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«Nuestra Junta Ejecutiva ha aprobado US $ 274 en financiamiento de emergencia para #Paraguay hoy. Estos fondos ayudarán al país a contener el brote y mitigar el impacto de la pandemia de COVID19 en la economía», anunció Kristalina Gueorguieva, directora general del Fondo Monetario Internacional.

Estos recursos ayudarán a satisfacer las necesidades urgentes de la balanza de pagos derivadas del estallido de la pandemia de COVID-19, preservarán los recursos para gastos esenciales de salud relacionados con COVID-19 y el gasto neto de seguridad social y catalizarán el apoyo de donantes multilaterales.

El ministro de Economía, Benigno López, celebró la decisión y agradeció el apoyo del ente internacional. «El Gobierno paraguayo usará estos fondos para fortalecer el FOGAPY y potenciar los creditos para las pequeñas y medianas empresas», anunció a través de Twitter.

También se pronunció al respecto el extitular del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Fernández Valdovinos, quien mencionó que esto es el resultado del buen trabajo a nivel económico realizado en estos últimos 10 años.

«Los organismos multilaterales continúan apoyando financieramente (y rápidamente) a Paraguay. Estas líneas de créditos, de montos significativos, no hubiesen sido posible si por más de 15 años no hubiésemos mantenido políticas económicas robustas. Paga hacer bien las cosas!», resaltó también a través del Twitter.

Fuente: Hoy

El director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, evitó opinar sobre la oferta de restructuración de la deuda que presentó el gobierno a los bonistas externos, aunque sostuvo que espera que se “llegue a una conclusión exitosa”.
En una videoconferencia desde la sede del organismo en Washington en el marco de la Asamblea de Primavera del FMI, Werner sostuvo que “la propuesta es muy reciente y la queremos conocer, por lo que no puedo agregar mucho más”. Al respecto recordó que el FMI publicó un análisis técnico sobre la sustentabilidad de la deuda y que “el ministro Martín Guzmán anunció que seguiría estos trabajos”.

En cuanto a la tarea conjunta con el Gobierno, el funcionario de FMI señaló que trabaja con la Argentina para programar consultas para Artículo IV. En referencia a como el país encaró la crisis de la pandemia del coronavirus, Werner dijo que el gobierno la enfrentó «de lleno, de frente, siendo uno de los primeros países de la región que puso en práctica medidas para contener la diseminación del virus». Y agregó que “en la parte de contención de la crisis, hemos visto medidas importantes por el lado de salud pública y también dentro de los márgenes tan limitados que tiene la República Argentina, hemos visto una reacción importante para cuidar a las familias y a las empresas más afectadas”.

Efectos sobre la región

“Mientras la pandemia continúa propagándose por la región, los países enfrentan la peor recesión económica desde que se comenzaron a producir estadísticas de cuentas nacionales los años cincuenta”, señaló.

Werner precisó que suman 16 los países de Latinoamérica han solicitado ayuda al organismo multilateral y aseguró que el FMI está “firmemente comprometido a apoyar a los países miembros”.

“Hasta la fecha, alrededor de 3.000 personas han fallecido a causa del virus Covid-19 en América Latina y el Caribe”, comienza el FMI blog donde se analiza la “Política Económica en América Latina y el Caribe en tiempo de Covid-19.

Para Werner las condiciones externas a lo que se suman “las muy necesarias medidas de contención de la pandemia” provocaron una importante caída de la actividad económica en toda América Latina.

Se estima que este año se enfrentará una contracción de 5,2% en 2020. Si bien, el FMI calcula una “una marcada recuperación en 2021” advierte que aun en este escenario de rápida recuperación, “la región tiene ante sí el espectro de otra «década perdida» durante 2015–25”.

En el trabajo de 8 páginas resulta llamativo que no hay ni una sola mención a la situación de Argentina, solo se consignan datos en los cuadros.

Así en materia de los paquetes de ayuda Argentina destinó menos de dos puntos del PIB, siendo uno de los países que menos recursos asignó, le siguen Honduras, Costa Rica, Jamaca, Belize, México y Bahamas.

En sentido contrario Perú fue el país que afecto casi 12 puntos del PIB, seguido por Brasil y luego Chile.

Se destaca que la mayoría de los países de la región han adoptado medidas sanitarias importantes para contener la propagación del virus, como entre otras, restricción de las actividades no esenciales. Y, que la prioridad ha sido prepararse para hacer frente a la peor etapa de la pandemia.

Dado el nivel de informalidad de la región indica que los países han recurrido a transferencias directas a los hogares vulnerables (incluida la ampliación de programas existentes), expansión de los sistemas de seguro de desempleo, subsidios al empleo, desgravaciones y prórrogas tributarias temporales y garantías de crédito.

También señala la dificultad de hacer llegar la asistencia a las empresas más pequeñas y las del sector informal y recomienda que los países deberían “usar todos los registros disponibles y métodos posibles para llegar a las empresas más pequeñas y los trabajadores informales”.

En otro punto, advierte que la pandemia y la recesión sumada a las ayudas estatales “provocarán considerables aumentos del déficit público y la deuda”.

En este sentido afirma Werner que se “tendrán que crear espacio fiscal reduciendo el gasto no prioritario y mejorando la eficiencia del gasto”.

Una recomendación llamativa y que podría basarse en el ejemplo de Argentina, aunque no hace mención, es cuando indica que los países “tendrán que cerciorarse de que las políticas adoptadas en respuesta a la crisis no sean percibidas como permanentes para que no se perpetúen y generen distorsiones, en especial la asistencia focalizada a ciertos sectores”.

Impuestos al petróleo

Para dotar a los países de los recursos necesarios, Werner propone que “podría ser apropiado incrementar la tributación de los productos petroleros en un momento en que los precios mundiales están en niveles más bajos, siempre que no suban los precios internos que pagan los consumidores finales”.

Advierte que “los bancos comerciales pueden mostrarse renuentes a prestar a sectores riesgosos durante una recesión profunda, de modo que el riesgo de crédito podría mitigarse con préstamos directos o garantías explícitas proporcionadas por el gobierno”.

Fuente: Ámbito

El Ministro de Economia de Argentina, Martín Guzmán, presento el martes por la noche ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés) una solicitud de emisión en bonos por 51.562 millones de dólares (47.495 millones).

«La República Argentina puede ofrecer y vender sus valores, incluidos sus valores de deuda, en cantidades, a precios y en los términos que se determinarán en el momento de la venta y se proporcionarán en suplementos a este folleto», detalla en el comunicado.

El pasado 16 de marzo, el Ejecutivo de Alberto Fernández informó de la solicitud a la SEC para realzar una oferta pública en el mercado estadounidense de un primer tramo de deuda pública bajo ley extranjera de unos 30.500 millones de dólares (28.037 millones de euros). La nueva solicitud supone un incremento de casi 20.000 millones de dólares (18.385 millones de euros).

Con este permiso el Gobierno argentino busca reestructurar deuda de legislación extranjera en posesión de acreedores privados por 68.000 millones de dólares (60.532 millones de euros). De este modo, los 51.652 millones serían los bonos que el país entregaría a cambio para la reestructuración.

La solicitud se ha realizado después de que el Gobierno argentino lograra canjear 98.328 millones de pesos argentinos (1.378 millones de euros) en bonos. Estos nuevos instrumentos a entregar, de acuerdo a las condiciones de la colocación, totalizan un valor nominal de 314.069 millones de pesos (4.402 millones de euros).

Por otro lado, en esta semana el país hará pública su oferta de reestructuración de deuda, puesto que el próximo 22 de abril se produce el vencimiento de los bonos globales 21, 26 y 46 por unos 503 millones de dólares (462 millones de euros).

La oferta se producirá en un ambiente incierto después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considerara necesario una condonación «sustancial» de deuda por parte de los acreedores privados y después de que Argentina aplazara los pagos de deuda en dólares hasta 2021.

La reestructuración de la deuda era uno de los puntos clave del programa económico de Alberto Fernández, sin embargo, cualquier asunto urgente a este respecto se ha visto relativizado a raíz de la propagación del coronavirus en la región.

Por último, las previsiones del Producto Interior Bruto (PIB) argentino apuntan a una recesión del 5,7% para este año, después de contraerse un 2,2% en 2019, y no volverá a la senda del crecimiento hasta 2021, con un incremento del 4,4%, según datos del FMI.

Fuente: América Económica

El G20 ha decidido que la deuda de los países más pobres quedará suspendida durante 12 meses para ayudar a estos países a liberar recursos y favorecer que puedan luchar con mayor fuerza contra el coronavirus. El ministro saudita di Finanzas y presidente por turno del G20, Mohammed al-Jadaan, encargado de anunciar el acuerdo, declaró que “tenemos un compromiso claro, junto con organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y nuestro acuerdo significa que los países pobres no deben preocuparse por sus vencimientos de deuda durante los próximos 12 meses”.

La suspensión, aclaró, es efectiva “inmediatamente desde el anuncio” y “para los países pobres que pidan contención”. Según los datos que maneja el Banco Mundial, el acuerdo afecta al pago de servicios de deuda por valor de 14.000 millones de dólares en lo que resta de 2020- El G20, en el comunicado emitido tras la reunión virtual, también insta “a los acreedores privados, a través del Instituto Internacional de Finanzas, a participar en esta iniciativa en términos comparables”.

En el acuerdo ha jugado un papel crucial la disposición de China, que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales prestamistas de los países en desarrollo. En un comunicado conjunto, la directora del FMI Kristalina Georgieva, y el presidente del Banco Mundial, David Malpass, calificaron la iniciativa como “poderosa y de acción rápida”, celebrando por anticipado que “ayudará a proteger las vidas de millones de personas en los países más vulnerables”. “De esta forma, dejamos a los países afectados mayor margen de maniobra financiera para invertir en la protección sanitaria de sus poblaciones con efecto inmediato”, afirmó el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, que se refirió a la decisión como “un gesto de solidaridad internacional de dimensiones históricas”.

El G20 ha tomado esta decisión inmediatamente después de que los ministros del G7 apoyasen la pausa temporal en el pago de las deudas para este bloque de países, en respuesta a la petición efectuada por 18 jefes de Estado europeos y africanos, solicitando un alivio de la deuda y un paquete de estímulos de unos 100.000 millones de dólares para el continente africano.

Fuente: ABC.es

El Fondo Monetario Internacional (FMI) negó a Nicaragua un préstamo por $470 millones solicitado por esta nación para enfrentar a la COVID-19 y según analistas, la negativa tiene que ver con el pésimo manejo que el Gobierno de Daniel Ortega ha hecho de la pandemia.

Además, el FMI no incluyó a Nicaragua en el alivio de la deuda a 25 países pobres para ayudarles a liberar fondos para luchar contra el brote del virus, informó el diario digital La Mesa Redonda.

El excanciller Francisco Aguirre Sacasa, citado pr ese medio, dijo que la negativa del FMI se debe a que “la percepción de que el gobierno nicaragüense no está realmente comprometido con luchar contra el COVID-19 por la falta de liderazgo personal de Ortega a esta causa por ser prácticamente el único jefe de Estado Americano que no se ha sumado personalmente a esta causa”.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha sido uno los que peor han reaccionado ante la pandemia, que en la región ha dejado al menos 2.800 muertos y más de 68.000 enfermos.

No se trata de que te Ortega haya reaccionado tarde. Es que no ha reaccionado en absoluto, y de hecho lleva ya más de un mes de que la ciudadanía no lo ve en público.

Además, el Gobierno sandinista, en lugar de promover medidas de distanciamiento social, ha organizado actividades públicas con gran concentración de personas, en contrasentido a lo que han hecho la mayoría de países del mundo.

El pasado domingo 12, al cierre de la Semana Santa, miles de simpatizantes del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) volvieron a retar a la pandemia de la COVID-19 con paseos multitudinarios a balnearios y fiestas populares.

Mientras el FMI negó el crédito a Nicaragua, sí otorgó uno por $389 al vecino El Salvador, por las medidas que tomó con anticipación para intentar atajar la pandemia.

El Salvador tomó “medidas estrictas para prevenir y contener la pandemia desde principios de febrero—incluso antes de que se diagnosticara el primer caso—las cuales incluyen restricciones de viaje, la cuarentena obligatoria para ciudadanos expuestos, la suspensión de operaciones no esenciales del sector público y privado, y un decreto nacional de cuarentena domiciliar”, dijo este martes el FMI, en un comunicado de prensa.

Fuente: ADN cuba

El Gobierno ha solicitado créditos de al menos US$1.000 millones a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros para inyectarlos en la economía ante la pandemia del coronavirus o COVID-19.

“Con el BID hemos hablado de intenciones de 350 millones de dólares, con el FMI también US$300 millones y la CAF tiene un monto similar de US$350 millones, entonces hay montos importantes y tenemos que darles el respaldo de dónde van a ser invertidos esos recursos nominativos que aún no se nos han asignado”, reveló el viceministro de Tesoro y Crédito Público, Carlos Schlink Ruiz, durante su ponencia en el seminario virtual Políticas Económicas en Bolivia: Contexto de Coronavirus (COVID-19), organizado por la Universidad Católica Boliviana (Santa Cruz).

Tras la conferencia, Schlink se retiró del panel porque —dijo— tenía una reunión virtual con representantes de uno de los organismos de financiamiento internacional.

Estos préstamos serían una forma de contrarrestar los efectos negativos ocasionados en la economía ante la pandemia que azota el país y el mundo.

Actualmente, la deuda externa llega a los US$11.267 millones, una cifra que representa el 27,1% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Otro de los participantes, José Gabriel Espinoza Yáñez, director del Banco Central de Bolivia (BCB), hizo notar durante su intervención que a nivel micro y macroeconómico hay una descapitalización ante la paralización económica causada por el virus.

Espinoza hizo énfasis en que “ante la falta de ingresos las personas sacan y gastan sus ahorros y esto también repercute en el sistema financiero para quienes demandan créditos”. Además, agregó que hay una descapitalización “desde la señora que vende en una tienda, porque puede estar prestando y quizá no le paguen, hasta en pequeñas empresas familiares como grandes”. “La descapitalización trae desempleo”.

En la charla también participó Walter Morales, director del BCB, y el moderador fue Alejandro Banegas, de la UCB.

Para enfrentar la emergencia sanitaria que vive el país por el coronavirus y darle liquidez al sistema financiero, el Banco Central de Bolivia (BCB) ya aprobó entre el 24 y 27 de marzo dos operaciones por un total de Bs 10.476 millones, unos US$1.505 millones al tipo de cambio actual.

El ente emisor aclaró que está autorizado a conceder préstamos al Ejecutivo por lo dispuesto en el Artículo 22 inc. A de la Ley No 1670, que responde a la emergencia sanitaria derivada del coronavirus y “cuyo único propósito es evitar el luto de la familia boliviana, sin importar el costo que el Estado deba asumir”.

Fuente: América Economía

«Argentina se dirige a una crisis 2020/2021 que será peor que la crisis de 2002. Por un lado, los niveles de caída del PBI 2020 pueden ser similares o más probablemente perores a los de 2002. Sin embargo, los niveles de inflación 2020/2021 serán significativamente más elevados que los niveles de inflación 2002. Además, dadas las condiciones socioeconómicas iniciales previas al estallido de la crisis, pensamos que el aumento de la pobreza y de la indigencia que resultará de la crisis del 2020/2021 será superior que en 2002», es la dramática advertencia de la consultora Economía & Regiones.

Urgente24 advierte que nadie conoce cuál será el escenario tan siquiera dentro de un par de días. Y esto sucede no sólo en la Argentina sino que tiene alcance planetario. Hay una peste en marcha, con durísimas consecuencias socioeconómicas, lo que también provocará impacto en la política y en los negocios.

Luego, la forma en que se comporte la macroeconomía no tiene antecedentes y, entonces, lo que en el pasado afirmó la ciencia económica, no necesariamente podrá utilizarse para diagnosticas sobre el futuro.

Por ejemplo, hay múltiples advertencias acerca del impacto inflacionario de la gran emisión de medios de pago como mecanismo para monetizar un déficit fiscal enorme pero nadie está contemplando que una recesión impactante puede neutralizar parte de esa espiral de precios.

También es cierto que la Argentina acumula una crisis de arrastre y, por lo tanto, cuenta con menos herramientas para afrontar el desafío.

El otro dato necesario de incorporar es que muchas estructuras y sistemas cambiarán respecto a cómo funcionaban hace un par de meses atrás, que el mundo avanza hacia formas socioeconómicas de mayor presencia del Estadomayor gasto público y, quizás, el impacto de todo esto en otros ámbitos provoque menores libertades individuales.

No es posible ignorar que la directora-gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo el jueves 09/04 que la palabra apropiada es «incertidumbre».

Todas estas consideraciones ayudan a ubicar en contexto el trabajo de la consultora Economía & Regiones, en palabras de su director, Diego Giacomini.

Muy importante:

 **  «A menos que, luego de las elecciones de octubre 2021, se encare un proceso de reformas estructurales pro mercado, privatizaciones, con reforma del Estado, baja de gasto, reducción de impuestos y reforma monetaria, lo más probable es que la economía argentina prosiga sin crecer, con altos niveles de inflación (con tendencia creciente todo le mandato, más allá de reducciones circunstanciales y transitorias) y en default con bonistas extranjeros durante todo el mandato de Alberto Fernández.»

 **  «En este marco sin superávit primario y sin crecimiento, de no mediar reformas estructurales luego de las legislativas de 2021, la deuda con bonistas extranjeros podría permanecer en default a lo largo de todo el mandato de AF. Si esas reformas tampoco las encara el siguiente gobierno, también se podría estar en default más tiempo. De hecho, Argentina estuvo en default ocho años entre 1982 y 1990.»

 **  «La suerte del 2020/2021 está echada. Hay que ver si, reformas estructurales de por medio, el escenario cambia en la segunda mitad del mandato de AF. Si no hay reformas estructurales, el escenario seguirá siendo similar al actual; es decir, parecido al que venimos enfrentando hace casi diez años. Tampoco puede sorprender que durante todo el mandato de AF haya una tendencia de caída, ya que sería el tercer mandato en “caída” libre. Ya caímos todo el mandato de Macri y también todo el segundo mandato de CFK, más allá de pseudo estabilizaciones transitorias que hubo y puede seguir habiendo. Al igual que en el paracaidismo, la caída se intensifica con el paso del tiempo

Fuente: Urgente24

El Fondo Monetario Internacional (FMI) creó un grupo de reconocidas figuras de todo el mundo para que asesore al organismo ante los desafíos que plantea el nuevo coronavirus y su impacto económico.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, nombró a «un grupo de personas prominentes con experiencia de alto nivel en políticas, mercado y sector privado para proporcionar ideas para mejorar la capacidad del Fondo para servir a sus miembros».

«Incluso antes de la propagación de Covid-19 y las dramáticas perturbaciones sanitarias, económicas y financieras que trajo, los miembros del FMI se enfrentaron a un mundo en rápida evolución y cuestiones políticas complejas», dijo Georgieva en un comunicado.

Según la titular del FMI, «para servir bien a nuestros miembros en este contexto, necesitamos aportes y experiencia de primer nivel de la más amplia gama de fuentes, dentro y fuera del Fondo».

“Con este fin, me enorgullece que un grupo excepcional y diverso de personas eminentes con experiencia en políticas, mercado y sector privado de alto nivel haya aceptado formar parte de mi Grupo Asesor Externo; hoy tuvimos una discusión dinámica para obtener sus ideas y recibir reacciones informales a nuestras ideas y enfoques ”, agregó.

El equipo asesor estará integrado por Ngozi Okonjo-Iweala, ex ministra de Finanzas de Nigeria; Tharman Shanmugaratnam, presidente de la Autoridad Monetaria de Singapur; Kristin Forbes, profesora del MIT; Kevin Rudd, ex primer ministro de Australia; Mark Malloch Brown, ex subsecretario general de la ONU; y Feike Sijbesima, presidente honorario de DSM.

También fueron convocados Raghuram Rajan, profesor de la Universidad de Chicago; Ana Botín, presidenta ejecutiva del Grupo Santander; Carmen Reinhart, profesora de Universidad de Harvard; Mohamed A. El-Erian, asesor económico principal de Allianz; Scott Minerd, director de inversiones de Guggenheim Investments y Nyaradzayi Gumbonzvanda, presidenta de ActionAid.

El grupo se reunirá varias veces al año con Georgieva, los directores generales adjuntos y un subconjunto de directores del departamento del FMI.

Imágenes dantescas empiezan a verse en Ecuador por el avance del coronavirus. En Guayaquil, la ciudad más afectada por el Covid-19, las personas empezaron a dejar en las calles a sus muertos ante la falta de respuesta del sistema de salud. En Guayas, provincia a la que pertenece esta ciudad, hay 1937 infectados, es decir el 70 por ciento del total nacional que llegó a 2748. Los muertos en el país son 93. El gobierno de Lenín Moreno decretó hace tres semanas el Estado de excepción. Días después ordenó el toque de queda en todo el país que rige entre las 2 de la tarde y las 5 de la mañana. A su vez, organismos de Derechos Humanos denuncian golpizas y tratos vejatorios por parte de las fuerzas de seguridad en las barrios populares.

Guayaquil: tierra de nadie

Los videos de los cadáveres abandonados en las calles de Guayaquil son la expresión más clara de un sistema de salud desbordado en la región de Guayas. Allí buena parte de las funerarias dejaron de trabajar por miedo a contraer el Covid-19, según informó el sitio ecuatoriano Portal V. Se estima que muchas de esas muertes no corresponden a casos de coronavirus, pero no hay certezas ya que los médicos no llegan hasta los cadáveres. Como las funerarias no pasan a retirar los cuerpos y el sistema de público no da respuesta, algunos difuntos llegaron a estar más de tres días en sus casas. “Si bien la falta de recursos en los barrios populares lleva a que los velorios se hagan en las casas, nunca antes ocurrió algo como esto”, dijo en diálogo con Página/12 Billy Navarrete, Secretario Ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos de Guayaquil. Las personas no pueden llevar los cuerpos a los cementerios ya que tampoco acceden a los certificados de defunción. “Además, hasta hoy el gobierno obligaba a hacer sólo cremaciones. Sin embargo en la ciudad sólo existen tres crematorios, todos privados, que cobran sumas imposibles para las clases populares. Es increíble pero en esta situación encontraron lugar para el lucro”, denunció el defensor de ddhh. Para sumar más caos a la situación, el vicepresidente de Ecuador, Otto Sonnenholzner, dijo el viernes pasado que los muertos por coronavirus serían enterrados en fosas comunes. Tras una ola de críticas el presidente dio marcha atrás y dijo que habrían “entierros dignos”.

El estado de Excepción decretado por Moreno volvió a poner a los militares en las calles, como durante las jornadas de protestas de noviembre pasado. Guayaquil además fue declarada Zona de Seguridad Especial. Esa denominación le permite a las Fuerzas Armadas asumir el control del espacio público, entre otras atribuciones. Navarrete informó que recibieron denuncias por el accionar violento de los militares. “Durante los patrullajes en los barrios más pobres apalearon a los jóvenes y hubo cortes de cabello forzados. Se volvió a repetir el relato que estigmatiza a la gente de los barrios populares. Quieren hacerlos ver como los que perjudican la salud del resto, cuando son los que peor la están pasando”, afirmó el defensor público. Guayaquil es una ciudad donde las desigualdades sociales saltan a la vista. Los barrios lujosos tienen como telón de fondo enorme barriadas populares. “En las zonas pudientes la gente sigue haciendo reuniones sociales, se junta a hacer deportes, la vida sigue como si nada”, denunció Navarrete.

El costo de abandonar la salud

La expansión de Covid-19 en la provincia de Guaya y especialmente en Guayaquil se originó ante la llegada masiva de ecuatorianos residentes en España. La comunidad ecuatoriana en ese país es muy numerosa. El gobierno hizo una pobre vigilancia epidemiológica en el país desde que se detectó el primer caso de covid-19, sostuvo Esteban Ortíz, médico salubrista de la Universidad de las Américas de Quito. “Entre los que llegaron de España estuvo la primera gran propagadora de la enfermedad. Ella contagió contagió a 17 familiares, de las cuales dos murieron. En ese momento no hubo una buena política de prevención hacia la personas que llegaban al país”, sostuvo Ortiz. Para el médico otro elemento que permite entender la gravedad de la situación, es la desinversión en salud de los últimos gobiernos, pero especialmente durante la administración de Moreno. “El gobierno disminuyó el gasto público en salud. Se tildó de burócratas a todos los trabajadores públicos, incluidos los de la salud, y echaron a muchos de ellos. Con los cual acotaron el margen de respuesta ante una crisis de este tipo”, denunció Ortiz. Además informó que los hospitales públicos no se fueron equipados para la pandemia. “Al primer caso sospechoso de coronavirus, que fue un paciente chino, no se le pudieron hacer los análisis pertinentes por que no funcionaba el tomógrafo del hospital público Emilio Espejo, el más grande de Quito. En los últimos tres años el sistema hospitalario fue muy debilitado”, sostuvo Ortiz.

Ecuador es el cuarto país en toda América más afectado por coronavirus, con el agravante de que su población -de casi 17 millones- es muy inferior a la de Estados Unidos, Canadá y Brasil, que lo superan en la fatídica lista. Chile, por ejemplo, tiene más contagios pero muchos menos fallecidos. Al día de hoy Guayaquil es la ciudad con la mayor tasa de mortalidad cada cien mil habitantes en todo el continente sudamericano. Sin embargo, Ortiz remarcó que esos números serían mucho peores si se hubiera abordado la pandemia como en Brasil. Y resalta como algo positivo que el gobierno haya ordenado en forma temprana el confinamiento de toda la población.

Ecuador lleva 18 días de parálisis total. El sector informal y los desempleados, que sumados componen el 60 por ciento de la población económicamente activa, son los más golpeados por esta situación. A esto se suma la profunda crisis económica que se venía arrastrando. El gobierno no tomó medidas ni siquiera para defender a los trabajadores formales, informó Pablo Iturralde, economista del Centro de Derechos Económicos y Sociales. “Al contrario, se le permitió al empleador que descuente los días de vacaciones de la actual cuarentena. Y como segunda medida, les permitió suspender los pagos de salarios por tiempo indeterminado. El gobierno está viabilizando que la cuarentena la paguen los trabajadores”, sostuvo Iturralde. Además resaltó que el colapso del sistema de salud se explica en que el gobierno decidió priorizar el pago de la deuda externa. “Las reformas de austeridad recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) nos llevaron a esta situación. Se adoptan esos programas pensando en resultados financieros, pero no en las consecuencias para la población. Y eso es lo que hoy estamos viendo”, enfatizó Iturralde.

Fuente: Página/12

La máxima autoridad del FMI expresó que la situación global requerirá de una asistencia de fondos masivos sin precedentes.

La titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, alertó  que «el mundo entró en una recesión» con consecuencias que pueden resultar peores que las del 2009, y requerirá de una asistencia de fondos masivos sin precedentes.

Durante una conferencia virtual brindada a los periodistas de todo mundo, Georgieva señaló que «está claro que hemos entrado en una recesión» que será «peor que en 2009», después de la crisis financiera mundial.

«La profundidad de esta recesión dependerá de dos cosas: contener el virus y tener una respuesta efectiva y coordinada a la crisis», expresó.

Georgieva, quien fue presentada por el vocero del Fondo, Gerry Rice, precisó además que hay 81 países que requirieron asistencia al organismo, una cifra sin precedentes, y de esos países 50 son de bajos ingresos y 31 emergentes.

Con el «parate repentino» de la economía mundial, la estimación del Fondo «para las necesidades financieras generales de los mercados emergentes es de, como mínimo, US$ 2,5 billones», dijo Georgieva.

Advirtió al respecto que «creemos que esto está en el extremo inferior» y sobre los mercados emergentes evaluó que «fueron tremendamente impactados por la epidemia, y podrán seguir siendo aún más impactados en el futuro».

«Nuestra preocupación viene también porque «están experimentando shocks domésticos, además de una fuerte reducción de las exportaciones, una fuerte salida de capitales y un golpe adicional a los precios de los commodities», enumeró.

«No deberíamos ir con pequeñas medidas ahora, cuando sabemos que es una crisis gigantesca», dijo minutos después.

«Nunca hemos visto la economía mundial parada; cómo hacemos para revitalizarlo es otro tema importante «, expresó Georgieva.

Como reflejo de los «desafíos extraordinarios» que presenta la entidad, añadió, «el FMI ya ha tomado medidas para proporcionar alivio para el pago de la deuda de sus miembros más pobres, bajo el Fideicomiso de Contención y Alivio de Catástrofes».

Además, «se le pidió que fortalezca su respuesta a la crisis al mejorar el acceso a sus instalaciones de emergencia bajo el Servicio de Crédito Rápido e instrumentos de financiamiento rápido», indicó.

Más allá de sus servicios tradicionales de préstamos, «el FMI explorará opciones adicionales para ayudar a los miembros que experimentan escasez de divisas», adelantó más temprano un comunicado conjunto firmado por Georgieva y la presidenta del Comité Monetario y Financiero Internacional, Lesetja Kganyago.

Estos temas serán discutidos por la Junta Ejecutiva del Fondo Monetario en las próximas semanas, con miras a aportar un sólido paquete de medidas para su consideración en las Reuniones de Primavera (boreal).

«Nuestro objetivo común es hacer que la respuesta del FMI a la crisis sea aún más efectiva, para ayudar a sus miembros a lograr una recuperación más rápida y fuerte», concluyó en su declaración, informó Télam.