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Un ex policía bonaerense detenido por delitos de lesa humanidad murió por coronavirus en la Unidad N° 21 del Hospital Muñiz a los 67 años.

Se trata de Carlos Ramallo, quien perteneció a la fuerza de seguridad de la provincia de Buenos Aires en tiempos de la última dictadura militar. El ex policía contrajo Covid-19 en la Unidad Penitenciaria Federal N° 31 de Ezeiza.

Luego de que se le detectara la enfermedad, el adulto mayor fue trasladado a la Unidad N° 21 del Hospital Muñiz donde finalmente murió. En esa unidad hospitalaria de la Ciudad de Buenos Aires, el Servicio Penitenciario Federal (SPF) envía a todos presos que contraen coronavirus.

Ramallo formaba parte de la Brigada de Investigaciones de Lanús durante el proceso militar. Junto al ex ministro de Gobierno bonaerense, Jaime Smart y otros once ex policías, fue imputado por seis homicidios perpetrados entre el 15 y el 16 de marzo de 1977, durante dos ataques a domicilios particulares de Almirante Brown y Lomas de Zamora.

La muerte de Ramallo ocurre en momentos en que el virus dentro de las prisiones se esparce; de 414 hisopados, el 55% dio positivo. El último informe epidemiológico de personas privadas de libertad en las unidades y complejos del SPF, aportado por la Procuración Penitenciaria de la Nación, da cuenta de 231 infectados, 79 recuperados, y nueve fallecidos contando al ex policía bonaerense.

La muerte de Ramallo se suma a las de Juan Domingo Salerno, procesado por delitos de lesa humanidad, y Edberto González de la Vega, sentenciado por las explosiones de Río Tercero, que fallecieron por la enfermedad en la Unidad Penal N° 34 de Campo de Mayo.

Bill Gates es el cocreador de la empresa de software Microsoft y una de las personas más ricas de la historia de la humanidad. En los últimos años, ejerció su actividad filantrópica a través de la fundación Bill y Melinda Gates, en la que se dedicó a investigar y prácticamente erradicar la malaria y la tuberculosis en todo el mundo. La organización que preside el empresario norteamericano es la mayor financiadora de vacunas a nivel mundial.

En su blog personal, Gates afirmó que: «La humanidad nunca tuvo una tarea más urgente que crear una inmunidad amplia para el coronavirus».

¿Cuando el mundo podrá volver a ser como era en diciembre antes de la pandemia de coronavirus?

Cuando tengamos un medicamento casi perfecto para tratar la enfermedad, o cuando casi todas las personas en el planeta hayan sido vacunadas.

Es improbable que lo primero ocurra pronto. Para detener el brote, necesitaríamos un tratamiento milagroso que fuera efectivo al menos en un 95%. La mayoría de los candidatos en este momento no están tan cerca. Podrán salvar muchas vidas, pero no son suficientes para que volvamos a la normalidad.

La humanidad nunca tuvo una tarea más urgente que crear una inmunidad amplia para el coronavirus. Siendo realistas, si vamos a volver a la normalidad, necesitamos desarrollar una vacuna segura y efectiva.

El mundo está creando esta vacuna en una línea de tiempo históricamente rápida. El Dr. Anthony Fauci ha dicho que cree que tomará alrededor de dieciocho meses desarrollar una vacuna contra el coronavirus. Estoy de acuerdo con él, aunque podría ser tan poco como 9 meses o tanto como hasta dos años.

Fases de una vacuna

Para evaluar la seguridad y la eficacia, cada vacuna pasa por tres fases de ensayos:

La primera fase es la prueba de seguridad. Un pequeño grupo de voluntarios sanos obtiene la vacuna candidata. Probar diferentes dosis para crear la respuesta inmune más fuerte a la dosis efectiva más baja sin efectos secundarios graves.

Una vez que se haya decidido por una fórmula, pasa a la fase dos, que le indica qué tan bien funciona la vacuna en las personas que están destinadas a obtenerla. Esta vez, cientos de personas reciben la vacuna. Este grupo debe incluir personas de diferentes edades y estados de salud.

Luego, en la fase tres, se la aplican a miles de personas. Esta suele ser la fase más larga, porque ocurre lo que se llama «enfermedades naturales». Se aplican a un gran grupo de personas que probablemente ya corren el riesgo de infección, y luego se espera y ve si la vacuna reduce la cantidad de personas que se enferman.

Después de que la vacuna pasa las tres fases de prueba, hay que construir la industria que las fabriquen, luego se envía a la OMS y a varias agencias gubernamentales para su aprobación.

El 4 de diciembre de 1999 el Área Natural Protegida provincial recibió el galardón de la UNESCO por contar con “hábitats naturales significativos para la conservación de especies amenazadas, de valor universal excepcional”.

El próximo miércoles 4 de diciembre el Área Natural Protegida Península Valdés cumple 20 años como Patrimonio Natural de la Humanidad de la UNESCO. “Alberga hábitats naturales muy importantes y significativos para la conservación de especies amenazadas, de valor universal excepcional, en especial la concentración de crías de ballenas francas australes, una especie en peligro de extinción”, señala el texto de 1999 de la organización internacional que justificó el galardón.

Para celebrar el aniversario, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas –que encabeza Néstor Garcia– organizó un acto el jueves 5 de diciembrepróximo en la Unidad Operativa Punta Norte, cuyo Centro de Visitantes será inaugurado ese día con el nombre de “Antonio Torrejón”, en homenaje a quien encabezó en 1998 la postulación para obtener el galardón al año siguiente. En el acto se reconocerá también a los redactores y gestores del proyecto de declaración del Patrimonio: Maricel Giaccardi, Cecilia Torrejón, Alicia Tagliorette, al propio Garcia y al fallecido Pedro Neiff; así como se reconocerá al fotógrafo Alberto Patrian. También se firmarán diversos convenios y se entregarán agradecimientos a guardafaunas y a personal de la Administración de Península Valdés.

“En 1988 éramos un equipo de trabajo chico que comenzó con un sueño liderado por el empuje de Antonio Torrejón: pensar que Península Valdés podía tener mucha más relevancia y trascendencia internacional de la que en ese momento tenía a nivel nacional. El grupo tuvo un gran contacto en el gobierno nacional con Pedro Neiff, que era el Director de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Turismo de la Nación, quien nos iba asesorando permanentemente. El viajó a París a presentar la candidatura en la UNESCO. Teníamos esperanzas por las bondades de Península Valdés, pero no podíamos creer que un área provincial de la Patagonia pudiera quedar por delante de un montón de parques nacionales y reservas de diversos países”, recordó el Ministro Garcia.

“Cuando recibimos la nominación fue una explosión de alegría, fue tocar el cielo con las manos. Era inédito que un grupo tan chico de trabajo de un Área Natural Protegida provincial pudiera lograr el galardón de Patrimonio Natural de la Humanidad. Hoy los atractivos y las particularidades de Península Valdés son famosas a nivel mundial, pero en aquel momento era diferente. Península Valdés se convirtió en el tercer Patrimonio Natural de la Humanidad de la Argentina, después de los parques nacionales Los Glaciares e Iguazú. Y hoy Chubut, con el Parque Nacional Los Alerces galardonado en 2017, es la única provincia que cuenta con dos, sobre un total de cinco en todo el país”, agregó Garcia.

Creada en 1983 como reserva provincial, el ANP Península Valdés cubre un total de 887 mil hectáreas marinas y terrestres. La mayor parte de ellas son propiedades privadas y el ingreso del público está restringido a las unidades operativas: Centro de Visitantes Istmo Carlos Ameghino, Isla de los Pájaros, Punta Norte, Caleta Valdés, Punta Delgada y Punta Pirámide.

Entre los atributos que justificaron su inscripción como Patrimonio Mundial se destacan su característica de “isla continental” con una diversidad biológica “sobresaliente a nivel regional” y una prioridad de conservación de máximo nivel. “  Es uno de los principales sitios de la costa patagónica en relación a diversidad y abundancia de fauna marina, con una gran variedad de ambientes costeros adecuados para la reproducción y alimentación de numerosas especies de mamíferos y aves marinas y costeras”, explica la justificación.

El texto de la UNESCO destaca la condición de “vulnerable” de la Ballena Franca Austral, el desarrollo de la técnica de varamiento intencional de las orcas para alimentarse como algo singular en el mundo y la presencia de la única colonia reproductora de Elefantes Marinos del Sur de la región, así como una población de Lobos Marinos de un Pelo que entonces mostraba un incremento sostenido en el tiempo y ya era una importante atracción turística. Sus ambientes costeros y sus humedales de concentración de especies migratorias también lo definían como un espacio singular, así como la presencia de especies endémicas de la Argentina, como la mara y el pato vapor cabeza blanca.

“Los ecosistemas de la Península Valdés contienen importantes y representativos hábitats naturales donde sobreviven especies animales que poseen una valor universal desde el punto de vista científico y de conservación. Por las particulares características naturales de esta porción de tierra y costa patagónica le otorgan un comportamiento similar al de una isla”, se explica. Asimismo se destacan los ambientes costeros con formaciones singulares, que conforman un espacio generador de “una demanda turística nacional e internacional en continuo crecimiento”.

El cannabis se ha cultivado durante milenios, pero ha habido poca evidencia histórica o arqueológica que muestre cuándo los humanos comenzaron a usar la planta para lo que mejor se conoce hoy en día: drogarse.

Sin embargo, una excavación de una tumba de 2.500 años en el oeste de China reveló la evidencia más antigua y clara de que los humanos usaban cannabis por sus propiedades psicoactivas.

Científicos de China y Alemania analizaron fragmentos de madera y piedras quemadas de las macetas en las tumbas, y los resultados mostraron una coincidencia exacta con la firma química del cannabis, especialmente con una alta cantidad de tetrahidrocannabinol (THC), el agente psicoactivo más potente en la planta.

Los autores del estudio, que se publicó el miércoles en la revista Science Advances, sugirieron que el cannabis probablemente se usó durante las ceremonias de entierro, tal vez como una forma de comunicarse con lo divino o los muertos.

The brazier and burnt stones.Brasero con piedras quemadas.

Sin embargo, era improbable que el cannabis se fumara de la misma manera que se hace hoy. Es más probable que hubiera sido quemado como incienso en un espacio cerrado para liberar vapores.

Nicole Boivin, directora del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana y autora del informe, dijo que el cannabis se quemó en piedras calientes dentro de braseros de madera, recipientes para carbones calientes.

“Parece que esta es la única forma en que se pudo haber fumado cannabis antes de la llegada de la tecnología de pipa, que no es hasta mucho más tarde”, dijo.

Los 10 braseros fueron encontrados en el cementerio de Jirzankal, en las montañas de Pamir, cerca de la frontera china con Pakistán.

¿Misterio resuelto?

De acuerdo con el estudio, ha sido un largo misterio cuándo y dónde las variedades de plantas de cannabis con mayores niveles de componentes psicoactivos fueron reconocidas y usadas por los humanos.

Las plantas de cannabis se cultivaron en el este de Asia por sus semillas aceitosas y fibra desde al menos 4.000 a.C. Sin embargo, las primeras variedades de cannabis, así como la mayoría de las poblaciones silvestres, tenían niveles bajos de THC y otros compuestos con propiedades psicoactivas, dijeron los autores.

The tomb in western China.La tumba en el occidente de China.

Muchos historiadores habían ubicado los orígenes del consumo de cannabis en las antiguas estepas de Asia central, pero estos argumentos se basaban únicamente en un pasaje de un texto de finales del primer milenio a. C., escrito por el historiador griego Heródoto.

Los autores dijeron que este estudio ofrece la primera evidencia concreta del consumo de cannabis en esta área, aunque aún no está claro si las personas enterradas en el cementerio de Jirzankal cultivaron cannabis en forma activa o simplemente buscaron plantas productoras de THC.

“Encontrar evidencia del uso de drogas antiguas es un poco como encontrar una aguja en un pajar, porque este tipo de evidencia es rara debido a que existen pocas oportunidades para la conservación a largo plazo de los restos de actividades relacionadas con el uso de drogas, que es muy efímero, y no necesariamente deja mucho en el camino de la evidencia física”, dijo Boivun.

Los autores dijeron que las plantas de cannabis producen mayores cantidades de compuestos activos cuando crecen en elevaciones más altas, y esta puede ser la razón por la que las plantas más potentes fueron descubiertas y explotadas con un nuevo uso por personas que vivían en regiones de alta montaña como los Pamirs.

Aunque la región es remota hoy, puede que alguna vez haya estado en la Ruta de la Seda, una ruta comercial clave.

“Nuestro estudio implica que el conocimiento del consumo de cannabis y las variedades específicas de alta producción química de la planta de cannabis se encontraban entre las tradiciones culturales que se extendieron a lo largo de estas rutas de intercambio”, dijo en un comunicado Robert Spengler, principal arqueobotanista del estudio que también se encuentra en el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia de la Humanidad.

“Las perspectivas modernas sobre el cannabis varían enormemente entre culturas, pero está claro que la planta ha tenido una larga historia de uso humano, medicinal, ritual y recreativo, a lo largo de incontables milenios”, agregó Spengler.

La humanidad ha eliminado al 60% de los mamíferos, aves, peces y reptiles desde 1970, lo que lleva a los expertos más destacados del mundo a advertir que la aniquilación de la vida silvestre es ahora una emergencia que amenaza a la civilización.

La nueva estimación de la masacre de la vida silvestre se hace en un informe importante producido por WWF e involucra a 59 científicos de todo el mundo. Encuentra que el vasto y creciente consumo de alimentos y recursos por parte de la población global está destruyendo la red de la vida, miles de millones de años en desarrollo, de los cuales la sociedad humana depende en última instancia de aire limpio, agua y todo lo demás.

“Estamos caminando dormidos hacia el borde de un acantilado”, dijo Mike Barrett, director ejecutivo de ciencia y conservación en WWF. “Si hubiera una disminución del 60% en la población humana, eso sería equivalente a vaciar a América del Norte, América del Sur, África, Europa, China y Oceanía. Esa es la escala de lo que hemos hecho “.

“Esto es mucho más que solo estar perdido sobre las maravillas de la naturaleza, por más triste que eso sea”, dijo. “Esto está poniendo en peligro el futuro de las personas. La naturaleza no es “agradable de tener”, es nuestro sistema de soporte vital “.

“Nos estamos quedando rápidamente sin tiempo”, dijo el profesor Johan Rockström, un experto en sostenibilidad global en el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático en Alemania. “Solo al abordar tanto los ecosistemas como el clima, tenemos la oportunidad de salvaguardar un planeta estable para el futuro de la humanidad en la Tierra”.

Muchos científicos creen que el mundo ha comenzado una sexta extinción en masa, la primera causada por una especie: el Homo sapiens. Otros análisis recientes han revelado que la humanidad ha destruido el 83% de todos los mamíferos y la mitad de las plantas desde los albores de la civilización y que, incluso si la destrucción terminara ahora, el mundo natural tardaría entre 5 y 7 millones de años en recuperarse.

El Índice del Planeta Vivo, producido para WWF por la Sociedad Zoológica de Londres, usa datos de 16,704 poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios, que representan más de 4,000 especies, para rastrear el declive de la vida silvestre. Entre 1970 y 2014, los últimos datos disponibles, las poblaciones cayeron en un promedio del 60%. Hace cuatro años, el descenso fue del 52%. La “verdad impactante”, dijo Barrett, es que el choque de la vida silvestre continúa sin cesar.

La vida silvestre y los ecosistemas son vitales para la vida humana, dijo el profesor Bob Watson, uno de los científicos ambientales más eminentes del mundo y actualmente presidente de un panel intergubernamental sobre biodiversidad que dijo en marzo que la destrucción de la naturaleza es tan peligrosa como el cambio climático.

“La naturaleza contribuye al bienestar humano cultural y espiritualmente, así como a través de la producción crítica de alimentos, agua limpia y energía, y al regular el clima, la contaminación, la polinización y las inundaciones de la Tierra”, dijo. “El informe de Living Planet demuestra claramente que las actividades humanas están destruyendo la naturaleza a un ritmo inaceptable, amenazando el bienestar de las generaciones actuales y futuras”.

La principal causa de la pérdida de vida silvestre es la destrucción de hábitats naturales, en gran parte para crear tierras de cultivo. Tres cuartas partes de toda la tierra en la Tierra ahora está significativamente afectada por las actividades humanas. Matar por comida es la siguiente causa más importante: 300 especies de mamíferos se están consumiendo en extinción, mientras que los océanos están sobreexplotados en forma masiva, y más de la mitad son pescados industrialmente.