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Experimento

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La iniciativa busca fortalecer las prácticas educativas de las ciencias naturales en los establecimientos chubutenses. Los docentes trabajaron con el material didáctico desarrollado por el Ministerio de Educación, la empresa Aluar y la Fundación Siemens.

El Ministerio de Educación del Chubut realizó en la Escuela Nº 751 de Trelew, el segundo encuentro del Programa “Experimento”, iniciativa que desarrolla en conjunto con la empresa Aluar y la Fundación Siemens desde el 2018, y que tiene como objetivo fortalecer la enseñanza de las ciencias naturales en los establecimientos chubutenses, a partir de jornadas de capacitación para  profesores de escuelas secundarias con perfiles técnicos o sus orientaciones vinculadas con esta área de formación.

A finales del año pasado, distintas escuelas de la Provincia recibieron cajas didácticas compuestas por insumos y materiales para trabajar sobre la eficiencia energética a través de experimentos.  En este marco, los profesores que asistieron a la jornada compartieron sus experiencias previas con el material recibido.

Mejorar el intercambio en el espacio de integración de saberes

En este sentido, Darío Literio, profesor de la Escuela N° 792, destacó que “fue muy bueno contar con el material porque este año ya pudimos planificar muchos de los contenidos y actividades teniendo en cuenta todos los recursos de la caja”.

Literio sostuvo que el material incluido en las cajas, no solo nos permitió mejorar las actividades y experiencias que la escuela realizaba en ciencias naturales, sino que favoreció mucho más el intercambio en el espacio de integración de saberes. “Al tener mucho para utilizar, las posibilidades se amplían considerablemente porque, de otro modo, llevar adelante muchos de los experimentos se complica por las cosas que necesitas para realizarlos”, explicó.

Generar una red de contactos

En este segundo encuentro, los distintos equipos docentes tuvieron la posibilidad de compartir resultados y dificultades, tanto con los capacitadores como con sus pares. “Al tener devoluciones de los docentes podemos chequear si el material que les proveemos es suficiente, si tuvieron alguna dificultad en particular y las inquietudes que surgen de cada experimentación”, señaló Emanuel Dileo, integrante del equipo capacitador.

“El encuentro de hoy continúa con lo que venimos realizando desde el año pasado. La idea es que, a través de estos encuentros, se puedan compartir experiencias, datos e información de cada uno de los laboratorios escolares que participan del Programa, para generar una red de contactos y trabajar en conjunto sobre las propuestas”, detalló Dileo, remarcando que “sabemos, por la experiencia del programa en las escuelas de Puerto Madryn, que el acompañamiento y el intercambio son claves”.

Un grupo de investigadores austríacos realizó un estudio de intervención y halló que genera síntomas similares a los de la abstinencia de drogas.

Estar sin redes sociales como Facebook y WhatsApp, aunque sea por pocos días, es algo inimaginable para la gran mayoría; pocos lo logran y quienes lo hacen sufren evidentes “consecuencias”, como el síndrome de abstinencia.

Así lo sostiene un estudio publicado por la revista Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, según el que bastan apenas siete días de no usar redes como Facebook y WhatsApp (inclusive sin estar totalmente desconectados, con libertad de uso de mensajes, correos electrónicos y teléfono) para manifestar síntomas similares a los de la abstinencia de las drogas.

A partir del auge de los teléfonos inteligentes, redes sociales como Facebook y Whatsapp se convirtieron en plataformas omnipresentes en la vida de muchos. Y, si bien muchas investigaciones se enfocaron en cómo y por qué las usamos, pocas se concentraron en evaluar el impacto que produce la abstinencia. Eso fue lo que impulsó a un un grupo de investigadores austríacos de la Universidad Karl Landsteiner en Krems (KL Krems) y de la Universidad de Viena a diseñar un estudio de intervención en el que los participantes recibieron instrucciones de no utilizar redes sociales durante 7 días.

Sobre el grupo de 1.000 individuos mayores de 18 años a los que se les propuso participar, sólo 152 (menos del 15%) se sumaron. “El bajo porcentaje de adhesión sugiere que para las personas que eligieron formar parte del estudio era más fácil estar sin redes sociales por un breve período”, dijo Stefan Stieger, del Departamento de Psicología de la KL Krems.

A partir de las respuestas de los participantes (recogidas a través de preguntas online que debían responder tres veces al día, más un cuestionario al final de cada jornada), los investigadores evaluaron los sentimientos positivos y negativos, el deseo, el aburrimiento, la frecuencia y la duración de uso de las aplicaciones, y hasta la presión social recibida para estar en las redes.

“Encontramos síntomas de abstinencia, si bien leves, similares a los asociados con quienes consumen sustancias que provocan dependencia” como el alcohol o las drogas, sostuvo Stieger.

Entre esos síntomas, los investigadores detectaron el aumento del deseo y del aburrimiento por no poder usar redes sociales. La presión social “aumentó significativamente” durante la abstinencia y un número sustancial de participantes (el 60%) recayó al menos una vez durante la fase de intervención, según consigna el artículo.

“En particular, constatamos un muy elevado incremento del deseo -el deseo excesivo, casi una necesidad psicofísica- de usar las redes durante el período de abstinencia”, agregó el investigador. “Este efecto fue medido apenas los participantes pudieron nuevamente usar las redes sociales”.

“Las redes sociales están ahora tan estrechamente relacionadas con nuestra vida cotidiana que muchos participantes no pudieron prescindir de ellas. Si bien tenían la posibilidad de satisfacer sus necesidades de comunicación social y mantenerse en contacto con amigos utilizando otras formas permitidas, como SMS, correo electrónico, llamadas telefónicas o incluso reunirse con ellos en persona, muchos participantes no pudieron resistirse al uso de las redes sociales. Una razón para esto podría ser la presión social para usarlas, que también se encontró en este estudio”, sostiene el trabajo.

Los autores afirman que esto es sólo la punta del iceberg, reconocen las limitaciones del estudio y afirman que se necesitan estudios más amplios. Al tiempo que apuntan que los síntomas de abstinencia observados en la muestra “podrían ser en promedio más leves respecto a los que se podrían haber verificado en otros individuos que podrían manifestar efectos todavía más pronunciados”.

Fuente: Diario Clarín