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Homicidio

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La pasada Noche Buena, momentos antes de las 23:24 hs. un joven de 17 años conduciendo una motocicleta, atravesó el puente de la calle Perito Moreno a una velocidad promedio de 63,44 km/h. Lorenzo Rossi, estaba con otros niños en una orilla del puente. Cuando la motocicleta finalizaba su desplazamiento por ese lugar, Lorenzo se cruzó repentinamente, corriendo transversalmente frente al rodado. Probablemente por la velocidad y la impericia, el conductor no realizó ninguna maniobra evasiva. Producto del politraumatismo sufrido, Lorenzo falleció el 29 de diciembre de 2007.

El adolescente reconoció su responsabilidad en un procedimiento de juicio abreviado en el que fue declarado autor penalmente responsable de homicidio culposo. Si bien el trámite de juicio abreviado no requiere producción de prueba, el juez Martín Zacchino tuvo en cuenta la mención particular que se hizo en relación a “un video obtenido por las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo local, emplazadas en la zona del puente donde ocurrió el incidente, que da muestra acabada de la coincidencia de los hechos juzgados con los obtenidos en dicha filmación”.

Añadió el magistrado en su sentencia que “se extrae de su observación – tanto el video como las detenciones fotográficas o fotogramas que también se acompañaron y sus explicaciones- la excesiva velocidad del motovehículo, el cruce imprevisto del niño y la clara imposibilidad del conductor de realizar mínimamente alguna maniobra evasiva.  Esta imposibilidad, a mi criterio, motivada por la velocidad excesiva y antirreglamentaria de desplazamiento, y la impericia en la conducción de la moto”.

La colisión se originó “en un hecho fortuito (cruce del niño por el puente)… Pero también que el desenlace del tránsito descripto era evitable aplicando una prudente conducción – para la cual el imputado no estaba habilitado- y, fundamentalmente, una velocidad precautoria, tal lo ordena la Ley Nacional de Tránsito, y no excesiva como la que se verificara en el presente caso (superior a los 60 km/h)”, indicó Zacchino.

El juez ponderó además que, “en días como el de los hechos (un 24 de diciembre) es lógico suponer que en la vía pública hay gran cantidad de gente y tránsito por esas horas, dada la proximidad de la festividad de la nochebuena, extremos para nada desconocido ni por el imputado ni para cualquier otro ciudadano menor o mayor de edad”.

Con este análisis, la sentencia homologó el juicio abreviado, declarando al joven, autor material y penalmente responsable del delito de Homicidio Culposo cometido por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo con motor, en relación al hecho acontecido en Esquel, Chubut, el 24 de diciembre de 2017 en perjuicio de Lorenzo Rossi. Con costas.

Se dispuso la realización de un amplio informe socio ambiental que será evaluado en una nueva audiencia de debate para determinar si, cumplida la mayoría de edad, es necesario o no imponer una pena y en caso afirmativo el quantum de la sanción.

En sala de audiencias de la cámara penal ubicada en el sexto piso de tribunales dio inicio el juicio oral y público mediante el cuál se juzga la responsabilidad que les cabe a Sergio Miguel Zabala y Angel Ariel Zabala debido a un homicidio y robo, en un hecho donde resultó víctima Lucas Reyes. El tribunal está integrado por los Jueces José García, Mirta Moreno y Marcelo Orlando, mientras el Ministerio Público Fiscal lleva la parte acusadora a través de la fiscal general María Tolomei.

La fiscal dio a conocer los hechos contenidos en la respectiva acusación, indicando sobre algunos encuentros previos que tuvieron lugar entre grupos integrados por los imputados y la víctima junto a otras personas, entre el 20 y 22 de marzo de 2017. Así, en uno de esos días Lucas Reyes junto a un compañero cruzaron a Sergio Zabala, a quien le reclamó el pago de cien pesos que le debía por la venta de un par de botines, pero lejos de aceptar el pedido, Sergio le recriminó diciéndole: “vos no me ibas a cagar a palos?”, poniéndose frente a él, y luego le sacó la gorra que llevaba puesta pegándole con este elemento en la cara.

Días después, Lucas y el mismo acompañante se encuentran en la calle con Brian, sobrino de Sergio y Angel, que iba en bicicleta. En un momento les dice a los dos: “qué miran, vendo caramelos?”, para responder quien iba con la víctima: “no, la cara de gil que tenés”, lo que provocó un encontronazo donde se intercambiaron algunos golpes.

De acuerdo al relato fiscal, el 26 de marzo aproximadamente a las 6,30, Lucas Reyes se encontraba en su domicilio junto a otras tres personas, mencionadas durante la audiencia y que resultaron ser hasta ese momento testigos de identidad reservada. Previamente dos de ellos se encontraron junto a quien finalmente resultó víctima, cerca de las 5,45 en un mercado y allí apareció Angel Zabala a bordo de un vehículo, generándose un intercambio de palabras, recriminando el trato mantenido con un sobrino, expresando que iban a ser visitados para luego retirarse tirando el auto encima de los presentes.

Luego, a Reyes y sus dos compañeros se les suma otra persona y van hacia el domicilio del primero, en calle Paso de Indios, barrio Inta de Trelew, y deciden cocinar, saliendo uno a buscar fideos a un domicilio cercano. En eso estaba cuando en el trayecto aparece un vehículo conducido por Sergio Zabala, a quien acompañaba Angel y un tercero en el asiento trasero. Le consultan donde estaban los demás y les indica que se habían ido caminando para otro lado, pero no le creen y doblando van directamente a la vivienda de Lucas, donde además se encontraba durmiendo un tío, y en la parte de atrás dos hermanas con sus esposos.

Arribados al lugar, se baja Angel armado con un arma larga y apuntando hacia el interior dispara no menos de tres veces. Pero después se acerca a una ventana y apunta directamente a la cabeza de Reyes con el claro objetivo de darle muerte, descerrajando varios disparos, dando uno de ellos en la humanidad de la víctima, quien queda gravemente herido con pérdida de masa encefálica, mientras los otros trataban de protegerse ante las estampidas.

Posteriormente, Angel Ariel Zabala y el tercer sujeto ingresaron a la vivienda para hacerse de un televisor de 42 pulgadas, el que sustraen, juntan las vainas de los proyectiles utilizados y accediendo al vehículo donde esperaba Sergio Zabala, se retiran velozmente del sitio, donde queda Reyes tirado gravemente herido, siendo trasladado al hospital zonal por un cuñado. Su muerte se produce el 29 de marzo.

Calificación y penas pretendidas

La calificación esgrimida por la fiscalía es para Angel Ariel Zabala, defendido por Abdo Manyauik, homicidio agravado por el uso de arma de fuego en carácter de autor, en concurso real con robo agravado debido al uso de arma, en carácter de coautor, artículos 79, 41 bis, 166 1er párrafo inciso 2, 45 y 55 del código penal. En tanto, Sergio Miguel Zabala, a quien defiende Fabián Gabalachis, está acusado por homicidio agravado por uso de arma en carácter de partícipe necesario, en concurso real con robo agravado por uso de arma en carácter de coautor. Para el primero la pena pretendida alcanza los 17 años, mientras que para Sergio se presume una pena de 14 años.

El pasado viernes se concretó en los tribunales penales ordinarios la audiencia de revisión de la prisión preventiva que viene cumpliendo Maximiliano Willatowski, imputado por el homicidio de Daniel Bayón acontecido en km. 5, el pasado 1 de julio de 2017. En la audiencia las partes no ejercieron el contradictorio y presentaron un escrito coincidiendo en el mantenimiento de la medida de coerción que pesa sobre el imputado hasta la realización del juicio oral y público, los primeros días del próximo mes de diciembre del presente año.

Presidió el acto Mariel Suárez, juez penal; por el Ministerio Público Fiscal se presentó Inés Bartels, funcionaria de fiscalía; en tanto que la defensa de Willatowski la ejerció Guillermo Iglesias, abogado particular del mismo.

En el inicio de la audiencia la jueza hizo referencia a un escrito presentado por ambas partes solicitando el mantenimiento de la medida de coerción hasta la finalización del debate oral y público, fijado entre el 4 y el 7 de diciembre del corriente año. Así la jueza resolvió mantener la prisión preventiva del imputado Willatowski hasta el próximo 7 de diciembre, cuando finalice el juicio del caso.

El hecho incluido en la acusación acontece  el 1º de julio de 2017, siendo aproximadamente las 05:45 hs., Maximiliano Willatowski y otro sujeto de sexo masculino no identificado se hicieron presentes a bordo de un rodado, color blanco, vidrios polarizados, con escape libre, en el lugar donde funciona el local comercial “Drugstore 24 hs.”, sito en la calle San Fedele al 470, del Barrio Las Orquídeas de esta ciudad. En tales circunstancias, Willatowski descendió del rodado del lado del acompañante y comenzó a increpar a Daniel Sebastián Bayón, quien se encontraba afuera del local referido. Acto seguido, extrajo de entre sus ropas un arma de fuego y con intenciones de provocar el resultado muerte, efectuó entre seis y ocho disparos hacia el cuerpo de Bayón, para luego huir del lugar en el mencionado rodado, marca atrás por calle Sanfedele.

Habiendo tomado conocimiento del presente hecho personal de la seccional Mosconi, se hicieron presentes en el lugar, constatando el deceso de Daniel Bayón. Realizada una inspección ocular en el lugar, se procedió al secuestro de seis vainas servidas y de dos cartuchos a  bala.

Según se pudo determinar, de los al menos  seis  disparos realizados por Willatosky, dos de ellos impactaron en el miembro inferior izquierdo, uno en la mano izquierda y otro en el tórax, ingresando por el costal izquierdo y se alojó en el pulmón derecho, herida que causó la muerte de Bayón al provocarle un shock hipovolémico irreversible.

Los jueces integrantes del tribunal colegiado Raquel Tassello, Alejandro Soñis y Martín Cosmaro resolvieron por unanimidad absolver por el beneficio de la duda a Rodrigo Soto al entender que no se arribó con certeza al presunto autor del hecho. Los jueces entendieron que durante el juicio no fue puesta en tela de juicio la muerte de Diego Soto, pero sí la autoría del mismo en cabeza del imputado. Cabe recordar que en la audiencia de alegatos el  fiscal, Adrián Cabral, solicitó se declare penalmente responsable a Soto en base al delito de “homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego”, en tanto que la defensora, Viviana Barillari, requirió su absolución por el beneficio de la duda.

Los jueces expresaron que no fue puesto en tela de juicio a lo largo del debate la muerte de Diego Epulef por paro cardio-respiratorio debido a una hemorragia cerebral, producida por herida de arma de fuego. Ello ha quedado demostrado en el debate con diversas declaraciones de funcionarios policiales que llegan inmediatamente al lugar del hecho, con el informe fotográfico y el croquis ilustrativo, entre otros.

Sí quedó controvertido en el debate la autoría del Soto en el hecho. Los testigos señalan en un primer momento a otra persona de apellido Reynoso como el autor, que fue detenido e imputado en un principio en la causa, pero luego fue desvinculado de la misma. Transcurrido dos años, ninguna otra persona fue imputada. Luego con motivo del juicio por el homicidio de Anahí Copa, los padres de Epulef, lo ven a Rodrigo Soto en el noticiero de Canal 9 y lo reconocen como el autor. Asimismo, dos meses después del hecho ventilado en juicio, la familia de la víctima, se refiere a un rumor en el barrio que el autor del homicidio había sido una persona de apellido Soto. Resulta llamativo que reconozcan a Soto dos años después del hecho por televisión, cuando a los tres meses ya habían sentido el rumor, sostuvieron los jueces. Sostuvieron que el reconocimiento positivo de Soto en una rueda de reconocimiento de personas fue una medida inútil; y que el resultado de dicha medida fue meramente orientativo en cuanto a su valor probatorio para dirigir la investigación.

Respecto de la prueba objetiva de cargo el tribunal se refirió a las fotografías del VW Gol rojo involucrado en el hecho, comparadas con el registro de cámaras; y la pericia balística que comparó las vainas servidas con las vainas del homicidio de Anahí Copa, que fueran disparados por la misma arma. “La coincidencia de dicha arma no permite arribar a una única conclusión, inequívoca y concordante. No hay dudas que el arma utilizada en ambos hechos fue la misma, pero no la autoría en cabeza de Soto”, concluyeron.

Tres teorías del caso se enfrentan en los Tribunales de Esquel desde este martes. El hecho fue investigado por la Fiscalía de la Comarca. El fiscal Carlos Díaz Mayer sostiene que Fuentes fue asesinado con exceso en la legítima defensa. La querella, representada por Juan Zapata, plantea que no existió ninguna causal de justificación en la conducta que se le achaca a Rosendo Argentino Vergara, en tanto que la defensora Mirtha Bestene intentará demostrar al tribunal que el imputado no se excedió, sino que actuó legítimamente en su defensa.

El Tribunal de juicio se integra con los jueces Jorge Criado, Nelly García y Jorge Novarino. Después de que las partes expusieran su caso, declaró el acusado dando su versión de lo sucedido la madrugada del 20 de agosto del año pasado.

Las teorías

Díaz Mayer relató que la madrugada del hecho estaban reunidos y consumiendo bebidas alcohólicas, Mauricio Fuentes, Rosendo Vergara y al menos otras dos personas, en una vivienda próxima al Pedregoso, en Epuyén. En esas circunstancias Fuentes habría insultado y amenazado a Vergara, trenzándose en una pelea. Según esta teoría, el imputado habría quedado reducido en el piso, con la víctima sobre él, golpeándolo. Vergara extrajo un cuchillo que llevaba en la cintura y le asestó una puñalada en el tórax a Fuentes provocándole la muerte de manera instantánea.

Zapata postula que Vergara no se defendió, sino que atacó a la víctima con intención de darle muerte.

Por su parte Bestene, interpreta que no hubo exceso en la respuesta de su defendido, ya que sitió que su vida estaba en peligro y actuó con los medios que tenía disponibles para salvarse.

Está previsto que el debate se extienda a lo largo de tres jornadas.