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Felipe Solá

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En el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes, la «Argentina reitera una vez más su derecho inalienable» sobre esos territorios.

La Cancillería argentina reclamó hoy «la necesidad de reanudar las negociaciones bilaterales a la brevedad posible» con el Reino Unido, apoyándose en reiterados pedidos de las Naciones Unidas y la comunidad internacional, por la causa Malvinas.

En el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes, el ministerio a cargo de Felipe Solá emitió un comunicado en el que la «Argentina reitera una vez más su derecho inalienable» sobre esos territorios.

«La necesidad de reanudar las negociaciones bilaterales a la brevedad posible ha sido reiterada por 10 resoluciones de la Asamblea General, y 37 resoluciones del Comité Especial de Descolonización de la ONU y por la comunidad internacional», subraya el documento.

Ese reclamo tuvo lugar en «foros multilaterales tales como la OEA, el G77 más China, la Cumbre Iberoamericana, la Celac, el Mercosur, el Parlasur, el Foro de Cooperación América del Sur-África (ASA) y la Cumbre Países Árabes-Sudamérica (ASPA)».

«La recuperación del ejercicio pleno de nuestra soberanía sobre los territorios insulares y espacios marítimos ocupados, respetando el modo de vida de sus habitantes, y de conformidad con el Derecho Internacional, constituye un objetivo permanente e irrenunciable de todos los argentinos», agrega el comunicado.

Asimismo, recuerda que «en su discurso de asunción frente a la Asamblea Legislativa, el Presidente Alberto Fernández afirmó que ‘no hay más lugar para colonialismos en el Siglo XXI’ y planteó que para la democracia argentina no existe otro camino que el de la diplomacia y la paz para hacer valer su demanda».

«El Gobierno de la República Argentina está abocado al diseño y la implementación de políticas de Estado para la consecución de ese objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino», se indicó desde la Cancillería.

«Dichas acciones deben estar orientadas al mediano y largo plazo para que puedan perdurar más allá de los cambios de gobierno y sirvan mejor a los intereses permanentes de la Patria, en el marco de la pluralidad y la riqueza que caracterizan a nuestra democracia», completó.

Es por eso que «el Gobierno argentino continúa trabajando para consolidar el apoyo de la comunidad internacional en la Cuestión de las Islas Malvinas y defender de manera inclaudicable sus derechos soberanos en el Atlántico Sur».

Además, se recordó que «las ilegítimas actividades de exploración y explotación de recursos naturales y la desproporcionada e injustificada presencia militar británica en el Atlántico Sur son acciones contrarias a la Asamblea General de la ONU».

Más precisamente, se refirieron a la «resolución 31/49, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras se encuentre pendiente la disputa de soberanía».

«La República Argentina reitera una vez más su derecho inalienable sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, así como su firme disposición a reanudar a la brevedad las negociaciones de soberanía con el Reino Unido para dar una solución definitiva a esta situación colonial», finaliza el comunicado.

Fuente: Télam

La Cancillería anunció que empresarios de México comprarán tecnología argentina para su industria láctea. Se trata de equipamiento tecnológico para acopiar y transportar leche fresca y para producir leche en polvo.

La incorporación de tecnología argentina es resultado de la reciente visita del canciller Felipe Solá a México en el marco de la cumbre de la CELAC. El canciller y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, mantuvieron una reunión con el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural mexicano, Víctor Manuel Villalobos, en las que se acordó que empresarios del rubro alimenticio de ese país visitaran las zonas lecheras.

La empresa mexicana SEGALMEX (Seguridad Alimentaria Mexicana) anunció en enero la construcción de una planta de procesado de leche con capacidad para procesar 1 millón de litros diarios en la ciudad mexicana de Durango. Dicha Inversión estará complementada por la construcción de otras dos plantas con capacidad para procesar 800 mil litros diarios de en las localidades de Zacatecas y Tabasco.

A partir de esta demanda, la Cancillería articuló una misión para que los empresarios mexicanos conocieran empresas productoras de equipamiento para la industria láctea de Córdoba y Santa Fe. Los empresarios mexicanos decidieron comprar máquinas de fabricación argentina que cuentan con tecnología de avanzada para llevar adelante el secado de la leche. Además, adquirirán equipamiento argentino para el embolsado de la leche en polvo.

Solá destacó la relación bilateral, la articulación con los empresarios mexicanos, y propuso que la Escuela Superior de Lechería se vincule con universidades y centros de formación de ese país. Además viajaran a México a mediados de junio. «Comenzamos a exportar a un país hermano tecnología argentina», destacó el canciller.

El canciller Felipe Solá anunció que el gobierno de Estados Unidos decidió no incluir a las importaciones de acero y aluminio provenientes de la Argentina dentro de la nómina de productos que deben tributar un arancel de hasta el 25% para ingresar al país del Norte.En diálogo con Radio 10, Solá dijo que la notificación de la administración de Donald Trump se conoció el viernes a última hora, con la publicación de «la lista de los países que serían sancionados y no esta la Argentina».

«Ha salido la lista de los países que serían sancionados y no está la Argentina. En una excelente noticia que sigan las cosas como están y que a las exportaciones argentinas no se las sancione con el 25% de arancel de ingreso», resaltó el funcionario.

El ministro, tras resaltar que en este tema «hubo un gran trabajo de la embajada argentina en EEUU», señaló que el sector empresario ya está al tanto de esta novedad.

El 2 de diciembre pasado, el presidente Donald Trump, a través un mensaje en su cuenta de la red social Twitter, dijo que Estados Unidos iba a restablecer aranceles a las importaciones de acero y alumnio procedente de la Argentina y Brasil.

El anuncio informal de Trump no se tradujo en una comunicación formal y finalmente hoy se conoce, que la Argentina quedó excluida de la lista de países que deberán pagar arancel.

El jueves pasado, antes de que se conociera esta novedad, la Cámara Argentina del Acero volvió a manifestar su «preocupación por el estado latente de la intención del presidente Trump, manifestada a través de sus redes sociales, de instaurar aranceles a la importación de acero y aluminio provenientes de Argentina y Brasil, modificando de esta forma las condiciones actuales del comercio en el marco de la Resolución 232».

«La siderurgia argentina cumple con el cupo establecido oportunamente, de acuerdo con las condiciones impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos; dicho cupo representa 180.000 toneladas de acero argentino, principalmente productos tubulares de alto valor agregado», reseñó la cámara.

Tras esa actividad, el canciller tiene previsto ir a Brasil para una reunión con su par de ese país, Ernesto Araújo, precisaron fuentes del Palacio San Martín.

El viaje a Brasil, que se realizaría hacia fines de enero, es el resultado de charlas telefónicas de Solá y Araújo, en las que el canciller brasileño formuló la invitación.

«La agenda del encuentro incluirá temas de la relación bilateral y de la región, al igual que cuestiones del Mercosur», indicaron en Cancillería .

«La relación entre Argentina y Brasil es entre dos países hermanos que históricamente han sostenido relaciones comerciales, culturales y políticas fructíferas», había dicho Solá luego de hablar con Araújo la semana pasada, según se expresó en un comunicado de la Cancillería.

Los ministros «coincidieron en la necesidad de darle importancia a la participación de los sectores privados en las negociaciones comerciales entre ambos países y en potenciar al Mercosur como un espacio que debe seguir siendo primordial», se agregó en el texto difundido.

 

Solá se había presentado como precandidato presidencial en el ámbito del PJ, pero fue el primero en bajar su candidatura cuando Cristina nominó a Fernández

Felipe Solá, un peronista que supo adaptarse al juego en distintos equipos y funciones, ocupará ahora la cabeza del Palacio San Martín, desde donde saldrá al mundo para representar a la diplomacia argentina.

Camaleónico, el próximo canciller fue secretario de Agricultura con Carlos Menem en los ´90, asumió como gobernador bonaerense alineado a Eduardo Duhalde para completar el mandato interrumpido de Carlos Ruckauf y luego revalidó el cargo en 2003 con el apoyo de Néstor Kirchner, con quien tuvo una relación de idas y vueltas.

En 2007, tras concluir su mandato de gobernador, asumió una banca de diputado nacional por el Frente para la Victoria, pero en 2008 se separó del kirchnerismo por sus diferencias en el abordaje de la crisis del campo.

Allí dio un salto a las filas de Unión PRO, la alianza de centro derecha que lideraban Mauricio Macri y Francisco De Narváez, y en el Congreso jugó abiertamente en lo que se conoció como el «Grupo A», un frente parlamentario de oposición dura al kirchnerismo.

En 2011, rompió con Unión PRO y se unió al Peronismo Federal, una corriente del PJ disidente, y en 2013 se subió al armado político del Frente Renovador de Sergio Massa, quien en ese momento emergía como el opositor más convocante, luego de hacer público su alejamiento del Frente para la Victoria.

Tras varios años como diputado en la órbita del massismo, en 2018 lideró un desprendimiento en el Frente Renovador debido a su decisión de volver a acercarse al Partido Justicialista y a Cristina Kirchner en pos de confluir en un frente electoral común para enfrentar a Macri.

Por un breve lapso, abrigó el sueño de ser ungido candidato presidencial de todo el peronismo, y encabezó un armado que se diluyó en el mismo instante en que Cristina Kirchner anunció que el postulante iba a ser Alberto Fernández, con ella de vice.

De estrecha relación personal y política con el ex jefe de Gabinete, rápidamente se puso a trabajar a su lado en la campaña.

La recompensa no tardó en llegar: Fernández lo incorporó a su mesa chica, y le dio la tarea de acompañarlo en cada una de sus giras internacionales durante la campaña y luego la de estar al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Para cumplir la misión, Solá realiza un curso acelerado de inglés y también recibe el asesoramiento permanente del ex canciller Jorge Taiana para aprender los gajes del oficio.

El ex gobernador bonaerense le confesó a su círculo íntimo que él integraría la dupla con la ex jefa de Estado en los comicios de este año.

El peronismo y el kirchnerismo están atravesando un verano clave para construir una opción electoral a Cambiemos. En múltiples reuniones los dirigentes especulan con posibles alianzas, escenarios alternativos, nombres de candidatos y resultados de encuestas. En paralelo ambos espacios tratan de crecer y mostrarse ante la sociedad como la mejor alternativa para gobernar a partir del 10 de diciembre de 2019, con una economía que acumula varios años sin crecer.

En el kirchnerismo arrecian las especulaciones en torno a si la ex presidenta Cristina Kirchner se presentará o no. Ningún dirigente de peso dentro del esquema que tiene sede en el Instituto Patria tiene claro qué hará en el futuro inmediato la ex jefa de Estado.

Sin embargo, a medida que el calendario electoral apremia, aumenta la presión para definir fórmulas y listas. En ese marco, el ex gobernador bonaerense Felipe Solá hizo una confesión inesperada en una reunión este sábado con su círculo íntimo.

El actual diputado de Red x Argentina, el espacio legislativo que creó cuando decidió irse del Frente Renovador, le aseguró a personas de confianza que el kirchnerismo se encuentra evaluando una fórmula para competir en las elecciones presidenciales de este año que lo incluye: Cristina Kirchner-Felipe Solá.

La posible fórmula tomó por sorpresa a los integrantes del encuentro.

Mientras la ex presidenta hasta el momento no se expresó públicamente sobre sus aspiraciones personales y se mantiene en silencio, los principales dirigentes de Unidad Ciudadana buscan pistas sobre su posible proceder. No hay confirmaciones ni desmentidas sobre la decisión de volver a ser candidata a presidenta después de tres años lejos de la Casa Rosada.

La candidatura de la ex jefa de Estado tiene algunas sus pros y sus contras: conserva un nivel de respaldo popular relativamente alto a pesar de las denuncias que la aquejan pero también continua alta su imagen negativa (aunque declinó en el último tiempo). Esos números giran por oficinas de todas las fuerzas políticas y repercuten en las distintas estrategias que la dirigencia política analiza en forma repetitiva.

La posible candidatura presidencial de Cristina, después de ocho años de gestión, resulta ser el mejor escenario para el gobierno nacional. Todas las encuestas que consumen en Cambiemos exponen la polarización que se genera en la sociedad frente a un duelo entre entre Cristina y el Presidente. Ese enfrentamiento tiene siempre un mismo ganador: Mauricio Macri.

Mientras Cristina evita dar señales claras sobre su futuro político, en el kirchnerismo otros nombres trabajan en proyectos personales con el fin de ser una alternativa si la ex presidenta no se presenta en los comicios. En esa lista están Agustín Rossi y el propio Solá. Los dos expresaron su voluntad de ser candidatos a presidente durante el 2018.

El 22 de junio es la fecha límite para presentar candidaturas para las fórmulas presidenciales. Incluso hasta ese día es posible que en el kirchnerismo mantengan el interrogante sobre el lugar que ocupará Cristina.

Infobae

El legislador advirtió que el adversario «es un gobierno demasiado poderoso» porque sigue siendo «competitivo después de años de haber desbarrancado la economía».

“Ni la gobernadora de Macri lo quiere llevar en su boleta. Nos están destruyendo”, lanzó el dirigente peronista y precandidato presidencial.

El diputado nacional de Red por Argentina Felipe Solá apuntó contra el presidente Mauricio Macri al sostener que ni la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, “lo quiere llevar en su boleta” en las próximas elecciones.

En la sede del Partido Justicialista de General Pueyrredón, en Mar del Plata, y dirigiéndose a las decenas de militantes allí presentes, Solá pidió ser cautos y señaló que el adversario “es un gobierno demasiado poderoso” porque sigue siendo “competitivo después de años de haber desbarrancado la economía”.

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, aseguró que sólo “en febrero” debatirá junto al presidente Mauricio Macri la posibilidad de desdoblar las elecciones en la Provincia, aunque en la ciudad de Mar del Plata, la mandataria sostuvo que el oficialismo no está apurado en resolver ese tema y sostuvo que se comunicará el próximo mes con el jefe de Estado para hablar sobre este punto porque “todavía hay tiempo para evaluar lo que pasa”.

Portal de Noticias

El ex gobernador y precandidato a Presidente para octubre contó a Página/12 sus conversaciones con CFK, estimó que la pavura será el acelerador de la unidad opositora, cuestionó duro a Vidal y dijo cómo percibe a los argentinos con este gobierno.

Después de haber dedicado los últimos meses de 2018 a visitar el interior del país, Felipe Solá arrancó el año de recorrida en su distrito, la provincia de Buenos Aires. En pocos días pasó por cinco municipios de la costa y por muy poco no coincidió con Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Daniel Scioli. “Sí, pero yo estoy menos de vacaciones que ellos”, responde mientras muestra su indumentaria poco playera: camisa, pantalón largo y zapatos. Unos metros más allá, la gente aprovecha el sábado a pleno sol y se zambulle en el mar de Varese, uno de los balnearios emblemáticos de Mar del Plata. También está aquí su compañera del bloque RedxArgentina, Victoria Donda. Solá promociona su candidatura presidencial pero, por sobre todo, la necesidad de la unidad para enfrentar al macrismo.

–¿Qué clima se encontró en esta visita?

–La gente está de vacaciones y te mira raro, tiene toda la razón. O no te da pelota o se quiere sacar una foto. Piensa un rato quién sos, en mi caso, y uno de los dos de la pareja dice “Solá”. Entonces me piden una foto. Salvo que tengan más de 45 años, entonces sí me reconocen. En general, lo que veo es una sensación de preocupación y de tristeza. Por eso digo que Macri les apagó la luz, es lo que ví. Estamos en la playa, es un día espléndido y hay que aprovechar. Pero tocaron muchos días feos, la gente camina y los chicos quieren consumir y la gente no puede. Hay una decadencia que se ve.

–¿La cuestión de la unidad opositora es un reclamo de la calle o es algo del microclima político?

–Las dos cosas. Los que son peronistas te paran y te dicen “qué esperan para unirse”. Si están indignados es más fuerte. Te dicen “sirvan para algo, les pagamos para que se unan”. Como diciendo “haganmela fácil”.

–En pocos días pasaron por aquí Urtubey, Massa, Roberto Lavagna que está de reuniones, se lanza Scioli. Los tiempos se acortan y la unidad no parece más cercana.

–En primer lugar, en cuanto avance la fecha van a avanzar también la pavura y el peligro. Fierro decía “no hay como el peligro para refrescar a un mamao”. En segundo lugar, hay dos tipos de reuniones: las que sirven y las que se hacen para la foto. Estamos hartos de las fotos. El “busco la foto con…”, es lo más lejano a lo necesario para pensar la unidad. Sobre todo con fotos que confunden a la gente muchas veces. Yo también me saqué fotos, pero hay que tratar de caminar en un solo sentido. Frente a la posibilidad de unirse, yo no voy a objetar a nadie salvo a la gente de Cambiemos.

–¿Cómo se entiende que el macrismo se mantenga competitivo con la crisis en la que está envuelta su gestión?

–Después de estos tres años de hacer daño el Gobierno es muy fuerte y poderoso porque todavía es competente electoralmente. Esa fuerza se deriva de una especie de noción de los argentinos de que ellos tienen el poder. En segundo lugar, una aceptación resignada de muchos argentinos de que el poder no necesariamente es popular. Que el poder es algo concentrado y que el poder popular está en retroceso. Un poco decir las cosas son así, que Donald Trump hace lo que quiere, que el poder está concentradísimo y que lo único que pueda hacer que no se desbarranque todo en la Argentina es el apoyo externo. Esa idea ha permeado en algún sector y está representada cabalmente por el PRO, y los radicales siguen ahí pegados porque les gusta el queso.

–¿Los que lo apoyan es gente que se resignó?

–Alguna gente. Están los fanáticos de Cambiemos que no vamos a poder cambiar, que será el 15 por ciento, y después hay otro 15 por ciento que está ahí que yo pienso que está en esa posición. Además, cierta prensa consiguió concentrar la corrupción en el gobierno anterior. La corrupción de este gobierno –que tiene que ver con el conflicto de intereses, con la compra y venta de activos relacionados con decisiones económicas, los aportes electorales, el haber nombrado a un sector del PRO en la Oficina Anticorrupción, el enriquecimiento ilícito de muchos y la mentira repetida– no figura. Se ha logrado que la corrupción sean los bolsos de José López, que es una corrupción insólita y mamarrachesca. Después de eso vienen todos los juicios, pero lo que no consiguieron fue que se consoliden esos juicios. Está por verse hasta dónde es lawfare, un ataque del Poder Judicial, y cuánto hay de cierto. La gente no lo sabe pero lo da por hecho. El rol de los medios ha sido muy importante. ¿Cuántas veces vimos esa máquina de contar billetes, la de la Rosadita? ¿Mil veces? Y del otro lado tampoco hubo una actitud de aclarar los tantos respecto a la corrupción por parte del gobierno anterior. Se lo considera todo un ataque político, y de vez en cuando hay que dar alguna explicación.

–¿Qué considera que debería hacer?

–Separar la paja del trigo. Decir “sí, en este caso está bien que se investigue y en este caso no”. La traición a la Patria por el acuerdo con Irán es una barbaridad, aunque piense que el acuerdo fue un error. Lo mismo que el dólar futuro, no es judiciable. Después hay todo un montón de causas que están estancadas, aunque tienen impacto político. Todos los días se las acicatea, se condena desde la televisión. Hay programas que son un Nuremberg nocturno cotidiano.

–En algún momento el dirigente Juan Grabois planteó la necesidad de una “purga” de la corrupción, lo que le valió críticas desde algún sector del kirchnerismo. ¿Coincide con su visión?

–Lo de Grabois fue un poco teórico respecto a cómo es la política, aunque eso no quiere decir que uno debe aceptar totalmente cómo es. Además, en lugar de elegir vamos a tener que optar entre a o b, seguramente iremos a un ballottage. Por lo tanto la idea de “sí, pero sin esto”, va a llegar un momento que tanto Grabois como cualquiera van a tener que optar. Teóricamente está muy bien lo que dice. Queremos un gobierno representativo, popular, que defienda el trabajo argentino como prioridad número uno, y no queremos ninguna corrupción. La responsabilidad de la corrupción es mucho mayor de arriba para abajo. Lo digo con experiencia.

–¿El candidato del peronismo tiene que plantear posición sobre este tema?

–Absolutamente tajante, no debe eludir el tema. La corrupción no es un tema del que puede hablar solo Cambiemos.

–Además de Cambiemos, quien se muestra competitiva en las encuestas es Cristina Kirchner pese a estas acusaciones que le hacen. ¿Por qué considera que mantiene esa centralidad como figura opositora?

–La gente que está muy mal, está indignada y se rebela contra todo lo que le dicen, todo lo que sea a favor del Gobierno. Eso es lo que está pasando en el caso de Cristina y la corrupción. El comerciante, el trabajador, la empleada doméstica, el camionero, todos saben cómo vivían antes y cómo viven ahora. Eso es voto por Cristina. Es así, es objetivo. Y hay un gran porcentaje de gente que votó por Macri y sabe que se equivocó. Si nos ponemos de acuerdo que lo que tenemos que hacer no es una restauración, una vuelta para atrás, un “vamos a volver”, sino que vamos a llegar para cambiar y nos ponemos de acuerdo con cierto lenguaje, y con una unidad de acción y de concepción, podemos captar muchos de esos votos. Si insistimos en que nuestros bordes están cerrados por el kirchnerismo, entonces nos quedamos ahí. El kirchnerismo se puede quedar siendo una gran primera minoría, pero existe el ballottage.

–¿Le planteó estas cosas cuando se reunió con Cristina?

–Sí, lo que yo espero de Cristina es gestual. De Cristina mucho más que ideas y discursos espero gestos hacia la unidad. Ella tuvo gestos como en un acto que hizo en Arsenal antes de las PASO de 2017. Ahí hubo una Cristina distinta. Pero después pasó que el Gobierno festejó las PASO como si la hubiera ganado cuando la había perdido y Cristina se enojó. Ella tiene que mostrar otro rostro, se lo dije personalmente, por eso lo digo ahora.

–¿Cuál sería un gesto por la unidad?

–Gesto hacia los gobernadores. Creo que fue un acierto que haya tomado distancia de la interna en Tucumán. Tiene que hacer gestos públicos, porque ahora no tienen que estar dirigidos sólo a los dirigentes sino también para que la gente los vea. Hay una actitud de espera. Hay una energía contenida que el día que haya un candidato, sea ella o ella tome una decisión, se va a canalizar y va a ser muy fuerte.

–¿Un gesto sería convocar a una reunión con todos?

–Yo hablé con ella algunas cosas. Le dije también que la situación nos indigna y que al hablar con la prensa somos todos halcones. Si hay halcones tiene que haber palomas, pero no se ven las palomas. Hay que crear palomas. Gente que razone y haga razonar a un porcentaje de los votantes que están mirando. Hay que preguntarles si quieren recuperar un 25 por ciento de su salario, si quieren tener una inflación de un dígito, volver al PBI por habitante que había en 2015, un nivel de ocupación como el de aquel momento. Y preguntarles también si creen que Macri va a lograr eso en los próximos años.

–¿Su candidatura presidencial es independiente de lo que haga Cristina?

–Me gustaría mucho decir que es independiente, pero no lo es. Hay una gran influencia sobre mi candidatura de la decisión que tome Cristina. El público con el que yo hablo es peronista y cristinista a la vez. Después hay un público adicional al que habrá que ir a buscar.

–¿Y Cristina está en condiciones de ir a buscar ese público?

–Todavía no. Si no hay cambios, no. Si no hay una modificación de la forma de concebirse, no está asegurado eso. Veo cambios, pero no alcanzan. Hacen falta más gestos.

–¿Massa, Urtubey y Pichetto se sumarán a la unidad finalmente?

–Me interesan los gobernadores y sería importante lo de Massa. Respeto mucho a Urtubey y Pichetto, pero hoy no lo veo. El que tiene que tomar una decisión importante es Massa, que me parece que está tironeado. Pero no tengo que decir yo quién tienen que estar. Bienvenidos los que vengan.

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