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Un equipo de científicos estadounidenses de la Universidades de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) crearon un barbijo capaz de producir una señal fluorescente cuando una persona con COVID-19 respira, tose o estornuda. Esta herramienta permitiría realizar diagnósticos de manera casi instantánea y rápida.

Este desarrollo, que aún está en un estadío muy incipiente, parte de un proyecto anterior que el investigador Jim Collins inició en el laboratorio de bionigeniería del MIT, en 2014. En aquel entonces, comenzó a desarrollar sensores que podían detectar el virus del Ébola en papel.

 

Una publicación que depende de la Universidad dio a conocer distintos rankings; entre otros, el de países según sus habilidades tecnológicas. «Argentina ha desarrollado un modelo exitoso», destacan.

«Si bien muchas economías en desarrollo no tienen un buen desempeño en promedio, hay puntos brillantes, incluida Argentina, que destaca en el dominio de la tecnología», publicó recientemente Harvard Business Review, una editorial propiedad de la Universidad de Harvard.

En el informe dado a conocer en HBR, Argentina lidera el ranking mundial de tech skill (habilidades tecnológicas) y es el único país no europeo en el top 10. En este sentido, la lista la completan República Checa, Austria, España, Polonia, Bielorrusia, Alemania, Suecia, Bélgica y Finlandia.

Los autores del informe destacaron que «Argentina ha desarrollado un modelo exitoso que incluye que sus universidades se centren en la enseñanza de habilidades tecnológicas prácticas, y también tiene alianzas con gobiernos para estimular el espíritu empresarial».

Más allá de la excepción argentina, HBR señaló que en el mundo desarrollado se observa un desempeño de habilidades mucho más sólido, dada la mayor inversión en la educación pública como en el aprendizaje permanente.

Como región, Europa se desempeña particularmente bien en general, con muchos países en la categoría de vanguardia, debido a su enfoque proactivo para mejorar la capacidad del talento. También hay un impulso para hacer del aprendizaje en el trabajo un derecho fundamental.

Pero no todas las economías desarrolladas se ubican a la vanguardia; por ejemplo, Estados Unidos, donde incluso hacia su interior existen grandes diferencias geográficas en el desempeño de las habilidades.

 

MdzOnline

Jerónimo Bastista Bucher es argentino, tiene 21 años y será destacado por Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (MIT) como uno de los 100 líderes del futuro.

El joven oriundo de Vicente López fue destacado por su proyecto para terminar con la contaminación plástica. A fines de 2017 ya había sido seleccionado para participar de la Cumbre Mundial de Jóvenes del G-20 en Alemania. Cautivó a la propia Angela Merkel con sus ideas.  

Egresado de la ORT, estudia Biotecnología en la Universidad de San Martín (Unsam). El proyecto que lo desvela se llama Sorui, una máquina capaz de fabricar vasos descartables a partir de algas. Al tirarlo, el vaso desaparece en una semana y no contamina.

«El proyecto comenzó ante la preocupación de ver, por ejemplo en mi escuela, a los tachos de basura llenos de vasos que habían sido utilizados sólo una vez. Cuando te ponés a pensar, te das cuenta de que se trata de toneladas de desperdicios plásticos que se generan, tan sólo por el uso de los vasos descartables. Entonces, me puse a investigar una alternativa que no tuviera ese impacto tan negativo. Así es que desarrollé este material que se produce básicamente con extracto de algas, y estudié el modo de automatizar la producción de vasos. Otro desafío fue lograr que fueran aptos para usar en cualquier contexto, como oficinas, escuelas, lugares de comida», había detallado en una entrevista con Infobae.

El 15 de junio viajará a Boston para recibir la distinción y participar de debates en Cambridge, en la denominada «milla más innovadora del mundo» junto a ganadores del Premio Nobel. Por su creatividad, ya había sido invitado a otros países como Inglaterra, India e Israel.

Fundador de Henko, una compañía que busca generar un impacto positivo a nivel social y ambiental a través de iniciativas de base científica y tecnológica, también recibió distinciones de la Cámara de Diputados de La Nación, el Ministerio de Producción, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (actualmente secretaría), el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López, Kairos Society, la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana, JCI e INVAP entre otras instituciones.

«Si tengo que pensar en un referente sería Elon Musk, por toda su labor a favor de la sostenibilidad y su capacidad para generar desarrollos disruptivos basados en la premisa de contribuir al cuidado del ambiente. Él logró hitos sin precedentes en cuanto a procesos de producción sustentable», asegura.

A tres años de su creación, Batista Bucher cursa el 4° año de su carrera. Pese a haber sido tentado por prestigiosas instituciones académicas de todo el mundo, por ahora sólo piensa en recibirse en su país, Argentina, y continuar trabajando en desarrollos que le den un respiro al planeta.

 

 

Infobae

Jerónimo Batista Bucher tiene 21 años. Ya había sido noticia cuando cautivó a Angela Merkel en el G20 de Alemania.

Jerónimo Batista Bucher es de Vicente López y tiene un objetivo ambicioso pero bastante sólido para alguien que cumplió 21 años hace un mes: busca detener la contaminación plástica. Por eso es el único argentino elegido por Harvard y el Massachusetts Institute of Technology -más conocido por sus siglas, MIT- como uno de los 100 Líderes del Futuro a nivel global.

El 15 de junio viajará a Boston, Estados Unidos, para recibir la distinción y participar de debates en Cambridge en la llamada «milla más innovadora del mundo» (Kendall Square) junto a ganadores del Premio Nobel.
«Jero», que aún vive con sus padres, había sido noticia a fines de 2017 cuando cautivó a Angela Merkel con su fervor por la sustentabilidad en el encuentro Jóvenes por el G20 en Alemania.
Más allá de la oratoria y su dicción en inglés, lo importante es lo que hizo. Con solo 18 años creó una máquina que fabrica vasos ecológicos. Su invento se llama Sorui y usa extractos de algas para hacer recipientes que no contaminan.

Tres años después de presentar esa idea, ya tiene laboratorio propio en la Universidad Nacional de San Martín, donde cursa el 4º año de Biotecnología. Lejos de la tentación del prestigio de Harvard, el MIT y el campus donde vivirá becado una semana, Jerónimo es una mente brillante que apunta a un futuro en Argentina.
«Quiero terminar mis estudios acá y poder aportar al desarrollo sustentable desde mi país. No tengo definido todo mi camino, pero cuando me reciba quiero haber tenido las experiencias internacionales para enriquecerme de todo ese contacto y poder generar vínculos positivos para avanzar con los desarrollos nacionales», asegura, decidido. De hecho, todos los amteriales que utiliza para sus máquinas son de industria argentina.

El encuentro será en una sede conjunta de estas universidades e incluirá una instancia de debate y formación con directores de centros de investigación y publicaciones científicas, como la revista Nature, con asociaciones industriales y gubernamentales de todo el mundo interesadas en desarrollo sustentable, y fundaciones como las de Bill Gates y el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, que apuntan a la bioeconomía.
Es la quinta vez que se realiza esta distinción para Líderes del Futuro, pero nunca antes se había seleccionado a alguien de Argentina. «Cuando me llamaron me dijeron que fue por el trabajo que venía haciendo en el área de sustentabilidad, vinculado por un lado al desarrollo científico tecnológico y también por una cuestión de visión estratégica y progreso«, explica Jerónimo. Eso incluye, asegura, «los logros que había conseguido en las distintas representaciones que hice de Argentina a nivel académico». Además de Alemania, otras becas y competencias en ciencia, antes lo llevaron a Inglaterra, India e Israel.

¿Qué presentará en Harvard y el MIT? «Son unas máquinas de vasos biodegradables, una alternativa ecológica al uso de los vasos de plástico, para evitar la contaminación ambiental que se genera por productos que se usan tan solo unos instantes y tardan cientos de años en degradarse
La implementación que propone para estos vasos abarca desde cadenas de comida rápida (la mayoría ya tiene vasos de papel) hasta eventos, recitales y oficinas. «Estos vasos de plástico son uno de los productos masivos más usados a nivel global. Por eso -asegura- es importante buscar reducir su utilización, y reemplazarlo por otro que tenga la misma funcionalidad»
«La máquina no tiene un costo elevado y es algo que se vendería a la institución o empresa donde se va a utilizar y después comprarán el insumo para hacer los vasos. El equivalente de costo de un vaso biodegradable va a estar en el mismo rango de precio que los vasos de plástico«, sigue.

Ese insumo es una composición a base de extractos de algas. Todo este verano estuvo dedicado en su laboratorio a mejorar esa composición. lo logró y por eso ahora está en la etapa de mejorar la automatización de las máquinas.
Desde ese encuentro con Merkel, que le dio fama entre sus pares, recibe muchas llamadas de empresas interesadas en sus vasos. Pero Jerónimo define las prioridades. «Antes que la producción, es crucial obtener los fondos para el proceso de investigación. Y ese dinero más que nada fue a través de dos competencias en las que pude conseguir premios el año pasado», cierra. En el exterior hay más empresas que invierten en sustentabilidad. Jerónimo las buscará en Argentina.