Tag

fármaco

Browsing

La institución comenzó a investigar la eficacia para su uso en pacientes con coronavirus del adalimumab, un tipo de antiinflamatorio conocido como un antifactor de necrosis tumoral (anti-TNF).

La Universidad de Oxford comenzó a investigar la eficacia para su uso en pacientes con coronavirus del adalimumab, un tipo de fármaco antiinflamatorio conocido como un antifactor de necrosis tumoral (anti-TNF).

El adalimumab, vendido por AbbVie bajo la marca Humira, es un tipo de antiinflamatorio que se probará en residencias de adultos mayores en el Reino Unido, informó la Universidad en un comunicado.

El fármaco se utilizó durante 20 años y existen versiones económicas disponibles en todo el mundo.

Según la institución, estudios recientes mostraron que los pacientes con coronavirus que ya toman medicamentos anti-TNF para la enfermedad inflamatoria del intestino y la artritis inflamatoria tienen menos probabilidades de ser hospitalizados.

En ese sentido, Oxford indicó que la disponibilidad de versiones biosimilares de tratamientos biológicos fue un importante paso adelante en la reducción de costos, haciendo que el tratamiento anti-TNF sea asequible y accesible, en caso de que estudio resulte exitoso.

En el ensayo denominado AVID-CC, que será realizado por la Unidad de Investigación de Ensayos Clínicos de Oxford (OCTRU), se inscribirán hasta 750 pacientes de entornos de atención comunitaria de todo el Reino Unido.

En las etapas más críticas de la Covid-19, los pacientes pueden sufrir una «tormenta de citocinas», una reacción exagerada del sistema inmunológico del cuerpo, que causa una respuesta inflamatoria.

«La motivación aquí fue que los residentes de los hogares de ancianos se vieron particularmente afectados en la primera ola de la pandemia», dijo Duncan Richards, profesor de terapéutica clínica en la Universidad de Oxford, que está llevando a cabo el ensayo.

Richards aseguró que muchos residentes de esos hogares «tienen un plan de atención que no implica que vayan al hospital, lo que para estas personas es poco probable que tenga buenos resultados».

«Eso ha llevado a algunas personas a pensar que no deberían ser tratadas y no estamos de acuerdo. Necesitamos un tratamiento o una intervención que sea apropiado para ese entorno, en un contexto en el que es poco probable que ir al hospital sea lo mejor para ellos», subrayó.

Según el científico, los fármacos anti-TNF podrían ser un tratamiento importante para coronavirus.

Dan Lasserson, profesor de atención ambulatoria aguda de la Universidad de Warwick, que también trabaja como médico de los Hospitales de la Universidad de Oxford, aseguró al respecto que «este es el primer ensayo de un fármaco diseñado para los servicios de un Hospital y no podría llegar en un momento más importante».

«Necesitamos determinar los mejores tratamientos para el coronavirus que se pueden administrar a las personas mayores más vulnerables y que se encuentran en hogares de ancianos o que viven en sus propios hogares», agregó.

El ensayo está financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates y Mastercard, con el apoyo de una variedad de donantes públicos y filantrópicos.

La Universidad de Oxford y Regeneron Pharmaceuticals, Inc. anunciaron que RECOVERY (Evaluación aleatoria de COVID-19 thERapY), uno de los ensayos clínicos aleatorios más grandes del mundo sobre posibles tratamientos contra COVID-19, evaluará el cóctel de anticuerpos antivirales REGN -COV2. Según adelantaron, el ensayo abierto de fase 3 en pacientes hospitalizados con COVID-19 comparará los efectos de agregar REGN-COV2 al estándar de atención habitual versus el estándar de atención por sí solo.

Peter Horby, profesor de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Salud Global, Departamento de Medicina de Nuffield, Universidad de Oxford e investigador principal del ensayo, anunció: “Ya hemos descubierto que un tratamiento, la dexametasona, beneficia a los pacientes con COVID-19, pero la tasa de mortalidad permanece demasiado alta, por lo que debemos seguir buscando a otros. El ensayo Recovery se diseñó específicamente para que, cuando estén disponibles medicamentos en investigación prometedores como REGN-COV2, puedan probarse rápidamente. Esperamos ver si REGN-COV2 es seguro y eficaz en el contexto de un ensayo clínico aleatorizado a gran escala. Esta es la única manera de estar seguro de si funciona como tratamiento para COVID-19”.

“El mundo necesita urgentemente nuevos medicamentos para combatir el COVID-19, y ensayos bien diseñados para evaluar nuevas opciones de tratamiento nos ayudarán rápidamente a saber cuáles son más efectivos”, afirmó el doctor George D. Yancopoulos, presidente y jefe Oficial científico de Regeneron.

“REGN-COV2 fue diseñado específicamente por científicos de Regeneron para atacar el virus que causa COVID-19. Recovery será el cuarto ensayo clínico aleatorizado de última etapa que evalúe REGN-COV2 y contribuirá a nuestro conocimiento sobre cómo este nuevo cóctel de anticuerpos puede ayudar a los pacientes hospitalizados que lo necesiten”, agregó. Este nuevo fármaco es la primera terapia COVID-19 diseñada específicamente desde el laboratorio y fue seleccionada por Recovery en parte a su perfil de seguridad emergente en humanos y datos preclínicos que muestran que podría proteger contra mutaciones de escape viral y estudios de prevención y tratamiento en primates que muestran que redujo la cantidad de virus y el daño asociado en los pulmones.

Martin Landray, profesor de Medicina y Epidemiología, Departamento de Salud de la Población de Nuffield, Universidad de Oxford, agregó: «A lo largo de la pandemia de COVID-19, hemos visto el poder de los ensayos aleatorios para proporcionar una evaluación rigurosa de posibles tratamientos. Hasta ahora, hemos estado estudiando en gran medida si los medicamentos existentes se pueden reutilizar para abordar esta nueva enfermedad, pero ahora tenemos la oportunidad de evaluar rigurosamente el impacto de un medicamento diseñado específicamente para atacar este coronavirus. Hay buenas razones para estar entusiasmados con este nuevo desarrollo: Recovery proporcionará una evaluación sólida del efecto de este tratamiento de combinación de anticuerpos monoclonales fabricados en laboratorio en pacientes hospitalizados.

“Estamos muy agradecidos con los pacientes que ya han participado en el ensayo y con los que participarán en esta próxima fase de recuperación. No podríamos encontrar los mejores tratamientos sin su apoyo y el de los miles de personal hospitalario y de investigación que trabajan con nosotros”, agregó.

El ensayo Recovery evaluará el impacto de agregar REGN-COV2 al estándar de atención habitual sobre la mortalidad por todas las causas 28 días después de la asignación al azar. Otros criterios de valoración incluyen el impacto en la estancia hospitalaria y la necesidad de ventilación. Se prevé que al menos 2.000 pacientes serán asignados al azar para recibir REGN-COV2 más el estándar de atención habitual, y los resultados se compararán con al menos 2000 pacientes que reciben el estándar de atención por sí solo. El estándar de atención habitual varía según el hospital local. El ensayo está siendo coordinado por investigadores de la Universidad de Oxford, que actúa como patrocinador de la investigación y trabaja con equipos clínicos en 176 hospitales de todo el Reino Unido.

El joven ha quedado impotente luego de mantener una erección durante un mes tras consumir el fármaco.

Nat Thind es el nombre del joven, de 26 años, al que le debieron mutilar el pene para solucionar la erección que llevaba teniendo durante un mes tras consumir viagra, de acuerdo a lo que reveló el periódico Daily Mail.

El ciudadano de Hampshire, Inglaterra, ha quedado impotente después de sufrir priapismo a causa del uso del fármaco. Actualmente, el paciente sufre ahora daños permanentes y considera que sufrió una negligencia médica.

Thind, que trabaja como electricista, había utilizado en otras ocasiones la pastilla sin ningún problema. Sin embargo, en esta ocasión la reacción no disminuyó y tuvo que acudir de urgencia al hospital.

Durante tres días los especialistas trataron de disminuir el efecto aunque sin éxito. La solución fue drenar la sangre mediante la cirugía a través de una cuchilla. Lo que implicó utilizar un bisturí a través de la cabeza del miembro para eliminar la sangre coagulada y crear una ruta de regreso a la circulación normal, según fuentes sanitarias.

El inglés escribió en una página de GoFundMe que los médicos “dañaron sus nervios severamente” a lo largo de la operación “porque no sabían lo que estaban realmente haciendo”.

“Como resultado, ahora me quedo con un pene mutilado, una punta entumecida, la incapacidad de lograr una erección o alcanzar el orgasmo, dolores punzantes y ardientes y fibrosis del pene”, señaló Nat Thind.

“Viagra” para mujeres: la droga inyectable que impulsa el deseo sexual

El medicamento fue aprobado en Estados Unidos y se llama Vyleesi (bremelanotide). Debe ser aplicada 45 minutos antes de la actividad sexual. Este medicamento recibió la luz verde para combatir el “trastorno del deseo sexual hipoactivo generalizado adquirido”.

Descubren que el tamoxifeno, conocido por bloquear receptores de estrógeno, también modula la estructura externa de los carcinomas

Desarrollar un fármaco suele llevar décadas y cuesta millones de euros. Por eso, un equipo de investigadores dirigido desde el Imperial College de Londres celebra haber encontrado un uso nuevo y prometedor para un antiguo medicamento, el tamoxifeno. Este compuesto, con estructura molecular parecida al estrógeno, se lleva empleando durante años para tratar y prevenir cáncer de mama. Ahora, mediante una serie de experimentos en ratones, los científicos han encontrado que también debilita la estructura externa de tumores sólidos, como los de páncreas, y así podría limitar su proliferación y supervivencia.

Desde 1990, la tasa de mortalidad del cáncer de páncreas ha aumentado un 5%; ahora es de casi 10 fallecidos por cada 100.000 habitantes. Menos del 5% de los pacientes sobrevive al tumor pancreático más habitual, el adenocarcinoma ductal. Estas masas descontroladas de células responden muy mal a los tratamientos porque se rodean de una coraza, formada por varios tipos de fibras enmarañadas, que bloquea el acceso a los fármacos e incluso a la circulación de la sangre. Para sobrevivir a su aislamiento, el tumor segrega proteínas que reprograman el metabolismo habitual de las células y les permiten aguantar en ausencia de oxígeno, una condición llamada hipoxia.

En ratones con cáncer de páncreas y en cultivos celulares que lo simulan, los científicos constataron que el tratamiento con tamoxifeno tiene dos efectos: ablanda la coraza externa —llamada estroma, que también es crucial para la proliferación del cáncer— y desactiva la defensa metabólica contra la hipoxia. En teoría, esto debería reducir tanto el avance como la supervivencia de las células tumorales, algo que los investigadores han observado en cultivo pero solo constatan de forma tentativa en los ratones vivos. Al mejorar la circulación sanguínea del tumor en respuesta al tamoxifeno, también debería aumentar la eficacia de tratamientos como la quimioterapia, otro fenómeno que se deberá comprobar en investigaciones futuras. Los resultados actuales son prometedores, pero preliminares.

“Los efectos que describen del tamoxifeno en las células del estroma son interesantes y en buena parte novedosos”, opina Francisco Real, jefe del Grupo de Carcinogénesis Epitelial en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Sin embargo, el estudio “está muy lejos de demostrar un efecto antitumoral” en vivo, matiza. Además, los experimentos emplearon dosis de tamoxifeno muy superiores a las que se utilizan en la clínica para tratar el cáncer de mama; hasta cien veces más, en algunos casos. Los autores describen sus resultados en dos artículos de investigación publicados en la revista científica EMBO Reports, que ha dedicado su portada de enero al descubrimiento.

Una nueva diana terapéutica

El tamoxifeno se desarrolló como un fármaco anticonceptivo en la década de 1960. Ese uso del medicamento falló, pero encontró una nueva vida como el compuesto antiestrógeno más recetado de todos los tiempos. Durante más de 50 años se ha empleado, sobre todo, para evitar recaídas de cáncer de mama, ya que su estructura molecular bloquea los receptores de hormonas femeninas que regulan el crecimiento de algunos tumores de pecho.

Dichos receptores no se encuentran en otros tipos de cáncer, por eso los investigadores biomédicos no han tenido motivo para sospechar que el tamoxifeno tuviese otra utilidad. Lo más sorprendente del nuevo descubrimiento es que el medicamento actúa por adhesión a una diana terapéutica completamente distinta, un receptor que no es específico a ningún tipo de tejido y por tanto está presente en células de muchos cánceres sólidos que forman estromas, como el de hígado, el de pulmón, y también el de mama.

Armando del Río, el investigador de Imperial College London que ha encabezado las investigaciones, asocia el tratamiento con tamoxifeno a la reducción del tejido fibroso del estroma incluso en casos históricos de cáncer de mama, aunque este efecto del medicamento se desconocía hasta ahora. “Al ver mamografías de mujeres con riesgo de cáncer de mama, nos llamó la atención que en aquellas que tomaban tamoxifeno, disminuía drásticamente la fibrosis. Eso fue lo que nos hizo pensar que [el tamoxifeno] tenía un mecanismo de acción nuevo, diferente al conocido”, explica.

Del Río y sus compañeros eligieron estudiar ratones con cáncer de páncreas porque produce los tumores más rígidos de todos los cánceres sólidos, pero sospechan que el tratamiento podría ser eficaz contra muchos otros. En un estudio más reciente, ya dicen haber replicado sus resultados en modelos de cáncer de hígado.

Los científicos destacan que es interesante estudiar la capacidad de modificar el estroma, porque el papel que juega esta estructura no es idéntico en todos los tumores. “En los últimos diez años ha habido un debate acalorado sobre si el estroma es amigo o enemigo de las células del tumor”, explica Real, que no participó en esta investigación. “En determinados casos puede ser beneficioso para el paciente y negativo para el tumor, pero otras veces es al revés. Lo más importante no es eliminar el estroma, sino modularlo”, dice.

Aunque el tamoxifeno, que no es tóxico, está aprobado para uso clínico por su efecto antiestrógeno, será necesario llevar a cabo ensayos clínicos para comprobar su eficacia en el nuevo contexto. Si se demuestra que es útil para frenar la proliferación y crecimiento de los tumores sólidos gracias a un efecto sobre el estroma, las sociedades oncológicas y entidades reguladoras podrían empezar a recomendar la prescripción de este medicamento más allá del cáncer de mama. Ese futuro es hipotético, recuerda Real, y sería irresponsable recetarlo así de acuerdo con las evidencias actuales. Pero abre una nueva vía de investigación en el tratamiento del cáncer de páncreas, un tumor para el cual los avances clínicos llevan décadas prácticamente estancados.

El País