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Fernando Báez Sosa

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Los presos los habían marcado al comienzo. “No son como nosotros, son logis”, decía un hombre del hampa que conoce bien la atmósfera de la Alcaidía N° 3 de La Plata en Melchor Romero, sobrepoblada con rastreros, ladrones de motos y celulares, dealers, violentos que golpearon a sus novias, una cárcel de gallos y bravos, una cárcel que es usualmente la primera de muchos en la periferia platense, presos jóvenes y enojados.

Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (18), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), los ocho acusados de matar a patadas en el cráneo a Fernando Báez Sosa, alojados en el pabellón 6 de la N° 3, salían tres horas por día al patio, donde de vez en cuando escuchaban los insultos de los detenidos, los mismos que escuchaban en su primer lugar de encierro, el penal de Dolores. Estaban aislados del resto de la población. Con el tiempo, los insultos desaparecieron. “Son uno más”, decía un jefe penitenciario a Infobae dos meses atrás.

Hoy, los ocho protagonistas de uno de los crímenes más resonantes de la historia reciente continúan su vida tumbera. Hasta ahora, su conducta es buena: no se los acusa de protagonizar ningún incidente.

“Mantienen un perfil muy bajo. No han hecho peticiones a los agentes penitenciarios. No se advierte liderazgo de ninguno de ellos sobre los otros, y se comportan con respeto hacia el personal”, asegura una fuente penitenciaria.

Continúan aislados, según confiaron fuentes penitenciarias a Télam. De lunes a viernes, al igual que el resto de la población carcelaria, todavía tienen permitido permanecer tres horas al aire libre en el patio del Pabellón 6, donde suelen caminar, sentarse al sol y compartir charlas.

La pandemia introdujo fuertes cambios en la vida de los presos: canceló las visitas hasta nuevo aviso, pero un fallo judicial permitió el uso de celulares con WhatsApp para comunicarse con familiares y amigos y así aliviar el encierro. Los rugbiers cuentan con un solo teléfono celular que comparten los ocho y con el cual se comunican con sus familiares mediante llamadas o mensajes de texto, ya que no tienen habilitada ninguna red social.

“Todos leen algo, algunos libros históricos, otros novelas», coinciden las fuentes. Por ejemplo, Máximo Thomsen, uno de los más complicados en el expediente luego de que se revelara mediante una pericia de la Policía Federal que con su zapatilla de lona negra encontrada en la casa que compartían los acusados en Villa Gesell se golpeó a Fernando, «es un apasionado de la novela épica y de fantasía y siempre tiene en sus manos algún libro de la saga de ‘El Señor de los Anillos’ o de ‘Game of Thrones’”, graficó la fuente consultada.

Mientras tanto, la fiscal a cargo de la causa, Verónica Zamboni, entra en la recta final del plazo legal de diez meses para cerrar la causa y elevarla a juicio, con una imputación que puede llevar a los ocho a una pena de prisión perpetua. La producción de pruebas todavía no terminaba dos meses atrás: Zamboni planea pedir nuevas declaraciones testimoniales en las próximas semanas.

Fuente: Telam 

El Tribunal de Casación Penal bonaerense rechazó por «inadmisible» un habeas corpus para que se ordene la libertad de los ocho rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa en la ciudad de Villa Gesell el pasado 18 de enero, por lo que los imputados permanecerán presos en la alcaidía 3 del penal de Melchor Romero, informaron hoy fuentes judiciales.

La decisión que se conoció hoy fue adoptada el pasado 6 de julio por la sala II del tribunal de alzada, que rechazó un planteo formulado por la defensa de Máximo Thomsen (20), Ciro Pertosi (20), Luciano Pertossi (18), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21).

La petición de habeas corpus había sido presentada por el abogado defensor, Horacio Henricot, quien solicitó que se ordene el cese de la «arbitraria privación de libertad» que padecen los imputados.

Según el fallo que lleva la firma de los camaristas Fernando Luis María Mancini y María Florencia Budiño, la defensa considera que los rugbiers están detenidos «como resultado de una estructura arbitraria que se construyó mediante la articulación aparente y contradictoria de dos resoluciones jurisdiccionales: el auto de prisión preventiva y la resolución confirmatoria del mismo por parte de la Cámara de Apelación».

Además, considera que existe «un intolerable quebrantamiento de garantías constitucionales y normas establecidas en tratados internacionales de jerarquía constitucional, como el ‘derecho a ser oído’».

«El argumento central del peticionante gira en torno a la pretensión de que se declare la nulidad de las declaraciones de los imputados prestadas el 19 de enero de 2020 en sede de la Fiscalía -a las que tilda de «inexistentes»- y de todos los actos que de ella dependen, ordenándose la inmediata libertad de aquellos», señala.

Ante este pedido, se le corrió vista a la fiscal adjunta de Casación, Daniela Bersi, quien se opuso al planteo y consideró que debía rechazarse el habeas corpus por «inadmisible» y «subsidiariamente por improcedente».

Finalmente, los camaristas Mancini y Budiño coincidieron con la fiscal y determinaron que el planteo era «inadmisible».

«No resulta admisible la interposición originaria en esta sede, cuando no existan motivos de excepcionalidad que la autoricen, porque ello implicaría alterar la función encomendada por la ley a este órgano jurisdiccional a través de la vía recursiva, así como la garantía convencional de la doble instancia», señalaron los camaristas.

Además, explicaron que «la presentación, entonces, no presenta la aptitud y carga técnica necesarias para argumentar que, en este supuesto, podrían estar involucradas cuestiones federales que deben ser atendidas por el superior tribunal de la causa».

De esta manera, los ocho rugbiers continuarán alojados en la alcaidía 3 de Melchor Romero, imputados como coautores del delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas», en perjuicio de Báez Sosa.

En el marco de la misma causa, están acusados como «partícipes necesario» Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19), aunque ellos fueron excarcelados.

El crimen de Fernando se cometió cerca de las 4.40 de la madrugada del sábado 18 de enero frente al boliche Le Brique, en pleno centro de Villa Gesell, cuando el joven fue atacado a patadas y trompadas por un grupo de jóvenes.

El ataque quedó grabado por cámaras de seguridad y teléfonos celulares de eventuales personas que se hallaban en el lugar, por lo que horas después fueron detenidos los diez rugbiers que veraneaban en el balneario bonaerense.

Los ocho rugbiers ​que permanecen detenidos acusados de asesinar a Fernando Baez Sosa (18) a la salida de un boliche en Villa Gesell fueron trasladados a la alcaidía de Melchor Romero, a 20 kilómetros del centro de La Plata. Según confirmaron a Clarín fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), llegaron desde la Unidad carcelaria de Dolores en la noche del jueves y permanecerían en este nuevo lugar de alojamiento mientras se les realizan pruebas que deberán llevar a cabo especialistas de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense.

​»La intención es favorecer el contacto con otros internos asegurando su integridad física pero sin privilegios», confió a este diario una fuente judicial. En Melchor Romero los ocho imputados compartirán celdas de a dos y se integrarán en las distintas actividades que allí se desarrollan.

El pedido lo hicieron las autoridades de la Unidad Penal 6 de Dolores, donde los acusados estuvieron alojados desde finales de enero. Pero allí las condiciones eran otras: estaban aislados del resto de la población carcelaria. «No podían continuar sin espacio para moverse», fue el argumento con el que el juez de Garantías 6 de Villa Gesell, David Mancinelli, dispuso el traslado que desde la UP6 de Dolores se realizó con absoluto sigilo.

A la vez, según explicaron fuentes penitenciarias, el nuevo lugar de detención se decidió «para facilitar el traslado a cada una de las sesiones o convocatorias que hagan los médicos que los evaluarán.

La alcaidía de Romero está situada en 520 y 176. Forma parte de un complejo penitenciario que incluye otras unidades. Es para detenciones transitorias. Quienes permanecen detenidos allí habitualmente lo hacen solo hasta que la Justicia determina su situación procesal.

En el caso de los jóvenes de Zárate imputados por la golpiza que terminó en la muerte de Fernando en la madrugada del 18 de enero, se quedarán en el lugar al menos hasta que completen las pericias psiquiátricas que se harán a partir de abril en la asesoría que está en la zona del barrio Hipódromo de la capital bonaerense.

Pero antes, la Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores deberá resolver la situación procesal de Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (19), Luciano (18) y Lucas Pertossi (18), Enzo Comelli (19), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (18) y Ayrton Viollaz (20), que están con prision preventiva por el homicidio doblemente agravado, por premeditación y alevosía, de Fernando Báez Sosa.

La cuestión comenzará a resolverse la semana próxima, en Dolores, en una audiencia convocada por los camaristas. Allí la fiscal, los querellantes y la defensa expondrán sus argumentos para que el Tribunal confirme o no las preventivas dictadas por el juez Mancinelli. Esa mañana, el próximo jueves, los detenidos regresarán a  Dolores: tienen que estar presentes.

Desde hace unos días, los directivos de la alcaidía de Romero comenzaron a «acondicionar» un pabellón para la llegada de ​los imputados. Se dispuso el reacomodamiento de espacios para que puedan estar en sectores cercanos. Y se pusieron en condiciones cuatro celdas para que cada una sea ocupada por dos de los acusados del crimen de Fernando.

Comienza una nueva etapa para los detenidos, quienes a partir de ahora tendrán contacto con el resto de los reclusos.

Mientras avanza la investigación por el asesinato de Fernando Báez Sosa y a la espera de la resolución sobre de la sala I de la Cámara de Apelaciones de Dolores sobre el recurso interpuesto por la defensa de los rugbiers, trascendió que los ocho detenidos por el crimen se probaron las tobilleras electrónicas.

En ese marco, el Servicio Penitenciario Bonaerense confirmó luego que los domicilios de los imputados son aptos para el monitoreo electrónico, en un informe entregado al juez David Mancinelli.

El abogado Hugo Tomei, defensor de todos los acusados por el crimen cometido afuera del boliche Le Brique, había pedido en febrero la prisión domiciliaria para todos los rugbiers, detenidos en el penal de Dolores desde el 30 de enero.

Este último trámite del Servicio Penitenciario en sus domicilios, sin embargo, no implica necesariamente que se convalide su reclamo. Mancinelli debe aún resolver ese pedido, además de la otra solicitud por la atenuación de la prisión preventiva que también presento Tomei.

Máximo Thomsen (20) y Ciro Pertossi (19) están detenidos bajo los cargos de ser «coautores» de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas», en tanto que Luciano (18) y Lucas Pertossi (18), Enzo Comelli (19), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (18) y Ayrton Viollaz (20), están imputados como «participes necesarios». Los rugbiers en libertad son Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, quienes siguen siendo investigados por la fiscal Claudia Zamboni.

Mientras tanto, se aguarda aún los resultados de la prueba scopométrica, que busca determinar quién pateó a Fernando, a partir de la comparación de la huella levantada en el cuerpo de la víctima y las zapatillas con mancha de sangre secuestradas a los rugbiers en la casa que alquilaban. A esto se agrega el estudio de ADN cuyos resultados, se estima, estarían a partir de la segunda semana de marzo.

La fiscal Verónica Zamboni, a cargo de la investigación del homicidio de Fernando Báez Sosa, ocurrido hace un mes en Villa Gesell, imputó a los ocho detenidos como coautores del brutal asesinato.

Hasta el momento, solo Máximo Thomsen y Ciro Pertossi estaban imputados como autores. Lucas y Luciano Pertossi, Matías Benicelli, Enzo Comelli, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz estaban acusados de ser partícipes necesarios de crimen.

En el nuevo dictamen, la fiscal Zamboni imputó, además, a Alejo Milanesi y a Juan Pedro Guarino, los dos jóvenes que habían sido liberados por falta de mérito, como partícipes necesarios del homicidio.

Las nuevas imputaciones lea serán leídas a los acusados pasado mañana, cuando amplíen su declaración indagatoria después de que el juez de Garantías de Villa Gesell David Mancinelli les dictó la prisión preventivacon la agravante de la alevosía.

La fiscal sumó a la acusación por homicidio doblemente agravado otra por lesiones leves por las agresiones que, en el contexto del ataque y posterior crimen, sufriero n Ignacio Vaudagna, Juan Manuel Pereyra Rozas, Juan Bautista Besuzzo, Lucas Begide y Tomás D´Alessandro, todos amigos de la víctima.

En el dictamen donde había solicitado la prisión preventiva para ocho de los acusados, la fiscal Zamboni había calificado el hecho como homicidio agravado por la participación premeditada de dos o más personas.

“Esta decisión es un baño de confianza de la Justicia. Es lo que vinimos diciendo desde un principio, que todos fueron parte de un mismo plan criminal. Todos tuvieron la misma responsabilidad”, sostuvo a LA NACION Fernando Burlando, abogado de la familia de la víctima.

Sobre Guarino y Milanesi, la fiscal Zamboni explicó en su nueva imputación que ambos jóvenes ayudaron a los autores del homicidio “incrementando la superioridad numérica, previo acuerdo a tal fin, cooperando en la huida de los mismos para lograr la impunidad del hecho [por el homicidio].

En esta nueva instancia la fiscal Zamboni sostuvo que Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Lucas Pertossi, Luciano Pertossi y Ayrton Viollaz “acordaron darle muerte a la víctima” para lo cual distribuyeron “funcionalmente el rol de cada uno para la comisión del hecho.

Citó que, a su criterio y según surge de las pruebas recopiladas en su investigación, acordaron darle muerte “cumpliendo de ese modo el plan premeditado, dividiéndose las tareas”.

A los cinco primeros les atribuye el ataque, abalanzados por detrás para sorprender a Báez Sosa. “Aprovechando que se encontraba de espaldas e indefenso y actuando sobre seguro en virtud de la superioridad numérica y física”, dijo.

La representante del Ministerio Público remarcó que los acusados se aprovecharon del estado de indefensión de la víctima y siempre “con el fin de darle muerte y cumplir lo pactado” le aplicaron “varias patadas en su rostro y cabeza”.

A los otros tres les asignó el rol de generar una suerte de barrera que impedía a los amigos de Báez Sosa lo defendieran.

A dos días de que se cumpla el primer mes del crimen Graciela, la madre de Fernando Báez Sosa, asesinado a golpes en Villa Gesell a la salida de un boliche, aseguró esta mañana que no tiene intenciones de comunicarse con los familiares de los detenidos que le dieron la golpiza a su hijo.

«No hace falta», dijo y agregó que no tiene «sentimientos hacia ellos». » Si se ponen en mi lugar, ¿de qué hablaría? Que no se molesten ni siquiera en llamarme, me destrozaron la vida, no saben lo triste que es levantarse, mirar la cama de tu hijo y que no esté ahí, que no te pueda dar un abrazo, un beso, o que no te diga ‘buen día, mami’, ‘hasta mañana, papi’, nada. No tengo por qué hablar con ellos».

Asimismo Graciela volvió a convocar a la marcha frente al Congreso que organiza para este martes a las 18, cuando se cumple un mes de la muerte del joven de 19 años y estudiante de abogacía. «La violencia es un flagelo que arrasa y destruye sin distinción alguna. No hay religión, clase social, nacionalidad, raza o edad que la frene, por eso queremos decir basta de violencia, con energía y decisión, para que se escuche en cada rincón de la Argentina», dijo en radio Mitre.

La mujer agregó que le «gustaría que vaya mucha gente» a acompañarla porque «sin la gente no sería nada» y también para que le den «fuerza para seguir luchando» y que se haga justicia por su hijo.

Que no haya nunca más otro Fernando, porque esto que le hicieron no se lo merece nadie, no se lo deseo a nadie, basta de tanta violencia, yo no voy a recuperar más a mi hijo, pero que se haga justicia y no exista otro más»

El crimen de Báez Sosa ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero pasado frente al boliche Le Brique ubicado sobre avenida 3 y el Paseo 102, en pleno centro de Villa Gesell, y ese mismo día los diez jóvenes fueron detenidos en una casa que alquilaban a pocas cuadras de allí.

Máximo Thomsen (20) y Ciro Pertossi (19) están imputados como «coautores» del crimen de Fernando, mientras que Lucas (18) y Luciano Pertossi, Matías Benicelli (20), Enzo Comelli (19), Blas Cinalli (18) y Ayrton Viollaz (20) son considerados «partícipes necesarios».

“Esto es todo muy triste. Siempre tratamos de enviar nuestras condolencias a la familia y amigos de Fernando. Queremos hablar con su familia pero este no es el medio indicado”, aseguró Raúl Guarino en declaraciones a la prensa que realizó esta tarde junto a su esposa, Lucina Gatti.

El hombre expresó que “es un momento doloroso” el que viven y sostuvo que ellos tienen a su hijo en su casa pero que no imagina “lo que está sintiendo el papá de Fernando”.

“Nos sentimos mal todavía y no hicimos nada. Juan tampoco hizo nada”, agregó el hombre.

En la puerta del barrio privado en el que viven en la localidad de Zárate, los padres del rugbier aseguraron que “no fue una sorpresa” que su hijo recobrara la libertad por la falta de pruebas.

Y, sobre el estado emocional del joven, la madre manifestó que «Juan está desorientado y muy triste”-

“Este verano fue un infierno. Mandamos a nuestro hijo de vacaciones y nunca imaginamos que iba a suceder esto”, agregó la mujer, quien aclaró que «desde el primer día» ella y su esposo estuvieron “tranquilos de que (Juan Pedro) era inocente” porque creen «en su palabra”.

Guarino señaló que su hijo “estaba alejado” del lugar de los hechos cuando Fernando Báez Sosa recibía la golpiza fatal y aseguró que “nunca se metió”.

«Fue terrorífico para nosotros tener a un hijo en prisión”, concluyó

Pablo Ventura, el remero que fue detenido en Zárate tras el crimen de Fernando Báez Sosa y quedo libre cuatro días después, fue sobreseído en la causa este martes a la tarde, a partir de la adhesión a esta medida que presentaron los abogados de la familia de la víctima, en línea con la fiscal del caso, informa PÁGINA/12.

El sobreseimiento de Ventura (21) había sido pedido por su defensor, Jorge Santoro, ante el Juzgado de Garantías 6 de la localidad balnearia, pocas horas después de que el joven fuera liberado por falta de elementos que lo vincularan al hecho por el que están imputados y detenidos diez rugbiers, que lo habían inculpado en el caso.

El abogado Santoro había pedido que Ventura fuera desvinculado de la causa por el crimen de Báez Sosa (19), al considerar que “las pruebas presentadas y los testigos aportados fueron contundentes respecto de su inocencia”.

Entre los elementos mencionados por Santoro para fundamentar el pedido, figura la filmación del restaurante “La Querencia” de Zárate de la noche del viernes 17 de enero, que registra el ingreso de Ventura junto a sus padres para cenar y su salida cerca de la medianoche, pocas horas antes del crimen de Báez Sosa frente al boliche Le Brique, en Villa Gesell.

Además, destacó que “no se lo ubica en la escena del lamentable hecho”, y que “han depuesto los testigos propuestos” por la defensa que “en forma contundente lo ubican en la localidad de Zárate al momento del hecho”.

“Se cayó definitivamente la idea expuesta de que había sido ‘sacado en forma clandestina’ de Villa Gesell, ya que los rodados de la familia se comprobó que nunca salieron de Zárate”, consideró el abogado.

Agregó que “estuvo siempre a derecho, presentándose a indagatoria y respondiendo a todo requerimiento” de la fiscal del caso, Verónica Zamboni.

El pedido de Santoro fue avalado por la fiscal y en un escrito presentado este martes al mediodía ante el juez de Garantías David Mancinelli por el abogado Fabián Amendola, quien encabeza la querella por parte de la familia Báez Sosa, junto a Fernando Burlando.

Ventura fue notificado de su desvinculación de la causa, y se descuenta que no habrá apelaciones en sentido contrario al haber expresado su conformidad la totalidad de las partes.

Graciela Sosa, madre de de Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años asesinado a golpes en la puerta de un boliche de Villa Gesell, contó que ella y su marido, Silvino, recibieron un llamado del papa Francisco, quien les dio su «bendición» y les aseguró que va a acompañarlos «siempre».

“La verdad que no lo esperábamos. Yo por lo general me levanto tarde porque la noche suelo tomar una pastilla para que se me pase más rápido esta tristeza», contó la mujer a varios canales de televisión, al relatar el llamado que Francisco realizó el fin de semana al celular de su marido. «Suena el teléfono de mi marido y atiende él, salía medio entrecortado. Ahí le dijo que era el Papa», detalló la mujer, quien añadió que «fue un día muy bendecido para nosotros, nos emocionamos mucho».

“Nos dijo que él estaba presente con nosotros. Primero, nos pidió disculpas, pero que estaba muy cerca de nosotros, que nos va a acompañar siempre, que el dolor es muy grande”, contó. El Papa, trascendió, había accedido al número de teléfono a través del Colegio Marianista de Caballito, donde había cursado su secundaria el joven Fernando Báez.
“Nos dio su bendición y que pronto volvería a llamarnos”, dijo la mujer.

El sábado pasado, al cumplirse dos semanas del crimen, la familia y los amigos del joven asesinado participaron participaron de una misa celebrada en su memoria, algo que, contó la mujer, la reconfortó por la cantidad de gente que asistió. «Siento esa fuerza que me transmiten todos para seguir adelante y luchar y pedir justicia por Fernando. Me siento muy acompañada».

Fuentes del Vaticano señalaron que el llamado papal fue «un gesto” que quiso dar la máxima autoridad de la Iglesia católica “ante las situaciones de violencia”.

Por su parte, la testigo también identificó a Ciro Pertossi (19) como uno de los dos principales agresores del estudiante de Derecho y dijo que junto a Thomsen (20), ambos imputados como coautores del homicidio, “le pisaban y pateaban la cabeza” a la víctima.

La chica de 17 años declaró ayer ante la fiscal a cargo de la investigación, Verónica Zamboni, y contó que la madrugada del 18 de enero último estaba con una amiga en un bar ubicado al lado del boliche Le Brique, y que al ir a saludar a un patovica que conocía, vio cómo sacaban del local bailable a “dos grupos de chicos”.

En la declaración testimonial, a la que Télam tuvo acceso, la adolescente señaló que al grupo “más alborotado” lo sacaron por la puerta de emergencia, que efectivos policiales intentaron calmarlos y los llevaron para el lado de avenida Buenos Aires.

En cuanto al otro grupo, dijo que “dos chicos cruzaron para el quiosco de enfrente” y que uno de ellos era Fernando, a quien en ese momento no conocía.

La testigo afirmó que Báez Sosa hablaba con su amigo mientras se acomodaba la camisa, que se la habían arrancado, y en ese momento “cruzaron dos chicos que le pegaron una patada de atrás, detrás de los cuales venían dos o tres más”.

“Fernando cayó al piso y le empezaron a pegar entre esos dos, y luego vinieron un par más a pegarle. Empezaron a pegarle en la vereda y como que lo fueron arrastrando para el cordón”, afirmó.

Tras ser consultada por la fiscal Zamboni, la adolescente refirió que se trataba de Thomsen y Pertossi, a quienes podría reconocer en caso de volver a verlos.

La chica aseguró que en ese momento quiso interceder porque vio que Fernando “ya estaba mal, como que le estaban pegando a una bolsa de papas”, pero que finalmente lo siguieron golpeando varios minutos más.

También señaló que durante la agresión, “apareció otra persona” que creía “que no pertenecía al grupo de agresores y gritó ‘dale, matalo, golpealo’; ante lo cual Thomsen se incorporó, lo miró, y mientras levantaba la víctima del cuello le dijo: ‘quedate tranquilo que me lo voy a llevar de trofeo’”, frase que le “quedó grabada” a la testigo.

Tras ello, Thomsen “lo arrastró hacia el cantero, lo apoyó de costado y le pegó una patada en la boca, y ya no hubo más reacción (de Fernando)”, aseguró la joven.

De esta manera, apuntó a Thomsen y Pertossi como “los que más pegaron”, ya que “le pisaban y pateaban la cabeza” al joven, pero agregó que “los otros le pegaban piñas por todos lados”.

La testigo dijo que luego “apareció una chica que le hizo RCP” a Fernando, mientras ella se alejó y empezó a llorar por la desesperación.

De acuerdo a su declaración, tras la golpiza, los agresores “se pararon, se acomodaron y se fueron caminando hacia calle Buenos Aires”, donde se toparon de frente con un grupo de policías, con los que llegó a ver que “hablaron un poco” y que luego “se dirigieron hacia la zona del pinar”.

Tras un ataque de nervios, la testigo dijo que se fue a su casa y que se enteró del crimen «por las noticias”.

Luego, contó que días después fue a una marcha con velas a la puerta del boliche Le Brique, recibió amenazas por Instagram y que ahora le teme «a los relacionistas públicos y tarjeteros” del local bailable.

Por su parte, el abogado de los diez rugbiers detenidos, Hugo Tomei concurrió a la fiscalía de Zamboni y al retirarse aseguró a la prensa que pedirá que declaren sus defendidos, aunque fuentes judiciales informaron que el pedido aún no se hizo de manera formal, por lo que aún no hay fecha para las indagatorias.

Tomei dijo que esperaba que la fiscalía recolecte la mayor cantidad de elementos probatorios para que los imputados puedan prestar declaración «a la mayor brevedad posible» y aseguró que «no hay contraposición de intereses entre ellos, porque cada uno va a contar lo que vivió desde su lugar».

Thomsen y Pertossi quedaron alojados este jueves en el penal de Dolores junto a Juan Pedro Guarino (21), Alejo Milanesi (20), Lucas (18) y Luciano (18) Pertossi, Matías Benicelli (20), Enzo Comelli (19), Blas Cinalli (18), y Ayrton Viollaz (20).

Los diez están detenidos por el crimen de Báez Sosa, cometido el 18 de enero último frente al boliche «Le Brique», en pleno centro de Villa Gesell, donde la víctima fue atacada a golpes de puño y patadas en plena vía pública.