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Guerra comercial

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El canciller Felipe Solá anunció que el gobierno de Estados Unidos decidió no incluir a las importaciones de acero y aluminio provenientes de la Argentina dentro de la nómina de productos que deben tributar un arancel de hasta el 25% para ingresar al país del Norte.En diálogo con Radio 10, Solá dijo que la notificación de la administración de Donald Trump se conoció el viernes a última hora, con la publicación de «la lista de los países que serían sancionados y no esta la Argentina».

«Ha salido la lista de los países que serían sancionados y no está la Argentina. En una excelente noticia que sigan las cosas como están y que a las exportaciones argentinas no se las sancione con el 25% de arancel de ingreso», resaltó el funcionario.

El ministro, tras resaltar que en este tema «hubo un gran trabajo de la embajada argentina en EEUU», señaló que el sector empresario ya está al tanto de esta novedad.

El 2 de diciembre pasado, el presidente Donald Trump, a través un mensaje en su cuenta de la red social Twitter, dijo que Estados Unidos iba a restablecer aranceles a las importaciones de acero y alumnio procedente de la Argentina y Brasil.

El anuncio informal de Trump no se tradujo en una comunicación formal y finalmente hoy se conoce, que la Argentina quedó excluida de la lista de países que deberán pagar arancel.

El jueves pasado, antes de que se conociera esta novedad, la Cámara Argentina del Acero volvió a manifestar su «preocupación por el estado latente de la intención del presidente Trump, manifestada a través de sus redes sociales, de instaurar aranceles a la importación de acero y aluminio provenientes de Argentina y Brasil, modificando de esta forma las condiciones actuales del comercio en el marco de la Resolución 232».

«La siderurgia argentina cumple con el cupo establecido oportunamente, de acuerdo con las condiciones impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos; dicho cupo representa 180.000 toneladas de acero argentino, principalmente productos tubulares de alto valor agregado», reseñó la cámara.

Chile y Argentina enfrentarán un escenario político y económico complejo, «aunque con flancos de debilidad y desafíos diferentes» en el contexto internacional dominado por la espiral de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, potenciado además por la fragilidad europea y un posible «Brexit duro» a la vuelta de la esquina, señala el economista, consultor y docente chileno, Jorge Gajardo.

«Una recesión mundial parece segura. De ello dan cuenta la ralentización de Alemania, el estado de la economía Italiana y el bloque europeo, las menores tasas de crecimiento chinas, la casi recesiva economía brasileña y otros indicadores financieros, advierte el experto en charla telefónica con Télam.

Consultado sobre el impacto regional de ese diagnóstico, el economista señala que «Chile y Argentina han sido en los últimos años ejemplos paradigmáticos de progresismo y neoliberalismo en America Latina, región que osciló en las últimas décadas entre ambos modelos».

«Hoy, sin embargo -agrega- asistimos a un nuevo ajuste de placas con el triunfo en México del presidente López Obrador y el posible advenimiento de Alberto Fernandez en Argentina, quebrando una tendencia que parecía acercarse a la globalización neoliberal».

El economista explica que ya no estamos en la época de relativa fortaleza económica de ambos vecinos, «la del kirchnerismo post crisis de 2001, con su modelo de estado desarrollista de inspiración peronista, o la del Chile de los 90´s que aún agota sus bases de crecimiento subsidiado por el consumo depredatorio de sus recursos naturales».

Por lo anterior, Argentina y Chile enfrentan un escenario complejo, pero que deberán enfrentar desde flancos de debilidad distintos, y por consiguiente con desafíos que serán también diferentes.

Consultado sobre las «debilidades», Gajardo advierte que la muy probable recesión mundial y guerra comercial será enfrentada por Argentina en un contexto de indicadores económicos desfavorables (inflación, ingresos, crecimiento, pobreza y finanzas públicas).

«Además, lo hará sin acceso al crédito, paradójicamente en una coyuntura de tasas de interés bajísimas a nivel mundial y con un endeudamiento récord que deberá servir a partir de 2021, e incluso con sus principales productos de exportación con precios internacionales aún más deprimidos», agrega.

«Chile por su parte -continúa-, aunque más vulnerable a los shocks externos por su nivel de apertura, posee mecanismos automáticos de estabilización, como el tipo de cambio libre, una política monetaria en base a metas de inflación».

La medida, que alcanza un 15%, entró en vigor este domingo y afectó productos y bienes por más de US$ 112.000 millones, entre ellos: ropa, calzado y material escolar, pero también alimentos como leche condensada, quesos, verduras y fruta.

Como había anunciado y en una nueva escalada de la guerra comercial con Beijing, Estados Unidos impuso este domingo una nueva suba de aranceles a las importaciones chinas, que alcanza un 15%, y afecta a productos y bienes por más de 112.000 millones de dólares.

La Oficina del Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos anunció que la medida entró en vigor a las cero horas y afectó productos como ropa, calzado y material escolar, pero también a alimentos como la leche condensada, quesos, verduras y fruta, según un comunicado publicado en su página web y citado por la agencia de noticias EFE.

Hace una semana, el presidente Donald Trump había anunciado que a partir de este mes iba a elevar el arancel que pagan una parte central de las importaciones chinas de un 10% al 15%.

Además, hizo otro anuncio para el próximo mes: «A partir del 1 de octubre los 250.000 millones de dólares de bienes y productos procedentes de China que actualmente (por entonces) están gravados con un 25%, estarán gravados con un 30%.»

En diciembre, se prevé otro aumento, lo que marca una creciente tensión para el resto del año con China.

El informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria detalla que «el freno a la entrada de producción china en Estados Unidos puede provocar desvíos de comercio hacia otros destinos, lo que podría significar para nuestro país el ingreso de prendas a precio de liquidación».

La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria expresó su preocupación por la guerra comercial entre China y EEUU, y alertó que el nuevo capítulo de la disputa entre las dos principales potencias económicas “promete repercusiones entre los fabricantes de ropa nacional”.

“El pasado 5 de agosto se conoció la decisión de China de devaluar su moneda como respuesta a la suba de aranceles a las importaciones establecida por el gobierno norteamericano. Ambas medidas pueden tener impactos negativos para la fabricación de ropa en Argentina”, advirtió la Cámara en la entrega de su “Semáforo” del mes de agosto, que desarrolla 20 variables con los principales indicadores del sector.

El informe detalla que “en primer lugar, el freno a la entrada de producción china en Estados Unidos puede provocar desvíos de comercio hacia otros destinos, lo que podría significar para nuestro país el ingreso de prendas a precio de liquidación”.

Adicionalmente, agrega “la devaluación del yuan significa un abaratamiento adicional de la mercadería asiática. En efecto, el tipo de cambio real con China prácticamente no se modificó en julio de 2019 comparado con julio de 2018, a pesar de la fuerte devaluación que sufrió el peso argentino en ese período”.

La Cámara explicó que el Gobierno “tiene en sus manos la llave para evitar perjuicios para la producción doméstica. Bastaría con implementar una activa política de administración del comercio exterior, similar a la que existe en la actualidad en Estados Unidos y varios países europeos”, así lo informó Ambito.

La situación agravaría el difícil contexto económico que viene atravesando la cadena de valor textil indumentaria.

Desde el segundo trimestre del año 2016, la producción de ropa en Argentina sufre una caída ininterrumpida, según estadísticas del INDEC. En junio de 2019, las cantidades fabricadas fueron 12% inferiores a las de junio de 2018. Este fenómeno también fue acompañado por una caída de 18,5% de la producción textil doméstica.

La Cámara señaló que “la incesante caída en la producción nacional de ropa trajo aparejada la pérdida de empleos”.

Las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio de Producción y Trabajo muestran la pérdida de 5.152 empleos en el sector entre el cuarto trimestre de 2017 y el cuarto trimestre de 2018, lo que representó una caída del 11,8%. Durante el último trimestre de 2018, el sector de confección de prendas de vestir generó 38.610 empleos asalariados registrados, una cifra 21,7% inferior a los 49.339 del último trimestre de 2015. La pérdida de empleos en los últimos tres años fue de 10.729, según el Ministerio.

La dinámica de contracción de la producción y del empleo en el sector se explica principalmente por la reducción en el consumo de ropa. La CAME informó que las ventas de indumentaria en comercios minoristas cayeron 6,1% en julio respecto al mismo mes del año anterior. Comparado con junio, las ventas se recuperaron por el efecto estacional del aguinaldo y por el relanzamiento del programa Ahora 12. La noticia positiva fue la recuperación de la confianza de los consumidores, que mejoró 21,9% en julio de 2019 comparado con la medición de julio de 2018, según la Universidad Di Tella.

Por su parte, las ventas de indumentaria, calzado y marroquinería en los shoppings del Gran Buenos Aires disminuyeron 6,3% en mayo interanual, según las últimas estadísticas disponibles en el INDEC. En el mismo período, las ventas de indumentaria y productos textiles en supermercados de todo el país se retrajeron 8,5%. Esta dinámica se dio a pesar de que los precios de la ropa subieron significativamente por debajo del nivel general de inflación (43,1% versus 54,7%).

“Como se advirtió en ediciones anteriores del Semáforo, el motivo principal que explica la caída de las ventas y de la producción de ropa es la pérdida de poder adquisitivo de la mayoría de la población argentina”, concluyó el informe.

La guerra comercial entre China y Estados Unidos puede provocar una masiva reestructuración de la cadena de suministros y de los flujos financieros mundiales y, tal vez, incluso una nueva recesión

China quiso dar ayer un respiro a su moneda, tras haberla señalado Estados Unidos como «manipuladora de la divisa» -una medida sin consecuencias reales pero con una alta carga simbólica- e intervino en el mercado para frenar la bajada del yuan, al que el lunes había dejado caer por debajo de la barrera psicológica de las 7 unidades por dólar, un nivel que no alcanzaba desde hacía 11 años.

Lo que sí hizo fue responder a Donald Trump adelantándose a sus nuevos aranceles -anunciados a partir de septiembre- y vetando desde ya la compra de cualquier producto agrícola estadounidense. También le mandó un recado: su batalla comercial tendrá consecuencias en la economía global, así lo informó El Mundo.

Con esa actitud, Pekín quiso dejar claro que por el momento no va a llevar a cabo una escalda mayor en la guerra comercial desatada por el Gobierno de Donald Trump, al menos en el campo de las divisas, pero que tampoco se va a arredrar. El Ministerio de Comercio del país asiático reveló que no sólo se han suspendido las compras de productos agrícolas estadounidenses por parte de empresas chinas, sino que no descarta aplicar más gravámenes a la importación de los bienes de este tipo adquiridos después del 3 de agosto.

La institución del gigante asiático lamentó la subida arancelaria y anunciada el viernes por EEUU y la consideró «una grave violación» de la tregua comercial pactada en junio por Trump y su homólogo chino, Xi Jinping. Además, se permitió recordar al inquilino de la Casa Blanca la «enorme capacidad de mercado» que tiene y se arrogó «unas perspectivas brillantes para la importación de productos estadounidenses agrícolas de alta calidad», informa Efe.

Con las medidas aplicadas ayer por el Banco Popular Chino para estabilizar el yuan se consiguió dar cierta calma a los mercados -el lunes Wall Street sufrió su mayor caída del año- pero no se disipó el índice del miedo que se ha instalado en ellos por temor a que la pugna comercial entre las dos mayores economías del mundo pueda provocar una masiva reestructuración de la cadena de suministros y de los flujos financieros mundiales y, tal vez, incluso una nueva recesión.

Las bolsas europeas intentaron recuperarse durante toda la sesión de la jornada de pérdidas del lunes, pero los esfuerzos no tuvieron efecto. Poco antes del cierre, coincidiendo con la apertura de Wall Street, todos los parqués del Viejo Continente volvieron al rojo y acabaron intensificando sus pérdidas. El Ibex firmó una caída del 0,89%, perdiendo los 8.700 puntos básicos, y cerrando la jornada en su mínimo anual.

Pero no fue la única. El resto de bolsas europeas también viraron al rojo. Así, el Dax de Fráncfort acabó con un descenso del 0,61%, el Ftse 100 de Londres del 0,69%, mientras que el Cac 40 de París experimentó una ligera caída del 0,02%. Al otro lado del charco, sin embargo, los índices buscaban el rebote de la negra sesión del lunes. Al cierre de esta edición, el Dow Jones crecía en cotas superiores al 1%.

Por otro lado, el petróleo de calidad Brent, referencia para el Viejo Continente, perdió los 60 dólares por barril, hasta cotizar en torno a los 59,7 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ha situado en los 54,54 dólares.

El tiempo corre en contra de los actores de la guerra comercial, y ellos parecen ser conscientes. Las razones de Pekín para contenerse parecen múltiples. Está la tensión política en Hong Kong, el principal centro financiero del país, que sigue viviendo manifestaciones en favor de la democracia; está el frenazo de la propia economía china, puesto de manifiesto en, por ejemplo, el desplome del 14% de las ventas de automóviles en lo que va de año; y está la decisión del presidente chino, Xi Jinping, de celebrar por todo lo alto los 70 años del triunfo del comunismo en el país en octubre sin que haya una sensación de crisis política o económica.

Apple parece ser un objetivo para una posible represalia china a las acciones de Estados Unidos contra el gigante Huawei, pero según analistas las raíces de la compañía estadounidense en ese país asiático deberían ayudarla a salir ilesa de la batalla entre los gobiernos de ambos países.

Aunque Pekín podría cargar contra Apple en esta guerra comercial de alto riesgo, los expertos creen que el tamaño, caché y los años dedicados a cultivar relaciones comerciales en China deberían protegerlo de cualquier revancha directa.

«A medida que Estados Unidos golpea a Huawei, Apple se vuelve el objetivo más probable para que China devuelva el golpe», dijo el analista de tecnología Rob Enderle, de Enderle Group.
En esta escalada de la guerra comercial, agregó, «Apple y Huawei son las dos empresas que probablemente recibirán el daño».
Apple tiene la ventaja de ser contratista de numerosos proveedores de origen chino, lo que minimiza las posibilidades de represalia a través de esta vía.
Apple tiene la ventaja de ser contratista de numerosos proveedores de origen chino, lo que minimiza las posibilidades de represalia a través de esta vía.

Huawei fue empujada hacia el centro de las tensiones entre las dos principales economías del mundo, que se impusieron recíprocamente aranceles por cientos de miles de millones de dólares en el intercambio bilateral.

La administración de Donald Trump enfureció a Pekín al incluir recientemente en la lista negra al gigante de las telecomunicaciones Huawei, alegando que es una herramienta de espionaje del gobierno chino y que viola las sanciones contra Irán, alegaciones que la compañía negó.

Trump dijo que el destino de Huawei podría incluirse en cualquier acuerdo para resolver su guerra comercial, pero tal pacto resultó difícil de alcanzar y la tensión se mantiene alta.

La compañía es considerada un «tesoro nacional» en China, al igual que Apple en Estados Unidos, dijo Enderle.

«Siempre es difícil lidiar con compañías consideradas tesoros nacionales», agregó el analista, que cree que «hay riesgo de que esto escale más allá de la razón».

Puntos a favor

Sin embargo, Apple tiene múltiples elementos a favor.

Aumentar los costos o reducir la producción de Apple directamente en China podría ser para ese país una herida autoinfligida, ya que gran parte de la fabricación de la empresa se realiza allí y podrían perderse empleos, dicen los analistas.

Sin embargo, los boicots a los productos de Apple que comenzaron en China el año pasado debido al tratamiento de Estados Unidos hacia Huawei no tuvieron un impacto significativo en la empresa estadounidense, según la analista de Creative Strategies, Carolina Milanesi.

Y en una entrevista con Bloomberg el lunes, el director ejecutivo de Huawei dijo que se oponía a la idea de pedir un boicot a los productos de Apple en China.

«Al final del día, hay mucho que Apple está haciendo en China que lo ayuda desde una perspectiva económica», dijo Milanesi.

«Me cuesta ver a China usando a Apple como una forma de represalia contra Estados Unidos», indicó.

En su sitio web, Apple dice haber creado cinco millones de empleos en China, tres millones de los cuales están relacionados con contratistas e inversiones.

Un millón de esos puestos de trabajo son personal propio, y aproximadamente 1,8 millones forman parte del ecosistema de programadores de la App Store, que crea contenido digital o servicios para sus dispositivos móviles, dijo la compañía.

Las partes que se producen en China

Una de las firmas que proporciona las baterías del iPhone es Sunwoda Electronic, con sede en Shenzhen, aunque también Samsung provee de este componente. BYD Electronic, filial del fabricante de coches chino BYD, produce piezas para móviles y figura entre las compañías que sirven a Apple .

Nombres poco conocidos como AAC Technologies (fabricante de receptores, módulos de altavoz miniaturizados, micrófonos), Cathay Tat Ming Precision Metal Products (producción de metales), Chengdu Homin Technology (piezas de contacto de la batería, elemento de protección) o China Circuit Technology (circuitería) son otros ejemplos de empresas chinas que sirven a Apple.

Xi Jinping en la sede de Huawei en Londres
Xi Jinping en la sede de Huawei en Londres Fuente: Reuters

 

También trabajan en el iPhone infinidad de compañías taiwanesas, que fabrican en China y podrían verse sometidas a restricciones por Pekín. Los chips de la serie A los diseña Apple, pero los produce TSMC, el mayor fabricante de semiconductores del mundo. Sus fábricas están en China y en Taiwán. El iPhone lo ensambla Foxconn, fuertemente implantada en el gigante asiático. Apple trabaja con otra compañía taiwanesa, Pegatron, que a raíz de la guerra comercial ha movido algunas de sus fábricas a Indonesia.

En cuanto al software, en Estados Unidos y Europa no se usan apenas aplicaciones chinas en los terminales de la empresa de Cupertino. Solo algunas son populares entre los usuarios, como la de AliExpress (del gigante chino Alibaba) o TikTok, la red social de vídeos musicales que hace furor entre los más jóvenes (perteneciente a ByteDance, una compañía china de Internet).

Objetivo: la base

Si obstaculizar la producción de productos de Apple en China dañaría la economía de ese país, elevar el precio de los iPhones que se exportan a Estados Unidos no sería un gran golpe político contra el gobierno de Trump, según el analista de Forrester Frank Gillett.

«Es más probable que el gobierno chino apunte a la base de Trump», dijo Gillet.

«Golpear a una empresa con sede en California no parece darles mucha ventaja, tiene más sentido ir tras la agricultura y cosas cotidianas», opinó.

Pero China podría cortar por lo sano si quisiera. Si Trump ha impedido la venta de dispositivos Huawei en Estados Unidos, Xi Jinping podría hacer lo propio con los Iphones. Solo que Huawei no está presente en el mercado americano. Apple, en cambio, obtuvo en 2018 más del 15% de su facturación en el gigante asiático. Tampoco sería algo descabellado. No hay que olvidar que Google, Facebook o Amazon están vetados en el país asiático. Apple es, en realidad, una excepción de la regla.

Los analistas también recordaron que el jefe de Apple, Tim Cook , dirigió la logística de la cadena de suministros de la compañía antes de suceder al fallecido cofundador Steve Jobs en el mando en 2011.

«Tim Cook conoce la cultura en China y ha trabajado muy de cerca para entender cómo pisar con cuidado para tener impacto allí», dijo Milanesi.

La experiencia de Cook también lo convierte en un ejecutivo ideal para descubrir formas de sacar la fabricación de China si fuera necesario.

El ascenso de Apple a una de las compañías más valiosas del mundo ha involucrado el desarrollo de relaciones sólidas con proveedores y fabricantes asiáticos como Foxconn Technology Group, con sede en Taiwán, y Pegatron.

«Tim Cook era un tipo de logística, así que si alguien puede hacerlo bien, debería ser él», dijo la analista.

 

 

Agencia AFP y diario El País/ La Nación

Golpe de efecto por parte de Huawei. La firma tecnológica china ha confirmado lo que lleva días rumoreándose. Sí, tiene «plan B»: se llama HongMeng OS y es su nuevo sistema operativo, que, según los primeros detalles que han trascendido, estaría basado en Android, puede contar con su propia tienda de aplicaciones (AppGallery es el nombre que está en las quinielas) y sería compatible con aplicaciones de Android.

El nombre que más fuerza cobra en los mentideros de internet, ArkOS. Lo que suena en las quinielas es que la próxima plataforma será un «fork» -cuando los desarrolladores crean un sistema operativo alternativo a Android pero que en esencia lleva el «Android Kernel»- que se extraerá a través de Android Open Source Project (AOSP), la plataforma de desarrollo del sistema operativo de código abierto.

Hace tiempo ya que la compañía era muy consciente de que entre los planes de EE.UU. estaba cortar relaciones con ellos. La administración de Donald Trump hizo realidad el pasado 15 de mayo los peores presagios de la firma que fundó Ren Zhengfei en 1987. Huawei pasó a formar parte de la «lista negra» del presidente Trump, prohibiendo así cualquier tipo de negocio con empresas que suponen un riesgo para la seguridad nacional. Era el paso definitivo tras varios meses de enfrentamiento.

La Casa Blanca siempre ha defendido que Huawei está al servicio del régimen de Pekín. Y aunque las acusaciones de espionaje siguen sin demostrarse, la sombra sobre una verdadera guerra comercial se alarga cada vez más. EE.UU., aún así, no ha dudado en tomar medidas o presionar a sus países aliados para que cesen también sus relaciones con la firma china.

Ante este panorama, Google anunció el 26 de mayo que suspendía los negocios con Huawei. El pánico se apoderó de los usuarios, quienes no sabían qué iba a pasar con sus móviles Huawei., entre los que figura también Honor, su segunda marca. Pero una inesperada tregua por parte de EE.UU. ha calmado las aguas durante 90 días. Huawei seguirá con Google y operando con toda normalidad con Android hasta el 19 de agosto. Después, las actualizaciones de Android en los teléfonos de Huawei llegarán a su fin.Será entonces cuando Huawei escriba un nuevo capítulo en su historia: el nacimiento de su propio sistema operativo.

Tal y como ha confirmado la propia compañía a «TechRadar», sí tienen su propio software. Su nombre clave es HongMeng y será el que reemplace a Android. Aunque en un principio se había rumoreado que sería lanzado en junio, la realidad es que su puesta en marcha se retrasará algo más: en China se lanzará a finales de 2019 e internacionalmente en 2020.

Android deja paso a Ark OS

«El sistema operativo propio de Huawei, cuyo nombre en clave es HongMeng, está programado para reemplazar a Android una vez que la prohibición de Google entre en vigencia», subraya Alaa Elshimy, director y vicepresidente de Negocios Empresariales de Huawei en Medio Este a «TechRadar». «Huawei -continua- sabía que esto se avecinaba y ha estado preparándose. El sistema operativo estaba listo en enero de 2018. Era nuestro ‘plan B’. Pero no queríamos llevarlo al mercado porque teníamos una relación sólida con Google y no queríamos arruinarla».

El sistema operativo se Huawei podría llamarse Ark OS y se espera que sea compatible con «smartphones», ordenadores, tabletas, televisores… Es decir, daría soporte al »Internet de las Cosas» (Iot), el todo conectado del futuro. «Se espera que todas las aplicaciones que funcionan con Android funcionen con este nuevo software sin necesidad de personalización adicional», asegura Elshimy. Además, los usuarios podrán descargarse las aplicaciones desde Huawei AppGallery, una tienda que, como es de esperar, no saldrá al mercado con la oferta que en la actualidad tienen Google Play o App Store. En este sentido, el reto de la compañías es atraer a los usuarios.

«Somos autosuficientes»

«Las sanciones de EE.UU. no afectarán al sistema operativo de la compañía ni a los conjuntos de chips, ya que somos autosuficientes en muchos aspectos», recuerda el responsable. «Tenemos todos los conjuntos de chips -añade Elshimy-, excepto los de Intel para PC y servidores. Todos en el mercado están usando el chip de Qualcomm y somos los únicos que usamos nuestro propio chip. Es por eso que podemos ir a la velocidad que queremos».

Además, el directivo ha añadido que tienen su propio procesador basado en ARM para reemplazar los chips de Intel y que lanzará su propia base de datos, similar a Oracle, pronto. Con respecto al problema de cómo los teléfonos de Huawei van a resolver los problemas de conectividad del WiFi y Bluetooth, Elshimy ha recordado que la alianza WiFi es un estándar internacional en la que Huawei «es uno de los principales contribuyentes», pero no es obligatoria.

«Desde mi punto de vista, el mayor perdedor será la alianza si nos mantienen fuera de la misma», apunta Elshimy a «TechRadar». «Desde el punto de vista de la industria, es un estándar y es bueno si cumples con él, pero no necesitas ser parte de la alianza. La misma respuesta se aplica a los casos de Bluetooth y SD».

La apuesta de Huawei es, sin duda, arriesgada. Pero no tiene otro camino y la compañía no está dispuesta a darse por vencida. En este sentido, cabe recordar que, Ren Zhengfei, que está compareciendo en los medios de comunicación a raíz de la crisis, ha asegurado que Trump «subestima la fuerza» del gigante de las telecomunicaciones.

 

 

abc.es

Mientras Beijing amenaza a Estados Unidos con la posibilidad de una prohibición de exportación de tierras raras en medio de las crecientes tensiones comerciales, los medios estatales chinos enviaron una siniestra advertencia a Washington: “No digan que no les advertimos”.

The People’s Daily, el periódico del gobernante Partido Comunista, usó la dura frase en un comentario el miércoles, en el que decía que China nunca “aceptaría” la supresión del desarrollo chino por parte de Estados Unidos.

El 15 de mayo, la administración de Trump firmó una orden que potencialmente prohibió a las principales empresas chinas, como el gigante de la tecnología Huawei, comprar componentes vitales como chips de computadora de EE. UU.

Muchos de esos chips están hechos con tierras raras, de las cuales China es un importante exportador.

“En la actualidad, Estados Unidos sobreestima completamente su capacidad para controlar la cadena de suministro global y se abofeteará a sí mismo cuando supere su feliz e ignorante autocomplacencia”, dijo el comentario publicado bajo el seudónimo de Wuyuehe. “No digan que no les advertimos”.

La frase, en el pasado, ha sido reservada por los medios de comunicación estatales chinos para tiempos de graves conflictos.

The People’s Daily la utilizó en 1962 antes de entrar en conflicto armado con la India y nuevamente en 1978 antes de la invasión de Vietnam. Aunque recientemente ha aparecido en varios comentarios del diario sobre temas que van desde Taiwán hasta la guerra comercial.

Guerra de palabras

El 10 de mayo, EE. UU. aumentó los aranceles para las importaciones chinas sobre productos por 200 mil millones de dólares del 10% al 25%, luego de que las conversaciones entre los dos países se rompieran hace menos de una semana.

Las negociaciones ahora se han estancado y cada bando culpa al otro por los recientes contratiempos. Hablando en Japón el lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que “no estaba listo” para hacer un trato.

Estados Unidos importa mucho más de China de lo que China importa de EE.UU., una de las razones de la guerra comercial. A medida que China se queda sin importaciones estadounidenses a las que aplicar aranceles, ha recurrido a sus exportaciones de tierras raras como un nuevo campo de batalla potencial.

China representó el 80% de todas las importaciones de tierras raras realizadas por EE. UU. entre 2014 y 2017, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, y se encuentra entre los pocos artículos no afectados por los aranceles estadounidenses.

En declaraciones publicadas en su sitio web el miércoles, un representante de la poderosa Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China insinuó una vez más la posibilidad de actuar en relación con las tierras raras.

“Lo que puedo decirles es que si alguien quiere usar productos hechos de las exportaciones de tierras raras de China para contener el desarrollo de China, la gente de Ganzhou y de toda China no estará feliz”, dijo el funcionario, refiriéndose a una ciudad en la provincia de Jiangxi.

El 20 de mayo, el presidente de China, Xi Jinping, visitó una fábrica de tierras raras en la provincia de Jiangxi, un toque personal inusual que muchos analistas y medios estatales vieron como un mensaje claro para Washington.

“¿Se convertirán las tierras raras en un arma de control contra la supresión injustificada de China (por parte de Estados Unidos)? La respuesta no es misteriosa”, dijo el comentario de The People’s Daily. “De hecho, los productos electrónicos, el equipo militar y muchos otros productos fabricados en EE. UU. dependen en gran medida de los recursos de tierras raras de China”

Un editorial publicado el miércoles en el tabloide estatal Global Times indicaba en su titular:” EE. UU. lamentará haber forzado la mano de China en tierras raras”.

Pero si bien las tierras raras podrían ser un potencial dolor para Washington, puede que no sean la ventaja que algunos en China piensan.

Eugene Gholz, quien ha asesorado al gobierno de Estados Unidos sobre tierras raras, escribió en un informe para el Consejo de Relaciones Exteriores que la ventaja de China sobre el mercado de tierras raras alcanzó su punto máximo en 2010, e incluso entonces fue difícil de explotar a favor de Beijing.

Además, Estados Unidos también mantiene reservas de muchos materiales clave de tierras raras, no solo los utilizados en la industria de defensa.

CNN