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Por la disposición 6945/2020, publicada en el Boletín Oficial, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió la comercialización en todo el país de un alimento a base de trigo molido fino.

Se trata del producto rotulado como “Harina, marca Bitki” (Registro Nacional de Productos Alimenticios – RNPA: 21-455958. Registro Nacional de Establecimiento – RNE: 21-111148).

La medida de la ANMAT se efectuó a raíz de una denuncia recibida en el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), proveniente de la Dirección Nacional de Control y Comercial Agropecuario del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

En el informe se detallaba que “el establecimiento Molino Harinero, a nombre de Alimentos Paberfra Sociedad Anónima, no cuenta no la inscripción ante el Registro Único de Cadena Agroalimentaria … encontrándose clausurado, motivo por el cual, debe abstenerse de producir y comercializar productos y/o subproductos de la molienda”, detalla la disposición de la ANMAT.

A partir de esta situación, la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario realizó una inspección en la localidad de Pergamino, lugar donde se encuentra la firma anteriormente nombrada. Se verificó la existencia de bolsas de Harina marca Bitki de la empresa Maicero Casildense S.A. y se informó que dicho establecimiento no contaba con la habilitación vigente.

Mediante una auditoría, además, se comprobó que la empresa no posee documentación tanto de habilitaciones del municipio como de registros de marcas comerciales, ni tampoco de la matrícula habilitante en el Registro Único de Cadena Agroalimentaria (RUCA). También se notificó que “en el molino se encuentran instalaciones en condiciones que no garantizan la seguridad e higiene para elaborar alimento con destino a consumo humano”.

Debido a lo informado, “el molino deberá abstenerse de comercializar el producto elaborado y quedar como depositario fiel de todas las mercaderías bajo interdicción hasta tanto regularice su situación”, destaca el informe.

El artículo infringe el Código Alimentario Argentino (CAA) “por carecer de registros de establecimiento al estar dado de baja y de producto, por tener productos alimenticios fuera de establecimientos habilitados y por estar falsamente rotulado al consignar el registro de establecimiento de otra razón social, resultando ser un producto ilegal”, indica la disposición.

“A fin de proteger la salud de los ciudadanos ante el consumo de productos ilegales, toda vez que se trate de productos alimenticios que carecen de registro, motivo por el cual no pueden garantizarse su trazabilidad, sus condiciones de elaboración, su calidad con adecuados niveles de control bajo las condiciones establecidas por la normativa vigente y su inocuidad, el Departamento de Rectoría en Normativa Alimentaria del Instituto Nacional de Alimentos (INAL) recomienda prohibir la comercialización”, expresa el comunicado oficial.

 

Desde hace ya varios días que el pintoresco Museo del Molino Nant Fach, ubicado en el kilómetro 56 de la Ruta 259, a 22 kilómetros de Trevelin, volvió después de muchos años a producir harina ante la imposibilidad de recibir turistas por las restricciones que trajo la pandemia del coronavirus.

Este Molino es propiedad de la Familia Evans, cuyo ancestro galés Don Thomas Dalar Evans llegó a poblar el valle 16 de Octubre en 1894 y fue un ilustre personaje de la colonización galesa.

El Molino en la actualidad está a cargo de Juan Mervyn Evans, bisnieto del pionero Evans, quien junto a su esposa e hijos, son guías del museo para aquellos grupos de turistas nacionales y extranjeros que lo visitan durante todo el año y que gustan conocer la historia de aquellos galeses que cruzaron la Patagonia desde la costa Atlántica hasta la zona de Trevelin para establecerse allí, por las condiciones ideales para el cultivo del trigo y su posterior molienda.

Este molino es alimentado por un canal de agua de arroyo que gira la rueda y transmite el movimiento a la piedra de molienda de los granos de trigo.

Producción de harina integral 

Mervyn Evans comentó a EL CHUBUT que la situación actual por la falta de turismo a raíz de la pandemia del coronavirus «nos obligó a pensar en un esquema alternativo de ingresos, y después de algunas modificaciones y un arduo trabajo para reacondicionar todo el sistema, se puso nuevamente en marcha el molino de manera intensa produciendo harina integral de calidad» dijo. Agregó que trabaja el molino «unas 8 horas diarias, produciendo cerca de 80 kilos por día», agregando que «el molino está proyectado como museo, pero ante esta cuarentena que lleva ya casi 4 meses me vi obligado a ponerlo a producir».

De esta manera los vecinos de la zona cordillerana pueden acceder a una harina integral producida localmente, como hacía muchísimos años que no pasaba. «Ofrecemos harina integral, una harina de un trigo que no está fumigado, que no tiene químicos perjudiciales para la salud», expresa con orgullo Mervyn.

Venta en Trevelin y Esquel 

Evans comentó que la demanda superó las expectativas y ya son varios los vecinos que esperan los encargos. «Vine varias veces hasta Esquel y Trevelin para traer harina, pero ante la imposibilidad de cumplir con todos los pedidos se sumó un muchacho de Esquel para hacer los repartos. La idea es «salvarnos» económicamente de una situación horrible, para luego retomar el museo del molino» apuntó.

Reiteró que «nunca antes el molino había estado dedicado exclusivamente a la producción, era un museo que a su vez producía algo, y ahora se puso en marcha únicamente para la producción».

Por último, informó que el precio de la harina está en los 50 pesos el kilo, se vende en bolsas de 4 kilos y los interesados se pueden comunicar al 2945-69-8058 o 2945-69-0234.

Producción histórica 

Vale señalar que la historia de los molinos harineros en la Colonia 16 de Octubre, tiene sus comienzos con la llegada de los primeros colonos galeses que se establecieron en 1888. A partir del primer molino de Rhys Thomas en 1891, lo seguirían el de John Daniel Evans, Martín Underwood y muchos otros más. En la zona surgió una floreciente industria basada en un trigo de prestigiosa calidad, que obtuvo premios internacionales (París, 1889, Medalla de Oro; 1893 y 1918 otros primeros premios en la exposición de Chicago). El auge de la actividad se atribuye al decreto de 1949 que priorizó las provincias ubicadas al norte del Río Colorado para la producción de trigo, brindando subsidios y apoyos gubernamentales, en desmedro de los productores de esta región del país, que debieron reorientar sus actividades hacia la cría de ganado.

El programa beneficia a emprendedores y grupos asociativos. Podrán acceder a bolsas de harina de 25 kilos a precio de costo y sin intermediarios. El Municipio apunta a lograr lo mismo con otros productos esenciales para la elaboración de productos alimenticios.

La Municipalidad de Trelew logro un importante acuerdo con Molinos Balcarce para la compra colectiva de harina a valor de costo, sin intermediarios. El convenio beneficiará a emprendedores y grupos asociativos de la ciudad.

El convenio fue posible gracias al trabajo conjunto de la Municipalidad, a través de la Agencia de Desarrollo Productivo y Economía Social y el Club de Emprendedores, con la Federación de Asociaciones Mutualistas del Chubut (FAMUCH). Los detalles del acuerdo fueron coordinados con el representante local de Molinos Balcarce, Víctor Sanguinetti.

“El proveedor ofreció una dinámica muy conveniente para los emprendedores y grupos asociativos que hoy están realizando sus compras de harina de manera conjunta”, indicó Verónica Sandoval, integrante de FAMUCH. “El molino provee el stock a la Agencia quien realiza las tareas de intermediación, acopio y distribución y el cobro a 30 días logrando así, que cada emprendedor pueda acceder al insumo a lo largo del mes”, agregó.

Esta dinámica de trabajo permite que más emprendedores puedan acceder a la red. El objetivo del Municipio es aplicar la misma metodología con otros productos de gran uso como son el azúcar, la sal, el aceite y la grasa, entre otros.

El costo de la bolsa de harina 000 por 25 Kg es de 635 pesos. La bolsa de harina 0000 costará 700 pesos. Los emprendedores y grupos asociativos interesados en participar de la red pueden comunicarse al 280-4753105 o al 280-4672841.

Brasil estableció una medida pararancelaria para la importación de harina de trigo que podría afectar un negocio de exportación por 150 millones de dólares anuales de la industria molinera argentina.

El viernes pasado, el Ministerio de Agricultura de Brasil dispuso que las importaciones de harina ingresan en el régimen de licencias no automáticas, es decir, que los molinos brasileños que quieran adquirir mercadería en el exterior deben solicitar autorización del gobierno.

El principal mercado afectado por esa decisión es la Argentina que exporta a Brasil unas 500.000 toneladas anuales de harina.

«La Cancillería y los ministerios de Producción y Agricultura están al tanto de la situación, confiamos en que puedan resolverla en la cumbre del Mercosur», dijo a LA NACION Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).

De no haber cambios en la medida, las exportaciones argentinas de harina a Brasil podrían comenzar a retrasarse entre 15 y 20 días.

Según Cifarelli, la harina argentina no pone en riesgo las ventas de los molinos brasileños. «Apenas representan el 4% de lo que producen», informó. El presidente de la FAIM tampoco atribuyó la decisión a una cuestión de precio. «Esperemos que sea una cuestión técnica que se pueda dilucidar en los próximos días porque no estábamos teniendo problemas para exportar antes de esta medida», añadió Cifarelli.

«Hace muchísimos años que no había una decisión de este tipo porque tenemos un buen entendimiento con la industria brasileña», dijo el presidente de la FAIM. Además del Ministerio de Producción, el tema está siendo evaluado por el agregado agrícola de la embajada argentina en Brasil, Javier Dafourquet, y por el Ministerio de Agricultura.

La sitación de la harina se suma a las tensiones por el comercio de trigo en el Mercosur a raíz del reciente otorgamiento de Brasil a Estados Unidos de una cuota sin arancel por 750.000 toneladas y una posible baja del arancel extra- Mercosur del cereal, informó La Nación.

Después de los aumentos en los servicios públicos anunciados por el Gobierno nacional para el primer trimestre del 2019, los alimentos tendrán su propio ajuste liderados por la harina. Los rubros alcanzados por los incrementos serán: gaseosas, vinos, artículos de limpieza, de cocina y de higiene personal. Los aumentos se explican por la inflación 2018 que aún no se trasladó a precios, al igual que la suba del dólar y el impacto del precio algunos insumos como el plástico.

Según el portal económico BAE Negocios, varios empresarios de la alimentación informaron a las cadenas de hipermercados, supermercados provinciales, almacenes y centros mayoristas que los alimentos subirán hasta el 15% en las próximas horas.

Fuentes supermercadistas y del sector mayorista consultadas Urgente 24 precisaron que Molinos Cañuelas aumentará 15% la harina y el pan rallado; Coca Cola subirá sus distintas gaseosas hasta 14%; la monopólica Unilever (artículos de limpieza e higiene personal), 10%; Papelera del Plata (pañales y papel higiénico; servilletas y rollo de cocina), 7%; vinos Peñaflor, 5%; y fideos de diferentes marcas, también el 5 por ciento.

Si bien no hubo una explicación oficial a los aumentos, la hipótesis principal es que son subas que, para los empresarios, estaban “pendientes” del año pasado, lo que se denomina “inflación reprimida”, en algunos casos por el movimiento del dólar y el valor de insumos como el plástico.

Las subas que implementarán las empresas nucleadas en la cámara Copal contradice al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, quien había dicho hace poco que “en los próximos meses los precios se desacelerarán”.

La remarcación de bienes tan sensibles como la harina, los fideos y los pañales, más productos de higiene personal, impulsará la inflación de enero y conspira con las expectativas del Gobierno nacional que esperaba una baja en el costo de vida.

La industria alimentaria registró en el 2018 una fuerte caída en las ventas internas especialmente de la mano de las economías regionales. Además, la utilización de la capacidad instalada está por debajo del 60 por ciento, es decir cinco puntos porcentuales menos que lo que se había registrado en el promedio del 2017, precisó BAE.

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