba, hizo hincapié en que “los precios del ganado venían retrasados respecto al dólar”. Esta actualización se vio en parte en enero, pero Sigaut Gravina adelantó que “en febrero va haber un aumento de casi el 10% de la carne vacuna, lo que explica porque ya no estamos hablando de 3% sino de 3,5%. Esto puede llegar a marzo y golpear también el valor del pollo. Estamos hablando de un bien sensible de cara a las paritarias y la gente lo va a sentir”.

Con respecto a la cifra de enero difundida por INDEC, Sigaut Gravina dijo que fue “una sorpresa porque nos estaba dando parecido a la cifra de diciembre, mientras que febrero lo veíamos apenas arriba de estos”.

En cuanto a la persistencia de la inflación en un contexto recesivo, Sigaut Gravina sostuvo que es en parte producto de la “inercia pero también porque tenemos una inflación elevada y persistente hace más de 10 años y en 2018 se aceleró y mucho, con algunos precios que todavía no se habían actualizado. A eso hay que sumarle las tarifas”.

Un estudio realizado por la Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella señala que la inflación esperada por la sociedad para el 2019 continúa ubicándose en torno al 30%. Para Sigaut Gravina, la inflación anual “rozará el 35% y con los datos de inicio de año confirman esta percepción”.

Fausto Spotorno, economista y director del Centro de Estudios Económicos Orlando J. Ferreres, ante la consulta sobre las expectativas de inflación para el mes corriente y señaló que están pronosticando “cerca del 3%, con un impacto muy grande de tarifas”. En ese sentido, sostuvo que “el tema clave es ver si Alimentos afloja, lo cual creemos que sí. Pero si no, estaríamos arriba de esa cifra”.

En cuanto al impacto de las tarifas en el IPC, el economista de OJF sostuvo que “en el muy corto plazo impacta pero en el mediano plazo no. Este mes el incremento será por ese motivo pero en los siguientes las tarifas van a tener un impacto desflacionario sobre el resto de los bienes porque al tener que pagar tarifas no podes comprar otros productos”, agregó Spotorno.

Un informe que difundió el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz señala que el índice de precios de supermercados, que corresponde a un seguimiento de más de 20.000 productos, se ubicó en 0,38% solamente durante la segunda semana de febrero. Asimismo, en comparación a la misma semana de enero, la cifra se elevó a 2,58%. Por otro lado, desde la consultora ABECEB informaron que la previsión será de 3%.

El director del CESO Andrés Asiain adelantó que “la estimación para febrero es de 2,6%”, lo cual la ubicaría apenas 0,3 puntos porcentuales por debajo de enero.

Para explicar el porqué del alza de precios pese a la recesión económica, Asiain aclaró que “para nosotros la inflación no es monetaria ni de demanda”. “Hubo un shock de costos de la devaluación que todavía se continúa trasladando a precios. También hubo reclamos salariales que fueron aparejados con nuevos aumentos a fin de año, sumado a las subas de tarifas y a las altas tasas de interés que incrementan los costos financieros. Todo eso sobre una inflación inercial que ya estaba en los contratos de alquiler, en los créditos, en las expectativas de paritarias, es el escenario que genera la inflación actual”, concluyó.

Ámbito

Los rubros de Comunicación y de Restaurantes y Hoteles fueron los que más subieron en el primer mes de 2019.

La inflación de enero fue del 2,9 por ciento, informó esta tarde el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC). Se aguardaba que se ubicara en torno al 2,5 por ciento, según estimaciones de consultoras privadas. La cifra llega luego de que el organismo que conduce Jorge Todesca diera a conocer que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) llegó a 47,6 por ciento en 2018, el número más elevado en 27 años.

El rubro Alimentos y Bebidas, que más incidencia tiene en los sectores de menores recursos, registró en el primer mes del año un aumento superior al índice general, ya que fue del 3,4 por ciento. Mientras tanto, el sector que más subió en enero fue Comunicación con el 7,4 por ciento, debido al ajuste en tarifas de celulares.

Lo siguieron el rubro Restaurantes y Hoteles, con el 3,7 por ciento, y el de Recreación y Cultura, con el 3,5 por ciento. Según los datos oficiales, la inflación acumulada con relación a enero del año pasado trepó al 49,3 por ciento, cuando durante 2018 había llegado al 47,6. En enero, la inflación más baja se registró en la región del Gran Buenos Aires, con un aumento de los precios minoristas del 2,8, mientras que en la del Noreste se registró la más alta con un 3,4 por ciento.

Ciertamente, la cifra dada a conocer este jueves por el INDEC resultó superior a lo esperado por numerosas consultoras privada. Según el estudio Orlando Ferreres y Asociados, la inflación dada a conocer esta tarde sería de 2,5 por ciento. El estudio precisó a su vez que durante el período evaluado se “evidenció una leve aceleración en su ritmo de crecimiento de la mano de los aumentos en los servicios regulados”.

En ese sentido, en el sondeo efectuado por Orlando Ferreres y Asociados se realizó un cálculo de los rubros que registraron los mayores aumentos en enero pasado. A la cabeza se ubicó el rubro de Bienes Varios con un 5,8 por ciento. En tanto, se detalló que el de Esparcimiento trepó un 4,6 por ciento, impulsado por el aumento en los cigarrillos, entre otros.

Por su parte, la fundación Fiel estimó también una inflación de 2,5 por ciento en Ciudad de Buenos Aires, mientras pronosticó para febrero un avance de entre 2,1 y 2,4 por ciento. En tanto, la consultora Elypsis publicó la proyección de inflación para el primer mes del año y coincidió con la cifra de 2,5 por ciento al tiempo que consideró que el año concluirá con un 30 por ciento de aumentos de precios minoristas.

 

elintransigente.com

El precio de la canasta básica alimentaria (CBA) aumentó 53,5% durante el 2018, por lo que una pareja con dos hijos requirió de $ 10.197,53 para comprar la cantidad mínima de comida y no caer por debajo de la línea de la indigencia, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En tanto, el precio de la canasta básica total (CBT), que además de alimentos reúne una cantidad mínima de indumentaria y servicios, aumentó durante el año pasado 52,9% por lo que ese mismo núcleo familiar requirió de $ 25.493,80 y no caer por debajo de la línea de la pobreza.

Solo en diciembre, el costo de la canasta básica alimentaria aumentó 0,7% mientras que el de la total se incrementó en 1,1%.

El Indec informará el 28 de marzo los índices de pobreza e indigencia a partir de los valores del segundo semestre de 2018.

Con los valores de la canasta básica total el Indec elaborará la medición del Índice de la pobreza, entendida ésta como las personas cuyos ingresos no alcanzan para comprar un mínimo de indumentaria y el pago de servicios, además de alimentos.

En tanto que con los valores de la canasta básica alimentaria se confecciona el Índice de indigencia, que comprende a aquellas personas cuyos ingresos ni siquiera alcanzan para comprar la cantidad indispensable de comida para la subsistencia.

Fue justamente entre julio y diciembre que la inflación se aceleró, acumulando el 27,5% y elevó los precios principalmente de la canasta básica alimentaria.

A finales de septiembre, la medición del primer semestre del 2018, arrojó un índice de pobreza del 27,3% superior al 25,7% del segundo semestre del 2017.

En tanto, el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina informó que en su medición para el tercer trimestre del año pasado, el índice de pobreza aumentó al 33,6% desde el 28,2% de julio-septiembre del 2017.

Sin embargo la indigencia se mantuvo casi sin variantes, aumentó sólo 0,4 puntos porcentuales, a 6,1%.

El Indec informó que en el primer semestre del año, el índice de pobreza alcanzaba al 27,3% de las personas, dentro de las cuales 4,9% eran indigentes.

Esa medición estuvo por debajo del 28,6% del primer semestre del 2017, y dentro de los cuales 6,2% eran indigentes. Al momento de estas mediciones, la economía crecía a una tasa del 3,5%.

ambito.com

El año terminó con un nivel de casi 48%, que no se registraba desde 1991. Se estima un 2,5% para diciembre

La inflación se desaceleró en diciembre y se habría ubicado en torno al 2,5%. Esta relativamente buena noticia para el Gobierno será tapada por la lectura del índice en términos anuales. Cuando el INDEC divulgue hoy los datos oficiales se confirmará lo que ya todo el mundo sabe a esta altura: la inflación de 2018 fue la más alta en los últimos 27 años.

Se estima que el índice anual se acercará al 48%, el peor nivel desde 1991 (ese año superó el 60%) e incluso más alto que el salto inflacionario de 2002, luego de la megadevaluación que llevó al dólar de 1 a 4 pesos. Sin embargo, en aquella oportunidad las tarifas congeladas y la recesión galopante impidieron un traslado pleno a precios.

En diciembre jugó positivamente la disminución del precio de las naftas, el hecho de que no había ajustes tarifarios previstos y sobre todo la estabilidad del tipo de cambio. Para enero se espera que el índice vuelva a ubicarse en torno al 2,5% por factores parecidos, aunque sí hubo algunos aumentos tarifarios como el agua y el transporte. Sin embargo, el dólar en baja es clave para que los precios de los alimentos tengan menos presión.

Fue justamente el aumento de la canasta básica, especialmente alimentos, lo que impulsó tanto la inflación en 2018. Pero detrás de ese fenómeno está la suba del dólar, que duplicó su valor en un año. La devaluación termina siendo un verdadero castigo para los más pobres, que gastan todos sus ingresos en alimentos y vestimenta.

Muy atrás en el tiempo quedaron aquellas estimaciones del Banco Central, que arrancó con metas de inflación del 10% que más adelante fueron corregidas por la Casa Rosada al 15%. Pero no fue ni uno ni otro. Finalmente, el índice terminó más que triplicando aquella estimación.

La economía argentina volvió a quedar muy lejos de lo que sucedió con la inflación en la región, donde en todos los países los índices se ubicaron en menos de 10% y en muchos de ellos incluso abajo del 5% (Paraguay, Bolivia, Colombia, Perú y Chile, por ejemplo, también Brasil).

Pero el efecto más notable del gran salto inflacionario fue la pérdida del poder adquisitivo. Aunque hubo algunos gremios que consiguieron acercarse o incluso ganarle a la inflación, como sucedió con los bancarios, la gran mayoría quedó lejos. Esto implicó una importante caída del salario real, que se sintió sobre todo en el segundo semestre. Esta situación impactó de lleno en la caída del consumo.

El Central y el FMI pusieron en marcha un nuevo programa que apunta a reducir la inflación, pero gradualmente. Para este año el Gobierno estimó en el Presupuesto 2019 un nivel de 23%, pero los analistas creen que se ubicará más cerca del 30%.

El equilibrio fiscal primario, un estricto programa monetario y el corte del financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central son piezas fundamentales para empezar a recorrer el camino de desaceleración de precios.

Sin embargo, la experiencia de casi todos los países que lograron bajar la inflación muestra que el proceso puede demorar de 7 a 10 años para llegar al dígito y mantenerse en el tiempo.

Infobae

Corren los primeros días del 2019 y, con ello, los balances de lo que fue un 2018 decepcionante. Mañana (15/01), el INDEC difundirá el promedio inflacionario, que rondó el 47,5%, aunque estimaciones privadas hablan de más del 60% según la canasta básica que se mida. La fuerte devaluación y el impacto de aumentos de tarifas y combustibles dejó un 30% boyando que se está trasladando a góndolas de a poco, por lo que si se toma en cuenta la inflación 2018 y las proyecciones 2019, el 100% está más que asegurado, negando el ingreso a cualquier inversión consistente por riesgo altamente probable de hiperinflación.

Según filtró BAE Negocios, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) publicó un informe en el muestra que el gobierno nacional cerró el 2018 con emisión 0% para financiar déficit fiscal, cortando con una racha de nueve años de impresión sostenida de billetes.

Sin embargo, la espiralización inflacionaria producto de una corrida cambiaria que, según los ortodoxos, comenzó a partir de la famosa conferencia de prensa del 28/12/2018, es más arrolladora que la política monetaria contractiva del Banco Central.

El economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, dijo a BAE Negocios: “Esta política monetaria contrae la cantidad de pesos en términos reales y en ese marco contribuye a que no se recupere la demanda. Eso frena a la inflación, le pone un techo. Pero en Argentina las subas de precios son de costos. En el 2019 el BCRA tiene poder de fuego para que el dólar no supere la banda superior, pero la devaluación será de 30%. El fenómeno actual está relacionado con la inflación cambiaria de la que hablaba Marcelo Diamand. Además en 2019 los salarios van a presionar para que haya recomposición. Esperamos una inflación de 32%”.

Tomando por válidas las proyecciones de los analistas privados, cuando termine la gestión Cambiemos la inflación habrá acumulado 245%. Con los niveles pico de emisión monetaria, entre 2016 y 2017, acumuló 75%. Y con emisión cero, en 2018 y 2019, acumularía 96,1%, agrega el medio especializado.

Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) calcula un aumento del 64% para los alimentos durante el año pasado, superando en 15 puntos a la inflación esperada para 2018.

“Dada la imposibilidad de la demanda interna de hacer frente a aumentos de precios tan desacoplados de las variaciones salariales, aún se verifica un efecto latente de ‘inflación reprimida’ en la economía”, consideró el documento.

De esta manera, se puede explicar por qué durante noviembre y diciembre de 2018 -meses en los que no hubo aumentos de tarifas ni transporte- la inflación superó las expectativas. Por lo tanto, los aumentos que ya están en marcha no harán más que volver a licuar el poder adquisitivo principalmente de la clase media –según publica Urgente 24-.

El Comodorense

La mitad de la gente ocupada, como asalariados o por cuenta propia, esté o no registrada ante la Seguridad Social– más de 8,7 millones de personas– gana menos de $ 15.000 mensuales, de acuerdo a las cifras proyectadas a todo el país a partir de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC y que corresponden al tercer trimestre de este año.

En promedio, el ingreso de los 17,5 millones de ocupados es de $ 16.956, lo que representa un aumento del 24,1% respecto de los $ 13.663 promedio de un año atrás. Ese aumento es inferior a la inflación que, en septiembre, era 40,5% interanual.

El informe del INDEC aclara que tanto el primer como el tercer trimestre los ingresos son mayores porque incluyen el medio aguinaldo.

La pirámide de ingresos se torna más reducida y desigual a medida que se desciende algunos escalones. Así el 30% de los ocupados – 5,2 millones de personas- cobra menos de $ 10.000. Un escalón más abajo, el 20% o 3,5 millones de ocupados percibe menos de $ 7.000. Y hay una franja del 10% que cobra menos de $ 4.000 por mes.

Si se suma todo el ingreso de las familias –porque además del jefe de hogar trabajan otros integrantes o reciben alguna ayuda social -en el 30% de los hogares, donde viven unas 10 millones de personas- ingresan menos de $ 18.000 mensuales.

La distribución del ingreso marca que del ingreso total de los hogares, el 30% más rico se queda con el 57,5% del total y el 30% más pobre con el 10,4%. En tanto, el 10% más rico recibe el 27,5% del total, y el 10% más pobre apenas el 2,0%. A su vez, el 10% de los hogares más ricos recibe lo mismo que el 55% de los hogares menos favorecidos.

Esta desigualdad y estos ingresos tan bajos que percibe tanta gente se debe a varias razones. Un factor es que el 34,4% de los asalariados se desempeña “en negro” con ingresos reducidos – en promedio de $ 9.668 — y sin cobertura de Seguridad Social. En un año, esos ingresos informales aumentaron un 20,2%, perdiendo unos 20 puntos en relación a la inflación.

En tanto, los asalariados “en blanco”, en promedio, recibieron $ 21.524, un 25,3% más que un año atrás, o sea, 15 puntos por debajo de la inflación.

Así, el cuadro de ingresos muestra que el poder de compra de los salarios, y también de las jubilaciones, tuvieron un fuerte deterioro . Y de aquí también se infiere otro dato clave: disponer de un sueldo o un ingreso no exime a la persona o la familia de vivir por debajo de la línea de pobreza, como surge del último informe del Observatorio de la UCA.

El Informe del INDEC marca que hubo una descenso ( del 0,427 a 0,424) en el coeficiente de Gini, un indicador que varía entre 0 y 1. Cuanto más cercano a 1, mayor es la desigualdad en la distribución del ingreso y pasa lo contrario cuando se acerca a cero ( igualdad absoluta).

En consecuencia, la distribución del ingreso puede mejorar porque aumentan los ingresos de la población más pobre, achicando las diferencias con los más ricos. O porque se empobrecen los estratos medios y medios altos, nivelando o “igualando” hacia abajo. Esto último es lo que viene pasando en los últimos años.

 

 

 

Clarín

De confirmarse las proyecciones, sería la segunda variación mensual más alta desde 2002, tras el aumento del 7,6% de abril de 2016.

El INDEC difundirá esta tarde la inflación de septiembre, un dato muy esperado por los mercados, que se ubicaría entre 5% y 7,7%, según proyecciones de consultoras privadas.

Esto dejará un importante arrastre para octubre, mes en el que impactarán la suba de tarifas y la devaluación que se va volcando gradualmente sobre los precios.

De confirmarse las proyecciones, sería la segunda variación mensual más alta desde 2002, tras el aumento del 7,6% de abril de 2016.

En ese marco, consultoras privadas indagadas por ámbito.com calculan que el IPC de septiembre será de hasta 7,7% y que la inflación de todo 2018 tendrá un techo de 48%.

El director de la consultora Eco Go, Federico Furiase, sostuvo que el cálculo de inflación para septiembre fue de 5,5% y para todo el año alcanzó el 45%. “Aumentos en naftas y el efecto de la suba del dólar impulsaron la suba de precios. Alimentos registró un incremento de 6,5% y la núcleo de 5,6%”, remarcó.

Asimismo, Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, estimó que la inflación para el noveno mes del año será de 6% y la acumulada para todo el año del 45%. En tanto, para Agustín Etchebarne, economista de la Fundación Libertad y Progreso (LyP), la suba de precios de septiembre se ubicará en torno al 7%, con un total para este año de 46%.

Desde C&T Asesores, calcularon la proyección más baja para septiembre y para todo el 2018: 4% y 43% respectivamente. Mientras que desde el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) las cifras fueron mucho más elevadas: 7,7% y 45%.

El Comodorense

El Instituto Nacional de Estadísticas y censos (INDEC) publicará el miércoles el índice de inflación de septiembre pero las consultoras privadas estimaron que puede llegar al 7,7%.

Mientras que los privados proyectan un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre será de hasta 7,7%, estiman la inflación acumulada en 2018 llegaría a un techo de 48%.

Para Orlando Ferreres, el alza de precios estará en el orden del 7%, empujada por la devaluación de finales de agosto. De acuerdo con lo que publica ámbito.com, la consultora Eco Go anuncia una inflación de 5,5% en septiembre de de 45% para todo el año.

Mientras tanto, desde Ecolatina aseguran que la inflación de septiembre fue de6% y la acumulada, de 45. A su vez, para la Fundación Libertad y Progreso (LyP), la suba de fue de 7 y el acumulado alcanzará el 46.

Mucho más optimista, para C&T Asesores el laza del mes pasado fue de 4% y el total de 2018 será de 43, mientras que desde el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) hablan de 7,7 y 45.

Según el Relevamiento de Expectativa de Mercados (REM) que el Banco Central realiza mensualmente entre consultoras, la inflación de septiembre rondaría el 5,9% y acumularía 44% en 2018.

 

 

InfoNews

El Indec publicó ayer los números del primer semestre del año. El conglomerado del Valle del Chubut, con 27,5% de pobreza, supera en 0,2% a la media nacional.

Al alarmante dato del desempleo en el conglomerado Trelew-Rawson, se suma ahora el relevamiento del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), en cuento al índice de pobreza. Las ciudades valletanas de Chubut, no solo son las más pobres de la región patagónica, sino que además están por encima de la media nacional.

El INDEC informó este jueves que en el conglomerado Trelew-Rawson la pobreza alcanzó un 27,5% en el primer semestre del año, registrando una suba interanual del 2,4% respecto al mismo período del año pasado. La indigencia registrada es de 2,1%.

Este nuevo registro es un 0,2% más alto que la media nacional, que cerró dicho período con un 27,3% de pobreza. Sin embargo, en la región patagónica ese índice alcanzó al 20,3% de la población.

En comparación con los períodos anteriores igualmente registrados, es la primera vez en dos años que el conglomerado del Valle registra un aumento en el índice de pobreza, tras la baja del 28% en el segundo semestre del 2016 al 25,1% del el comienzo del 2017; y una nueva baja que al 23,5% en el segundo semestre del año pasado.

En números reales, precisa el informe del Indec, en el conglomerado de Trelew y Rawson hay 38.023 pobres, lo que representa un 20,5% de los hogares

Comodoro – Rada Tilly

Respecto a la zona sur de nuestra provincia,el conglomerado Comodoro Rivadavia-Rada Tilly registró un 14,9% de pobreza en el primer semestre del año, siendo la tercera zona con mejor índice en el país, detrás de Ushuaia (10,4%) y CABA (11,2%).

 

 

El Chubut

El índice de pobreza se situó en 27,3% en el primer semestre del año según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), 1,6 puntos por arriba del segundo semestre del año pasado aunque 1,3 por debajo del dato del primer semestre de 2017, cuando estaba en 28,6%.

Las cifras corresponden a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y reflejan un primer impacto de la crisis cambiaria que se profundizó en el país a partir de mayo y aceleró la inflación.

Sin embargo, tras los picos de devaluación de agosto y el alza sostenida en alimentos y bienes básicos, se espera que los números de la pobreza del segundo semestre de este año serán mayores.

La extrapolación indica que hoy hay unos 11 millones de pobres en la Argentina, según la medición por ingreso (se toma una canasta de bienes básicos como umbral y quienes no acceden a comprarla se consideran pobres).

Para la UCA, “no hay crecimiento del empleo y va a aumentar la pobreza”

Luego de un salto de la pobreza a más del 30% en 2016, el guarismo clave para el presidente Mauricio Macri que llegó con promesa de “pobreza cero”, se situó en el 25,7% al compás de la baja de la inflación durante el año pasado.

La indigencia, a su vez, se situó en el 3,8%, lo que marcó una baja interanual del 0,7% y una suba del 0,3% contra el segundo semestre del año pasado.

Sobre la distribución geográfica, el mayor nivel de pobreza se ubicó en Corrientes, con un 36,8%, y la menor en la Ushuaia con 10,4%, y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con un 11,2%.  En el Gran Buenos Aires la pobreza se situó en el 31,9%.

 

 

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